FOCUS PRESS 249

 ARTICLES DESTACATS

(1) Article de Samuel MARTÍN-SOSA a Agenda Publica (4-11-21): Las cuatro brechas de la acción climática

(2) Article de Simone TAGLIAPIETRA a El País (9-11-21): El equilibro del triángulo energètico

(3) Article de Dani RODRIK a Project Syndicate (10-11-21): The Resistible Rise of US-China Conflict

(4) Article d’Andrea RIZZI a El País (11-11-21): Debilitar a la UE con el General Invierno

(5) Article de Marco MARZANO a MicroMega (11-10-21): Polonia, l’abbraccio fatale tra Chiesa cattolica ed estrema destra

(6) Article de Béligh NABLI a L’Obs (8-11-21): Zemmour ou la droitisation de la droite

(7) Article de Cristina MONGE a infoLibre (8-11-21): Cuando un acuerdo se convierte en un trágala

(8) Article de Pedro CRUZ VILLALÓN a El País (10-11-21): El Constitucional, ante el riesgo de la irrelevancia

(9) Article de José María LASSALLE a elDiario.es (9-11-21): Madrid o el poder

(10) Article de Carlos SÁNCHEZ a El Confidencial (7-11-21): Los tres agujeros de la Seguridad Social que desgarran el sistema de pensiones

(11) Article de José Antonio ZARZALEJOS a El Confidencial (9-11-21): Madrid y el indecoroso PNV

(12) Article de Marc ANDREU a El País (7-11-21): Osadía histórica en el Parlament

(13) Article de Ferran BRUNET i CID a Revista de Libros (10-11-21): Consecuencias económicas del separatismo catalán

(14) Article de Ramón GONZÁLEZ FÉRRIZ a El Confidencial (11-11-21): ¿Con cuántos antisistema puede sobrevivir un sistema?

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COP26

Variacions sobre els dilemes als que s’enfronten les polítiques per mitigar els efectes del  canvi climàtic: com disposar d’energia barata, verda i a l’abast?:

Article de Samuel MARTÍN-SOSA a Agenda Publica (4-11-21): Las cuatro brechas de la acción climática [1] “Brecha de ambición. Ésta es la más evidente y de la que más se habla. Se trata de la distancia entre lo prometido por los gobiernos y lo necesario. Hay todavía una cantidad determinada de CO2 que todavía podemos poner en la atmósfera sin que ello implique superar el límite de los 1,5ºC de temperatura a final de siglo respecto a la era pre-industrial. Es lo que se conoce como presupuesto de carbono y nos dice cuánto nos podemos aún gastar (emitir) sin entrar en esa supuesta zona de alto riesgo (…)  Brecha de cumplimiento. Refleja una zona ciega de la acción climática: la diferencia entre lo que los países prometen y lo que cumplen realmente. No existe un sistema de monitoreo del cumplimiento efectivo de las promesas, lo que deja margen para la trampa y la falta de rigor y nos hace excesivamente dependientes de la confianza en que las cosas ocurrirán efectivamente. El Acuerdo de París no obliga a cumplir las promesas y, por tanto, no hay establecido un procedimiento para penalizar a los incumplidores (…) Brecha de realismo. Es quizás la más peligrosa y la menos analizada de forma rigurosa. Se trata de la diferencia entre lo que se promete y lo que realmente es posible. Uno de los aspectos preocupantes de esta brecha son las emisiones negativas. Escuchamos continuamente hablar del objetivo cero-neto sin un análisis realista de lo que implica. Explicado de forma muy breve, un escenario de cero-neto es aquél en el que las emisiones excedentes son compensadas con captaciones de CO2 de la atmósfera (las llamadas emisiones negativas  (…) Brecha de justicia. Por último, es fundamental tomar conciencia de la diferencia entre lo que los países prometen y lo que es realmente justo, empezando por lo que les correspondería en función de su responsabilidad histórica. Ésta es quizás la brecha más sangrante. El Acuerdo de París obliga a todos los países a contribuir, pero no a repartir de forma justa. El principio de responsabilidades comunes, pero diferenciadas, no incluye los pormenores que obliguen a los grandes responsables del problema a cargar con la mayor parte de la solución …”

Article de Josep OLIVER a La Vanguardia  (5-11-21): Límites al crecimiento  La ausencia en la cumbre de Escocia de Rusia, China, Brasil o Turquía es la punta del iceberg del problema … “Inevitable conflicto entre aumento de la población, crecimiento económico, reducción de la pobreza y emisiones. Para el grueso del planeta, lo importante es el avance del PIB y sus mayores exigencias energéticas. Este es el nudo gordiano del problema: combinar lucha contra el cambio climático con legítimas expectativas de mejora de la renta. Una tarea que, de no mediar una radical redistribución del ingreso mundial, se antoja imposible. Y la ausencia en Escocia de Rusia, China, Brasil o Turquía es la punta del iceberg de estas dificultades. Finalmente, el cansancio y desesperanza de un inacabable debate. Aunque muchos creen que se trata de una preocupación reciente, en absoluto es así. Este 2021 se cumplieron 50 años deLos límites al crecimiento (Meadows y otros), el famoso primer informe del Club de Roma; a él siguió, en 1974, una segunda parte, premonitoriamente titulada La humanidad en la encrucijada (Mesarovic y Pestel). Ambos trabajos son tan actuales que dan vértigo: hace ya cinco décadas se denunciaba que la producción y la población del planeta no podían crecer como hasta entonces; y que, de hacerlo, la humanidad se encaminaba al desastre. Desde entonces, la población mundial ha aumentado en cerca de 3.000 millones, el PIB global ni les cuento y los problemas energéticos de hoy no difieren, sustancialmente, de los de 1970. ¿Conclusiones? Sumándolo todo, el cambio climático parece muy decidido, tanto por el peso del pasado como por lo que está por venir. Porque, ¿quién va a renunciar a su bienestar actual? ¿Quién a un futuro mejor? Esta es una muy dura realidad que debemos afrontar, instrumentando soluciones posibles y accesibles, aunque no sean ni definitivas ni completas. Porque si los costes son insoportables y las mejoras escasas, el desánimo se volverá en contra de los que lideran el cambio. Para seguir avanzando, quizás haya que modificar el mantra de Gramsci: frente al optimismo de la voluntad, el pesimismo de la razón”.

Article d’Adam TOOZE  a London Review of Books (18-11-21): Ecological Leninism   Adam Tooze on Andreas Malm’s post-pandemic climate politics … “The majority of climate activists put their hope in this reformist vision: we should indeed hold on to it. But let us also admit that although those lines were printed only months ago, they already seem out of date. And Malm soon provides us with a vision much closer to the way the world looks today. Imagine that ‘a few years down the road, the kids of the Thunberg generation and the rest of us wake up one morning and realise that business-as-usual is still on, regardless of all the strikes, the science, the pleas, the millions with colourful outfits and banners … What do we do then?’ The centrist will counsel patience. Anything we can actually do, we can afford, Keynes said. By the same token, he added in a radio talk delivered in the spring of 1942, we can afford anything we can actually do, provided we remain patient and take the necessary time. That is a telling qualification. As Malm remarks, it is a fundamental assumption of social democracy that it has history and time on its side. But to imagine that is still the case, to talk as if we can safely distinguish between the short, medium and long term, is one of the most insidious forms of soft denial at work today. We should no longer indulge in it. As Malm points out, neoliberalism has repeatedly found ways of jumping over its own shadow to meet a crisis at the scale and pace demanded by the situation. The response to the pandemic has provided just such a demonstration of flexibility. But trusting to that kind of politics when it comes to climate change is a recipe for planetary disaster. Malm forces us to face a crucial question: what are the social democratic politics of emergency? If his version of ecological Leninism is to be refused, what is our logic of action in the face of disaster? What are our political options when there is every reason to think that we have very little time left? As Daniel Bensaïd reminds us, in an essay quoted by Malm, in 1914 Lenin made a note in the margins of Hegel’s The Science of Logic: ‘Breaks in gradualness … Gradualness explains nothing without leaps. Leaps! Leaps! Leaps!’”.

Article de Simon REID-HENRY a Agenda Pública (6-11-21): ¿Transformará esta crisis energética la política como en los años 70?   La crisis energética actual, a juicio de Simon Reid-Henry, puede saldarse con los gobiernos europeos dando marcha atrás en sus compromisos climáticos, forzados por el descontento popular, de la misma forma que, en la década de 1970, ocurrió con los compromisos sociales … Dos escenarios potenciales dan una idea de cómo podría desarrollarse esta conjunción actual de precios de la energía y descontento social en el contexto de los compromisos climáticos renovados: En el primer escenario, vemos un complejo conjunto de luchas políticas nacionales que enfrenten a los manifestantes a favor del clima y los contrarios a la subida del coste de la vida. En Francia, por ejemplo, los grupos de presión de la clase media a favor de la energía nuclear pueden salir a la calle contra un resurgido movimiento de los ‘GiletsJaunes’: ambos buscan un alivio económico basado en la clase, pero discrepan, con vehemencia, sobre el grado en que las políticas medioambientales deben mantenerse o caer. En Gran Bretaña, donde el encarecimiento se está sintiendo ahora con mayor intensidad (de nuevo, en parte debido a los problemas logísticos posteriores al Brexit, pero también a causa de los ambiciosos objetivos de emisiones del propio Reino Unido), el resultado puede ser una versión más militante de algo parecido a Extinction Rebellion: la intención de defender los compromisos climáticos cuando los gobiernos cedan a las demandas de la clase media para suavizar los precios. Un segundo escenario gira en torno a la dinámica geopolítica más amplia que se está produciendo en torno a la crisis energética. En este caso, la atención se centra en Alemania, donde el gasoducto Nord Stream 2 está listo para ser puesto en marcha, pero donde Rusia (el mayor proveedor de gas a Europa) se niega a abrir los grifos hasta que considere que los precios han tocado techo. En respuesta, Estados Unidos ya ha señalado con el dedo a «los actores [es decir, Rusia] que pueden estar manipulando el mercado», lo que sugiere que es poco probable que los problemas energéticos europeos sigan siendo una disputa intra-continental durante mucho tiempo. Tampoco hay que subestimar los efectos de una crisis energética prolongada en Europa sobre la economía china. En este escenario, Estados Unidos, Rusia y China pueden verse envueltos en la inestabilidad energética europea, y esta delicada situación puede verse alterada por los gobiernos nacionales que se aparten de la posición de la Unión sobre el clima bajo la presión de los consumidores nacionales insatisfechos. Y, por supuesto, ambos escenarios se ven agravados por la reciente introducción de compromisos muy públicos (promovidos con fuerza por la la UE a través de su programa europeo Green Deal y Fit for 55) que ponen un techo a las emisiones de carbono y exigen que las fuentes de energía renovables entren en funcionamiento; incluso cuando éstas no están aún preparadas para asumir la carga. Éste es quizás el eco de la crisis energética de los años 70 al que más probablemente nos enfrentemos hoy. Un importante acicate para las turbulencias políticas de esa década fue la constatación de la dependencia de las naciones liberales occidentales del petróleo importado. En el contexto de la Guerra Fría, esto reconfiguró las alianzas estratégicas y perforó la calma política interna al socavar las garantías nacionales de energía barata y crecimiento económico. Hoy en día, la dependencia es de los combustibles fósiles. Y aunque algunos actores geopolíticos, como Rusia, tratarán de aprovecharse de ello, también debemos esperar que los grupos políticos nacionales lo hagan al darse cuenta de que sus gobiernos van a tener dificultades para cumplir igualmente con la justicia climática y las expectativas sociales”.

Article d’Ángel UBIDE a “Negocios” de El País (7-11-21): Las incógnitas de la transición ecológica  Las últimas semanas han sido lo más parecido a una tormenta perfecta, pero eso no impide que no se vaya a repetir … “Este rápido aumento de la demanda energética ha llegado en un momento puntual de escasez de energía eólica (los vientos han sido más débiles de lo normal en Europa en las últimas semanas), aumentando la demanda de la energía de cobertura, el gas. Pero las reservas europeas de gas eran escasas, disparando los precios del gas, que han alcanzado el equivalente, en términos energéticos, de un precio del petróleo de más de 150 dólares por barril. Esto ha provocado la sustitución de gas por petróleo y carbón (algo que, típicamente, sucede solo en momentos muy puntuales de inviernos muy fríos, pero nunca en otoño). Pero como la oferta de petróleo y de carbón también es escasa, en parte debido a los desincentivos derivados de la transición ecológica —¿quién va a invertir en energías que están destinadas a desaparecer?— el resultado ha sido precios elevados en todo el complejo energético, llegando a forzar cierres puntuales en industrias donde la rentabilidad de la producción era negativa a esos precios. A falta de oferta, la solución final es la destrucción de la demanda. El susto ha sido serio, y ha generado muchas preguntas. ¿Es prudente depender tanto de una energía —el gas— de la cual no se tienen reservas adecuadas, en parte por la oposición al fracking? Europa es altamente dependiente del suministro de gas del norte de África y de Rusia, lo cual añade una prima de riesgo geopolítica al precio del gas. La propuesta española de coordinar y centralizar a nivel europeo las compras de gas es la respuesta lógica para reducir esa prima de riesgo. ¿Es razonable un sistema de precios exclusivamente marginalista cuando la energía marginal es el gas y que, por tanto, remunera las energías renovables, más baratas de producir, con la prima de riesgo geopolítica del gas? La liberalización de precios ha reducido los costes energéticos, pero el contexto actual podría requerir mecanismos alternativos adicionales que fomenten la producción de renovables pero también contribuyan a estabilizar los precios en niveles razonables. Además, es necesario proteger a los consumidores vulnerables de la volatilidad excesiva de los precios con subsidios y transferencias. Pero, ¿deberían financiarse estos subsidios con deuda, o con un impuesto sobre esos beneficios derivados de la prima de riesgo del gas? ¿Es lógico depender tanto del gas para garantizar el suministro de energía durante la transición, o debería la energía nuclear, más barata y estable, ser parte de la solución? Japón, que cerró sus centrales nucleares tras la tragedia de Fukushima, está ahora dispuesto a reabrirlas para facilitar la transición. Cuando las condiciones cambian, hay que cambiar de opinión. Estas preguntas, y muchas más, generan una incertidumbre que debe aclararse lo antes posible, ya que limita la inversión y genera un potencial déficit estructural de energía. El susto de este año puede tener efectos persistentes y mantener elevados los precios energéticos, sobre todo si el invierno es frío y no se pueden rellenar las reservas de gas para el año que viene. El consumo de electricidad seguirá aumentando de manera estructural durante la transición, y todos los países van a adoptar medidas similares a la vez, amplificando los efectos. A diferencia de las crisis del petróleo, este proceso genera efectos en cascada a cámara lenta: por ejemplo, el aumento de precio del gas afecta el precio de los fertilizantes que afecta el precio de los alimentos en 2022. Los parones de producción en China han generado un déficit de producción de magnesio, componente fundamental de la producción del acero necesario para el sector del automóvil, limitando la producción automovilística europea. La transición ecológica puede tener múltiples efectos macroeconómicos. Por ejemplo, la “inflación verde”: precios más altos derivados del desequilibrio de oferta y demanda energética y de los impuestos necesarios para desincentivar el consumo de energías no renovables. O la “deuda verde”: el aumento de la deuda pública necesario para financiar inversión pública que catalice la inversión privada en renovables y las ayudas para compensar a los más perjudicados por los aumentos de precios (como el reciente anuncio francés de una indemnización de 100 euros). Lo cual genera más preguntas: ¿debería la política monetaria acomodar esta “inflación verde”, o subir los tipos de interés para reducir el crecimiento y la inflación subyacente? ¿Deberían las reglas fiscales tolerar el aumento de la “deuda verde”, o compensarla con recortes en otras partidas? Y si esta “deuda verde” aumenta los tipos de interés a largo plazo, ¿debería la política monetaria compensarlo para evitar una desaceleración económica? Si hay conflicto de objetivos, cuál debería ser la prioridad: ¿el éxito de la transición ecológica, el crecimiento, o las reglas fiscales y monetarias?”

Article de Simone TAGLIAPIETRA a El País (9-11-21): El equilibro del triángulo energètico  [2] En un mundo ideal, los países serían capaces de ofrecer a sus ciudadanos un sistema energético seguro, competitivo en cuanto a sus costes, y sostenible desde el punto de vista ecológico. Pero, en realidad, compensar los tres es difícil … “La energía es una cuestión compleja. Detrás de actos cotidianos tan sencillos como encender la luz o repostar en la gasolinera hay elaboradas tecnologías y enormes infraestructuras que, a menudo, conectan países lejanos, cuando no incluso continentes diferentes. Para extraer, procesar, transportar y distribuir fuentes de energía tradicionales como el petróleo y el gas, se requieren numerosos pasos técnicos, del mismo modo que se requieren para aprovechar la energía del sol, el viento o el agua y distribuirla a nuestros hogares, nuestras industrias o nuestros coches. La gobernanza de la energía no es menos complicada que sus aspectos técnicos. La energía es la savia que mantiene con vida a nuestras sociedades actuales y los gobiernos han desempeñado tradicionalmente un papel importante en el sector movidos por diferentes objetivos, como garantizar a la ciudadanía un suministro de energía fiable y asequible. La naturaleza multifacética de la política energética se puede esquematizar en un triángulo cuyos vértices son la seguridad, la competitividad y la sostenibilidad. La seguridad energética se refiere a la disponibilidad ininterrumpida de energía. Este aspecto tiene trascendencia a largo y a corto plazo. La seguridad energética a largo plazo tiene que ver con que se hagan las inversiones oportunas para suministrar energía de acuerdo con las necesidades de la sociedad. La seguridad a corto plazo se centra en la capacidad del sistema energético de reaccionar rápidamente ante los cambios repentinos en el equilibrio entre la oferta y la demanda. Dado que la energía es vital para el funcionamiento de nuestras sociedades, la seguridad energética representa una prioridad absoluta para cualquier gobierno del mundo. La competitividad hace referencia a unos precios asequibles tanto para los hogares como para las empresas, así como en el plano internacional. Puesto que la no competitividad en el sector energético puede empujar a parte de la población a la pobreza energética y socavar la capacidad de la economía y la industria de un país, también representa una prioridad clave para los gobiernos. La sostenibilidad tiene que ver con la reducción —o, en una situación ideal, la mitigación total— de los efectos perjudiciales de la prospección, la producción y el consumo para el clima y el medio ambiente. La quema de combustibles fósiles, que hoy en día siguen representando el 80% de la mezcla energética mundial, es el factor que más contribuye al cambio climático, así como a la contaminación del aire y a otros problemas ambientales. Los gobiernos han empezado a prestar cada vez mayor atención a este tema, como muestra la oleada de compromisos con la neutralidad climática durante los últimos años. En un mundo ideal, estos tres componentes mantendrían un equilibrio perfecto, y los países serían capaces de ofrecer a sus ciudadanos un sistema energético seguro, competitivo en cuanto a sus costes, y sostenible desde el punto de vista ecológico. Pero, en realidad, compensar los tres es difícil, y los gobiernos tienen que tomar decisiones políticas que pueden favorecer —al menos temporalmente— a uno o dos elementos sobre los demás. La aplicación de políticas energéticas que atiendan simultáneamente a los tres objetivos se puede considerar uno de los retos más formidables a los que se enfrentan los gobiernos del siglo XXI, sobre todo dada la necesidad acuciante de reforzar la acción frente a la amenaza del cambio climático para la vida. También es urgente porque, como muestra a todas luces la actual crisis energética mundial, si el equilibrio se rompe por un factor externo, a la hora de recuperarlo, la seguridad y la competitividad prevalecerán siempre sobre la sostenibilidad”.

Article de Xavier VIVES a La Vanguardia (11-11-21): El preu de la lum i la transició energètica  Ara per ara no es pot tenir energia barata, verda i amb el subministrament assegurat … “El preu de l’electricitat puja perquè ho fan els preus del gas natural i dels drets d’emissió de CO2. Els cicles combinats de gas donen estabilitat a un mercat on les intermitents energies renovables guanyen quota. L’augment de la demanda de gas prové de la recuperació econòmica, les circumstàncies climàtiques i de la mateixa transició energètica. L’oferta de gas i altres combustibles fòssils es veu penalitzada per la manca d’inversió atesos els objectius d’emissions zero el 2050. Els drets d’emissió de CO2 han de pujar si es volen complir aquests objectius. De fet, la millor manera de fer la transició és posar un preu al carboni, i aquest seria un gran triomf a la COP26 de Glasgow. El problema és que hauria de ser global ja que les emissions tenen efectes globals i els grans països emissors no sembla que ho impulsin. Comptant que aquest preu no sigui global, aleshores caldria posar una tarifa al carboni en frontera als productes segons les seves emissions directes i indirectes associades. El Govern d’Espanya ha proposat mesures per pal·liar la pujada retallant ingressos, majorment de generadors nuclears i hidràulics, provinents del mercat majorista. També ha proposat diverses rebaixes d’impostos, un control més estricte dels desembassaments hidràulics, suavitzar la pujada del preu del gas per als consumidors i estendre temporalment la protecció als més vulnerables. Aquestes mesures són pegats d’urgència. La reforma del mercat elèctric ha de mirar a llarg termini on les energies renovables seran dominants en l’horitzó del 2050. Una vegada establert el preu del carboni aleshores es pot deixar actuar el mercat, amb l’excepció que quan la generació d’energia sigui en règim d’oligopoli s’ha de mitigar el poder de mercat dels productors. A tal efecte cal mantenir el mercat majorista, però complementant-lo amb subhastes de subministrament d’energia a llarg termini on les diverses tecnologies competeixin per oferir l’electricitat al preu més barat. D’aquesta manera es preserven els incentius a invertir i innovar. Això sí, per mantenir aquests incentius cal un marc regulador estable i a Espanya no ha estat així mantes vegades (per exemple, en la retribució a les renovables). Cal també que els consumidors rebin el senyal del preu que reflecteixi el cost social de produir l’electricitat, però això no vol dir que hagin de patir la volatilitat del mercat majorista. Hi ha mecanismes asseguradors per estabilitzar el preu, però en tot cas seria bo que els consumidors sabessin de manera clara quan l’electricitat és més cara i quan és més barata per poder actuar en conseqüència. El procés de descarbonització no serà indolor, ara per ara no es pot tenir a la vegada energia barata, verda i amb el subministrament assegurat. Si fem les coses bé, amb una regulació i un disseny de mercat adequats i amb l’ajuda de la innovació, a mitjà i llarg termini suavitzarem els conflictes entre els objectius i, amb sort, els superarem. Esperem, amb un cert escepticisme, que les conclu­sions de la cimera de Glasgow contribueixin a establir solucions efectives als grans reptes que planteja la descarbonització”.

POLÍTICA INTERNACIONAL: LA RIVALITAT ENTRE ELS ESTATS UNITS I XINA

Donant per fet que aquesta rivalitat sigui inevitable,  deu ser possible graduar l’intensitat del conflicte, com argumenta Dani Rodrik en la seva crítica a l’escola geoestratègica realista … Tot i que els senyals que venen de la Xina són cada cop més inquietants:

Article de Dani RODRIK a Project Syndicate (10-11-21): The Resistible Rise of US-China Conflict [3] The structure of great-power rivalry may exclude a world of love and harmony, but it does not necessitate a world of immutable conflict. Structure is not destiny: It does not preclude any of the myriad alternatives that lie between these extremes. “For economists, who tend to view the world in positive-sum terms, this is a puzzle. Countries can make themselves and others better off by cooperating and by shunning conflict.  The clearest application of this principle is the gains from trade that countries achieve – the bread and butter of professional economists. It is generally in each country’s benefit to open its domestic markets to others. But the same idea extends also to policy domains where there could be tensions between domestic and global interests. Yes, countries could pursue beggar-thy-neighbor policies, such as restricting access to home markets to improve their terms of trade, or free ride on global public goods such as decarbonization policies. But wouldn’t it be better if they refrained from such actions so they could collectively all do better?  Geopolitical strategists, by contrast, tend to see the world instead in zero-sum terms. Nation-states compete for power – the ability to bend others to their will and pursue their interests unhindered – which is necessarily relative. If one country has more power, its rival must have less. Such a world is necessarily conflictual, as great powers (the United States) or rising powers (China) jockey for regional and global dominance.  In a recent article, John Mearsheimer of the University of Chicago provides a forceful articulation of this view. Mearsheimer was among those in the Foreign Affairs survey who disagreed strongly with the proposition that US policy may have become too hostile toward China. “All great powers, be they democracies or not,” he writes, “have little choice but to compete for power in what is at root a zero-sum game.” The implications for US-China relations are bleak: China is bound to want to expand its power, and the US has no option but to try to contain it. This perspective sets an important challenge for economists and others who believe in the feasibility of a stable, peaceful, and largely cooperative world in which the US and China can prosper together. “Realist” theorists of international relations such as Mearsheimer and my Harvard University colleague Stephen Walt are clearly correct when they argue against the “liberal” presumption that open markets in the US and rules-based multilateralism would produce a China that looked “more like us.” The American policy of engagement with China, pursued until the Trump administration took over, may have helped China grow richer, but it made the country neither more democratic nor less likely to compete for power and influence.  But does a China with a decidedly different economic and political system and strategic interests of its own imply inevitable conflict with the West? Perhaps not. The realists’ argument about the primacy of power hinges on assumptions that need to be qualified.  First, while states may prioritize national security and survival above all else, there is a big gap between meeting these narrower objectives and maximizing power. The US would be secure from annihilation or invasion even without a military presence on every continent. The historian Stephen Wertheim has argued that the expansionist vision of US foreign policy has always competed with a more restrained approach, misleadingly and dismissively labeled as “isolationism.” China’s territorial integrity will remain uncontested even without saber rattling vis-à-vis neighbors. Beyond a baseline of security, the pursuit of power competes with other national goals, such as domestic economic prosperity, that require less bullying on the world stage.  It is true, as realists like to point out, that the world lacks an enforcer of rules. There is no world government to ensure that states act in accordance with rules that they may have an interest in enacting but little interest in following. This makes cooperation more difficult to elicit – but not entirely so. Game theory, real-world experience, and lab experiments all suggest that reciprocity induces cooperation. A third-party enforcer is not necessarily required to elicit cooperative behavior in repeated interactions.  Finally, it is also true that uncertainty and the risk of misperceiving other states’ intentions complicate prospects for international cooperation among great powers. Purely defensive measures – whether economic or military – are likely to be perceived as threats, cumulating through a vicious cycle of escalation. But this problem, too, can be mitigated to some extent. As Walt and I have argued, what might help is a framework that facilitates communication and encourages mutual justification of actions that may be misinterpreted by the other side.  Mearsheimer is skeptical that creative institutional design can make much of a difference. “The driving force behind [US-China] great-power rivalry is structural,” he writes, “which means that the problem cannot be eliminated with clever policymaking.” But structure does not fully determine equilibrium in a complicated system where the definition of national interests, the strategies pursued, and the information available to actors are all dependent on our choices to some extent.  The structure of great-power rivalry may exclude a world of love and harmony, but it does not necessitate a world of immutable conflict. It does not preclude any of the myriad alternatives that lie between these extremes. Structure is not destiny: We retain the agency to craft a better (or worse) world order”.

Article d’Eva BORREGUERO a El País (10-11-21): El minilateralismo: la nueva baza de EEUU  Una vez despejado el espacio político con la retirada de Afganistán, el presidente de EE UU se apresura a activar nuevos centros de poder en la región que contengan a Pekín … “En el mundo actual, de cara a mantener su posición frente al auge de China, Washington necesita tejer una red de alianzas con Estados afines que le ayuden a reestablecer el equilibrio perdido. Y lo hace potenciando una nueva forma política de creciente presencia en el Indo-Pacífico: el minilateralismo. Se trata de acuerdos informales de cooperación entre tres y nueve países que, según los politólogos Bhubhindar Singh y Sara Teo, al ocupar un ámbito intermedio entre el bilateralismo y el multilateralismo son más flexibles y funcionales. De un lado, plataformas exclusivas que incluyen únicamente a países comprometidos y relevantes en las cuestiones a tratar. De otro, alianzas que proporcionan una respuesta a los déficits del multilateralismo de amplio espectro, en dificultades para rebasar el mínimo común denominador y para adecuarse a la velocidad de los cambios. En esta línea, con motivo del encuentro que tuvo lugar en octubre entre los ministros de Exteriores de Estados Unidos, Israel, Emiratos Árabes y la India, ha surgido el Quad-2, un diálogo estratégico cuadrilateral para la cooperación en comercio, nuevas tecnologías y seguridad marítima. Al igual que los recientes minilaterales Aukus (Australia, Reino Unido y Estados Unidos) y Quad (USA, Australia, Japón e India), el nuevo acuerdo intenta modificar el mapa político regional. A diferencia de los anteriores formatos, el nuevo Quad-2 cuenta con Israel y los Emiratos, dos países con los que China mantiene cordiales y fructíferas relaciones, piezas clave en el proyecto de infraestructuras de la Nueva Ruta de la Seda. Los beneficios para las partes son importantes y llevan a sumar la riqueza de los Emiratos, la tecnología puntera de Israel, y la colosal capacidad de consumo del mercado indio unida a su potencial productivo. Este último impulsado por la iniciativa Make in India de Modi para atraer la manufactura mundial al país. Precisamente India, que repite Quad, sale reforzada desde su centralidad en el Indo-Pacífico frente a China y Pakistán, rivales unidos por el corredor económico. En el plano de los perjudicados, además de ellos, se encontraría Irán. De la rápida formación del Quad-2, se pueden extraer tres conclusiones. Primero la urgencia de Biden por contener la expansión china. Segundo, el rol de Pekín como catalizador de agrupaciones contrarias a sus intereses. Mientras Xi Jinping practique la vía de la acción unilateral en las disputas territoriales, los acuerdos minilaterales seguirán adelante. Finalmente, la competencia entre el águila y el dragón, está forzando a otros a elegir. Caso de la Unión Europea”.

Article d’Andrea RIZZI a El País (8-11-21): Pekín sacude el viejo orden nuclear mundial   Pekín acelera su programa atómico para acercarse a EE UU y Rusia, que invierten grandes cantidades en modernizar sus arsenales … Durante décadas, Pekín ha mantenido una política nuclear de disuasión mínima, es decir, disponer de lo indispensable para que a nadie se le ocurra atacarla nuclearmente. Formalmente, no la ha abandonado, pero los hechos apuntan a que ese concepto de mínimos ha cambiado mucho. En parte puede deberse a que China ha llegado a la conclusión de que su capacidad de represalia nuclear es vulnerable a un ataque por sorpresa. “Pero esta explicación choca con que en el pasado EE UU tuvo un despliegue nuclear incluso mayor que ahora, y esto no indujo entonces a Pekín a implementar una escalada”, dice Kristensen. La otra motivación plausible corresponde, según el experto, a una cuestión de “prestigio nacional”: un país que se ve como superpotencia no quiere ser nuclearmente muy inferior a EE UU y Rusia. Un plano importante en el que el avance chino puede tener consecuencias es el de los tratados de control de armas, elemento fundamental para evitar desastres en la Guerra Fría, y que ahora atraviesan una etapa negativa. La retirada de EE UU en 2001 del Tratado Antimisiles Balísticos abrió a Washington la vía para un fuerte desarrollo de defensa que, a la postre, ha dado argumentos y espoleado a Rusia, primero, y China, después, a buscar vías para sortear esas defensas cada vez mejores. El Tratado de Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio —que prohibía misiles de tierra con alcance de entre 500 y 5.500 kilómetros— colapsó en 2019, con la decisión de Washington de retirarse tras acusar a Moscú de haberlo violado. El New START, que limita las cabezas nucleares desplegadas, fue prorrogado in extremis a principios de año por un periodo que expirará en 2026 …”.

Article de Lluís BASSETS a El País (11-11-21): Marx, Lenin, Mao … y ahora Xi Jinping  El presidente chino entra en el panteón patriótico con la promesa de convertir a su país en una superpotencia que va a superar a cualquier otra a mitad de siglo … “Con Xi Jinping regresa el culto a la personalidad. Este jueves quedará consagrado en el sexto pleno del Comité Central del Partido Comunista por una resolución histórica en sus dos acepciones: porque hace historia y porque versa sobre la historia. Hace historia porque solo ha habido anteriormente dos documentos de este calibre, el primero de 1945 a iniciativa de Mao Zedong y el segundo de 1981 a iniciativa de Deng Xiaoping. Xi Jinping entra ahora, también por su propio pie, en el panteón patriótico, junto al fundador de la república y al patriarca de la prosperidad, con la promesa de convertir a su país en una superpotencia que va a superar a cualquier otra a mitad de siglo. Cada documento tiene su significado en el lenguaje del poder. Dice quién manda y cuánto manda. Mao lo concentró todo en sus manos siguiendo el modelo de Stalin: convirtió la dictadura del partido en dictadura personal y vitalicia al estilo de la autocracia zarista o imperial. Deng regresó a la dirección colectiva, al límite de mandatos y a los relevos generacionales; y criticó los excesos de Mao con su Revolución Cultural, incluido el culto a la personalidad, hasta cuantificar la denuncia de los errores maoístas, el 30%, frente al 70% de aciertos. Los comunistas chinos imitaron a los soviéticos desde un principio, fascinados por la utilidad de la concentración de poder, de la dictadura. Y aprendieron de sus errores. Mao jamás perdonó a Nikita Jruschov el reconocimiento de los crímenes de Stalin en su informe secreto ante el XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética en 1956. Lo tachó de traición revisionista y así empezó el divorcio entre los dos grandes países comunistas. Deng tampoco perdonó a Gorbachov por la perestroika, y en 1989 demostró en los hechos, con la matanza perpetrada por el ejército en la plaza de Tiananmen, cuáles eran sus ideas sobre el pluralismo y la democracia. La numerología de los aniversarios importa, especialmente en China. Este año el Partido Comunista ha cumplido 100 años. Es el mayor partido del mundo, 95 millones de afiliados, y el que lleva más años en el poder, 72. Su reto es alcanzar el pódium del poder mundial en 2049, con el centenario de la República Popular. El mensaje celebratorio es bien claro: el monopolio comunista del poder es constitucional y existencial. Si acaso, requiere todavía una mayor concentración de poder en unas solas manos. Negarlo es antipatriótico y vulnera los intereses de China. Lo que menos interesa de la resolución doblemente histórica es la historia de China. George Orwell lo dijo muy bien, en boca del Gran Hermano, en su novela distópica 1984: “Quien controla el pasado, controla el futuro; quien controla el presente, controla el pasado”. En 2022, cuando Xi entrará en su tercer mandato, se celebrará también el décimo aniversario de su advenimiento presidencial como el momento en que empieza la era actual, su era”.

UNIÓ EUROPEA

S’està produint un reequilibri de la correlació de forces dins de la Unió Europea favorable als països del Sud?  Entretant, la frontera est europea es veu sotmesa a una tensió creixent per la pressió migratòria provocada per Bielorússia i per la dependència del gas rus:

Article d’Antxon ARIZALETA SÁNCHEZ a Agenda Pública (8-11-21): ¿Se ha rebelado el sur en la UE?  La Unión Europea de la austeridad y la ortodoxia económica tenía una nítida estructura de mando que no contaba entre sus miembros a los países del sur ni a sus dirigentes políticos. Este imaginario, más propio de una UE pre-pandémica, está siendo resquebrajado … “António Costa, Giuseppe Conte y Pedro Sánchez protagonizaron en 2020 un frente ‘mediterráneo’ en defensa de la ‘mutualización’ de la deuda y la creación de los fondos de reconstrucción como mecanismos de recuperación ante la crisis económica provocada por la pandemia; y fuese un logro suyo o una cesión de los halcones del norte de Europa, derivó en una decisión que establecía una senda para la política económica europea significativamente distinta a la vía austericida escogida en 2010 tras el intento de respuesta keynesiana que siguió a la Gran Recesión de 2008. Desde luego, sería ingenuo pensar que, aun siendo la Italia y España la tercera y cuarta economías de la zona euro, la iniciativa de dos países puede truncar tanto tiempo de rigidez. La reordenación es, necesariamente, más profunda. Podríamos confundir este cambio en la correlación de fuerzas como un efecto del regreso de la socialdemocracia a la centralidad de la política europea, pero estaríamos reduciendo a una cuestión electoral lo que son realineamientos estratégicos de mayor calado. Es cierto que, desde 2018, el Partido de los Socialistas Europeos, que agrupa a las principales formaciones socialdemócratas del continente, ha recuperado las jefaturas de Gobierno de diversos estados miembros de la UE; a saber, Dinamarca, España y, si todo sigue según lo previsto, en las próximas semanas Alemania. Pero en ninguno de estos casos ese retorno se produjo como consecuencia de un fulgurante ascenso electoral de los partidos de centro-izquierda, que gobiernan gracias a sendas coaliciones que los colocan en una cierta posición de debilidad, y a una pelea interna en los espacios políticos conservadores. Y es que, como decía hace unos días Bernardino León Reyes a raíz de la victoria de Olaf Scholz y el SPD en las recientes elecciones federales alemanas, “no debemos confundir la extensión de la fragmentación política entre la derecha con un renacer de la socialdemocracia europea” … “No se trata, por lo tanto, de una cuestión fundamentalmente ideológica; sobre todo porque estos realineamientos no tienen que ver, únicamente, con un paso adelante de gobiernos como el español en el liderazgo político de la Unión, sino también con las necesidades cambiantes del país que ha ostentado (y, pese a sus vacilaciones internas, continúa ostentando) la batuta de mando de la UE: Alemania. La salida de la Cancillería de Angela Merkel coincide con un momento clave para el desarrollo económico alemán, que precisa de transformaciones profundas y que difícilmente podría llevar a cabo sin un cambio de rumbo definitivo a nivel europeo. Lo apuntaba Jorge Tamames en un análisis del Real Instituto Elcano sobre el futuro político y económico del país germano: “Para que la reactivación económica alemana produzca además sinergias con el resto de la UE, será necesario flexibilizar las reglas de gasto europeas y convertir en programas de inversión permanentes algunas de las iniciativas –como los fondos ‘Next Generation EU’– adoptadas durante la pandemia”.

Article de Ruth FERRERO-TURRIÓN a Agenda Pública (8-11-21): ¿Qué sucede en la frontera europea?  “… en esta crisis humanitaria confluyen elementos que habitualmente se habían analizado por separado. De un lado, los que afectan a cuestiones de seguridad en la frontera este europea y que tienen como principal objetivo a Rusia y otros países de su entorno, como son los casos de Bielorrusia o Ucrania. Por otro, aquellos temas que abordan el fenómeno migratorio y que, también habitualmente, se han centrado en la frontera sur mediterránea.  No parece que quepa ninguna duda acerca de que Bielorrusia está utilizando los flujos migratorios como herramienta coercitiva y arma política en una suerte de lo que algunos denominan ‘guerra híbrida’. A la vista está que en esta ocasión, como en cualquier otra guerra, existen daños colaterales. Por otra parte, es imprescindible llamar la atención sobre la vulneración de derechos que están padeciendo las personas migrantes por parte de las autoridades polacas. La inacción de la UE ante estos hechos debiera ser objeto de sonrojo. El Gobierno polaco está sabiendo sacar provecho de la situación, ganando en popularidad y poniendo, una vez más, contra las cuerdas a Bruselas con demasiados frentes abiertos y una falta de asertividad extrema en relación con países donde las derivas autoritarias se hacen cada vez más fuertes. Los flujos que llegan hasta Bielorrusia son los que han visto inviable el acceso a la UE a través de otras fronteras. Son quizás, y sólo quizás, el resultado de la aplicación de una política europea en materia de migración y asilo absolutamente ‘externalizada’ y militarizada que deja en manos de los autócratas fronterizos la última decisión en relación con las personas en movimiento. Así sucedió en el año 2020 en la frontera griega y en 2021 en la de Ceuta, y así está pasando ahora también en la polaca y lituana. Además, todos estos fenómenos tienen algo en común: la vulneración de los derechos de las personas migrantes”.

Article d’Andrea RIZZI a El País (11-11-21): Debilitar a la UE con el General Invierno    [4] La escalada de la crisis en la frontera de Bielorrusia y Polonia busca aprovechar un momento político y meteorológico propicio … “La escalada se produce en un momento de gran tensión entre Polonia y el resto de la UE (salvo Hungría). Puede haber un deseo de forzar nuevas discrepancias —sobre cómo gestionar la frontera o la intensidad de las sanciones—. La apuesta tiene lógica, aunque no cabe descartar que prime la unidad, y el bumerán vuelva atrás. En segundo lugar, la crisis se agudiza en la fase pos-Afganistán, un periodo turbulento para Occidente, marcado por fricciones entre EE UU y la UE, y una consecuente —irresuelta— reflexión sobre el futuro estratégico de los Veintisiete y cómo responder a amenazas híbridas. Fuentes europeas creen que testar a la UE en este momento es parte del cálculo. Precisamente ayer, el Alto Representante, Josep Borrell, empezó a difundir las líneas maestras de la Brújula Estratégica en la que Bruselas trabaja hace tiempo. Después, debe considerarse que si bien Minsk lleva meses impulsando esta táctica, es ahora, con el frío, cuando se maximiza el impacto —sobre las personas, y en los medios— de la misma. La imagen de cientos o miles de migrantes en la intemperie en estos momentos sacude doblemente las conciencias y complica muchos los equilibrios de gestión. La vieja lógica del General Invierno puede ser un factor aquí, como sin duda lo es en el gas. Ayer los precios bajaron tras señales de incremento del suministro, pero el historial de las últimas semanas ha provocado inquietudes que no se resuelven en pocos días. El momento de transición de poder en Alemania, con la relevancia absoluta que tiene Berlín en materia de políticas hacia el Este, es otro factor que puede ser parte de los cálculos. Por último, debe considerarse la complejidad logística de la operación. Tras meses engrasando la maquinaria para transportar a migrantes desde otros países, sin duda ahora funciona de manera más eficaz para los fines para los que se pensó. La frontera entre Polonia y Bielorrusia es un pequeño abismo. Cuando cayó el muro de Berlín, ambos países se hallaban en situaciones similares. La esperanza de vida rondaba los 71 años en ambos casos. Hoy, la de la Polonia, miembro de la UE, roza los 80, la de Bielorrusia los 75. Un nuevo pulso entre dos mundos está en marcha. El objetivo no son beneficios a corto plazo —es poco creíble pensar que la UE ceda ahora— sino crear turbulencias en el presente, y cobrar en el futuro el dividendo de haber demostrado que puede hacer daño”.

POLÒNIA

Les tensions a l’Est euroepu percuteixen directament sobre una Polònia, en un moment crític en la seva relació amb les institucions de la Unió per la seva deriva il·liberal:

Article de Marco MARZANO a MicroMega (11-10-21): Polonia, l’abbraccio fatale tra Chiesa cattolica ed estrema destra  [5] Parla Stanislaw Obirek, professore di Storia del Cristianesimo all’Università di Varsavia, tra le voci più lucide della Polonia contemporanea … “Veniamo finalmente al cuore della nostra conversazione, al ruolo giocato dalla Chiesa Cattolica nel processo di radicalizzazione della destra polacca. “Senza il sostegno della Chiesa il PIS non starebbe in piedi. Il PIS è forte dove la Chiesa è forte, nelle regioni orientali del paese, nelle campagne. La Chiesa e l’estrema destra si sono legate in un abbraccio fatale: la chiesa difende, anche dai pulpiti e anche attraverso le voci dei cardinali, le scelte del PIS e il PIS, da parte sua, ricopre la chiesa polacca di denaro, finanza la costruzione di santuari come quello, gigantesco, dedicato a Wojtyla, sovvenziona la potentissima Radio Maria di Padre Rydzyk (a cui i politici rendono omaggio quotidiano) e la costruzione del Museo della Memoria e dell’identità nel quale il ruolo della Chiesa Cattolica nella conservazione dell’identità polacca è stato esaltatoL’alleanza tra Chiesa e PIS sembra dunque solida, ma la Chiesa, come avviene anche in Italia, non gradisce stare all’opposizione e non è intenzionata a morire col PIS. Se il consenso per il partito di governo dovesse calare ancora e si profilasse una sconfitta elettorale, i gerarchi cattolici sarebbero pronti a scaricare Kaczyński e soci. C’è già qualche avvisaglia di questo. Ad esempio, il vescovo Gadecki ha espresso delle forti riserve sul progetto presentato dal PIS per il futuro della Polonia. E ci sono delle tensioni anche sugli sconti fiscali che la chiesa esige per sé” … Chiedo a Obirek se il pontificato di Francesco ha avuto un qualche impatto sull’episcopato polacco. “L’effetto Bergoglio è stato minimo – mi risponde. L’unico terreno sul quale vi è stato qualche cambiamento è stato quello della lotta contro gli abusi. Alcuni vescovi sono stati sospesi e tra questi due si sono dimessi. Ma non si è andati oltre. La chiesa polacca resta attestata su posizioni omofobe, xenofobe e violentemente nazionaliste. Pensa che un vescovo è arrivato a definire quella arcobaleno degli LGBT come una “dittatura” o una “pestilenza” e a paragonarla al comunismo. E purtroppo non si intravedono nemmeno fratture in un episcopato che appare totalmente compatto, un’eredità del periodo comunista nel quale la coesione era una qualità ritenuta indispensabile per sopravvivere in un ambiente ostile. Il punto – prosegue Stanislaw – è che la società polacca si sta secolarizzando a un ritmo impressionante. Siamo destinati a seguire il cammino dell’Irlanda, un paese di fatto scristianizzatosi nel volgere di una generazione. Secondo i dati di una ricerca del PEW Research Center, la Polonia è il paese nel quale vi è una maggior distanza sul piano dei valori religiosi tra i giovani e gli anziani, cioè nel quale la secolarizzazione corre più forte. Il numero di apostasie è in crescita impressionante, così come si inizia a demolire il mito di Giovanni Paolo II: si pubblicano libri sulle pagine nere del papato di Wojtyła, su Marciel Degollado (il fondatore dei Legionari di Cristo). sulla vicenda McCarrick, si fanno film come quelli dei fratelli Sekielski, visti da venti milioni di persone, sulla diffusione nella pedofilia della Chiesa), si girano documentari come “Don Stanislao” su Dziwisz, e opere di tiction come Cler di Smarzewski, che racconta la storia del vescovo di Danzica, ubriacone e viveur dissoluto. Il lungo periodo di governo del PIS non ha potuto che peggiorare le cose, aumentare l’odio di tanti per la Chiesa Cattolica”. Insomma, concludo io, apprendo con sollievo dalle tue parole che quella del fondamentalismo religioso in Polonia potrebbe essere stata una vittoria di Pirro, che avrebbe tra l’altro compromesso per sempre la credibilità della Chiesa, la sua capacità di rappresentare un interlocutore per il resto del paese e soprattutto per i giovani e gli intellettuali. Va a finire che la società polacca tra qualche anno si scoprirà più laica e democratica della nostra! Chi l’avrebbe mai detto? “E’ forse per ora solo una speranza, ma non del tutto infondata” conclude Obirek sorridendo e salutandomi”.

FRANÇA

El fenomen  Zemmour acapara l’atenció dels prolegòmens de les eleccions presidencials de 2022:

Article de Béligh NABLI a L’Obs (8-11-21): Zemmour ou la droitisation de la droite  [6] Le quasi-candidat n’est pas l’incarnation de l’extrême droite, ou pas seulement. Il est un pur produit du système médiatico-politique dans lequel les néoréactionnaires naviguent depuis plus de trois décennies … “L’attractivité électorale que revêt son discours dépasse ces sphères traditionnelles de la radicalité et de la violence politiques. Celui-ci s’inscrit dans un moment particulier de notre histoire. Derrière son apparent isolement, celui qui est censé incarner une « candidature dégagiste » s’avère être un pur produit du système médiatico-politique dans lequel il navigue depuis plus de trois décennies. Toutefois, l’engouement autour de sa candidature ne saurait s’expliquer par sa seule surexposition médiatique. E. Zemmour se trouve au cœur d’un moment politique marqué pêle-mêle par une nette droitisation de l’échiquier politique, par une hystérisation du débat public et par une forte défiance à l’égard des responsables politiques. Le phénomène Zemmour résulte ainsi de tendances lourdes qui se nourrissent mutuellement. Un maelström droitier.  Apôtre d’un grand roman national racialisé, Eric Zemmour est le fer de lance médiatique d’un mouvement néoréactionnaire, un maelström droitier animé par une même obsession pour l’identité française. Il est au cœur d’une génération de néoréactionnaires, venus d’horizons divers, mais qui ont contribué à un même mouvement de droitisation de l’intelligentsia française. Gisèle Sapiro a tenté de classer ces « néoréactionnaires »* transpartisans (certains se déclarant « de gauche ») aspirés par une même névrose crépusculaire, en distinguant les « notables » (soucieux, à l’instar d’Alain Finkielkraut, de la respectabilité mondaine), les « esthètes » (qui se départissent de la bienséance bourgeoise, un dandysme dont un Michel Houellebecq se réclame), et les « polémistes » (nombreux éditorialistes-pamphlétaires incarnés par Michel Onfray et Éric Zemmour). Friand de leurs saillies et autres discours binaires aussi simplistes qu’efficaces, le système médiatique a consacré ces polémistes tenants d’un « rappel à l’ordre identitaire » pour sauver la nation, la République, l’Europe et l’Occident. Leur discours abstrait et globalisant est axé sur la critique des idées d’égalité, de multiculturalisme, de solidarité avec les peuples, au nom d’un néonationalisme ethnicisé et d’un souverainisme étriqué (auquel certains, à gauche, ne sont pas insensibles). Dogmatique, leur pensée est structurée par des vérités intangibles au sujet d’un malaise identitaire qu’ils ne font qu’entretenir. Manichéens, ils installent l’idée d’une « guerre civile » larvée structurée autour des divisons factices : les « Français de souche » et les autres ; le peuple français et les minorités visibles présumées étrangères ; des couches populaires majoritaires et une élite minoritaire cosmopolite, « mondialisée » ou « boboïsée » adhérant au multiculturalisme ; l’immigration nouvelle, à prédominance musulmane et d’origine subsaharienne et maghrébine, et l’immigration ancienne, plutôt européenne, « blanche », catholique et latine… Conjuguant culturalisme et essentialisme, leur postulat tient en quelques mots : l’identité musulmane – qu’ils connaissent a priori – est foncièrement incompatible avec la civilisation occidentale, elle constitue même une menace pour « les racines chrétiennes de la République laïque » … C’est ainsi que depuis désormais près de trois décennies, les charges contre l’islam ou les musulmans se suivent et se ressemblent. Elles sont désormais nourries par le fantasme d’un « Grand Remplacement » théorisé par Renaud Camus, écrivain d’extrême droite célébré par Alain Finkielkraut. Porosité idéologique.  Animal politique de son temps, Zemmour est parfaitement placé pour exploiter l’absence de leadership à droite et la porosité idéologique entre les électorats de droite. Un contexte idéal en vue de réaliser son propre projet politique : incarner l’union des droites. À défaut de pouvoir réunir tous les partis concernés autour de sa propre bannière, il incarne, il est vrai, une pensée devenue en partie dominante au sein des droites. Une pensée qui cultive certes une représentation passéiste d’une France fantasmée, mais qui exerce un pouvoir d’attraction réel sur les candidats de la primaire LR : de Barnier à Bertrand en passant par Pécresse, la droitisation des postures est de mise en matière d’immigration, de sécurité et d’autorité. Même l’Europe libérale et permissive n’échappe pas à leurs fourches caudines ! Il est vrai que la tentation de la transgression affecte le cœur du traditionnel électorat de droite. Issue essentiellement d’une France cléricale, des cathédrales et des parvis, d’une France fille aînée de l’Église, encore rétive à la modernité inhérente à la révolution philosophique (de 1789) et culturelle (de 1968), la droite bourgeoise catholique semble prête à voter pour un Juif, certes, mais porteur de leur propre agenda politique. Dès lors, ce n’est pas un hasard si d’anciens électeurs de François Fillon, le candidat de la « droite et du centre » de la présidentielle de 2017, manifestent aujourd’hui un réel engouement pour l’offre politique incarnée par E. Zemmour. François Fillon avait réussi à incarner une juxtaposition des droites, avec un « néolibéralisme décomplexé » conjugué à « un traditionalisme catholique »***. Comme Eric Zemmour, François Fillon en appelait déjà à une laïcité stricte – à l’égard des seuls musulmans s’entend – et dévoyée, en ce sens où elle était appelée à être absorbée par les racines chrétiennes de la France. Quand Eric Zemmour se dit « imprégné du christianisme », l’ancien Premier ministre de Nicolas Sarkozy invoquait sa foi chrétienne pour justifier son opposition personnelle au droit à l’avortement et sa défiance à l’égard des droits des homosexuels. Il se présentait en cela comme l’héritier d’une vision patriarcale de la société, inhérente à un catholicisme identitaire attaché aux valeurs traditionnelles de la famille, du travail et de la patrie. Il proposait déjà de réécrire l’Histoire par un enseignement parcellaire et sélectif, voire biaisé : « Les jeunes Français ignorent des pans de leur Histoire ou, pire encore, apprennent à en avoir honte. [Il faut] réécrire les programmes d’histoire avec l’idée de les concevoir comme un récit national. Le récit national, c’est une Histoire faite d’hommes et de femmes, de symboles, de lieux, de monuments, d’événements qui trouvent un sens et une signification dans l’édification progressive de la civilisation singulière de la France » (discours à Sablé-sur-Sarthe, 28 août 2016). Eric Zemmour ira lui jusqu’au bout de cette logique d’exaltation du roman national et d’aveuglement historique : le refus de toute « repentance » est à la base aussi de sa démarche révisionniste de réhabilitation de Vichy et du maréchal Pétain. Un phénomène qui n’a rien d’isolé. Zemmour n’est ni un phénomène spontané ni un phénomène isolé. Les tendances nationalistes et autoritaires se font sentir dans nombre de démocraties occidentales, y compris en France où ce mouvement néoréactionnaire est si puissant que la gauche elle-même vacille sur ses bases et doute parfois de certains de ces fondamentaux. En attestent certaines déclarations ou propositions sur l’immigration ou la sécurité exprimées par certains candidats… C’est ainsi qu’apparaît le spectre véritable derrière la figure crépusculaire d’Eric Zemmour : le rejet de la part la plus noble de notre identité : l’attachement aux valeurs universelles et humanistes”.

ALGÈRIA, MARROC, ESPANYA …

Els moviments estratègics al Magreb projecten incerteses sobre la seguretat energètica d’Espanya:

Article d’Enric JULIANA a La Vanguardia (6-11-21): Voltaje magrebí  La pugna entre Argelia y Marruecos complica la estrategia de española de apaciguamiento … “El Sáhara Occidental se podría convertir también en una gran pila eléctrica para Europa.  La generación intensiva de energia renovable tambien podria hacer del Sáhara Occidental un importante centro productor de hidrógeno verde, combustible hoy experimental, en el que tiene puestos sus ojos la industria alemana. Ahora entendemos mejor por qué se está recrudeciendo la pugna por la ex colonia española. Marruecos quiere ser un gran productor de energías renovables. Y Argelia no quiere depender exclusivamente del gas, pero necesita un buen rendimiento del gas para llevar a cabo una transición sin más traumas de los que ya padece el país. He ahí una de las claves del actual enfrentamiento entre Argelia y Marruecos que, según distintos observadores de la política internacional, podría acabar provocando una guerra entre los dos países”.

Article de Francisco PEREGIL a El País (11-11-21): Mohamed VI, rey del viento en el Sáhara  Seis de los nueve parques eólicos construidos o proyectados en la excolonia española estarán gestionados por Nareva, filial del consorcio controlado por el monarca

POLÍTICA ESPANYOLA: LA RENOVACIÓ DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

El controvertit acord sobre la renovació del Tribunal Constitucional s’ha convertit en un exemple ben il·lustratiu de la dinàmica política espanyola del bibloquisme, amb conseqüències molt greus per a la legitimitat de les institucions:

Article d’Estefanía MOLINA a El País (5-11-21): El bucle revanchista entre PP y PSOE.   Los grandes partidos se encuentran en una deriva de alejamiento y utilización de las instituciones para dañarse mutuamente que puede acabar quebrando la confianza de los ciudadanos en el sistema … La semilla de todo este cainismo incipiente enraíza sobre la profundidad del enfrentamiento político. Nunca PP y PSOE estuvieron más alejados por un período tan prolongado de tiempo. Sus rivales tiran hacia los extremos, haciendo que la pugna entre populares y socialistas no sea sólo en términos ideológicos, o de las leyes que se aprueban. También existen recelos en cuanto a los consensos de Estado. Eso imposibilitó el diálogo para una cuestión como la marcha del rey emérito de España, de la que Pedro Sánchez no informó a Pablo Casado, quizás por temor a Unidas Podemos.  Pese a que el revanchismo sea cosa de dos, el tablero está inclinado por el PP en su largo bloqueo del CGPJ. Ello ha dado lugar a un imaginario en la izquierda sobre que la derecha desea retener una esfera de poder a través del aparato judicial. A saber, parte de la estrategia de populares y Vox es llevar la obra del Gobierno de coalición a los tribunales. La política entendida como anulación de todo legado anterior. Pero si la izquierda se revuelve escalando el envite institucional, sólo deslegitimará su posición a ojos de la ciudadanía. A la postre, los principales riesgos del revanchismo trasladado a los pilares constitucionales son el hastío, el alejamiento, hasta el enfado de la calle. Qué respuesta tendrá la clase política para un ciudadano que desee recibir la eutanasia, si se declarara inconstitucional por el Constitucional, ante este panorama. El sentimiento de injusticia hecho paradigma, el enfrentamiento político agravando la desconfianza en el Estado. O incluso peor: los ciudadanos, como los políticos, en un bucle de sed de revancha, o presos del nihilismo, desconectados”.

Article d’Ignacio SÁNCHEZ-CUENCA a CTXT (7-11-21): ¡Tu quoque, Podemos!  Si UP no hubiera apoyado el pacto PP-PSOE sobre la renovación del Constitucional, los dos grandes partidos habrían tenido que asumir un coste notablemente mayor por mantener el juego de cromos del llamado régimen del 78 … La renovación de los cuatro magistrados del TC  requiere una mayoría cualificada, en concreto de 210 diputados. La suma de los escaños del PSOE y PP da 209 … El “intercambio de cromos” es una de esas prácticas que han dado mala fama al llamado “régimen del 78”. Se basa en acuerdos opacos entre los dos partidos dominantes … “La entrada en la política institucional de una fuerza como Podemos tenía que traducirse en una intransigencia radical frente a los vicios del bipartidismo. La renovación del TC es uno de esos terrenos en los que puede verse la utilidad y necesidad de una fuerza que critique con dureza el establishment. Ciertamente, denunciar el juego de cromos puede, a corto plazo, prolongar el dominio conservador del TC, pero es la única manera de revertir la decadencia del tribunal. Cada vez que el TC baja un peldaño en su prestigio institucional, se hace menos incómodo (y menos anómalo) incluir a magistrados como Arnaldo. Los diputados de Podemos no pueden votar a favor de Espejel o Arnaldo, por mucho que consigan que entre un magistrado de izquierdas en el TC. Es una indignidad política”.

Article de Cristina MONGE a infoLibre (8-11-21): Cuando un acuerdo se convierte en un trágala   [7] “… la pregunta es obvia. Por un lado, la polémica candidatura de Enrique Arnaldo forma parte de la propuesta del Partido Popular para llegar al acuerdo que permita renovar buena parte de los órganos constitucionales. Por otro, sabemos que los acuerdos y la renovación de estos órganos son claves en democracia. Ahora bien, ¿cuánto vale un acuerdo? ¿Hasta dónde debe transigir la otra parte si la propuesta implica aceptar a un candidato que puede tener problemas con la justicia por los hechos aquí descritos? Si la respuesta es que hemos convertido el acuerdo en valor supremo de la democracia, a cualquier precio, el coste puede ser una mayor degradación y desconfianza institucional. Y lo que es peor: el Gobierno está haciendo serios esfuerzos por esconder la cabeza bajo la tierra como si no hubiera más remedio que pagar la factura y aceptar un pacto que puede acabar con un magistrado del Constitucional –nada menos– cuya carrera parece estar repleta de irregularidades. Podría pensarse que el PSOE, en aras del acuerdo, ha decidido investirse de una noción de responsabilidad institucional —a mi juicio mal entendida pero que podría justificarse—, por encima de otras consideraciones. En ese caso, tenía al menos una posibilidad: hacer constar que lo hacía para conseguir renovar de una vez importantísimos órganos constitucionales clave, y, al tiempo, poner de manifiesto la osadía del Partido Popular al presentar a este candidato. La intervención del diputado Odón Elorza en la Comisión de Nombramientos del Congreso de los Diputados, con 17 preguntas donde desmenuzaba una tras otra las razones por las que la designación de Arnaldo podría ser un escándalo, era una buena manera de hacerlo (el contenido puede leerse aquí). Una estrategia inteligente que le hubiera permitido al PSOE salvar la cara. Pero ni había tal estrategia, ni al diputado Elorza se le agradeció el esfuerzo. Al contrario, fue apartado del asunto y relevado a la hora de intervenir al respecto ante el pleno del Congreso. Tampoco Unidas Podemos, que acostumbra a exigir elevados estándares de calidad democrática y transparencia, parece estar dándole a este asunto la trascendencia que creo que tiene. Habrá que esperar a la votación, telemática y secreta, para saber hasta qué punto son capaces de callar y otorgar. Del lado conservador cabría preguntarse si realmente no disponen de otros candidatos o candidatas, de solvencia profesional y trayectoria ajena a estos escándalos. Estoy convencida de que así es, porque, aunque solo fuera por probabilidad estadística, han de tener otras opciones. La democracia, ese frágil equilibrio de poderes, contrapoderes, valoraciones y sacrificios, tiene un anclaje muy fuerte en el acuerdo. Sin embargo, si se hace de él un valor absoluto, se puede estar acordando la degradación institucional. Siendo que el lado conservador del hemiciclo está encareciendo a marchas forzadas el precio de los pactos, sería bueno abordar el debate que permitiera contestar a esta pregunta: ¿Cuánto vale un acuerdo? Y, ¿cuándo deja de serlo para convertirse en un trágala?”.

Article de José Antonio ZARZALEJOS a El Confidencial (11-11-21): Crimen político en el Congreso  Sería un consuelo que un número significativo de diputados se desmarque de estos nombramientos de magistrados del TC desafiando el dictado de sus partidos y atendiendo al de sus conciencias … “El órgano de garantías arrastra una colección de fracasos: retrasos puramente políticos en la emisión de sentencias; divisiones banderizas formuladas a veces en términos intolerables; apriorismos ideológicos frente a los técnicos al abordar las deliberaciones y los fallos, y, en definitiva, una ausencia perturbadora de consenso en la interpretación de las normas constitucionales que responde más a sesgos subjetivos que a la utilización de los mejores criterios de la praxis jurídica. Generalizar no es justo, pero la “irrelevancia” a la que aludió ayer en ‘El País’ su expresidente, el catedrático Pedro Cruz Villalón, como mal que afecta al tribunal, no hará sino acentuarse con la incorporación de esta tanda de magistrados y, en particular, de aquellos que, como Enrique Arnaldo, deberán abstenerse seguramente en muchos asuntos y que serán cuestionados de continuo. No cabe achacar la responsabilidad de este reparto —que no consenso— al procedimiento de elección, sino a los baremos espurios que manejan los partidos para arrimar el ascua a su sardina. Carecen de sentido de Estado; de grandeza democrática; de respeto a la Constitución que dicen cumplir con este trámite. Así van a acabar —criminalmente, desde el punto de vista político— con una pieza básica de la institucionalización española que, salvo en algunas épocas, siempre fue polémica: desde el caso Rumasa (1983) hasta la sentencia del Estatuto catalán (2009).  Cuando exista la posibilidad de reformar la Constitución, será necesario entrar con bisturí en su Título IX, que regula el Tribunal Constitucional, y exigir algunos requisitos más a los posibles magistrados. No debería bastar que sean jueces, fiscales, funcionarios públicos, profesores o abogados, todos ellos juristas de reconocida competencia y 15 años de ejercicio profesional. Sería necesario añadir más condiciones intangibles y que estas sean examinadas —y no como ahora, a beneficio de inventario— por la comisión correspondiente del Congreso. O buscar una alternativa: bien investirlos vitaliciamente para garantizar así su permanente inamovilidad y, por lo tanto, su independencia, bien crear otro tipo de órgano que interprete la Constitución como, por ejemplo, una sala especial del Tribunal Supremo integrada por magistrados profesionales especializados en materia constitucional como los de la Tercera lo son en derecho administrativo.  Sería un consuelo —pequeño, pero consuelo— que un número significativo de diputados del PP, del PSOE y de UP se desmarque y vote en contra o en blanco estos nombramientos desafiando el dictado de sus partidos y atendiendo al de sus conciencias. No ocurrirá, pero sería deseable que sucediera”.

Article d’Ignacio ESCOLAR a elDiario.es (10-11-21): Enrique Arnaldo y el secuestro de la Justici.  El PP ha aceptado terminar con el secuestro de los órganos constitucionales –salvo el del CGPJ– pero cobrando un rescate: el nombramiento de alguien tan inapropiado para el Constitucional como Enrique Arnaldo … “Lo que ha pasado y sigue pasando con el Tribunal Constitucional, con el Poder Judicial, con el Tribunal de Cuentas o con el Defensor del Pueblo se entiende mejor con una metáfora: es un secuestro. El Partido Popular ha tomado todos estos órganos constitucionales como rehenes. Y se niega a cumplir con su obligación legal, desde hace ya más de tres años.  No es siquiera novedad. El PP lo hace siempre que pierde las elecciones. Porque le conviene: porque así prolonga artificialmente un poder que perdió en las urnas. Y también porque puede: porque le sale gratis. El PP solo ha aceptado, a regañadientes, renovar una parte de esos órganos constitucionales. Terminar con una parte de ese secuestro –el del CGPJ continúa–, pero cobrando un rescate. Ese rescate consiste en el nombramiento de alguien tan inapropiado para el Tribunal Constitucional como es Enrique Arnaldo. Todo esto, mientras Casado nos da lecciones sobre “despolitizar la Justicia”. Llegados a este punto se ha abierto uno de esos encendidos debates tan habituales en la izquierda, que con razón se exige a sí misma una coherencia y una pureza en los valores con las que rara vez se castiga a sí misma la derecha. Unos creen que hay que plantarse y no ceder al chantaje. Otros apuestan por lo malo frente a lo peor: tragarse el sapo, pagar el rescate. Entiendo ambas posiciones y les confieso mis dudas. No sé qué haría si estuviera en los zapatos de esos diputados progresistas que este jueves tendrán que votar estos nombramientos con una pinza en la nariz. No sé si el Gobierno tuvo margen para un acuerdo mejor, que no pasara sí o sí por Arnaldo. Pero el propio debate que se ha desatado en la izquierda, en contraste con la falta de presión sobre el PP, explica muchas cosas. Si fuera Unidas Podemos o el PSOE quien se negara a cumplir la Constitución desde hace más de tres años, sus líderes ya estarían enfrentándose a un juicio por prevaricación. O por sedición. O por desacato a la autoridad. O por todos los delitos anteriores y algún otro.  Y si Enrique Arnaldo fuera un candidato al Tribunal Constitucional propuesto por la izquierda, no habría nombramiento, porque se habría descabalgado su candidatura hace semanas. Solo el PP puede aguantar este chaparrón: porque llueve en otros barrios, que no son los suyos. Hace días que el debate ético sobre el nombramiento de Enrique Arnaldo es el tema principal en los medios progresistas, y en las tertulias que escuchan y ven los votantes de la izquierda. No encontrarán algo similar en los medios y tertulias de la derecha. Se da el absurdo de que el nombramiento de Arnaldo tiene más desgaste político para el PSOE y Unidas Podemos que para el PP y Pablo Casado, los dueños del sapo. Es lo de siempre: unos practican el ballet, otros juegan al rugby. El campo de juego mediático está completamente desequilibrado, y la portería de la izquierda está siempre cuesta abajo”.

Article de Pedro CRUZ VILLALÓN a El País (10-11-21): El Constitucional, ante el riesgo de la irrelevancia  [8] Con la composición que se vislumbra en el horizonte, el organismo va a tener difícil encontrar el reconocimiento que ineludiblemente necesita y del que, mal que bien, ha gozado hasta ahora … “Ni la Constitución ni la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional exigen que este Tribunal esté integrado parcialmente por juristas de extracción académica, con señalada competencia en el Derecho de la Constitución. Como tampoco exige la Constitución que el Tribunal esté integrado parcialmente por magistrados de carrera, más allá del mínimo de dos que implícitamente se deriva de la intervención del Consejo General del Poder Judicial. Se limita en último término a pedir que se trate de juristas de reconocida competencia con más de 15 en el ejercicio de la profesión. Y, sin embargo, es un hecho que, en los 40 años de vida de este Tribunal, y ya son años, y salvo contadísimas excepciones, los órganos constitucionales responsables de proponer a S.M. el Rey el nombramiento de estas personas han coincidido persistentemente en al menos una cosa: que debía tratarse de catedráticos de Derecho y de magistrados del Tribunal Supremo. Adicionalmente, por razones que tienen que ver con nuestra estructura territorial, se ha procurado alguna presencia de miembros procedentes de las nacionalidades periféricas. Por fin, la cuestión de la presencia de magistradas merece un tratamiento aparte. Ha sido históricamente una presencia excepcional, o incluso, durante nueve años, simplemente una ausencia. Esta deficiencia debe situarse sin embargo en un contexto europeo, en el que el caso español, aun siendo extremo, no ha sido por desgracia excepcional. Como quiera que sea, es todo menos casualidad que por más de cuatro décadas todo el arco parlamentario haya coincidido en el referido uso o convención. Y es que la combinación de estas dos categorías, en proporción variable a lo largo de las últimas cuatro décadas, se ha revelado poco menos que como la condición necesaria para el funcionamiento correcto de esa fundamental novedad política y constitucional que la jurisdicción constitucional supone. Por lo siguiente: de un lado, la singularidad de la tarea de interpretación de la Constitución como una función excepcionalmente compleja requiere una preparación que ni se adquiere de la noche a la mañana ni puede, sin desnaturalizar la función, ser delegable en el personal más cualificado de apoyo a los magistrados. La presencia de juristas con singular cualificación en el Derecho Constitucional es simplemente una exigencia de un ejercicio responsable de la jurisdicción constitucional. En el caso español, esta exigencia de competencia técnica se refuerza al tratarse de un órgano jurisdiccional al que se pide que zanje conflictos territoriales de competencia en un Estado de una complejidad que encuentra escaso parangón en Europa. En todo caso, se trata de una presencia constante en los tribunales constitucionales europeos. De otro lado, la presencia de jueces de carrera es también una necesidad ineludible en un órgano constitucional con una innegable función jurisdiccional. En este caso, y como se ha dicho, la Constitución ha exigido implícitamente un mínimo de dos sobre 12 de sus miembros. Y del mismo modo que chocaría que los magistrados y magistradas de origen académico no procediesen del estamento de catedráticos igualmente sorprendería que los jueces de carrera no procediesen del Tribunal Supremo. En todo esto ha habido un acuerdo inveterado en las Cortes Generales a lo largo de los años. Es más, desde los inicios y con cierta regularidad, los órganos constitucionales competentes han perseguido incluso la excelencia en estas designaciones. Ahora bien, no se trata solamente de que la ruptura de una convención tan persistente como esta pueda causar desconcierto. Abandonando esta convención se abandona en primer lugar la importancia que hasta ahora se ha otorgado a la competencia científica, algo a lo que en nuestro país nunca debiéramos acostumbrarnos. La condición de catedrática o catedrático de Derecho no es por sí sola garantía absoluta de competencia técnica, pero si es un listón por debajo del cual no será fácil cooperar al reconocimiento general de la tarea del Tribunal Constitucional en nuestra comunidad política. Mucho más evidente es el caso de los miembros procedentes de la carrera judicial. La condición de magistrada o magistrado del Tribunal Supremo, sin ser por sí solo y por definición una garantía de competencia, sí proporciona de nuevo el suelo o listón a partir del cual cabe aspirar a que un aparato judicial, por definición jerárquico, pueda con facilidad reconocer la función del Tribunal Constitucional. A partir de la experiencia vivida, es una cuestión de simple prudencia política. Todo esto ha sido hasta ahora. Ahora está a punto de romperse, y casi de saltar por los aires, una convención que se remonta a los mismos comienzos de nuestro sistema constitucional: en primer lugar, al pretenderse reducir, como nunca en una renovación parcial, la componente académica. En segundo lugar, al pretenderse introducir de golpe, de momento, una cuarta parte de miembros extraídos de órganos judiciales situados por debajo del Tribunal Supremo. Por último, al prescindirse inoportunamente en esta renovación de cualquier voz procedente de los territorios con implantación nacionalista. De seguir adelante la operación, la consecuencia de las consideraciones que preceden es que, acaso injustamente para sus integrantes, tendremos un Tribunal Constitucional situado ante un riesgo cierto de caer en la irrelevancia. Con la composición que se vislumbra en el horizonte un Tribunal así va a tener difícil encontrar el reconocimiento que ineludiblemente necesita una jurisdicción constitucional y del que, mal que bien, la nuestra ha gozado hasta ahora. Todo esto es estrictamente objetivo, y nada tiene que ver con la valía profesional de quienes han sido objeto del acuerdo de los negociadores políticos. Si esto es malo para el Tribunal Constitucional lo es sobre todo para un sistema político y constitucional en el que la jurisdicción constitucional, en términos políticos, se ha revelado como una pieza esencial de la estabilidad del sistema democrático y, en términos jurídicos, como una pieza esencial de la normatividad de nuestra Constitución. A menos que sea esta irrelevancia precisamente lo que se persiga”.

MAR DE FONS AL PARTIT POPULAR

La responsabilitat del Partit Popular  en la crisi institucional és evident, com també ho és la seva habilitat per defugir-la, centrat com està en el seu objectiu de retornar al govern quan abans millor. La pugna soterrada Casado-Ayuso ajuda al seu propòsit?:

Article de Fernando VALLESPÍN a El País (7-11-21): El espectro  Lo que ahora acontece es un juego ‘lose-lose’ para el PP. Casado pierde porque le debilita a los ojos de sus votantes potenciales; y Ayuso también, porque nunca podrá hacer realidad su sueño … “Lo peor de esta situación para el PP es que pone en entredicho el gran logro de su último congreso en Valencia, el haber conseguido apretar las filas detrás del liderazgo de Casado. Y en estos momentos cesaristas no hay nada peor que el césar y su aparato se vean desafiados desde dentro. Queda desnudo. Más aún por lo que Ayuso busca, un liderazgo de “hombre fuerte” —mujer en este caso— con el partido a su servicio. Lo contrario de lo que pretende García Egea: un aparato fuerte con los líderes locales bajo su batuta. Pero los nervios y el deseo de control les están jugando una mala pasada. Se han precipitado con esta oposición frontal a que Ayuso dirija el partido en Madrid. Podían haber cedido y esperado a que el fenómeno se fuera desinflando en vez de engrandecerlo con esa terca actitud. Digo esto último porque a Ayuso ya no le da tiempo a aspirar a tomar Berlín. Si Casado gana y puede gobernar tras las próximas generales, su liderazgo estará asentado. Quien gana se come a su rival interno, es una ley de hierro. Si no ganara, Ayuso sería señalada como responsable, y cuando toque buscar un sustituto estaría ya sentenciada. No hay nada peor que el medro de uno arrastre la organización al abismo. En ese caso, siempre que venza en las próximas andaluzas, el hombre a designar sería Moreno Bonilla —Feijóo cada vez parece autoexcluirse más y más—. Lo que ahora acontece es un juego lose-lose para el PP. Casado pierde porque le debilita a los ojos de sus votantes potenciales; y Ayuso también, porque, por lo dicho, nunca podrá hacer realidad su sueño. ¿Quién dijo que en política la clave está en saber entender los tiempos? Pues sí, el viejo Maquiavelo”.

Article de José María LASSALLE a elDiario.es (9-11-21): Madrid o el poder…  [9] O Casado controla el partido en Madrid, o lo hará Ayuso. Un choque que trasciende lealtades y amistades. Ambos, no lo olvidemos, son producto de una visión de la política que ensalza el conflicto y desprecia la negociación  “Madrid es una plataforma geopolítica privilegiada. Actúa como trampolín desde donde asaltar, casi de forma natural, el gobierno de la Nación. En este sentido, Madrid encarna la representación totémica de un poder desnudo de adjetivos y ambigüedades. Un poder que, además, contiene la promesa de otro mayor que ensombrece la superficie política del resto del país. Aquí está el sentido que envuelve el conflicto entre Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso alrededor del control del partido en Madrid. Menciono a ambos porque quien conozca el verticalizado ADN orgánico del PP, sabrá que lo que hagan los segundos niveles en una disputa interna solo prosperará con el visto bueno de arriba. Es cierto que los encargados de gestionar el problema que nos ocupa -Teodoro García Egea y Miguel Ángel Rodríguez- pueden, con sus estilos personales, agravarlo o, incluso, enquistarlo. Pero no hay que ser ingenuo para concluir que, por mucha autonomía que tengan, nunca sustituirán a sus respectivos líderes en la solución definitiva del problema. ¿La hay? Desde luego, pero perjudicará a uno de ellos. Aquí, conviene recordar lo que pensaba Maquiavelo. El florentino tenía claro que el poder se disputa por ambiciones personales. Unas, quieren conservarlo; otras, aumentarlo. Y todas al precio que sea. O Casado controla el partido en Madrid, o lo hará Ayuso. Un choque que trasciende lealtades y amistades. Ambos, no lo olvidemos, son producto de una visión de la política que ensalza el conflicto y desprecia la negociación. En esto, y muchas más cosas, aznarismo y esperancismo son lo mismo.  La lucha entre Casado y Ayuso, por tanto, es inevitable. Los dos están convencidos de que la política es épica y guerra sin cuartel. A sus ojos, y por eso repudiaron el estilo de Rajoy y Sáenz de Santamaría, la idoneidad de los liderazgos es territorial y debe medirse en el combate y en la ambición de crecer. Por eso, desde mayo, se mascaba la tragedia. Porque tras la contundente victoria del PP en las elecciones autonómicas madrileñas, Ayuso va por delante de Casado. Algo que se aprecia con rotundidad desde el graderío de las bases del partido y del ecosistema de poder que encarna Madrid. Volviendo a Maquiavelo, es natural que ahora la presidenta de la Comunidad desee aumentar su poder y controlar el partido que lo sustenta. Está en el guion. Como que Casado se resista. El problema es que al hacerlo denota debilidad y se pone a la defensiva. Esto crece al contrario, pero amedrenta a otros. Pienso en Núñez Feijóo, Fernández Mañueco, Moreno o López Miras. Todos, a su vez, queriendo conservar su poder territorial y alguno con ganas de aumentarlo si se diera el caso.  Esta circunstancia puede ser para Casado una oportunidad inesperada si lograse aprovechar su debilidad y obtener el apoyo de sus barones. Algo que solo sucederá si les convence de que una victoria interna de Ayuso eclipsaría o dañaría sus particulares intereses territoriales o nacionales. Un empeño difícil en el que tendría que demostrar antes que aprendió de Rajoy que se puede hacer política sin épica, pues, en ocasiones, los pulsos se ganan negociando consensos. Todo un reto para Casado. Sobre todo porque Ayuso sabe desde el pasado mes de mayo que la ambición, o se consuma victoriosa cuando se puede, o es un tren que pasa de largo y no vuelve”.

ENQUESTES ESPANYA

Les enquestes publicades coincideixen, amb matisos, en l’afebliment de les esquerres governants i el bon moment de les expectatives de PP i Vox. El diferencial de  fidelitat dels electors pot ser la clau explicativa d’aquestes tendències:

Enquesta de Metroscopia (21-10/4-11/21) publicada a elDiario.es (10-11-21): El PSOE ganaría las elecciones y el PP se sitúa a un punto pero no suma con Vox  Los socialistas y Unidas Podemos notan el desgaste, aunque la encuesta reconoce un tercio de indecisión o abstención en el bloque de izquierdas; mientras PP y Vox crecen sustancialmente y suman 170 escaños. Yolanda Díaz mejora la imagen de Iglesias y Abascal es el líder mejor valorado en el bloque de derechas …  “El PSOE ganaría las elecciones generales, pero sufre un importante desgaste –perdería trece escaños (un punto y medio en porcentaje de voto)– mientras que el PP se recupera y le pisa los talones situándose a apenas un punto de distancia, según Metroscopia. La encuesta, publicada cuando se cumplen dos años de los comicios del 10N, sitúa a PP y Vox –que también crecería– a seis escaños de la mayoría absoluta, por lo que a priori no tendrían la fuerza suficiente para gobernar teniendo en cuenta la complejidad de que otras fuerzas políticas les brindaran su apoyo. Sin embargo, los partidos que forman la coalición pierden fuerza respecto a sus 155 apoyos actuales y se quedan en 135. Yolanda Díaz mejora la imagen de Unidas Podemos respecto a Pablo Iglesias arrebatando a Pedro Sánchez el liderazgo único de la izquierda, según la compañía, mientras que Santiago Abascal es el líder mejor valorado en el bloque de la derecha.  Los socialistas caerían de los 120 escaños a 107 –pasando de un 28% de los votos al 26,5%–. El PP recorta la distancia respecto a los comicios de 2019 situándose en 104 escaños –gana quince– con un 25,2% de los sufragios frente al 20,8% que logró en las urnas. Vox crecería de los 52 diputados a 66 con un 18% de los votos mientras Unidas Podemos seguiría encadenando desgaste y bajaría a 28 escaños frente a los 35 que logró el 10N”.

Enquesta d’IMOP Insights (25-10/6-11/21) per a El Confidencial (10-11-21): La lucha contra Ayuso merma a Casado y Yolanda Díaz reanima a la izquierda  El PP interrumpe su avance electoral y cae por primera vez en la encuesta de IMOP-Insights para El Confidencial lastrado por su guerra interna. Dobla su bolsa de votantes indecisos. La otra novedad es que la ministra de Trabajo recupera voto de Más País que se fue espantado de Podemos … La investidura de Pedro Sánchez quedaría en manos de Puigdemont y la CUP …  “El PP se mantiene como primera fuerza en intención de voto (27,15%), a una estrecha distancia del PSOE, que se mantiene estable rondando el 26% desde que iniciamos la serie y que en esta última oleada sube medio punto. En este momento, el bloque de la derecha (PP, Vox y Ciudadanos, que está al límite de perder su único asiento por Madrid) suma el 46% del Congreso frente al 40% de la izquierda (PSOE, Unidas Podemos y Más País). Los socialistas recuperan tres escaños desde la última encuesta (104). Un número insuficiente para Pedro Sánchez, que, además de convencer a sus actuales socios de gobierno para reeditar sus apoyos, debería arrastrar al partido de Carles Puigdemont y a la CUP para mantenerse en la Moncloa. La investidura del presidente en España sigue siendo una cuestión endiablada. La coalición morada crece medio punto en intención de voto (11,5%) y dos escaños en esta última serie que ha convivido con el acelerón mediático de la nueva líder de la izquierda, Yolanda Díaz. Es significativo el hecho de que, por primera vez, votantes de Más País se inclinan por volver a la marca Podemos tras el divorcio de los de Pablo Iglesias. Íñigo Errejón pierde ese medio punto en detrimento de Yolanda Díaz. A la espera de ver cómo se reconstruye ese espacio de la izquierda ante el nuevo proyecto de la ministra de Trabajo, Más País se queda en un 2,3% de intención de voto y tres diputados. Vox también gana medio punto (16,4%), aunque pierde una silla (51) en el reparto de los restos frente a la izquierda. El partido de Santiago Abascal sigue exhibiendo una enorme fidelidad de sus votantes, próxima al 80%, la mayor de todos. En el lado opuesto, Ciudadanos apenas fideliza el 25% de sus electores y está condenado a perder el único asiento en el que Inés Arrimadas resiste a duras penas. Entre las formaciones no nacionales, independentistas y regionalistas, la fotografía se mantiene casi invariableERC (3,1%) 13 escaños; Junts (2%) ocho escaños; CUP (1,1%) tres escaños; PNV (1,7%) siete escaños; Bildu (1,1%) cinco escaños; Compromís (0,8%) un escaño; BNG (1%) dos escaños, pierde uno; CC (0,4%) un escaño; Navarra Suma (0,5%) dos escaños; PRC (0,2%) un escaño; Teruel Existe (0,1%) un escaño. Y a la espera también de qué formaciones provinciales nuevas de la España vaciada confirman su salto a la arena electoral nacional”.

REFORMA DE LES PENSIONS

La contrapartida dels Fons Europeus de Recuperació és l’agenda de reformes, especialment la relativa al sistema de pensions:

Article de José Ignacio CONDE-RUIZ a El País (5-11-21): La jubilación en el siglo XXI  Los sistemas de pensiones en los países industrializados nacieron a principios del siglo XX. Sin embargo, lejos de adaptarse a la realidad demográfica, podemos afirmar que la demografía y su diseño han evolucionado en direcciones opuestas … “La historia de las pensiones en el siglo XX se resume en que a medida que aumentaba la longevidad, el diseño de las pensiones facilitaba la salida del mercado laboral a edades cada vez más tempranas. La combinación de ambas realidades ha duplicado la duración de la jubilación, que ha aumentado en 10 años, 4 años por el aumento de la longevidad y 6 años por las prejubilaciones, para un número cada vez mayor de jubilados. Era evidente que esta dinámica no podía continuar y desde el inicio del siglo XXI, todos los países han empezado a reformar los sistemas de pensiones para adaptarlos a la nueva demografía y más específicamente a la nueva longevidad. En primer lugar, y casi unánimemente, se ha ido posponiendo gradualmente la edad de jubilación hasta los 67 años. Esto no es sorprendente si consideramos que la longevidad continúa su imparable progreso. En la actualidad, casi el 90% de cada generación alcanza los 65 años de edad y una vez alcanzada, la esperanza de vida es superior a 20 años. Además, las proyecciones demográficas sitúan la esperanza de vida a los 65 años en más de 24 años. En los próximos años, los sistemas de pensiones van a necesitar nuevas reformas para adaptarse a la realidad demográfica. En mi opinión, será necesario reformar dos programas clave del Estado de bienestar: las pensiones y la educación. En cuanto a las pensiones, la edad efectiva de jubilación, de una forma u otra, acabará estando relacionada con la esperanza de vida en cada momento de tal forma que aumentará gradualmente a medida que aumente la longevidad. Pero tendrá tres características. Primero, el proceso no será homogéneo a todos los trabajadores, pues se tendrá en cuenta como de dura o exigente físicamente es la profesión y la salud del trabajador. Segundo, será flexible, en el sentido de que los trabajadores no pasarán de trabajar a jubilarse en una sola noche, sino que habrá una reducción gradual de la jornada laboral hasta la jubilación total. Y, tercero una vez alcanzada la edad de jubilación, se permitirá la plena compatibilidad entre la percepción de la pensión y el salario. En cuanto a la educación, tan pronto como la longevidad aumente el número de años de vida laboral, será difícil imaginar que las personas reciban toda su educación al principio de sus vidas. Se necesitarán períodos adicionales de acumulación de capital humano a lo largo de la vida laboral para reciclarse y aprender las innovaciones en tecnología que aún están por llegar”.

Article de Carlos SÁNCHEZ a El Confidencial (7-11-21): Los tres agujeros de la Seguridad Social que desgarran el sistema de pensiones [10] El sistema de pensiones tiene problemas coyunturales vinculados a la pandemia, pero, sobre todo, son estructurales. Estos son los tres pozos negros que arrastran sus cuentas … El déficit por cotizaciones tiene también mucho que ver con determinadas decisiones de política económica que ha asumido la Seguridad Social … “El primero de ellos tiene que ver con el régimen que provoca el mayor desequilibrio del sistema, y que es de los trabajadores por cuenta propia. O autónomos, como se prefiera” … “… Esta financiación adicional del Estado es consecuencia, lógicamente, del desequilibrio entre ingresos y gastos. Y este es, precisamente, el segundo agujero, que nace de una realidad incontestable: las dificultades de la economía española para crear puestos de trabajo, lo que explica que sea el país de la UE con mayor tasa de desempleo (14,6% en septiembre), como recordó recientemente Eurostat” … “El tercer agujero no tiene que ver con las insuficiencias de algunos regímenes claramente deficitarios ni con los problemas de recaudación. Hay que vincularlo a la demografía, una cuestión que es la clave de bóveda de un sistema de reparto como es el español, en el que los trabajadores en activo pagan las pensiones de quienes ya se han retirado. Y la realidad, como admite el propio Gobierno en el Informe Económico-Financiero de la Seguridad Social, es que existe un triple desafío: aumenta la esperanza de vida, desciende el número de nacimientos y, al mismo tiempo, la generación del ‘baby boom’ ha empezado a llamar a las puertas del sistema público de protección social en busca de una prestación, ya sea de jubilación, incapacidad o viudedad” … En definitiva, una tormenta casi perfecta, salvo que se acierte a buscar soluciones. “Menos población, poco empleo, salarios reales a la baja de la población que debe cotizar y regímenes deficitarios que deben ser sufragados con fondos públicos”.

Article de Javier JORRÍN a El Confidencial (11-11-21): Bruselas pone el foco en las reformas que comprometen el futuro de jóvenes y niños.   España tendrá que informar a la Comisión de cómo afectará la reforma de pensiones y la subida de impuestos a los que hoy son los grupos sociales más desfavorecidos, jóvenes y niños … España tiene que demostrar que la “equidad intergeneracional está garantizada” … En 2032, la mayor parte de los jubilados no serán de la generación del ‘baby boom’, ¿ellos también soportarán una reducción de la pensión? … El documento apunta que se “extenderá el periodo de cómputo para la pensión” … “El objetivo principal de todo este proceso es garantizar la transformación del modelo productivo para conseguir la transición ecológica y digital. Pero para Bruselas también es clave cumplir otros objetivos secundarios con estos fondos. Uno de los que preocupan es la situación de los grupos sociales más vulnerables que, de acuerdo con las estadísticas, son los jóvenes y las familias con niños, que sufren las tasas de pobreza más elevadas” … “En el caso de la reforma de las pensiones, la Comisión Europea ha aceptado que el Gobierno derogue el factor de sostenibilidad introducido en el año 2013 por el Ejecutivo de Mariano Rajoy. Se trataba de una herramienta que introducía una penalización en el cálculo de la pensión inicial de los trabajadores (cuando se jubilan) creciente a medida que aumente la esperanza de vida. Pero, a cambio, reclama la puesta en marcha de otro factor compensatorio para los jóvenes que el Gobierno ha bautizado como mecanismo de equidad intergeneracional.  España se ha comprometido con Bruselas a justificar que este mecanismo garantiza la equidad entre generaciones. Esto es, que no caerá sobre los que hoy tienen menos de 40 años todo el coste de las pensiones de la generación del ‘baby boom’. España se ha comprometido a remitir a la Comisión Europea ” … “Otra de las grandes reformas comprometidas por el Gobierno es la subida de impuestos para acercar la recaudación de España a la media europea. El Ejecutivo se ha comprometido a tocar una serie de tributos, entre los que destacan el peaje de las autovías, al diésel, la presión fiscal sobre la riqueza, el impuesto de matriculación, etc. La Comisión Europea ve con buenos ojos que España vaya a elevar la presión fiscal, de hecho, lleva años pidiendo que se aborden algunos de los beneficios fiscales que aplica el país, como es el caso de la cantidad de bienes y servicios que tributan por el IVA reducido. Sin embargo, quiere conocer en detalle cómo afectará a los diferentes grupos sociales la subida de impuestos, ya que la mayoría rascarán directamente el bolsillo de las clases medias y bajas” … “Otra de las reformas importantes que España tiene por delante es la del mercado laboral. Mientras en el seno del Gobierno parece que se han calmado las tensiones y hay compromiso en ‘derogar’ la reforma laboral, los compromisos con Bruselas son muy diferentes. En ningún momento se apunta a la derogación de ningún texto legislativo actual, sino a diferentes modificaciones.  Lo que sí apunta claramente es que la reforma laboral deberá garantizar el “equilibrio entre las necesidades de flexibilidad y de seguridad en el mercado laboral”. Y para conseguirlo, el Gobierno deberá “respetar el diálogo social”, en el que están representadas las posiciones de las empresas y de los trabajadores”.

L’ATRACCIÓ FATAL DE MADRID

En la perspectiva de la reforma del sistema de finançament autonòmic és significatiu el debat sobre el rol  que exerceix  la Comunitat de Madrid i el seu ecosistema econòmic i social com a pol d’atracció d’empreses i capitals. Però el més sorprenent és  que  per primera vegada el Govern basc hagi intervingut en el debat:

Article de Manel PÉREZ a La Vanguardia (7-11-21): Madrid: ¿por qué habla de impuestos, Urkullu?  El sistema foral no protege ya de la huida de las rentas; no solo el ‘procés’ ahuyenta a los ricos … Euskadi se suma a la larga lista de comunidades que no pueden resistir la deslealtad fiscal de la capital … “La huida de las rentas altas que padece el País Vasco es idéntica y tiene las mismas motivaciones que la de Asturias o Valencia y Andalucía, por poner otros ejemplos del mismo fenómeno. Por analogía, se puede pensar que la que padece Catalunya no estaría motivada por el procés . O por lo menos, no exclusivamente. Sin él, también se daría, como efectivamente revelan los datos anteriores a los último años turbulentos, cuando comenzó la migración de catalanes con posibles en busca del paraíso fiscal madrileño. Fue previa al procés . Este lo aceleró. En algunos casos, incluso sirvió de excusa para no confesar abiertamente el pecado. La argumentación de Urkullu explica sus propios movimientos. La política de Madrid rebaja la recaudación del resto de las comunidades, que así tienen muchos más problemas para financiar sus políticas de inversión y cobertura social. Por ahí sufre el Gobierno vasco. Madrid replica que en su caso no es así, pues la recaudación fiscal en la Comunidad no ha dejado de crecer. Pero el argumento es tramposo. Toma una parte por el todo. Si un contribuyente deja su comunidad de origen para pagar menos en Madrid, el resultado es que el ingreso público total disminuye. A escala de todo el país, multiplicado por diecisiete. Las perdedoras deberán buscar nuevos recursos. Bien obteniéndolos del Estado, lo que está condicionado a una dura batalla política con el Gobierno de turno y el resto de las comunidades autónomas, bien subiendo impuestos, que es lo más fácil y rápido, pero espantará a aún más contribuyentes. Una espiral infernal. A Madrid este debate se la trae al pairo. Es la comunidad que menos dedica a gasto social, y las inversiones en su territorio las paga el resto de los contribuyentes a través de los presupuestos generales del Estado. Madrid, el gran problema. También para Pablo Casado, el presidente del PP. Como antes lo fue para Mariano Rajoy. Tanto da que la presidenta se llame Aguirre o Isabel Díaz Ayuso. La tecnocracia y parte del poder económico madrileño necesitan un partido de Estado propio, la chaqueta del PP les queda ya estrecha. Es un dolor de cabeza para todos; menos para la parte de sí mismo que está en la cima”.

Article de José Antonio ZARZALEJOS a El Confidencial (9-11-21): Madrid y el indecoroso PNV    [11] Urkullu ha cometido el peor error político al denunciar el supuesto ‘dumping fiscal’ de Madrid porque refresca la memoria sobre el concierto. El sistema paccionado vasco no soportaría bien la luz de los focos … El número de pensionistas creció hasta el pasado mes de junio el doble que el de cotizantes … El País Vasco tiene una crisis demográfica sustancial por el número de ciudadanos ancianos … “Vayamos con los datos que no pueden ser más expresivos. El País Vasco es una de las comunidades que dispone de mayor renta per cápita al superar de largo los 30.000 euros por habitante. Las diputaciones forales —Vizcaya, Álava y Guipúzcoa— son las haciendas de cada uno de los territorios históricos a las que corresponde “la exacción, gestión, liquidación, inspección, revisión y recaudación de los tributos concertados” conforme a la ley del concierto económico de 1981, prorrogada indefinidamente en 2002.  Los impuestos concertados son todos menos el IVA y los especiales. Para que un impuesto entre en vigor en el País Vasco, debe transponerse su ley en normas fiscales por las Juntas Generales de cada uno de los tres territorios, normas que están blindadas: desde 2010, solo pueden ser recurridas ante el Constitucional y tienen, por lo tanto, valor material de ley pese a que no las aprueba una Cámara legislativa. Antes eran impugnables ante la jurisdicción contencioso-administrativa. El Gobierno vasco paga un cupo al Estado, calculado mediante ley de lectura y artículo únicos —no admite enmiendas parciales, solo a la totalidad— siempre con holgura en favor del País Vasco, y ahí acaba su aportación. La de Euskadi es la quinta economía nacional en porcentaje generado de PIB (poco más del 6%). Su demografía no alcanza los 2.200.000 habitantes, de los que más de medio millón son jubilados, de tal manera que las pensiones no llegan a financiarse con las cotizaciones de la propia economía vasca. Más exactamente: el número de pensionistas creció hasta el pasado mes de junio el doble que el de cotizantes. Entre 1993 y 1994, las autoridades vascas pusieron en marcha unas llamadas ‘vacaciones fiscales‘, que establecían una drástica reducción de la base imponible del impuesto sobre sociedades durante una década y bonificaban inversiones, lo que provocó una deslocalización empresarial que afectó especialmente a Cantabria y La Rioja. El Tribunal Supremo, primero, y el de Justicia de la Unión Europea, después, tumbaron esa política fiscal porincompatible con los tratados de la UE y obligaron a reponer los fondos perdidos por semejante temeridad fiscal, que hizo famosa la expresión ‘efecto frontera’ de Euskadi con sus comunidades vecinas. A principio de los años noventa del siglo pasado, el Gobierno vasco y las diputaciones pusieron en marcha los ‘pagarés forales’ para captar y lavar dinero negro, una suerte de amnistía que, ante su arbitrariedad, fue suprimida, aunque sin efectos retroactivos. En estas condiciones, que el lendakari Urkullu acuse a Madrid de ‘dumping fiscal’ y denuncie que la comunidad madrileña es un “paraíso fiscal” resulta por completo indecoroso. Hasta el momento, el PNV había sido cauto, al no entrar en esta controversia financiera y fiscal. El régimen paccionado con el Estado —igualmente, el de Navarra— es un residuo de la época posterior a la foralidad que es interpretable como un privilegio anacrónico, ante el que la Unión Europea hace la vista gorda (cada vez menos), y un instituto jurídico al que no le sientan bien la luz de los focos mediáticos ni el análisis técnico-tributario.  Su vigencia es posible gracias a la habilitación constitucional que reconoce en la disposición adicional primera de la Carta Magna los “derechos históricos de los territorios forales”, pero dentro del “ordenamiento jurídico”. Curiosamente, para reforzar su política mercantilista, el PNV pidió la abstención en el referéndum constitucional de diciembre de 1978, pese a que esa disposición es la percha en la que colgaron y cuelgan todas las especificidades institucionales y financieras del autogobierno vasco. El 54,5% de los ciudadanos mayores de edad y censados en Euskadi no acudió entonces a las urnas. Escuchar que el presidente del Gobierno vasco —no sin la autorización de la ejecutiva de su partido— se une al coro de ‘armonizadores’ fiscales en la ofensiva contra la autonomía financiera de las demás comunidades y, en concreto, contra la política fiscal de Madrid, es el peor error que ha cometido el dirigente nacionalista en muchos años. Hay que recordar cómo reaccionó su partido cuando el Gobierno de Felipe González aprobó con su aplastante mayoría la Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico (Loapa) en julio de 1982, luego revocada en parte por el Constitucional. El PNV está perdiendo lozanía y coherencia en el debate sobre su tradicional rigor en el manejo de las cuentas públicas. El País Vasco tiene una crisis demográfica sustancial por el número de ciudadanos ya en la ancianidad —en parte, por la diáspora vasca, que comienza a hacer sentir sus efectos sobre la economía y la sociedad— y otra no menor de incremento de la burocracia —gasto político e improductivo— que le impide regresar a políticas fiscales más atractivas, de modo que las grandes fortunas vascas migran a otros lares. Aun así, la manija de las finanzas públicas está en sus manos de una manera soberana. La Alta Inspección del Estado sobre las haciendas vascas es inocua.  El nacionalismo vasco ha sido el gran conseguidor de la democracia española. Siempre ha tenido ‘títulos’ para legitimar sus propósitos. Los derechos históricos (el verdadero no es el concierto, sino la exención de las provincias vascas antes de la última guerra carlista) para fundamentar la soberanía fiscal; el terrorismo de ETA para justificar ‘medidas políticas’ para que, supuestamente, dejase de asesinar (transferencias, policía autónoma, infraestructuras, empoderamiento en las políticas de nacionalización interna del País Vasco), y su propia minoría en el Congreso de los Diputados, que lo ha convertido en árbitro comisionista de las disputas entre el PP y el PSOE Con una prosopopeya de la que Aitor Esteban es un referente y por la que merece los más gregarios elogios, el PNV acuerda hoy con Rajoy el cupo (2017) y los presupuestos (2018) y vota mañana su censura para que Sánchez se instale en la Moncloa, como ocurrió hace tres años y medio.  Sin embargo, cuídese el PNV del nuevo cantonalismo español —producto de la desigualdad y el abuso identitario, suyo y de los independentistas catalanes—, porque en esta fase en que se comienza a discutir el nuevo sistema de financiación autonómica —que a él no le concierne— puede que no falten socialistas y populares y representantes de la España pobre que pongan sobre la mesa la gran cuestión: si el concierto vasco y el convenio navarro sonsostenibles en estos tiempos de escasez y de aspiraciones igualitarias”.

Article de Manel MANCHÓN a Crónica Global  (9-11-21): El grito de Urkullu y Aragonès para que el Estado actúe  “La gran paradoja es que los dos presidentes de las dos comunidades históricas por las que se organizó, de hecho, el Estado de las autonomías, el lehendakari Urkullu y el presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, piden a gritos que el Estado actúe. Para proteger sus propios intereses necesitan que el Gobierno central se implique y tome decisiones atrevidas en beneficio del conjunto. ¿Por qué? Pues, y la paradoja aumenta en intensidad, porque una comunidad, Madrid, ha decidido tomarse en serio el federalismo fiscal y como en su momento el ministro de Economía, Pedro Solbes, no quiso saber nada acerca de posibles armonizaciones fiscales, ha tomado una vía directa para captar inversiones y personas físicas con patrimonio. La importancia de esa política ha alcanzado tal dimensión que Urkullu ha pedido que se limite la propia autonomía de Madrid. Resulta que en el País Vasco son las diputaciones forales las que recaudan impuestos y las que compiten, incluso entre ellas, para bajar tasas y porcentajes. El hecho diferencial con el resto de españoles lo marca el Concierto Económico, un sistema perverso, no por su propia naturaleza –aunque también para muchos expertos– sino por el sistema de cupo: lo que se paga a la Administración General del Estado es mucho menor de lo que correspondería y se trata de un precio “político”. Pues bien, Urkullu, a pesar de esas circunstancias favorables, se queja de que Madrid se lleva a los vascos y vascas más acaudalados. ¡Y pide al Gobierno central que intervenga!” … “Las comunidades se están organizando y cooperan, por primera vez, en función de sus intereses: las más pobladas o las que tienen una mayor dispersión de habitantes se unen para buscar estrategias conjuntas de cara a la negociación del nuevo modelo de financiación. El presidente valenciano, Ximo Puig, y el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno, de partidos distintos, se apoyan mutuamente. Y el presidente gallego, Alberto Nuñez Feijóo, está al lado de Castilla-León, con problemas similares: población envejecida y dispersa en el territorio. Urkullu no tiene nada que ver en esa negociación, porque ya tiene el Concierto Vasco, y Pere Aragonès ha decidido que no estará presente en ninguna batalla múltiple. Pero los dos se pueden ver claramente afectados y piden –no se atreven a expresarlo de forma tan clara y directa– que los expertos que ha convocado el Gobierno, a través del Ministerio de Hacienda, elaboren ya y cuanto antes una reforma fiscal que marque las nuevas reglas del juego, totalmente desbordados por Madrid, la autonomía –¡vaya paradoja!– que más y mejor se ha beneficiado de la descentralización que supuso el Estado de las autonomías. Así que la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, y otras y otros dirigentes del PP que gobernaron la Comunidad de Madrid, deberían dar las gracias a los viejos dirigentes nacionalistas vascos y catalanes que, con sus peticiones en la Transición, provocaron el actual Estado de las autonomías. ¡Que cosas!“.

POLÍTICA CATALANA

El Govern català persisteix en no  estar  present en les taules de negociació  i en els fòrums de debat multilaterals. Mentre, es manté la incertesa sobre quina majoria aprovarà els pressupostos de la Generalitat:

Article d’Isabel GARCIA PAGAN a La Vanguardia (6-11-21): La pinza independentista  En el Parlament, los socios miran hacia el Congreso, y en el Congreso, convierten su paso por la tribuna en armas arrojadizas … No hace falta interferir desde el PSC para provocar la inestabilidad del Govern, la alianza independentista chirría sola … El independentismo se somete a sí mismo a un ataque simultáneo por los flancos desde sus propias filas … “Con la CUP encastillada, Aragonès cierra la puerta al PSC y a los comunes: Para ERC es demasiado pronto para dar el vuelco a las actuales alianzas y, ni siquiera un adelanto electoral –no podría ser hasta febrero– garantizaría un escenario alternativo. La máxima es que habrá presupuestos en enero “sí o sí”. La incertidumbre sobre el cómo da mayor centralidad a la oferta de Salvador Illa de negociar. El exministro se pone a disposición para frenar al independentismo “radical”, como hace el PSOE en otras autonomías para aislar a Vox, y lamenta el rechazo –“destemplado” y “a la defensiva”, sostienen en el PSC– del president. No hace falta voluntad de interferir, la alianza independentista chirría sola. ERC desacredita el Consell per la República de Carles Puigdemont y Puigdemont, la mesa de diálogo que impulsa ERC: “sesgo partidista, no es transversal y no representa el conjunto del independentismo mayoritario en el Parlament”. ¿Puigdemont definía la mesa de diálogo o ERC el Consell per la República? El mensaje del expresident evidencia el guerracivilismo en las filas de ambos partidos y lo irreconciliable de las estrategias. Esa disrupción convierte al PSC en comodín de Junts y ERC para despachar disputas en el Parlament en defensa de sus relatos. Los diputados socialistas suman con los republicanos por la mesa de diálogo, con Junts por el aeropuerto o los Juegos Olímpicos, y con los dos para rebajar la tensión con los Mossos o convertir la comisión de investigación de las residencias en grupo de expertos. Illa amortiza en Catalunya los pactos PSOE-ERC en el Congreso mejor que los republicanos, obsesionados con justificarse para no perder pulso en el eje identitario frente a Junts. Es la pinza invisible del socialismo… o a la que el independentismo se somete con el ataque simultáneo por los flancos desde sus propias filas”.

Article de Lola GARCÍA a La Vanguardia (7-11-21): España nos roba, otra vez  Apartado por ahora un pulso al Estado por la secesión, se reinterpreta la partitura del expolio fiscal … “Tras la fallida declaración unilateral de independencia, Junts y ERC han abrazado una etapa de pragmatismo forzado, aunque ambos traten de marcar diferencias entre sí. Es cierto que Carles Puigdemont sitúa el enfrentamiento como herramienta política, mientras los republicanos siguen la doctrina de Oriol Junqueras de explorar el diálogo. Pero ninguno de los dos partidos atisba un referéndum de autodeterminación en breve y ambos comparten el Govern. Así que al menos hasta las elecciones municipales, en mayo de 2023, van a competir en el cuadrilátero de la retórica. Y la más efectiva es la relativa al bolsillo. Vuelve la enésima versión del “España nos roba”. De hecho, Junts va a reciclar la consigna para evidenciar que la estrategia de ERC de pactar con el PSOE es estéril. Los postconvergentes acaban de difundir un vídeo en el que detallan los incumplimientos del Gobierno central en los últimos diez años. En él se explicita que “se ha ejecutado menos de un 74% de los presupuestos en infraestructuras” o que “recibimos el 12% de inversiones del Estado pese a representar el 19% del PIB y el 16% de la población”. Y recuerda que ya en 2007 se manifestaron 700.000 catalanes en demanda de inversiones sin que nada haya cambiado. El vídeo arropa la petición que ha hecho el presidente del Grupo Parlamentario de Junts, Albert Batet, de crear una comisión sobre “la deuda histórica”, terminología que, por cierto, emplea desde hace años la Junta andaluza. La comisión sobre la “deuda histórica” necesita el apoyo de ERC y la CUP para salir adelante, pero tienen difícil rechazarla. Se podrá invitar a expertos y agentes sociales, de forma que se convierta en una pasarela del agravio. Permite a Junts fiscalizar a ERC y sus supuestos logros en Madrid, ahora que los republicanos acaban de apoyar la tramitación de los Presupuestos de Pedro Sánchez. Junts quiere dejar en evidencia a ERC a medio plazo. Su portavoz en el Congreso, Miriam Nogueras, lo dejó claro en la tribuna cuando reprochó a ERC que apoye a Sánchez “a cambio de nada”, facilitando unas cuentas que son “una falta de respeto” a los catalanes. Los papeles se han invertido. Ahora Junts se erige en el Pepito Grillo de las negociaciones de ERC, tanto en la mesa de diálogo sobre el conflicto político como en las inversiones, cuando históricamente había sido al revés. Artur Mas basó su campaña de 2010 en la exigencia de un “pacto fiscal” a la vasca. Veníamos del acuerdo de financiación de 2009 negociado por el conseller socialista Antoni Castells. Y la negativa de Mariano Rajoy a concederlo en septiembre de 2012 llevó a Mas a avanzar las elecciones. La idea del expolio fiscal se expandió como un reguero de pólvora hace diez años. Ahora vuelve. Justo cuando muchas autonomías reclaman un cambio de la financiación, aunque Junts y ERC hacen ver que esa batalla no va con Catalunya”.

Article de Juan-José LÓPEZ BURNIOL a La Vanguardia (6-11-21):  Nosaltres sols!.  Aragonès torna a mostrar el seu rebuig a qualsevol fòrum multilateral a Espanya … “Fa poc, les patronals de la Comunitat Valenciana, Catalunya, illes Balears i Aragó van convocar una cimera a Saragossa, amb l’objectiu d’impulsar les ja intenses relacions econòmiques entre els seus territoris, així com el comerç exterior i la intermodalitat logística. Aquestes quatre comunitats, a part dels seus forts vincles històrics (van integrar la Corona d’Aragó), avui sumen més del 34% del PIB espanyol, 35.800 milions d’euros d’intercanvis comercials i una intensa relació entre empreses i amb els consumidors, especialment de zones limítrofes. Malgrat això, a aquesta cimera només assistiren els presidents de la Comunitat Valenciana, Ximo Puig; de les illes Balears, Francina Armengol, i d’Aragó, Javier Lambán. El president català, Pere Aragonès, no hi va anar, i ho va fer en nom seu la consellera de Presidència, Laura Vilagrà. Res de nou. La posició del president Aragonès, rebutjant viatjar a l’Aragó, respon a la seva actitud davant qualsevol fòrum multilateral a Espanya. Aquells mateixos dies es publicà una entrevista a la presidenta de les Balears, en què advoca per un nou model de finançament beneficiós per a les illes i Catalunya. Diu la presidenta Armengol: “Tenim una relació històrica amb Catalunya. Som pobles germans que compartim llengua, cultura, interessos econòmics…, també òrgans de decisió i institucions pròpies on participem, com l’Institut Ramon Llull o l’euroregió. (…) Catalunya ha d’estar en el debat multilateral (…) És una responsabilitat per part de qualsevol governant defensar els interessos del seu territori”. Aquesta és la situació real, i com a tal cal interpretar-la. Sembla raonable entendre que tots els independentistes catalans (sense incloure-hi la CUP, que és a més una altra cosa) tenen un ideari que no es diferencia en el substancial del que expressa Daniel Cardona a l’editorial par­cialment transcrit, i que pot resumir-se ­així: 1) D’Espanya no es pot esperar res, ni justícia; només cal arrencar-li conces­sions en un continu estira-i-arronsa parlamentari, a l’espera que arribi el temps de trencar. 2) No hi ha més sortida que la independència, per la qual cosa s’ha de rebutjar, de totes totes, qualsevulla participació en fòrums multilaterals de qualsevol natura. 3) Mentre madura la situació que farà inevitable la independència, només hi ha d’haver amb Espanya unes relacions bilaterals que, mentre reforcen la vocació estatal de Catalunya, debilitin i posin en qüestió l’Estat espanyol, obligant-lo a tractar d’igual a igual una comunitat que és constitucionalment una part integrant del seu territori. Tots els independentistes catalans comparteixen aquestes idees o semblants, i les seves diferències no són més que maquillatges o afaits tàctics per confondre un enemic (així el consideren ells), a qui atribueixen tota la responsabilitat d’una crisi sistèmica el desenllaç de la qual, malgrat tot, encara està per veure”.

LA COMMEMORACIÓ DEL 50è ANIVERSARI  DE L’ASSEMBLEA DE CATALUNYA COM A SÍMPTOMA

L’intent matusser d’apropiació del llegat de l’Assemblea de Catalunya per part d’un sector de l’independentisme  pot llegir-se com a símptoma de l’estat actual de la política catalana … a superar si s’està en disposició d’obrir un diàleg fecund, com demana Raimon Obiols:

Article de Marc ANDREU a El País (7-11-21): Osadía histórica en el Parlament [12] Laura Borràs y Rafael Ribó retorcieron, desde el ‘presentismo’, el significado de la emblemática plataforma antifranquista en el acto institucional de los 50 años de su creación … “Casi de manual fueron las analogías actuales con los tres primeros puntos programáticos de la Assemblea de Catalunya: “Llibertat, amnistia y Estatut d’autonomia” como primer paso hacia la autodeterminación. Mayor osadía sufrió el cuarto punto, la coordinación con todas las fuerzas democráticas peninsulares, cuando Borràs lo desposeyó de cualquier referencia al conjunto de España. Pero la osadía máxima fue de Ribó: circunscribiendo su intervención a la relectura presentista de los cuatro puntos de la Assemblea con la coartada de su función de garante de derechos como síndic, quien fue secretario general del PSUC no hizo mención alguna al papel clave de su partido en ese hito del antifranquismo. Es más, en aras del consenso y la pluralidad, y ante el estupor del histórico comunista Enric Cama, Ribó se reivindicó como independiente sin carnet para esa época. Él no ingresó en el PSUC hasta 1974, pero la Assemblea vivió hasta 1977. Compartiendo atril con Pepa Arenós, Elisabet Mas y Laura Tremosa, testimonios de la época, tuvieron que ser el democristiano Joan Vallvé y el mariscal pujolista Miquel Sellarès quienes dieran contenido real al acto. En el atril y en los corrillos. Ambos reconocieron el papel de CCOO en la unidad del antifranquismo y cómo gente de lo que después sería CiU (con algunos socialistas y el líder del FNC Joan Colomines, para ser justos) lograron vencer el anticomunismo de la mayoría de partidos, empezando por Jordi Pujol e incluyendo a ERC y a no pocos socialistas. “No se puede hablar de la Assemblea sin citar la importancia de los comunistas”, exclamó Sellarès, que fue el primero, si no el único, en citar nombres clave como el del líder del PSUC Antoni Gutiérrez Díaz, el del independentista y ecosocialista Joan Armet o el del socialista Raimon Obiols. Pere Portabella (allí), Xavier Folch, Joan Reventós, Jordi Carbonell y Josep Benet contaron con más quórum en las citas. Osado fue Sellarès cuando confesó que el Pujol de los 70 tenía la tentación de entenderse mejor con Rodolfo Martín Villa que con la Assemblea. O cuando recordó que “el independentismo era marginal”. A diferencia de Borràs o Ribó, el único presentismo que se permitió fue: “Nos faltan líderes y referentes como Benet, que tengan la autoridad de cuadrar al mismo presidente de la Generalitat”. Los tiempos cambian y quien cuadró a Borràs fue Obiols, por tuit: “Leo que recordaron en el Parlament el 50 aniversario de la Assemblea de Catalunya. Como exdiputado y expreso del grupo de los 113, le ruego que me avisen para el 75. Soy fácilmente localizable”.

Article de Francesc-Marc ÁLVARO a La Vanguardia (8-11-21): La memòria processada  Reescriure el passat recent de Catalunya en funció del procés és un despropòsit … “Novament, el sentit institucional d’algunes figures que cobren de l’erari brilla per la seva absència, i així anem fent un país en què molts ciutadans se senten al marge de l’administració que gestiona les polítiques que més ens afecten. D’altra banda, no descobrirem ara que la gestió de la memòria pública és un assumpte delicat en totes les societats i que, sovint, cadascú escombra cap a casa quan posa el retrovisor. Però hi ha situacions en què tot grinyola més del compte” … “Alguns independentistes fan una aproximació errònia i distorsionada al relat de l’antifranquisme, potser perquè l’independentisme va ser gairebé inexistent o molt minoritari durant moltes dècades. Potser també perquè pretenen crear elements de continuïtat històrica que no tenen res a veure amb el que es va viure de debò. L’assumpte seria anecdòtic si no fos que una visió poc rigorosa del passat recent acaba divulgada solemnement per càrrecs que tenen altaveu institucional, operació arriscada que esdevé un bumerang. Les raons legítimes de l’independentisme perden credibilitat si es fonamenten en una reconstrucció a mida del que va ser l’oposició a Franco. En aquest sentit, és un escàndol que algú tingui la temptació de silenciar el paper del PSUC a l’Assemblea de Catalunya”.

Article de Joan SUBIRATS a elDiario.es (8-11-21): Aniversarios: el presente extenso  Lo más preocupante es cuando se utilizan las instituciones de toda una comunidad para tratar de sesgar lo que sin duda es patrimonio de todos. La memoria de los grupos, las formas colectivas de la memoria, pública o no, se utilizan, sobre todo, para ordenar el pasado. Y aquí lo que está en juego es la significación del antifranquismo como expresión colectiva … 

Article de Raimon OBIOLS a Ara (10-11-21): Per a un temps nou.  “Paul Valèry va escriure que tots tenim en el cervell un conjunt de capses amb diferents etiquetes: «A estudiar en un dia favorable. No pensar-hi mai. Inútil aprofundir-hi. Contingut no examinat. Aventura sense sortida. Tresor conegut que només es podria abordar en una segona existència. Urgent. Perillós. Delicat. Impossible. Abandonat. Reservat. Deixar-ho als altres!, El meu fort. Difícil, etc.» Si som sincers, tots hauríem d’admetre que les nostres idees, opinions i sentiments sobre Catalunya les tenim dipositades en unes o altres d’aquestes capses mentals. N’hauriem de crear dues de noves, amb aquestes inscripcions: «A no empitjorar» i «A millorar». I omplir-les. No és fàcil, entesos. Si una solució en la qüestió de les identitats nacionals peninsulars no ha estat possible fins ara és, en bona mesura, perquè existeix un obstacle formidable. Aprofitar-se del problema i excitar-lo ha estat i és un arma política i electoral d’enorme calibre, un gran instrument de poder. Les fílies i fòbies Identitàries, acumulades per la història, representen un magnífic carburant polític, d’elevat rendiment i a bon preu. Son una autèntica bicoca, una ganga, una sinecura, el corn de l’abundància, i estàn a disposició dels aprofitats, que n’obtenen quantiosos i suculents beneficis. Necessitem capgirar aquesta situació. El resultat seria beneficiós per partida triple: estalviaria conflictes recurrents i interminables, de costos elevats; liquidaria les rendes que encaixen els que enarboren banderes per amagar les carteres (o coses pitjors); reconduiría les energies individuals i col·lectives, de la confrontació estèril a la competició positiva i als pactes. ¿Algú ‒sense pa a l’ull i amb la mà al cor‒ pot afirmar que veu una altra alternativa positiva que sigui realment viable?”.

EL DEBAT SOBRE LA DECADÈNCIA DE BARCELONA I DE CATALUNYA

Amb matisos diversos hi ha un estat d’opinió bastant general que vincula el llarg període de desordre polític a un declivi de l’economia catalana, amb la ciutat de Barcelona al centre. Es tracta d’un debat determinant per orientar el futur:

Article de Jordi MIR a El País (8-11-21): ¿De qué decadencia hablamos? Ciertos sectores han lanzado esta palabra como banderín de enganche, como ejercicio de comunicación política para ganar buscando asociar al rival con una idea: Barcelona está en decadencia … “De entrada, deberíamos tratar con honestidad y rigor los datos que sustentan nuestros análisis. Se asocia Barcelona con delincuencia, pero los datos ofrecidos por la Generalitat y el Ayuntamiento no es lo que dicen. Tampoco los datos que tenemos sobre la valoración del apoyo de la ciudadanía de Barcelona al gobierno municipal concuerdan con relatos que se crean. Se habla del provincianismo de la ciudad y son diferentes las evidencias que pueden hacer pensar en lo contrario. Reconocimientos internacionales a proyectos municipales para responder a la emergencia climática, como los que estos días se ven en la cumbre COP26 en Glasgow. Iniciativas surgidas de la misma ciudad para trabajar internacionalmente con proyectos que considera esenciales para el futuro. Una buena muestra de ello se pudo ver en las jornadas Superilla Barcelona. La ciudad después de la covid, y que convendría recuperar y potenciar pensando en qué nos puede ayudar a tener los debates urgentes que necesitamos como ciudad y como especie. ¿Es decadencia querer ampliar el aeropuerto o lo es no hacerlo? ¿Lo que llamábamos o llamamos crecimiento y que nos ha conducido hasta esta crisis climática lo podemos continuar considerando así? Debates esenciales de presente, lo son aquí y lo son internacionalmente. El gobierno denuncia la emergencia habitacional y busca diferentes políticas para hacerle frente. Hace pocos días se presentó el operador Habitatge Metròpolis Barcelona (HMB) para la construcción de vivienda asequible. Ha querido poner el foco en las personas que no pueden acceder al dentista por su situación económica con el dentista municipal o en las personas que tienen problemas para cuidar a sus hijos e hijas con el canguro municipal. ¿Suficiente? No, necesitamos más. Pero no imagino mayor decadencia para una sociedad que negar estas realidades y no trabajar para revertirlas. Convendría pasar del relato de la decadencia al debate y que con honestidad todas las partes estén dispuestas a asumir su responsabilidad en las crisis que vivimos. Cuesta imaginar qué nos aportará como sociedad la palabra decadencia cuando tiene una clara intención partidista, se podría considerar muy decadente este uso de la palabra. Preferiría pensar en lo que tenemos por hacer conjuntamente, en el auge que surgirá del debate y no del relato”.

Article de Xavier VIDAL-FOLCH a El País (8-11-21): Colau y los molinos de viento  La propuesta de la alcaldesa de Barcelona para la sierra de Collserola resulta atrevida. Más, al venir de la cultura comunero-ecologista …  “…  la propuesta de Ada Colau de instalar molinos de viento(para la generación eléctrica) en esa reserva de especial protección (lo que de inicio prohíbe instalar ahí turbinas), resulta atrevida. Más, al venir de la cultura comunero-ecologista. La formula por “corresponsabilidad” con los habitantes de zonas saturadas con instalaciones antipáticas. Los vertederos, incineradoras, nucleares, depuradoras, cruces viarios, químicas, papeleras y cementeras a la antigua y demás armatostes indispensables pero insalubres, atienden a ubicaciones urbanísticas de clase. Acompañan o disrumpen el sueño de los barrios obreros de la Gran Barcelona (Badalona, Santa Coloma, Sant Adrià…), o de las poblaciones industriales de Tarragona. No hay instalaciones así, ¿azar?, cabalgando el hilo conductor geográfico del bienestar dorado. Ese que conecta Pedralbes y Sarrià con algunas masías restauradas del Empordà, ciertos apartamentos de nieve en la Cerdanya y las renovadas capitales del viejo carlismo, tipo Olot. Sin olvidar la volátil y ensoberbecida Girona, ayer dos veces inmortal por ser cuña españolista y hoy capital uzbeca de la república fantasma. Una sola turbina junto al Tibidabo desacraliza ese templo de lo cursi. Ecualiza los costes del desarrollo. Y destruye las coartadas paisajísticas que descartan los parques eólicos frente a las mansiones marca nou ric de consellers plutócratas, en la Costa Brava, y convierten a Cataluña en colonia energética de Aragón. Iniciativas sorprendentes así son las que compensan (en parte) o redimen (del todo) —elijan—, los vaivenes rectificativos de Colau, de negar el Mobile o el circuito de Montmeló a darles apoyo ferviente; o sus fallos pedagógicos sobre el nuevo urbanismo táctico/peatonal; o su unilateralismo antieconómico contra la ampliación del aeropuerto. Todo eso que fermenta un aguerrido frente “biempensante” antialcaldesa. Tan excitado como algunos de sus adoradores. Y de momento, sin propuestas mejores”.

Article de Sergi PÀMIES a La Vanguardia (9-11-21): Colau apuesta a rojo y negro  En La Sexta, la primera edil tuvo la habilidad de alejarse de los debates estridentes … “Es lo que olvidan los colaufóbicos más rabiosos: la forma de combatir la gestión de la alcaldesa no es el ataque personal y la negación chabacana, sino la argumentación y la construcción de una alternativa que denuncie las imposturas del populismo de izquierdas, incluida la devaluación de conceptos como cooperación y diálogo. Colau va dos pasos por delante y, en caso de no seguir como alcaldesa, se refuerza como aspirante al universo de cargos amparados por el descrédito de las grandes palabras. Porque igual que hay puertas giratorias que comunican el servicio público y el privilegio privado, también las hay que comunican cargos locales con cargos europeos o mundiales. Son cargos públicos, lo suficientemente alejados de la contaminada fiscalización de la ciudadanía, del implacable combate electoral y de la mirada, clasista o machista, de los medios. En este contexto de relevo generacional, Angela Merkel se marcha dejando claro que no aspira a perpetuarse a través de poltronas simbólicas sino que trabajará en ámbitos diferentes a los de la política. En la Ser, Juanjo López Burniol lo comenta con rotundidad: ‘El político monotemático es un peligro público’”.

Entrevista a Salvador ALEMANY a Rethink BCN  (novembre 2021): “L’enemic són les emissions de diòxid de carboni, no el cotxe”  El president de Saba Infraestructures i patró de la Fundació “la Caixa” i de l’Institut Cerdà considera que l’objectiu de protecció del medi ambient és compatible amb el de garantir la mobilitat necessària per tal que Barcelona continuï sent una metròpoli … “És necessari un debat profund sobre les superilles, tancar uns carrers genera una desigualtat en el sistema de vida del propi Pla Cerdà”

Article de Ferran BRUNET i CID a Revista de Libros (10-11-21): Consecuencias económicas del separatismo catalán   [13] “En este artículo se analizan las consecuencias del movimiento separatista sobre la economía y la sociedad catalanas, así como la decadencia de Cataluña. Para precisar las manifestaciones e indicadores de esta decadencia se considerarán los impactos macroeconómicos para el conjunto de la economía catalana y por sectores, sus efectos sobre la población, las relaciones comerciales con el resto de España, las balanzas fiscales, de inversión y financieras, la fiscalidad, la deslocalización de empresas catalanas hacia otras regiones españolas, las finanzas de la Generalitat de Cataluña (presupuestos, déficit, endeudamiento y rescate por el Tesoro  español), efectos sobre la enseñanza (fracaso escolar) y sobre la sanidad pública (listas de espera). La quiebra del Estado de derecho en Cataluña ha dado lugar a un período de grave inestabilidad, que dura ya más de una década, que ha afectado a la competitividad de la región y al atractivo y papel de Barcelona como gran ciudad europea. Todos los catalanes y todos los españoles se han visto y se verán afectados por este proceso, ocurrido en una de las regiones históricamente más dinámicas y desarrolladas de España y de la Unión Europea. Este artículo tiene como dos vertientes. La primera trata de El procés ens roba. Esto es, se precisan los impactos directos sobre la economía catalana del propio proceso político independentista. Se muestra que – contrariamente a lo que proclama el lema estandarte del separatismo, España nos roba- de hecho, es el propio proceso secesionista el que, literal y realmente, roba a los catalanes. La segunda vertiente de este artículo trata de La decadencia de Cataluña. Esto es, se precisan las manifestaciones del declive -no solo económico- de Cataluña. La decadencia económica, la confrontación social y el caos político de Cataluña son las consecuencias fundamentales del separatismo”.

PENSAMENT

Quina és la capacitat de resiliència de les democràcies enfront de la presència creixent d’antisistema de diversos signes en el seu interior?

Article de Ramón GONZÁLEZ FÉRRIZ a El Confidencial (11-11-21): ¿Con cuántos antisistema puede sobrevivir un sistema?   [14] No tenemos muchas herramientas para, a corto plazo, devolver a los sectores de la sociedad descontentos la confianza en un sistema que, en muchos sentidos, ha fallado … “Los partidos tradicionales, transformados en diverso grado por las circunstancias, siguen ganando elecciones y, con pocas excepciones, gobernando. Los contrarios al sistema parecen convencidos de que la mejor manera de subvertirlo es lo que los viejos izquierdistas llamaban ‘entrismo’: ocupar las instituciones supuestamente corruptas para apoderarse de ellas (y, en no pocos casos, vivir del erario público al tiempo que se critica su excesiva generosidad o su carácter represivo). Se puede optar por ser relativamente triunfalista, encogerse de hombros y asumir que en una democracia este tipo de oposición forma parte de su paradójica vitalidad y que las cosas siguen más o menos como deben. Pero, sin ser catastrofistas, es evidente que tenemos un problema. La democracia puede arrastrar los pies mucho tiempo. Quizás incluso de manera indefinida: el sistema no es resiliente por casualidadestá diseñado así —con poderes dispersos en pugna, con gobiernos grandes y divididos regionalmente— para serlo. Pero al mismo tiempo está claro que no cumple sus expectativas si entre un tercio y la mitad de quienes viven en él lo consideran despreciable. ¿Qué hacer entonces? La respuesta tradicional era que “se trata de la economía, estúpido”. Bastará con recuperar un crecimiento robusto y distribuirlo de forma inteligente para que los antisistema se queden sin argumentos acerca de la ineficiencia del sistema y el carácter inherentemente egoísta y corrupto de sus élites. Otra, más reciente, es que el problema es sobre todo cultural: las élites se han distanciado tanto de las formas de vida de la ciudadanía que, hasta que renuncien en parte a sus privilegios, es imposible evitar el resentimiento. Brechas crecientes entre ciudadanía y élites.  Ambas cosas son increíblemente difíciles. Las nuevas grandes tendencias políticas y económicas plantean disyuntivas terroríficas. Por un lado, aun cuando sea necesaria una gran redistribución del hipotético crecimiento, las clases medias parecen muy reacias a pagar más impuestos para salvar a quienes se han descolgado de ellas, a pesar de que corren el riesgo de ser las siguientes. Por otro lado, es muy probable que cuestiones como la digitalización y la lucha contra el cambio climático amplíen todavía más las brechas culturales, además de las económicas, entre las élites cognitivas y el resto de la sociedad. El panorama a medio plazo es, pues, ambivalente. ¿Quieren buenas noticias? Los independentistas españoles no conseguirán la independencia, ni los izquierdistas radicales harán una revolución comunista; a medio plazo, Vox estará muy cerca del Gobierno, pero solo cumplirá la parte más cosmética de su programa; Zemmour no será presidente en Francia y puede que su éxito contribuya a que Macron sea reelegido; cuando partidos como los antisistema italianos se han acercado al poder, se han doblegado a él, y lo seguirán haciendo, como demuestra el apoyo de la Liga o del Movimiento 5 Estrellas a Draghi. De modo que la democracia sobrevivirá. ¿Quieren malas noticias? No tenemos muchas herramientas para, a corto plazo, devolver a esos sectores de la sociedad descontentos la confianza en un sistema que, en muchos sentidos, ha fallado. Y créanme si les digo que la nueva retórica progresista de los milmillonarios tampoco será de ayuda.  Así que tendremos que acostumbrarnos a la nueva situación. Ni siquiera la pandemia y la generosa respuesta económica que Estados Unidos y la Unión Europea han puesto sobre la mesa para responder a ella van a cambiar las cosas de manera definitiva. Durante la última década, los insurgentes han mirado a los ojos a la ciudadanía y le han asegurado que su ascenso al poder y una transformación política radical eran fenómenos inevitables. No lo eran. La pregunta siguiente es: ¿con cuántos antisistema puede sobrevivir el sistema? La respuesta, ambigua, es: con bastantes, aunque sobreviva mal“.

LLIBRES

Robert COOPER. The Ambassadors: Thinking about Diplomacy from Machiavelli to Modern Times. Weidenfeld&Nicolson. London, 2021 – Article de Lluís BASSETS a El País (7-11-21): Huele a pólvora  Pocas situaciones favorecen tan claramente los conflictos bélicos como la inestabilidad que surge del desequilibrio de poderes

Jordi CUIXART. Aprenentatges i una proposta. Ara Llibres. Barcelona, 2021 – Article de Josep MARTÍ BLANCH a La Vanguardia (11-11-21): No ho tornarem a fer.  L’errada va ser l’oblit imperdonable que a Catalunya només hi ha independentistes … “Més que un aprenentatge, la proposta del president d’Òmnium, tan celebrada pel sobiranisme en la mesura que Jordi Cuixart és a hores d’ara l’únic actiu capaç de generar certs miniparèntesis amb aparença d’unitat entre l’independentisme, sembla la persistència en l’error principal d’aquells dies no tan llunyans. L’errada, sobre la qual cal extreure lliçons, no va ser, tal com s’insisteix encara ara, menystenir la capacitat de resposta de l’Estat espanyol –incloent-hi la violència i en alguns casos l’estat d’excepció judicial–, sinó l’oblit que a Catalunya no hi ha només independentistes i que no es compten amb els dits d’una mà sinó que són milions, fins a arribar, per fer-ho fàcil, a la meitat dels que pasturem per aquesta terra. Aquest és un aprenentatge que sembla que no vulgui acabar-se de fer, tot i que de tant en tant es fan fàtues crides a ampliar la base. I és en canvi el més rellevant, perquè apunta a la manca de legitimació democràtica del que va passar el 2017. La proposta de Cuixart té una claríssima virtut conjuntural sobre la realitat política del sobiranisme. Xuta la pilota endavant i apuntala la idea d’un nou embat que, aquest cop sí, serà exitós perquè les lliçons estan apreses. A més a més, no enfada ningú de l’auca. Crea una il·lusió i posa lubricant al motor de l’independentisme, gripat des del punt de vista pràctic, malgrat la fortalesa institucional. Només que ho fa insistint a bufar un globus que fa quatre anys que està petat. I aquest sí que és un aprenentatge iniciàtic: si el globus té un forat, que els pulmons tornin a tenir bufera no té gaire importància”. – Article de Cinto AMAT reproduït a L’Hora (10-11-21): ¿Un moment gandhià per a Catalunya?   “… l’estratègia de lluita no violenta organitzada que proposa Jordi Cuixart, passada pel sedàs de tota aquesta teoria i metodologia política que té al darrere i que cerca el capgirament de la relacions de poder a través d’una desobediència que té més d’incivil que de civil, no ens pot portar a res de bo. És més del que ja fa anys que coneixem, un bucle que es retroalimenta amb motivacions successives, ara amb el subterfugi de la lluita contra l’Estat opressor. Un moment gandhià per a Catalunya sota aquestes premisses ens menaria irremissiblement al desastre. Al capdavall, un mínim de sentit crític dels que es creuen propostes com aquesta els hauria de portar a plantejar-se, com diu Ruiz Simon, “ si la irrupció dels procediments del conflicte no-violent en l’escenari de la democràcia liberal (amb tots els seus defectes i mancances, afegeixo) contribueix a la millora d’aquest règim o n’afavoreix el deteriorament”. Els que les proposen ja sabem el que busquen, el deteriorament total”.

Jean-Marie GUÉHENNO. Le Premier XXI siècle. De la globalisation à l’émiettement du mondeFlammarion. Paris, 2021 …Le « premier XXIᵉ siècle », comme la première version d’un logiciel insuffisamment testé, révèle chaque jour de nouvelles failles : nous sommes loin du triomphalisme qui saisit les démocraties en 1989 quand le mur de Berlin est tombé. L’individu qui croyait changer le monde est deplus en plus écrasé par lui. Il a perdu confiance dans la politique, et l’utopie identitaire remplace l’utopie politique. Comment en est-on arrivé là dans des sociétés aussi différentes que l’Amérique de Trump, le Brésil de Bolsonaro, l’Inde de Modi ou le Royaume-Uni de Boris Johnson ?
Jean-Marie Guéhenno va au-delà des explications économiques : la crise des démocraties – à laquelle l’élection de Biden ne met pas fin – est une crise des sociétés. Une société qui n’est plus définie que par une seule dimension – que ce soit celle de la réussite matérielle, de la nation, ou de la religion – est une société malade.
Cette crise se produit alors que le nouvel « âge des données » de l’internet et de l’intelligence artificielle bouscule les hiérarchies du savoir et de la puissance ; comme l’invention du livre, il peut conduire à une Seconde Renaissance, riche de promesses, mais aussi de conflits. La Chine et les entreprises géantes de l’internet, avec des objectifs différents et chacune à leur manière, développent une capacité de contrôle des esprits qui fait secrètement envie à des individus auxquels leur propre liberté fait peur, mais peut aussi déboucher sur des confrontations violentes.
Un autre avenir est possible : une écologie repensée, des institutions qui organisent une nouvelle séparation des pouvoirs, une Europe qui ne cherche pas à être un super-État, sont quelques-unes des voies explorées par ce livre ambitieux et novateur. – Ressenya d’Antoine de TARLÉ a Telos (8-11-21): Une géopolitique du XXIe siècle

Íñigo GONZÁLEZ RICOY i Jahel QUERALT (eds.). Razones públicas. Una introducción a la filosofía política. Ariel. Barcelona, 2021 … ¿Qué formas de gobierno son legítimas? ¿Qué principios deben regir la asistencia sanitaria y los impuestos? ¿Qué obligaciones tenemos con las generaciones futuras, así como con la naturaleza y los animales? ¿Qué protección merecen la libertad de expresión y las rentas mínimas? ¿Cuándo es permisible recurrir a la desobediencia civil, la secesión o la guerra? Este libro es una extraordinaria introducción a las respuestas que la filosofía reciente, junto a las ciencias sociales, ha ofrecido a estos y otros asuntos políticos. Escritos por destacados especialistas, los ensayos aquí reunidos abordan las grandes cuestiones que preocupan hoy a los filósofos, desde corrientes tan influyentes como el marxismo, el liberalismo y el republicanismo hasta temas tan cruciales como el feminismo, el nacionalismo, la justicia distributiva, la autoridad política y el Estado de derecho, pasando por el medio ambiente, las migraciones, la religión y los derechos humanos, entre otros. Colaboradores: Silvina Álvarez Medina, Manuel Arias Maldonado, Borja Barragué, Paula Casal, Alejandro Chehtman, Andrés de Francisco, Pablo de Lora, Catia Faria, Daniel Gamper, Roberto Gargarella, Iñigo González Ricoy, Óscar Horta, Marisa Iglesias Vila, Claudio López-Guerra, Alejandra Mancilla, José Juan Moreso, Julia Mosquera, Félix Ovejero, Jahel Queralt, Fernando Roberto Tesón, Eduardo Rivera López, Luis Rodríguez Abascal, Cristina Sánchez Muñoz, Manuel Toscano, Juan Carlos Velasco, Joan Vergés Gifra, Andrew Williams. – Ressenya de Julián SAHUQUILLO a Claves nº 279 (noviembre/diciembre 2021)

Peter NEUMANN. La república de los espíritus libres. Jena 1800. Tusquets. Barcelona, 2021 – Ressenya de Luis Fernando MORENO CLAROS a “Babelia” de El País (6-11-21): Revolucionarios del espíritu  1800: la revolución intelectual de los pensadores alemanes …  Alemania inició a principios del siglo XIX una revolución tan importante como la francesa, como relata el joven filósofo Peter Neumann en un nuevo ensayo … En Alemania no se decapitó a nadie; al contrario, fueron varias las cabezas que destacaron o florecieron en torno al año magnífico que fue 1800 … Entre aquellos enamorados de la sabiduría reinaban la luz y el calor espirituales. Su religión era la del arte y la poesía, sin detestar por ello la religión tradicional, a la que dieron tintes estéticos

Barack OBAMA i Bruce SPRINGSTEEN. Renegados. Debate. Barcelona, 2021 – Article de Jordi AMAT a El País (7-11-21): Patriotismo crítico, patriotismo noble  El libro de Springsteen y Obama evidencia la potencia de la alianza de la cultura con la buena política para comprometerse con un país que se piensa críticamente y en positivo desde la conciencia de su mejor tradición

Richard RORTY. Pragmatism as Anti-Authoritarianism. Belknap Press. Cambridge,  2021 – Ressenya de Benoît PEUCH a La vie des idées (21-10-21): À bas l’autorité !  Une série inédite de conférences expose le point de vue du philosophe pragmatiste Richard Rorty sur la religion, la vérité et l’éthique, centrées sur l’absence de responsabilité des humains envers quelque autorité non humaine (telle que Dieu, la Réalité ou des obligations universelles).

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