FOCUS PRESS 242

ARTICLES MÉS DESTACATS

(1) Article d’Enric JULIANA a La Vanguardia (18-09-21): Viaje al centro del mundo: Malaca   

(2) Article d’Andrés ORTEGA al blog del Real Instituto Elcano (21-09-21): Europa, oportunidad sin Merkel

(3) Article de José Antonio i Miguel Ángel HERCE a Revista de Libros (22-09-21): El despertar de la Unión Europea o où est vous Jacques?

(4) Anàlisi d’Oriol BARTOMEUS a Agenda Pública (17-09-21): Carrera de fondo

(5) Article d’Ignacio ESCOLAR a elDiario.es (18-09-21): Quién es Carlos Lesmes y por qué no ha dimitido como presidente del Poder Judicial

(6) Article de Pablo SIMÓN a El País (20-09-21): El capital de la izquierda pija 

(7) Article de José Luis FERREIRA a Nada es Gratis (17-09-21): El funcionamiento y las propiedades del mercado marginalista

(8) Article d’Estefanía MOLINA a El Confidencial (18-09-21): Sánchez y Aragonès, el ‘Tripartit’ por la puerta de atrás

(9) Article d’Esteban HERNÁNDEZ a El Confidencial (19-09-21): El Prat y las tres Españas: cómo estamos impulsando la decadencia

(10)  Article d’Éric CHANEY a Telos (20-09-21): Une critique de la raison décroissante

(11) Article de Josep MARTÍ BLANCH a El Confidencial (21-09-21): El vasco, el catalán y el gallego no son lenguas de España

(12) Article de José Juan RUIZ a “Negocios” de El País (19-09-21): Las políticas públicas en tiempos de incertidumbre

(13) Article d’Anne APPLEBAUM a The Atlantic (31-08-21): The new puritans.

(14) Entrevista a John GRAY a El Confidencial (19-09-21): John Gray, el pensador oscuro: “El mundo de antes de la pandemia ya no existe”

*****

L’ALIANÇA ESTATS UNITS-REGNE UNIT-AUSTRÀLIA ENFRONT DE LA XINA

De manera implacable els Estats Units van prenen decisions unilaterals que van definint sobre la marxa la seva estratègia en un món bipolar en el que la Xina apareix com l’adversari a combatre. Després de la sortida d’Afganistan, l’aliança Indo-Pacífic amb el Regne Unit i Austràlia és un nou pas en la configuració de l’estratègia nordamericana. L’exclusió de la Unió Europea -amb el greuge afegit a França- confirma la seva inanitat estratègica, a la vegada que permet al Regne Unit mantenir la fantasia del seu pes específic en les relacions internacionals:

Article de Jesús A.NÚÑEZ VILLAVERDE a elDiario.es (17-09-21): Qué significa la nieva alianza EEUU-Reino Unido-Australia frente a China               Tras el fiasco en Afganistán, Biden se siente en la necesidad de demostrar que no solo no va a desaparecer del escenario internacional, sino que va a reforzar su apuesta contra el gigante asiático

“Visto desde la perspectiva de una Unión Europea (UE) que, precisamente el mismo día del anuncio de Biden, daba a conocer su nueva postura hacia China (Global Gateway), lo ocurrido solo puede entenderse como una señal de la pérdida de peso de los Veintisiete en la agenda estadounidense.

Washington apuesta, como en tantas otras ocasiones anteriores, por sumar fuerzas con aliados anglosajones; una opción que resulta un fantástico regalo para un Reino Unido desubicado tras el Brexit y que pretende seguir jugando en la primera división mundial, alineándose lo más estrechamente posible con EEUU. Una línea de acción que se reforzará aún más con la inminente convocatoria de Biden a los miembros del Quad (Australia, EEUU, India y Japón) el próximo día 24, igualmente con China en mente.

Puede parecer que Washington se ha dejado llevar por las prisas, añadiendo a su bando a actores sin suficiente peso específico, pero dispuestos o necesitados de sus garantías de seguridad inmediata, sin entender que la UE es, con diferencia, su principal aliado natural para poder mantener su liderazgo y para contener a China.

Lo ocurrido también deja aún más claro que, como ya se percibió tras la ronda europea de Biden la pasada primavera, la relación trasatlántica chirría cada vez de manera más visible, lo que aumentará las disensiones en el marco de la OTAN, sin que la Unión parezca capaz a corto plazo de dar contenido real a la ambicionada “autonomía estratégica” que tanto Ursula Von der Leyen como Josep Borrell pretenden impulsar”.

Article d’Enric JULIANA a La Vanguardia (18-09-21): Viaje al centro del mundo: Malaca  [1]                                                                                                                              La alianza de Estados Unidos, Reino Unido y Australia contra China nos da otra lección de geografía

– Estados Unidos+Reino Unido+Australia. Alianza anglosajona para intentar frenar a China en el momento clave de la lucha por la hegemonía tecnológica y comercial en el mundo. Una alianza que deja fuera a la Unión Europea y muy particularmente a Francia (con posesiones en el Pacífico) y Alemania, que quiere cuidar sus relaciones comerciales con China. Se entiende mejor ahora la atolondrada retirada norteamericana de Afganistán. La nueva prioridad es la contención de China.

Dotada con ocho submarinos nucleares, Australia ejercerá de gendarme regional junto con las fuerzas estadounidenses y británicas en Pacífico, con el foco puesto en el Mar de la China Meridional. Principales puntos críticos: los estrechos de Taiwán y Malaca. El primero podría llegar a ser el detonante de una guerra. El segundo es el mayor pasillo comercial del mundo.

China lleva tiempo buscando alternativas que le hagan depender menos del estrecho de Malaca para llegar al Índico y a las rutas marítimas que conducen a África y a Europa (vía canal de Suez). Una de esas alternativas sería el puerto de Gwadar, en Pakistán.

China transportaría sus mercancías al Índico, vía Pakistán. Así se entiende mejor, el acercamiento chino a los talibanes afganos, pilotados en buena medida por los servicios secretos pakistaníes. Influyendo en Afganistán, China protege la ruta pakistaní y puede evitar que los talibanes intenten agitar a la población musulmana de la región china de Xingjian, que tiene línea de frontera con Afganistán. (Sinkiang, antiguo eslabón de la Ruta de la Seda).

Perplejidad en la Unión Europea. Sentimiento de humillación en Francia, que había firmado un importante contrato para suministrar 15 submarinos convencionales a Australia. Emmanuel Macron, puesto en ridículo por Estados Unidos cuando faltan seis meses para las elecciones presidenciales francesas. El siglo XXI parece regirse por este lema: “Si te he visto, no me acuerdo”.

Aparente indiferencia en España e Italia y demás países mediterráneos. El estrecho de Malaca queda muy lejos y evoca las aventuras de Sandokán. El principal problema geopolítico de España e Italia está en el norte de África. La descomposición de Libia y la creciente hostilidad entre Argelia y Marruecos, que han roto relaciones diplomáticas, con el Sáhara occidental como gran telón de fondo.

Atención a esta fecha: 31 de octubre. Ese día, Argelia podría cortar el suministro de gas natural a Marruecos, iniciándose una espiral de hostilidades de inciertas consecuencias. El cierre del gasoducto Magreb-Europa afectaría a España y Portugal, puesto que transporta la mitad del gas natural que Argelia vende a la península Ibérica. Alternativas: el gasoducto Medgaz (que llega a España por Almería) y el transporte naval de gas licuado. Riesgo de encarecimiento en un contexto alcista de ese combustible.

Para cerrar el círculo: se activa estos días la opa del fondo australiano IFM sobre el 22,69% de las acciones de Naturgy (antigua Gas Natural), empresa copropietaria del gasoducto Medgaz (Argelia-España, a través del Mar de Alborán), una conducción que en estos momentos adquiere un alto valor estratégico”.

Article de Manel PÉREZ a La Vanguardia (19-09-21): Bienvenidos al nuevo orden imperial de Biden…                                                                                                          Los socios cumplen un requisito esencial: tienen dinero para la máquina de guerra de EE.UU. … El Gobierno australiano ha optado por la tecnología más avanzada frente a la obsoleta oferta francesa

“Biden desarrolla esa política con una peculiar estrategia de multilateralismo. Socios estratégicos preferentes. En Europa, el Reino Unido. Que Boris Johnson sea el primer ministro es accidental; Londres es el amigo de siempre, el aliado histórico con el que ha compartido la tecnología militar más avanzada desde los tiempos del proyecto Manhattan, en la Segunda Guerra Mundial, cuando fabricó la primera bomba atómica. Alianza que ha ido renovando sin interrupción. Recordemos a Tony Blair y el pacto de las Azores con George W Bush, con José María Aznar como aspirante fallido al convite imperial

En Asia, Australia, un país-continente, gigantesca plataforma de despliegue de recursos militares con potencial despliegue en toda la zona, aliada también en la última gran contienda global. División del trabajo, reparto de zonas geográficas para el despliegue de fuerzas. También con Japón y Corea del Sur, conformando las dos mandíbulas que encierran y atenazan a China.

Países que cumplen un requisito esencial: voluntad política y capacidad financiera para hacer enormes compras a la industria militar estadounidense. Elevar ventas, sobre todo a terceros, no solo al propio Gobierno federal, es una prioridad de la nueva Administración en Washington. Alianza entre las empresas tecnológicas y la máquina de guerra, con el dólar como llave maestra. Pero el billete verde no será la divisa que financiará exclusivamente el neokeynesianismo militar, harán falta muchos más yenes, dólares australianos y libras esterlinas. Y si Europa quiere tener un papel en el negocio militar, objetivo prácticamente inalcanzable, deberá hacerlo con su propio dinero, lo que significa muchos más euros. Tensión política por el reparto en la eurozona de recursos escasos.

Económicamente, los planes exteriores de Biden complementan un ambicioso programa interno de estímulos, gasto social e inversión en infraestructuras, que en los próximos años superará los cuatro billones de euros. La novedad reside en su envergadura, no en su lógica, que es continuista; mantiene la máxima histórica de la política económica estadounidense, descartar los ajustes. Vivir siempre con programas de estímulo, sea los que provienen del presupuesto militar, sea de las bajadas de impuestos. Imprimiendo siempre más dólares, que al final acaban en los bolsillos del resto del mundo, que es el que paga la insolvencia de esa gran máquina de gasto y consumo. Tensiones financieras planetarias se dibujan en el horizonte. Pero el dólar y el poder militar derivado, es y seguirá siendo la base de la hegemonía de EE.UU., aunque esta se deslice lentamente hacia una larga fase de decadencia dolorosa para el mundo del futuro”.

Article de Lluís BASSETS a El País (19-09-21): La puñalada por la espalda   Sin consultar a los socios se fue Washington de Kabul y ahora arma una nueva alianza que excluye a Francia y a la UE 

“El segundo bofetón es para la Unión Europea, con forma de victoria para Boris Johnson y su idea de un Reino Unido global asociada al Brexit. A la hora de fraguar alianzas frente a China, Washington prefiere al Londres secesionista por encima de Francia, de la OTAN y, por supuesto, de una UE sin la capacidad militar que corresponde a su proclamada vocación geopolítica. Si en Kabul hubo precipitación y desconsideración, ahora ha habido sigilo y alevosía. La siembra de desconfianza no puede ser mayor, hacia París y Bruselas, pero también hacia Berlín. ¿Quién podría reprochar a los alemanes la conexión gasística directa con Rusia?

La puñalada coincide irónicamente con la presentación de la estrategia de Bruselas sobre la zona Indo-Pacífico, fundamentada en las aspiraciones europeas de un protagonismo global que los hechos niegan obstinadamente. El enconado tablero asiático está ya dispuesto, pero no hay cartas para la Unión Europea, ni para las grandes potencias continentales del pasado que fueron Alemania y Francia, algo difícil de soportar para esta última, todavía con unas pretensiones como potencia nuclear con alcance global que explican su airada reacción diplomática.

Apenas queda tiempo para aprender la lección y tomar resoluciones. Ya no es una amenaza, sino una realidad esa Unión Europea irrelevante y sin papel alguno como actor del nuevo equilibrio internacional”.

Article d’Ian BURUMA a Project Syndicate (22-09-21): The Specious Special Relationship                                                                                                                There may be good reasons why Australia decided American submarines would be more suitable than French boats as a defense against China. But what the United Kingdom’s interests in the region are, apart from puffing up a self-image of “global Britain” after Brexit, is less clear.

“But there is more to AUKUS than submarine deals, lucrative though they are. US President Joe Biden has decided to confront China’s expanding power in East Asia with a show of military force. He has often expressed his wish that American allies would join him in this effort, even as Japanese and Europeans worry about damaging trade interests in China and being sucked into a potential war. But by undercutting France, the US, with the connivance of Britain, has widened a historical rift among European allies. It is as though de Gaulle’s suspicion of les Anglo-Saxons in 1944 has been proven right.

There is of course another way of looking at this. Wartime nostalgia plays an important part in Britain’s instinctive fondness for the special relationship. Like former Prime Minister Tony Blair in the run-up to the invasion of Iraq in 2003, some British politicians might believe that the United Kingdom is the only European country with serious armed forces and the political will to use them. Prime Minister Boris Johnson, like Blair before him, seems to fancy himself a modern-day Churchill.

Unfortunately (or not), Britain’s military power is insignificant compared to what Churchill could command in 1944. Wartime nostalgia has drawn Britain into several foolish American wars, which other European countries were wise to avoid. The question is whether provoking China’s wrath by supporting Biden’s saber-rattling is justified nonetheless, even if it doesn’t involve direct British interests. Is the alternative of backing off and doing business as usual with China a form of cowardly appeasement? Or might there be other options?

Fear of repeating Neville Chamberlain’s appeasement in 1938 is one reason why the US and Britain have gotten themselves entangled in unnecessary wars in the decades after World War II. This is why French leaders have called for greater “strategic autonomy” for the European Union. Europe should beef up its own military force and wean itself from dependence on the US. The EU High Representative for Foreign Affairs and Security Policy Josep Borrell announced that Europe, too, would help to limit China’s power. The bloc would seek a trade deal with Taiwan while still engaging with China. Even the pro-European, left-leaning newspaper Le Monde called this “deficient in backbone.”

As long as the EU has no common foreign policy and sufficient armed forces of its own, talk of strategic autonomy is just that. Only the full cooperation of Britain, and far greater military participation by Germany, might one day give Europe some chance of autonomy. But the combination of Germany’s historical baggage and Britain’s fixation on its special relationship stands in the way.

As a result, the fate of the Indo-Pacific region, and perhaps many places beyond, will remain in the hands of the increasingly aggressive authoritarians in Beijing and whoever happens to be sitting in the White House. Either way, neither Britain nor Australia, much less France and the EU, will have much to say in the matter”.

LA UNIÓ EUROPEA,  A LA INTEMPÈRIE

La nova estratègia nordamericana desmenteix les bones paraules de l’Administració Biden sobre la importància de la relació transatlàntica i fa més evident les dificultats europees per esdevenir una contrapart efectiva en el joc internacional amb els Estats Units, Xina i fins i tot Rússia. Ara és  més patent el buit militar deixat pel Regne Unit i la incertesa de les eleccions alemanyes fan témer un buit polític … amb una opinió pública europea reticent a comprometre’s en una nova guerra freda entre els Estats Units i la Xina:

Crònica de Nacho ALARCÓN a El Confidencial (18-09-21): Enfado en Bruselas y París: Biden vuelve a ignorar a la UE y cerró el AUKUS sin informar                                                                                                                                                  El acuerdo militar entre Estados Unidos, Reino Unido y Australia se ha cerrado sin que la Unión Europea fuera informada de ello, lo que ha provocado un fuerte enfado en Bruselas y París

“El pacto anunciado este martes ha sentado muy mal en Bruselas. No solamente porque aísla a los socios europeos, sino porque, una vez más, Washington ha tomado decisiones fundamentales para los Veintisiete sin haberlos consultado, justo cuando se cumple un mes del inicio de la retirada de Afganistán, otra operación en la que los estadounidenses no tuvieron en cuenta las opiniones de los socios europeos, que Joe Biden, sostenía que quería volver a convertir en fundamentales para la visión geoestratégica de Estados Unidos.

La gestión de Afganistán, así como la polémica por la propuesta de Biden para eliminar las patentes de las vacunas, que tampoco fue consultada con los socios europeos, ha ido instalando una cierta desconfianza entre alguna de las capitales hacia el nuevo Gobierno en Washington. El nuevo acuerdo de la Casa Blanca reforzará esa tendencia en los países menos expuestos a la amenaza rusa.

Borrell considera que la última maniobra de Biden demuestra que la Unión Europea tiene que ponerse a trabajar en serio en lo relativo a la autonomía estratégica y la capacidad de los Veintisiete de encargarse de su propia seguridad. El jefe de la diplomacia europea presentará en las próximas semanas una propuesta para la creación de una fuerza militar de acción rápida. En mayo un grupo de Estados miembros propuso dicha fuerza equipada con unos 5.000 efectivos. El asunto volvió a estar en lo alto de la agenda de los ministros de Exteriores y de Defensa tras la debacle de Afganistán, y el nuevo movimiento de EEUU probablemente servirá para propulsar la propuesta en las semanas previas a su presentación.

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, dedicó este miércoles parte de su segundo discurso del estado de la Unión a la defensa, y anunció un nuevo Comunicado Conjunto de la UE y la OTAN para apuntalar su cooperación. El último movimiento estadounidense ha hecho saltar las alarmas en todos los barrios europeos: en los que apuestan por la autonomía estratégica, porque consideran que el desapego americano hacia sus socios avanza más rápido de lo esperado, y entre los países del este y bálticos, porque temen que forme parte de un proceso de obsolescencia de la OTAN, de la que depende su seguridad y para la que no hay alternativa.

Entre otro de los asuntos por debatir para el futuro de la Alianza Atlántica estaba precisamente la de mirar hacia nuevos escenarios en el ámbito de la seguridad y la defensa, como el indopacífico, algo en lo que había insistido mucho Anthony Blinken, secretario de Estado de los EEUU, en los meses previos a la cumbre de la OTAN que se celebró en Bruselas en junio”.

 Article de Máriam MARTÍNEZ-BASCUÑÁN a El País (19-09-21): Europa, a la intemperie                                                                                                                                       En medio de la marea, el paraguas atlántico ya no es el pilar fiable sobre el que se sustenta la seguridad europea, y es imperativo desarrollar un mecanismo de respuesta militar propio

“Trump nos colocó a la intemperie, pero en realidad representaba una tendencia que venía anunciando que nuestro esquema de seguridad, sustentado bajo la órbita de EE UU vía OTAN, ya no era fiable. Ese mar de fondo hizo emerger, bajo el liderazgo de Macron, la voluntad de construir esa autonomía estratégica que significa, básicamente, tener posiciones y capacidades propias en el mundo. Tal vez Biden pudo provocar el espejismo de que el debate podía aparcarse, pero Afganistán nos ha recordado que Trump no solo representaba el trumpismo, sino a movimientos tectónicos profundos en las relaciones internacionales. Aunque Biden pueda ser un aliado más amable, sabemos que EE UU seguirá tomando sus decisiones en interés propio y en el marco de su competición con China. No será un grotesco y ruidoso “America first”, pero sí un “America first”. El reciente acuerdo militar entre EE UU, Reino Unido y Australia para contener el ascenso de China sin contar con Bruselas y pisando a Francia acelera aún más la necesidad de encajar en el alma de la Unión la llamada “Europa de la defensa”, la opción más eficaz para seguir haciendo hacer valer nuestra voz y nuestros valores en el mundo”.

Article de Wolfgang MÜNCHAU a El País (20-09-21): Puestos contra las cuerdas por los anglosajones

“Los líderes de la Unión siempre han subestimado a Boris Johnson. Y siempre han tenido en excesiva estima a Joe Biden. Una mala combinación.

La diplomacia de la Unión Europea se rige por la emoción y por un conocimiento superficial de la política estadounidense, y ya puestos, también de la de Reino Unido. ¿Por qué la Unión Europea depositó tantas esperanzas, tan abiertamente, en el cambio de régimen en Washington el año pasado? Donald Trump era vociferante y grosero, pero lo máximo que le hizo a la Unión Europea, aparte de insultarla, fue imponer aranceles. Europa nunca fue objeto de acciones tan hostiles como la retirada de Biden de Afganistán o el acuerdo Aukus. Sin embargo, todo esto era perfectamente previsible.

El siguiente accidente previsible con Washington será consecuencia del reparto nuclear. Los Verdes y La Izquierda, posibles miembros de la próxima coalición alemana, quieren salir del paraguas nuclear estadounidense. El SPD sigue apoyando a la OTAN de boquilla, pero se opone al objetivo de la Alianza del 2% de gasto en defensa.

Creo que, con el tiempo, la OTAN perderá vigor y el vínculo transatlántico se debilitará. La Unión Europea habla de autonomía estratégica, pero subestima la magnitud y, lo que es más importante, la naturaleza de la tarea. Para ello sería necesaria una unión política federal con una política exterior federal y una fuerza de defensa europea, ambas independientes de los Estados miembros. Para financiarlas, esa unión federal necesitaría poderes para recaudar impuestos y emitir deuda. La inevitable realineación estratégica de Reino Unido está dificultando la tarea aún más debido a que el país anglosajón desempeñaba un papel fundamental en la seguridad europea, un papel que Alemania no va a suplir.

La versión adulta de la autonomía estratégica es una empresa muy seria para la que la Unión Europea no está equipada. La incapacidad colectiva para entender la política exterior de Biden y la necesidad de una alianza con Reino Unido nos dicen que no hay esperanza alguna de éxito”.

 Article d’Andrés ORTEGA al blog del Real Instituto Elcano (21-09-21): Europa, oportunidad sin Merkel   [2]

“Qué puede cambiar? Si llega a gobernar, como indican las encuestas, Scholz, ministro de Finanzas saliente (ya dice mucho) lo tendrá que hacer al frente de una coalición, aún no clara –habrá que esperar a las elecciones del día 26 y luego a las negociaciones posteriores– pero que previsiblemente incorporará en cualquier caso a Los Verdes. Pero ya casi todos son –somos– verdes, en Alemania y más allá. La política de lucha contra el cambio climático puede recibir un nuevo impulso.

Un canciller Scholz, aún sin dejar de defender los intereses nacionales, si bien con otra visión, probablemente sea más activo en cuestión de “soberanía europea”, tecnológica y de seguridad y defensa, lo que se puede reforzar con la crisis de confianza en Washington y de identidad de la OTAN tras la debacle de Afganistán y la crisis provocada con Francia, y hasta cierto punto con Alemania, por la venta y cesión de tecnología de submarinos nucleares a Australia para contrarrestar a China. Les anglosaxons, hubiera dicho De Gaulle.

El avance hacia una Unión Bancaria en la Eurozona, que no hacia una Unión Fiscal –la oposición democristiana, más partidaria de la vuelta a la austeridad, le echa en cara a Scholz que defienda una “Unión de Deuda” y un “euro blando”–, aunque todos defienden crear una unión de mercados de capital en la UE. Habrá ocasión de revisar con mayor flexibilidad los criterios del Pacto de Estabilidad de la Unión Económica y Monetaria (déficit, deuda e inflación), sobre todo si hay otros cambios importantes de gobierno en otros países centrales de la UE.

Italia está en esta línea, como España. En los países nórdicos, vuelve a predominar la socialdemocracia, lo que no significa que dejen de ser frugales. Incluso, desde fuera, en EEUU, Biden es un gran keynesiano. Pero que domine el centro-izquierda en los países centrales de la UE, España incluida, no es garantía, como ya ocurrió en el pasado. La gran incógnita es Francia con sus elecciones presidenciales y legislativas (por este orden) en abril próximo, que se verán en parte marcadas por la visión de Europa, en una contienda que ya no es sólo a dos (Macron y Le Pen). En ese semestre, Francia ejercerá la presidencia del Consejo de la UE, y aunque esta figura ha perdido importancia con el Tratado de Lisboa, Macron querrá aprovechar la situación –y el cierre del proceso de democracia participativa y deliberativa que habrá supuesto el experimento de la Conferencia sobre el Futuro de Europa– para marcar su política europea, aprovechando la llegada de un nuevo canciller más proclive en Berlín. Aunque en la UE, más que liderazgo alemán (o franco-alemán), se trata de construir un liderazgo colectivo potente.

Está por ver también la política hacia Rusia. Merkel impulsó a la vez las sanciones desde 2014 y el gasoducto Nord Stream 2 que no gusta ni a algunos vecinos ni a Washington. En cuanto a China, Merkel separó la defensa aparente de los derechos humanos –puramente declarativa– de la política económica y comercial, que impulsó. Puede que haya cambios, aunque es una política guiada esencialmente por los intereses industriales alemanes.

En resumen, con la salida de Merkel, la líder más popular en Europa (más popular que su propio país), la UE pierde un referente, pero gana posibilidades. Se abre una ventana de oportunidad y de nuevo dinamismo. De momento sólo eso. Pero es no es poco”.

Entrevista a Richard FILČAK a International Politics and Society (20-09-21): “Brussels as the new Moscow

The EU Commission’s green agenda faces strong resistance in Eastern Europe. But, as Richard Filčák argues, this is often more rhetorical than real

“The criticism towards ‘Fit for 55’ and the green agenda more generally needs to be understood in the context of local political scenes and narratives. It partly arises from the strong political influence of the neoliberal economic school of thought in Central and Eastern Europe, combined with nationalism and increasing distrust of the ‘West’. Moreover, in recent years, a furious ‘anti-communism without communists’ has emerged, where economic planning, pointing to market failures or speaking about social justice is labelled as return to the past, ‘left’, or against ‘freedom’.

Meanwhile, left-wing political parties are in decline, and the Greens are only on the margins of public attention. New parties like the Pirates in Czechia or the Progressive Party in Slovakia are rhetorically green, yet they are generally weak in mainstream public discourse and powerful only in some segments of the educated and urban electorate. For mainstream voters, they often represent ‘irresponsible’ or ‘naïve’ youngsters. For many on the left, however, they resemble what Jutta Ditfurth has called ‘neoliberals on bikes’.

In this context, it is mainly the perspective of big business represented by right-wing and centrist political parties in the public discourse, combining past sentiments – Brussels as the new Moscow commanding its member states – and neoliberal beliefs in the free market – Brussels as a bunch of ‘communists’ destroying our local economies with useless, costly, and superfluous ideas based on a climate hoax. Climate policies, then, are seen as a new form of social transfers ‘punishing’ good entrepreneurs for their performance. Brussels is seen as paving the way for corporations, building market for Western green technologies on the account of our budget. However inconsistent these narratives are – Brussels is ultra-left and ultra-right at the same time – they find fertile ground in the media owned by private corporations and among people worried by the migration crisis, pandemic, and prospects on uneasy future. In this context, ‘Fit for 55’ is often presented as an ill-considered expensive policy with catastrophic effects on the economy”.

Article de José Antonio i Miguel Ángel HERCE a Revista de Libros (22-09-21): El despertar de la Unión Europea o où est vous Jacques?  [3]

“No estaba entre las ambiciones de los fundadores de la Unión Europea el que esta tuviese una vocación geoestratégica. Se trataba de apuntalar la paz continental, en su parte occidental, de manera sólida desde la cooperación profunda y la puesta en común de recursos y políticas. El contexto global que caracterizó los primeros lustros de la Unión Europea era el de la Guerra Fría y la contención del comunismo en todo el mundo (bloque soviético, China y Corea del norte), la descolonización (sudeste asiático, países árabes y África) y Cuba y todo el backyard de América Central y del Sur. Las otrora potencias europeas estaban ocupadas en la reconstrucción de sus países y digiriendo la descolonización de la que eran, en el origen de este grave problema, las dramatis personae. La Unión Europea no tenía margen, ni disposición, ni mandato para intervenir en el tablero mundial de las tres primeras décadas de la segunda mitad del siglo XX.

Pero, como se comentaba al principio, la UE tuvo una muy exitosa trayectoria en la construcción de un caso único en la historia de la integración económica transnacional, voluntaria, igualitaria de países libres, soberanos y avanzados que para mediados de los años ochenta habían duplicado su número a las doce democracias que firmaron el Tratado de la Unión Europea en Maastricht en enero de 1994.

Desde la generación de los fundadores de la Unión, no se ha vuelto a producir el fenómeno generacional. ¿Exageramos, incomparable gemelo, si decimos que solo Jacques Delors, y solo él, emerge como el representante de una generación de estadistas europeos inexistente?

Sí, así es. Alrededor de Delors, en la década de los ochenta, hubo otros europeos convencidos y comprometidos en la política comunitaria, como Helmut Kohl (RFA y Alemania reunificada), Mario Soares (Portugal), Felipe González (España), Wilfried Martens (Bélgica), Valéry Giscard d’Estaing y François Mitterrand (Francia), Ruud Lubbers (Países Bajos) … y paremos de contar. Tampoco puede decirse que todos estos líderes, algunos de ellos de similar talla intelectual a la de los fundadores, formasen una «generación», apiñada en torno a la idea comunitaria, urgidos por la necesidad, la visión o la pasión, o dispuestos a realizar «esfuerzos equiparables a los peligros que nos amenazan» y con la cercanía personal mutua que requieren los grandes impulsos políticos.

Recuérdese que, en la época en la que todos estos políticos europeos de segunda hornada estaban activos, se dieron los formidables avances institucionales que impulsó Jacques Delors y, especialmente, la caída del Muro de Berlín. Una coincidencia axial que la UE no-supo-aprovechar. El miedo escénico, y esto se puede aseverar recurriendo a las hemerotecas, se apoderó de todos los líderes europeos. Solo Helmut Kohl lo vio, pero el sentimiento general de los líderes europeos era de esperar y ver con la secreta esperanza de que Alemania no volviese a reunificarse (¿jamás?). Afortunadamente, esa resistencia pasiva no frenó el proceso, valientemente impulsado por Kohl, pero, desgraciadamente, paralizó la acción política de la Unión, desaprovechando una ocasión única para un decidido avance geoestratégico.

Menos aún hoy, tras otro tempo generacional similar al transcurrido entre el de los fundadores y el de los compañeros de Jacques Delors recién nombrados, puede decirse que existen figuras de la altura de cualquiera de quienes componían la escasa docena y media de hombres (sí, es lo que había, hombres) que compusieron la generación de fundadores y el grupo disperso contemporáneo de Jacques Delors en su etapa de Bruselas.

Lo de hoy tiene, además, tintes de maldición mefistofélica o de condenación fáustica, como se prefiera. La UE de 27 ha asistido impotente a la defección del Reino Unido y la rebeldía política, por no decir traición, a los valores de la Unión, por parte de dirigentes indignos de este calificativo en algunos países de Este de Europa, hasta el punto de que echamos de menos a Lady Thatcher, su lealtad institucional y su formidable carácter crítico, que tanto ayudó a Delors desde posiciones bien distintas.

La Unión debe encontrar cuanto antes un papel en el ámbito geoestratégico. Los recursos destinados a esta función, plenamente desarrollada, deben multiplicarse. La concertación de los Estados miembro en el Consejo Europeo debe ser firme y mayoritaria, unánime, preferentemente. Los altos representantes de la Unión no deben dar ninguna oportunidad al discurso derrotista respecto a la capacidad de aquella para aspirar a esa presencia hoy ausente en los grandes asuntos mundiales. Resulta que muchas de las políticas comunes tienen objetivos que apuntalan la función geoestratégica, como es el caso de la política comercial, o de ayuda al desarrollo, o políticas sectoriales globales (medio ambiente, pesca) con las que se defienden intereses comunitarios en los ámbitos globales correspondientes, pero no tenemos políticas comunes de defensa o de intervención humanitaria o de protección civil ante catástrofes globales. De la OTAN, mejor no hablar. Pues ya no existe su razón de ser y drena los recursos que podrían ayudar a crear políticas genuinamente europeas en su campo de acción. Ni siquiera la presencia institucional de la UE es preponderante.

¿Puede, hoy en día, una Unión tan imperfecta en estos ámbitos, ser contraparte estratégica de potencias como los EE. UU., China o Rusia? El subtítulo de esta entrada es ¿où est vous Jacques? En nuestra opinión, Jacques Delors representó la persona providencial que la Unión Europea necesitaba para transitar con éxito de la etapa fundacional a la de madurez de la Unión. Pero no tuvo el acompañamiento generacional que requerían los grandes sacrificios que demandaba la geoestrategia de los años noventa del pasado siglo: la renuncia al afán nacionalista de los doce. Y lo que vino después fue peor: personalidades carentes de visión y carácter y un nacionalismo aún más exacerbado de los nuevos Estados miembro que ha parado buena parte de las ambiciones comunitarias, desaprovechando oportunidades, sin dejar de consumir ingentes recursos de solidaridad territorial que no están sirviendo para alimentar el alma de la Unión.

La batalla de Kabul y el episodio de los submarinos australianos dejan a la UE al aire y las débiles voces que quienes entrevén un futuro geoestratégico mejor para la Unión se las lleva el viento porque no encuentran una caja de resonancia, ni política, ni social ni civil en nuestra propia casa. Por más que muchos sintamos que en una Unión más perfecta estaríamos mejor. Así que, où est vous, Jacques?”.

Article de Xavier MAS DE XAXÀS a La Vanguardia (22-09-21): Los europeos no quieren implicarse en la nueva guerra fría entre Estados Unidos y China.                                                                                                                                 La alianza de “toda la sociedad” occidental que pide Biden para afrontar el reto de Pekín no tiene el apoyo de la ciudadanía europea

“La opinión pública de la UE, según una nueva encuesta del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores en doce países, cree que puede ser una oportunidad para construir una diplomacia y una seguridad que no dependan tanto de Washington. Es lo que defiende el presidente François Macron desde hace tiempo.

Frente a este deseo, sin embargo, se levanta una gran preocupación entre la ciudadanía: que las instituciones europeas sí prefieran aliarse con Estados Unidos.

La desconfianza de la opinión pública en Bruselas sigue siendo muy grande, y la pugna entre EE.UU. y China puede agravarla. Es más, también puede alejar a Europa de Estados Unidos, justo el efecto contrario que busca Joe Biden.

En este caso, como apuntan Mark Leonard e Ivan Kratsev, autores del estudio, una mayor integración política de la UE no sería la solución porque no contaría con la confianza de la ciudadanía y, además, “no hay una unidad ideológica” entre Estados Unidos y Europa sobre la amenaza China”.

“Europa, según la mayoría de sus habitantes, debería seguir el ejemplo de Japón durante la ­segunda mitad del siglo XX. La guerra fría entre EE.UU. y ­Rusia se libraba lejos de sus fronteras. Tokio era un aliado de Washington, pero no se implicaba en la defensa del “mundo libre”. Así pudo concentrarse en impulsar su desarrollo económico.

Alemania, a ojos de los ciudadanos europeos, debería defender esta forma de hacer en Europa. No les preocupa nada su liderazgo. Al contrario, confían en su capacidad de gestión económica, su defensa de la democracia y los derechos humanos, de los valores europeos en su conjunto.

Leonard y Kratsev creen que la alianza transatlántica necesita un marco menos ideológico para ser sostenible y que los líderes europeos, por su parte, deberían “encontrar la manera de devolver soberanía a los ciudadanos en un mundo peligroso”. De esta forma se garantizaría una neutralidad que hoy no está garantizada”.

ELECCIONS FEDERALS A ALEMANYA

Els pronòstics sobre les eleccions alemanyes del 26 de setembre segueixen sent favorables al socialdemòcrata Olaf Scholz, però també preveuen un mapa polític enrevesat que augura unes negociacions llargues i complexes per formar nou govern. Al mateix temps, van apareixent balanços de l’era Merkel molt més matisats i crítics que l’opinió majoritàriament benèvola amb els resultats de les seves polítiques:

– Article de Kiko LLANERAS a El País (23-09-21): Así están las encuestas en Alemania: ¿Quién sucederá a Merkel?                                                                           El socialdemócrata Olaf Scholz es el favorito, pero la negociación de coaliciones deja el resultado en el aire. Un análisis de los últimos sondeos y las posibles mayorías

“Las encuestas colocan como probable primera fuerza a los socialdemócratas del SPD, que estiman que ganará el 28% de los diputados. Le siguen la unión CDU/CSU, que hasta ahora lideraba Merkel (24%), los verdes (17%), los liberales (12-13%), la extrema derecha de AfD (12%) y la izquierda de Die Linke (7%)”.

“Posibles mayorías

En 2017 hubo una gran coalición entre los conservadores de la CDU y los socialistas del SPD, con Angela Merkel como canciller. Pero ese Gobierno parece ahora poco probable: no es seguro que vayan a sumar; aunque lo hagan, no parece que quieran pactar; y además habrá otras alternativas.

  • Grandes coaliciones.Un acuerdo entre SPD y CDU/CSU lo podrían completar bien los verdes o bien los liberales. Es lo que se conoce como ‘coalición Kenia’ y ‘coalición Alemania’, por sus colores. Sin embargo, ahora mismo parece más probable que los socialdemócratas intenten gobernar sin la CDU.
  • Socialdemócratas y más.Si el SPD es la fuerza más votada, su primera opción podría ser un acuerdo ‘semáforo’, liderado por Scholz y completado con los partidos tres y cuatro, que ahora mismo parecen fundamentales: los verdes y los liberales. El principal escollo será ponerlos de acuerdo en un programa de Gobierno. La otra opción para socialistas sería buscar un pacto a su izquierda, con los ecologistas y Die Linke, pero eso se asume más difícil. Primero, porque rondan el 52% de asientos en los sondeos y podrían no sumar, pero también porque es posible que el SPD prefiera a los liberales antes que a Die Linke, que es el partido más a la izquierda en Alemania.
  • La opción de la CDU para seguir en el poder…es la coalición que se conoce como ‘Jamaica’, con los conservadores buscando a verdes y liberales. Para eso, el líder conservador Armin Laschet debería ser capaz de hacerse preferir a los socialistas del SPD. No parece que esta vaya a ser la primera vía en explorarse, pero un resultado sorprendentemente bueno de la CDU, o una negociación larga y fallida del SPD, podrían abrirla.
  • Los acuerdos a dos, difíciles.Una gran coalición con CDU y SPD, sin descartarse, se ve difícil políticamente. Otras fórmulas más sencillas en lo político —SPD con verdes, CDU con liberales, o incluso CDU con verdes— se preven imposibles aritméticamente.

Con estos números es difícil saber quién gobernará. Las negociaciones son imprevisibles, más difíciles de predecir que el voto de millones de personas. Pero analistas y mercados de apuestas tienen sus pronósticos. La coalición con más opciones parece ser el semáforo (SPD con verdes y liberales). Es la alternativa preferidas en las apuestas, aunque con una probabilidad baja, de apenas 4 opciones de 10. La siguiente alternativa es Jamaica, donde sería la CDU quien lograría un acuerdo con verdes y liberales (1 de 6). La coalición de izquierda se ve algo más improbable (1 de 7) y también una gran coalición reeditada (1 de 10).

El favorito para ocupar la cancillería, viendo estas alternativas, es el candidato del SPD, Olaf Scholz, aunque el conservador Laschet tiene todavía un 15-20% de probabilidades. La negociación se prevé larga en cualquier caso. En 2017 Angela Merkel necesitó cinco o seis meses”.

 Article de Yascha MOUNK a El País (19-09-21): La Alemania de Merkel no estuvo a la altura                                                                                                                     Aunque la canciller merece ser elogiada como una líder firme y humana, nunca representó el último baluarte entre la decencia y la barbarie

“Bajo su liderazgo, Alemania no estuvo a la altura de los tres mayores desafíos del país de las últimas dos décadas.

El primer reto importante llegó tras la Gran Recesión, cuando los países del sur de Europa entraron en una peligrosa espiral de deuda. Un líder decidido les habría ofrecido un generoso rescate o, en su defecto, los habría obligado a abandonar la moneda única. En vez de ello, la Unión Europea, bajo el liderazgo de Merkel, fue poniendo parches a lo largo de una década profundamente destructiva. Al final, la UE evitó el peor escenario, es decir, la salida de un país de la zona euro, pero el precio social de este aparente éxito fue mucho más alto de lo necesario, y con los problemas estructurales aún sin resolver, la próxima recesión económica podría provocar una repetición de la misma tragedia.

El segundo gran desafío fue consecuencia del ascenso de los populistas autoritarios en Europa Central. Cuando Viktor Orbán fue elegido por primera vez, la UE podría haber impuesto verdaderas sanciones a Hungría para detener el retroceso del país hacia la autocracia. En vez de ello, Merkel se opuso a la adopción de medidas significativas para exigir responsabilidades a Orbán y permitió que el partido de este siguiera siendo miembro del grupo democristiano del Parlamento Europeo. Hungría ya no es un país libre, y otros líderes de extrema derecha han imitado el modelo de su primer ministro.

El tercer gran trance se presentó cuando la guerra civil en Siria llevó a millones de personas a buscar refugio en Europa. Con sus palabras de bienvenida y su negativa inicial a cerrar las fronteras alemanas, Merkel se ganó admiradores en todo el mundo. Pero nunca fue esa defensora por principio de un derecho ilimitado al asilo que los medios de comunicación internacionales elogiaron. Su decisión de mantener las fronteras abiertas tuvo que ver tanto con sus vacilaciones características y el mal funcionamiento burocrático del país, como con su compromiso firme con los derechos humanos. Y aunque Merkel siguió negándose a decir que acabaría por poner límite a la marea de refugiados —algo que contribuyó en gran medida al ascenso de la ultraderechista Alternativa para Alemania—, en realidad hizo lo que pudo para que se quedaran fuera. En virtud de una serie de acuerdos con autócratas como Recep Tayyip Erdogan en Turquía, Alemania externalizó el trabajo sucio de hacer sus fronteras impenetrables”.

Article de Charles WYPLOSZ a Telos (22-09-21): Pourquoi, au juste, Angela Merkel est-elle admirée?

“En Europe, elle a clairement dominé les débats, largement par absence de concurrence. Elle était aux commandes lorsque la crise financière a éclaté en 2008. Elle a laissé les déficits budgétaires croître pour absorber le choc. Un an, pas plus. Elle a prématurément réduit le déficit allemand et fait pression sur les autres pays européens pour qu’ils fassent de même. La modeste reprise économique s’est essoufflée. Ce faisant, elle a bien involontairement démontré les faiblesses de la construction européenne.

On savait bien qu’une union monétaire ne peut pas fonctionner correctement si les systèmes bancaires nationaux restent soumis à des règles différentes et à des supervisions nationales dont l’objectif est toujours de protéger les champions locaux. La crise a abouti à la création, enfin, de l’union bancaire. Mais, soucieuse de protéger ses intérêts immédiats, l’Allemagne a fait tout ce qu’elle pouvait en limiter la portée. Depuis, les banques géantes allemandes se sont rabougries et le réseau des inefficaces caisses d’épargne régionales survit, bien à l’abri des superviseurs européens.

On savait aussi que les règles de discipline budgétaire connues sous le nom de Pacte de stabilité – une création imposée par l’Allemagne en 1997 – étaient si mal conçues qu’elles ne pouvaient atteindre leurs objectifs. L’Allemagne ne pouvait pas bloquer une réforme, mais Angel Merkel a fait le nécessaire pour que cette réforme soit essentiellement symbolique, se ramenant à l’ajout de couches de règles et procédures bureaucratiques. Sans surprise, la zone euro a bientôt été victime d’une crise des dettes publiques – que l’on pensait réservée aux pays en développement – et à une seconde récession.

La réponse collective à la crise des dettes publiques a été navrante. Sous la pression de l’Allemagne, la Grèce s’est vue obligée de sabrer son déficit budgétaire. La Grèce a sombré dans une dépression d’ampleur historique. Le traitement réservé à la Grèce a conduit à une vague contagieuse de crises au sein de la zone euro, toutes traitées de la même manière avec les mêmes résultats, des récessions et une souffrance sociale aiguë. Le seul mérite d’Angela Merkel est de ne pas s’être opposée au célèbre « quoi qu’il en coûte » de Mario Draghi, le président de la BCE.  Mais cette intervention, qui a mis fin à la crise, aurait dû se produire bien plus tôt, au départ de la crise. Après s’y être opposée, la si prudente chancelière a fini par bouger, mais il était bien tard.

Les deux crises européennes consécutives et l’affaire de l’immigration ont joué un rôle majeur dans la montée du sentiment anti-européen qui est désormais influent dans chaque pays. Ce sentiment a nourri la décision britannique de se retirer de l’UE. Quand les sondages ont commencé à indiquer que le Brexit devenait probable, le Premier ministre David Cameron a fait le tour des capitales pour demander des concessions. Serait-il possible d’accorder à la Grande-Bretagne quelques exemptions des règles européennes ? Le débat était entre le respect des règles acceptées et le pragmatisme. Merkel aurait pu peser en faveur du pragmatisme, l’une des ses qualités maintes fois appréciées. Elle ne l’a pas fait. Le pari était que les Britanniques s’en rendraient compte et voteraient contre le Brexit. Pari perdu, et tout le monde a perdu. L’intégrité de l’UE a été brisée, et avec elle l’idée que l’Europe doit rassembler tous les pays démocratiques. Certes, la Grande-Bretagne a toujours été différente mais le défi a toujours été d’accommoder la diversité. Sous la direction de Merkel, l’Europe a échoué.

Il est vrai que l’Allemagne a mieux traversé la crise du Covid que la plupart des autres pays, et le mérite en revient largement à Mutti. Mais deux années réussies ne peuvent pas compenser les précédentes”.

POLÍTICA ESPANYOLA: PRIMERES ENQUESTES DEL NOU CURS

Amb el reinici del curs polític, les primeres enquestes publicades confirmen el creixement del PP per l’absorció del vot de Ciudadanos, mentre que Vox manté el seu espai i la competència amb els populars. El PSOE aguanta, però a la seva esquerra Unidas Podemos dóna senyals de feblesa. I es manté immutable el pes de nacionalistes i regionalistes …:

Anàlisi d’Oriol BARTOMEUS a Agenda Pública (17-09-21): Carrera de fondo  [4]

“Los datos del Barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) de septiembre arrojan pocas novedades, pero contundentes y hasta cierto punto sorprendentes. El cambio principal respecto de la encuesta de julio es el retroceso del Partido Popular, previsible por el agotamiento del empuje proporcionado por la victoria de Isabel Díaz Ayuso en las elecciones autonómicas de Madrid. El voto de los populares, de celebrarse hoy las elecciones generales, se situaría en un nivel similar al de abril, justo antes de la convocatoria avanzada en Madrid.

No por previsible, la caída del PP es menos sorprendente. En primer lugar, por lo abrupto de la tendencia: tres puntos en estimación entre julio y ahora, lo que le aleja de un PSOE plano. En este lapso, los populares habrían perdido 300.000 votantes, más de medio millón desde junio, lo que equivaldría a dejar escapar prácticamente todo el voto acumulado a raíz del 4-M madrileño.

En segundo lugar, lo que sorprende aún más, porque no parece responder a ningún acontecimiento relevante, es la dirección que toman la mayor parte de las pérdidas del PP: hacia Vox. El partido ultraderechista recupera en este sondeo el nivel de estimación de abril, precisamente antes de las autonómicas de Madrid; y lo hace no fidelizando su propio espacio de voto (ya de por sí muy fiel), sino capturando el voto que sale del Partido Popular. Entre julio y septiembre, Vox habría doblado el número de votantes provenientes de los populares. A tenor de los datos del CIS, hoy en día casi 700.000 electores que optaron por el PP en noviembre de 2019 votarían ahora a los de Santiago Abascal.

El movimiento tiene difícil explicación, y tal vez el problema es entender ese segmento como un voto decidido cuando no lo es. Los datos del Barómetro (de cualquier barómetro) apuntan más que concluyen. Al fin y al cabo, aún queda un largo trecho hasta las elecciones generales y las tendencias que se observan deben tomarse como eso, tendencias; demasiadas veces nos dejamos llevar por el presentismo de los datos del día, extrapolándolos a un futuro todavía incierto.

Lo que nos dice el Barómetro es que la frontera entre el PP y Vox sigue abierta, que hay un tránsito importante de votantes entre uno y otro partidos, de una magnitud suficiente como para decantar qué partido encabeza los pronósticos demoscópicos. El PP habría apurado el saco de votos de Ciudadanos, pero no ha logrado taponar la herida de Vox, algo que los resultados de Madrid ya anunciaban.

Los datos también demuestran que la estrella de Ayuso palidece entre el votante del PP, pero no en favor de Pablo Casado, preferido como presidente por menos de la mitad de sus votantes, sino de Abascal. Además, la estrategia del PP de movilizar a su espacio a base de demonizar a Pedro Sánchez, exitosa entre su base, no aleja la sombra de Vox, sino todo lo contrario.

En la izquierda parece vivirse un momento de calma a la espera de lo que pueda suceder. El voto socialista se mantiene a la expectativa. El intento de movilizarlo apelando al éxito en la vacunación y la evacuación de Afganistán ha chocado con la factura de la luz. Por su parte, la evidente mejora que ha supuesto para Unidas Podemos el cambio de Pablo Iglesias por Yolanda Díaz no parece traducirse electoralmente.

Compás de espera. Casi tres millones de electores no saben aún lo que van a votar. A veces, llevados por el fragor de la batalla, por el griterío y la inmediatez, olvidamos algo esencial: esto es una carrera de fondo y no estamos, ni de lejos, en la última vuelta”.

Article d’Anabel DIEZ a El País (18-09-21): El bipartidismo se pisa los talones                                                                                                                                                 Los datos del PSOE y del PP en las encuestas les alejan de una victoria clara sobre su oponente

“No hay motivos de entusiasmo desmedido para el PSOE, ya que su incremento de casi un punto, según el CIS publicado hace 48 horas, en relación a julio, se justifica por el retroceso del PP. Pero tampoco hay razones para el abatimiento: los augurios de su fuerte retroceso no les salen ni en datos actuales ni en tendencias. En sus vaticinios de que no están tan mal e incluso de que solo les queda crecer les acompañan estudios propios y ajenos. La observación de que Vox “ha llegado para quedarse”, según distintos dirigentes políticos, es aceptada como incuestionable y seguida muy de cerca tanto por el PSOE como por el PP. Ciudadanos sigue con síntomas débiles. Los analistas de Elemental Research manejan esos datos y sitúan a Unidas Podemos en un 11,3% en tanto que Más País no se mueve, con un 4,3% en intención de voto. No hay diferencias sustanciales en las opiniones de los partidos respecto a que el PSOE y el PP están en un virtual empate tras el verano, dado que los populares han frenado su crecimiento. Con ligeras diferencias en ello coinciden Elemental Research e Imop Insights, centro que elabora estudios para El Confidencial.

La carrera por estar en la cabeza se va a librar, pero para el PSOE y el PP es vital cómo les vaya a los rivales por su izquierda y por su derecha. Sin la ayuda de independentistas y regionalistas, Pedro Sánchez no gobernará. Casado tampoco lo hará sin Vox. De las tripas de los datos del CIS se aprecia que la preocupación ciudadana mayoritaria está en la situación laboral y en la economía. Ese es el campo de juego. El Gobierno se centrará en realzar machaconamente cada dato que sea favorable, en tanto que el PP tiene el reto de convencer de que todo va a peor, y lo que avance será a pesar del Gobierno a Europa.

El Ejecutivo está convencido de que ese reproche constante se dará de bruces con la realidad del país. Ante esta posibilidad, los populares arreciarán con las relaciones entre el Gobierno y la Generalitat catalana y el supuesto peligro de desmembración de España. Si esto no es fácil justificarlo, por el curso de las negociaciones, sí puede encajar la denuncia de un trato favorable a la comunidad autónoma catalana. La preocupación de los ciudadanos, una vez atemperado el peligro de la pandemia, está en la economía, pero el PP no se retirará de la batalla de los símbolos nacionales”.

Enquesta d’IMOP Insights per a El Confidencial (22-09-21): El PP se recupera en la España interior y vuelve a ganar en sus viejos feudos         Pese al empate entre los dos grandes partidos, Casado logra ventaja en el reparto de diputados gracias a las provincias de Castilla y León, Madrid y la Comunidad Valenciana

“Los populares crecen seis puntos con respecto a noviembre de hace dos años, pero es la desaparición de Ciudadanos lo que le permite recuperar sus principales bastiones. La fragmentación del voto de la derecha en tres opciones destrozó las expectativas de Casado en muchas provincias, especialmente las de la España interior, donde el electorado conservador es mayoritario. Pero esa división consiguió que el PSOE quedara por delante”.

“Las provincias de la España vacía se confirman en todo caso como la verdadera clave del éxito de los populares. Si el escenario se mantiene como hasta ahora, con ese empate técnico a votos, el PP se garantizará la victoria de escaños gracias a todas esas provincias del interior en las que la mayoría conservadora inclinará la balanza de diputados en favor de Casado”.

POLÍTICA ESPANYOLA: TURBULÈNCIES POPULARS

Malgrat els bons pronòstics demoscòpics, el Partit Popular no aconsegueix estabilitzar el lideratge de Pablo Casado, molt condicionat per la competència de Vox i perturbat per les ambicions d’Isabel Ayuso:

Article de J.J.MATEO i Elsa GARCÍA DE BLAS a El País (19-09-21): El envite de Ayuso sacude a los populares                                                                                              La intención de la presidenta de dirigir el partido en Madrid desata un terremoto político en la sede de Génova

“¿Cuál es el trasfondo de todo esto?, se preguntan en el PP. “El elefante en la habitación es que en el partido se plantee esta cuestión: ¿Es Ayuso mejor que Casado para ganar a Pedro Sánchez?”, reflexiona un dirigente de la cúpula nacional. “Ella es como Lady Gaga, es el hecho político más importante en España desde Adolfo Suárez y Felipe González. Doblar los diputados en unas elecciones, ¿quién ha hecho antes eso? Y que la gente la aplauda como lo hacen cuando la ven en la calle. No hay un fenómeno como ella: ni Aznar ni Rajoy”, sostiene.

Pero, de un lado y de otro, todos están de acuerdo en que el calendario beneficia a Casado y que será el actual presidente del PP el que se presente a disputar a Sánchez la presidencia del Gobierno en 2023.

Aunque ella lo niega, diversas fuentes del PP aseguran que Ayuso se está colocando de espectadora en posiciones de ventaja por lo que pueda pasar. Algunas voces veteranas del PP acostumbran a decir que al actual líder del PP solo “le queda una bala”, es decir, que solo tendrá una oportunidad”.

Article de Josep RAMONEDA a El País (23-09-21): De Merkel a Casado       La canciller alemana no ha hecho ni una concesión a Alternativa para Alemania, que aprenda el PP, que sigue emborronando su currículum con flirteos permanentes con Vox y dando cuerda a parte de su discurso

“Estos días la prensa hace balance del legado de Angela Merkel, que deja la cancillería alemana después de 16 años. Y si en algo hay amplio reconocimiento es en su insobornable actitud ante la extrema derecha. Ni una sola concesión a Alternativa para Alemania, el partido neonazi, a la que ha parado los pies siempre que ha sido necesario sin cálculos electorales ni concesiones mezquinas. Una firmeza que no le ha impedido ser reelegida hasta que ella ha dicho basta. Que aprenda el PP, que sigue emborronando su currículum con flirteos permanentes con Vox y dando cuerda a parte de su discurso, con el argumento de recuperar así el electorado que se fugó. ¿Todavía no se han enterado de que fue la corrupción la que marcó el fin de ciclo del PP? No basta con una grosera radicalización y exhibición de lenguaje macho para aspirar a recuperar terreno. Pero parece que a Casado no le alcanza para plantear un programa alternativo y prefiere jugar al ruido y a las tretas legales.

El respeto a los demás y el cumplimiento de la ley, principios básicos de la democracia que a menudo proclama el PP, parece que son de perímetro variable para la derecha: como si el PP tuviese bula en defensa de sus intereses de grupo. Llevan tres años negándose a cumplir con el calendario legal de renovación del Consejo General del Poder Judicial. Incluso Europa exige ya que se cumpla la normativa. Pero sigue bloqueando el procedimiento por la sencilla y mezquina razón de que no quiere perder las complicidades que tiene en el gobierno de los jueces. No hay salida. El camino es claro: renuévese el Consejo y después que ponga el PP en marcha los procedimientos pertinentes para el largo proceso de reforma legal que pretende, y que el Parlamento decida. Pero no. Lo que quiere Casado es seguir en la provisionalidad del Poder Judicial, contando con obtener una mayoría parlamentaria dentro de dos años que le permita renovar, entonces sí, el Consejo con la confianza de seguir sintiéndolo como favorable. Esta es la idea de la derecha de la división de poderes. Otro regalo a los oídos de Vox.

De Merkel a Casado, dos derechas bien distintas, de la defensa de las instituciones democráticas al irresponsable jugueteo con la extrema derecha”.

Article de Francesc de CARRERAS a El Confidencial (23-09-21): Los incomprensibles errores del PP                                                                                               El PP lo tenía fácil por los errores y disparates del adversario, pero él solito se está perjudicando. Puede rectificar para emprender de nuevo el vuelo, pero no lo hace y cada vez se complica más la vida … Para ganar unas elecciones generales, el PP debe ser un partido con sentido de Estado, sólido, seguro e internamente cohesionado

“El veto a la renovación del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) resulta incomprensible. Por supuesto, el PP tiene derecho a pretender cambiar una ley orgánica que en los aspectos básicos de la elección de consejeros dura ya 35 años, incluso puede sostener que en su aplicación no se ha respetado la sentencia interpretativa del TC, que data de 1986 —aunque en ello ha participado en igual medida que el PSOE—, pero lo que no puede es contribuir decisivamente a vulnerarla con el absurdo argumento de que la renovación procederá cuando la ley se cambie.

Esta razón, que sostiene el PP desde hace unos meses —antes había defendido otras más aceptables—, no tiene un pase. Se trata de una ley válida (dado que según el TC no es contraria a la Constitución, su norma superior) y vigente (no ha sido derogada por otra posterior). Además, el órgano que la aprobó (las Cortes Generales) es el competente. Estas tres condiciones demuestran que es de obligado cumplimiento. Pero hace más de 1.000 días, casi tres años, que el Congreso y el Senado están vulnerando la Constitución. Un escándalo.

El empeño del PP en eludir su deber de llegar a un acuerdo parlamentario porque no está de acuerdo con el contenido de la ley carece de todo fundamento jurídico, es un caso de desobediencia clara al orden constitucional. La conclusión es que un partido que defiende posiciones antijurídicas demuestra un muy escaso sentido de Estado.

La otra cuestión que está perjudicando gravemente la imagen del PP es la disputa sobre quién debe ocupar la presidencia del partido en la Comunidad de Madrid. A mi modo de ver, se trata de un tema menor y la controversia resulta casi surrealista. Pero para algunos no debe ser tan menor si, al parecer, esta imagen tan perjudicial de desunión interna les compensa.

En el centro de la polémica se encuentra, por lo visto, Isabel Díaz Ayuso, la popular y controvertida líder que arrasó en las pasadas elecciones autonómicas. ¿Piensa alguien que aumentará sus poderes de control y dirección del partido en la comunidad si ostenta este cargo o seguirá teniendo los mismos poderes por el apoyo popular que alcanzó al ser elegida y su posición de presidenta de la comunidad? La verdad es que me parece una lucha estúpida y sin sentido alguno, pero deteriora la imagen del partido en toda España y pone en duda la autoridad y el liderazgo de Casado. ¿Está Díaz Ayusoo alguno de sus consejeros tras estas oscuras maniobras?”

POLÍTICA ESPANYOLA: EL BLOQUEIG DE LA RENOVACIÓ DE LES INSTITUCIONS

La conseqüència més negativa de l’estratègia del Partit Popular és el bloqueig de la renovació del Consell General del Poder Judicial, del Tribunal Constitucional, del Tribunal de Comptes i altres institucions. És especialment interessant l’informe que publica elDiario.es sobre la trajectòria professional i política de Carlos Lesmes que explica els interessos compartits entre el corporativisme judicial i la dreta política:

-Article d’Ignacio ESCOLAR a elDiario.es (18-09-21): Quién es Carlos Lesmes y por qué no ha dimitido como presidente del Poder Judicial   [5]

Lesmes lleva casi cuatro décadas de carrera profesional. Pero más de dos tercios de ese tiempo ha ejercido en puestos a los que ha llegado con el apoyo del PP. Ha sido un largo ascenso hasta la cumbre de la Justicia, de un cargo a otro, siempre apoyado por una red de favores cruzados: hoy por ti, mañana por mí

Article d’Ana CARMONA CONTRERAS a El País (22-09-21): No usar la Constitución en vano                                                                                                                Flaco favor hacen a la norma suprema quienes incurren en la falacia de auspiciar su defensa y exigir su respeto cuando, en realidad, lo que se está llevando a cabo es justamente lo contrario: incumplir sus mandatos

“Un análisis riguroso del escenario político conduce, no obstante, a un diagnóstico bien distinto por lo que a la defensa de la Constitución se refiere. Dejando a un lado a las fuerzas que, en efecto, la rechazan abiertamente —los independentistas catalanes y vascos— y propugnan su alteración al margen de los procedimientos de reforma establecidos, lo cierto es que quienes se autoproclaman como sus más fieles guardianes —el Partido Popular y Vox— mantienen una conducta desprovista de coherencia en este sentido. Así se pone en evidencia cuando se toma en consideración el caso de Vox, que pretende erigirse en defensor de los derechos fundamentales, celebrando —y considerando como un éxito propio— la sentencia del Tribunal Constitucional que anuló la declaración del primer estado de alarma para gestionar la pandemia sanitaria. Al mismo tiempo, sin embargo, lanza agresivas campañas en las que se ponen en cuestión e incluso se niegan tales derechos en relación con colectivos especialmente vulnerables, como son las mujeres víctimas de violencia de género, los inmigrantes menores no acompañados o los transexuales, que sin lugar a dudas también gozan de la protección que brinda la Constitución. Una valoración igualmente negativa, por su parte, merece el Partido Popular que, como es sabido, mantiene una actitud de empecinado rechazo hacia la renovación de un nutrido elenco de órganos constitucionales que se encuentran en una situación de prolongada interinidad: el Consejo General del Poder Judicial, el Tribunal Constitucional, el Defensor del Pueblo y el Tribunal de Cuentas. Actuando de esta forma, los populares dan lugar a un impasse institucional que es consecuencia del flagrante incumplimiento de las prescripciones constitucionales relativas a la duración de los mandatos de quienes componen estas instituciones, así como a la periodicidad de su renovación”.

“… la conducta de los responsables públicos en el desarrollo de sus funciones, ajustándose a lo previsto en sede constitucional, actúa como un elemento primordial de cara a propiciar un contexto favorable para la preservación de los valores y principios básicos que se recogen en las normas constitucionales. Porque si los procedimientos que conducen a la adopción de decisiones, ya sean éstas legislativas, ejecutivas o judiciales, no respetan los mandatos establecidos, se está abriendo la puerta que conduce a su devaluación en términos normativos. Estaríamos en un escenario como el descrito por Karl Loewenstein en su clásica obra Teoría de la Constitución en el que ésta, al haber sido despojada de realidad existencial, no funcionaría sino como ficción y, así, aun manteniendo en términos formales su validez jurídica, vería limitada su efectividad al terreno de lo puramente nominal. Dicho contexto, por lo demás, se muestra especialmente propicio para que cunda la desafección ciudadana frente al pacto constitucional. Nos encontraríamos, recurriendo nuevamente a Loewenstein, ante una situación en la que se causa un grave perjuicio al denominado “sentimiento constitucional”, esto es, a “esa conciencia de la comunidad que, trascendiendo a todos los antagonismos y tensiones político-partidistas, económico-sociales, religiosos o de otro tipo, integra a detentadores y destinatarios del poder en el marco de un orden comunitario obligatorio, justamente la Constitución”.

Flaco favor hacen a la Constitución quienes incurren en la falacia de auspiciar su defensa y exigir su respeto cuando, en realidad, lo que se está llevando a cabo es justamente lo contrario: incumplir sus mandatos. Recuperar la senda marcada por la norma suprema se muestra, pues, como requisito imprescindible para neutralizar el daño que se le está causando tanto a su eficacia práctica como a sus bases fundacionales. Para ello, más allá de apelar una vez más a la responsabilidad y lealtad institucional de los causantes del daño, resulta pertinente recordar una premisa básica en la que se asienta toda cultura política democrática que goza de buena salud: tomarse en serio la Constitución y no utilizar su nombre en vano”.

POLÍTICA ESPANYOLA: LA BATALLA ENTRE  LA VELLA I LA NOVA POLÍTICA A LES PÀGINES DE EL PAÍS

A les pàgines d’opinió del diari El País s’està lliurant una batalla cruenta entre alguns representants del statu quo de la Transició -especialment Juan Luis Cebrián- i alguns dels publicistes de la nova política -com Ignacio Sánchez-Cuenca-,  i amb aportacions que posen els punts sobre les is -com les de Soledad Gallego-Díaz-. Al marge d’aquesta batalla, Pablo Simón obre el camp de la polèmica en plantejar la necessitat de reformular de nou l’equilibri entre llibertat i igualtat:

Article de Juan Luis CEBRIÁN a El País (20-09-21): Intelectuales, cabezas de chorlitos

“Estamos no solo al final de un ciclo sino al comienzo de una nueva civilización. El desapego de miles y miles de jóvenes hacia la política vigente es consecuencia de la falta de empatía del poder con el sentir de la calle. Necesitamos por eso más que nunca a los cabezas de chorlito, la narración de su experiencia y la expresión de su disidencia cívica. Por mucho que pese a los adoradores del oficialismo y se pavoneen como poseedores de una superioridad moral que nadie reconoce y a nadie interesa”.

Article d’Ignacio SÁNCHEZ-CUENCA a El País (21-09-21): Asimetría política (y testicular)                                                                                                                      Se ha establecido una equivalencia falaz entre Podemos y Vox para justificar alianzas electorales cuando no son lo mismo: las ideas del primero no cuestionan la democracia como hace la extrema derecha

“Lo que me interesa analizar no es la incoherencia del PP, sino si, verdaderamente, es lo mismo que el PSOE pacte con Podemos y que el PP lo haga con Vox. Es decir, si estando ambos partidos situados en los extremos de la escala ideológica, son equivalentes por ello a efectos de una coalición de gobierno.

Puede que a muchos les parezca una perogrullada lo que voy a decir a continuación, pero estoy convencido de que muchos otros piensan de manera distinta. En mi opinión, la simetría entre Podemos y Vox se rompe desde el momento en que abandonamos el plano de la ideología y nos situamos en el plano de la democracia. Los dos partidos, desde luego, se sitúan en posiciones ideológicas más extremas que PP y PSOE, pero lo más importante no es eso, sino si son equivalentes en sus credenciales democráticas. Es ahí donde deja de haber simetría y entra la falsa equivalencia. Es esta falsa equivalencia la que contamina los juicios sobre la legitimidad de las fórmulas de coalición.

Podemos tiene propuestas que, lógicamente, producen rechazo e incluso una sensación de ofensa en amplias capas de la ciudadanía. Entre otras muchas cosas, es un partido abiertamente republicano, tiene una visión crítica de la Transición española, está a favor de un referéndum de autodeterminación de Cataluña, promueve el impago de una parte de la deuda pública y apuesta por el lenguaje inclusivo. Este programa gustará más o menos desde la posición ideológica de cada cual, pero me parece evidente que ninguno de los puntos mencionados entra en colisión con los principios de la democracia. Pone en cuestión, desde luego, los cimientos del sistema: la monarquía, la unidad de España y la propia Transición. Pero nada de eso, por muy sagrado que se considere, destruye o erosiona la democracia como tal. Puede haber democracia sin monarquía, con Cataluña fuera de España si así lo desea una mayoría de catalanes, y sobre bases distintas de la Constitución de 1978.

En cambio, Vox defiende medidas excluyentes que contradicen principios democráticos básicos. La más notoria de todas ellas es la ilegalización de partidos nacionalistas. Vox antepone su exacerbado nacionalismo español a la democracia. La ilegalización de los partidos nacionalistas significaría, por ejemplo, que el 67% de los votantes del País Vasco en las elecciones autonómicas de 2020, que optaron por partidos nacionalistas (PNV y Bildu), quedarían sin representación política. De ahí que resulte un sarcasmo que haya quien considere que Vox forma parte del “constitucionalismo” y que el grupo al que me he referido en alguna ocasión como “los intelectuales de Colón” promuevan la movilización ciudadana en contra de los indultos a los líderes independentistas, sin hacer ascos a los apoyos que reciben de la extrema derecha. Prohibir partidos no violentos, sólo por sus ideas, con un apoyo mayoritario en algunas zonas de España, es una aberración democrática. Aunque suele hablar en términos deliberadamente ambiguos, Vox muestra también su carácter excluyente cuando se refiere a la inmigración y las cuestiones de género. Su xenofobia y homofobia son innegables. Con Vox la democracia se estrecha y bordea el autoritarismo.

La legitimidad de Podemos y Vox como potenciales socios de coalición es, por tanto, muy distinta. Insisto, más allá de la simpatía ideológica que tengamos por cada partido, no hay razón para afirmar que la inclusión de Podemos en el Gobierno sea un peligro para la democracia, mientras que, claramente, la de Vox sí lo es. Puede que en otros ámbitos ocurra al revés, pero desde luego en el plano de análisis más fundamental, que es el de democracia frente a autoritarismo, Podemos y Vox no son equivalentes.

Precisamente porque no lo son, la derecha lleva tiempo desenterrando la propaganda anticomunista de la Guerra Fría, como si hubiera algún peligro de involución totalitaria de signo comunista en los países occidentales. ¿Cuántas veces no han oído lo de “Gobierno social-comunista”? De lo que se trata con esta palabrería anacrónica es de deslegitimar la coalición que actualmente gobierna España.

Puesto que democráticamente hablando Podemos y Vox no son lo mismo, cabe argumentar la necesidad, en el caso de Vox, de establecer un cordón sanitario (no ilegalizando el partido, ni eliminando sus derechos políticos, sino renunciando a formar coalición con él o a depender de sus votos). Esto requiere que los partidos inequívocamente democráticos se pongan de acuerdo en evitar que la extrema derecha pueda condicionar la formación de gobierno. Así, en caso de que PP y Vox sumaran una mayoría absoluta, el resto de grupos políticos debería prestar sus votos al PP para que este gobierne sin necesidad de contar con Vox. En eso consiste un cordón sanitario y se justifica por la necesidad de preservar un bien mayor como la democracia.

En términos democráticos y de inclusión, Podemos y Vox no son equivalentes. Por mucha querencia que tengamos a la simetría, hay excepciones. Las excepciones, de hecho, no son exclusivas de la política; se dan también en la naturaleza y, curiosamente, también en torno a la distinción entre izquierda y derecha. La asimetría más llamativa se produce en los machos de la especie humana, cuyo testículo izquierdo cuelga más bajo que el derecho. Por algo será”.

 Article de Soledad GALLEGO-DÍAZ a El País (19-09-21): Viejos e inmaduros                                                                                                                                           Las personas que tuvieron un cierto protagonismo en el periodo de la Transición eran muy distintas entre sí

“Las generalizaciones y las formas impersonales suelen incomodar dentro de los análisis políticos. ¿Se puede pensar que los hombres y mujeres de aquella Transición endurecieron de repente y en bloque sus posiciones desplazándose hacia la derecha y adoptando posiciones intolerantes y excluyentes? ¿Cuántos? ¿Todos, un tercio, el 33,3% de ellos? A muchos periodistas nos suele saltar un interruptor siempre que alguien relacionado con la política dice: “Habría que haber hecho…”. ¿El qué? ¿Quién? ¿Cómo? ¿Cuándo? Las personas que tuvieron un cierto protagonismo en la Transición eran muy distintas entre sí, pero bueno, consideremos el periodo: ¿qué cosas concretas se debieron haber hecho que no hicieron? ¿Cuándo? ¿Cómo? En realidad, es un análisis muy interesante, que merece concreción y exactitud. Obviamente no se puede reprochar, en términos generales, que en el periodo de la Transición no se produjeran reformas, porque hubo muchísimas. Quizás si se analiza el periodo a partir de 1996, se observa una fuerte ralentización. ¿Producto de personas que ya habían hecho su trabajo y que ahora ponían impedimentos para que otras hicieran el suyo? Todo es posible, pero es también muy probable que los enfurruñados fueran los votos …”.

Article de Pablo SIMÓN a El País (20-09-21): El capital de la izquierda pija [6] Ante el desafío de articular amplias coaliciones sociales, tendrán más opciones de triunfar aquellos que no hacen rivalizar, sino que ensanchan, las nociones de libertad o igualdad

“Pocos temas tan apasionantes y apasionados como la relación entre desigualdad, clase social y política. Natural, por tanto, que haya saltado al debate público de manera tan viva. Fue el economista Thomas Piketty, en su libro Capital e Ideología, uno de los más conocidos en abrir fuego apuntando al profundo cambio de la base social de los partidos políticos en Occidente.

Con una plétora de datos, este autor señala que los partidos de izquierda han dejado de representar a las clases trabajadoras en favor de las capas más educadas y de mayores ingresos de la sociedad. Esto explicaría por qué el conflicto social ha pasado de versar sobre redistribución a hacerlo sobre los intereses de las clases más formadas, lo que algunos llamarían “políticas de identidad”.

Pocos temas tan apasionantes y apasionados como la relación entre desigualdad, clase social y política. Natural, por tanto, que haya saltado al debate público de manera tan viva. Fue el economista Thomas Piketty, en su libro Capital e Ideología, uno de los más conocidos en abrir fuego apuntando al profundo cambio de la base social de los partidos políticos en Occidente.

Con una plétora de datos, este autor señala que los partidos de izquierda han dejado de representar a las clases trabajadoras en favor de las capas más educadas y de mayores ingresos de la sociedad. Esto explicaría por qué el conflicto social ha pasado de versar sobre redistribución a hacerlo sobre los intereses de las clases más formadas, lo que algunos llamarían ‘políticas de identidad’”.

ELS ENRENOUS DEL  PREU DE L’ELECTRICITAT

Les urgències polítiques provocades per l’alarma social davant l’augment del preu de l’electricitat no poden obviar la necessitat d’explicar les conseqüències de la transició energètica cap a una economia descarbonitzada:

Article d’Antoni ZABALZA a El País (17-09-21): Electricidad, clima y transferencias de renta                                                                                                                  El Gobierno ha abierto un debate fundamental y necesario, que llega con retraso, sobre la descarbonización de la economía

“… la causa del pronunciado incremento del precio de los derechos de emisión ha sido la política de la Unión Europea (UE) de acelerar la transición energética hacia una economía descarbonizada.

El objetivo concreto de la UE es reducir entre 1990 y 2030 las emisiones en un 55% y alcanzar la neutralidad climática (emisiones iguales a absorciones) en 2050. La UE ha promovido esta aceleración reduciendo los derechos de emisión en circulación frente a una demanda que, anticipando efectos de largo plazo, ha aumentado de forma notable. El resultado ha sido contundente: en enero de 2021, el precio medio del derecho de emisión de CO2 estaba en 33,3 euros por tonelada, mientras que en agosto alcanzó los 56,5 euros; un incremento, en ocho meses, de casi el 70%.

Esta es una política europea y, por tanto, una política española ¿Por qué, en España, una política estratégica de este calibre se ha convertido de repente en una emergencia social? ¿Acaso el Gobierno español no hizo los análisis necesarios para prever: primero, el importante aumento del precio de los derechos de emisión que se avecinaba; segundo, el efecto que este aumento iba a tener sobre el precio de la electricidad; y tercero, las consecuencias de una electricidad sustancialmente más cara sobre el bienestar de los hogares y la posición económica de las empresas? La respuesta corta es que el Gobierno, probablemente, no lo hizo”.

“Querer resolver el problema del encarecimiento de la electricidad imponiendo precios administrativos o interviniendo de forma diferenciada según la tecnología de la que proceda la electricidad es problemático. Cercena el contenido informativo del precio de mercado y distorsiona los incentivos que dicho precio genera. Introducir ruido en la señal (en el precio) que el mercado emite no es una buena política.

También se ha criticado la incidencia económica del encarecimiento de la electricidad. Existe malestar entre los ciudadanos y este malestar está justificado. Las familias han visto, sin aviso, que su factura de la luz aumentaba, y las empresas industriales (estas más apercibidas que las familias) que sus costes de energía eléctrica escalaban y reducían su competitividad internacional.

Para complicar más la cuestión, cuando el precio de la electricidad aumenta, aumenta también la rentabilidad de las tecnologías más eficientes (de las renovables, por ejemplo). Sobrerretribución no es la mejor forma de denominar lo que en realidad es un incentivo económico: la señal que el mercado está dando a los generadores eléctricos para que aumenten la producción de electricidad de origen renovable, y a los demás agentes económicos para que recursos ahora empleados en otras actividades se dediquen a financiar inversiones en estas tecnologías. Pero el hecho de que el incentivo sea tanto más potente cuanto, vía precio o a través de inversiones, mayor sea el volumen de recursos transferido al sector eléctrico dificulta la explicación a la ciudadanía de esta transferencia de renta.

No tiene sentido demonizar a las eléctricas porque tampoco ellas se librarán de este terremoto eléctrico dado que, con el advenimiento de las tecnologías renovables, los generadores de electricidad se enfrentan a una profunda reestructuración que cambiará la naturaleza del sector. La bonanza económica de la que están disfrutando no es permanente.

Las pocas grandes eléctricas de hoy deberán reconciliarse con la idea de que en un futuro no demasiado lejano el sector contará con nuevos actores debido a las menores barreras de entrada que la naturaleza modular de las tecnologías renovables permite. La buena noticia es que el futuro sector de la generación eléctrica en España será más verde y estará sujeto a un grado de competencia mucho más elevado que el actual”.

Article de José Luis FERREIRA a Nada es Gratis (17-09-21): El funcionamiento y las propiedades del mercado marginalista [7]

“El mercado eléctrico, con su sistema de subastas diario, intenta emular un mercado competitivo para aprovechar sus buenas propiedades. En la subasta un productor no dice su coste, sino el precio mínimo al que se compromete a vender cierta cantidad. Si la subasta es competitiva, estos precios coincidirán con sus costes o serán, incluso, menores. Así, algunas tecnologías se ofrecen a precio cero para asegurarse que entrarán en el mercado sabiendo que se remunerarán a un precio positivo. Esto ocurre, p. ej., con la nuclear, que no puede parar fácilmente y debe asegurarse que toda su producción entra en el sistema.

Sin embargo, como vimos en su día, la remuneración a precio de mercado de las hidroeléctricas y las nucleares no generan ningún incentivo para mejorar la tecnología o aumentar la capacidad. Se programaron con otra financiación y la orografía por una parte y la decisión política por otra impiden ampliar la capacidad de estas tecnologías. Cabría, por tanto, sacarlas del mercado y favorecer una reducción de la tarifa de la luz en su parte fija o en las primeras unidades consumidas, dejando las últimas al precio marginal para mantener los incentivos adecuados a desviar el consumo de las horas pico y a abaratar las tecnologías que sí se pueden expandir. Por otra parte, si políticamente se decide eliminar la moratoria nuclear, las nuevas centrales sí deben poderse remunerar según el precio de mercado. Si a ese precio son rentables, adelante. Si no lo son, no deben entrar. No debería hacer falta decir que la rentabilidad debe incluir todos los costes, el de las emisiones de CO2 incluido, y todos los beneficios.

Aclarando algunas confusiones

1. La analogía de que tener un mercado marginalista es como pagar sardinas al precio de percebes no tiene sentido. Un kWh en la red puesto por una central de carbón es igual que uno puesto por una planta fotovoltaica.
2. La idea de que distintas tecnologías no deben competir entre sí no se sostiene. Precisamente una de las bondades del mercado es incentivar el uso de las mejores tecnologías. Para ello deben competir entre sí. Esto no se contradice con lo que hemos dicho sobre las tecnologías que no pueden expandirse (hidráulica y nuclear).
3. Abaratar el recibo de la luz bajando el precio de todas las unidades no es una buena idea: impide la racionalización del consumo. Se pueden abaratar las primeras unidades, sacar la nuclear y la hidroeléctrica del mercado, dar un bono eléctrico a las familias pobres, vigilar la colusión de las empresas, etc. Se puede hacer todo eso, menos impedir que las últimas unidades se paguen según su coste”.

LA TAULA DE DIÀLEG ENTRE ELS GOVERNS D’ESPANYA I DE CATALUNYA

L’escepticisme general sobre les possibilitats de trobar una sortida raonable al problema polític català, no exclou una interpretació positiva de la taula de diàleg entre els governs espanyol i català, en la mesura que suposa un pas important cap a la normalització institucional després d’una dècada de conflcite estèril. Una normalització que convé als dos governs, necessitats d’assegurar-se un període d’estabilitat.  Tanmateix, les perspectives d’avançar cap a un acord polític estan condicionades severament pel poder de veto del Partit Popular i de Junts per Catalunya, disposats a sabotejar la bona marxa del diàleg:

 Relato de la tensión entre los socios del Govern ante la mesa de diálogo … El president y Jordi Sànchez se ven varias veces desde julio, pero no logran acordar la delegación … El jefe del Govern cree que se intenta socavar su autoridad cuando se entera que JxCat hace públicos los nombres

“Aragonès considera reafirmada su autoridad ante Junts. Y los de Carles Puigdemont se ven reforzados por haber defendido el pabellón de los “represaliados” ante el veto de la Moncloa y de ERC. Pero la convivencia entre Esquerra y Junts está bajo mínimos. Aragonès y Puigneró tratan de reconducirla el jueves, para blindar el Govern. Pero la próxima prueba de fuego está a la vuelta de la esquina: debate de política general en dos semanas. Ha sido la primera gran crisis del Govern, pero seguro que no va a ser la última”.

 Crònica de Carlos E.CUÉ i Camilo S.BAQUERO a El País (19-09-21): Sánchez a Aragonès: “Esto va en serio, no es para ganar tiempo”                   Los impulsores de la mesa de diálogo concluyen que Gobierno y ERC mantendrán la apuesta. El principal acuerdo es que la negociación no debe tener límite de tiempo o fracasará. ERC quiere demostrar que lidera el independentismo y el Ejecutivo se juega la legislatura

“La cita concluye sin grandes avances pero con una sensación muy positiva. Se ha creado un clima de confianza, y todos tienen claro que nadie se va a levantar de esa mesa. Ahora hay que ver si seguirá sin Junts o se podrán incorporar, pero ERC ha demostrado que es capaz de caminar sin ellos. Esta decisión de Aragonès, según la interpretación del Gobierno, eleva su figura, lo convierte en el referente en Cataluña de esta compleja negociación.

Los dos se juegan mucho. ERC quiere liderar el independentismo y mostrar que negociando se avanza más que con la vía unilateral, que dan prácticamente por acabada. El PSOE y Unidas Podemos se juegan la legislatura y su papel en Cataluña, una comunidad clave en cualquier elección general. El PP arrasa en Madrid, el PSC en Cataluña, y el desempate se hará en Andalucía, centro de la próxima gran batalla. Muchas cosas están en juego en la negociación más compleja de todas. Los que la llevan adelante insisten en que esta vez va muy en serio”.

Entrevista a Félix BOLAÑOS a La Vanguardia (19-09-21): “La mesa de diálogo es una oportunidad histórica para una generación”                       Agenda del reencuentro: “El menú lo eligieron de Mas a Torra: temas que, según la Generalitat, agudizaron el conflicto” … Veto a los indultados: “En absoluto; no hay nada que decir sobre la delegación que ha decidido Aragonès … De Torra a Aragonès: “El president tiene una disposición sincera al diálogo y eso es importante” … Reuniones de la mesa: ¿Por qué vamos a trabajar con prisas? Puede llevar años lograr resultados … Regreso de Puigdemont: “Primero que se someta a la justicia; una vez esta haga su trabajo ya se verá la situación … Presupuestos del Estado: “Ojalá alcancemos un acuerdo con ERC; son importantes para Catalunya y España” … Renovación judicial: “El comportamiento del Partido Popular es antidemocrático y denota poca madurez” … Las eléctricas: “Respetamos los beneficios ordinarios de las empresas; se trata de una medida excepcional”

Article de Joan COSCUBIELA a elDiario.es (16-09-21): Pactar el desacuerdo, darse tiempo

“El proceso de descompresión del conflicto requiere de dos cosas: tiempo y trabajo discreto para encontrar salidas (no me atrevo a hablar de soluciones, que tiene una connotación más definitiva). Quizás las salidas que ahora no son viables puedan serlo más adelante. Pero, para que esta hipótesis sea factible se necesita tiempo para que maduren y habilidad, paciencia y “finezza” para que no descarrilen incluso antes de nacer.

En cualquier negociación es imprescindible conocer muy bien los límites propios y sobre todo los de la otra parte. Además de identificar los espacios de posibles acuerdos y, cuando estos no son viables, saber pactar el desacuerdo. Eso es exactamente lo que intuyo se ha comenzado a hacer en la Mesa de diálogo.

Existen un número significativo de conflictos sobre competencias, recursos e identidad -pueden llegar a ser los más importantes- en los que los acuerdos son posibles. Pueden parecer modestos, pero son acuerdos que permitirían comprar tiempo, cuya gestión es una de las materias primas de la política.

Aunque con estos hipotéticos acuerdos no basta. Este conflicto tiene muchos afluentes que le aportan caudal, uno de ellos es la sentencia del Tribunal Constitucional que obligó a dar marcha atrás en la expresión de soberanía compartida (Parlament de Catalunya, Cortes Generales) que significaba el Estatuto, especialmente después del referéndum aprobatorio en Catalunya.

No veo en el horizonte otra salida que encontrar la manera en la que la ciudadanía de Catalunya a través de sus instituciones pueda restablecer un pacto con las instituciones del estado español y conseguir su refrendo.

Fácil de escribir, muy difícil de conseguir. Aunque si prestan atención a las palabras y los gestos de las partes, verán que ese sendero ya se ha comenzado a transitar.

Ante la imposibilidad de un acuerdo a corto plazo, han decidido pactar el desacuerdo, constatando las grandes diferencias sobre el núcleo del conflicto y a la vez dándose tiempo. Puede parecer poca cosa, pero es mucho. Es una condición no suficiente pero imprescindible para continuar la descompresión del conflicto iniciada con los indultos, construir confianzas mutuas, afianzar el diálogo e intentar una salida”.

Article de Josep MARTÍ BLANCH a El Confidencial (17-09-21): Una cortina de humo útil y necesaria                                                                                                              En realidad, lo que se vio en el Palau con la famosa mesa no es más que una cortina de humo que pretende apuntalar dos gobiernos que, desde el punto de vista parlamentario, son más frágiles de lo que aparentan

“La endeblez del Gobierno de Aragonès quedó de manifiesto con el ‘show’ que le organizaron los de JxCAT, obligándolo a vetar su participación en la mesa de negociación. El gesto de autoridad del presidente de la Generalitat no evita que quede impúdicamente a la vista que la coalición ERC-JxCAT es tan solo un matrimonio forzoso que los novios aceptaron a sabiendas de que no durará más de dos años. Por tanto, desde el minuto uno, apenas han pasado cuatro meses desde que echó a andar, pueden tirarse los trastos a la cabeza sin solución de continuidad, ya sea por el aeropuerto, por la mesa de negociación o, cuando lleguen los Presupuestos, a cuenta de los impuestos que unos querrán subir y otros no. ERC confía en que la agenda social apuntale la necesidad de gobiernos de izquierda en Cataluña y que la importancia de la estelada para el electorado vaya bajando en intensidad. De ahí la necesidad de tiempo. Tiempo al lado del PSOE. El eje que busca ERC para el futuro tiene más a ver con el eje derecha-izquierda que con el eje territorial. La mesa le da tiempo para ir llegando a ese futuro que ERC imagina con JxCAT en la oposición.

Con Pedro Sánchez, sucede más o menos lo mismo. Necesita a ERC para acabar plácidamente este mandato y los necesitará en el futuro para renovar su presidencia. Con el gran caramelo del indulto, el presidente español da por acabado el trabajo con el soberanismo para esta legislatura. A partir de aquí, cuestiones competenciales y dádivas autonómicas al margen, cualquier otra cuestión de enjundia que se acuerde con los independentistas será ya en otra legislatura. No en esta. La mesa de negociación en lo que queda del mandato actual de Pedro Sánchez será una musiquilla de fondo, pero que, en ningún caso, secuestrará el protagonismo de la acción de gobierno”.

Article d’Ignacio SÁNCHEZ-CUENCA a La Vanguardia (18-09-21): No, no i no                                                                                                                                                                  El veto permanente de la derecha en la cuestión territorial tiene consecuencias graves … Ni el PP ni el Constitucional van a querer saber nada de reconocimiento nacional, federalismo o pacto fiscal

“Este veto permanente de la derecha en la cuestión territorial tiene consecuencias graves. Por ejemplo, el Gobierno de España no tiene incentivos para proponer ninguna reforma de calado en la mesa de negociación porque sabe que, incluso en el caso de que lograra el acuerdo con la Generalitat, luego se enfrentaría al muro de la derecha (y de un sistema judicial derechizado en su cúpula). Ni el Partido Popular ni los magistrados del Tribunal Constitucional van a querer saber nada de reconocimiento nacional, ni de federalismo, ni de pactos fiscales. Se sienten cómodos con el statu quo. Saben que por mucho que presionen los independentistas, el Estado puede controlar la situación, aunque tenga que recurrir a medidas que chocan con los principios democráticos.

Dada la correlación de fuerzas y el ventajismo constitucional de la derecha, una reforma sobre la cuestión territorial solo puede tener éxito con el concurso de los populares. También por motivos de legitimidad del acuerdo alcanzado. En mi opinión, el gran desafío político al que nos enfrentamos consiste en averiguar qué tendría que ocurrir para que la derecha abandonara su veto permanente y se implicara en unas verdaderas negociaciones políticas, incluyendo la posibilidad de una reforma constitucional. La derecha que provenía del franquismo lo hizo en los años de la transición, ¿es imposible que vuelva a hacerlo?

Alcanzo a atisbar tres ­alternativas. La primera consistiría en que la de­gradación del sistema po­lítico continúe su avance y, ante la posibilidad de un co­lapso, el PP relaje su resistencia constitucional. En el contexto de Europa occidental, con sistemas políticos estables y muy ­resistentes, una evolución de este tipo parece poco probable.

La segunda es que las izquierdas, conjuntamente, adoptaran una posición rupturista si el PP se enroca en su inmovilismo. Así, la izquierda podría amenazar con negociar una consulta con Catalunya en caso de que la derecha mantenga su cerrazón y rechace toda vía negociadora. Ante los riesgos que entrañaría una solución de este tipo, el PP podría preferir una reforma constitucional en la que tuviese capacidad de influencia. No veo, sin embargo, a las izquierdas con la fuerza suficiente para lanzar un órdago de esas características.

La tercera pasaría por integrar la cuestión territorial dentro de unas negocia­ciones más amplias en las que se inclu­yesen otras materias en las que el PP podría ­obtener buenos resultados. La cuestión territorial se difuminaría en unas reformas de más largo alcance en las que todas las fuerzas políticas podrían verse reivindicadas.

Lamento decirlo, pero lo más probable es que ninguna de estas tres posibilidades se materialice. Las condiciones actuales favorecen el bloqueo del sistema. Para un país tan afectado por crisis diversas como España, la perspectiva de un bloqueo ­permanente nos condena a una lenta ­decadencia y un desgaste paulatino del sistema”.

Article d’Estefanía MOLINA  a El Confidencial (18-09-21): Sánchez y Aragonès, el ‘Tripartit’ por la puerta de atrás   [9]                                                             El acuerdo de los partidos que integraron la mesa de diálogo entre el Govern y la comitiva monclovita de Pedro Sánchez … La fórmula del “Tripartit’ por la puerta de atrás” es beneficiosa para ERC

“Pero la pregunta hoy es si el tiempo será suficiente para que Esquerra deje de jugar a las dos barajas. Es decir, la vía que le conviene —gobernar con Junts— o la única vía realista, si es que es verdad que Aragonès quiere encontrar una solución al conflicto territorial. Eso solo está en los brazos del entendimiento con Moncloa, en la semilla de ese ‘Tripartit’ encubierto.

Sin embargo, ERC tiene incentivos para seguir en la indefinición porque le permite continuar rentabilizando su posición centrípeta en el tablero político. A fin de cuentas: ERC logra con esta estrategia ponerse en el centro de la política catalana, a medio camino entre unos y otros. Por tanto, ensanchando su espacio a lado y lado, como el único partido capaz de mediar entre las dos posturas: la de la unidad de España, hoy representada por el PSC-PSOE —tras el hundimiento de Ciutadans y los pírricos resultados de la derecha el 14-F— y la del independentismo rupturista.

Ahora bien, si el tiempo no lleva a ERC a separarse de las tesis Junts, la cronificación del conflicto está garantizada. Es decir: a un juego de desgaste suma-cero entre ambos, que es el escenario actual. Para salir de esa situación, los republicanos deberían aceptar algo por debajo de la consulta soberanista, como un nuevo Estatut de Autonomía. Es lo único realista a lo que Aragonès puede verdaderamente aspirar. A saber, que por mucho que Junts caldee el ambiente, la opción no pasa hoy por más penas de prisión.

En el segundo caso, si bien Esquerra asume un coste evidente de acercarse a la idea de un nuevo Estatut, dado que Junts podría boicotearlo. La única forma de que ese escenario fuera plausible es que Aragonès no apreciara coste electoral alguno en abrazar las tesis del PSC. Es decir, que ERC ejerciera un liderazgo real sobre la mayoría irredenta del independentismo. Pues cabe recordar que el independentismo irredento es mayor al independentismo pragmático: Junts y CUP superaron en escaños a Aragonès.

A la sazón, la indefinición de ERC no dará réditos siempre. La vía de ERC reventará el día en que gobierne la derecha en España. Es decir, desbaratando los planes de Esquerra de entendimiento y distensión, dando alas de nuevo a las pulsiones más rupturistas de Junts.

Así las cosas, no hay más que quién se quedó dentro y quién fuera de la reunión para entender por qué de la foto de esta semana se beneficiaron todos los actores implicados. Sánchez saca tiempo, resistir dos años hasta elecciones y por eso no quiere plazos que no pueda cumplir. Podemos se visibiliza como la argamasa entre las dos posturas, aunque su mediación no sea ya del todo necesaria. Y ERC avala su tesis de que el PSOE se sienta porque ellos lo piden. Y mientras, Junts puede dedicarse al activismo institucional de proponer a unos presos indultados para coronar la mesa del “reencuentro”. La derecha, con el mantra de la patria que se rompe.

Pues, aunque la única vía posible de encuentro en Cataluña es hoy un nuevo Estatut, en esta legislatura no se llega ya a tiempo. Es decir, que si ERC y el PSOE quieren mantener su equilibrio de poder, necesitarían sobrevivir a otra legislatura más. Y, aunque la única vía de encuentro fuera un Estatut votado, hasta esa opción hoy sería tildada de “rompepatrias” por PP y Vox.

Mientras tanto, el ‘Tripartit’ en la sombra es casi una realidad a la que Aragonès no está dispuesto a renunciar: porque le permite ensanchar espacio electoral, y los escaños son poder para decidir qué hacer en el futuro. Aunque ese poder terminará el día en que el PSOE no esté en el poder. La ventana de oportunidad actual tiene los días contados para el ‘Tripartit’ encubierto”.

Article de Jordi AMAT a El País (19-09-21): La nomenklatura del ‘procés’   En la última década no se ha formado una clase dirigente con capacidad o influencia para desarrollarse más allá de la Generalitat

“Para impugnar la burocratización del Estado soviético, dos disidentes sustanciaron una teoría crítica sobre la nomenklatura. Primero Milovan Djilas en La nueva clase, después Michael Voslensky en Nomenklatura. Uno la aplicó al caso yugoslavo, el otro al ruso. Los dos explicaron que quienes estaban en el vértice de la burocracia se había hecho con el control de puestos clave del poder político. Desde esas posiciones habían acabado por constituirse en clase privilegiada y dominante —que no es lo mismo que clase dirigente—. No estaban allí por su pericia en el ejercicio de su responsabilidad ni tampoco por su capacidad de liderazgo. Estaban donde estaban, y el lugar podía ser intercambiable, porque formaban parte del aparato del partido. En la Generalitat ha ido consolidándose una dinámica similar y parece difícil de corregir.

Son 40 millones en sueldos y entre 500 y 600 altos cargos, como enumeró y cifró la prensa durante las negociaciones para formar gobierno, que dependen del mantenimiento de dicho pacto entre Junts y Esquerra. Están en la Mesa del Parlament, en los despachos de consellers del actual gobierno y del anterior, en la presidencia de empresas públicas… Son jóvenes cuya enseñanza general básica fue la obediencia aprendida en su partido, académicos sin plaza fija, una nómina selecta de periodistas en excedencia. Ellos constituyen la nomenklatura del procés. Así, legislatura tras legislatura, han conformado una clase con escasa renovación, que impide el mejoramiento de la administración y sin incentivos profesionales, más bien lo contrario, para modificar la agenda de prioridades de la Generalitat.

Podría pensarse que esta dinámica se replica en otras instituciones donde no se respira el oxígeno de la alternancia. La singularidad del caso actual, si se compara con la posición de sus predecesores en el período democrático, es que en la última década no se ha formado una clase dirigente con capacidad o influencia para desarrollarse más allá de la Generalitat. Sobrevive en la autonomía u orbitando entorno a ella. Dicho con otras palabras: se ha quedado sin palancas para ejercer cargos de responsabilidad en el sector privado equiparables a los que desempeñan en el público. Claro que hay excepciones, en especial entre quienes tenían una carrera profesional previa. Para los profesionales del procés, en cambio, las puertas giratorias se han atascado. Ni están ni se les espera en consejos de administración de grandes empresas ni para ocupar cargos en puestos clave del Estado. Sí ocurrió en tiempos del pujolismo. Sí le sigue pasando a un empoderado PSC. Para la nomenklatura actual, más allá de la Generalitat, nuestro desierto”.

Article de Lluís BASSETS a El País (20-09-21): Termina la década perdida Sin Junts per Catalunya la foto del diálogo es insuficiente, sin el Partido Popular el diálogo no podrá culminar con la resolución del conflicto … Aragonès ha ejercido de presidente por primera vez y rehabilitado la figura central en la institucionalidad catalana … Queda un año como margen de rectificación para que termine el derroche de esta década triste

“Y al final, le ha tocado probar a ERC con Aragonès. Es quien acaba de salir en cabeza en la carrera: en nombre de su aspiración a todo persigue el éxito político de un salto cualitativo en el autogobierno como los tres que ha conocido Cataluña, todos en el siglo XX.

Es muy difícil, cierto. Incluso improbable. Pero de momento, Cataluña vuelve a tener presidente, uno solo, después de una década en el laberinto donde se perdieron los tres últimos que ocuparon el cargo. Nadie puede disputarle el título a Aragonès, a pesar de sus dificultades para afirmarse como tal. Ha ganado las elecciones y al fin ha impuesto su autoridad echando de la negociación y de la foto a los trileros de Junts. Puigdemont está hundido, con su entorno enturbiado por los nubarrones rusos.

Hay que celebrarlo aunque el éxito se quede tan corto tras la pifia del aeropuerto, la oportunidad perdida por Aragonès para afirmar su liderazgo en la sociedad catalana y su autoridad como presidente en su propio partido y dentro del conjunto de la izquierda. Queda un año como margen de rectificación para que termine el derroche de esta década triste, en la que Cataluña se ha encogido, ha disminuido su fuerza política y se ha diluido su protagonismo español e internacional.

La salida requiere de Junts, naturalmente. Nada se podrá avanzar en Cataluña sin recuperar el mínimo consenso catalanista, ese reencuentro entre catalanes que pide Sánchez e Illa cifra en una mesa de diálogo entre catalanes. Pero tampoco se podrá culminar sin el correspondiente consenso español, en el que necesariamente debe entrar el PP, la pieza que se excluyó en el Pacto del Tinell y faltó en el Estatut. Todos deben entrar en la foto del futuro. La simetría es espectacular y algunas conclusiones suscita sobre la naturaleza tanto de Cataluña como de España, naciones tan incluidas una en la otra en los hechos como excluyentes y excluidas en el lenguaje de los nacionalismos”.

Article d’Enric COMPANY a El País (21-09-21): Un armisticio para el pleito catalán.                                                                                                                                                     La suspensión temporal pactada de las hostilidades es la mejor fórmula actualmente asequible para afrontar la crisis de la autonomía catalana

“La ventaja de un armisticio en este caso es que deja en primer término los problemas del día a día. Eso es lo que persigue el presidente Sánchez cuando ofrece negociar lo que ha bautizado como la agenda del reencuentro. Este planteamiento desemboca, como máximo, en una negociación sobre el autogobierno y su techo.

No es poco. El margen del gobierno socialista en este campo es bastante amplio, porque dispone de la caja y tras una década de paralización del desarrollo de la autonomía catalana hay bastante recorrido para una mejora. Pero la experiencia histórica reciente es contradictoria e induce a los independentistas a la desconfianza. Lo ocurrido con el Estatuto de Autonomía de 2006 está ahí. Lo pactó el Gobierno de Rodríguez Zapatero cuando Pasqual Maragall presidía la Generalitat pero luego el PP logró en 2010 que el Tribunal Constitucional lo recortara. Eso produjo en Cataluña el efecto de romper la baraja.

El actual rechazo del PP a cualquier pacto para la renovación del Consejo General del Poder Judicial y otras instituciones centrales del Estado cierra toda perspectiva de estabilidad para una eventual elevación del techo del autogobierno. Para que fuera sustancial tendría que modificar algunos artículos o interpretaciones de la Constitución. Ahí Sánchez puede ofrecer acuerdos, pero no garantía alguna si no cuenta con la participación del PP, que está en las antípodas de este planteamiento. El independentismo ha aprendido que una cosa es un Gobierno del PSOE y otra el Estado.

Un armisticio lo mismo puede durar cinco meses que cinco años o cincuenta, eso nunca se sabe a priori. Pero para un conflicto cuya raíz es un enconado y persistente choque de nacionalidades puede ser un buen paso. Puede crear las condiciones para encauzarlo. La recuperación de la Generalitat en 1978, la Constitución de 1979 y el consiguiente Estatuto de Autonomía crearon la ilusión de que el antiguo pleito catalán estaba encauzado, si no resuelto. Ha durado 30 años. El retroceso de 2010 hizo volar aquellos pactos. Tras la crisis, toca reencauzarlo.

Vista en esta perspectiva, la mesa de diálogo recién estrenada ofrece una novedad histórica digna de ser reseñada. Y es que la parte catalana está dirigida por Esquerra Republicana, un partido que no formó parte del consenso constitucional de 1978, y desde entonces se ha movido ambigua y contradictoriamente con los pies dentro pero el alma fuera de ese marco político. Sánchez tiene ahí una oportunidad para encauzar de nuevo el pleito catalán, ya que no resolverlo, y meter dentro del marco constitucional como protagonista del acuerdo a una vieja fuerza política que hasta ahora ha predicado el antagonismo contra el sistema autonómico. ERC es un mata-gigantes. En 1931 proclamó la República. Ahora se ha alzado con la primacía en el catalanismo que Jordi Pujol retuvo durante décadas. Paz por amnistía o algo que surta sus efectos y permita reencauzar el pleito no sería un mal pacto”.

Article d’Oriol BARTOMEUS a La ciutat llunyana (21-09-21):  Una taula és una taula és una taula

“En aquesta taula que és un tauler es dirimeix la competició eterna entre ERC i Junts, però també la que disputen el PSOE i els grups de la dreta. Ambdues competicions estan entrellaçades i es retroalimenten. El que passa en una afecta l’altra. Amb la renúncia a participar-hi, Junts s’ha convertit en jugador fantasma, com ho són el PP i Vox (Cs, pels seus errors, ha passat a ser un simple espectador, quan no fa tant era jugador principal).

Una taula és també una oportunitat. Pel diàleg, per un possible acord, per trobar una solució a casi deu anys de conflicte. Sí, això també. Però sobretot és una oportunitat per continuar la batalla electoral. Junts ha trobat en la taula una oportunitat per assenyalar la feblesa d’ERC i denunciar la seva entrega al govern central, tot creient que això reforçarà les seves opcions entre el votant independentista. També ho creu així la CUP, un altre jugador que ronda la taula amb el cistell obert.

Per a la dreta espanyolista la taula és una oportunitat per seguir denunciant (com Junts, curiosa coincidència, o no tant) la traïdoria de Sánchez i la venda de la sobirania nacional a qualsevol preu, per tal de continuar a la Moncloa (ho van dir el mateix dimecres al matí Pablo Casado i Santiago Abascal al Congrés, i Inés Arrimadas a la tarda enmig de la plaça sant Jaume, en una photo op marca de la casa).

La taula és, doncs, un risc. Alhora que una oportunitat també. Tant ERC com el PSOE arrisquen asseient-s’hi, ja que si el diàleg fracassa es quedaran sense arguments davant dels qui, des de cada bàndol, reneguen de la taula i de les seves possibilitats. Tanmateix, i aquí rau bona part del problema, ERC i govern central no esperen el mateix de la reunió (o les reunions). És més, n’esperen exactament el contrari. O això diuen. Potser la taula també és una expectativa, o vàries, i és possible que també sigui un teatre.

La taula és un President. Tot el que va precedir la reunió posa de manifest de manera evident la centralitat de la figura presidencial en la nova legislatura catalana. Aquesta és una legislatura de President, de manera que bona part dels moviments dels actors s’expliquen per la seva intenció o bé de reforçar o bé d’afeblir Aragonès.

Tot el que ha fet ERC des de la nit electoral del 14 de febrer persegueix un objectiu únic: propulsar Aragonès, dotar-lo de l’aura i la porpra pròpia d’una figura presidencial a l’alçada d’un Pujol o un Maragall. D’aquí tota l’escenografia que l’acompanya, meticulosament preparada i pensada (amb alguna patinada, ningú no és perfecte, ni els spin doctors). La “nova Generalitat republicana” és un eufemisme per dotar a la presidència d’Aragonès de gruix històric. Veníem precisament del contrari. Torra havia sigut un president prescindible des del moment de la seva presa de possessió. Ni tan sols la seva inhabilitació (per la pancarta al balcó de palau) va aixecar les masses. El mateix Torra es queixa (amb entendridora sinceritat) a les seves memòries presidencials que ningú no li feia cas.

La centralitat d’Aragonès a l’escenari polític és la manera que busca ERC per guanyar la batalla interna a l’independentisme. L’“aragonessisme” hauria de poder ampliar l’espai d’ERC a costa de Junts i dels comuns, i també de la CUP. D’aquí que l’objectiu principal (únic?) dels exconvergents sigui afeblir la figura del president. Jordi Amat escrivia que el que havia fet Junts era una deslleialtat contra el president. Exactament. Però Junts la ven com la resposta legítima a un president que (segons ells) s’hauria mostrat massa contemporitzador (és a dir, poc reivindicatiu) front el govern central. Les acusacions de traïdoria o de tebior sempre han resultat efectives en la batalla interna de l’independentisme, ja sigui en una direcció o en una altra. Com a mostra, les famosíssimes 155 monedes de plata de Rufián.

Una taula és sobretot temps. Que ningú no s’esveri amb el que passa, i passarà, aquests dies. És propi de la política contemporània. Cal cridar l’atenció. Cal cridar, senzillament. Cal que sembli que tot se’n va a norris, generar un bon crescendo, per acabar salvant-ho en l’últim instant. Allò de la setmana passada no és el final del govern. Hi ha i hi haurà alguna esgarrinxada, esquinçades de vestit, declaracions ferides, enrenou tuitaire, però al capdavall res que no es pugui solucionar.

Perquè en el fons ni Junts es pot permetre deixar el govern ni ERC es pot permetre fer-lo fora, per molt que uns i altres ara cantin a pulmó el “no te ajunto”, seguits pels seus corifeus professionals (o amateurs) a teles, ràdios, diaris i xarxes vàries. Junts fora del govern no és res. O millor dit: sense pressupost no és res. Es dedicarà a emprenyar i a buscar-li les pessigolles al president (al qui són deslleials, simplement perquè no és dels seus, i per tant no creuen deure-li lleialtat). L’objectiu de Junts és impedir que Aragonès es consolidi.

ERC no els farà fora del govern perquè automàticament quedaria en minoria al Parlament. És cert que el model de moció de censura constructiva fa molt difícil substituir el president, però els republicans compten amb els mateixos escons que el PSC i no està molt clar que Junts corri al seu socors si Illa presenta candidatura.

El que ens espera, molt probablement, és una nova ronda del que hem tingut fins ara. Un govern dividit, gripat per la desconfiança mútua entre els socis, mirant-se de reüll i sempre a l’aguait d’una oportunitat per fer-se la traveta. Cap novetat, doncs. Falta un any i mig per a les eleccions municipals. Ningú no trencarà la vaixella abans. Després? Ja es veurà, perquè es tornaran a remenar les cartes i no sabem com quedarà l’escenari de cara a les generals, que s’han de celebrar a finals de 2023.

Una taula és en el fons un càlcul. I així anem passant els dies. Damunt la taula hi ha “vasos”, però és possible que no ho siguin, que siguin qualsevol altra cosa”.

D’AEROPORTS, CIUTATS, PROGRÉS I DECADÈNCIES … 

La polèmica sobre l’ampliació de l’aeroport de Barcelona va més enllà de les qüestions relatives a la protecció ambiental  per entrar de ple en les visions i estratègies sobre el progrés de Barcelona  i de Catalunya. Mereixeria la pena debatre a fons sobre la proposta decreixentista que fonamenta l’oposició a l’ampliació, en la línia proposada per Eric Chaney:

Enquesta d’IMOP per a El Confidencial (19-09-21): Los catalanes, a favor de la ampliación de El Prat que boicotea la Generalitat.                                                   La mayoría de los entrevistados (50,8%) son partidarios de que se ejecute el proyecto de expansión del aeródromo de Barcelona, mientras que el 30,8 de los consultados lo rechaza por completo

 Article d’Esteban HERNÁNDEZ a El Confidencial (19-09-21): El Prat y las tres Españas: cómo estamos impulsando la decadencia    [9]

La lectura sobre lo que debería hacerse con la fallida ampliación del aeropuerto barcelonés resulta indesligable de la posición que se ocupa respecto del problema territorial … Las actitudes de oposición parecen tener bastante fuerza, pero a cambio de pagar el precio de borrar las propuestas positivas

“… habrá que contestar a la pregunta de fondo: si no se quiere el modelo de El Prat, lo que es plenamente aceptable, ¿qué? Y ni unos partidos ni otros han sabido dar respuesta a esa pregunta acerca de qué modelo de país y qué modelo de actividad económica podría llevarse a cabo de manera realista para activar una España, empezando por Cataluña, que necesita mucho más de lo que tiene, y que no deja de estar en crisis, por más que las cifras comiencen a acompañar.

Se están construyendo en nuestro país tres Españas. Una, la que se podría llamar rica (con todas las prevenciones que se quiera), que se nuclea en torno a las grandes ciudades, Madrid y Barcelona, a las que se añade el País Vasco. La segunda es la España vacía, esa parte territorial que vive en una espiral descendente a la que no se sabe cómo poner remedio, más allá de meter fibra óptica en los pueblos; y la tercera, la España poblada, que incluye territorios como la Comunidad Valenciana y parte de Andalucía, que cuenta con algunos proyectos interesantes de desarrollo. Pero lo cierto es que la España con más recursos vive en el ensimismamiento, y trabaja permanentemente en términos egoístas, la España vacía no puede tirar del carro, y la España poblada no se ha movilizado más que para obtener mejor financiación y optar conjuntamente a fondos europeos. Para salir de esta hace falta algo más que mirarse al ombligo, hace falta una visión conjunta que articule territorios desde lo económico, que dé una dimensión mayor a España: hace falta pensar la economía de España de otra manera. El Prat es una señal de que no se nos ocurre más que utilizar fórmulas conocidas y que, también en esos casos, las tensiones políticas impiden dar pasos adelante”.

 Article de Xavier VIDAL-FOLCH a El País (18-09-21): El coste de un aeropuerto privinciano                                                                                                              Con la ampliación de El Prat el empleo directo crecería en más de 80.000 personas y la recaudación de impuestos aeroportuarios en Cataluña subiría un 70,7%

“¿Cuál es el coste de desechar la ampliación de El Prat, impidiendo no solo su conversión en un ‘hub’ (encrucijada para el reparto mundial de vuelos) sino siquiera un nodo de conexiones internacionales? O sea, de mantenerlo como aeródromo provinciano, con añadidos cosméticos.

La respuesta la da el informe de la Universitat de Barcelona (UBImpacto económico del aeropuerto Josep Tarradellas-Barcelona/El Prat, dirigido por los profesores Jordi Suriñach y Esther Vayà. Su ventaja es que sus proyecciones parten de una base muy verificada, los datos de 2018, lo que frena sesgos demasiado optimistas.

Como lo encontrarán fácilmente en la web de la UB, basta recordar algunas cifras. Solo la facturación pura y dura, el primer año posreformas, a pleno rendimiento, crecería un 68,2%, hasta 56.660 millones de euros. E incrementaría su contribución al PIB catalán en dos puntos (del 6,8% al 8,9%) anuales, unos 5.000 millones.

Así, el empleo directo crecería en 83.080 personas, y hasta 364.000 añadiéndole el indirecto, inducido y catalizado. La recaudación de impuestos aeroportuarios en Cataluña subiría un 70,7%, y en el conjunto español, el 72%, hasta 12.901 millones de euros anuales.

¿Por qué son tan similares esos porcentajes impositivos catalán y español? Por el peso de El Prat en el sistema conjunto: así que no es de ninguna manera un asunto que solo interese a los catalanes. El Josep Tarradellas aporta a la cuenta global de beneficios 339 millones (en 2015), el 52% del total, por solo 27 millones Barajas, según el economista Ramon Tremosa.

Eso es lo que se ganaría, en crecimiento, empleos y ganancias. Eso mismo será lo que se pierda si capota la inversión: aunque aumentaría por un efecto más global, de marca, el signo inequívoco de una decadencia histórica de Cataluña (ojalá parcial y sectorial), a lo peor como en el siglo XV.

Las razones de aquellos contrarios de buena fe a la operación tienen virtualidades: la mella (que no pérdida) de una interesante reserva ecológica, La Ricarda; y el previsible aumento de emisiones de CO₂. Pero aquella puede contrarrestarse compensándola con la multiplicación prometida —por 10— del área de reserva. Y este, con el más rápido desarrollo del hidrógeno verde para alimentar a los aviones.

Quienes se oponen desde la reacción deberán explicar por qué han colocado a Cataluña como farolillo rojo territorial en energías renovables, boicoteando con tesón los nuevos parques; desde 2019 solo se han aprobado cuatro, de entre 400 proyectos. No sea que los molinos de viento nos manchen las vistas desde el chalé”.

Article d’Enric JULIANA a La Vanguardia (21-09-21): Agua de rosas, efectivamente                                                                                                                                     La manifestación contra la ampliación de Barajas pasa desapercibida en Madrid

“En pocas palabras, la férrea oposición a la ampliación del aeropuerto de Barajas no forma parte de los planes de trabajo de ninguna organización política relevante, ni mueve pasiones en la ciudad, exceptuando un cierto número de personas que creen, sinceramente, que Barajas no debe crecer más.

Descartada la posibilidad de que los aviones que aterrizan en Barajas quemen agua de rosas en vez de queroseno, la asimetría en la protesta aeroportuaria plantea la siguiente paradoja. Madrid ganara competitividad internacional y los lamentos se fabricarán en Barcelona”.

Article d’Éric CHANEY a Telos (20-09-21): Une critique de la raison décroissante   [10]

“La stratégie décroissantiste prise au pied de la lettre apparaît donc comme un marché de dupes. Pour éviter la catastrophe existentielle dont parle Mark Carney, on réduirait les niveaux de vie au prix de dérives autoritaires, on briserait le moteur d’innovation vers des technologies décarbonées, et on ne laisserait aux pays les moins développés d’autre choix que d’utiliser leurs abondantes ressources en charbon pour satisfaire leurs besoins croissants en énergie, comme les économistes et dirigeants indiens le font souvent remarquer. Et l’on ne parviendrait probablement pas à réduire les émissions.

Pour conclure sur une note positive, formons le souhait que la mobilisation de chercheurs venus de disciplines différentes et réunis sous la bannière décroissantiste apporte des méthodes innovatrices, bouscule des idées reçues et mal fondées, et, ainsi, fasse avancer le débat sur les stratégies les mieux à même de réduire rapidement les émissions mondiales, sans recours à la décroissance”.

EL CATALÀ EN EL NOU MAPA AUDIOVISUAL

El català córrer el risc de ser patrimonialitzat només pels sectors independentistes que tenen una visió excloent de la nació catalana. Però en l’èxit d’aquest propòsit pot ser decisiva la inhibició -ni tan sols l’hostilitat- de les institucions de l’Estat espanyol en la defensa i promoció del català, com podria ser el cas de la futura llei de l’Audiovisual:

Article d’Antoni PUIGVERD a La Vanguardia (22-09-21): M’extingeixen o m’encongeixo?                                                                                                                             Instant a triar entre el pare i la mare, el nacionalisme expulsa possibles parlants

“El català és una insòlita història d’èxit fonamentada en la lleialtat de les classes mitjanes i, sobretot, en el prestigi social i cultural que va aconseguir durant el segles XIX i XX. En circumstàncies molt adverses, el prestigi de la llengua va ser més poderós que l’afany estatal de reprimir-la. Els nouvinguts a Catalunya percebien el valor del català, instrument d’integració col·lectiva i bon ascensor social. Ara, amb aquest valor ja no n’hi ha prou: les xarxes socials, internet i, en general, la globalització reforcen les llengües amb molts parlants (anglès, castellà, àrab, xinès) mentre perjudiquen les de tipus mitjà i, no cal dir, les més petites. Per això és tan important que la llei audiovisual espanyola protegeixi l’ús del català (pensant sobretot en les plataformes de continguts).

La discussió entorn d’aquesta pro­tecció legal (que el català tingui l’Estat a favor) no pot eclipsar, però, dos errors de l’independentisme. Primer: malgrat els molts milions anuals que reben, els canals de TV3 han perdut incompren­siblement la batalla de la modernitat. Segon: si el catalanisme dels anys 70-80 seduïa els nouvinguts amb una pro­posta d’inclusió, l’independentisme està expulsant molts possibles parlants instant-los a triar entre el pare i la mare, això és: entre dos sentiments de per­tinença. No valorem ara si plantejar el dilema Catalunya vs. Espanya ha estat un progrés o un retrocés polític. El fet és que, per a la llengua, aquest dilema és un suïcidi”.

Article de Josep MARTÍ BLANCH a El Confidencial (21-09-21): El vasco, el catalán y el gallego no son lenguas de España [11]                                                    Para el Estado, más allá de los discursos protocolarios en los que toca quedar bien, lengua, lo que se dice lengua, hay una, que es aquella con la que nos entendemos todos

“El resumen viene a ser que para el Estado, más allá de los discursos protocolarios en los que toca quedar bien, lengua, lo que se dice lengua, hay una, que es aquella con la que nos entendemos todos. Y las demás, pues sí, ahí están y las hablan algunos porque son muy pesados y las mantienen con vida, pero, en el fondo, vaya coñazo. Con lo bien que nos iría con una sola. Así que, si la quieren proteger, que la protejan los gobiernos regionales, que el Estado está para cosas serias, o sea, el español.

El Gobierno de Pedro Sánchez tiene preparado el borrador de la nueva Ley General de Comunicación para que el Consejo de Ministros le dé luz verde de manera inminente. Se ha hecho caso omiso, de momento, de las reclamaciones que llegaban principalmente de Cataluña para que se fijase un porcentaje obligatorio de inclusión en el catálogo y de inversión en cine o producción en catalán por parte de las cadenas de televisión y las plataformas digitales como Netflix, HBO, Amazon Prime o tantas como operen en el mercado”.

“Es una equivocación, por varios motivos. En primer lugar, lo apuntábamos al principio, porque afianza la idea de que en España hay lenguas de primera y de segunda. Y, efectivamente, hay una en la que todos nos entendemos, pero hay otras que forman parte del patrimonio más íntimo de sus hablantes. Y eso, un Estado que de verdad se reconozca como plural debe defenderlo por igual por una simple cuestión de respeto para con estos hablantes. Es pura voluntad de servicio al ciudadano en tanto que hablante. No hay nacionalismo en esta afirmación, simplemente sentido común. Si España es un Estado con más de una lengua, su legislación debe hacerse siempre tenido en cuenta esta realidad. De lo contrario, las afirmaciones folklóricas sobre el rico patrimonio lingüístico y la riqueza idiomática de la Península se quedan en un simple blablablá. Es donde estamos.

En segundo lugar, es un error político. No coyuntural y a corto, sino estructural y a largo plazo. En la medida en que el Estado se borra de la defensa militante de todas las lenguas españolas y deja en manos de las comunidades autónomas el trabajo en su defensa y promoción, afianza la idea de que solo el nacionalismo periférico está en condiciones de hacer esa labor. Y eso, para los hablantes de una lengua, es importante. Más importante de lo que habitualmente cree quien tiene una visión monolingüe y es incapaz de ponerse en los zapatos de quien habla un idioma diferente al suyo. Estamos en el terreno de lo práctico —entenderse—, pero también de lo emocional. Borrarse en este ámbito como Estado es desaparecer como aliado del ciudadano en algo que para este es trascendente. Y el nacionalismo saca provecho de ello: solo yo puedo defender la lengua que hablas, solo a mí me importa. Lo dicho, un error a largo plazo en el que percuten una y otra vez y otro tras otro todos los gobiernos de España. Es igual el color.

Es un error cultural. Las nuevas tendencias de consumir el audiovisual por parte del ciudadano van a hacer cada vez más complicado que las lenguas con pocos millones de hablantes resistan. Naturalmente, no se trata de obligar al consumidor a tragar con un embudo lo que no le apetece. Pero si Europa entera, y España en particular, hace una ley proteccionista para con la industria y los diferentes idiomas, estaría bien que todos fuesen tratados con similar consideración. Para quien piense que España estaría mejor con una sola lengua —a la francesa manera— esto no debe preocuparle. Para quien piense que perder lenguas es perder patrimonio y riqueza, el futuro no es muy halagüeño y sí debe sentirse interpelado por la cuestión”.

Article de Francesc-Marc ÁLVARO a La Vanguardia (23-09-21): Un oblit    La llei audiovisual mostra que els separadors sempre han estat més actius que els separatistes

“En primer lloc, l’episodi ens recorda que les inèrcies burocràtiques de l’administració central (els moltíssims experts al servei de l’Executiu espanyol) manquen d’un esperit plurinacional d’acord amb l’estructura ­autonòmica, la qual cosa acaba convertint-se en un centralisme per defecte, fins i tot quan el context (crisi catalana i taula de diàleg) és un evident recordatori dels deures pendents. En la mentalitat de l’Estat profund, allò ­perifèric apareix com una cosa que pot re­legar-se fàcilment. La maquinària oficial ­considera de forma inconscient que la llengua espanyola que ha de ser protegida és ­únicament el castellà, els idiomes autonòmics estan fora del focus, són una altra cosa.

En segon lloc, la notícia permet constatar la dificultat que té per implantar-se tot el que vindria a ser una mentalitat federalista, dins i fora de les institucions. El PSOE podria interpretar això com un fracàs de gran dimensió, en el cas que l’assumpte tragués la son als seus dirigents, pura fantasia. En aquest sentit, està clar que, dins del socialisme espanyol, la partida l’han guanyat els que poden assumir fàcilment el que va escriure Gregorio Peces-Barba el 1998: “L’Espanya plurinacional és ja dins la Constitució amb la idea de la nació de nacions i de regions. El que no hi trobem és la idea d’un pluralisme de nacions, en igualtat de condicions, on desapareix la idea d’Espanya com a nació que abraça i integra les restants”. No sembla que els ministres de Podem tinguin molta influència en les carpetes on es necessita aquesta sensibilitat plurinacional.

I, en tercer lloc, l’esborrany de la llei audiovisual ens recorda que els separadors sempre han estat més actius i eficaços que els separatistes. Quina idea de l’espanyolitat transmet el fet d’oblidar la llengua primera d’uns ciutadans que paguen els seus impostos com la resta? D’altra banda, és significatiu que a les queixes dels productors i artistes de cada autonomia no s’hi hagin afegit els seus col·legues a Madrid. Pedro Laín Entralgo, l’any 1970, li deia a Porcel una cosa que avui no ­gaires intel·lectuals espanyols subscriurien: ‘Quan un castellanoparlant sent conversar en català al seu costat, la seva reacció immediata és de sorda o expressa irritació. A mi em sembla brutal, injusta, aquesta actitud, però cal partir d’aquesta realitat si ens volem ­moure dins de la vida real espanyola. La presència del català trenca els esquemes de l’Espanya vista des d’aquí. L’imperialisme, que deia vostè, molt sovint no és sinó mandra, rutina, falta d’imaginació’. Iceta té molta feina per fer”.

PENSAMENT

Dues peces de fons: la reflexió de José Juan Ruiz sobre els criteris que han de fonamentar les polítiques públiques reformistes i el reportatge d’Anne Applebaum sobre la nova inquisició puritana que emmetzina la conversa pública als mitjans de comunicació i les universitats nordamericanes:

Article de José Juan RUIZ a “Negocios” de El País (19-09-21): Las políticas públicas en tiempos de incertidumbre    [12]                                                                         Es tiempo de volver a la realidad. A medir, a informar a la sociedad con transparencia y claridad de lo que está en juego

“… para conseguir que cualquier país realmente sea mejor hace falta mucho más que buena voluntad. Exige reformas, inversiones y cambios que, inevitablemente, producen costes, ganadores y perdedores. La experimentación no es la mejor estrategia para conciliar los intereses contrapuestos que inevitablemente acompañarán la transición hacia un mundo más inclusivo y sostenible. Entre otras cosas, porque paulatinamente será más evidente que las decisiones de política pública no solo tienen, en el mejor de los casos, las consecuencias buscadas sino también impactos —algunos previsibles, otros indeseados— que activan potentes restricciones financieras y políticas. Ni en el viejo, ni en el nuevo mundo hay nada gratis.

Probablemente la lucha contra el cambio climático sea el más claro ejemplo de la necesidad de transcender al voluntarismo. Nadie puede hoy sensatamente negar su existencia y sus letales consecuencias. Esa batalla ya está ganada. Ahora, como ha planteado Pisani-Ferry, lo que hace falta es enfrentar con realismo las consecuencias sociales y económicas de los imprescindibles compromisos de descarbonización asumidos por la mayoría de los países. Pretender que la transición será un proceso sin costes y fricciones —incluso si la tecnología nos ayuda— es un mal punto de partida. Ese escenario lo malgastamos posponiendo las medidas que había que haber tomado hace mucho tiempo. Ahora, poner un precio a las emisiones, un recurso que hasta ahora era gratis, nos hemos regalado un shock de oferta que tendrá impactos sobre el crecimiento potencial de la economía, sobre el empleo, las cuentas fiscales y la distribución de la renta. Todos ellos pueden ser manejables, pero negarlos es una receta infalible para que lo que se haga realmente sea poco y tarde. También para que surjan guerras culturales y utopías regresivas que pretendan absorber y soplar al mismo tiempo: mejorar la distribución con menos crecimiento, preservar las libertades y conseguir la armonía universal.

Es tiempo de volver a la realidad. A medir, a informar a la sociedad con transparencia y claridad de lo que está en juego en estos momentos, de los costes que comportan las decisiones posibles y, luego, actuar. En eso, y no solo en sustituir paradigmas, es en lo que posiblemente consista hacer buenas políticas públicas en tiempo de incertidumbre”.

Article d’Anne APPLEBAUM a The Atlantic (31-08-21): The new puritans.      [13] .                                                                                                                                                     Social codes are changing, in many ways for the better. But for those whose behavior doesn’t adapt fast enough to the new norms, judgment can be swift—and merciless. … How much intellectual life is now stifled because of fear of what a poorly worded comment would look like if taken out of context and spread on Twitter? … The censoriousness, the shunning, the ritualized apologies, the public sacrifices—these are typical behaviors in illiberal societies with rigid cultural codes. … The interaction between the angry mob and the illiberal bureaucracy engenders a thirst for blood, for sacrifices to be offered to the pious and unforgiving gods of outrage

“… the modern online public sphere, a place of rapid conclusions, rigid ideological prisms, and arguments of 280 characters, favors neither nuance nor ambiguity. Yet the values of that online sphere have come to dominate many American cultural institutions: universities, newspapers, foundations, museums. Heeding public demands for rapid retribution, they sometimes impose the equivalent of lifetime scarlet letters on people who have not been accused of anything remotely resembling a crime. Instead of courts, they use secretive bureaucracies. Instead of hearing evidence and witnesses, they make judgments behind closed doors”

“The censoriousness, the shunning, the ritualized apologies, the public sacrifices—these are rather typical behaviors in illiberal societies with rigid cultural codes, enforced by heavy peer pressure. This is a story of moral panic, of cultural institutions policing or purifying themselves in the face of disapproving crowds. The crowds are no longer literal, as they once were in Salem, but rather online mobs, organized via Twitter, Facebook, or sometimes internal company Slack channels. After Alexi McCammond was named editor in chief of Teen Vogue, people discovered and recirculated on Instagram old anti-Asian and homophobic tweets she had written a decade earlier, while still a teenager. McCammond apologized, of course, but that wasn’t enough, and she was compelled to quit the job before starting. She’s had a softer landing than some—she was able to return to her previous work as a political reporter at Axios—but the incident reveals that no one is safe. She was a 27-year-old woman of color who had been named the “Emerging Journalist of the Year” by the National Association of Black Journalists, and yet her teenage self came back to haunt her. You would think it would be a good thing for the young readers of Teen Vogue to learn forgiveness and mercy, but for the New Puritans, there is no statute of limitations”.

“Some of this is, I repeat, positive: Employees or students who feel they have been treated unfairly no longer have to flounder alone. But that comes at a cost. Anyone who accidentally creates discomfort—whether through their teaching methods, their editorial standards, their opinions, or their personality—may suddenly find themselves on the wrong side of not just a student or a colleague but an entire bureaucracy, one dedicated to weeding out people who make other people uncomfortable. And these bureaucracies are illiberal. They do not necessarily follow rules of fact-based investigation, rational argument, or due process. Instead, the formal and informal administrative bodies that judge the fate of people who have broken social codes are very much part of a swirling, emotive public conversation, one governed not by the rules of the courtroom or logic or the Enlightenment but by social-media algorithms that encourage anger and emotion, and by the economy of likes and shares that pushes people to feel—and to perform—outrage. The interaction between the angry mob and the illiberal bureaucracy engenders a thirst for blood, for sacrifices to be offered up to the pious and unforgiving gods of outrage—a story we see in other eras of history, from the Inquisition to the more recent past”.

“The alternative, for our cultural institutions and for democratic discourse, is grim. Foundations will do secret background checks on their potential grantees, to make sure they haven’t committed crimes-that-are-not-crimes that could be embarrassing in the future. Anonymous reports and Twitter mobs, not the reasoned judgments of peers, will shape the fate of individuals. Writers and journalists will fear publication. Universities will no longer be dedicated to the creation and dissemination of knowledge but to the promotion of student comfort and the avoidance of social-media attacks.

Worse, if we drive all of the difficult people, the demanding people, and the eccentric people away from the creative professions where they used to thrive, we will become a flatter, duller, less interesting society, a place where manuscripts sit in drawers for fear of arbitrary judgments. The arts, the humanities, and the media will become stiff, predictable, and mediocre. Democratic principles like the rule of law, the right to self-defense, the right to a just trial—even the right to be forgiven—will wither. There will be nothing to do but sit back and wait for the Hawthornes of the future to expose us”.

LLIBRES

Ignacio URQUIZU. Otra política es posible. Debate. Barcelona, 2021

Avançament editorial a elDiario.es (18-09-21): Hacer política en la España vaciada                                                                                                                                                     El actual alcalde de Alcañiz y exdiputado del PSOE presenta su cuarta obra, que describe como “una inmersión en la vida política moderna española que ofrece un diagnóstico de la situación oficial y presenta un modo distinto de hacer política

John GRAY. Filosofía felina. Los gatos y el sentido de la vida. Sexto Piso. Barcelona, 2021

Entrevista a John GRAY a El Confidencial (19-09-21): John Gray, el pensador oscuro: “El mundo de antes de la pandemia ya no existe”.  [14]                               El filósofo y politólogo británico se sirve de los gatos para explicar cómo afrontar un mundo frágil transformado por el virus, por el ascenso de los populismos y en desorden … “Nadie puede controlar lo que va a venir. La construcción de una vida es una historia y eso es lo que te expone a una ansiedad” … “Una forma de sentirse fuera de la sociedad es que esta te considere desechable. Hay muy poca gente que pueda vivir con eso” … Los populismos y la epidemia de opioides son fenómenos que no se pueden separar. Son parte de la fragilidad y el desorden de la sociedad … Los populismos y la epidemia de opioides son fenómenos que no se pueden separar. Son parte de la fragilidad y el desorden de la sociedad … “El mercado global no puede ser el mismo si la movilidad ha caído o es mucho más costosa” … “Los líderes que niegan todos los peligros o no ponen en marcha medidas efectivas sí deberían ser confrontados; son peligrosos”

Íñigo ERREJÓN. Con todo. De los años veloces al futuro. Planeta. Barcelona, 2021

Entrevista a ERREJÓN a El País Semanal (21-09-21): “Estamos todos hechos trizas y nadie se para a reconocerlo”                                                                    Es uno de los mayores referentes de la izquierda actual, protagonizó desde la fundación de Podemos una de las transformaciones más importantes de la política en España. Ahora, a los 37 años y en su condición de líder de Más País, Íñigo Errejón hace recuento de aquello en ‘Con todo’, su memoria de varias hazañas y algunos cataclismos. Su ruptura con Pablo Iglesias, su visión del futuro, su compromiso y sus errores, a examen.

Christophe SENTE. La gauche entre la vie et la mort. Une histoire des idées au sein de la social-démocratie européenne. Le Bord de l’Eau. Paris, 2021. La gauche est-elle en déclin en Europe, et les partis socialistes plus particulièrement amenés à disparaître ? … Sans faire de la politique fiction, cet ouvrage propose une analyse des futurs possibles de la gauche à partir d’un retour sur l’importance des débats idéologiques et programmatiques au sein du mouvement socialiste européen. Il montre comment, alors que la mort de la social-démocratie a régulièrement été annoncée depuis la fin du XIXe siècle, celle-ci a pu adapter ses revendications à un monde en transformation perpétuelle. … Rompant avec cette représentation classique, L’auteur montre que les débats doctrinaux internes à la gauche de l’Europe de l’Ouest n’ont rien à envier à des mouvements réputés plus « idéologiques ». D’Édouard Bernstein à Anthony Giddens en passant par Henri de Man ou Willi Eichler, plusieurs générations d’« intellectuels organiques » ont contribué à l’élaboration de politiques publiques qui sont apparues comme des alternatives à la gestion du bien public caractéristique des forces de droite. En d’autres termes, le phénomène, bien identifié en France, de l’existence d’une « deuxième gauche » qui, emmenée par Michel Rocard, a contribué aux victoires de François Mitterrand serait caractéristique du développement de l’ensemble de la social-démocratie européenne. … La « deuxième gauche » est-elle toujours en vie dans les années 2020 ? Christophe Sente propose des scénarios possibles d’évolution, fondés sur l’analyse de plus de cent ans d’une histoire des idées au sein des partis européens.

Article de Christophe SENTE a The Conversation (20-09-21): La gauche dans un paysage politique fragmenté

Josep Vicent BOIRA. La Via Augusta del segle XXI. El corredor mediterrano contra l’Espanya radial. Pòrtic. Barcelona, 2021                                                  “Doneu-me un tren i un mapa i us contaré una història”, així arrenca aquest viatge que Josep V. Boira proposa durant l’Any Europeu del Ferrocarril, quan fa deu anys que la Unió Europea va declarar el corredor mediterrani projecte estratègic. Fins aleshores, era poc més que un somni, una hipòtesi, una idea en els papers acadèmics, una actualització historicista de la vella Via Augusta o una aposta perifèrica en discursos econòmics alternatius. … El geògraf Josep V. Boira repassa l’accidentada trajectòria del corredor mediterrani, des dels llargs efectes de la decisió peninsular de tenir un ample de via diferent del de la resta d’Europa fins a la situació actual. S’hi analitzen la dècada ominosa (2002-2011) i la dècada lluminosa (2011-2021), amb protagonistes tan antagònics com José M. Aznar, Eliseu Climent, Loyola de Palacio, Ana Pastor o Artur Mas. S’hi aborden projectes polítics com l’Euroregió de Pasqual Maragall o el regionalisme mediterranid’una certa dreta, propostes que es contraposen al model centralista més dur.