FOCUS PRESS 248

ARTICLES DESTACATS

(1) Article de Jean PISANI-FERRY a Project Syndicate (29-10-21): La senda hacia la credibilidad climática

(2) Article de Juan TORRES LÓPEZ a elDiario.es (2-11-21): El riesgo de una tormenta perfecta

(3) Article de Guillermo ÍÑIGUEZ a Agenda Pública (1-11-21): Del ‘Polexit judicial’ al caos jurídico: Europa frente a la deriva polaca

(4) Article de Ruth FERRERO-TURRIÓN a CTXT (27-10-21): Ante la crisis de los conservadores europeos

(5) Article de Jordi SEVILLA a El Periódico de España (31-10-21): Cómo no hacer las reformas

(6) Article de Fernando GAREA a El Periódico de España (29-10-21): Alto precio político pero sin disculpas

(7) Article de Soledad GALLEGO-DÍAZ a El País (31-10-21): Lo dijo García-Pelayo

(8) Article de Rafael JIMÉNEZ ASENSIO a Hay Derecho (28-10-21): Partidos de cargos públicos y dirección política en España

(9) Article de Juan RODRÍGUEZ TERUEL a El País (1-11-21): La aversión de los partidos  a la pluralidad ideológica

(10) Article de Víctor LAPUENTE a Piedras  de Papel (3-11-21): Dos agujeros de las políticas en España

(11) Article de Josep MARTÍ BLANCH a El Confidencial (2-11-21): El apoyo de ERC a Sánchez se compra barato

(12) Article de Jordi MARTÍ a Ara (31-10-21): La decadència de les elits

(13) Article de Steven FORTI a CTXT (2-11-21): Las redes globales de la extrema derecha 2.0

(14) Article d’Andrés ORTEGA a elDiario.es (29-10-21): Negocio y religión en el Metaverso

(15) Article de José Antonio GONZÁLEZ CASANOVA a El Periódico de Catalunya (8-03-2010) reproduït a L’Hora de Nou Cicle (31-10-21): Què vol dir sobirà?

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COP26

La Conferència de Glasgow serveix, si més no, per actualitzar l’estat de la qüestió dels compromisos internacionals sobre el Canvi Climàtic, al temps que es proposen revisions dels acords i nous compromisos … de difícil compliment sense la implicació de les grans potències contaminants:

Article de Manuel PLANELLES a El País (2-11-21): Once claves de la cumbre contra el cambio climático  1. ¿Qué es una COP? Las siglas COP en inglés se refieren a la Conferencia de las Partes. Es decir, a la reunión —normalmente anual— de los casi 200 países que forman parte de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. La convención se adoptó en 1992 y establecía que los gases de efecto invernadero que emite el ser humano en su actividad cotidiana están contribuyendo al cambio climático. La convención, además, fijó que los firmantes deben reducir esos gases. Para desarrollar ese tratado se celebran las COP, en las que participan los delegados y ministros de los casi 200 países del mundo. La primera COP se desarrolló en Berlín en 1995 y la número 26 se debería haber celebrado en Glasgow hace un año, pero la pandemia obligó a aplazarla 12 meses. La última COP, la de 2019, fue en Madrid. 2. ¿Qué es el Acuerdo de París? La convención marco sirvió para que se aprobara en 1997 el Protocolo de Kioto. Luego, en 2015, se adoptó el Acuerdo de París, que obliga a todos los países que se sumen al pacto a acometer recortes de sus emisiones de gases. La suma de todas esas reducciones debe ser suficiente para que se cumpla el principal objetivo: que el aumento de la temperatura media del planeta no supere los dos grados centígrados respecto a los niveles preindustriales y en la medida de lo posible que no rebase los 1,5. Ese es el límite que establece la ciencia para evitar los efectos más catastróficos de una situación que en estos momentos no se puede revertir. El planeta está ya en un calentamiento de 1,1 grados. 3. ¿Está encaminado el mundo hacia el cumplimiento del Acuerdo de París?No. Los estudios científicos —liderados por el IPCC, el grupo de expertos que asesoran a Naciones Unidas— y los diferentes organismos internacionales vinculados a la ONU advierten de que los países no están encaminados para cumplir esas metas de París. De hecho, los planes actuales llevan a un incremento de la temperatura de alrededor de 2,7 grados porque los recortes de los gases de efecto invernadero son insuficientes. La concentración en la atmósfera de estos gases no ha dejado de aumentar pese a los diferentes tratados y en 2020 volvieron a marcar otro récord. Esto ha causado ya daños que serán “irreversibles” durante “siglos o milenios” y lleva a un incremento de la intensidad y la frecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos, como estableció el IPCC en su último gran informe. 4. ¿Qué es la ambición? Tras esa expresión —incorporada ya a la jerga de las negociaciones climáticas— se esconde precisamente la asunción de que los planes de recorte de las emisiones de los países no son suficientes. Por eso, el Acuerdo de París establecía revisiones periódicas al alza. La primera debía haberse realizado en 2020, pero se ha dilatado hasta ahora por la pandemia. El último análisis realizado por la ONU muestra que los recortes previstos para 2030 son un 7% mayores ahora que con los planes anteriores. Pero se está todavía lejos de lo que se necesita: en el mejor de los escenarios, los países tienen que reducir sus emisiones un 22% más de lo prometido hasta ahora para poder cumplir con la meta de los dos grados y en un 50% si se quiere conseguir que el calentamiento solo llegue a los 1,5 grados. 5. ¿Puede mejorar esta situación en Glasgow? Sí, por supuesto. 120 de los casi 200 países firmantes del Acuerdo de París han revisado sus planes de recorte de emisiones hasta el arranque de la cumbre. Y cualquiera puede hacerlo en cualquier momento. De hecho, se espera que de la cumbre de Glasgow pueda salir algún llamamiento instando a que se actualicen lo antes posible de nuevo los programas. Pero, de momento, la situación parece que no cambiará mucho porque las grandes potencias han puesto ya sobre la mesa sus compromisos. 6. ¿Quiénes son los principales emisores de gases de efecto invernadero? Según las últimas estimaciones del grupo de analistas de Rhodium Group, China es el principal emisor y acumuló en 2019 el 27% de todos los gases de efecto invernadero expulsados por la actividad del ser humano. Le siguen: Estados Unidos (11%), India (6,6%) y la Unión Europea (6,4%). Pero si se mira a las emisiones acumuladas, EE UU sigue siendo el país que más ha contribuido históricamente al calentamiento global. 7. ¿Todos los países se han comprometido a lo mismo? No, cada uno se fija su propia meta y debe revisarla al alza periódicamente. La Unión Europea, en su última actualización,ha prometido reducir sus emisiones un 55% en 2030 respecto a 1990. EE UU, tras la salida de Donald Trump de la Casa Blanca y la vuelta al Acuerdo de París, se ha comprometido a reducirlos entre un 50% y un 52% en 2030 respecto a los niveles de 2005. Y China se ha fijado como principal objetivo alcanzar su pico de emisiones en 2030, lo que le permitiría seguir con emisiones crecientes durante esta década. 8. ¿Basta con comprometerse a reducir las emisiones? No, luego hay que aplicar planes concretos dentro de cada país para llegar hasta su meta. Europa está diseñando ahora el suyo. Y la Administración de Joe Biden está encontrando muchas dificultades para lograr los apoyos necesarios en el Congreso al plan climático que le debe permitir a este país cumplir con lo prometido. China, por su parte, ha presentado ya una hoja de ruta interna para llegar a la meta fijada por su presidente, Xi Jinping, el único de los jefes de Estado de las grandes potencia —junto al ruso Vladímir Putin— que no acude a la ceremonia de apertura de la COP26. 9. ¿Qué es la neutralidad de carbono o las emisiones netas cero?Muchos países se están comprometiendo a alcanzar la neutralidad de carbono o emisiones netas cero a mediados de siglo. Esto supone que para entonces solo podrán emitir los gases que puedan ser captados por los sumideros, tanto los naturales (por ejemplo, los bosques) como los artificiales (a través de unas técnicas de captura y almacenaje que en estos momentos están en fase experimental). Hasta ahora, unos 75 países se han fijado como meta las emisiones cero a mediados de siglo, la mayoría en 2050, aunque algunos también en 2060. Durante la cumbre de Glasgow es posible que más países lo hagan. Sin embargo, los organismos internacionales advierten de que existe un problema de coherencia entre muchas de esas metas y los planes de recorte que tienen los países y que no conducen a esa neutralidad. 10. ¿Qué es el artículo 6 y por qué es importante? El Acuerdo de París necesitaba de un reglamento de desarrollo y, desde 2015, los negociadores de los 200 países lo han ido cerrando. Pero en el artículo 6 se ha encallado la negociación. Este artículo hace referencia a los intercambios de derechos o unidades de emisiones de gases entre países, y también es el único de todo el acuerdo que hace referencia al sector privado, ya que abre la puerta a que las empresas puedan adquirirlos. En el Protocolo de Kioto ya existía un sistema por el que un país que no conseguía recortar lo que debía sus gases podía comprarle a otro Estado derechos de emisiones. Ese sistema se supone que seguirá con París y uno de los principales debates es cómo evitar la doble contabilidad, es decir, que un mismo derecho no pueda llevarse a los balances de reducción de dos países a la vez. El debate está entre los países que quieren reglas laxas y los que no quieren aprobar un sistema que permita esa doble contabilidad. 11. ¿Qué más se puede esperar de la cumbre de Glasgow? En los últimos meses se ha trabajado para intentar cerrar otros acuerdos puntuales durante la COP26. Por ejemplo, se busca que un amplio número de países se comprometan a abandonar el carbón para generar electricidad. O a dejar de producir coches de combustión en 2035. Y más de medio centenar de países también se van a comprometer a reducir un 30% las emisiones de metano en 2030.Este es un potente gas de efecto invernadero y es junto al dióxido de carbono es el principal impulsor del calentamiento global. Además, también es previsible que se anuncien nuevos compromisos de ayuda financiera. Los países desarrollados debían movilizar anualmente 100.000 millones de dólares para ayudar a los países más pobres a hacer frente a los efectos del calentamiento y a recortar sus emisiones. Pero en 2019, según los cálculos de la OCDE, se había llegado solo a los 79.600. Y un reciente informe liderado por Alemania y Canadá reconoce que no se alcanzará hasta 2023 la meta de los 100.000 millones de dólares (86.000 millones de euros). Además, muchas organizaciones no gubernamentales ponen en duda la incidencia de esos fondos y critican que una gran mayoría del importe se corresponda con préstamos y no con ayudas a fondo perdido”.

Article de Jean PISANI-FERRY a Project Syndicate (29-10-21): La senda hacia la credibilidad climática  [1] “El acuerdo de París, de todas formas, logró algo que los modelos económicos simples no podían reflejar: el inicio de un cambio en las actitudes empresariales. En particular, el acuerdo de París alentó a los inversores y administradores a tener en cuenta el riesgo de quedar atados a activos o a un modelo de negocios obsoletos. Mark Carney, en ese momento gobernador del Banco de Inglaterra, agregó que los reguladores responsabilizarían a las instituciones financieras por los riesgos climáticos ocultos. Esas consideraciones generaron un impulso hacia la descarbonización en el sector privado.  Pero el capitalismo verde solo puede prosperar si los gobiernos cumplen finalmente sus promesas climáticas. La mayoría de las inversiones en energías renovables, edificios energéticamente eficientes y vehículos con emisiones nulas requiere la fijación de precios para el carbono, regulaciones estrictas, o ambas cosas. Es muy posible que los inversores enfocados en el futuro apuesten a la eventual aprobación de esa medidas, pero solo hasta cierto punto y no sin consecuencias.  Una política de descarbonización que no sea lo suficientemente creíble implica tanto mayores costos totales (porque lleva los inversores a cubrirse combinando inversiones marrones y verdes) como desequilibrios recurrentes entre la oferta y la demanda. Equilibrar una transición acelerada para abandonar los combustibles fósiles es desafiante en cualquier escenario, pero más aún si no hay certeza en cuanto a las políticas futuras. El actual aumento de los precios de la energía puede, por lo tanto, presagiar tiempos difíciles.  La falta de credibilidad las políticas climáticas refleja en parte cuestiones políticas nacionales, porque los gobiernos prometen un futuro verde y, al mismo tiempo, que mantendrán el statu quo. El presidente estadounidense Joe Biden carece de mayoría en el Congreso para penalizar el uso de combustibles fósiles, el presidente chino Xi Jinping teme comprometer el crecimiento económico de su país, sediento de energía, y el presidente francés Emmanuel Macron sabe por experiencia que los hogares de clase media son hostiles a los impuestos al carbono.  Esas preocupaciones son entendibles, pero si los inversores entienden que los gobiernos no intentarán cumplir seriamente las metas climáticas globales, gastarán menos en iniciativas verdes y el mecanismo central del acuerdo de París colapsará.  Una solución sería que los gobiernos se aten las manos dejando la fijación del precio del carbono a cargo de una institución independiente, del mismo modo en que antes delegaron en los bancos centrales la responsabilidad de controlar la inflación. Otra opción es que los gobiernos se comprometan a pagar una multa si no cumplen con los precios del carbono en el futuro (por ejemplo, emitiendo certificados cuyo valor dependa de la diferencia entre los precios anunciados y los reales). La pregunta, sin embargo, es si la ingeniería institucional o financiera puede solucionar un problema profundamente político.  Más aún, los gobiernos solo cumplirán las metas climáticas si una masa crítica de países está en condiciones de hacerlo. Este es un problema central del déficit de credibilidad actual, más grave aún que las políticas nacionales. Nordhaus propuso, por lo tanto, que un grupo de países con ideas similares forme un «club climático» y aplique una tarifa a las importaciones de sus socios comerciales que no colaboren con el esfuerzo colectivo. En la actualidad, por ejemplo, es implicaría castigar a Brasil por las irresponsables políticas climáticas de su presidente, Jair Bolsonaro.  La idea tiene mucho sentido desde el punto de vista económico y el gobierno alemán saliente adoptó una versión más limitada de ella en un artículo reciente. Lo difícil es que aunque un mecanismo para compensar las implicaciones comerciales de los precios diferenciales para el dióxido de carbono debiera ser compatible con las normas de la Organización Mundial del Comercio, una penalización directa entraría en conflicto con ellas.  La decisión de la Unión Europea de arremeter con su Pacto Verde Europeo es un paso intermedio. Siempre que la UE destine suficientes recursos para compensar a los hogares vulnerables, el carácter común del programa ayudará a los estados miembros a solucionar sus propios problemas de credibilidad climática. Con el tiempo, es probable que la UE cree una especie de club con socios comerciales selectos y presione para lograr metas ambiciosas. La pregunta es: ¿quiénes serán los miembros? Como están las cosas, tanto Estados Unidos como China carecen de la ambición necesaria para una alianza de ese tipo. Por eso, esta senda hacia la credibilidad climática es muy estrecha, pero es la única”.

ECONOMIA GLOBAL

Dues visions contraposades sobre l’abast i les conseqüències dels actuals problemes de subministraments que fan trontollar el delicat sistema logístic global:

Entrevista a Martin WOLF a El País (2-11-21): “Romper una espiral de precios y salarios puede ser complicado”  El columnista estrella del ‘Financial Times’ cree que no hay que cambiar el sistema económico por la pandemia, “un ‘shock’ que ocurre una vez cada siglo” …  P. Puertos colapsados, escasez de contenedores, problemas de suministro… En 2004 publicó un libro titulado Por qué funciona la globalización. ¿Sigue pensando que funciona?  R. Supongo que la respuesta obvia es: comparada con qué. Hemos tenido un shock económico enorme, cuya escala creo que no hemos entendido del todo. La reducción de la producción alrededor del mundo en el segundo trimestre de 2020 no tiene precedentes en su velocidad y escala. Eso ha ido seguido de una increíble recuperación que tampoco era esperada. Si miras las previsiones a finales de 2020, eran mucho más cautelosas. Nadie auguraba que la vacunación tuviera tanto éxito tan rápido. Dicho esto, las preguntas sobre la globalización son: ¿Qué hubiera pasado si todo hubiera dependido de productores domésticos porque no hay globalización? ¿Podrías aumentar ahora tu producción para hacer frente a la nueva demanda? Absolutamente imposible. Porque tus trabajadores se han ido, la organización se ha ido y te piden producir más de lo que has producido nunca. La cuestión, en otras palabras, es, si no hubiéramos tenido una economía global, ¿las cosas serían mucho mejores hoy? La respuesta es que es improbable y tendrías que pagar precios más altos. No, no creo que debido a un shock que ocurre una vez cada siglo debamos cambiar el sistema económico para tener uno mucho más ineficiente y menos competitivo. Creo que el argumento es muy débil … P. ¿No hay que retocar nada en su diseño? R. Algunas vulnerabilidades han salido a la luz. En determinadas cadenas de suministro somos demasiado dependientes de un solo proveedor. El ejemplo más claro es el de los chips semiconductores [su carencia a nivel global está dañando la fabricación de coches y productos electrónicos], donde básicamente Taiwán es el proveedor dominante. Por eso corresponde hacer políticas para asegurar una diversidad de proveedores, no solo uno doméstico, sino una diversificación global. No creo que nadie crea que el Reino Unido o España deban tener sus propias fábricas de semiconductores [ponerlas en marcha requiere de ingentes inversiones]. Europa debería, aunque es muy difícil de hacer porque no tienen las herramientas ni la experiencia. Quizá deban asegurarse otros proveedores y no solo Taiwán.

Article de Juan TORRES LÓPEZ a elDiario.es (2-11-21): El riesgo de una tormenta perfecta   [2]  Ya antes de la pandemia se venía produciendo un proceso de relocalización empresarial, de búsqueda de nuevos nichos de aprovisionamiento y ventas y el inicio de una auténtica revolución en el sistema global de logística. Esto último es lo que explica los cuellos de botella que provocan la escasez de suministros … El coste y el precio van a dejar de ser determinantes de la ganancia y pasarán a serlo la inmediatez y la seguridad, y las empresas han de modificar sus estrategias de producción, aprovisionamiento y localización. Este es el desorden en el nos empezamos a mover y el que provoca la escasez y subidas de precios … “Para entender el presente hay que analizar lo que estaba ya sucediendo justo antes de la pandemia.  En primer lugar, un proceso que venía de largo de caída de la tasa de beneficio en la industria como consecuencia del freno en la inversión productiva y de la constante retención de la demanda de consumo a causa de la caída de la masa salarial, En segundo lugar, el resquebrajamiento de la globalización dominante en las últimas décadas como consecuencia de las asimetrías y brechas cada vez más grandes que ha venido produciendo, no solo entre grupos sociales y naciones sino incluso entre las diferentes franjas del capital, de las empresas. En tercer lugar, un acortamiento del ciclo económico como consecuencia de la continuada aplicación de políticas económicas inadecuadas que frenan la extensión de las fases expansivas o de recuperación y así impiden que se pueda crear suficiente producción y empleo. En cuarto lugar, el continuado privilegio de la actividad financiera que ha creado una economía drogo-deuda-dependiente con millones de empresas zombis que han de dedicar todos sus beneficios, si es que llegan, a pagar la deuda, y que paralizan el aumento de la productividad y la innovación. Un estudio de Bloomberg calculó que así se encuentran 527 de las 3.000 mayores firmas de Estados Unidos y algunas estimaciones señalan que a nivel global podrían estar en esa situación más del 20% de las empresas. En ese contexto y por esas causas, ya antes de la pandemia se venía produciendo un proceso de relocalización empresarial, de búsqueda de nuevos nichos de aprovisionamiento y ventas y, sobre todo, el inicio de una auténtica revolución en el sistema global de logística. Esto último es, en realidad, lo que explica (y no la pandemia) la mayor parte de los cuellos de botella que vienen provocando la escasez de suministros que lleva consigo tantas pérdidas (110.000 millones de dólares se calcula que está suponiendo para la industria mundial del automóvil) y que está obligando a muchas empresas a realizar movimientos estratégicos de gran calado para no desaparecer si las perturbaciones prosiguen” … “Lo que está sobre la mesa y genera los problemas que están sufriendo las empresas y las economías en su conjunto no es la normalización del sistema de aprovisionamiento anterior a la crisis de la Covid. Este no va a volver a ser lo que era. Ahora se trata de algo más importante. La globalización ya no se va a seguir guiando por la misma lógica de competencia anterior. El coste y el precio van a dejar de ser determinantes de la ganancia y pasarán a serlo la inmediatez y la seguridad y las empresas han de modificar sus estrategias de producción, aprovisionamiento y localización. Este es el desorden en el nos empezamos a mover y el que provoca la escasez y subidas de precios y por eso es ingenuo creer que se va a resolver en cuestión de unos meses. Lo que está en juego es el rediseño y el control del nuevo sistema logístico global digitalizado y automatizado gracias a la inteligencia artificial que está en proceso de desarrollo y la readaptación productiva y espacial de las empresas para adaptarse al cambio. La nueva guerra fría tendrá allí uno de sus escenarios principales. Quien lo domine, dominará el mundo en la nueva fase de la historia cuyo nacimiento ha acelerado la Covid-19.   Muy pronto vamos a ver cómo este tema pasa a primer plano de las agendas internacionales, aunque de manera cada día más conflictiva entre las dos grandes potencias y sin solución a corto plazo para los bloqueos en el suministro y la subida de precios. Estos van a ir a más porque ni los gobiernos ni los bancos centrales están en condiciones de poner orden para aliviarlos sin quebrar la lógica que guía a un capitalismo neoliberal herido por su fracaso para hacerse sostenible (concentrando la renta y la riqueza ha triunfado plenamente). De hecho, han agudizado el problema al no haber tenido presente el cambio que se estaba produciendo a la hora de inyectar los recursos tan cuantiosos que han proporcionado a las economías. Si se siguen equivocando y desatan una crisis de deuda, tendremos la combinación que provocará una tormenta perfecta”.

ESTATS UNITS

Es mantenen els sìmptomes preocupants sobre una possible crisi democràtica als Estats Units, mentre Biden no aconsegueix transmetre confiança en les seves polítiques a causa de les divisions internes en el camp demòcrata:

Article de Pol MORILLAS a El País (31-10-21): ‘Make Trump Great Again’  La polarización existe y los líderes como Trump surfean la ola mejor que nadie … “En el corto plazo, las contiendas electorales están demasiado cerca y la alternativa a Trump es una quimera. Pero esta estrategia condiciona, en el largo plazo, el estatus del partido republicano como partido de orden, y la posición de EE UU como democracia modélica. También refugiarse en la base electoral de Trump (hombre blanco, mayor, religioso, con bajo nivel educativo y que vive en pequeñas ciudades o en el mundo rural) contrasta con la creciente diversidad del votante americano. Tras los hechos del Capitolio y la negativa de muchos republicanos a condenarlos, la tesis de Robert Kagan gana enteros: la lealtad a Trump está por encima de la ideología y el movimiento del expresidente controla hoy el partido con el propósito de apropiarse definitivamente mañana de las instituciones del país. Las posibilidades de crisis constitucional aumentan, y la sociedad americana ahonda su fractura. Un 56% considera que su democracia está siendo atacada. La polarización existe y los líderes como Trump surfean la ola mejor que nadie. La pregunta, sin embargo, sigue estando ahí: ¿genera la polarización una radicalización de los votantes? ¿O son las estrategias cortoplacistas de los partidos las que fomentan una mayor polarización?”

Article de The Economist reproduït a La Vanguardia (2-11-21): Nadie quiere a Joe Biden La caída de la popularidad del presidente prueba que los estadounidenses le eligieron para deshacerse de su predecesor … Biden venció por un margen mucho más estrecho que Obama, lo que de por sí ya puso en entredicho su promesa de unir al país … Entre sus predecesores recientes, sólo Clinton logró una gran remontada en tiempos de paz, y él tuvo a su favor una economía en excelente estado … “Si Biden no puede revertir esa impresión, el resultado para su partido será devastador. Las elecciones de medio mandato son un referéndum sobre el presidente, no sobre su predecesor. Por lo tanto, las pésimas valoraciones auguran una estrepitosa derrota de los demócratas. La historia indica que son coherentes con la pérdida de control en ambas cámaras. También pone de manifiesto lo difícil que va a ser para Biden recuperar los índices de aprobación perdidos. Entre sus predecesores recientes, sólo Bill Clinton logró una gran remontada en la opinión pública en tiempos de paz, y él tuvo a su favor una economía en excelente estado, además de poseer unos veloces reflejos políticos. Biden no dispone de ninguna de esas dos cosas. Por encima de todo, se encuentra atado por la covid-19, una especie de elemento fundamental mucho más determinante para el éxito o el fracaso político de lo que da a entender la mayoría de la cobertura de los medios de comunicación. La actuación política tiende a ser un factor menos importante, pero también ahí Biden tiene problemas. En los últimos tiempos, su gobierno ha actuado de forma loable. A diferencia de lo que ocurrió bajo su predecesor, está dirigido por personas serias. Y parece encaminado, a pesar de la escasa mayoría demócrata en el Congreso, a firmar en su primer año más leyes importantes que Obama. El desastre de Afganistán afectó mucho a las valoraciones de Biden; fue un borrón, pero recibió una amplia cobertura, en parte por lo inusitado que fue en ese gobierno. Una incompetencia tal, esperable del gobierno de Trump, es atípica en el de Biden; atípica, salvo en un aspecto, en la capacidad para vender objetivos y logros, donde tanto Biden como su partido son una nulidad.  En Arlington, casi nadie que no perteneciera a algún grupo de presión fue capaz de mencionar algún logro gubernamental. La mayoría sabía que los demócratas del Congreso estaban discutiendo el coste de un paquete de gastos, pero apenas pudo mencionar alguna de las políticas sociales y climáticas contenidas en él. Y ello en el lugar que posiblemente sea el más culto, activo y progresista del país. Las posibilidades de que los votantes independientes de Milwaukee o El Paso alberguen la menor idea de los objetivos de Biden parecen ser casi nulas. Trump siempre vendía sus logros, aunque esos logros no existieran. Por el contrario, ni Biden ni su partido están defendiendo lo que realmente hacen. El gurú de Clinton, James Carville, afirma que no les gusta mostrarse como vendedores. O puede que Biden no sea bueno en ese papel. En cualquier caso, no está dando la talla. Si las elecciones tienen que ver con el futuro, como le gustaba decir a Clinton, no pueden tener que ver sólo con Trump”.

Article de Lluís BASSETS a El País (4-11-21): Trump campeador  El expresidente acaba de demostrar que responde a la leyenda del Cid, capaz de ganar batallas después de muerto … La elección del republicano Glenn Youngkin como gobernador de Virginia, justo en el primer aniversario de la derrota presidencial, es el resultado de una extraordinaria movilización de los votantes conservadores, especialmente los sociológicamente trumpistas, convocados por una astuta campaña centrada en las guerras culturales y en la oposición a la presidencia demócrata, sobre todo a sus políticas fiscales, en la que el nombre del expresidente nunca fue pronunciado por el candidato. Terry McAuliffe, el candidato demócrata derrotado, en cambio, ha hecho campaña contra Trump, insistiendo en su identificación con Youngkin, como la han hecho su partido e incluso el presidente Joe Biden. Se entiende muy bien. El balance demócrata en el año transcurrido desde la elección es sumamente pobre. Nada ha conseguido de sustancial de su ambicioso programa legislativo, todo pendiente de las divisiones dentro del campo demócrata y de dos senadores disidentes que obstaculizan la legislación para garantizar el derecho de voto y billonarios paquetes de recuperación de la covid y de inversiones en infraestructuras. Tampoco ayudan la persistencia de la epidemia y el incremento del precio de la cesta de la compra, especialmente de la energía. Todo culminado por una desastrosa gestión de la retirada de Afganistán, que ha destruido las expectativas de una renovación del liderazgo mundial levantadas por Biden. Su única victoria cierta es que ha echado a Trump de la Casa Blanca. Con estos mimbres, los demócratas han caído en la tentación de mantener a Trump como el espantajo que moviliza a los electores. Así es como Virginia ha resultado el primer peldaño de la recuperación republicana. Luego, dentro de un año, las elecciones de mitad de mandato pondrán el Congreso y el Senado a tiro de una doble mayoría republicana, que puede dejar a Biden sin márgenes y preparar el regreso a la presidencia. El miedo ha conseguido movilizar a los demócratas en una jornada de alta participación, pero más han funcionado las ganas de derrotar a Joe Biden en una votación vicaria, motivados los republicanos por los dos objetivos de las campañas conservadoras, más allá de Estados Unidos: trasladar los debates al campo cultural de los sentimientos, identidades y creencias, e impedir mientras tanto que los demócratas gobiernen. Si no aprenden, ya sabemos lo que les espera, y nos espera”.

ALGÈRIA, MARROC, EL SÀHARA OCCIDENTAL … I EL GAS

La tensió creixent entre Algèria i el Marroc repercuteix directament en la seguretat energètica espanyola:

Article de Joaquín LUNA a La Vanguardia (31-10-21): ¿Por qué se odian Marruecos y Argelia?   De la amistad en la era colonial y las tensiones cíclicas a convertirse en otra frontera caliente del siglo XXI … “Ya no se ven como rivales sino como enemigos”, alerta el director del instituto de Sciences Po-CERI … “Antes y durante la colonización francesa, las relaciones no eran malas”, dice el arabista Bernabé López … Desde la ‘guerra de las arenas’ de 1963, a Rabat y Argel les ha ido bien pelearse para desviar la atención doméstica … La tortilla se ha girado: hoy es Marruecos quien tiene más y mejores alianzas exteriores

Reportatge de Gemma SAURA a La Vanguardia (31-10-21): El Sáhara, colonia incómoda   El Sáhara Occidental obliga a España a equilibrios imposibles entre su responsabilidad histórica y sus intereses con Marruecos … Potencia administradora: Albares dice que dejó de serlo en 1975; los juristas, que no lo es de facto pero sí de iure … Bernabé López: “España se deshizo del Sáhara, como Inglaterra se deshizo de Palestina en 1947” … Irene Fernández-Molina: “Siempre que ha habido presión sobre Rabat, Madrid le ha salvado los muebles” … Isaías Barreñada: “Dejar pasar el tiempo y esperar que un conflicto desaparezca es una mala estrategia

Article d’Enric JULIANA a La Vanguardia (31-10-21): Gasoducto Pere Duran Farell.   Esta noche, Argelia cierra el envío de gas natural a España a través de Marruecos … El suministro está garantizado, dice el Gobierno, pero de tres tuberías se pasa a una … “¿Qué persigue Argelia? Presionar a Marruecos, que deja de cobrar el peaje del Magreb Europa, en dinero y en gas, destinado a la producción de electricidad. Trasfondo: la cuestión del Sáhara Occidental. Una competición en todos los frentes para liderar el Magreb en los próximos decenios, cuando el norte de África se convierta en un gran productor de energía eólica y solar para el mercado europeo. Ambos países se están rearmando. Marruecos ha aumentado su presupuesto de defensa hasta los 11.000 millones de euros (10% del PIB). Argelia está en los 9.700 millones (6%). Hay algo más, sin embargo. En las conversaciones con las autoridades españolas, los gobernantes argelinos han planteado dos demandas: más contratos de compra a largo plazo –la misma exigencia que Vladímir Putin está planteando a los países europeos que dependen del gas ruso– y un cable submarino para la exportación de electricidad a España, electricidad que hoy sería generada por centrales de gas. Al igual que Rusia, Argelia quiere afianzar su mercado en la denominada transición energética. La Comisión Europea está discutiendo incluir el gas natural y la energía nuclear (la gran opción estratégica francesa) en el catálogo de las energías necesarias para una transición ecológica sin derrumbes. Cincuenta años después de que Pere Duran Farell inaugurase la primera planta de regasificación española en el puerto de Barcelona, la batalla de la energía es colosal”.

UNIÓ EUROPEA: LA QÜESTIÓ POLONESA … 

La regressió democràtica polonesa exigeix una resposta política en defensa de l’essència de la Unió Europea de difícil aplicació, especialment per la crisi de la dreta democràtica europea que sent l’atracció ideològica de la nova extrema dreta:

Article de Nacho ALARCÓN a El Confidencial (30-10-21): La Europa a dos velocidades ante el choque con Polonia: un envenenado sueño eurófilo  La idea de la Europa a varias velocidades puede resolver el problema de la adhesión a la “Unión cada vez más estrecha”, pero no puede ser un mecanismo para resolver la cuestión polaca … “En algunos sectores, especialmente los más federalistas, esta idea de revivir la propuesta de la “Europa a dos velocidades” está cogiendo fuerza en las últimas semanas a medida que el enfrentamiento con el Gobierno polaco se ha ido recrudeciendo. Es una idea popular entre ellos por dos razones: la primera es por pura fatiga. No parece que la cuestión polaca o húngara tenga solución en el medio plazo y lastra al resto de la Unión Europea. La segunda razón es que en estos círculos también ha imperado desde hace muchos años la idea de que la ampliación hacia el este fue un error. Pero esa idea que está volviendo a circular no es la Europa a varias velocidades. Eso ya existe. Las “coaliciones de la voluntad” son una realidad en la Unión a través de los mecanismos de cooperación reforzada. Un ejemplo de ella es la Cooperación Permanente Estructurada (PESCO), que pretende profundizar en materia de seguridad y defensa, que comenzó con 17 Estados miembros aunque se ha ido ampliando hasta que hoy participan 25 de los 27 miembros de la Unión.  Lo que se está proponiendo aquí, o al menos lo que se está empezando a sugerir de una forma muy embrionaria, es muy distinto. Consiste en una operación en forma de pinza. Por un lado los Estados miembros que siguen defendiendo la idea de una “Unión cada vez más estrecha” crean “coaliciones de la voluntad” para ir avanzando mientras se deja “en paz”, aunque en realidad consiste en aislarlos, a países problemáticos como Hungría y Polonia. Pero evidentemente estos Estados miembros no pueden seguir financiando su deriva autoritaria con fondos europeos, por lo que por el otro lado se puede activar el mecanismo de condicionalidad contra ellos por atentar contra el estado de derecho, cortándoles el acceso a los fondos. Estos días algunos se han lamentado que no exista un mecanismo para expulsar a Varsovia o Budapest de la Unión Europea, a pesar de que una importantísima parte de la población polaca y húngara no quiere salir del bloque comunitario y considera a los socios europeos como aliados para “redirigir” las actitudes autoritarias de sus Gobiernos nacionales. Lo que subyace a la idea de esta agresiva “Europa a dos velocidades” es bastante claro: no se puede expulsar a un país de la Unión Europea, pero se le puede empujar hacia la salida. Esta propuesta plantea muchos problemas en distintos frentes. El primero y obvio ya ha sido mencionado: que va en contra de los intereses de los propios ciudadanos de esos Estados miembros con los que el resto de la Unión Europea tiene una responsabilidad. Si la UE es una “unión de valores” uno de ellos sin lugar a dudas es la fraternidad entre los ciudadanos europeos y el compromiso con no abandonarlos, además de la solidaridad. El segundo, y también obvio, es que no se han agotado todas las herramientas que los líderes europeos tienen hoy en sus manos para gestionar el reto que plantean los Gobiernos de algunos países, como por ejemplo es precisamente activar el mecanismo de condicionalidad para cortar los fondos europeos en casos como este.  El resto de problemas son menos obvios, pero igual de definitivos: el enfrentamiento con Varsovia, por ejemplo, está provocando un efecto óptico por el que parece que el resto de Estados miembros compartimos la dirección a la que debería dirigirse el proyecto en el futuro. No es así, aunque compartamos algunos elementos importantes, y se ve en cualquier negociación sobre aspectos económicos y financieros con las fuertes divisiones norte-sur. En 2018 fue el primer ministro de Países Bajos, Mark Rutte, ahora en la primera línea de batalla contra el Gobierno polaco, el que en el Parlamento Europeo calificó de “horrible” la “narrativa de la Unión cada vez más estrecha”. Además, la idea muestra hasta qué punto se está preparado para abandonar el artículo 2 de los Tratados, que es el pilar que sustenta todo el edificio comunitario, en el que se recogen los valores fundamentales de la Unión. A cambio de una UE supuestamente más ambiciosa y con menos problemas internos, algunos están dispuestos a olvidar que existe la responsabilidad de asegurarse de que ningún miembro del club se desvíe hacia el autoritarismo y que la Unión no puede existir si no se cumple ese requisito básico, incluso si se intenta aislar a esos países en los arrabales del club comunitario. Esta idea de la Europa de varias velocidades como una salida de emergencia equivale a que el resto de Estados miembros se construyan un ático en el mismo edificio en el que los vecinos están poniendo dinamita en el pilar principal. Las vistas pueden ser más bonitas, pero el edificio sigue estando en riesgo. Es una idea en la que se abandonan todos los fundamentos sobre los que se ha construido el edificio europeo.  Por supuesto, la idea de las “coaliciones de la voluntad” o de intentar preservar el camino de la “Unión cada vez más estrecha” no tiene nada de malo. Si una serie de países no quieren participar en una integración que vaya más allá, tienen derecho a ello. Son numerosos los ejemplos. Lo que no puede eso es traducirse en un abandono de la misión principal de la Unión: que todos los ciudadanos europeos vivan en estados de derecho fuertes y resistentes, democracias que protejan sus libertades y derechos.  Esa es la verdadera promesa de la Unión. Que esa promesa pueda revertirse si las cosas se tuercen envía un mensaje desolador a todos los ciudadanos de la Unión, y no únicamente a los polacos que salen continuamente a manifestarse a las calles de Varsovia portando la bandera polaca y la europea”.

Article de Guillermo ÍÑIGUEZ a Agenda Pública (1-11-21): Del ‘Polexit judicial’ al caos jurídico: Europa frente a la deriva polaca.   [3] “Ha llegado la hora de dejar de lado la zanahoria y optar por el palo, aplicando el mecanismo de condicionalidad y congelando los fondos europeos hasta que Varsovia ejecute las sentencias del TJUE” … “¿Cómo afrontar, por tanto, la regresión democrática polaca? En primer lugar, entendiendo que el Gobierno de Morawiecki no tiene ningún interés en desistir: el pasado 29 de octubre, sin ir más lejos, la juez Agnieszka Niklas-Bibik fue suspendida por plantear varias cuestiones prejudiciales ante el TJUE; comprendiendo, además, que cualquier intento de ‘dialogar’ con Varsovia y Budapest, como ha vuelto a pedir Angela Merkel, jugará a favor de dichos gobiernos, permitiéndoles consolidar su autoritarismo mientras financian, mediante fondos europeos, la corrupción sistémica que les mantiene en el poder; y reconociendo, por último, que no por ser un conflicto político –es decir, uno que ha de ser resuelto por las instituciones (políticas) comunitarias– debe disociarse de los principios jurídicos que subyacen en el (frágil) proyecto europeo. La Unión Europea, en otras palabras, deberá usar la totalidad de su arsenal político, jurídico y económico para hacer frente a la amenaza iliberal. Ha llegado la hora de dejar de lado la zanahoria y optar por el palo, aplicando el mecanismo de condicionalidad y congelando los fondos europeos hasta que Varsovia ejecute las sentencias del TJUE. Para ello hacen falta dos cosas: un marco jurídico que lo autorice y la voluntad política de activarlo. Y mientras persista la fuerte disonancia entre la retórica de la Comisión y el Consejo –grandilocuente, pomposa y aparentemente comprometida con el Estado de derecho– y su evidente inacción, esto último no será posible. En riesgo está, sin embargo, no sólo la credibilidad moral del proyecto europeo: lo está también su propia supervivencia”.

Article de Ruth FERRERO-TURRIÓN a CTXT (27-10-21): Ante la crisis de los conservadores europeos [4] Las propuestas lideradas por Orban y Salvini están prendiendo en una parte importante del espectro político de la derecha europea a través de la apelación a la cristiandad, el nativismo y la tradición … A pesar de que el aislamiento a la extrema derecha haya sido la tónica hasta ahora en Alemania, no parece claro que la situación se vaya a prolongar sin Merkel … “La suma de todos estos hechos ha sacado a la luz las frágiles costuras por las que transitaban los partidos conservadores europeos desde hace años. En Alemania, la figura de Merkel logró parar el golpe en parte. Ahora no parece tan claro que vaya a ser el caso. La implosión de los conservadores alemanes puede ser mucho más desestabilizadora y peligrosa de lo que se podría pensar a priori. A nivel interno, deja un enorme espacio para que ideas reaccionarias y racistas se hagan aún más hueco entre la sociedad alemana, esta vez no de la mano de los ultras, sino de la derecha tradicional. En el ámbito europeo, podría sumarse al club de los conservadores que no encuentran su lugar y se escoran de manera suicida hacia posiciones extremas. La situación política en el Reino Unido tras el Brexit o la construcción de un modelo cleptocrático como al que ha arrastrado Sebastian Kurz a Austria son dos ejemplos de las derivas por las que se puede transitar. Y eso por no hablar del caso español, donde el centro-derecha camina como pollo sin cabeza sin saber hacia dónde dirigirse, o el gaullismo francés que se ha transmutado en una suerte de espíritu que habita en un Macron napoleónico rodeado de ultranacionalistas. Y todo esto sucede en la denominada Europa Occidental, mientras que en los países del antiguo bloque del Este la crisis del conservadurismo se ha traducido en la aparición de partidos políticos ultraconservadores y chauvinistas que ponen en jaque de manera permanente el statu quo europeo. Lo sucedido en Centroeuropa durante el fin de semana del 8 al 10 de octubre puede llegar a ser recordado como un punto de inflexión en el devenir del futuro de los conservadores europeos. La sentencia del ilegítimo Tribunal Constitucional polaco socavando los pilares de la arquitectura constitucional comunitaria, que sitúa a Polonia al borde de un polexit jurídico, podría tener consecuencias catastróficas en el futuro inmediato del proyecto europeo. El cuestionamiento de la primacía del derecho comunitario realizado por el gobierno de Ley y Justicia, se suma a una serie de desafíos que han ido salpicando las relaciones entre Bruselas y otros gobiernos rebeldes como el húngaro. Estos dos gobiernos conforman una punta de lanza que tiene en su punto de mira a una parte relevante de los democratacristianos europeos. Otros dos hechos tuvieron también lugar durante ese fin de semana. Las elecciones presidenciales checas que concluyeron con la inesperada derrota del gobierno liberal populista de Andrej Babiš (ANO-RENEW) como consecuencia de su aparición en los ‘Papeles de Pandora’, al tiempo que el presidente de la República, Milos Zeman, era ingresado en el hospital, y que abría por esta causa una crisis constitucional que todavía ha de resolverse. Muy cerca allí, en Viena, el flamante canciller Sebastian Kurz caía como consecuencia de destaparse otro escándalo de corrupción gracias también a las filtraciones de los ‘Papeles de Pandora’. Cambios en los liderazgos: de un lado la República Checa tendrá probablemente un primer ministro popular, mientras que el gobierno conservador en Austria se mantiene, sin la presencia en primera línea de Kurz. Ideológicamente, sin embargo, los cambios serán apenas perceptibles. La derecha conservadora continuará en el poder, la cuestión es, qué modelo seguirá ¿El alemán merkeliano, el austríaco de Kurz o el más extremo de Orban? La crisis de la CDU no es una buena noticia no sólo para Alemania, sino para el conservadurismo europeo en su conjunto. Las peligrosas derivas que se observan en partidos políticos tradicionalmente demócratacristianos pueden llegar a confluir en propuestas que sean indistinguibles de las de la extrema derecha.  Se hace imprescindible un proceso de reflexión interno que identifique sobre qué pilares se quiere construir el ideario de centro-derecha europeo. Un ideario que le permita distinguirse de manera clara de los ultras, salvo que quieran ser devorados por ellos. Las osadas, pero eficaces, propuestas lideradas por Orban y Salvini durante los últimos meses están prendiendo en una parte importante del espectro político de la derecha europea a través de la apelación a la recuperación de los valores originales del proyecto europeo: cristiandad, nativismo, tradición. Una buena parte de la crisis por la que atraviesa el pensamiento conservador actual tiene que ver precisamente con la incapacidad de los partidos conservadores para retener un apoyo electoral que o bien se orienta hacia postulados liberales o hacia posiciones ultras. Muchos de esos partidos han optado por mimetizarse con los últimos y, por el momento, no se observa ninguna propuesta alternativa de reinvención”.

POLÍTICA ESPANYOLA: TRIBULACIONS DEL GOVERN DE COALICIÓ

Les disputes entre els socis de la coalició governamental (reforma laboral, cas Albert Rodríguez …)  són interpretades com episodis de la necessitat de PSOE i d’Unidas Podemos d’afirmar el seus perfils respectius i delimitar el seus espais electorals. L’aspiració compartida de completar la legislatura necessita d’un equilibri no gens fàcil de trobar entre competició i col·laboració:

 Article d’Enric JULIANA  a La Vanguardia (30-10-21): Inflación de catástrofes  Con la epidemia el mundo parece haberse vuelto adicto a la ‘catastrofeina’ … Con una tasa de crecimiento del PIB inferior a la esperada, el Gobierno se asegura la aprobación de los presupuestos del 2022 mediante sendos pactos con PNV y ERC, dados a conocer ayer. Hay legislatura hasta finales del 2023, si Pedro Sánchez no decide adelantar las elecciones, circunstancia que en estos momentos no parece altamente probable. Sánchez necesita tiempo. Más tiempo. El Gobierno de coalición está condenado a entenderse, pese a las discrepancias. El acuerdo sobre la reforma laboral se presenta difícil pero no imposible. Una ruptura sería hoy letal para los dos partidos que  integran la coalición. La oposición adquirirá más fuerza en el espacio público: en la opinión y en los sondeos. Ya está ocurriendo. El primer partido de la oposición se enfrenta, sin embargo, a un escabroso calendario judicial. El partido de la caja b capitaliza el descontento, pero no tiene la victoria asegurada. Todo está hoy abierto. Todo hoy depende de la restauración de las redes mundiales de comercio y de la evolución de los precios.  Y de la evolución de la pandemia, que aún no está controlada a escala mundial.  Vuelve la inflación: 5,5%. Buen momento para recordar que inmediatamente después de las primeras elecciones democráticas de junio de 1977, la inflación cabalgaba en España hacia el 30%. Con aquella escalada de los precios era imposible pactar y refrendar una nueva Constitución. Los pactos de la Moncloa (otoño del 1977) hicieron posible frenar aquella dinámica. El sacrificio salarial de los trabajadores, a cambio de mayores derechos sindicales, hizo posible la Constitución de 1978. Muchas veces, demasiadas veces, se olvida”.

Article d’Albert SÁEZ a El Periódico de España (31-10-21): ¿Cuántas vidas le quedan a Sánchez?  “El problema de la reforma laboral no es ni el carácter ni las competencias de las vicepresidentas. El problema es que el presidente Sánchez ha firmado dos compromisos difícilmente compatibles. En el pacto de gobierno con Podemos se comprometió a derogar la reforma laboral del PP y en el contrato con la UE para recibir los fondos europeos rubricó que la iba a aplicar. Pasan los días y se agotan los plazos. Los socios de la coalición necesitan ondear la bandera de la derogación y los socios de la unión tienen que autorizar las transferencias. Pero el superviviente Sánchez ha conseguido que de esto no se hable sino que corran ríos de tinta con los dimes y diretes entre las vicepresidentas a propósito de los papeles que se intercambiaron, las reuniones que se ocultaron y las competencias que se saltaron. Espuma del tiempo que diría el gran Jorge Semprún. Y, mientras, la reforma laboral que realmente se necesita, no la simple pataleta contra el PP, ni está ni se le espera” … “Cuando cierre la reforma laboral, a Sánchez le vienen unos meses de tranquilidad. Al menos hasta la primavera. Pero ahí puede sufrir una tormenta perfecta: la inflación podría lastrar el crecimiento, disparar la deuda, empujar al BCE a subir los tipos de interés, de manera que los fondos europeos se esfumaran de golpe haciendo frente a los imprevistos en lugar de servir para impulsar la recuperación económica. Y entonces llegaría el momento de los ajustes y ni la coalición ni la mayoría parlamentaria que la sustenta parecen resistentes a un tsunami como este. La temeridad consiste en descartar los escenarios negativos. Pero lo que puede servir para derrotar a Susana Díaz, Mariano Rajoy, Pablo Iglesias o Felipe González puede ser insuficiente para aplacar al próximo canciller alemán que, a fuer de socialdemócrata, tendrá el mismo pánico a la inflación que Merkel”.

Article de Fernando VALLESPÍN a El País (31-10-21): Díaz y Calviño  Es en estas disputas donde se escenifican las preocupaciones de la izquierda clásica, no en el laberinto de las identidades y su hidra de tribus enfrentadas … “Lo interesante del caso no es ya la personalización de un conflicto entre estas dos cabezas de las dos fuerzas políticas coaligadas; lo más relevante es lo que cada una de ellas representa. En el caso de Yolanda Díaz va mucho más allá del interés de UP por diferenciarse del PSOE o promocionar a su nueva lideresa potencial. Ser uno de los polos de la confrontación le viene estupendamente, desde luego, porque hasta este momento representaba a la izquierda negociadora de raíz sindical. Ahora, con la disputa laboral, puede combinar este perfil con aquel otro imprescindible para que Podemos no pierda su identidad: eso del “sí se puede”, una importación del eslogan del “otro mundo es posible” de los antiglobalizadores originarios. Y para ello le es muy funcional tener un antagonista en la misma izquierda, que además se sienta en el mismo Consejo de Ministros. Una a la derecha, otra a la izquierda del padre Sánchez. Calviño no lo tiene tan fácil, como cualquiera a quien compete gestionar el “principio de realidad”. Con una deuda en el 120% del PIB, un 14% de paro, el gasto público y la inflación disparados, y los frugales de la UE al acecho no está uno para alegrías ideológicas o para construirse un perfil “empático” con proyección electoral. Con salvar los muebles ya tiene suficiente. Si encima ve como sus esfuerzos por incardinar la dimensión más social del Gobierno en la ortodoxia europea se ponen en el activo del socio menor, no hay que imaginarla particularmente feliz. O con esa imputación de ser la tecnócrata al servicio de Bruselas. En su caso, tener una antagonista tan cercana es más un marrón que un provecho. Con todo, para cualquier observador desapasionado esta dialéctica entre vicepresidentas tiene el valor de desvelarnos los límites de las políticas de izquierdas en el siglo XXI. La disputa puede presentarse bajo el binomio realismo/utopismo, aunque en el fondo todo gire en torno a cuál sea la autonomía de la política bajo las condiciones del Gobierno complejo y multinivel. Sinceramente, no creo que Calviño sea menos de izquierdas que Díaz. Es más cauta y consciente de que a golpe de BOE no se consiguen los milagros, o que no basta con las buenas intenciones. En eso coincidiría con el presidente del Gobierno portugués. Pero tener a una Díaz en el papel de amable Pepito Grillo permite no tener que darse por satisfecho con la gobernanza al uso, obliga a ensanchar los márgenes de lo factible. Ya ven, fascinante. También porque es en estas disputas donde se escenifican las preocupaciones de la izquierda clásica, no en el laberinto de las identidades y su hidra de tribus enfrentadas. Lo que está por ver es si se llegará a la síntesis a la que aspira toda dialéctica o si, como decía al principio, estamos condenados a que solo pueda ganar una”.

Article d’Ignacio SÁNCHEZ-CUENCA a El País (2-11-21): Las izquierdas ante la reforma laboral.  La escandalosa precariedad del trabajo en España requiere una respuesta decidida y ambiciosa por parte del PSOE; las dudas y titubeos en este ámbito explican en gran medida la decadencia de la socialdemocracia … “El mercado de trabajo en España está profundamente dañado y es una fuente permanente de desigualdad social: una tasa de paro muy superior a la del resto de países europeos, una tasa muy alta de temporalidad, elevada rotación en los puestos de trabajo, un índice alto de pobreza laboral, abuso de la subcontratación y fraude en el uso de figuras contractuales. Estos problemas requieren una intervención decidida y ambiciosa que corrija la escandalosa precariedad del trabajo en España. Si queremos que nuestras relaciones laborales se parezcan algo más a las del norte de Europa, no bastará con cambios regulatorios. Habrá que complementar dichos cambios con transformaciones en nuestro sistema de formación, en la inversión en I+D y en el modelo productivo español. Al fin y al cabo, el alto nivel de precariedad del mercado español es consecuencia de una economía con un tejido empresarial muy atomizado que depende demasiado de bajos salarios y de actividades con escaso valor añadido. Los problemas de la baja productividad española no se arreglarán precarizando a todos los trabajadores, como pretenden liberales y conservadores. Mientras no haya un cambio integral, los efectos de una nueva regulación del mercado de trabajo quedarán por debajo de las expectativas. La llegada de los fondos europeos constituye, en este sentido, una gran oportunidad para invertir en el cambio de modelo y cubrir los costes de adaptación al mismo. No solo sería una gran oportunidad perdida si la reforma del mercado laboral se quedase en una intervención mínima que permita al Gobierno decir que algo ha hecho en este terreno, sino que además tendría un coste electoral y reputacional para la coalición, desde luego para Podemos, que es el partido con mayor empeño en sacar adelante la reforma, pero también para los socialistas. El PSOE manifiesta dudas sobre la conveniencia de la reforma laboral. Cuanto más insiste en ello, más espacio deja a su rival para capitalizar políticamente este tema. Contribuye, además, a que el ruido de las tensiones en el seno de la coalición acalle las cuestiones vitales que se están ventilando. Hay buenas razones para pensar que la precariedad e inseguridad laboral, así como la titubeante respuesta de los gobiernos progresistas a este problema, es una de las causas de la crisis que vive la socialdemocracia europea, crisis que, es importante recordar, comenzó antes de la recesión de 2008. El paulatino declive de los partidos socialdemócratas tiene mucho que ver con su reticencia o incapacidad para frenar o corregir las desigualdades laborales. Entre los años 2000 y 2020, los partidos socialdemócratas de Europa occidental perdieron, por término medio, 12 puntos porcentuales de voto, pasando del 32% del voto al 20% dos décadas después. En España, el PSOE cayó del 43,9% en 2008 al 22% en 2015. Desde entonces ha habido una cierta recuperación, con el 28% del voto en las últimas elecciones. Si quiere consolidar esa recuperación, el PSOE, como socio mayoritario de la coalición, no puede dejarse llevar por una visión tecnocrática y cortoplacista consistente en algún cambio cosmético de la reforma del PP. Es un asunto que afecta al núcleo duro de la propuesta socialdemócrata. Lo lógico es que un Gobierno progresista aborde los problemas laborales con visión de futuro. Resulta evidente que tendrá que enfrentarse a fuertes resistencias, económicas e ideológicas (en una parte del empresariado, la derecha política y mediática, los think-tanks liberales). Esas resistencias serán tanto mayores cuanto que la nueva regulación no se limite a limar los elementos más lesivos de la reforma de 2012, sino que plantee un verdadero cambio de rumbo en un marco de relaciones laborales que resulta ineficiente e injusto. Si no se intenta seriamente, lo más probable, además, es que la coalición acabe rompiéndose”.

Article d’Enrique GIL CALVO a El País (2-11-21): Oficialistas  PP y PSOE tratan de gobernar con sentido de Estado; los partidos radicales o antisistema, como Podemos y Vox, se concentran en servirse de él en interés de sus redes clientelares … “Todos los partidos gobernantes se sirven de la ocupación del poder del Estado para tratar de sacar ventaja electoral. Pero así como los bipartidistas PP y PSOE tratan además de gobernar con sentido de Estado, y por eso Calviño debe conciliar los intereses sindicales con los de Bruselas y la patronal, los partidos radicales o antisistema, como UP y Vox, se desentienden del servicio alEstado para concentrarse en servirse de él en interés de sus redes clientelares. Es la vieja táctica izquierdista del entrismo, que sólo accede al Gobierno para sacar partido a costa de debilitarlo por efecto Caballo de Troya. De ahí que UP no reclamase ministerios de Estado para reservarse las carteras que administran los derechos sociales, de alta rentabilidad electoral. Pero no parece que su actual apuesta refundadora de un nuevo frente amplio izquierdista pueda funcionar. La coyuntura crítica que condujo al ascenso de Podemos, impulsado por la politización de los jóvenes indignados y catalizado por el factor sorpresa, ahora resulta irrepetible, pues nunca segundas partes fueron buenas: los jóvenes se han despolitizado narcotizados por el libertarismo de Ayuso, y además Yolanda no posee el instinto killer de Iglesias. Aunque ya se verá”.

EL DEBAT  SOBRE LA REFORMA LABORAL … I  SOBRE LA REFORMA DE LES PENSIONS

No poden despatxar-se les desavinences entre PSOE i Unidas Podemos sobre la reforma laboral com a simples gesticulacions per afirmar-se políticament, tot i que  l’èmfasi en l’etiqueta de la reforma ho pugui semblar. Es troba a faltar un debat basat en l’avaluació dels resultats dels succesius canvis de la legislació laboral … que no han resolt el problema estructural d’un sistema productiu incapaç d’ocupar tota la força laboral disponible:

Article de Cristina LAFUENTE, Raúl SANTAEULALIA-LLOPIS i Ludo VISSCHERS a Nada es Gratis (2-11-21): La derogación (o no) de la reforma laboral del 2012 es todavía una cuestión de fe más que de razón “En resumen, dada nuestra discusión sobre cómo puede estar afectando la reforma del 2012 al mercado dual durante el Covid-19, ¿qué aprendemos? O mejor dicho, ¿qué NO aprendemos? Pues no aprendemos lo que quizá sería más útil: Sin la reforma laboral que abarató los costes de despedir a trabajadores fijos, ¿a qué tasa de desempleo nos enfrentaríamos ahora? — Por una parte, entendemos que sin la reforma del 2012 se habrían conservado más trabajos fijos, lo que reduciría las grandes pérdidas de empleo fijo que documentamos, al menos, en respuesta al shock inicial del Covid-19. — Pero en ese caso, seguramente el mercado dual (el sector empresarial) hubiera respondido con más despidos (o no renovando los contratos) de trabajadores temporales. Si es así, ¿en cuánto? — Al mismo tiempo, al dar más peso a los convenios a nivel de empresa la reforma permite la flexibilización de las horas por trabajador. Sin ese margen de maniobra que documentamos operativo durante el Covid-19, ¿cuánto más desempleo se hubiese generado? La respuesta cuantitativa a estas preguntas (tanto sobre el margen intensivo como el margen extensivo del trabajo) ayudaría a entender por dónde se inclina la balanza de la reforma y así justificar (o no) su derogación. Uno entendería que la respuesta a este tipo de preguntas que planteamos arriba (entre otras) deberían formar parte del debate sobre la derogación de la reforma. Aun teniendo herramientas para responderlas (entre otros, véase Bentolila et al., 2020), encontrar estas respuestas no es sencillo y sobre todo estando tan limitados empíricamente, al menos, en el contexto de la reforma laboral en España. Por ello, a falta de respuestas y evidencia convincentes sobre los efectos de esta política, el debate sobre si derogar la reforma o no se asemeja más a una cuestión de fe (o ideología) que de razón”.

Article de Gonzalo BERNARDOS a Crónica Global (3-11-21): ¿Qué podemos esperar de la contrarreforma laboral?   “Sus principales logros deberían ser: 1) Una mayor estabilidad en el empleo. Para conseguirla, la nueva norma debería limitar la contratación de trabajadores temporales. Podría establecer una cuota máxima por compañía (un 15% en las de más de 10 trabajadores), convertir en fijos discontinuos a los que trabajan en firmas cuya actividad incrementa notablemente durante una parte del año y eliminar el contrato de obra y servicio. Este último es uno de los más utilizados por las empresas constructoras y las subcontratistas. En las últimas tres décadas, las compañías han abusado de la contratación temporal. El principal motivo es la menor indemnización por despido pagada al asalariado (12 días por año trabajado). Una actuación que en 2020 hizo de nuestro país el líder de la Unión Europea (UE) en porcentaje de asalariados eventuales (20,1%), una cifra que casi duplica la de la UE (10,5%). Una mayor estabilidad en el empleo generaría un mayor compromiso de los trabajadores con su compañía, esta dedicaría más recursos a su formación y el resultado sería un incremento de la productividad. En este caso, el aumento de la competitividad se lograría por la buena senda, en lugar de por la contraproducente (mantenimiento de bajos salarios). 2) Mayores subidas salariales. Con dicha finalidad, es indispensable devolver la primacía a los convenios sectoriales sobre los de empresa, únicamente permitir saltársela en casos muy concretos (pérdidas durante más de un año) y el retorno de la ultraactividad. En los convenios sectoriales, antes de su firma, las patronales se aseguran el apoyo de las grandes empresas al texto acordado con los sindicatos. En numerosas ocasiones, las pequeñas están disconformes con el resultado de la negociación, pues les parece perjudicial para ellas y excesivamente beneficioso para los trabajadores. No obstante, no les queda más remedio que aplicarlo. De esta manera, los empleados de las pymes consiguen una mayor subida salarial, un inferior número de horas trabajadas anualmente o más facilidades para conciliar la vida familiar y laboral que si ellos hubieran negociado directamente con la dirección de la firma. La ultraactividad comporta la vigencia de un convenio hasta la firma de uno nuevo. Para lograr este, la anterior disposición lleva a las dos partes negociadoras a hacer importantes cesiones. Al eliminar dicha disposición, el PP pretendía que los sindicatos aceptaran la oferta realizada por la empresa, aunque no le resultara satisfactoria. Si no lo hacían, los empleados podrían perder algunos de los logros más destacados obtenidos durante las últimas décadas, si la justicia no impedía que se les aplicara el Estatuto de los Trabajadores. 3) Menores despidos. En las crisis anteriores, el número de parados se disparó al alza. Así, en 1992-94 y 2008-13, la tasa de desempleoaumentó en 7,9 y 17,8 puntos, respectivamente. En la última, pasó del 8,3% al 26,1%. Las principales causas fueron un tejido empresarial formado muchas pequeñas firmas incapaces de sobrevivir debido a su escaso ahorro y el reducido coste de despido de los trabajadores temporales (12 días por año trabajado). No obstante, en 2020, con una caída del PIB (10,8%) muy superior a la de las crisis previas, la tasa de paro solo aumentó en 1,4 puntos (del 14,1% al 15,5%). Una evolución muy diferente basada principalmente en la masiva aplicación de los ERTE por fuerza mayor, al permitir estos a las compañías mantener su plantilla e incurrir en un escaso o nulo coste. En una coyuntura normal, si disminuyera la demanda de los productos de una empresa, la anterior medida no tendría sentido. Por tanto, sería conveniente su sustitución por un mecanismo que permitiera mantener la ocupación y repartiera el coste de la operación entre las tres partes: el empleado, la compañía y la Administración. El primero disminuiría su jornada laboral y su salario, pero este proporcionalmente menos que aquella. El segundo asumiría una parte de la remuneración y la tercera el resto. 4) Trabajo de mayor calidad.  La nueva norma debería limitar la subcontratación e impedir que unas empresas delegaran en otras el desarrollo de algunas de sus actividades principales. Si así sucediera, las grandes compañías tendrían más empleados y el salario percibido por ellos sería superior al pagado por las subcontratas. Al igual que con la contratación temporal, las empresas también han abusado de las subcontrataciones. A veces, un servicio clave, como son las reparaciones de fibra óptica de los clientes de una gran multinacional, es prestado por la tercera subcontrata. En dicho caso, la compañía A delega la prestación en B, esta última y C dan el pase y D lo realiza. A la primera le interesa la subcontratación porque paga a la segunda menos de lo que lo haría a un empleado suyo. B y C ganan dinero por hacer de intermediarias y D por efectuar el trabajo. Los grandes perjudicados son los trabajadores de la última, pues percibirían un salario más elevado, si una idéntica función la realizaran en la A (la multinacional). Si la subrogación implica confiar en otras empresas la realización de actividades secundarias, la firma subcontratada debería pagar a sus empleados según lo estipulado en el convenio de la compañía contratante del servicio. Una obligación que supondría un elevado incremento de coste para la última y desincentivaría la delegación. En definitiva, es imprescindible una contrarreforma laboral, si el gobierno quiere conseguir incrementar la productividad de los trabajadores, estimular la creación de empleo de mayor calidaddisminuir la tasa de desempleo y conseguir una más equitativa distribución de la renta. No obstante, no lo tendrá fácil para conseguirlo. La gran dificultad está en las condiciones impuestas por la Comisión Europea (CE), quien exige un consenso entre las tres partes (Administración, patronales y sindicatos) sobre las modificaciones de la actual norma. Un requisito que no requirió cuando el PP presentó su reforma laboral mediante un decreto ley. Si el gobierno satisface a la CE, implícitamente otorgará derecho de veto a la patronal. Si no lo hace, podría peligrar el desembolso de los fondos comprometidos durante los próximos años. Por tanto, la opción más probable es una contrarreforma light. Si así sucede, la mayoría de los anteriores objetivos serán simplemente el deseo de un economista que busca lo mejor para su país. Ojalá me equivoque, pero dudo mucho que lo haga.

Article de Jordi SEVILLA a El Periódico de España (31-10-21): Cómo no hacer las reformas  [5]  “Las izquierdas españolas llevan seis años enganchadas en si quieren derogar la reforma laboral impuesta por la mayoría absoluta del PP en pleno rescate europeo, corregir los aspectos más lesivos de la misma o elaborar un nuevo Estatuto de los Trabajadores adaptado al siglo XXI. La derecha del PP, por su parte, lo tiene más claro: no tocar nada, porque lo que hay es lo mejor de lo posible. De la otra derecha, no sabe, no contesta. Pero si en lugar de discutir los instrumentos, nos centramos en los problemas a resolver, el consenso es amplio e incluye asuntos que vienen coleando desde hace décadas: nuestro aparato productivo no es capaz de absorber toda la mano de obra disponible y ello se traduce en una tasa de paro estructural que duplica la media europea, situación mucho más dramática en el caso del paro juvenil. Nuestro aparato productivo funciona con un nivel de temporalidad (y precariedad) laboral muy superior a la media europea. La negociación colectiva es una herramienta muy oxidada y debilitada, en parte, como consecuencia de las reformas introducidas en 2012 por el PP para debilitar a los trabajadores como parte negociadora y facilitar, así, un descenso de los salarios. Este último aspecto, incluso para aquellos que piensan que fue necesario en aquella situación crítica, es difícil de defender una década después. Finalmente, la digitalización ha dado paso a un nuevo concepto de empresas de plataforma que construyen su valor en torno a un algoritmo y cuyas relaciones laborales se han precarizado al máximo, amenazando un futuro laboral desregulado y muy desequilibrado en favor del empresario. Además de todo esto, las políticas públicas de empleo llevan décadas sin funcionar de forma adecuada, es decir, sin ser capaces de ajustar parados con demanda empresarial de trabajadores. El conjunto de problemas, y sus interrelaciones, va mucho más allá de una cuestión de regulación del mercado laboral. Entre otras razones, porque afecta al núcleo de nuestra sociedad y, por tanto, de la política económica e, incluso, de la política a secas, pero con mayúsculas. Pretender obtener rédito partidista de estos asuntos, a codazos ruidosos, se corresponde con las lacras del modelo partitocrático, que tanto daño hace a nuestra democracia. Así no se hace una reforma estructural de este calado, que debe aspirar a permanecer mucho tiempo y, por tanto, a generar el máximo consenso social y político. C30 R2-D es la clave que identifica a la otra gran reforma, la que busca asegurar la sostenibilidad del sistema de pensiones. Desde que en 1995 se firmó el Pacto de Toledo, la mayoría de los problemas y de sus soluciones están detectados y puestos de manifiesto, aunque no todas se han puesto en marcha por falta de acuerdo político al que poco contribuyó la aprobación de una reforma del sistema por parte del PP, cuando tuvo la mayoría absoluta para hacerlo de forma unilateral y que, en parte, también se quiere corregir ahora. De entre los varios puntos englobados en este apartado hay dos que, de alguna manera, se compensan: uno positivo para los pensionistas de hoy como es la revalorización de las pensiones de acuerdo con el IPC. Otro, más complicado para los pensionistas del futuro porque se trata, lo llamemos como lo llamemos, de reducir la «generosidad» de nuestro modelo actual de pensiones que fija, por razones históricas vinculadas a una tradición de bajos salarios y pensiones de miseria, una tasa de sustitución muy alta entre el último salario medio y la pensión media. Esa elevada “rentabilidad” del sistema público de pensiones está detrás de dos hechos diferenciales de España: el poco desarrollo de los planes de pensiones de empresa e, incluso, de los planes individuales. Sencillamente, el sistema público es más rentable, para la mayoría de cotizantes. Hoy, la realidad es muy diferente a la de hace cuarenta años y deberíamos tender a equiparar esa relación a la que existe en los otros países comunitarios lo que significa que los futuros pensionistas cobrarán pensiones dignas, acordes con lo cotizado y revalorizables con el IPC, pero que guardarán una menor proporción respecto a su último salario. A eso se le llama ahora mecanismo de equidad intergeneracional, y es una de las piezas esenciales para garantizar la sostenibilidad de un sistema de pensiones que, recordemos, acumula déficits con gran facilidad. Aunque también ha sido capaz de generar un importante Fondo de Reserva durante los años del boom inmobiliario y del empleo, con un máximo de 66.000 millones de euros durante el mandato de Zapatero. El Gobierno decidió separar esta reforma en dos partes: una, ya aprobada con el voto en contra de PP y Vox, establecía la revalorización automática con el IPC solicitada por miles de pensionistas en las calles. La otra, pendiente, es el mecanismo de equidad, es decir, la parte “dura” de la reforma que así, será difícil de sacar adelante por acuerdo porque no está claro cómo se hará el proceso negociador. Daría la impresión de que el Gobierno ha preferido asegurar un éxito a corto plazo entre sus votantes, aunque ello ponga en riesgo el objetivo a medio que, no lo olvidemos, es asegurar la sostenibilidad para lo que hacen falta ajustes a la baja como los mencionados. Cargar los déficits de la Seguridad Social al Estado, como se ha hecho en los Presupuestos para 2021, cambia la bolita de cubilete, pero elude el objetivo perseguido que no es sustituir cotizaciones por impuestos en la financiación futura de las pensiones. ¿O sí? En este juego de ajedrez chino con varios tableros simultáneos y superpuestos en que se desarrolla la política española hoy, ambas reformas deben estar “aprobadas” antes de finalizar este año, ya que es una condición establecida para recibir los fondos europeos ‘Next Generation’. Si tenemos en cuenta que quedan otras cien reformas pendientes hasta 2023, parece evidente que el método seguido para las C23 y C30, no es el mejor. Si, además, sabemos también que ambas van a contar con el voto en contra de los partidos de una oposición frontal a todo, me reafirmo en la idea de que así, con polarización y electoralismo, no es como se deben hacer las reformas que tanto necesita nuestro país. A lo mejor, por eso, porque no es fácil, es por lo que no se han hecho hasta ahora. Con, o sin inversiones financiadas por la UE, a cambio”.

TRIBULACIONS DEL PARTIT POPULAR

Les bones perspectives demoscòpiques dels populars es veuen alterades pel degoteig de les sentències judicials sobre els casos de corrupció, especialment per la que ha tornat a acreditar la responsabilitat del partit en el cas Gürtel. Al mateix temps que el lideratge de Pablo Casado es veu qüestionat per  Ies maniobres d’Isabel Díaz Ayuso:

Article de Fernando GAREA a El Periódico de España (29-10-21): Alto precio político pero sin disculpas [6] El PP disponía de ‘dinero b’ mientras que desde Hacienda exigía el pago de impuestos a los ciudadanos” … La respuesta de Casado ha sido decir que él no estaba cuando esos hechos se producían, pero eso es discutible en el caso de ‘Kitchen’ porque estaba en el núcleo más reducido de la dirección del PP … “La depuración de la responsabilidad penal sobre todos aquellos casos de corrupción seguirá avanzando inexorablemente todavía durante unos años, los que tarden en cerrarse investigaciones en marcha, en juzgarse las concluidas y en revisarse los recursos en diferentes instancias. Todo un viacrucis para la marca PP, en el que se incluye un sumario en que se les acusa (nada menos) de utilizar los aparatos del Estado para entorpecer o anular una investigación judicial … Respecto a la responsabilidad política, la actual dirección del PP, con Pablo Casado a la cabeza, sostiene que ya se ha depurado con creces. Primero porque esa corrupción ya acabó con un Gobierno, ya que la moción de censura que terminó con Rajoy en 2018 fue consecuencia de la primera sentencia de ‘Gürtel’. Y segundo porque el PP ha pagado el alto precio de varias derrotas electorales y de caer hasta sus peores resultados históricos. Vox y Ciudadanos surgieron, entre otras causas, por el desapego de anteriores votantes del PP que consideraban insoportable la corrupción. Es decir, que el lugar común de que la corrupción no se paga (políticamente) en España no sería cierto porque para el PP sí ha tenido un coste enorme. Lo sigue teniendo en la medida en la que aún no ha recuperado todo el voto que tenía y porque cada paso del viacrucis actualiza la pantalla y distorsiona la agenda de Casado. La respuesta de Casado ha sido decir que él no estaba cuando esos hechos se producían, que rompe con el pasado, que toma medidas simbólicas como cambiar de sede y que no volverá a hablar del tema. Lo primero es discutible en el caso de ‘Kitchen’, porque estaba en el núcleo más reducido de la dirección del PP y por sus declaraciones de entonces negando los hechos. Lo segundo se refleja en la foto de 2009, cuando Rajoy habló de la “trama contra el PP”, de la que no queda nadie en la actual dirección del partido (salvo Ana Pastor). Pero se pone en duda en actos como la reciente convención, cuando se hizo homenaje al pasado y se ovacionó a los dos ex presidentes en cuyo mandato se produjeron los hechos condenados por la Justicia. Si se reivindica el pasado, se asume en su conjunto, de la misma forma que aceptar una herencia supone admitir los bienes y también las deudas, y el PP actual es continuador del PP inmediatamente anterior. De la nueva sede no hay noticia concluida. Y sobre el silencio hay que recordar que los expertos sostienen que para responder a una crisis reputacional en una empresa son necesarias tres cosas: pedir perdón, tomar medidas para que no vuelva a ocurrir y establecer controles internos. Que Casado y su equipo no hablen de estos casos de corrupción impide que se cumpla el requisito imprescindible de la petición de disculpas. Ya en 2019, el líder del PP nos advirtió: “Yo no puedo pedir disculpas de lo que ni he protagonizado, ni he vivido, ni sé si ha pasado y ni siquiera un juez ha fallado todavía”. Ahora el juez ha fallado por segunda vez y sigue sin pedir disculpas. No lo hará si sigue en silencio”.

Article d’Enric GONZÁLEZ a El País (31-10-21): Pedir perdón   La actitud de Casado es un desprecio a una institución como el PP, mucho más importante que él y que sus predecesores …  “Resulta deprimente la estrategia mantenida hasta la fecha por el PP de Pablo Casado. “Eran otros”, “nosotros no estábamos”, “cambiaremos de sede”. Salvando las inmensas diferencias, es como si Angela Merkel (nacida años después de que el nazismo se hundiera) dijera que la culpa fue de Hitler y que ningún otro alemán hizo nada. Eso supondría un desprecio a la nación y a la historia, igual que la actitud de Casado es un desprecio a una institución como el PP, mucho más importante que él y que todos sus predecesores, Aznar incluido. ¿Alguien puede imaginar que Pablo Casado habría llegado a sentarse en un escaño sin el respaldo de su partido? Lo honorable sería reconocer que se hicieron mal las cosas, que la culpa es colectiva (de nuevo: se trata de una institución), que de los errores se aprende y que hay que seguir adelante. Pero no como en el célebre “no volverá a ocurrir” del rey emérito, sino en serio. La altura moral se gana de esa forma”.

Article de José Antonio ZARZALEJOS a El Confidencial (4-11-21): Díaz Ayuso y la reverberación de Aguirre  El poder político e institucional de Ayuso resulta ya enorme, y si añadiese el orgánico, su capacidad para mediatizar al PP en sus políticas y de condicionar a su dirección nacional sería considerable … “En el inconsciente colectivo de Génova, es recurrente la reverberación de Esperanza Aguirre, que amargó la vida a Mariano Rajoy al que planteó una constante competición” … ” Pablo Casado es consciente, desde aquel antecedente y por la irrupción impertinente y faltona de Aguirre en el debate interno apoyando a Ayuso, de que un empoderamiento mayor de la presidenta provocaría una descompensación ideológica en el partido, porque su compatibilidad con los barones gallego, andaluz, castellano y murciano —además de los dirigentes de otras comunidades— es difícil. La lideresa madrileña representa la figura política de mayor proximidad del PP a Vox, y si alcanzase la presidencia del partido en la región, ese efecto desequilibrador podría acentuarse” … “… la insistencia de Díaz Ayuso en enarbolar un discurso general, presentándose como la principal opositora efectiva a las políticas de Pedro Sánchez, merma el terreno que le corresponde al presidente nacional, achica la gestión de sus colegas en otras autonomías y aspira a marcar por su cuenta posiciones del partido que a ella no le corresponden o que deberían estar totalmente alineadas con Génova. Eso también lo hacía con frecuencia Esperanza Aguirre frente a Rajoy. No le sucedió a José María Aznar, que evitó siempre que Alberto Ruiz-Gallardón —primero presidente de la comunidad y luego alcalde de la capital— se encaramase en la presidencia del partido en la región, pese a su preparación, mesura y transversalidad”.

DEGRADACIÓ DE LES INSTITUCIONS

De l’acord sobre la renovació del Tribunal Constitucional no  es pot dir que hagi servit per dignificar la institució, ni per millorar el desprestigi dels partits polítics, convertits en associacions de càrrecs públics i mancats de vitalitat del per l’absència de debat ideològic intern:

Article de Soledad GALLEGO-DÍAZ a El País (31-10-21): Lo dijo García-Pelayo  [7] El medio más seguro para destruir el prestigio del Tribunal Constitucional es aceptar la idea de que una parte de los candidatos a magistrados son propiedad del PP y otra del PSOE … “En términos generales, las funciones del Tribunal Constitucional se sintetizan en la garantía del Estado de derecho y del sistema de distribución de los poderes establecidos en la Constitución. (…) Es pues el órgano que simboliza y culmina el Estado de derecho”. Así lo explicó Manuel García-Pelayo, el primer presidente del TC, el día en que se celebró el acto de formación pública del alto tribunal, el 12 de julio de 1980. Merecería mucho la pena que, para poder aspirar hoy a ser magistrado del alto tribunal, los candidatos demostraran haber leído aquel discurso “inaugural”. Por ejemplo, estas líneas: “La jurisdicción constitucional implica necesariamente un alto grado de sumisión de la política al derecho. Asegurar esa sumisión y no producir decisiones políticas es nuestra delicada y alta tarea”; “unos y otros hemos de renunciar a la tentación de hacer del Tribunal un órgano político”; “para quienes integramos el Tribunal, la resistencia a esta tentación implica una firme y constante actitud de renuncia a incurrir en lo que se ha llamado el gobierno de los jueces, que es una patente y posible deformación del régimen democrático”. Recitar de memoria y en voz alta algunos párrafos del discurso podría ser también requisito para ocupar cargos políticos relevantes. Por ejemplo: “Peor que el riesgo, impensable, de que unos y otros quieran hacer presiones sobre el Tribunal, es el riesgo, mucho más probable, y en cierto sentido más grave, de que unos y otros entiendan que su propio enfoque de los problemas o su propio repertorio de soluciones como los únicos constitucionalmente posibles y acudan al TC en demanda de que se declaren ilegítimos los enfoques y soluciones discordantes”. Y finalmente, sería muy apropiado que todos los magistrados del Tribunal declamaran a coro, todos los días por la mañana: “El intento de resolver por vía jurisdiccional contiendas que solo por la vía política pueden encontrar solución satisfactoria es el medio más seguro para destruir una institución cuya autoridad es la autoridad del derecho” … “Los diputados tienen en su mano la posibilidad de acabar con este estado de cosas. Bastaría con que hicieran llegar a sus respectivos grupos que no están dispuestos a aceptar por más tiempo una práctica que amenaza con convertir en cenizas ‘el órgano que simboliza y culmina el Estado de derecho” en este país. Seguramente, pedir una demostración semejante de independencia en un parlamentario respecto al partido en cuya lista fue elegido es un objetivo imposible, pero es imprescindible colocar a cada uno de ellos frente a su propia responsabilidad. Si refrendan esos nombramientos, serán ellos, cada uno de ellos, cada uno de esos diputados y diputadas, los responsables de la corrosión que sufre el órgano constitucional “encargado de impedir la concentración de poderes que genera abuso, con la consiguiente lesión para la libertad y seguridad de los ciudadanos’. Lo dijo García-Pelayo”.

Article de Rafael JIMÉNEZ ASENSIO a Hay Derecho (28-10-21): Partidos de cargos públicos y dirección política en España   [8] “En realidad, como han estudiado Peter Mair y, más recientemente, Piero Ignazi, los partidos políticos viven ya adosados a las instituciones y, en especial, a las administraciones públicas que son proveedoras de innumerables cargos públicos de naturaleza intermedia o incluso de posiciones de asesores o de personal de confianza. José Antonio Gómez Yáñez y Joan Navarro escribían en 2019 (Desprivatizar los partidos, Gedisa) que la nómina de cargos públicos (representativos y ejecutivos), o de quienes vivían de la política en España, superaba las ochenta mil personas, llegando incluso a rondar las cien mil.Desconozco cómo se hizo el cálculo, pero intuitivamente sí que se puede afirmar que son decenas de miles quienes desempeñan cargos públicos de confianza política en las administraciones públicas y en su sector público. Los viejos partidos decimonónicos de cuadros o de notables -como estudió en su día Maurice  Duverger- se transformaron en el siglo XX en partidos de masas (o con fuerte afiliación), para involucionar a finales del siglo pasado y en el siglo XXI hacia una modalidad ya dominante de partidos de cargos públicos (esto es, partidos con menos militantes y sin apenas vida interna, que son estructuras de distribución de cargos a quienes principalmente se arriman quienes quieren vivir de la política).  Hoy día la práctica totalidad de los partidos tienen esa factura.  Los congresos, asambleas, convenciones de los partidos o, incluso, algunos mítines, son actividades a las que ya solo asisten en su mayoría cargos públicos del partido.  Ciertamente, se objetará a lo anterior que hay partidos en la oposición que no tocan poder; pero, parafraseando a Peter Mair, en realidad los partidos están en el poder (y, por tanto, acumulan amplias bolsas de cargos públicos para su reparto) o se encuentran en la sala de espera para acceder al poder (y, por consiguiente, tienen expectativas de alcanzar esa distribución discrecional de sinecuras).  Los medios actúan de altavoces de quienes ya no arrastran apenas a la ciudadanía. La patología española radica, sin embargo, en una combinación diabólica que consiste en una multiplicación territorial de niveles de gobierno, algunos de ellos con nóminas muy generosas de cargos directivos, a lo que se suma una cultura de clientelismo político muy acusada, y para cerrar el círculo aparecen dos ingredientes que distorsionan más aún el panorama: la política miope y de liderazgos cortoplacistas que nos gobierna no ve ningún valor añadido en la profesionalización de las estructuras directivas, porque cercena “su poder” (caso de triunfar dispondrían, por tanto, de una menor bolsa de reparto; o no pueden recolocar a los suyos)  y desconfían, así, que sean altos funcionarios imparciales quienes ejerzan esas funciones que ahora son desempeñadas unas veces por militantes del partido y otras por amigos políticos, aunque tengan la condición de funcionarios. El terrible péndulo de nuestra historia político institucional asoma de nuevo: la tensión entre politización y corporativismo; pues tampoco esta última solución resuelve el problema. El hecho diferencial radica en que el nuestro es probablemente el país de la Unión Europea que tiene el grado más intenso de penetración de la política en las estructuras de la alta administración. Y cambiar eso supondría una auténtica revolución en la forma de entender la política y lo público, que absolutamente ningún político quiere liderar, por la cuenta que le trae. Tienen (o eso piensan) mucho que perder. Y ninguno es capaz de vislumbrar las ventajas que conlleva para la propia política una gestión de excelencia e integridad” … “… los partidos de cargos públicos designan personal directivo muchas veces con competencias directivas escasas o nulas, fieles a la causa y a sus consignas, con fecha de caducidad en su ejercicio, pero además timoratos o asustadizos, que nada hacen para seguir estando como están, ya que para ellos lo importante es retener el poder (“no cometer errores” ni tampoco “hacer mucho ruido”: pasar desapercibidos) de tal modo que puedan seguir disfrutando de la nómina a fin de mes. Por tanto, ese tipo de partidos son viveros de gobernantes arrugados (hoy día una fauna abundantísima) o, en el otro lado, de políticos de factura populista o demagógica, cuando no de vendedores de humo o de innovaciones importadas para mayor gloria de sí mismos, que nada quieren reformar o, peor aún, que hacen como que reforman y en realidad nada transforman. Se trata de atender a sus potenciales electores con cantos de sirena para que les renueven el voto y seguir enchufados así perennemente a los presupuestos públicos. Con ello palian el shock existencial que comporta la pérdida del poder y de aquellas prebendas que se anudan a su ejercicio. Quedarse sin nómina pública es la gran pesadilla de los políticos y directivos de esa extracción. Y a veces pasa. Pero, por lo común, pronto son recolocados, allá donde se pueda.  Con ese modo de hacer (mala) política es muy fácil que el país colapse, simplemente porque su impotencia produce una esclerosis institucional múltiple, también de sus propias administraciones públicas, motores de una transformación gripada. Los partidos de cargos públicos –profundizando en la deriva que el propio Max Weber identificó tempranamente- ya solo piensan en ellos, en retener el poder, ganar elecciones y seguir repartiendo prebendas. Su fin último es seguir en el poder. No tienen otro interés. Hace ya mucho tiempo que se olvidaron de los demás, aunque con su impostura habitual se les llene la boca de discursos bonitos y de comunicación vacua que tiene como foco impostado a las personas. Los directivos profesionales ni están ni se les espera, al menos mientras quienes gobiernan los partidos y las instituciones no entiendan que hacer política pensando en la ciudadanía es otra cosa muy distinta y distante de lo que han ejercido y están ejerciendo hasta la fecha. La buena política sin gestión eficiente y sin integridad es un eslogan sin contenido. Dura lo mismo que el entusiasmo, siempre efímero y caprichoso: prácticamente nada”.

Article de Juan RODRÍGUEZ TERUEL a El País (1-11-21): La aversión de los partidos  a la pluralidad ideológica   [9] En la era de las redes, cualquier conato de disputa interna se convierte en pasto de los adversarios. El riesgo es que las formaciones conviertan sus congresos en festivales de la militancia y no sirvan para contrastar ideas … “… si alguien quería conocer las diversas posiciones de la socialdemocracia española sobre los interrogantes abiertos en nuestro país en materia de desempleo, industria o modelo territorial, más allá de las vaguedades de la ponencia marco, no era este el lugar ni el momento. Sin embargo, reprochar el exceso de personalización y la falta de auténtico debate en el cónclave socialista quizá sería errar en lo esencial: ambas tendencias van hoy necesariamente de la mano cuando los partidos encaran temporalmente la senda del éxito. ¿Para qué arriesgarse?” … “Esta creciente (y comprensible) aversión de los grandes partidos a exponer su pluralidad ideológica posee riesgos y consecuencias. Especialmente cuando gobiernan y, por ello, se resignan a adaptar su discurso a las exigencias gubernamentales. Si las grandes organizaciones políticas comprueban que sale a cuenta esgrimir discursos más homogéneos y con menos matices, preferirán el riesgo de reducir su representación de las diferentes visiones del electorado. Tal como apunta un sugerente estudio de Bruno Castanho y Christopher Wratil, ahí brota la fuente del populismo: aquellos votantes que no sienten representadas sus opiniones en los partidos existentes tienden a adoptar más fácilmente actitudes populistas. ¿Qué pueden ofrecer el PSOE o el PP a los ciudadanos que sufren el aumento del coste de la electricidad, las limitaciones del actual modelo educativo, o la falta de vivienda accesible? Seguramente más que quienes solo plantean respuestas tan simples como inviables. Pero para ello, también deben ser capaces de discutir internamente el alcance y las alternativas para responder a tales problemas. No solo parecen no hacerlo, sino que muestran más comodidad instalados en la ortodoxia de los lugares comunes. De momento, el contrapunto adoptado por el Congreso socialista ha sido avanzar hacia un mayor alineamiento entre partido y Gobierno, aunque de modo distinto al que operaba en el pasado. Si tras la remodelación de julio, muchos interpretaron que el partido tomaba las riendas del Ejecutivo, ahora vemos mejor que se trataba de lo contrario: utilizar el Gabinete como plataforma para quienes personificarán el recambio generacional del PSOE tras este congreso. Nunca tuvo tantos ministros la ejecutiva federal del PSOE. Tampoco hubo tantos ministros con poder orgánico: desde 1982, este es el Gobierno de izquierdas con más presencia en las ejecutivas de los partidos que lo componen. Si con González incluso se intentó aplicar la incompatibilidad entre ambas esferas, y con Zapatero se mantuvieron límites a la dirección del partido dentro del Gobierno (excepto en su agónica etapa final), casi la mitad del actual Gobierno simultanea presencia en ambas cúspides. Con ello, se refuerza el predominio de la lógica gubernamental sobre la de los partidos, que quedan al albur de cómo les vaya en los ministerios. Significativa combinación de gobernantes independientes y dirigentes de partido. Es una situación opuesta a la que suelen diagnosticar quienes piden reformas que separen la política de la dirección de las administraciones públicas: no es que los partidos acaparen en sus manos el control del Estado; es que más bien los partidos están en las manos de quienes lo dirigen. No solo como resultado de la falta de músculo que hoy tienen los partidos para analizar, diseñar y promover políticas públicas complejas (con sobresalientes excepciones, como el ingreso mínimo vital). También, y principalmente, porque para condicionar la orientación de los grandes partidos ni siquiera es necesario afiliarse: simplemente se requiere ascender, desde alguno de los grandes cuerpos de funcionarios, a una dirección general o una secretaría de Estado cuando el partido cercano consiga la alternancia gubernamental. Además de grosero, resulta desajustado pensar que Ferraz o Génova controlarán el Tribunal Constitucional o la cúpula de los jueces simplemente porque los hayan elegido. Tampoco cabe olvidar que la política económica de los últimos 44 años ha estado dirigida, casi la mitad del tiempo, por ministros no afiliados (sin incluir al sinuoso Miguel Boyer). Todo ello sugiere una tecnocracia light aceptada por los partidos. Por eso, los partidos pueden estar tentados —cuando las cosas van bien— de convertir sus citas congresuales en actos ecuménicos que sean vividos como festivales de la militancia, antes que como momentos de exigencia para contrastar opiniones sobre qué quieren representar y para qué. En su reciente investigación sobre la evolución de los sistemas de partidos europeos desde 1848, Fernando Casal Bertoa y Zsolt Enyedi nos recuerdan que cuando los partidos políticos establecidos dejan de ser percibidos como alternativas programáticas distintivas y plurales, fiando su suerte a la gestión táctica del poder, los votantes acaban por hacer experimentos con fuerzas antisistema. El problema es que, a menudo, la calidad de la democracia se resiente con ello”.

L’ESPANYA PLURAL

El president de la Generalitat valenciana manté viva la idea de l’Espanya plural, de la que les propostes de desconcentració de les institucions de l’Estat en són una concreció possible:

Article de Ximo PUIG a La Vanguardia (1-11-21): Mapas, no banderas “La nueva mirada es fácil de resumir: más cooperación. Ésa es la brújula que nos debe guiar en la fachada mediterránea” … “El viejo mapa del siglo XX se nos quedó pequeño. Y en este nuevo mapa de escalas globales, la ecuación es clara: Quien va solo, pierde; quien suma aliados, gana. Por eso es crucial que los cuatro gobiernos sumemos sinergias. Es el mensaje que lanza la Comunitat Valenciana en todos los foros: en Andalucía y Palma, en Galicia, Madrid y Aragón: sobran muros y faltan puentes. Pero no teóricos. Ni retóricos. Ni identitarios. No es tiempo para bailes de salón. Hemos de superar la lógica de la competencia entre próximos y sustituirla por la cooperación con los vecinos para competir con otras macrorregiones europeas. La crítica al centralismo ineficiente ha de ir acompañada de una mayor cooperación entre territorios con intereses compartidos. El decálogo de las cuatro patronales es un buen punto de partida. En mi opinión, hay tres prioridades en las que cooperar. Primero, proyectar la fachada mediterránea a escala global. Segundo, forjar un sistema ferroviario potente para el transporte de mercancías (con más apoyo estatal al corredor mediterráneo y el eje cantábrico). Y tercero, impulsar nuestro enorme potencial logístico y de conectividad para convertirnos en una referencia en el sur de Europa como región especializada en movimiento de mercancías. Hay mucho margen para cooperar. En la reunión de Zaragoza recordé la metáfora de la mata de jonc, de Ramon Muntaner, cronista de la Corona d’Aragó. Toda la mata ligada no la arrancan ni diez hombres; de junco en junco, hasta un niño los arranca. Por el bien de nuestra sociedades, el mandato es claro: cooperar. Juntos –todos– somos más fuertes de lo que seríamos por separado. No va de banderas. Va de mapas”.

Article de Manel MANCHÓN a Crónica Global (2-11-21): Más España, menos Madrid .. .”Y es que Almeida cayó en una clara contradicción: si Madrid puede prescindir del poder de la Administración, entonces debería ser partidario de una clara descentralización de los organismos públicos del Estado. Lo es para los “nuevos organismos que se puedan crear”, pero no para descentralizar, por ejemplo, el Tribunal Constitucional, que en Alemania no está ubicado en Berlín –la capital de Alemania– sino en Karlsruhe, en el land de Baden Württemberg, cuya capital es Stuttgart. “Prefiero que el Tribunal Constitucional se quede en Madrid”, precisó Almeida. Si se trata de una preferencia política, se podría entender la afirmación de Almeida. Pero exactamente por la misma razón se podría argumentar que el traslado de organismos del Estado, tan políticos como el Constitucional, podría ser útil para cohesionar más España, para dejar atrás prejuicios, agravios históricos y relatos nacionalistas desfasados. No es un debate menor. Es, tal vez, el más importante para que España dé un gran salto y comprometa a todos sus ciudadanos por un futuro común. El caso es que la Administración pesa, tiene un claro componente económico. No es solo su carácter simbólico. El dato que se puede retener es de una potencia enorme: de los más de 514.000 empleados que trabajan en el sector público del Estado, unos 150.000 lo hacen en Madrid. Es el 26% del personal. Son datos del Boletín Estadístico del personal al servicio de las administraciones públicas del Ministerio de Política Territorial y Función pública de enero de 2021. ¿Es mucho ese porcentaje del 26%? Veamos qué pasa en otras comunidades. En Andalucía –la autonomía más poblada de España–, el total de personas empleadas en el sector público estatal es de 83.500, el 16% del total. ¿Y en Cataluña? Abran los ojos: el porcentaje cae a plomo hasta el 5%, similar al de la Comunidad Valencia, Galicia y Castilla-León. ¿Se cohesiona el país con esos números? La visión política es discutible. Para muchos la capital del Estado es Madrid, y eso se debe reconocer de forma contundente, teniendo como modelo Francia, el gran mito de una parte de la izquierda y también de la derecha españolas, que siguen pensando que algún día, –algún– España pudiera alcanzar ese sistema centralizado, pensado, dirigido y dominado desde París. Para otros, es inasumible si se quiere admitir la pluralidad interna de España y se busca que el sistema que puso en marcha la Constitución de 1978 se consolide como lo que era en ciernes: un estado federalPero es que hay una dimensión económica todavía más importante. ¿Cree Almeida que todo ese funcionariado no influye en la economía madrileña, que no consume, que no tiene a su alrededor una industria de servicios, que no dependen de todos esos funcionarios familias enteras, –que consumen, estudian, emprenden, trabajan– más o menos numerosas? ¿Es inocua su presencia? No debería ser, como todo lo que ocurre en España, una nueva oportunidad para el enfrentamiento entre el PSOE y el PP, o entre nacionalistas y Vox. Al revés. Es toda España la que debería apoyar una mejor redistribución de su Administración pública, del impulso que eso implica, en un momento en el que muchas provincias se sienten perdidas y olvidadas y pretenden impulsar una plataforma electoral similar a la de Teruel existe. Si eso se produjera, sería una catástrofe política, porque el Congreso no se diseñó para que fuera un minifundio de intereses territoriales. Sería un enorme fracaso para la democracia española. Por eso hay que asumir responsabilidades, y entender bien lo que puede ser bueno para el conjunto. Si se elige “sociedad”, perfecto, pero es un poco tramposo decir que se quiere “más sociedad”, sin renunciar a ninguna de las ventajas de disponer de una enorme Administración del Estado en tu territorio. A Rolex o a setas”.

ECONOMIA ESPANYOLA

La incidència dels problemes sobrevinguts de l’increment dels costos de l’energia i de colls d’ampolla dels subministraments, no pot distreure de l’objectiu prioritari d’executar amb transparència, rapidesa i eficàcia els fons europeus de recuperació:

Article de Raymond TORRES a “Negocios” de El País (31-10-21): Rezagados con el resto de Europa  La política energética y el retraso de la inversión pública frenan la recuperación … “Con todo, no hay que confundirse de diagnóstico: los motores de la recuperación se mantienen, en particular la bolsa de sobreahorro dispuesto a liberarse es considerable. Prueba de ello, los hogares y las empresas siguen acumulando dinero en depósitos, en vez de gastarlo. Por tanto, la clave está en adaptar la política fiscal al contexto de cuellos de botella, con inversiones en sectores que contribuyen a relajarlos a la vez que facilitan la transición energética y la formación de los trabajadores. Entre tanto, es tiempo de recortar las previsiones de crecimiento. Pero, más allá del baile de cifras, la prioridad pasa por reconocer que los atascos de abastecimiento y los costes energéticos perjudican sobremanera el aparato productivo. Y se han convertido en el principal freno a nuestra recuperación”.

Article de Víctor LAPUENTE a Piedras  de Papel (3-11-21): Dos agujeros de las políticas en España   [10]    España necesita modernizar su ciclo de políticas públicas para poder absorber los fondos Next Generation y hay agujeros negros en dos puntos fundamentales: ausencia de planificación (técnico-política) a largo plazo y ausencia de evaluación de las políticas públicas … “1.Planificación de las políticas a largo plazo. En España se gobierna más mediante decretos impuestos que mediante leyes pactadas con otras fuerzas políticas. Pero eso es sólo la punta del iceberg de un problema más hondo: cuando el parlamento español ha ganado relevancia objetiva (porque se han acabado las mayorías absolutas) es justo cuando menos poder tiene. España ha pasado de ser el Reino Unido (con dos grandes partidos alternándose en el poder) a Países Bajos (con 15 partidos de todos los tamaños y colores) en un suspiro en términos históricos. Hemos transitado de un bipartidismo de facto (seguramente, el más puro en Europa occidental después del británico) a un multipartidismo extremo (en línea con el neerlandés y camino del parlamento de taifas israelí). Y, a diferencia de los holandeses, escandinavos y otros países acostumbrados a la disciplina de la métrica parlamentaria, a los españoles nos falta práctica de negociación en el Congreso para atar presupuestos a corto plazo; y también nos faltan instituciones parlamentarias, formales e informales, para diseñar políticas públicas a largo plazo. “Piensa en cualquier política icónica del bienestar de los países nórdicos: la ‘flexiguridad’ danesa, las pensiones suecas, etc…”, me dijo un experto sueco en políticas públicas, “detrás de todas ellas hay una comisión parlamentaria”. Es decir, una consulta sistemática a expertos, que presentan diversas vías de actuación para atender a un problema de fondo, o “de Estado” como nos gusta llamarlo a nosotros, una cuestión que, de forma más particular que otras políticas, puede afectar a largo plazo a una o varias generaciones de ciudadanos.  Los expertos proponen, pero los políticos disponen. Son los partidos políticos los que, en pactos más o menos amplios, adoptan la política que mejor casa los argumentos técnicos de los expertos con sus razones políticas. Porque, en las pensiones o las relaciones laborales, por citar dos cuestiones de relevancia en el debate español de estas semanas, no hay soluciones técnicas y asépticas, sino que todas implican costes (o beneficios) concretos para unos colectivos (empresarios, trabajadores, jubilados hoy o mañana). Así, en función del color de la mayoría parlamentaria, sus señorías eligen, de entre el abanico de escenarios proyectados por los expertos sobre la base de distintas vías de acción (ej. mochila austríaca, contrato único) el que más ajusta a sus preferencias. Con un parlamento más de izquierdas saldrá una política más de izquierdas; con uno de derechas, una más de derechas. Pero difícilmente saldrá una política radicalmente de izquierdas o derechas. En España no hay cultura de estas comisiones. Las nuestras son más inquisitivas – sobre escándalos de corrupción del partido de turno – que exploradoras – sobre reformas a futuro –. Las nuestras son más particulares – sobre casos concretos – que generales – sobre políticas amplias –. A nosotros nos gusta traer a divertidos comparecientes como el excomisario Villarejo antes que a aburridas expertas internacionales sobre un tema.  Es cierto que esta dinámica puede cambiar, pero no es menos cierto que esta dinámica ya podría haber cambiado y, de momento, se ha logrado poco. Y, en algunos casos, hemos dado algún paso atrás. Por ejemplo, a juicio de varios expertos en pensiones, el espíritu apartidista y técnico del Pacto de Toledo inspira cada vez menos las reformas de las pensiones en nuestro país. 2. Evaluación de las políticas. Es el grito más repetido entre los estudiosos de las políticas públicas en España: no evaluamos su impacto real en la sociedad. No es tarea fácil. ¿Cómo se mide el rendimiento de un policía? ¿por el número de casos resueltos? Entonces, posiblemente se concentrará en los fáciles, desatendiendo los crímenes más difíciles. Ni tan siquiera podemos evaluar el desempeño público en las actividades más cotidianas, como tiempo en el que una ambulancia tarda en llegar hasta una persona que ha sufrido un ataque al corazón y conducirla a un centro médico. Recordemos qué ocurrió en algunas zonas sanitarias del Reino Unido: algunas ambulancias se negaban a responder las llamadas de auxilio cuando venían de barrios alejados de un hospital y que, por tanto, les podían arruinar las estadísticas.  Pero, precisamente porque es complicado, debemos invertir esfuerzos en evaluar el efecto que tiene el dinero público (de todos) que los políticos han decidido gastar en X. Los cursos de formación para desempleados, una de las políticas con más historia (y, por tanto, datos) en nuestro país es un ejemplo. Una evaluación moderna, como la que se sugiere desde la Comisión europea, consistiría en averiguar si realmente la gente que atiende un curso de formación (en programación, macramé o lo que fuere) es más empleable después. Para eso no basta con comparar las tasas de empleabilidad de los desempleados que asistieron al curso (pongamos que un 60% consiguió trabajo 6 meses después) con la media de empleabilidad del resto de parados (pongamos que sólo el 20% estaba trabajando 6 meses después), lo que nos podría dar una imagen falsamente positiva, sino que hay que comprobar que efectivamente atender al curso fue clave para que esas personas consiguieran el trabajo. Si, por ejemplo, quienes se apuntaron al curso ya tenían un gran potencial de empleabilidad – porque estaban más formados, eran mujeres de cierta edad particularmente motivadas, etc.. – entonces, dicho en plata, el Estado podría haberse ahorrado ese curso de formación y el resultado hubiera sido el mismo.  Es decir, ese dinero se podría haber invertido en, por ejemplo, un subsidio de desempleo (o un Ingreso Mínimo Vital) más generoso. Una evaluación seria exige controlar por todos estos factores, ya sea mediante experimentos o comprobando la trayectoria laboral de personas casi idénticas con la sola diferencia de que unas atienden el curso y otras no.  Con alguna excepción puntual, esto no ocurre en España. En teoría, esto va a cambiar completamente, tal y como nos aseguran los responsables políticos de gestionar los fondos Next Generation. Pero, de nuevo, esto ya iba a cambiar hace mucho tiempo, con la potente agencia de evaluación de políticas públicas de la que se dotarían tanto la administración general del Estado como las CCAA. Y, como de costumbre, esas promesas no se han cumplido”.

POLÍTICA CATALANA: ENTRE LA REALITAT I LA FANTASIA

ERC sembla del tot decidida a aplicar la seva estratègia per assegurar-se una legislatura tranquil·la, fent cada cop menys cas dels sectors independentistes més abrandats. Un propòsit que coincideix amb el del PSOE de cara a culminar la legislatura espanyola:

Article de Josep MARTÍ BLANCH a El Confidencial (2-11-21): El apoyo de ERC a Sánchez se compra barato  [11] Los de Oriol Junqueras son un socio fiable para los socialistas. Les sirve para reasegurar el Govern de la Generalitat ante futuras turbulencias … Indultos y mesa le han servido a ERC para poder defender ante su electorado una relación política con el PSOE de cierta normalidad … “Siempre habrá quien haga la lectura de que los acuerdos con ERC para la tramitación de los presupuestos a cuenta del compromiso futuro de alcanzar un acuerdo sobre el catalán en la Ley del Audiovisual es una muestra más del chantaje independentista al que está sometido el Gobierno de Pedro Sánchez.  Créanme, hay interpretaciones menos exageradas y más ajustadas a la coyuntura del tablero político actual, tanto en España como en Cataluña. El precio que está poniendo actualmente ERC en el Congreso es, en la práctica, mucho menor que el que en algunas ocasiones propuso —y obtuvo— la CiU de Jordi Pujol. Así que aun dando por bueno que los votos de los republicanos son imprescindibles para que Pedro Sánchez siga tranquilamente con su mandato, no lo es menos que para ERC es imprescindible que los socialistas sigan gobernando España.  Por dos motivos. El primero es reasegurar la presidencia de la Generalitat. La CUP no es de fiar como socio en el Parlament y más pronto que tarde es posible que se deba echar mano de los votos de los socialistas para que echen un cable al Gobierno de Pere Aragonès. El segundo motivo es alejar la posibilidad de un Gobierno de coalición PP-Vox, que es, en estos momentos, la peor pesadilla del independentismo pragmático (que es una manera de decir el independentismo que ha dejado de serlo, al menos hasta nueva orden). Es por este motivo que el voto de ERC va bien de precio en el mercado de los apoyos al PSOE. El gran pago a los republicanos ya se ha cobrado. Fueron los indultos y la creación de la mesa de diálogo entre gobiernos, que se volverá a reunir en enero —será la tercera vez— sin que de ella se espere nada concreto que no sea su propia existencia.  Indultos y mesa le han servido a ERC para poder defender ante su electorado una relación política con el PSOE de cierta normalidad. De tal forma que ya no son necesarias grandes pujas para aprobarle los presupuestos. Y menos sabiendo que el apoyo de la CUP a los que está elaborando el Gobierno de Pere Aragonès está en el alambre y a lo mejor hay que pedir auxilio a los socialistas. Para entender hasta qué punto la negociación de ERC con el PSOE es a la baja, solo hay que auscultar el mundillo independentista. Las plumas y opinadores de la órbita republicana vienen fajándose desde la semana pasada para intentar convencer al gran público soberanista del gran logro que supone que la futura Ley del Audiovisual incluya medidas para la promoción y defensa del catalán.Han puesto toda la carne en el asador para defenderse de las acusaciones provenientes particularmente de JxCAT y la CUP, que ridiculizan el apoyo de Junqueras a las cuentas de Pedro Sánchez con este mantra: “Íbamos a hacer la independencia y hemos acabado defendiendo el catalán, como en los ochenta”.  Estamos ante una nueva prueba de que ERC es ahora mismo un socio fiable para el PSOE. Ya se verá en el futuro a largo plazo. Pero por ahora no esperen, más allá de la teatralización, exigencias a los socialistas que vayan más allá de lo razonable en toda lógica de negociación política. Los republicanos saben hasta dónde pueden estirar la cuerda que no quieren romper de ningún modo, por su propio interés. Les va la vida en ello. El PSOE los necesita, efectivamente, pero ellos necesitan más a los socialistas. Cualquier otro escenario —fuese una gran coalición de centro derecha y centro izquierda o un pacto PP-Vox— los sacaría del escenario. Y a los de Oriol les ha costado tanto subirse a él que de ninguna manera tienen intención de bajarse”.

Article de Francesc-Marc ÁLVARO a La Vanguardia (4-11-21): Empatx de política virtual  Com més fantasia, més menyspreu a les institucions d’autogovern que tenim … “… aquestes eleccions per triar els membres d’una Cambra virtual són la constatació que la part de l’independentisme atrapat en la retòrica unilateral no pot viure sense les crosses de la fantasia. I, com més fantasia, més menyspreu a les institucions d’autogovern que tenim. Però el refugi virtual de l’independentisme que encara té pressa ha de conviure amb la crua necessitat de la realpolitik (que inclou càrrecs i sous) i aquí és on la dissonància cognitiva assoleix un nivell més alt. Les actituds insurgents no lliguen gens amb la necessitat d’assegurar la presència de quadres i militants a l’administració. Per què Junts juga a vincular una tàctica de resistència amb el teatre d’una República inexistent? Puigdemont ha aconseguit deixar en evidència la barroera i errònia estratègia judicial del jutge Llarena, circumstància que comporta costos notables per a la marca Espanya a l’exterior. Però el líder de Junts malbarata aquest capital polític quan, Catalunya endins, treu importància a les institucions d’autogovern amb organismes de cartró pedra. No sembla intel·ligent que la resposta a una més que probable cronificació del conflicte català (amb una taula de diàleg on les demandes de màxims de l’independentisme no prosperaran) sigui intensificar la fantasia i engreixar una República virtual que, siguem clars, no interessa la majoria de catalans (inclosos molts independentistes). El país està cansat de miratges”.

DEL DECLIVI A LA RECUPERACIÓ

Segueix viu el debat sobre el declivi de Barcelona i de Catalunya, amb apel·lacions a la reacció de la societat civil que coincideixen amb un sentiment d’escepticisme sobre la capacitat de lideratge de la política. En tot cas, l’encreuament de desconfiances entre les elits polítiques i socials és la manifestació d’una feblesa col·lectiva:

Article de Josep MIRÓ i ARDÈVOL a La Vanguardia (1-11-21): Com superar el declivi. És tan dolent negar el declivi com pensar que només el temps el curarà … Només l’energia renovada aportada per la societat civil podrà trencar el cercle viciós … “… resumiré en deu punts, que defineixen un programa d’acció basat més en actituds que en ideologies polítiques:  1) Practicar una autoavaluació honesta delimitant els factors de la crisi, gestionant el fracàs i assumint responsabilitats. Tot això exigeix constància i valor moral; sense tots dos, no hi ha cap solució.  2) Confiança de superar la crisi transformant-la en un repte i, en darrer terme, instint de conservació col·lectiu. Catalunya en tenia.  3) Realisme, sentit pràctic, rebuig de les solucions simples i taumatúrgiques, i prudència, que és la virtut de triar el millor camí.  4) Aprofitament dels nostres avantatges i les fortaleses històriques. Partir dels valors centrals que ens han constituït com a país. Vicens Vives en parla a Notícia de Catalunya . Assumir els èxits de la nostra història passada, basant-nos en models que hagin funcionat: Prat de la Riba, Tarradellas, Maragall alcalde, Pujol, ­sobretot el dels primers mandats.  5) Polítiques públiques creatives, inclusives, que propiciïn la cohesió social i la igualtat d’oportunitats. La falta de visió, d’una banda, i el conflicte social, d’una altra, són ara els nostres primers enemics.  6) Una ruta viable i flexible clarament establerta. Sense viabilitat no hi ha resposta. Segurament la planificació indicativa juntament amb la concertació serien instruments excel·lents per aconseguir-ho.  7) Institucions polítiques inclusives que contribueixin a l’amistat civil entre els que participen en la política. Un sistema electoral que empoderi millor la gent, com l’alemany de doble vot, un esperit regenerador instituint el referèndum revocatori de presidents i alcaldes.  8) Considerar alguns models exteriors, no per aplicar mimetismes impossibles, i sí per trobar inspiracions raonables. Baviera, tant l’Alta com la Baixa, és un exemple de com unint tradició i progrés s’obté benestar, respecte ambiental i creixement econòmic.  9) La comunitat nacional com a factor de civilitat; això és el pa­triotisme com a virtut que perfecciona, i no el xovinisme, el cofoisme, i les identitats de gènere, que fragmenten i enverinen les relacions a la comunitat.  10) La recerca de la col·laboració dels altres. El pactisme com a virtut, la reciprocitat com a actitud”.

Article de Joaquim COELLO a La Vanguardia (1-11-21): Les prevalences i les conveniències.  Fa trenta anys ser català era motiu d’admiració a Espanya, avui ho és  de des­confiança …  La nostra oportunitat rau a ser millors en el que ja som excel·lents per integrar-nos amb avantatges a la UE … Els fons europeus vindran si duem a terme les reformes so­cials i econòmiques en les què estem endarrerits … “Hem de centrar les nostres prioritats en el que ens convé i això necessàriament ens porta a plantejar el llarg i el curt termini, prioritzant el segon, perquè és el que ens pot treure del marasme actual. Podem conviure amb Espanya i amb l’Estat espanyol, no hi ha res que ho impedeixi. Mentre Otegi i Eguiguren negociaven la fi del terrorisme, Otegi va ser empresonat, per massa proximitat amb els abertzales, era un problema electoral per al PSOE, però això no va aturar la negociació. Si nosaltres no hem tingut aquests problemes, ¿per què hem de deixar de col·laborar renun­ciant als beneficis que això aporta, malgrat certes mesures de repressió que continuaran vives…? La realitat, ens agradi o no, és complexa. La civilit­zació necessita una certa dosi d’hipocresia i cinisme. Tenim valors econòmics sòlids a Catalunya sobre els quals construir el nostre futur. La millor salut pública del món, l’excel·lència en medicina oncològica, cardiovascular i neurològica, líders en trasplantaments. Som una potència en ciències bio i en vacunes animals, som una potència alimentària només darrere de França, tenim un dels cinc centres més potents de computació d’Europa. Som els líders a Espanya en tecnologia quàntica, base de la ciberseguretat, tenim la millor universitat espanyola, centres d’excel·lència en economia i escoles de negocis, som una potència europea en confecció, moda, cosmètics de disseny propi. El sector financer és fort i està sanejat després de la crisi del 2008, i té una dimensió suficient per competir a Europa. La llista és llarga.… La nostra oportunitat consisteix a ser millors en el que ja som excel·lents per poder-nos integrar amb avantatges a la UE. L’opció històrica d’Europa rau a tenir prou força i independència per no ser arrossegats o colonitzats pels dos gegants del futur, la Xina i els EUA, i això implica augmentar la política de convergència entre els estats membres, esdevenint imprescindibles en determinats sectors. La integració econòmica europea es farà sobre allò en què cada país és excel·lent mantenint els seus avantatges competitius, que és el que ha de guiar la nostra política econòmica, industrial i científica. Europa ha de cuidar el seu mercat intern, però també que la indústria europea competeixi al món contra els gegants de la Xina i els EUA, i això requereix un canvi de la política de competència de la UE que permeti que les empreses europees creixin i s’enforteixin. Les polítiques dels ­IPCEI (important projects of common European interest), que eliminen la con- sideració d’ajuts d’Estat als fons públics nacionals o europeus per certs sectors i tecnologies estratègiques, són l’inici d’aquest canvi de prioritats. L’error d’impedir la fusió de ­Siemens i Alstom per constituir la primera empresa del món en TGV ha estat do­lorós, però també una experiència útil. Els fons europeus vindran si duem a terme les reformes so­cials i econòmiques en les què estem endarrerits, pensions, mercat laboral i competitivitat en un mercat obert. Les aporta­cions financeres comunitàries s’han generat per un endeutament compartit dels estats membres i, per tant, el que es faci amb els fons atorgats serà auditat. La conclusió és que la oportunitat hi és i és convenient per a nosaltres, però per aprofitar-la hem de definir les nostres prioritats i prevalences”.

Article de Jordi MARTÍ a Ara (31-10-21): La decadència de les elits  [12] “La història de Barcelona i Catalunya està salpebrada de moltíssims exemples del compromís que ciutadans com Vila Casas encarnen. Ciutadans als quals la nissaga, l’esforç, el talent o, senzillament, la sort els han atorgat poder econòmic i un rol preeminent a la societat. En les grans infraestructures culturals, en el teixit d’institucions que conformen l’anomenada societat civil o en el compromís amb els grans projectes transformadors -l’Eixample, les exposicions universals o els Jocs del 92, per citar-ne només tres-, és ben visible l’empremta dels grans representants del món econòmic català” … “Llegint La fàbrica de turistes -radiografia, amena i rigorosa, del turisme a Catalunya els darrers setanta anys que ha escrit Ramon Aymerich- es pot deduir que aquesta tendència dels antics empresaris catalans de vendre’s les indústries per apostar per l’immobiliari i el sector turístic, passant d’empresaris a inversors, segurament els ha permès incrementar la rendibilitat del seu patrimoni, a costa, però, de reduir el seu compromís social. L’empresa industrial genera un fort vincle amb l’entorn, un afecte del qual estan mancats els fons d’inversió. Els deu anys de Procés han incrementat exponencialment la distància entre el poder econòmic i el país. Fixem-nos que la gran reacció de bona part de les nostres elits, en lloc d’alçar la veu i mirar d’influir, en una o altra direcció, en una deriva política que ens duia a l’atzucac, va ser endur-se seus corporatives cap a latituds més pacífiques. I es van quedar tan amples! Ras i curt: no hi ha símbol més explícit de la manca de compromís amb la societat que, quan pinten bastos, tocar el dos. En aquest context sorprèn la inusitada aparició a l’escena pública, coincidint amb la fi de la pandèmia, d’institucions de la societat civil que ens alerten, atiant botafumeiros apocalíptics, de la decadència catalana i barcelonina i de la seva futura irrellevància econòmica si ningú no hi posa remei. Han arribat a finançar, fins i tot, la convocatòria d’una manifestació tan imparable com ridícula; una trobada taral·lejada i publicitada fins a la sacietat les darreres setmanes que ha acabat tenint forma d’acte electoral al qual, això també cal dir-ho, no han anat més d’un miler de persones. Resulta paradoxal que els mateixos que no han fet ni l’esforç de llegir les darreres dades positives de l’evolució de l’economia barcelonina i catalana vulguin, ara, recuperar capacitat d’influència convertint-se en l’ombrívol oracle d’un futur negre. Em sembla que han vist la palla a l’ull de la ciutat, o dels seus governants, sense adonar-se de la biga que els emboira la mirada. En termes polítics, les elits catalanes havien basculat entre dos liberalismes: el nacionalisme conservador pujolista -amb la taca del 3%- i la socialdemocràcia de Pasqual Maragall. Les famoses mil famílies que combinaven els negocis amb una activa presència en l’esfera pública expressaven la diferència entre la cort madrilenya, castissa i antieuropea, i la burgesia catalana, oberta i cosmopolita. Tot això s’ha esfumat. Malgrat l’apel·lació permanent a la nostàlgia dels grans consensos olímpics, ara ja només s’exclamen quan alguna cosa fereix el seu compte de resultats: sigui una normativa per incrementar l’habitatge protegit, la limitació del nombre de places hoteleres, la regulació de la denominada economia de plataforma, la protecció d’una zona natural o les limitacions del vehicle privat pel centre de la ciutat. Han substituït el desig de contribuir al progrés compartit per una sorollosa i tavernària rebequeria”.

CONFUSIONS SOBRE HISTÒRIA I MEMÒRIA HISTÒRICA

No es nova la confusió entre història i memòria històrica, provocada per una deterninada concepció de la política pública de memòria. Un exemple és l’adanisme que caracteritza la política de memòria democràtica. Un altre exemple és l’utilització inapropiada dels conceptes de feixisme i antifeixisme:

Article de Juan Sisinio PÉREZ GARZÓN a El País (31-10-21): Datos necesarios para la memoria histórica  El desagravio y resarcimiento económico acometido en España desde la conquista de la democracia significan una rehabilitación política y ética que no se puede ni olvidar ni minusvalorar … “Cierto que no se adoptaron medidas eficientes para exhumar y dignificar a los fusilados y enterrados en fosas ni se tocó el Valle de los Caídos. Pero es necesario saber que las compensaciones económicas (pensiones, indemnizaciones, etc.) incluidas en los sucesivos presupuestos del Estado desde 1978 hasta 2020 suman ya un total de 21.748 millones de euros. Todavía figuran más de cien millones anuales para este cometido, cifra menguante por fallecimiento de los beneficiarios. Sin duda, el desagravio y resarcimiento económico significan una rehabilitación política y ética que no se puede ni olvidar ni minusvalorar, pues conllevan la rectificación de un pasado y el reconocimiento de la legitimidad del compromiso con la República y de la lucha contra la dictadura. En resumen, la aportación de más de 21 mil millones de euros por el Estado ha dignificado y restituido a más de 700.000 personas pertenecientes a los siguientes colectivos: los familiares de fusilados durante la guerra o en años posteriores; los soldados republicanos o sus familiares; los militares profesionales republicanos o sus familiares; los indemnizados por prisión bajo la dictadura; los funcionarios civiles de la República y familiares; los mutilados excombatientes republicanos más los mutilados civiles y los familiares de mutilados de la zona republicana. Son datos políticamente necesarios para abordar las tareas pendientes con un conocimiento preciso de lo realizado hasta el momento, por más que sea incompleto”.

Article de Lluís BASSETS  a El País (1-11-21): Antifascistas en Bellaterra… No hay posibilidad de equidistancia entre quienes limitan las libertades en el espacio público y quienes las reivindican e intentan ejercerlas … Esos jóvenes fascinados por el fascismo han sustituido la historia por “una concepción del pasado histórico continuamente adaptada a los deseos, las esperanzas y los miedos actuales” … “Esos jóvenes fascinados por el fascismo, al igual que los que se dicen antifascistas, tienen algo en común, según Gentile, y es que han sustituido la historia por “una concepción del pasado histórico continuamente adaptada a los deseos, las esperanzas y los miedos actuales”. No son fascistas, pero siguiendo a Gentile, su relación con el fascismo tiene que ver con la relación que tienen con la historia, similar a la que la astrología tiene con la astronomía, preparada por tanto para cualquier fantasía e invención, incluso para convertir las etiquetas políticas en meros disfraces para unos combates políticos que poco tienen que ver con el fascismo y con el antifascismo. Algo análogo sucede con la idea que se hacen de la democracia quienes confunden el método democrático, por el que sus partidos han entrado en el parlamento, han condicionado gobiernos e incluso han intentado una ruptura con la legalidad a partir de un referéndum plebiscitario, con el ideal de una sociedad democrática, en la que todos los ciudadanos son libres e iguales y gozan de los mismos derechos, sin discriminaciones de ningún tipo, tampoco ideológicas o identitarias. No hay posibilidad de equidistancia entre quienes limitan las libertades y quienes las defienden. Puede que no sean fascistas ni unos ni otros, pero es seguro que no son antifascistas los que precisamente más cerca se hallan de la idea mitológica de la historia del fascismo, de la reducción de la democracia a una elección o a un referéndum y, sobre todo, a la legitimación de la coacción como instrumento de acción política, una actividad esa sí emparentada con las escuadras de porristas que condujeron al poder a Mussolini, el auténtico jefe fascista”.

LA TERANYINA DE L’EXTREMA DRETA GLOBAL

Cada cop es fa més patent que la nova extrema dreta no és un fenomen marginal: una extensa xarxa global de fundacions i publicacions serveix per elaborar i difondre el seu corpus ideològic:

Article de Steven FORTI a CTXT (2-11-21): Las redes globales de la extrema derecha 2.0  [13]  Debajo de las olas del océano, sin que nos demos cuenta, hay una red inmensa, poderosa y bien financiada de fundaciones, ‘think tanks’, escuelas y publicaciones … En julio pasado, una buena parte de estas formaciones, con Orbán, Le Pen, Abascal y Salvini a la cabeza, firmaron un manifiesto en defensa de una Europa cristiana  … Putin se ha convertido en un referente para muchos ultraderechistas europeos, empezando por Marine Le Pen o Matteo Salvini … “Los que siguen pensando que la nueva ultraderecha es un fenómeno nacional o limitado solo a algunos países están muy equivocados. Vale la pena aclararlo una vez más: la extrema derecha 2.0 es una gran familia global con lazos transatlánticos y un sinfín de think tanks, fundaciones, institutos y asociaciones que en las últimas dos décadas han ido tejiendo una tupida red que promueve una agenda compartida, además de mover sumas ingentes de dinero. Desde Washington a Budapest, desde Moscú a Bruselas, desde Brasilia a Lisboa, desde Roma a París, desde Madrid a Lima, desde Varsovia a Liubliana. Existe una especie de Internacional reaccionaria que reúne a la crème de la crèmede las formaciones del conservadurismo radical y del ultraderechismo a escala global. Eso sí, hay divergencias entre varios de sus miembros, no faltan roces y fricciones, a veces chocan e incluso algunos no se pueden ni ver, pero al final colaboran, intercambian informaciones, discursos, prácticas y conocimientos porque es más lo que comparten que lo que les diferencia”.

SOBRE EL METAVERS

Un projecte d’una potència desconeguda que obre perspectives socials i polítiques molt inquietants:

Article d’Andrés ORTEGA a elDiario.es (29-10-21): Negocio y religión en el Metaverso.    [14] La nueva realidad, mucho más que entretenimiento, que están construyendo desde Facebook y otras empresas aporta inmensas posibilidades pero también peligros. Es un negocio con tintes religiosos … “¿No estás satisfecho con tu vida en este universo? Pues invéntate, diséñate o déjate diseñar otra, en parte física, en parte virtual, en el Metaverso, un proyecto revolucionario, lleno de posibilidades y peligros, que puede sustituir en parte, a Internet, e incluso a algunas religiones que ofrecen otra vida tras la muerte. Esta nueva realidad será en vida -o incluso quizás no-, pero una vida muy diferente, a través de avatares. Las grandes tecnológicas, y otras más pequeñas, están invirtiendo mucho dinero, porque lo ven como un gran negocio en un futuro no lejano.  Videojuegos inmersivos, conciertos virtuales o reales con muy diversas perspectivas, o una mezcla del mundo físico con el virtual, el proyecto del Metaverso se sitúa en una nueva confluencia, mucho más potente que nada visto hasta ahora, del mundo físico, del virtual y del aumentado, gracias al desarrollo de inteligencias artificiales y de nuevos aparatos, de nuevo hardware. Como indican en MetaGen (una explicación de la génesis del Metaverso), la realidad virtual, ya en la actualidad, conecta nuestros sentidos y nuestras acciones directamente a una computadora. Lo que ves, escuchas, sientes y lo que haces, dices y expresas, todo está siendo digitalizado. En la era del big data y el aprendizaje automático, la oportunidad era clara para aspirar a mucho más. Va a nacer así una nueva realidad, o irrealidad, una vida alternativa. “Puedes pensar en el Metaverso”, explica Zuckerberg en una reciente entrevista, “como un Internet encarnado, donde en lugar de solo ver contenido, estás en él”. Recuerda a la chica de la serie Years & Years que se hace un implante para estar permanentemente conectada a través de su cuerpo (su mano en este caso).   Es una peligrosa nueva caverna de Platón en ciernes, en la que vivimos no la realidad, sino sombras proyectadas de esa realidad. Si Internet es una de esas cavernas platónicas, el Metaverso lo será en un grado muy superior, un grado que se transmitirá a la capacidad de manipulación y de desinformación, y de sus cámaras de eco, o burbujas en las que uno se encierra con los que piensan igual, rechazando a los otros.  Como todo lo humano, acabará contando con sus propios sacerdotes, a comenzar por el fundador y presidente de Facebook, Mark Zuckerberg, que está invirtiendo mucho en esto. Ha anunciado que solo en Europa va a contratar a 10.000 personas para este proyecto, para que el Viejo Continente se sitúe en la vanguardia del Metaverso. Y de paso mejorar su imagen agravada por las últimas revelaciones de lo que ocurre en el interior de esa compañía que basa su negocio en adictivas redes sociales, tanto que va a cambiar de nombre, NADA MENOS QUE A “META”, por reputación y por ampliar el alcance del negocio. Ha invertido 50 millones de dólares en financiación a grupos sin ánimo de lucro para contribuir “a crear el Metaverso de forma responsable” para llegar a lo que Zuckerberg describe como un “Santo Grial de las interacciones sociales”, en el que la interoperabilidad será esencial. Esto no será para una sola empresa. Cree que el Metaverso será una realidad para 2025, aunque el verdadero, el pleno, tardará una década más. Una década que se anuncia muy disruptiva. Un informe de la consultora McKinsey pronostica que vamos a experimentar en una década más cambios o progresos o avances tecnológicos que en los últimos 100 años. Y no se refiere explícitamente al Metaverso, sino a las principales tecnologías que vienen. Zuckerberg no es el único. Cada vez más gente se está metiendo en este nuevo negocio del Metaverso. Como Nvidia,  que ha creado un proyecto, Omniverso, para permitir a los desarrolladores colaborar en la creación de este nuevo entorno.  Se podrán hacer cosas increíbles. Al principio con las pantallas actuales (móviles, tabletas, ordenadores, televisores) o gafas inmersivas, aunque las actuales de realidad virtual y aumentada darán paso a otras más ligeras y versátiles, más cómodas, o con guantes y ropa que incrementen nuestra sensibilidad física hacia ese otro mundo virtual. Será necesario multiplicar la capacidad de computación y de conectividad para poder moverse de una parte a otra y que cada cual pueda crear su propio entorno y generar sus experiencias a medida. Y si el Metaverso es un negocio, en su seno también habrá comercio, y compra y venta de bienes digitales- también físico- que se pagará con dinero digital oficial y criptomonedas. Pero esto ocurre ya en parte en Internet. Habrá conflictos e incluso metaterrorismo de nuevo cuño. Y claro, una cuestión básica será quién y cómo se regulará. Habrá pulsos geopolíticos para ello, no sólo entre Estados sino también con empresas. El Metaverso puede cambiar la forma de ser del humano y de la humanidad. Puede transformar, sin drogas, aunque estas se sumarán, nuestro sentido de la percepción. Será vivir una segunda, tercera o cuarta vida paralela (de hecho, hay desde 2003 un programa llamado Second Life, donde se juega a través de avatares, y se puede comprar ropa y otras cosas). E incluso aspirar en él a lo que es una de las obsesiones en Silicon Valley, la inmortalidad. Podremos idear avatares de nosotros mismos que cobren vida propia en el Metaverso y nos perduren. Nuevas religiones a la vista, o transformación de las antiguas, ante la “inmortalidad digital” o virtual. La Fundación Nacional de Ciencias de EEUU ha otorgado una subvención de medio millón de dólares a las universidades de Florida Central e Illinois para explorar cómo los investigadores podrían usar la inteligencia artificial, el archivo y las imágenes por computadora para crear versiones digitales convincentes de personas reales, un posible primer paso hacia esa inmortalidad virtual, que encontrará un entorno natural -es un decir- en el Metaverso. Esto puede ser mucho más que un gran videojuego global. Desde luego, mucho más que entretenimiento. ¿Se va a poder impedir o frenar? Es de temer que no”.

JOSÉ ANTONIO GONZÁLEZ CASANOVA

En el traspàs de José Antonio González Casanova s’ha de destacar, entre moltes altres, la seva faceta d’educador polític democràtic durant els anys de la Transició amb les seves indispensables aportacions acadèmiques i periodístiques:

Obituari de José Antonio González Casanova per  Jordi AMAT a El País (30-10-21): Conciencia crítica, hombre de consejos  El catedrático de Derecho Político murió este viernes a los 86 años … La reformulación de una cultura de izquierdas en España se comprende a través de trayectorias honorables como la de José Antonio González Casanova, fallecido este viernes a los 86 años. Nacido en Barcelona en 1935, este hijo de la victoria franquista creció en un hogar donde había un pequeño altar en el recibidor. Junto a una bomba lanzada por el Ejército italiano, en un escudo en forma de águila podía leerse el homenaje al tío militar fusilado tras haberse sublevado: “Capitán de artillería, muerto por Dios y por España. ¡Presente!”. El estudiante González Casanova, siempre brillante y socializado en un colegio de la élite local —los jesuitas de Sarrià, donde conoció a su íntimo amigo Alfonso Carlos Comín—, pronto saltó del nacionalcatolicismo doméstico a una temprana fascinación por la izquierda revolucionaria. El motor primero de esta transición fue una vivencia de la fe que él, junto a su esposa, Maria Rosa Virós, hizo indesligable del compromiso cívico. Cooptado por el primer equipo de la revista de catolicismo progresista El Ciervo y tras haber sufrido el impacto de la miseria en el Servicio Universitario del Trabajo, ese licenciado en Derecho estuvo en la célula que puso en marcha el Front Obrer Català (FOC), variante del Frente de Liberación Popular. Al tiempo, empezó a trabajar como pasante en el despacho del ejemplar abogado laboralista Francesc Casares, pero no tardó en abrírsele la vía académica. Atendiendo la sugerencia del joven profesor Jordi Solé Tura,Manuel Jiménez de Parga lo invitó a ser ayudante de su cátedra de Derecho Político, uno de los principales viveros de la oposición intelectual barcelonesa. En 1963 leyó su tesis El comité popular de la comuna yugoslava, su ejemplo de la mejor construcción posible del socialismo y cuya articulación consideraba factible gracias al federalismo sobre el que siempre pensó. En 1967 ganó la cátedra de Derecho Político de la Universidad de Santiago de Compostela. Ante sus colaboraciones periodísticas en La Voz de Galicia, donde inició su labor como orientador desde la prensa, el ministro Manuel Fraga fue taxativo en un encuentro con su director: “Que se ande con cuidado, porque sé muy bien quién es y lo que hace”. A principios de los setenta, regresó a Barcelona para ocupar la cátedra de Teoría del Estado de la Facultad de Económicas y en 1974 publicó Federalisme i autonomia a Catalunya, una monografía dedicada a historiar una estructura de relaciones que había determinado el desarrollo del Estado. Más allá de artículos en múltiples tribunas —su recopilación La lucha por la democracia en España fue secuestrada—, en el prólogo de la Transición aquel libro lo visualizó como uno de los académicos mejor preparados para pensar el modelo territorial para la democracia. Como tantos militantes históricos del FOC, participó en el proceso que desembocaría en la creación del PSC. Y, aunque estaba en las listas iniciales de la candidatura a las primeras elecciones generales, su nombre se cayó. Pero no dejó de prestar asesoramiento y fue clave en la ponencia socialista que elaboraba su proyecto de Constitución. En una de esas sesiones, Alfonso Guerra fue taxativo: “El compañero [Gregorio] Peces-Barba está completamente de acuerdo con tus opiniones y las tendrá en cuenta, sobre todo en el sistema autonómico”. Fueron los años de plenitud de este respetado maestro de juristas. Después asumiría su rol cívico como hombre de consejo. “Yo no sirvo para gobernar, sino para aconsejar”, le dijo a Pasqual Maragall. Aconsejar como conciencia crítica, bondadosa, con los partidos del poder, también el suyo, encaminándolo hacía las posiciones de su Memorias de un socialista indignado o las que veía encarnadas en la lucha de su hija Itziar contra la corrupción urbanística de Barcelona. El martes debía participar en la presentación de un libro. El director de El Ciervo habló en su nombre, leyendo unas líneas que eran resumen moral de su vida”.

Article de José Antonio GONZÁLEZ CASANOVA a El Periódico de Catalunya (8-03-2010) reproduït a L’Hora de Nou Cicle (31-10-21): Què vol dir sobirà?  [15] “Superior, suprem o sobirà són uns vocables amb la mateixa arrel filològica, indicadors del poder més gran de tots, el que s’imposa a qualsevol altre. Per això es va aplicar als monarques absoluts i, per error, als reis en democràcia, que gairebé no són monarques (o jerarques suprems únics) i que han deixat de ser sobirans. La burgesia ascendent va acabar, al segle XVIII, amb la sobirania règia i va traslladar el concepte a la nació, és a dir, a l’Estat. La sobirania va deixar de ser un atribut personal i es va convertir en una abstracció aplicada a una altra abstracció (nació, poble). D’aquesta manera s’escamotejava a la democràcia (règim odiat pels burgesos) la seva principal conquista, el sufragi universal: un home (o una dona), un vot. En el seu lloc es va parlar de la sobirania nacional i, fins i tot, de la sobirania popular, però ni les nacions ni el poble existeixen més que com a ens de ficció. La seva sobirania és tan retòrica com les seves respectives identitats. Existeixen les persones, els habitants, els ciutadans. Ells són els portadors de deures i drets. Aquests són els únics sobirans en una democràcia entesa com el procediment d’aconseguir unes majories que exerceixin el dret a decidir respecte de les minories. A Espanya va ser Pi i Margall qui va acusar de trampa antidemocràtica la suposada sobirania nacional. L’article 42 del projecte constitucional de la Primera República (Estat federal) deia així: «La sobirania resideix en tots els ciutadans». El socialista Besteiro, en el debat del frustrat Estatut català de 1918, veia antiquat discutir sobre si la sobirania corresponia a Catalunya o a Espanya: «La llibertat ens correspon a tots i la sobirania a cap». La Constitució de la Segona República (1931) ja ni tan sols esmenta la sobirania nacional o la popular. Es limita a proclamar que tots els poders de l’Estat emanen del poble. L’actual Constitució recull la idea que són els ciutadans els únics que poden ser considerats en una democràcia com el poder primari i suprem (articles 23.1 i 168.3). Però es contradiu quan afirma que «la sobirania nacional resideix en el poble espanyol». Els constituents van reconèixer que la fórmula és decimonònica i no vol dir res, però el temor de les dretes a una «sobirania nacional» de les nacionalitats els va fer caure amb gust en aquesta fictio iuris del vell ideari burgès antidemocràtic. No obstant, la ideologia democràtica de les esquerres va imposar, en la pràctica, un Estat federant, que respon a un esquema organitzatiu horitzontal basat en la competència, enfront del vertical i jeràrquic del centralisme autoritari. L’article 2, al reconèixer el dret a l’autonomia de les nacionalitats, reconeix als seus ciutadans un poder sobirà per poder decidir i gestionar totes les competències que considerin convenients per al seu autogovern territorial. És fals i interessat mantenir que l’autonomia no és sobirania, com pensen els nacionalistes espanyols i catalans. El senador progressista Villar Arregui va defensar enfront de la dreta que ni la nació espanyola ni les nacionalitats eren sobiranes en sentit metafísic i abstracte, sinó que totes compartien, per acord o pacte (foedus) constitucional, una mateixa sobirania concreta a l’exercir conjuntament poders polítics d’Estat (les comunitats autònomes són Estat) i unes competències determinades en els seus estatuts. ¿Com es pot ser sobirà si només s’és autònom? El sobiranisme català comparteix amb el nacionalisme sobiranista espanyol una idèntica confusió conceptual sobre un vocable que ja no significa, en democràcia, el que significava sense aquesta. Els catalans que van aprovar el projecte de l’Estatut vigent van ser sobirans al seu Parlament i van tornar a ser- ho (aquesta vegada amb altres ciutadans de l’Estat no catalans) en la seva aprovació definitiva a les Corts Generals. La decisió sobirana de Catalunya o d’Espanya no existeix. La de la ciutadania majoritària d’una o l’altra, sí. I no té més límit que el traçat per l’article 150.2 de la Constitució: les competències materials de titularitat estatal que «per la seva mateixa naturalesa» no siguin susceptibles de transferència o delegació. Res, avui, més variable que el feix competencial de l’Estat. No es queda en els ossos per transferir competències a les comunitats autònomes, sinó que augmenta la seva corpulència real i concreta al responsabilitzar els ciutadans de cada una. Només llavors la ficció d’una sobirania nacional resident en el poble espanyol tindrà, encara que òbvia i redundant, certa semblança amb la realitat. I la no menys fictícia sobirania de Catalunya no necessitarà ser invocada per constituir un Estat en propietat. És més factible, tot i ser lent i difícil, rebaixar l’actual que no que aquest pugui acceptar una secessió. Els catalans hem decidit sobiranament que el creat el 1978 ens resulta propi. Hi seguirem mentre la majoria dels nostres conciutadans ho considerin apropiat”.

LLIBRES

Manuel ARIAS MALDONADO. Abecedario democrático. Turner. Madrid, 2021 Abecedario democrático es un manual de cultura política para jóvenes y adultos compuesto por 27 ensayos, uno por cada letra del alfabeto. El libro explica conceptos básicos de todo sistema político liberal (como ciudadanía, Estado y libertad), los relaciona con temas que forman parte del debate público en la sociedad española (la nación, la autonomía o la igualdad) y no se olvida de los grandes retos del mundo actual (el terrorismo, la globalización, Internet, la libertad de expresión). Aborda con mesura, pero sin equidistancias, asuntos espinosos que van desde el uso político de la historia a los populismos de izquierda y de derecha. Por sus características, está destinado a convertirse en un texto de referencia dentro y fuera de las aulas. Para todos aquellos que sienten rechazo hacia la política, Abecedario democrático muestra la importancia de que los ciudadanos se informen, reflexionen y voten, contribuyendo así a la vitalidad de la democracia y a la estabilidad de nuestras sociedades pluralistas. Padres, tutores y profesores encontrarán aquí una guía indispensable acerca de los valores que hacen posible la convivencia y el progreso de una sociedad, que les facilitará la tarea de transmitirlos a los más jóvenes.

T.S.ELIOT. Poesia completa. Edicions de 1984. Barcelona, 2021 (traducció de Josep M.Jaumà) …Ressenya de Francesc BOMBÍ-VILASECA a La Vanguardia (1-11-21): L’obra de T.S.Eliot, un esforç descomunal

Arcadi ESPADA. La verdad. Península. Barcelona. 2021  …Article de Javier MELERO a La Vanguardia (2-11-21): Arcadi Espada y la verdad… Periodismo de ideas en su mejor forma que, pese a la unidad temática, ni se repite ni caduca

Jonás FERNÁNDEZ. Volver a las raíces. Una izquierda europea contra la desigualdad. Clave intelectual. Madrid, 2021
– Entrevista a Jonás FERNÁNDEZ a elDiario.es (30-10-21): “La respuesta a la crisis actual ha permitido al proyecto europeo ganar credibilidad en la izquierda”. “Las respuestas nacionalistas no te permiten recuperar el control a no ser que decidas desengancharte del mundo”, afirma el eurodiputado socialista

Juan FERNÁNDEZ MIRANDA/Javier CHICOTE LERENA. El jefe de los espías. Roca Editorial. Barcelona, 2021 … El archivo secreto de Emilio A. Manglano, Consejero del Rey y Director del CESID del 23F a la caída del felipismo. La fuente de este riguroso y minucioso trabajo de investigación periodística es el archivo personal de Emilio Alonso Manglano, director del CESID entre 1981 y 1995: sus agendas, sus cuadernos de notas y los informes de inteligencia que guardó: una investigación de varios años repleta de secretos y ocultismo sobre el contenido de más de 200 kilos de documentos que desentrañan la historia nunca contada de España. – Article d’Íñigo SÁENZ DE UGARTE a elDiario.es (3-11-21): Todo lo que espías y periodistas tuvieron que haver para ocultar la vida secreta de Juan Carlos  Juan Luis Cebrián, Pedro J. Ramírez y Luis María Anson presentan el libro ‘El jefe de los espías’ haciendo esfuerzos sobrehumanos para no contar todo lo que supieron sobre la fortuna secreta del rey y su lista de amantes

Joaquim MOLAS. El mirall de la vida. Dietari 1956-2015. Edicions 62. Barcelona, 2021 … Entre 1956 i el 2015, l’any de la seva mort, Joaquim Molas, un dels intel·lectuals més influents en l’àmbit literari i cultural de la Catalunya de les acaballes del franquisme i de la transició, va escriure uns dietaris que ara publiquem íntegrament per primera vegada, tant els pocs que va publicar en vida (Fragments de memòria, 1999) com tots els que va deixar inèdits, la gran majoria. D’aquestes notes diàries en surt un retrat des de dins de la vida cultural i dels personatges més destacats de la intel·lectualitat catalana. A banda, copsem l’evolució del pensament d’un dels estudiosos de més influència al nostre país. Tant com les seves idees sobre la literatura, la situació cultural, les iniciatives editorials o els projectes acadèmics, el dietari de Molas revela actituds i posicionaments de molts protagonistes de la nostra història a través de converses sostingudes al llarg de més de mig segle

 

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