FOCUS PRESS 252

ARTICLES DESTACATS

(1) Article de Li CHEN i Odd Arne WESTAD a Foreign Affairs (29-11-21): Can Cold War History Prevent U.S.-Chinese Calamity?

(2) Article d’Andrés ORTEGA al blog del Real Instituto Elcano (30-11-21): Todas las guerras son híbridas, pero la guerra y lo híbrido han cambiado

(3) Article de José Antonio i Miguel Ángel HERCE a Revista de Libros (1-12-21): La trampa de la proyección exponencial indefinida

(4) Article de Kristina SPOHR a El País (27-11-21): Rusia y los fantasmas del pasado

(5) Article de Jeremy CLIFFE a El País (1-12-21): El experimento alemán de filosofía política

(6) Entrevista a Felipe GONZÁLEZ a Ethic (19-11-21): «La política es el arte de gobernar un espacio público compartido y lleno de contradicciones»

(7) Article de José Moisés MARTÍN CARRETERO a El País (1-12-21): La economía española: comprender lo que nos pasa

(8) Article d’Esteban HERNÁNDEZ a El Confidencial (1-12-21): El problema es que no sabemos qué hacer con el dinero, y ese es el fondo del asunto

(9) Article d’Antoni PUIGVERD a La Vanguardia (1-12-21): Política i llengua: una paradoxa

(10) Entrevista a Jürgen HABERMAS  a L’Obs (28-11-21): « Nous vivons une époque de régression politique »

(11) Obituari d’Oriol BOHIGAS per Llàtzer MOIX a La Vanguardia (1-12-21): Mor Oriol Bohigas, pare de la nova Barcelona

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COVID

La nova variant de la covid provoca decisions probablement sobreactuades a Occident, a la vegada que posa en evidència la desigualtat global davant de la pandèmia:

Article d’Antoni TRILLA a La Vanguardia (28-11-21): Qué se sabe (y qué no) del ómicron  ” Suscribo las declaraciones de un colega sudafricano, publicadas en Nature: “Hay un montón de cosas que no sabemos sobre esta variante. El perfil de las mutaciones nos preocupa, pero hay que llevar a cabo las investigaciones necesarias para entender su significado y lo que puede suponer para la respuesta a esta pandemia. La pregunta clave es la relativa a la gravedad de los casos”. Hasta ahora, la amenaza que esta variante supone más allá de Sudáfrica está lejos de ser evidente. Con estos datos y un gran despliegue informativo, anteayer las bolsas mundiales cayeron y muchos países restringieron viajes a las zonas afectadas. Es lo que denominamos “un exceso de precaución”. El empleo de medidas de salud pública que comportan restricciones siempre es un problema de difícil solución. Pocas veces las evidencias son contundentes en uno u otro sentido y siempre hay situaciones más complejas de lo que parecen a primera vista. Hay mucha incertidumbre. Además, estas decisiones deben tomarse lo antes posible, pero ni demasiado pronto ni demasiado tarde. Como Don Mendo refiriéndose al juego de las siete y media: “O te pasas o no llegas”. Preocupación ante esta nueva situación, sin duda. No es una buena noticia, pero tampoco el apocalipsis. Hay que mantener la calma, esperar más evidencias científicas y actuar en consecuencia. Para nosotros, el problema aquí y ahora es vacunarnos y evitar la transmisión de delta. No lo olvidemos”.

Article de MIlagros PÉREZ OLIVA a El País (29-11-21): ¿Una muralla para el mundo vacunado?  En la discusión sobre las patentes hay que poner en una balanza los beneficios de unas pocas compañías, y en la otra, el coste en vidas y en pérdidas económicas de la decisión de no compartir el conocimiento …      ” Lo que hace inquietante esta nueva cepa es que reúne muchas más mutaciones de las esperables y en pocos días ha desplazado a la variante delta, que ya era más contagiosa que las anteriores. Se cree que mutó en el organismo de una persona inmunodeprimida a causa del VIH, lo que la conecta con otra desigualdad previa: la del acceso a los tratamientos contra el sida. Con 8,2 millones de infectados, Suráfrica es el país con mayor impacto del VIH. ¿Será ómicron la supervariante que temían algunos reputados virólogos? Todavía es pronto para saberlo, pero mientras el mundo rico cierra fronteras y se apresura a administrar una tercera dosis de refuerzo, los estragos que pueda causar se concentrarán de nuevo en los países pobres con menor tasa de vacunación. Y si se confirmara que la nueva variante es capaz de eludir la protección de las vacunas, aunque las farmacéuticas pudieran desarrollar una adaptación eficaz contra la nueva variante, no haríamos sino volver a la casilla de salida. ¿Cuál es la perspectiva, una muralla para el mundo vacunado? ¿Con qué costes? ¿La parálisis intermitente del comercio mundial? ¿Por cuánto tiempo? En la discusión sobre las patentes hay que poner en una balanza los beneficios de unas pocas compañías, y en la otra, el coste en vidas y en pérdidas económicas de la decisión de no compartir el conocimiento para producir vacunas a gran escala. Seguro que si se hacen números, la exención de las patentes sale a cuenta, incluso en el caso de que hubiera que compensar generosamente a las farmacéuticas por el lucro cesante. Incluso si nos olvidamos de que para obtener esas patentes, las seis principales fabricantes de vacunas recibieron 12.000 millones de dólares de financiación pública. Ojalá ómicron no sea tan peligrosa como puede llegar a ser. Ojalá desaparezca como desapareció la variante beta. Pero si no es así, lamentaremos no haber hecho lo que todos saben que hay que hacer: compartir la tecnología y empezar a producir vacunas en todo el mundo”.

POLÍTICA INTERNACIONAL

L’escalada de tensions internacionals, amb la competència Estats Units-Xina en primer terme, ressuscita l’espectre de la guerra freda. Els analistes debaten sobre com caracteritzar el nou escenari: guerra freda, guerra híbrida, no-pau … El cert, però, és que podem estar a les portes d’una nova carrera armamentísitca nuclear, i que els punts calents de Taiwan i Ucraina poden portar a desenllaços fatals:

Article de LICHEN i Odd Arne WESTAD a Foreign Affairs (29-11-21): Can Cold War History Prevent U.S.-Chinese Calamity?  [1]  Learning the Right Lessons of the Past … The United States and China must rely on analysis from experts who know the other side well … Mutual respect made it easier to pull back from the brink … ” In an intense rivalry, local conflicts can easily become entangled with great-power interests—as happened in, among other flashpoints, Berlin, Cuba, Korea, and the Middle East during the Cold War. It took adept crisis management, by diplomats, military officers, and political leaders, to ensure that none of these confrontations led to global war. Such crisis management relied on a number of steps by both sides, starting with the pursuit of limited and flexible objective. During the Berlin crises, the Soviets did not try to move into West Berlin or the United States and its allies into East Berlin. In the Cuban missile crisis, the Kennedy administration focused on withdrawal of Soviet nuclear missiles rather than overthrow of Fidel Castro or the total elimination of the Soviet presence in Cuba. Both sides must also leave space for the other to de-escalate, since unilateral de-escalation rarely happens when critical interests are at stake. In the Cuban missile crisis, U.S. policymakers designed and implemented a maritime quarantine with particular caution, rather than following traditional naval blockade procedures, in order to allow Soviet de-escalation (while also promising, through back-channels, to withdraw U.S. missiles from Turkey and not to invade Cuba). The Soviets, accordingly, could accept withdrawing their missiles from Cuba as an acceptable option given the risk of nuclear war. In such crisis situations, communication was especially important: with emotions running high and high-level meetings off the table, there must be effective lines of communications to reduce the risk of miscalculation and identify shared crisis-management objectives. Traditional diplomatic channels were often inadequate for such purposes, but back channels—such as those used during the Cuban Missile Crisis—must be developed before the crisis begins. They must also be supplemented by effective command and control, and by efforts to manage relations with allies, to avoid third-party escalation. All major Cold War crises involved third parties, which often pursued their own objectives incompatible with de-escalation and crisis management. The only way to manage third party policies and objectives was through direct communication between the two Superpowers. The insights gained from such exchanges could also help each of them shape third party behavior. Crisis management is always difficult and inherently risky. Cold War policymakers learned over time that their best option was to do what they could to prevent crisis from breaking out in the first place. On the strategic level, this involved dialogues, hot-lines, and specific agreements on difficult issues such as Berlin. On the operational level, the two sides developed to codes of conduct to regulate military encounters. Beijing and Washington seem to have learned some of these lessons, reflected in measures such as the Code for Unplanned Encounters at Sea (CUES) and hotlines between defense establishments. Nevertheless, neither side is doing enough to facilitate crisis prevention and communication, in particular with regard to cyber-issues and other new technologies. During the Cold War, the potential for incremental improvement in great-power relations was often neglected in favor of the pursuit of fundamental changes. Given the intense ideological conflict and sharp regional confrontations, such neglect was understandable. Yet it meant many lost opportunities, in areas from joint research and people-to-people exchanges to agreements on non-intervention in certain regions. The focus on ideology also prevented both sides from using leadership transitions to facilitate improvements rather than introducing new risks (by giving the impression of seeking short-term gain by testing a new leader or renegotiating past understandings).   THINKING IN TIME. However inexact the Cold War analogy, policymakers today have a great deal to learn from this history—and from the historians who know it best. Unfortunately, in both the United States and China, historians of international affairs interact with analysts and political leaders less frequently than they did a generation ago. Given the likelihood that relations between China and the United States are going to get worse before they can get better, it will take all the accumulated knowledge of the past to avert worst-case scenarios and find a way forward together”.

Article d’Andrés ORTEGA al blog del Real Instituto Elcano (30-11-21): Todas las guerras son híbridas, pero la guerra y lo híbrido han cambiado   [2] “Se está abusando del término “guerra híbrida” desde que en 2007 lo puso en boga Frank Hoffman, y muy especialmente desde la anexión rusa de Crimea en 2014. Pero todo no es guerra, ni híbrida, pese a que vivamos tiempos híbridos. Por ejemplo, lo que está pasando en la frontera entre Bielorrusia y Polonia, con el uso de inmigrantes o refugiados traídos de Irak u otros lugares, que se puede describir como un “arma de inmigración masiva”, como hace Mark Leonard en su enriquecedor libro The Age of Unpeace” …  “Los elementos que se suelen incluir en la llamada “guerra híbrida” no son tanto fenómenos nuevos como un refuerzo y mezcla de posibilidades, gracias a la revolución en la conectividad (digital y física) que vivimos. Influidos por el pensamiento y la política estadounidense, además, todo se califica de “guerra” (contra la droga, contra el terrorismo, etc.). Incluso “fría” al hablar ahora de la competencia entre EEUU y China, que, sí, tiene una componente de carrera de armamentos, pero discurre sobre todo en otros terrenos (el dominio de las nuevas tecnologías, no sólo las digitales, en primer lugar, y la influencia geográfica en un segundo término). De ahí que, correctamente, Leonard hable de “no-paz” (unpeace) y evite el término “guerra fría”. Aunque hay guerras calientes, con crecientes posibilidades, por ejemplo, entre Rusia y Ucrania. China sí valora el concepto estratégico (derivado de Sun Tzu) de someter al enemigo sin librar una guerra directa. Las mejores batallas se ganan sin librarlas. Pero Occidente (y la India) lo analizan bajo el concepto de “guerra híbrida” china. De hecho, los expertos chinos llevan años hablando de “guerra no militar” (non-military warfare). También el concepto de paz ha cambiado, pero no por ello se habla de una “paz híbrida”. Como indica el Índice Normandía, elaborado por los servicios del Parlamento Europeo, que aspira a medir el nivel de amenazas a la paz, la seguridad y la democracia en el mundo, la paz se refiere ya hoy en día no a la ausencia de guerra sino a una dimensión positiva que incluye mejoras en el bienestar de los ciudadanos. Incluso el uso, manipulación, de migrantes y refugiados para objetivos políticos no es algo nuevo. Leonard cita un estudio según el cual desde que entró en vigor la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, ha habido al menos 75 intentos a nivel mundial por parte de actores estatales (a menudo dictaduras) y no estatales de utilizar a las personas desplazadas como armas políticas, desde millares a varios millones, por parte de regímenes diversos (Pakistán en 1971, el libio Gaddafi con amenazas para sacarle dinero a Europa, el turco Erdoğan después a la UE por los refugiados de Siria, o el reciente caso marroquí en Ceuta). De nuevo, no es ni guerra ni híbrida. Pero en todos los casos hay una cierta mezcla, una hibridación de métodos políticos, económicos, sociales y, en algunos, militares. El concepto no ya de guerra, sino de seguridad ha ganado en dimensiones y en complejidad, cuando los límites entre lo civil y lo militar se han difuminado, solapándose en ocasiones. “Vivimos en un mundo en el que todo puede ser un arma”, señala Josep Borrell, el alto representante para la Política Exterior y de Seguridad de la UE. Puede bastar un cuchillo para cometer actos de terrorismo. Las amenazas irregulares requieren a menudo de prevenciones o defensas a su vez también irregulares, si bien, en el caso de nuestras democracias, conformes a la ley nacional, europea e internacional”.

ECONOMIA GLOBAL

En el marc de la competició entre els Estats Units i Xina es destaca sovint la hipòtesi del sorpasso xinès que podria ser, però, un nou exemple d’un miratge degut a projeccions exponencials allunyades de la realitat, com ho van ser anys enrere els casos de la Unió Soviètica i el Japó:

Article de José Antonio i Miguel Ángel HERCE a Revista de Libros (1-12-21): La trampa de la proyección exponencial indefinida   [3] ” Las recientes noticias con datos y análisis sobre la desaceleración, si no agotamiento, del modelo de crecimiento chino se suceden unas a otras con cada vez menos distancia temporal entre ellas. Esta desaceleración tiene menos que ver con la pandemia, pues ya venían ocurriendo desde antes de 2020, y más que ver con las debilidades estructurales del modelo de crecimiento chino, según resumimos en una pasada entrada. Pero tras el inevitable protagonismo de China tras la pandemia, la atención de muchos analistas y periodistas que no venían participando activamente en el debate sobre el futuro del modelo económico chino –y su directa relación con la preeminencia económica de los Estados Unidos– se ha concentrado en dicho debate. Hoy volvemos a reflexionar sobre un aspecto de este debate, el adelantamiento de la economía china con respecto a la americana, en relación con dos momentos históricos similares, los USA vis-a-vis la antigua Unión Soviética y el moderno Japón, respectivamente, en que también muchos observadores y expertos creían que la economía estadounidense se vería superada por rivales o aliados. Nuestra reflexión va a intentar convencerles, estimados lectores, de que anticipar algunos futuros lejanos en función del pasado cercano es bastante más complicado de lo que parece. En primer lugar, analizamos la serie de desarrollos recientes que, a nuestro entender, refuerzan la tesis de que, durante los próximos años, la economía china va a crecer bastante menos de lo que ha crecido durante los últimos treinta. A continuación destacamos el curioso episodio intelectual que tuvo lugar entre 1960 y bien entrados los años ochenta del pasado siglo, hasta las vísperas del colapso de la Unión Soviética, en que destacados académicos vaticinaban que el nivel de vida en los Estados Unidos sería superado en breve por el de los ciudadanos soviéticos. Documentaremos, en tercer lugar, cómo la misma idea se aplicó a la economía japonesa entre los últimos años ochenta y los primeros noventa del pasado siglo, y concluiremos preguntándonos por qué es tan aparentemente fácil caer en previsiones tan equivocadas” (…) “Como hemos tratado de enfatizar en esta entrada, el encaprichamiento con la tesis de la imparable ascensión china es un caso especial de la trampa de la proyección exponencial indefinida. Muchas cabezas pensantes, quizá demasiado pensantes, han caído en esta trampa y seguirán cayendo. Es inevitable, a menos que nos resistamos a predecir más allá de unos pocos años, muy pocos, y siempre actualizando la información que suministramos a nuestros modelos predictivos. Veo venir, Sapientísimo, a nuestros amables lectores con la siguiente, y perfectamente razonable pregunta. ¿Y cómo es posible que, suponiendo que tengan los gemelos Herce razón acerca del peligro de extrapolar el crecimiento chino indefinidamente al, digamos 7% anual, a los Estados Unidos no le alcance nadie, como parecen aseverar implícitamente?  ¡Ah! Esta es una excelente pregunta, pues es cierto, ¿o no?, que si de las dos primeras pruebas, es decir, las respectivas competencias con la antigua Unión Soviética y un Japón moderno salieron los Estados Unidos con más energía y creatividad en lo económico; y si es muy posible que no haya adelantamiento chino en el futuro, ¿acaso no es cierto también que la dinámica social interna en los Estados Unidos está amenazando su continuidad como una sociedad democrática y próspera? Excelente pregunta, sí, no hay duda, y a la cual tendremos que dedicar una, o más, entradas futuras. Mientras tanto, tratemos de no extrapolar exponencial e indefinidamente”.

TRANSICIÓ ENERGÈTICA

En el procés de transició cap a les energies renovables, s’ha de determinar quin paper han de tenir les energies nuclears i del gas. En breu, la Comissió Europea haurà de pronunciar-se:

Article d’Anna GUMBAU a El País (2-12-21): La energía nuclear y la taxonomía verde  La Comisión se juega la credibilidad del marco financiero europeo concebido para combatir el cambio climático con su propuesta sobre determinadas inversiones en sectores discutible … ” La taxonomía verde es una de las patatas calientes del Pacto Verde Europeo, y todo un culebrón en los pasillos del Parlamento Europeo y del Consejo de la Unión Europea. Esta nueva estrategia europea impondrá criterios para clasificar qué inversiones en materia de energía son verdes o no. La mayoría de regulaciones europeas derivadas de este nuevo marco para las finanzas sostenibles ya están adoptadas. Una de las asignaturas pendientes de la Comisión Europea, sin embargo, es mojarse sobre el papel de la energía nuclear y del gas, una cuestión que ha traído más de un dolor de cabeza en Bruselas. Que una fuente de energía no se incluya en la taxonomía verde no significa que ya no se puedan invertir en ellas. Aun así, los Estados miembros favorables a la nuclear y al gas llevan ya años poniendo presión a la Comisión para que se las reconozca como inversiones verdes. Al fin y al cabo, son los Estados miembros quienes tienen competencia exclusiva para decidir sobre su mix energético. Los Veintisiete ya han desvelado sus medidas para reducir emisiones de aquí a 2030 en sus respectivos Planes Nacionales Integrados de Energía y Clima (PNIEC), y quieren certezas de poder llevar a cabo sus estrategias. Pero también los detractores de estas dos fuentes de energía han insistido una y otra vez en la exclusión definitiva del gas y de la energía nuclear. En los últimos meses, han circulado multitud de declaraciones defendiendo la inclusión o la exclusión de la nuclear y del gas en la taxonomía. Incluso los líderes europeos lidiaron con las inversiones verdes en uno de los últimos Consejos Europeos, robando tiempo y protagonismo hasta al debate sobre el Estado de derecho en Polonia. Francia no está sola en la pugna para incluir la energía nuclear en la taxonomía verde: como mínimo diez Estados miembros apoyan su inclusión. Entre ellos están los países del Este de Europa, que quieren deshacerse de su dependencia del carbón a través de la energía nuclear y del gas. Pero el bloque antinuclear también está haciendo ruido. Liderados por Alemania, cinco Estados miembros firmaron durante la cumbre del clima en Glasgow una (o, mejor dicho, otra) declaración pidiendo a la Comisión que se olvide de incluir la energía nuclear en el marco de la taxonomía verde. Muchos de estos países se comprometieron a apagar gradualmente sus centrales nucleares tras el desastre de Fukushima en 2011.España, que tiene previsto empezar el apagón nuclear en 2027 hasta 2035, también ha mostrado su preocupación ante la posibilidad de que la energía nuclear se lleve la etiqueta de inversión verde. La Comisión deberá desvelar en las próximas semanas cuál será el destino de las centrales nucleares y del gas en la taxonomía. Sin embargo, Bruselas ya ha mostrado señales de que la balanza, finalmente, se decantará a favor de su inclusión” …

ESTATS UNITS

Roger Senserrich explica el fenomen de  la “Gran Dimissió” i deixa obert l’interrogant de si es tracta  d’una tendència circumscrita als Estats Units:

 Article de Roger SENSERRICH a Four Freedoms (30-11-21): La Gran Dimisión  Cuando los trabajadores dicen basta … “la gente se está largando… y nadie parece tener del todo claro el motivo. La hipótesis más extendida, y que no me parece descabellada, es que los cierres del año pasado tuvieron un impacto tremendo sobre todo en trabajadores en sectores con condiciones laborales entre malas y atroces, léase hostelería, restauración, comercio y servicios. Si algo hizo bien Estados Unidos entonces fue ampliar la cobertura de desempleo dando una inyección de dinero enorme ($400 a la semana) para que la gente se quedara en casa durante la pandemia, a no ser que su trabajo fuera estrictamente necesario. Durante esos meses muchosmuchos trabajadores se dieron cuenta de lo mucho que odiaban su trabajo y de las condiciones laborales penosas que se habían estado tragando. Cuando la economía empezó a reabrir, muchos de estos trabajadores en el sector servicios volvieron al trabajo con dudas, y el temor a la pandemia hizo que muchos se quedaran en casa. Los que se reincorporaron se dieron cuenta que sus jefes tenían problemas para contratar a nuevos empleados, así que de repente eran mucho menos prescindibles que antes. Empezaron a pedir que les subieran el sueldo, y si no les hacían caso, se iban, porque sabían que otras empresas estaban desesperadas buscando nuevos trabajadores.  En el lado de los trabajadores de cuello blanco la historia es parecida, aunque menos pronunciada. Muchos hemos descubierto, encantados, que podemos hacer nuestro trabajo desde casa. Cuando las empresas piden que se vuelva a la oficina, muchos empleados o bien han dicho que no les apetece, o han buscado otro puesto en lugares donde sí les dejen teletrabajar. Hace un par de años, era inusual ver ofertas laborales que no pusieran como condición de empleo acudir a la oficina en algún sitio. Estos meses es increíblemente habitual ver a empresas diciendo que se puede trabajar a distancia, desde cualquier lugar del país.  Tenemos, además, el factor añadido de la inmigración. Estados Unidos es un país que depende mucho de mano de obra inmigrante, porque cuando tu tasa de paro está por debajo del cinco por ciento, tu natalidad es (relativamente) baja y tu economía crece a buen ritmo necesitas más trabajadores. La inmigración, tanto legal como ilegal, disminuyó durante los tres primeros años de la administración Trump y cayó en picado el 2020 y 2021 (obviamente). El último censo dio el aumento más lento de población inmigrante desde los setenta, algo que ha dejado a muchos sectores desesperados por encontrar mano de obra.” …  “Consecuencias. Todo esto, en agregado, tiene varios efectos potenciales curiosos. El primero, y más directo, es que tanta gente enviando a su jefe a la porra ha forzado a muchas empresas a subir salarios. La recuperación, especialmente para trabajadores no cualificados, ha sido excepcional en cuanto a sueldos. La enorme asimetría en poder negociador entre empresa y empleado en Estados Unidos hizo que los salarios no empezaran a subir poco a poco en términos reales hasta que la tasa de paro se acercó o bajó del 4% en los años anteriores a la pandemia. Ahora que tantos currelas han descubierto que les necesitan, la subida de salarios se ha acelerado.  También hemos visto un marcado aumento en el número de mudanzas, ya que, de repente, muchos no necesitan vivir en una ciudad carísima como Nueva York o Chicago para seguir trabajando en una empresa de esa ciudad. Por añadido, hemos visto un aumento gigantesco en la creación de nuevas empresas; la pandemia parece haber dado alas a espíritus inquietos.  Todo esto, en agregado, son buenas noticias para los trabajadores, y probablemente, malas noticias para los empresarios. No quiero ponerme excesivamente marxista, pero hay algo que sugiere un cierto descubrimiento de una conciencia de clase que no habíamos visto en Estados Unidos desde hacía décadas. Durante el otoño hemos visto una oleada de huelgas (¡huelgas!) por todo el país, y no tienen viso de pararUna nota pesimista. Antes de que empecemos a cantar todo el poder para los soviets y demos la bienvenida a la clase obrera de Estados Unidos a la lucha proletaria, sin embargo, vale la pena recordar de que esto sigue siendo Estados Unidos, el lugar donde los sueños de socialdemocracia van a morir, casi siempre en el senado. La gran dimisión es fruto de una combinación de circunstancias inusuales que han dado un poder negociador tremendo a los trabajadores, pero estas condiciones en el mercado laboral quizás tengan fecha de caducidad.  La política fiscal expansiva de los últimos meses, primero, va a empezar a desaparecer. Las prestaciones de desempleo han vuelto a su habitual tacañería americana, y los ahorros acumulados durante la pandemia se irán agotando. La elevada demanda nacida de dinero abundante y euforia post-pandemia empezará a normalizarse. Si la inflación sigue alta, la reserva federal echará el freno subiendo los tipos de interés.  Por descontado, si los republicanos ganan las elecciones legislativas el año que viene, cualquier medida pro-trabajador que pudiera salir del congreso será olvidada de inmediato. Dada la ventaja inherente del GOP en ambas cámaras (vía gerrymandering y la primacía rural en el senado) es muy posible que los demócratas no vuelvan a oler tener mayoría en las cámaras durante muchos, muchos años.  Si la pandemia y la gran dimisión posterior han cambiado, como dicen algunos, la forma de muchos trabajadores de ver el mundo (y sospecho que tienen razón), es posible que tengamos una clase obrera más movilizada y militante en años venideros. El sistema político americano, sin embargo, es estructuralmente hostil a reformas y cambios a largo plazo, así que incluso si ese fuera el caso, es muy posible que se quede en nada. Los demócratas, si fueran listos, intentarían construir una nueva mayoría que buscara ampliar sus bases para incorporar este descontento. Pero claro, hablamos del partido demócrata”.

XINA

Més articles dobre l’evolució ideològica del Partit Comunista Xinès i els plans de Xi Jinping, amb una suggerent imatge: de la Xina Societat Anònima al Partit Comunista Societat Limitada:

Article de Xulio RÍOS a CTXT (26-11-21): El eclecticismo ideológico chino  Xi Jinping lidera una nueva ola de reafirmación y desarrollo del proceso de sinización del marxismo. Su esencia es garantizar la perennidad del PCCh, culminar la modernización del país y sentar las bases de una nueva legitimidad del modelo chino … China es ya el país más rico del mundo, superando a EE.UU. Pero en ambas potencias, más de dos tercios de la riqueza está en manos del 10% de los hogares más rico … “La combinación de los principios fundamentales del marxismo, la realidad concreta de China y su cultura constituyen un magma complejo que se aleja de los prototipos imaginados por los clásicos y representan una versión innovadora que se fundamenta en la exigencia de la autodecisión, sin concesiones al internacionalismo de viejo cuño. Por otra parte, los más de 95 millones de militantes comunistas chinos se adscriben así a un ideario ecléctico que integra visiones universales como nacionales para fundamentar el rechazo de cualquier invocación de alternativas externas, también, naturalmente, las de signo liberal.  Marxismo, leninismo, maoísmo, denguismo, xiísmo son expresiones de permanencia y desarrollo de los fundamentos ideológicos del PCCh a los que cabe añadir las corrientes del pensamiento tradicional (tanto confucianismo como legismo) como ingredientes que acentúan la ósmosis nacional. Así, el singular corpus ideológico del PCCh es una muestra característica de la originalidad de la “vía china”, que la convierte en un modelo de imposible imitación, por más que algunos aspectos parciales puedan o deban ser tenidos en cuenta en las estrategias de cualquier país.  La configuración de todo este cosmos ideológico no quiere decir, ni mucho menos, que exima de contradicciones a la hora, sobre todo, de establecer el contraste con una terca realidad. Algunas especialmente desconcertantes. En un informe reciente de la consultora McKinsey & Co. se señala que China es ya el país más rico del mundo, superando a EE.UU. Pero en ambas potencias, más de dos tercios de la riqueza está en manos del 10% de los hogares más ricos, y su proporción ha ido en aumento, indica el informe. En Estados Unidos, la cantidad de riqueza del país en manos del 10% de los hogares más ricos creció del 67% en 2000 al 71% en 2019. Mientras que en China, el 10% de los hogares más ricos poseían el 48% de la riqueza del país en 2000, y en 2015 el valor aumentó hasta el 67%. ¿Servirá el eclecticismo ideológico chino para corregir esta realidad? ¿Hay interés realmente en ello? En perspectiva, claro, en 1949 más del 90 por ciento de la población vivía en la pobreza…. ¿Cuestión solo de tiempo?…”.

Article de Julio ARAMBERRI a Revista de Libros (29-11-21): Xi tiene un plan   “… hay un cambio que no se puede ignorar. Si desde los 1980s China ha sido el taller del mundo, hoy la capacidad de consumo de sus 1,4 millardos de habitantes los convierte en un enorme mercado potencial al que ninguna compañía, grande o pequeña, puede volver la espalda. Desde Apple hasta McDonald’s las contorsiones para ajustarse a las exigencias del consumidor local son continuas; medios sociales como Alphabet, Facebook, You Tube o Netflix conocen bien los efectos nocivos para su cuenta de resultados de la falta de acceso al público chino; gigantes del consumo discrecional como Amazon y grandes marcas francesas de productos de lujo como LVMH o de belleza como L’Oréal no ignoran los efectos de una eventual censura a sus actividades o de las políticas anticorrupción; compañías aéreas -como American Airlines, Delta o Qantas- u hoteleras -Marriott- han tenido que pedir disculpas por haber incluido a Taiwán como un país independiente en sus materiales informativos y de promoción. China, al parecer, se ha rejuvenecido. Pero no lo bastante. Tanto hacia el exterior como hacia sus súbditos y, en especial, hacia sus camaradas del partido, Xi cree imprescindible un plan de acción integral que puntualice la nueva realidad y los anime a aceptarla. Ante los miembros del partido y sus clientes exhibirá las razones y las ventajas de convertirse en la nueva clase dominante o, en términos históricos fácilmente reconocibles, en un mandarinato de nueva lección; el resto de los chinos, de grado o por fuerza, aceptará ese rumbo; y a los agentes internacionales acabará por persuadirlos la futilidad de una eventual resistencia. Muchas de las iniciativas del plan son conocidas. Menos lo es, a mi entender, su coherencia interna. De ahí mi interés por un reciente análisis de MERICS1 donde se realza esa ligazón en torno a una idea-fuerza. «Mirando a estos años pasados, los dirigentes chinos han llegado a la convicción de que el modelo de gobernación del partido-estado ha probado ser el mejor sistema político». Si alguna certeza se ha impuesto hoy entre ellos, ésa es la de que mientras el Oeste está sumido en el caos, China se mantiene en orden. Xi no se muerde la lengua. De un discurso con motivo de los recientes fastos del centenario del partido: «¡Nadie podrá vencernos ni aplastarnos! Acelerar la creación de un nuevo modelo de desarrollo aumentará nuestra capacidad de supervivencia, de competitividad, de desarrollo y de sostenibilidad entre tormentas previsibles e imprevisibles y mareas turbulentas e imposibilitará que el proceso de un gran rejuvenecimiento de la nación china no se retrase, menos aún se interrumpa». Tres son hoy los objetivos de ese proceso: (1) aumentar el control de la política sobre la economía; (2) gobernar con medios técnicamente hábiles; y (3) convertir a la seguridad en el fulcro sobre el que basculen todas las energías de la nación. Ninguno de ellos es nuevo; sí la búsqueda de su interacción, ahora flexible y combinada” … ” El partido ya no puede limitarse a imponer un «capitalismo de estado» en el que compitan de forma abierta e irregular el sector público y el privado. Desde la llegada de Xi esa fórmula que podría resumirse en la de «China Sociedad Anónima» ha sido sustituida por la de «Partido Sociedad Limitada», donde el rasgo fundamental es la subordinación del sector privado a las necesidades del público. Un nuevo capitalismo de partido-estado que combina el mercado de empresas competitivas con los planes macroeconómicos diseñados desde el centro político y asignados a las empresas del sector estratégico para su ejecución. Ese nuevo Partido SL combinaría también el trabajo de actores públicos y privados en la persecución de los objetivos políticos establecidos para todos por el partido que, en definitiva, es el mejor guardián de los intereses nacionales” … ” En definitiva, bajo Xi, China se encamina hacia una limitación creciente de sus intercambios con el exterior cuyo pilar fundamental es la autosuficiencia económica. Pero, como señala el trabajo de MERICS que me ha dado pie para estas reflexiones, la verdadera novedad del plan es su acomodo inconsútil con dos elementos que constituyen la contrapartida política de su progresivo solipsismo económico: una gobernanza íntimamente ligada al control cibernético de sus súbditos y un concepto de la seguridad nacional que se extiende hasta los más nimios aspectos de la vida colectiva. La circulación dual de la economía requiere, pues, un equivalente político”.

RÚSSIA

Indagació sobre les motivacions profundes de la política de Putin: nostàgia de l’imperi soviètic i ressentiment contra el reformisme de Gorbatxov:

Article de Kristina SPOHR a El País (27-11-21): Rusia y los fantasmas del pasado [4]  La repentina muerte de la Unión Soviética hace 30 años transformó el orden mundial y sigue pesando en el mundo actual. Para Putin, Gorbachov fue un traidor que dejó fuera de su país a millones de compatriotas … “A pesar de las grandes incertidumbres que desencadenó la repentina muerte de la Unión Soviética y la amargura de los comunistas acérrimos, el ambiente, tanto en el antiguo espacio soviético como fuera de él, era decididamente optimista ante lo que se consideraba el “amanecer de una nueva era”. Por supuesto, la caída soviética trasladó el eje de la política mundial a Washington y el mundo entró en un periodo unipolar. Al mismo tiempo, los europeos orientales y occidentales empezaron a soñar con la reunificación del continente. Y, a pesar de la fragilidad y las fracturas (no debemos olvidar que en 1991 Yugoslavia implosionó y se sumió rápidamente en una guerra civil genocida), en Europa dominaba la tendencia a una mayor integración institucional, materializada en la construcción de la Unión Europea prometida en el Tratado de Maastricht y la apertura gradual de la OTAN al Este (incluida Rusia) mediante la formación del Consejo de Cooperación del Atlántico Norte (CCAN). Aún más, tanto en el Este como en Occidente, muchos adoptaron la brillante idea de Francis Fukuyama de que esta nueva era iba a caracterizarse por “la universalización de la democracia liberal occidental como forma definitiva de gobierno humano”; aunque las semillas de la revisión geopolítica fundamental que hoy experimentamos ya estaban presentes en aquel entonces. Si saltamos hasta nuestros días, 1991 se ve bajo un prisma muy diferente. El presidente ruso Vladímir Putin declaró en 2005 que la caída de la URSS fue “la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX”. Fue, dijo, un “desastre” del que eran culpables Gorbachov y Yeltsin, porque ambos, cada uno a su manera, habían traicionado al imperio soviético y habían obligado a la Rusia postsoviética a lamerse las heridas, marginada por Europa. Pero una desgracia aún mayor fue lo que en 2019 denominó la dimensión “humanitaria” del derrumbe. Porque el fin de la URSS dejó trágicamente abandonados a decenas de millones de rusos fuera del territorio nacional. La cuestión de las minorías rusas es un elemento crucial del pensamiento del Kremlin y su esfera de influencia desde 1991. Y, desde luego, desde que Putin está en el poder, Rusia está intentando volver a hacerse gradualmente con el control de partes fundamentales de la antigua URSS (con medidas especialmente agresivas en Ucrania y Crimea, Transnistria y Osetia del Sur). Es evidente que hay una dicotomía entre cómo se recibió la desaparición de la Unión Soviética en 1991 y 1992 y cómo se presenta oficialmente en la Rusia actual, dentro de lo que parece un intento de manipular y reescribir la historia con fines políticos. Debemos recordar que, al fin y al cabo, la historia de la Unión Soviética podría haber terminado de forma muy diferente, en una tragedia popular como la de 1917. En aquel entonces, la disolución del Imperio Ruso del zar culminó en una escalada de violencia. Porque, cuando los bolcheviques construyeron el Estado soviético, lo hicieron bajo la influencia de las brutales experiencias vividas en la Primera Guerra Mundial y la guerra civil, con varios millones de muertos. Por el contrario, el “siglo soviético” no terminó con un estallido, sino casi con un gemido” … “La desintegración se produjo debido a los efectos acumulados de cuatro acontecimientos entretejidos que las reformas de Gorbachov, mal concebidas y caóticas (bajo los auspicios de la perestroika y la glasnost) pusieron en marcha: la transformación incontrolada (1) de la economía dirigida al libre mercado y (2) del monopolio del PCUS al pluralismo político; y el traspaso de poder (3) del centro a la periferia y (4) de él mismo como líder soviético a Boris Yeltsin como presidente de Rusia. Lo más importante es que la culpa del catastrófico declive de la URSS fue de la gestión soviética de la mortífera crisis del país y la incapacidad de Gorbachov para fijar un rumbo coherente dentro del destructivo campo de fuerza de un caos socioeconómico cada vez más grave y entre los diferentes grupos de presión y facciones políticas que le arrastraban constantemente en distintas direcciones. Mucho más que de las consecuencias del gasto en defensa de Estados Unidos, comparativamente mayor, y del salto tecnológico estadounidense encarnado en la Iniciativa de Defensa Estratégica (IDE), impulsada por Ronald Reagan. Pero también debemos recordar que Gorbachov fue un líder soviético que quería que todos los cambios se hicieran sin coacciones, que deseaba una sociedad más abierta y soñaba con una Unión Soviética más integrada. Por consiguiente, el éxito de la reinvención comunista llevada a cabo por Deng Xiaoping en China, consistente en un proceso de reformas económicas graduales y rigurosamente dirigidas, un firme control del partido y el uso desvergonzado de la fuerza militar para mantener al PCC en el poder nunca le sirvió de modelo. La tragedia de Gorbachov fue que su intento de renovar la Unión Soviética le costó perder el apoyo de los suyos y el Estado. En cuanto a Yeltsin, a pesar de que en la ONU expresara su esperanza de poder construir juntos un mundo mejor y más pacífico y de su retórica entusiasta sobre la democratización de Rusia, el Estado de derecho y las relaciones de cooperación, después fue incapaz de convertir la salida pacífica de Moscú de la Guerra Fría en un nuevo tipo de relación duradera con Estados Unidos y Europa. A Vladímir Putin le importan poco estas complejidades y estos matices históricos. Lo que le importa es que la Unión Soviética, que había liberado Europa de los nazis y durante casi medio siglo había sido uno de los dos pilares del poder mundial, cayó traicionada en la “catástrofe” de 1991 y provocó que Rusia cayera, a su juicio, en la irrelevancia internacional. Putin piensa que Gorbachov no fue un reformista desencaminado, sino un traidor que perdió el imperio histórico de Rusia. El empeño en restaurar la grandeza de su país —como nación cohesionada y como Estado fuerte y de peso mundial— y demostrar que el orden liberal encabezado por Estados Unidos está “obsoleto” ha sido su misión desde que asumió el mando en los albores del nuevo milenio. Con la intensidad de las disputas que se libran hoy en nombre de la memoria, es evidente que la herencia de 1991 sigue muy presente”.

Article de Lluís BASSETS a El País (28-11-21): Morir por Kiev  No se sabe cuándo ni cómo, pero es seguro que Putin está a punto de lanzar una nueva campaña para recuperar Ucrania … “Rusia está acumulando fuerzas y realizando maniobras militares en las fronteras con Ucrania. El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, denunció este viernes la preparación de un inminente golpe de Estado con la participación del oligarca Rinat Ajmetov. Todo precedido por el uso de métodos de guerra híbrida, como son el flujo de refugiados transportados desde Oriente Próximo a Bielorrusia o el suministro del gas ruso. Estos acontecimientos suceden justo cuando europeos y americanos, muy solidarios con Kiev en las palabras, dicen con los hechos que no quieren morir por Kabul. Sin la protección del artículo 5 de la OTAN, vigente solo para los países miembros, Ucrania se enfrenta a la amenaza rusa en solitario. Su regreso al área de influencia rusa no tan solo daría satisfacción al irredentismo nacionalista ruso y corregiría “la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX”, que fue la desaparición de la Unión Soviética según Putin. Ucrania sería también la primera pieza que caería, a la que luego seguiría la presión sobre el resto de países desprendidos del yugo soviético, empezando por las repúblicas bálticas. Significaría un revés para el modelo europeo de democracia liberal y de integración regional, dos engorros y contraejemplos para la Rusia putinista. Los europeos no querrán morir por Kiev, pero en Kiev también se juega el futuro de Europa”.

TENSIONS MIGRATÒRIES A LA UNIÓ EUROPEA

La Unió Europea trampeja com pot les tensions migratòries a les seves fronteres, ara amb la novetat de l’enfrontament franco-britànic.  Amb unes opinions públiques que tenen una percepció distorsionada del fenomen:

Article d’Andrés ORTEGA a elDiario.es (30-11-21): Se necesita, pero no se quiere, más inmigración.  A pesar del paro, Europa necesita más inmigración para sostener su economía y su modelo social. Pero la política va en contra … “Europa, y en general Occidente, está viviendo una gran contradicción: muchos ciudadanos, tras la pandemia, se han puesto a rechazar trabajos duros y mal retribuidos o poco satisfactorios, pero a la vez también a la inmigración que podría sustituirles en ellos. Falta mano de obra en la construcción, en la agricultura, faltan camioneros, entre otros, por no hablar del sector tecnológico. El fenómeno va más allá de la llamada “gran dimisión”, que hace que a la vez que hay paro, falten millones de trabajadores para los puestos ofertados ¿Fenómeno pasajero o estructural? “La revuelta de los trabajadores”, la ha llamado Paul Krugman, en referencia a EE UU. Es un fenómeno más amplio en EE UU (dada la flexibilidad del mercado de trabajo), pero también se da en diversos países europeos, y también el Reino Unido, tras la combinación de la pandemia y el Brexit. Ya duros en sí, algunos de estos trabajos se han vuelto aún más duros, al reducir las empresas el número de empleados para una misma tarea (por ejemplo, en la hostelería o en la sanidad).  Se podría resolver abriendo la puerta a más migrantes. Pero las tendencias contra la inmigración se están reforzando no solo en la extrema derecha, sino en las derechas de muchos países, contaminando incluso al centro y a las izquierdas. Ahí está por ejemplo, el aspirante a candidato a presidente de Francia de Los Republicanos (centro derecha) franceses, Michel Barnier, antaño europeísta de pro (ex vicepresidente de la Comisión Europea y azote de Londres en las negociaciones para el Brexit), y que hoy propone una moratoria de cinco años de la inmigración no comunitaria  en Francia, contaminado por las posiciones de Marine Le Pen y su Reagrupamiento Nacional, o de extertuliano Eric Zemmour que tanto está moviendo el tablero político galo, aún sin desvelar aún si va a ser candidato o no. Más allá del fenómeno coyuntural del mercado de trabajo, Europa, la UE, en razón de su declive demográfico, va a necesitar inmigración, cualificada y no cualificada. Los servicios estadísticos de la Comisión Europea, Eurostat, calculan que, de proseguir las actuales tendencias, la población de la actual UE se habrá reducido para final de siglo en 30 millones de los 448 millones con los que cuenta en la actualidad (y 23 millones son inmigrantes, 5,1%, no nacidos en la Unión). Los más afectados por estas tendencias demográficas son Alemania, Italia, Polonia y Rumania.  No obstante, los ciudadanos de la UE suelen tener, según indican encuestas anteriores, una visión incorrecta de la inmigración, sobreestimando tanto el número de inmigrantes que residen en Europa, como la proporción de inmigrantes ilegales. Esto, según Eurostat, puede explicarse por la forma en que los medios de comunicación informan sobre asuntos de inmigración e integración. Solo el 37% de los europeos cree estar bien informado. Pero hay un rechazo a la inmigración. Aunque la preocupación estaba en su nivel más bajo desde el otoño de 2014, más de un tercio (34%) de los europeos todavía considera que la inmigración es el problema más importante al que se enfrenta la UE, según el Eurobarómetro de antes de la pandemia. Y sin embargo, como indica el libro de Gilles Merit (del centro Friends of Europe), People Power: Why we Need more Migrants, con recomendaciones incómodas para los gobiernos que tienen que hacer frente a estos sentimientos anti-inmigración, necesitamos más inmigrantes …”

Article d’Andrea RIZZI a El País (27-11-21): Abismos, puentes y los métodos Johnson y Scholz.  Cada cual elige, en democracia, lo que quiere apoyar; y, en la vida, lo que quiere ser … ” Conviene detenerse en el método Johnson, una inquietante encarnación del espíritu de los tiempos, una era de sociedades donde pesan más los mensajes icónicos que las visiones sistémicas; más los liderazgos personales que los partidos; más las llamaradas en redes sociales que las negociaciones pacientes. En este marco se inscribe el peculiar gesto de Johnson de colgar en Twitter la carta que envió al presidente francés, Emmanuel Macron, con sus reivindicaciones negociadoras tras el trágico naufragio en el canal de La Mancha. Una política de ofensivas tácticas más que estratégicas —que a veces acaban en retiradas—. Puede mencionarse, en ese sentido, el reposicionamiento del Partido Conservador en un espacio político con mayor atención social, bajo el mantra del leveling up, nivelar hacia arriba, especialmente dirigido a consolidar las conquistas tories en el tradicional cinturón rojo en el norte de Inglaterra. Se trata de un viraje que, de implementarse, representaría un cambio de enorme calado. Pero tras las grandes proclamas asistimos ya a las marchas atrás, como ha ocurrido con el redimensionamiento de planes para las conexiones de trenes de alta velocidad con el norte y para reforzar el apoyo social. En ambos casos el viraje supone un cambio a peor para los sectores más frágiles. Todo es más volátil en las sociedades actuales; el apego leal de amplias masas sociales a cierto tipo de visiones sistémicas del mundo que encarnaban partidos se ha erosionado. En este entorno fluido, casi gaseoso, ciertas batallas pagan altos dividendos, al menos en el corto plazo. Johnson parece moverse en todos los ejes, el económico, el identitario, el ambiental, el internacional, dando enorme prioridad al gesto que presuntamente cosecha consenso. Habrá que ver cuánta irritación, resentimiento y decepción provocan. En el otro polo de la concepción política moderna, el modelo encarnado en Alemania por Angela Merkel y su sucesor, Olaf Scholz, muy continuista con la canciller saliente en un método constructor de consensos, no confrontacional, no hiperbólico. Hay voladores de puentes, y constructores de puentes. Cada cual elige, en democracia, lo que quiere apoyar; y, en la vida, lo que quiere ser. Antes o después, los resultados quedan claros”.

Article d’Ignacio MOLINA a El País (28-11-21): Discordia de largo aliento Londres y París apenas han sido tres veces aliados temporales y solo porque no les quedó más remedio que combatir un desafío común … ” Así que hoy, sin una tercera potencia extranjera que realmente les amenace y una vez acabada la efímera participación compartida en el proceso de integración, pareciera que el viejo instinto se impondría de modo natural. La actual crisis migratoria es el tercer episodio grave de un año diplomático muy turbulento que también incluye una compleja querella sobre derechos de pesca y el acuerdo AUKUS que, a ojos de Francia, frustró pérfidamente un contrato de venta de submarinos a Australia. La escalada de acontecimientos incluye llamadas a consulta de embajadores, desconvocatorias de reuniones ministeriales previamente anunciadas o acusaciones en público entre sus máximos dirigentes. Es esta una deriva impropia entre aliados que viene a abundar en esa hipótesis de que tal vez ya no lo sean. Desde luego, resulta prematuro afirmar que el periodo iniciado con la Entente Cordial de 1904 habría sido únicamente un paréntesis de tregua —duradero, pero paréntesis al fin y al cabo— entre los dos enemigos más viejos del mundo. Por suerte, todavía es mucho más lo que les une que lo que les separa y, sin embargo, es preocupante la velocidad con la que se está deteriorando la supuesta solidez del vínculo. El Brexit ha sido incapaz de generar dividendo alguno, salvo a la facción que se hizo con el Partido Conservador y hoy gobierna Westminster, pero sí ha demostrado un potencial corrosivo extraordinario. Siendo la Unión Europea un proyecto de desmantelamiento de barreras, no es casualidad que muchos de los perjuicios que está causando se localicen en esos puntos tan delicados y simbólicos como son las fronteras. Ese es el elemento que tienen en común las largas colas de camiones en Calais-Dover, el peligro de que vuelvan las alambradas a Irlanda del Norte, la disputa con la isla de Jersey frente a la costa de Normandía, o el temor a que el mismo Reino Unido se divida por el mar de Irlanda o Escocia. La muerte de 27 inmigrantes que trataban de cruzar el canal de La Mancha también afecta a una frontera hasta hace poco desdibujada. La cifra queda ciertamente muy lejos de los miles de naufragios fatales que cada año se producen en el Mediterráneo, pero su relevancia política es enorme en dos países donde el rechazo a la inmigración moviliza el voto y fue el factor que inclinó la balanza a favor del nacionalismo euroescéptico en el referéndum de 2016 y en las elecciones que llevaron al poder a Boris Johnson. Si la política consiste en gestionar el conflicto y la cooperación sin que el resultado esté prefigurado, lo mejor y peor que esta es capaz de generar se condensa en los 50 años que separan la adhesión británica al entonces Mercado Común de su salida. A principios de la década de los setenta, el ingenio, la mirada al futuro y la voluntad política común de francófilos y anglófilos en las dos orillas fue capaz de producir un prodigioso avión supersónico de pasajeros. Para bautizarlo, se eligió una hermosa palabra latina —concordia— que se pronuncia igual en francés e inglés. Pero su triste antónimo también forma parte de ambos idiomas”.

NOU GOVERN ALEMANY

El programa de la coalició semàfor alemanya suscita grans expectatives, tant pel seu compromís europeista com per la seva determinació en accelerar la transició energètica … Però també hi ha qui adverteix sobre les frustracions que provoquen les expectatives excessives:

Article de Miguel OTERO a Agenda Pública (25-11-21): Alemania quiere una unión federal. Que así sea   … “en el Koalitionsvertrag de 2021 se puede leer negro sobre blanco que la actual Conferencia sobre el Futuro de Europa debe conducir a la creación de un «Estado federal europeo». De Schulz hemos pasado a Scholz. ¡Cómo una sola letra (y persona: no Scholz, sino Trump) puede cambiar las cosas! La palabra con f no sólo se menciona sin ninguna sustancia. Como señala Simon Hix, el acuerdo es «enormemente ambicioso y potencialmente transformador para Europa». Se aboga claramente por una «convención constitucional»; más poder para el Parlamento Europeo, con su «propio derecho de iniciativa» para la nueva legislación, así como la introducción de listas transnacionales y la consolidación del proceso de «‘Spitzenkandidaten’». También se pretende hacer más transparente el Consejo de la UE y ampliar el sistema de votación por mayoría cualificada a ámbitos fundamentales y soberanos de los estados nacionales, como la política exterior. Incluso se pretende establecer un verdadero «ministro de Asuntos Exteriores». Además, se indica claramente que no se tolerará la violación del Estado de derecho en los estados miembros (un claro mensaje a Polonia y Hungría) y que no se puede recortar el Presupuesto de la UE para pagar la nueva deuda emitida para el NGEU, lo que significa que la Unión tendrá que desarrollar sus propios recursos (es decir, introducir impuestos europeos) o aumentar las contribuciones nacionales. Por último, es una clara apuesta por una UE con soberanía estratégica (una redacción más federal que de autonomía estratégica) con el objetivo de ser más autónoma en el contexto global y en sectores estratégicos como la energía, la salud, las materias primas y la tecnología. Se trata de una construcción de Estado en ciernes como la conceptualizarían Daniel Kelemen y Kathleen R. McNamara, no sólo basada en la integración de los mercados, sino como respuesta a un contexto geopolítico de rivalidad más desafiante entre grandes potencias. Sin embargo, las palabras son baratas. Es fácil hablar de federalismo, pero es mucho más complicado ponerlo en práctica. Veremos si los socios de la coalición están dispuestos a hacer lo que dicen. Un Estado federal sin un presupuesto federal considerable es un oxímoron. El acuerdo de coalición no se compromete a ello. Si bien es cierto, como sostiene Lucas Guttenberg, que no hay líneas rojas acerca de una eventual continuidad o sustitución del NGEU por otra figura fiscal central, tampoco hay un compromiso claro. Además, todo el párrafo sobre el Pacto de Crecimiento y Estabilidad (PCE) y su posible reforma es ambiguo y confuso. En la primera frase los redactores dicen que hay que reforzar y profundizar la Unión Económica y Monetaria; lo cual está muy bien, pero no significa mucho. Luego, sostienen que el PCE ha demostrado su flexibilidad. ¿Significa eso que ha funcionado? La siguiente frase dice que sobre el PCE «queremos asegurar el crecimiento, la sostenibilidad de la deuda y las inversiones sostenibles y respetuosas con el clima». ¿Significa esto que están a favor de una regla de oro verde, como proponen Zsolt Darvas y Guntram B. Wolff? Si es así, ¿sería compatible una próxima taxonomía sobre lo que son las inversiones verdes con un PCE más fácil y transparente? Los debates técnicos y políticos podrían ser muy complicados. También existe la determinación de aumentar la inversión en bienes públicos europeos como las infraestructuras digitales, los sistemas ferroviarios, el suministro de energía y la investigación y el desarrollo de vanguardia para garantizar la autonomía y la competitividad de la Unión en el siglo XXI. Pero, ¿de dónde saldrá el dinero? ¿Y quién, y con qué mecanismos de gobernanza, decidirá cómo gastarlo? Hay todavía muchas cuestiones abiertas. En 2018, 22 expertos españoles firmaron un manifiesto en el que se planteaba una capacidad fiscal central permanente para garantizar tanto las inversiones como las reformas necesarias (y tener una unión bancaria de pleno derecho). También reconocimos que podía ser necesario un cambio de tratado. La coalición está de acuerdo. De ser así, cabe preguntarse si esto implicaría cambiar la Grundgesetz y convocar un referéndum. En el contexto actual, en el que casi un tercio de los alemanes no quiere vacunarse contra el covid-19 (presumiblemente porque desconfía de las autoridades), esta posibilidad parece descartada. Sin el apoyo del pueblo, las uniones políticas no sobreviven. Esta coalición alcanzó el poder sin hablar de Europa en la campaña. Ahora tienen cuatro años para explicar a sus votantes por qué es bueno un Estado federal europeo; basado, por supuesto, en el principio de subsidiariedad; no en una gran visión, sino en el mismo pragmatismo que desplegaron al formar esta coalición de semáforo. Siendo éste un Koalitionsvertrag (contrato), sólo cabe esperar que pacta sunt servanda“.

Article de Wolfgang MÜNCHAU a El País (29-11-21): La primavera de Berlín    Olaf Scholz ha conseguido armar una coalición tan ambiciosa como improbable, pero hay motivos para el escepticismo … ” Me resulta difícil reconciliar lo que sé que son las ambiciones de los integrantes del semáforo con lo que sé sobre Scholz. Habrá que ceder en algo. A lo mejor Scholz experimenta una transformación, pero la verdad es que me cuesta verlo enfrentándose a Putin cuando este amenace con cortar el suministro de gas a Alemania. ¿Le dirá al líder ruso que ahora el futuro del Nord Stream 2 se encuentra directamente en manos de reguladores independientes, de la Comisión Europea, y posiblemente del Tribunal de Justicia de la UE? ¿Y al presidente Xi Jinping que la solidaridad de Alemania está con el Gobierno de Lituania y con los diputados sometidos a sanciones chinas antes que con los exportadores alemanes? Angela Merkel no lo hizo. Lo que posiblemente ocurrirá es que Scholz continuará la política exterior oportunista de su predecesora, pero adoptará una postura más agresiva en materia de reformas internas. No sería el resultado ideal, pero tampoco el peor. Una Alemania innovadora y menos corporativista también sería buena para la Unión Europea. Los europeos que esperan una gran reforma del pacto de estabilidad se sentirán decepcionados. El nuevo Gobierno solo admite algunos retoques técnicos: plazos de amortización más largos de la deuda relacionada con la covid-19 y un cambio en el descabellado método por el cual Alemania y la Comisión Europea calculan el componente cíclico de sus normas sobre la deuda. Las suposiciones erróneas de la Comisión Europea sobre las posibles tasas de crecimiento de los Estados miembrosconstituyeron una de las causas de fondo de la austeridad sincronizada en plena crisis de la deuda soberana. Pero esto no es verdaderamente una gran reforma política. Es lo que suelen hacer los comités de asesoramiento técnico. Al igual que otras primaveras históricas europeas antes, al final la de Berlín puede ser un acontecimiento psicológico que acabe superado por la cruda realidad. No veremos tanques recorriendo las calles de la capital, pero podríamos ser testigos del regreso del estancamiento de los años de Merkel. Su principal característica no fue la perpetración del mal, sino la tendencia a hacer las cosas a salto de mata sin ningún objetivo estratégico. Nada en la historia de Scholz me dice que sea un gran innovador. El haber formado una coalición increíblemente ambiciosa es el acto más innovador de su vida política. La constatación de que son los cancilleres, y no los socios noveles de la coalición, quienes determinan el rumbo de la política, enfría mis esperanzas. Para que esta coalición tenga éxito, hará falta una transformación poco probable, que los alemanes no han votado”.

Article de Jeremy CLIFFE a El País (1-12-21): El experimento alemán de filosofía política  [5]  Vivimos una época de crisis ante la cual ninguna escuela ideológica tiene todas las respuestas, por eso la coalición social-ecologista-liberal puede servir de ejemplo para navegar los nuevos retos de las democracias … “comenzará un fascinante experimento de combinación de fuerzas y visiones de la socialdemocracia, el ecologismo y el liberalismo. La era del semáforo está amaneciendo en Alemania. Si tiene éxito, será un poderoso modelo para los progresistas de toda Europa. La aritmética política no es la única razón de esta coalición. Las personalidades también la hacen posible. Scholz es un socialdemócrata de corte liberal, que dirigió su ciudad portuaria con competencia empresarial y que fue durante los últimos tres años ministro federal de Finanzas con Merkel. Los dos líderes de Los Verdes, Annalena Baerbock y Robert Habeck, son centristas. El líder liberal Christian Lindner es económicamente de derechas, pero también un libertario cuyos instintos sobre las libertades personales se alinean con la izquierda. Juntos presentaron su acuerdo de coalición en Berlín el 24 de noviembre, y ya parecen un Gobierno, un equipo. La participación de los liberales preocupa a algunos socios europeos como Emmanuel Macron. Lindner apoyó en su día la expulsión de Grecia de la moneda común, se ha pronunciado a favor de un estricto Pacto de Estabilidad y Crecimiento para la zona euro y se opone a los impuestos de la UE. Será ministro de Finanzas bajo las órdenes de Scholz (Baerbock será ministra de Asuntos Exteriores y Habeck, de Economía). Sin embargo, el acuerdo de coalición no descarta una macroeconomía progresista como algunos temían. Permite un aumento de la inversión nacional alemana a través de agencias especiales e instrumentos de inversión, y utiliza un lenguaje abierto sobre el “mayor desarrollo” de las normas fiscales de la eurozona. Cada partido incluye sus principales prioridades en el acuerdo de coalición. Los socialdemócratas consiguen un aumento del salario mínimo de 9,60 euros a 12 (por hora), pensiones estables y la construcción de 400.000 nuevas viviendas. Los Verdes logran el objetivo de acabar con la energía del carbón y que el 80% de la energía proceda de renovables para 2030. Los liberales conquistan nuevos incentivos fiscales para las empresas y la protección del freno constitucional de la deuda alemana, que limita el gasto deficitario. Pero lo alentador del documento es que no se trata de una simple lista de mínimos denominadores comunes. Por el contrario, es una visión coherente de un proyecto común que combina los puntos fuertes de los tres partidos. Los gobiernos de Merkel aportaron estabilidad y madurez, pero fueron demasiado prudentes y dejaron a Alemania necesitada de modernización. Esa es la misión que se ha propuesto la nueva coalición: conducir al país hacia el futuro. El título del contrato de coalición es “atrévete con el progreso”, una referencia al lema “atrévete con la democracia” del canciller socialdemócrata Willy Brandt. Este progreso adopta principalmente dos formas. La primera es una audaz liberalización de la política social. La coalición del semáforo reducirá la edad para votar a 16 años, legalizará el consumo de cannabis, permitirá a los médicos informar sobre los servicios de aborto (actualmente no está permitido) y facilitará la autoidentificación de las personas transexuales. Lo más llamativo es la apertura de la identidad alemana: pronto los inmigrantes podrán obtener la ciudadanía cinco años después de su llegada, tres en algunos casos; asimismo, se pondrá fin a la actual prohibición de la doble nacionalidad. La segunda es un gran impulso a la modernización en una “década de inversiones”. Las infraestructuras alemanas son sorprendentemente deficientes para un país tan próspero:internet es lento; las carreteras, los ferrocarriles y los puentes suelen estar en mal estado; y el despliegue de las energías renovables es lento. El acuerdo de coalición incluye medios para financiar nuevas e importantes inversiones y utilizar mejor el gasto público, por ejemplo, consolidando los presupuestos y fomentando más iniciativas privadas en el ámbito de las infraestructuras digitales. El tiempo dirá si los partidos del semáforo trabajarán bien juntos. Muchos de los nuevos diputados socialdemócratas son jóvenes y de la izquierda del partido. ¿Se llevarán bien con un ministro liberal de Finanzas? Las diferencias en política exterior, entre el enfoque socialdemócrata en las exportaciones y el enfoque verde en los derechos humanos, ¿provocarán conflictos en temas como China? Además, el acuerdo de coalición deja algunos aspectos abiertos al debate, como la postura alemana sobre las normas fiscales de la eurozona. Pero el espíritu es positivo: los líderes de los tres partidos hablan de la necesidad de compromiso y cooperación. Las políticas que han anunciado suponen un serio compromiso conjunto para sacar al país adelante. Si la nueva coalición tiene éxito, eso resonará mucho más allá de las fronteras de Alemania. Vivimos en una época de crisis: nuevas fracturas sociales, la pandemia, la emergencia climática, los trastornos tecnológicos y económicos, las nuevas y duras realidades geopolíticas. Ninguna escuela de pensamiento ideológico tiene el monopolio de las respuestas a estos desafíos; ninguna tradición filosófico-política posee la verdad del progresismo. Una nueva política “social-ecologista-liberal”, si es pionera en Alemania, se convertirá en un poderoso ejemplo de cómo navegar por estas realidades. Al fin y al cabo, las distintas filosofías se necesitan mutuamente. La socialdemocracia depende de un sector privado dinámico, las virtudes del liberalismo, para la prosperidad compartida. Una economía social-liberal fuerte también debe valorar las riquezas no materiales —aire limpio, seguridad climática, calidad de vida, libertades civiles— asociadas a la tradición política verde. A su vez, el ecologismo necesita el espíritu liberal que creará las nuevas tecnologías limpias necesarias para detener el cambio climático. Por su parte, tanto el liberalismo como la ecología tienen un socio indispensable en la socialdemocracia: ni una economía de mercado fluida ni una acción medioambiental ambiciosa pueden tener éxito en sociedades desgarradas entre ricos y pobres, entre los de dentro y los de fuera, entre ganadores y perdedores. Es difícil imaginar que nuestras sociedades democráticas estén a la altura de los retos de las próximas décadas sin una fusión ingeniosa de la cohesión aportada por la socialdemocracia, el compromiso con una acción climática drástica y una sociedad más sana aportados por la tradición verde, y la innovación y apertura aportadas por el liberalismo. Se refuerzan mutuamente, y los tres son necesarios. Eso es lo que hace que el experimento político que está a punto de tomar el poder en Berlín sea tan emocionante. Puede que triunfe o que fracase. Pero en cualquier caso, la nueva placa de Petri alemana merece una atención especial”.

Article de Lluís BASSETS a El País (2-12-21): El pasado ya se llama Merkel No basta con gestionar las crisis como ha sabido hacerlo la canciller. Hace falta ahora una actitud menos acomodaticia y más exigente, especialmente ante los socios iliberales e incumplidores, como Hungría y Polonia … ” Las expectativas excesivas suelen arrojar resultados mediocres. No es seguro que el nuevo canciller vuele tan alto como Merkel. De haber llevado en su programa en 2005 el cambio que se ha producido en Alemania en estos 16 años no habría sido nunca canciller. Solo el cierre de las centrales nucleares, sus políticas de inmigración y la emisión de deuda europea componen un programa socialdemócrata y verde que ya quisiera igualar la coalición del semáforo que le va a dar el relevo. Con un mérito adicional, propio de su liderazgo de la derecha: ha desplazado la opinión y el voto de los conservadores alemanes hacia el centro, cuando la mayoría de sus correligionarios de todo el mundo, España incluida, han hecho exactamente lo contrario. Gracias a su prudencia, son brillantes los resultados. La decepción no se dio cita con ella. Vamos a ver si Olaf Scholz tiene tanta suerte. Sus expectativas son altas y significativas en política exterior. La soberanía estratégica europea, no una mera autonomía, es un concepto caudal del contrato de coalición. Hay que conservar los equilibrios, ciertamente, y ahí están el compromiso transatlántico y la OTAN, pero habrá que garantizar también la soberanía energética para evitar el chantaje de los autoritarios; y la digital, estrechamente vinculada a la seguridad y a la ciberguerra. Alemania dejará de ser el hegemón reticente. Predicará su europeísmo con el ejemplo de sus políticas sociales, de igualdad, medioambientales y digitales. Tomará un rumbo más decidido y orientado a los derechos humanos y los valores democráticos. No basta con gestionar las crisis como ha sabido hacerlo Merkel. Hace falta ahora una actitud menos acomodaticia y más exigente, especialmente ante los socios iliberales e incumplidores, como Hungría y Polonia. En el contrato de coalición se define una solidaridad también estratégica entre quienes comparten valores y sistemas liberales. Es el dibujo de una comunidad democrática frente a la alianza autoritaria fraguada bajo el liderazgo de Moscú y Pekín. Vasto y ambicioso programa”.

FRANÇA

Finalment, Eric Zemmour ha donat el pas de participar a les eleccions presidencials franceses de la propera primavera, amb el seu missatge de nacionalisme reaccionari, dins de la vella tradició  de la dreta legitimista francesa. El que és més inquietant és la corda que li està donant una part de les elits econòmiques i mediàtiques:

 Article de Ramón GONZÁLEZ FÉRRIZ a El Confidencial (2-12-21): El enemigo de los nacionalistas son la mitad de los ciudadanos nacionales       El candidato presidencial francés Zammour transmite la esencia del nacionalismo: su adversario no es exterior, por mucho que diga, sino interno …  ” Zemmour es un orador efectivo y su ideología está muy arraigada en Francia, donde se inventó esta forma de derecha autoritaria y nacionalista que hoy resurge en buena parte de los países occidentales. Y, como todos los miembros de esa tradición, recurre siempre a un particular giro intelectual: su nacionalismo se dirige contra un adversario exterior, pero, en realidad, su enemigo es interior —los franceses no nacionalistas— y su objetivo, limpiar su propia sociedad de esos elementos impuros.  Este es el rasgo principal del nacionalismo actual, independientemente de si es más o menos radical. Vox habla de vez en cuando de China, de los burócratas de la UE y de algunos países musulmanes como los enemigos de España, pero en realidad a quien quiere enfrentarse y vencer es a lo que en 2019 llamó la “anti-España” (después ha dejado de utilizar ese término). El nacionalismo catalán lleva años presentando su ideología como el fruto de un choque entre Cataluña y España; en realidad, pretende ante todo condicionar a la mitad de la población catalana, que se siente cómodamente española, para que adopte la identidad que él ha establecido. Ahora, el nacionalismo de los republicanos estadounidenses no se basa en la identificación de un enemigo exterior, como sucedió durante la Guerra Fría, sino en la de elementos internos —los progres, los profesores universitarios, los periodistas, los urbanitas— a los que consideran unos traidores a la América real. En parte, esta es la razón por la que existe algo que podría parecer contradictorio: una alianza internacional de nacionalistas. Esta semana, Zemmour, que quiere salvar Francia, fue a Reino Unido a recaudar fondos para su aventura política entre quienes financiaron la campaña del Brexit. Trump tenía razones personales para no buscar un enfrentamiento con Putin, pero también ideológicas: admiraba su nacionalismo —apoyado en la represión de los enemigos internos— y aspiraba a construir un régimen autocrático en Estados Unidos. En el Parlamento Europeo, se da un fenómeno curioso: una alianza formal de partidos nacionalistas que cooperan, paradójicamente, para reforzar sus respectivas soberanías (como pasa en las mejores familias, sin embargo, estos nacionalistas unidos están peleados y ahora forman dos grupos que compiten entre sí para ser la verdadera “internacional nacionalista”)” … ” En su discurso, Zemmour recurrió también a la inmigración, uno de los temas preferidos de la nueva oleada de nacionalismo, que promueve la idea de que se está produciendo una sustitución premeditada de la población blanca y cristiana por otra (que suele ser oscura y musulmana, aunque no siempre). De acuerdo con esta teoría, feministas, marxistas y grandes financieros cooperan para hacer esta realidad posible y el deber de los verdaderos nacionalistas es detener el proceso. La defensa del país ante la inmigración es una de las prioridades de los Gobiernos nacionalistas de Polonia y Hungría, por ejemplo, a pesar de que sus tasas de inmigración son muy pequeñas.  Sin embargo, Zemmour dijo en su discurso que “la inmigración no es la fuente de todos nuestros problemas, pero los empeora todos”. Esa frase podría suscribirla cualquier miembro de la nueva internacional nacionalista, porque según ellos hay algo peor que los inmigrantes para el futuro de la nación. Son más peligrosos quienes, siendo ciudadanos nacionales, cooperan con los inmigrantes y sus promotores con el fin de deshacer los vínculos ancestrales, trascendentes y, de más está decirlo, básicamente imaginarios, de la nación. Por eso, como ya sabemos, la nación es un asunto demasiado importantecomo para dejarlo en manos de los nacionalistas. Estos tienden a ir, sobre todo, contra sus propios compatriotas”.

Article d’Ariane CHEMIN i Ivanne TRIPPENBACH a Le Monde (1-12-21): Entre Eric Zemmour et une partie de l’élite économique et intellectuelle, une étrange bienveillance  Ménagé par la droite et des figures venues de la gauche intellectuelle, convié par certains cercles économiques, le polémiste d’extrême droite a pu mesurer l’indulgence d’une partie de l’establishment. … “L’establishment a laissé un homme qui défend la théorie raciste du « grand remplacement », agite le spectre de la « guerre civile » et multiplie les provocations sexistes et homophobes s’imposer comme un candidat crédible à la présidentielle

POLÍTICA ESPANYOLA

El dia a dia de la política espanyola segueix enredat en escaramusses menors però carregades d’un llenguatge cada cop més tòxic … Com a contrast, una entrevista a Felipe González:

Article de Fernando VALLESPÍN a El País (28-11-21): Enredarse en las palabras  El lenguaje sirve para entenderse; es más, es el medio natural de la comunicación, no solo del ocultamiento y el engaño. No está de más recordarlo … Las palabras de Cayetana Álvarez de Toledo después del congreso del PP andaluz dan motivos para alguna reflexión. Se las recuerdo: “Están llamando personalismo a la personalidad, y divismo al liderazgo”. Como es lógico, no sentaron bien en su presunto partido. Porque lo que hacía al decir lo que dijo en el contexto en que lo hizo es que Ayuso —y ella misma, supongo— tenían personalidad y capacidad de liderazgo, algo de lo que carecían los líderes del PP. Como ya saben, se armó una buena bronca. Es tan excepcional que los miembros de un partido disientan de sus líderes, que habría que guardarlas en un lugar bien visible en las hemerotecas. Lo que a mí más me interesa de esta frase, que tuvo el efecto de un dardo directo a la yugular de Casado, es, sin embargo, lo que denota; a saber, la importancia del lenguaje para sembrar cizaña. Ya lo dijo el viejo Tucídides, el enfrentamiento básico y fundamental nace de un uso del lenguaje ajustado exclusivamente a los intereses de la facción de quien habla, rompiéndose así la capacidad para acceder a una común evaluación de la realidad —en este caso, dentro del mismo partido—. No es bueno para el PP que Ayuso pueda ser vista dentro de la organización como una diva personalista por parte de unos o como una líder de gran personalidad por parte de otros. Lo preocupante es que se diga, porque a partir de ese momento —como luego se vio— la disputa interna cobra una corporalidad y consistencia de la que antes carecía. Algo parecido, aunque con otros matices, está ocurriendo en la disputa lingüística entre nuestros dos grandes bloques. Odón Elorza dijo el otro día en el Congreso que la oposición no es más que un grupo de golpistas y franquistas, y no es el primero que hace este tipo de imputaciones. Previamente, y ya desde hace tiempo, la otra parte venía acusando al Gobierno de filo-etarra por pactar con Bildu y de blanquear el independentismo al hacerlo también con ERC. Ignoro si se han tomado la molestia de pensar en ello, pero si cada cual fuera como lo describe la otra parte, no sé a quién diablos íbamos a votar. Como es obvio, se hace para descalificar al adversario al presentarlo como indigno representante del mal. El problema es que esta vieja estrategia tiene el efecto de anular la posibilidad de poder elegir entre alternativas, algo frente a lo que, con buen criterio, se resiste el ciudadano. Servirá, pues, para dramatizar retóricamente el choque entre los bandos contrarios, que cobra así el pathos de la lucha contra el mal absoluto; o para cohesionar a los bloques respectivos. Dudo que sirva lo más mínimo para cambiar el sentido del voto entre ellos. Lo que de verdad hace daño es lo que vimos en el otro ejemplo —o en las disensiones dentro del Gobierno—, la discordia en su interior. Con este uso del lenguaje sintonizado a su uso disgregador y crispado se ofrece el combustible perfecto para que prenda el enfrentamiento. Pero representar el conflicto como último y casi exclusivo fin del discurso hace que pierdan fuerza sus otras dimensiones. El lenguaje sirve también para entenderse; es más, es el medio natural de la comunicación, no solo del ocultamiento y el engaño. No está de más recordarlo, aunque a uno se le pone cara de imbécil cada vez que porfía en reiterar estas cosas. Estoy empezando a bajar mi nivel de exigencia, ahora me basta con reclamar que se respete al menos su uso informativo. Que sepamos dónde están en cada una de las cuestiones y que lo argumenten. No hace falta que nos reiteren tanto lo poquísimo que se aman”.

Entrevista a Felipe GONZÁLEZ a Ethic (19-11-21): «La política es el arte de gobernar un espacio público compartido y lleno de contradicciones»  [6] Las ideas del expresidente del Gobierno Felipe González fluyen en un tono pausado pero preciso y, a la vez, contundente. Con ellas se entreteje un discurso que pone en valor la política como un compromiso de transformación pragmática de la realidad al servicio de un proyecto de país. Nos reunimos con él en la sede de la fundación que aloja su archivo para alejarnos de los temas de actualidad e indagar en otro González: el que reflexiona en voz alta sobre la ética, la soledad del poder, las decisiones difíciles, el peso de la responsabilidad y las dificultades del liderazgo. … «No hay liderazgo en quien es incapaz de hacerse cargo del estado de ánimo de la gente» … «El instrumento de transformación de la realidad es el poder» … «El pluralismo de las ideas es el fundamento básico de la democracia liberal» … «El neoliberalismo ha creado un modelo de crecimiento de la economía que aumenta las desigualdades» … “Dónde está hoy o dónde se debe ejercer el compromiso político? El que hoy se decide a hacer política lo hace desde la antipolítica. La pérdida de vocación de servicio público es comprensible, y la estructura endogámica de los partidos acelera esa pérdida de compromiso político de la gente más cualificada. Si alguien brillante quiere hacer política, tiene que aceptar a priori que todo el mundo va a verle como presunto culpable. No se puede saber de qué; eso ya se sabrá en su día. Se ha degradado tanto la imagen de los políticos que tienen la seguridad de que su retribución se distancia exponencialmente de la del compañero que se ha dedicado a una actividad privada. ¿Se está produciendo una selección negativa que va creando crecientes sentimientos de orfandad representativa? Sí, se está produciendo. ¿Podemos corregirla? Deberíamos. Probablemente, en algunos casos se va a corregir sola y de pronto va a aparecer alguien que diga: «Oiga, yo me dedico a esto, pero no porque de eso dependa mi vida, sino porque quiero prestar un servicio para mejorar la vida de los demás». Si uno mira los debates, se da una contradicción muy nítida: se dice que los políticos viven muy bien, que son unos aprovechados, etc. Ahora bien, si le preguntas al interlocutor si querría que su hijo o hija se dedicase a la política te lo negaría. «¡De ninguna manera!». Esto, sumado a los muchos casos de corrupción, marca duramente la imagen de los políticos … Hay quien dice tras pasar por el Gobierno que el poder no está en el Gobierno, sino en los tribunales, en el IBEX… ¿Existe la capacidad de transformar la realidad desde el poder? ¿Dónde está el poder? Es una banalidad, como tantas otras que se oyen con tonos ilustrados o falsamente ilustrados. El instrumento de transformación de la realidad es el poder. Si se respetan las reglas de juego, se hace más difícil y, a la vez, más consistente. Ahora están de moda las monarquías republicanas, donde una persona que concentra el poder le da continuación con su esposa y con su hijo. Sin embargo, en la transformación de la realidad influye decisivamente el instrumento del poder, porque tienes la posibilidad de elaborar leyes. ¿Vives muchas contradicciones? Sí, pero el arte de la política es el arte de gobernar un espacio público compartido y lleno de contradicciones. Hay tantas posiciones ideológicas como individuos, es cierto. Y también hay contradicciones en cuanto al sentimiento de pertenencia y de intereses: el que trabaja por cuenta ajena quiere aumentar sus ingresos y el que tiene que dar cuentas a los accionistas quiere maximizar los beneficios. El que gestiona el interés general tiene ahí a sus accionistas. Tú gobiernas sobre esa realidad, sobre esa diversidad y sobre ese pluralismo. Digamos que el pluralismo de las ideas es el fundamento básico de la democracia liberal. Naturalmente, cuando piensas en las ideas con vocación mayoritaria, las contradicciones se reproducen. Mientras más clara tienes la idea sectaria del poder y los obstáculos que tiene, más se reduce tu capacidad de ampliar la base de apoyo electoral, de sostenerla¿Cómo se gestionan esas contradicciones?  Un grave error es el de querer liquidar la independencia del poder judicial o sostener que el CGPJ debe ser escogido entre sus pares cuando la mitad de los jueces están afiliados a alguna de las tres grandes asociaciones, porque en origen tenían prohibido –y lo tienen– sindicalizarse. Sin embargo, la asociación es una forma de sindicalización corporativa. Se trata de tres asociaciones y 1.500 jueces que deciden quién gobierna un poder del Estado. Así que, para que funcione el parlamento, necesitamos la participación de millones de españoles y la de 1.500 jueces para elegir el otro poder del Estado. Ese equilibrio salvó a Estados Unidos de las arremetidas populistas de Trump, al que le estorbaba todo. Estos problemas se simplifican, como ocurre también con las empresas del IBEX. Estas defienden sus intereses en todos los casos y todos los temas. ¿Hay que gobernar sobre esa contradicción de intereses? Claro. ¿Saben gobernar sobre esa contradicción de intereses? Muchas veces parece que no. Pondría infinitos ejemplos, pero parece que hay cada vez menos respeto por la división de poderes y por el papel de cada poder del Estado. ¿Qué le preocupa más en términos de democracia representativa: la fractura que generan las desigualdades o la crisis de fracturas identitarias? Las dos. En el gran edificio de la convivencia hay una parte que no se ve: los cimientos. Y en la vida diaria de cada uno también existe una cimentación que no es visible y que engloba cosas como la de respetar el ordenamiento jurídico, respetar la Constitución incluso para cambiarla, respetar el Estado de derecho… Esto no preocupa al ciudadano: lo que le inquieta es lo que le afecta a diario, como la subida del precio de la energía. Descuidarse sobre el funcionamiento del Estado de derecho o del respeto a la separación de poderes solo importa cuando el edificio se agrieta y amenaza con desplomarse. Ha surgido un debate antineoliberal que ha derivado en un debate antiliberal. El neoliberalismo ha creado un modelo de crecimiento de la economía que aumenta las desigualdades. Para ello Europa creó una cosa fantástica que es la economía social de mercado. Ahora se la encuentra Biden y le parece muy bien. Si alguien cree que para ganar elecciones es más fácil firmar cheques para subvencionar a cada individuo que cuidar los servicios generales, que son un mecanismo de redistribución que necesita una fiscalidad razonable, se equivoca. Parece complicado defender tener los menores impuestos posibles y los mejores servicios deseables. En eso sí que estamos viviendo una crisis de sostenibilidad. La pandemia ha puesto de manifiesto algo nuevo, nos ha puesto ante una realidad tan inmediata en la que la única certidumbre es la incertidumbre. Y también ha puesto al descubierto algunas fragilidades que ya teníamos. El mayor ejemplo es la otra pandemia, más silenciosa y permanente, que es el cambio climático. Sus consecuencias las vemos todos los días y parece que nos dan igual. ¿Hasta qué punto le preocupa que en el siguiente bandazo de la polarización lleguemos a tener un Gobierno apoyado por una fuerza de derecha radical? Lo que nos sucede se define como «la grieta» en Argentina, que es la orfandad representativa de la mayoría de las sociedades, que contemplan con horror el choque de trenes de la polarización. La centralidad de la política –no el centro– es la capacidad de comprender que el pluralismo es la esencia de la democracia, pero que hay elementos comunes que estamos obligados a enfrentar juntos con las discrepancias que sean. Por ejemplo, que haya una política confrontacional respecto del cambio climático es ridículo. A mí me preocupa la crispación en la política: cuando se grita mucho es porque las convicciones no son muy firmes. ¿Me preocupa lo que pueda pasar en España? Sí, y me preocupa también lo que pasa en Francia con Le Pen. Es algo que está ocurriendo, aunque no es un fenómeno lineal. En algunos sitios, los crecimientos explosivos de la extrema derecha y la extrema izquierda han tendido a corregirse y a matizarse muy rápidamente. Los que ascienden como cohetes suelen desplomarse como piedras. Es entonces cuando se tienen que inventar otra cosa. La política actual tiene algo bien curioso, y es que cualquier populismo, sea el de Vox o Podemos, no te ofrece un proyecto acabado, sino que te ofrece un menú –en el caso de Vox perfectamente simplificado– y tú te acoges a la parte que más te gusta. Así que me preocupa la polarización y que la alternativa, si se da y cuando se dé, sea menos eficiente para gobernar para la inmensa mayoría de los ciudadanos de lo que es ahora. No solo nosotros estamos en esa dinámica; también sucede en Francia. En Italia, en cambio, parece haberse pacificado cuando Draghi apareció en el escenario. Aunque el fenómeno pudiera ser transitorio, nadie tiene en cuenta que su irrupción, que ha recolocado a Italia en el escenario europeo, es una aparición fulgurante no dependiente de una confrontación electoral que tiene un tiempo limitado en el que los partidos, durante un rato, dicen: «Bueno, que se hagan cargo porque no sabemos por dónde ir y ya nos pelearemos luego». Me preocupa ese fenómeno en España. Una parte del trabajo que hicimos en la denostada Transición fue superar eso: había extremos durísimos en aquellos inicios. No se sabía entre quiénes se podía pactar, porque después de una dictadura no se sabe a dónde pueden ir los votos. El comportamiento electoral de España en 1977 era absolutamente europeo, con un sesgo de número de votos más de centroizquierda que de centroderecha. Esa era la realidad, pero no lo decidió nadie. Algunos hablan del bipartidismo como si se lo hubiéramos pintado a la gente en la pizarra para obedecer. Son tonterías que, preocupantemente, se dicen con solemnidad”.

 ECONOMIA ESPANYOLA

En un marc econòmic amb unes previsions de creixement corregides a la baixa i amb incerteses lligades a l’evolució de la inflació, el debat de fons és el del ritme de la recuperació i de l’aplicació dels recursos de la Next Generation: es comparen les estratègies diferents d’Espanya i d’Itàlia, amb dubtes sobre la capacitat de gestionar eficaçment i eficientment les noves inversions:

Article de Raymond TORRES a “Negocios” de El País (28-11-21): Las políticas españolas y las de Draghi  España opta por transformar a fuego lento, frente a una reactivación inmediata a la italiana … ”  Francia e Italia han optado por controles a posteriori, que agilizan la aprobación de los proyectos (a diferencia de la metodología tradicional, aplicada en nuestro país, que consiste en escrutar cada detalle antes de autorizar el desembolso). Los países vecinos también han puesto en marcha un plan que supera ampliamente el marco de las transferencias directas de Bruselas: en Francia este dinero solo cubre el 40% del total, y el resto proviene de recursos propios. Italia, por su parte, ha decidido recurrir a los préstamos facilitados por el programa Next Generation. Sin embargo el plan español, además de entrar en funcionamiento de forma desigual, se circunscribe a las transferencias no reembolsables aportadas por el erario comunitario. El tiempo dirá quién acierta. Ambas visiones contienen oportunidades y riesgos. La del dúo Macro-Draghi es la más keynesiana, por maximizar el impacto a corto plazo y aprovechar plenamente el contexto de bajos tipos de interés y abundante liquidez del BCE. Estos gobiernos confían en el dinamismo generado por el fuerte impulso fiscal, y esperan que el sector privado tomará el relevo. De alguna manera, consideran que el mercado dispone de músculo para responder a los estímulos del Estado. Es decir, existiría una amplia capacidad ociosa de producción. Pero la celeridad en la ejecución puede afectar la calidad de la inversión así como su potencial transformador. A la inversa, el Gobierno español, aunque no lo enuncie explícitamente, parece haber emprendido una estrategia de largo recorrido. Los resultados son heterogéneos, de momento, de ahí el retraso en la recuperación, pero la valoración podría ser positiva tras un esfuerzo sostenido. Se trata por tanto de fortalecer el tejido productivo mediante una acción focalizada y más diluida en el tiempo. Según este enfoque, la capacidad ociosa es relativamente limitada —algo que choca con la elevada tasa de paro o la reducida inflación subyacente— pero es coherente el menor tirón de la demanda pública. Lo ideal sería una combinación de impulso y transformación, es decir una expansión keynesiania generada por el despliegue de los proyectos rupturistas previstos en el plan de recuperación. Si bien esto no parece fácil de conseguir en un plazo corto, al menos habría que evitar el peor escenario: un proceso “nini” (ni impulso ni transformación), que entrañaría una ejecución de fondos europeos a la vez lenta y mal orientada, con proyectos que no logran mejorar el modelo productivo. Disponemos de margen: Bruselas considera que nuestro presupuesto es uno de los menos expansivos (lo que contrasta con las críticas al expansionismo italiano). Por tanto, existe un espacio para trasladar al próximo ejercicio las inversiones no ejecutadas financiadas por los fondos europeos. Además, el BCE mantiene la senda de gradualismo en la retirada de las compras de deuda, pese al giro de EE UU y el repunte de la inflación. Por tanto la economía española puede transitar el camino del estímulo cortoplacista, el de las luces largas, o una mezcla de ambos. Nos queda elegir y cuidar la aplicación de las políticas”.

Article de Miguel SEBASTIÁN a El Español (28-11-21): La otra cara de las previsiones económicas  La evolución de los precios, reflejando la escasez de oferta en muchos sectores, es una señal que no debe ser intervenida … La evolución de los precios, reflejando la escasez de oferta en muchos sectores, es una señal que no debe ser intervenida … Debemos poner 2021 como año base, así, sólo habrá dos países que lo hagan mejor que España: Malta y Rumania … ” Que se revise a la baja el crecimiento de cualquier año es, en general una mala noticia. Pero siempre es peor que se revise la previsión del futuro que la cifra de cierre de un año prácticamente finiquitado. Además, hay que considerar los motivos de esa revisión. Por un lado, la CE la achaca parcialmente a la evolución de la pandemia y su impacto sobre el sector turístico internacional.  La propia Comisión se refiere en su publicación al informe sobre movilidad de Google que, a partir de septiembre muestra un deterioro significativo, después de haber alcanzado niveles casi cercanos a la pandemia en el verano, aunque no en todos los sectores ni con la misma intensidad (véase el Gráfico). También se refiere a la crisis de suministro causada por los cuellos de botella en el sector industrial y en el del transporte marítimo, por donde transcurre más del 80% del comercio mundial de mercancías. Estos cuellos de botella surgen precisamente del desfase entre la recuperación de la demanda agregada, mucho más intensa, que la de la oferta.  En general, la oferta es más rígida que la demanda. Pero, además, si los empresarios industriales o de transporte consideran que este pico de demanda es transitorio y que pronto se volverá a una demanda más estable, no ajustarán su capacidad para atender esa demanda puntual, pues ello requeriría de inversiones costosas que no serían rentables cuando la demanda volviera a niveles “normales”. La evolución de los precios, reflejando la escasez de oferta en muchos sectores, es una señal que no debe ser intervenida. Si los precios continúan su escalada, entonces los sectores involucrados considerarán atractivos esos planes de inversión y se producirá un aumento permanente de la oferta, lo que frenará las tensiones inflacionistas. Y si los precios moderan su ritmo de crecimiento, una vez transcurra el pico de la demanda, esos planes de inversión no se llevarán a cabo, pero los cuellos de botella irán desapareciendo. En cualquiera de los casos, tanto las restricciones de oferta como la tensión de precios parece que serán transitorios, a no ser que se produzca una espiral generalizada de precios y salarios, lo que obligaría a reaccionar a los bancos centrales y pondría en riesgo la recuperación económica. En tercer lugar, más allá de la pandemia y los cuellos de botella, y ya más específicamente para el caso español está la propia contabilidad nacional para el 2º y 3º trimestre. La revisión a la baja del fuerte crecimiento del PIB en el 2º trimestre no se basó en ningún indicador de demanda ni de oferta, sino en la hipotética evolución de la productividad asumida “a priori” por el INE. En general, el empleo es una variable retardada con respecto al PIB. Es decir, en los momentos de inicio de la crisis, cuando caen las ventas, las empresas tardan en desprenderse de trabajadores, porque ello tiene un coste y prefieren esperar a que la recesión se confirme. Es decir, en los inicios de la crisis la productividad disminuye, porque el PIB cae más (y más rápidamente) que el empleo. Pero en las recuperaciones ocurre todo lo contrario: las ventas empiezan a recuperarse, pero las empresas no lo traducirán en un aumento del empleo hasta que no se confirme el ciclo alcista. Es decir, en las recuperaciones la productividad aumenta. Además de por este motivo de retardos en el empleo, se supone que en las crisis se quedan en la cuneta los proyectos empresariales menos productivos, lo que eleva la productividad general de la economía. El INE, sin embargo, ha sorprendido al asumir que la productividad ha caído en esta recuperación. Es decir, el fuerte crecimiento del empleo que nadie cuestiona, ni siquiera el INE (véanse las sucesivas Epa trimestrales), no se ha visto acompañados de un aumento equivalente del PIB. Algo que no había ocurrido antes en la economía española. Las cifras de empleo no suelen revisarse con el tiempo. Pero las del PIB sí lo hacen, y estoy convencido de que esta contabilidad nacional sufrirá una revisión al alza en algún momento del futuro.  Finalmente queda el tema de los fondos europeos Next Generation EU y su impacto en el Plan de Recuperación y Resiliencia. La propia AIREF pronosticaba hace unos meses que la parte correspondiente a 2021 supondría un aumento del 0,7% del PIB para 2021. Pero hoy ese impacto se estima cercano a cero, pues el grueso de la ejecución de dichos proyectos se retrasa a 2022. Pero esto no es una caída del crecimiento, sino un traslado en el tiempo de la inversión y el crecimiento, desde 2021 hasta el año que viene. Muchos hemos defendido, y lo seguimos haciendo, que la clave es que estos fondos europeos se gasten “bien”, que contribuyan a la modernización de la economía española y al crecimiento de su productividad futura. Por ello, ejecutarlos de forma precipitada no es aconsejable. La noticia de que el grueso de la ejecución se traslada a 2022 y 2023 es, de hecho, una buena noticia. ¿Cómo puede, entonces, interpretarse esa revisión del crecimiento de 2021 a la baja como algo negativo? …”

Article de José Moisés MARTÍN CARRETERO a El País (1-12-21): La economía española: comprender lo que nos pasa  [7] A pesar de las cifras récord de empleo y la previsión de mejora en 2022, la realidad es que las expectativas para este año no se han cumplido y todos los factores de inestabilidad siguen vigentes … ” En primer lugar, es muy probable que la pandemia nos haya hecho perder productividad en algunos sectores, de manera que la vuelta al trabajo no haya significado un incremento equivalente de producción en muchas empresas. Esto es, a juicio del profesor Manuel Hidalgo, un fenómeno que se ha concentrado en tres sectores: la agricultura, la construcción y los servicios inmobiliarios, de manera que estas actividades han lastrado el crecimiento de la productividad y del conjunto de la actividad económica. Por otro lado, pese a que el ritmo de vacunación ha sido notable, las sucesivas olas de la pandemia, y fenómenos como la tormentaFilomena, han impactado en la actividad económica desviando la evolución real de las previsiones económicas. En cualquier caso, estos fenómenos habrían afectado sobre todo al primer trimestre del año, que fue malo para todas las economías de la eurozona, pero no explica el débil crecimiento del segundo trimestre. En tercer lugar, debemos recordar la tardanza en poner en marcha los fondos Next Generation. Las previsiones presentadas en 2020 señalaban una ejecución de alrededor de 26.000 millones de euros, con un impacto de más del 2% del PIB. Lo cierto es que la complejidad del instrumento hace que ese efecto se retrase hasta 2022, ya que en 2021 apenas se ha ejecutado un 20% de esa cantidad, alrededor de 5.000 millones, sin un impacto significativo. El retraso en la puesta en marcha no sólo ha afectado a la inversión pública, que descansaba prácticamente de manera unívoca en el plan de recuperación, sino que también puede haber afectado a las decisiones de inversión privada, que posiblemente se han retrasado a la espera de poder ser financiadas por los fondos europeos. La gestión de las expectativas ha podido jugar en contra. Y, por último, debemos señalar que, si bien la política de defensa de la crisis económica de la pandemia se ha centrado en sostener las rentas, poco se ha hecho, hasta el momento, en apoyar los sectores productivos. La puesta en marcha del fondo de solvencia ha sido minúscula, compleja y tardía, mientras otros países apostaban por planes mucho más generosos. La timidez en el apoyo empresarial puede haber contribuido a atascar cadenas de valor, lo cual se suma a los cuellos de botella existentes a nivel internacional y al incremento de los precios de la energía, aspectos todos ellos que están detrás del desatado —pero transitorio— aumento de los precios. La crisis pandémica ha sido una crisis de oferta y demanda, pero parece que la mayoría de las medidas tomadas han sido de demanda, a la espera de que un consumo vigoroso pudiera mantener la actividad productiva. No ha sido así, y Olivier Blanchard, poco sospechoso de ser amante de la economía de oferta, se pregunta si no deberíamos haber actuado de otro modo. En conclusión, en economía, como en la vida, pocas cosas salen como prevemos, y este año no ha sido diferente. Con todo, la realidad impone sus cifras: España va a cerrar el año con un crecimiento que no se veía desde hace décadas, una tasa de afiliación a la Seguridad Social en cifras de récord, algo sorprendente dadas las circunstancias en las que hemos vivido, la prima de riesgo sigue estable y baja, y la alta deuda pública se estabiliza condicionada por el crecimiento nominal de la economía. Las previsiones para 2022 son mejores, situando a España como una de las economías con mayor crecimiento, pero tendremos que estar atentos a la evolución de los precios y al contexto social: si las malas noticias impactan consistentemente en las expectativas de los empresarios y consumidores, podemos volver a vivir un año de promesas incumplidas. La serie de catastróficas desdichas que ha golpeado a la economía mundial, europea y española en los últimos años es un contexto muy difícil en el que hacer previsiones y asegurar una política económica consistente y fiable, de manera que, en buena parte, seguimos viviendo un momento de cierta perplejidad”.

Article de Carlos SÁNCHEZ a El Confidencial (28-11-21): Los salarios y la teoría del salchichón que empobrece a todos  Hablar de cuestiones laborales es poco sexy. Pero tanto el salario como la precariedad determinan los comportamientos políticos. Se ha visto en Cádiz y se verá en un futuro … Los arquitectos concibieron modelos de albañilería para sustituir a la mampostería, una forma de quitar poder a los sindicatos …  “La tendencia en los últimos años, sin embargo, ha sido esquivar un debate profundo sobre el salario con reformas laborales que, en realidad, no han cambiado el statu quo. Simplemente, han dejado las cosas como estaban. Obviamente, porque el salario, por su propia naturaleza, es un problema complejo que tiene que ver, necesariamente, con los avances de la productividad, con la correlación de fuerzas en el mundo del trabajo, con la tecnología o con la especialización productiva. Y, por supuesto, con la globalización, que es la madre del cordero del sistema económico, y que ha condenado a muchos trabajadores de los países avanzados a la precarización o la jubilación anticipada.  Se sabe, por ejemplo, que las actividades de menor valor añadido tienen menos margen para incrementar los salarios, lo que históricamente ha perjudicado a España. O que la polarización salarial tiene importantes consecuencias sobre el voto, además de condicionar los agregados macroeconómicos.  Detrás de esta desatención, sin embargo, se encuentra también un problema de mayor calado que hay que relacionar con el alejamiento en las sociedades avanzadas de lo laboral. Por supuesto, también de la clase política, más preocupada por cuestiones identitarias o por asuntos formales que por recuperar el centro de trabajo como el más potente instrumento de socialización. Probablemente, por una visión posmoderna del mundo de trabajo que ha calado, incluso, entre quienes sufren la precariedad”.

Article d’Andreu MAS-COLELL a La Vanguardia (30-11-21): Ens convé fer cas del BCE  De l’empobriment només se surt amb inversió, creixement i solidaritat … ” El BCE i el Banc d’Espanya tenen raó d’apressar-nos a resistir la temptació d’intentar neutralitzar els augments de preu. ­Això és perquè ens trobem de ple en la primera circumstància: aquests es poden explicar perfectament bé des de l’economia real. Moltes de les pujades de preu del moment són simplement la reacció natural d’un mercat a una situació on la demanda supera l’oferta. Així és com l’empresa que vol augmentar estocs rep el senyal que li convé fer-ho a un ritme més pausat del previst, o com els consumidors s’adonen que no poden mantenir l’estructura de consum que de­sitjarien dintre dels seus pressupostos ha­bituals. En definitiva: és com se’ns transmet que som més pobres. Sens dubte, és una ­realitat dolorosa. En el context d’una política social informada per la solidaritat és legítim i necessari cancel·lar-ne els efectes per a les rendes més vulnerables, tot mantenint amb ajuts el seu poder de compra, però l’intent de fer-ho amb tota generalitat fracassarà. Ho farà, a més, d’una manera particularment perillosa. El gran volum de diner líquid a l’economia pot, davant la perspectiva d’una espiral de pèrdua de valor real, pro­jectar-se com un tsunami sobre els mercats. El BCE no tindrà elecció: canvi radical de política monetària. Podríem passar de l’etapa més expansiva a la més contractiva. El raonament anterior, afegeixo, no depèn que la crisi actual d’escassetat sigui transitòria i curta. No ho serà pel que fa a l’energia. I pot ser que tampoc ho sigui per als relacionats amb problemes d’abastiment. Dependrà de l’evolució de la pan­dèmia. El repte que tenim al davant és de recu­peració. D’aquí només se surt amb inversió, creixement i solidaritat. Si prenem el camí de no voler reconèixer des de l’inici la rea­litat del nostre empobriment, el que vindrà serà la inflació i/o una política monetària molt restrictiva. I amb això, una altra ve­gada, més atur i estancament. Ens convé fer cas del BCE”.

Article d’Esteban HERNÁNDEZ a El Confidencial (1-12-21): El problema es que no sabemos qué hacer con el dinero, y ese es el fondo del asunto [8] Llevamos mucho tiempo equivocándonos con la forma en que utilizamos el capital, y seguimos en la misma senda. El reparto de los fondos puede prolongar esa tendencia … El enorme capital que el BCE ha introducido en la economía a un precio muy barato se ha utilizado de una manera absurda … El dinero ha ido a parar a un lugar rentable para muy pocos, negativo para la mayoría y pernicioso para la sociedad y los Estados … Hay que hacer ahora lo que llevamos décadas sin hacer. Y en esa ceguera residen parte de las perturbaciones sociales que estamos viviendo … ” No ha ido a parar a la economía productiva, a activar nuevas empresas o a apoyar a las ya existentes, sino que, en su mayor parte, ha sido puesto en circulación a través de las habituales operaciones apalancadas, ha servido para instigar fusiones y adquisiciones, para inflar las apuestas financieras, para favorecer la consolidación de sectores. Por eso, cuando el covid hizo acto de aparición, se volvió a meter más dinero en la economía: había que seguir asegurando el precio de los activos. Entendamos esto en su medida real: existiendo dinero, porque se ha introducido a espuertas en la economía mundial, no se ha destinado a la creación de las empresas reales, ni a ayudar a las existentes, ni a crear oportunidades en sectores en los que España y Europa podrían tener desarrollo. Incluso la pequeña parte de capital que ha ido a parar a las empresas que dan empleo, las pymes, resultaba especialmente gravoso: “En términos relativos, el coste de los préstamos para las empresas más pequeñas ha sido considerablemente más alto que para las demás, lo que las coloca en una desventaja considerable”, según afirman Joseph Baines, del King’s College, y Sandy Brian Hager, de la Universidad de Londres, en el ‘paper’ ‘The Great Debt Divergence and its Implications for the Covid-19 Crisis: Mapping Corporate Leverage as Power’. De modo que el capital no se ha destinado a generar la actividad suficiente como para que los salarios aumenten, ni para que el nivel de vida de los trabajadores sea mejor, ni para que las pymes subsistan, ni para que existan más puestos de trabajo. ¿Tiene sentido introducir tanto dinero para que las personas que operan en la economía real no hayan salido beneficiadas, sino más al contrario? No lo tiene, porque crea el tipo de economía en el que las pymes se crean y desaparecen rápido, en el que el elevado endeudamiento es la norma, en la que subsisten muchos autónomos pauperizados, en la que muchos empleos distan de las condiciones salariales suficientes. Y todos estos males tienen una causa, la de haber destinado el capital hacia un lugar erróneo, muy rentable para pocos, muy negativo para muchos, y pernicioso para la sociedad y para los Estados. Los fondos para la recuperación concedidos por la Unión Europea son una oportunidad para cambiar esa dinámica. Suponen una opción para revertir esa marcha tan negativa, para impulsar el crecimiento y resituar el capital en entornos productivos. En el caso español, las quejas se centran en el escaso aprovechamiento que el gobierno está haciendo de ellos, así como en el retraso en su aplicación. Pero es aquí donde deberíamos recordar la base del problema, porque la tardanza no es más que un elemento añadido. En realidad, se trata de para qué se introduce el dinero en la economía, con qué propósito y con qué efectos. ¿Se va a destinar a la economía productiva, a apoyar a las pymes, a generar empleo, a que exista actividad económica suficiente como para impulsar la recuperación y situarnos en otra senda? ¿Se pueden abrir con él frentes para que España tenga algo de industria? ¿Va a servir para que el tipo de trabajo que se cree sea duradero? ¿Puede impulsar sectores en los que somos deficitarios? ¿Servirá para que la España Vaciada recupere por fin algo de vigor? Porque no parece que así sea. Tal y como ha sido diseñado, es más probable que se destine a ayudar a que grandes empresas realicen una transformación interna que les permita asegurar la cuenta de resultados que sus principales accionistas exigen. Incluso en el caso de que esa acción fuera necesaria, ¿qué parte de ese dinero va a ser útil para las pymes, para las nuevas industrias, para la España interior, para los trabajadores y para los autónomos? Si estas partes de la sociedad no reciben el mayor beneficio de los fondos, estaremos ante otro plan E, ante una nueva expresión del Efecto Mateo. Si finalmente lo que se hace es seguir por otro camino el viejo modelo de infraestructuras, ese en el que una firma se hace con la contrata, externaliza la realización de las obras para abaratar costes, genera trabajo mal pagado y empresas mediadoras efímeras, los resultados serán los mismos. Cuando las obras se terminen, irán todos los trabajadores al paro, la infraestructura será infrautilizada y habrá que pagar la deuda.  Es el momento de otra cosa, de utilizar el capital con inteligencia económica, de potenciar y de crear opciones, de poner en pie iniciativas que puedan perdurar, que generen un buen número de empleos y que desarrollen el país. Justo eso que llevamos años, décadas, sin hacer. No es un problema español, lo es europeo, e incluso occidental, y en esa ceguera residen buena parte de las perturbaciones sociales que estamos viviendo. Cualquier acción política que quiera mejorar el nivel de la vida de la población española y europea tiene que empezar por aquí. Para hablar de trabajo, hay que comenzar por el capital”.

Article de Jesús LAHERA FORTEZA a El País (2-12-21): Hacia un acuerdo social  La mayor seguridad de los trabajadores exige convertir el contrato indefinido, realmente, en la regla general del sistema … ” El modelo europeo de flexiseguridad marca el camino hacia un Acuerdo Social de reforma laboral. Por un lado, es necesario dotar de mayor seguridad a los trabajadores, articulando un nuevo sistema de contratación laboral capaz de reducir las inaceptables tasas de temporalidad. Por otro, es imprescindible mantener e intensificar la flexibilidad laboral, con herramientas eficientes de adaptación de las empresas a todas las circunstancias económicas, productivas y organizativas. Esta flexibilidad laboral transcurre en España, desde hace décadas, excesivamente por el cauce de los contratos temporales. Como si se tratara de vasos comunicantes, la reforma laboral prevista debe ofrecer incentivos para trasvasar esta flexibilidad temporal hacia rotroaus cauces, que permitan una mayor contención del empleo ante circunstancias adversas, unos márgenes más eficientes de adaptación de las organizaciones del trabajo a la realidad empresarial y una conexión con la productividad” …

POLÍTICA CATALANA

El gir pragmàtic impulsat per Esquerra des del Govern farà que, tard o d´hora, es replantegin les aliances amb que va començar la legislatura i que, d’alguna manera,  haurien de facilitar acords transversals amb la participació del PSC:

Article d’Isabel GARCIA PAGAN a La Vanguardia (27-11-21): El otro ‘momentum’ del independentismo  ERC jugará a partir de diciembre con el botón rojo de la convocatoria electoral y en Junts dicen estar listos para todos los escenarios … Pese al ruido interno, la resistencia de Junts sigue siendo un misterio, de su resolución depende la legislatura … “El nuevo momentum del independentismo no pasa a corto y medio plazo por la unilateralidad ni embates en la calle, sino por determinar cuándo se acaba la paciencia de los socios, se rompe el Govern en busca de alternativas y por qué” … ” ¿Hay posibilidades de reconducir la relación? ERC jugará a partir de diciembre con el botón rojo de la convocatoria electoral y en Junts aseguran que tienen todos los escenarios pensados. Mantener vivo el Govern es la opción preferida pero nadie descarta otras salidas. La aceleración del ciclo electoral en España si Juan Manuel Moreno Bonilla convoca en Andalucía también puede tener efectos colaterales en Catalunya sobre el futuro de la mesa de diálogo y, por tanto, en la convivencia en el Govern si Junts pone el foco junto a la CUP en prepararse para la “confrontación”. Si Pedro Sánchez hace sus cálculos, Aragonès también. Lo que tiene por delante no hace presagiar una travesía plácida. La concreción del pacto de presupuestos con los comunes volverá a afectar al Govern. Junts se declara “incompatible” con los comunes y se aferra a la bandera de la mayoría independentista para socavar el relato de ERC. La unidad independentista, incluso con los comunes, sí está garantizada para responder a la sentencia del Supremo que impone el 25% de castellano en las escuelas, pero en ERC inquieta la posición del PSC y el PSOE. El Govern teme que se quiebre el consenso en torno a la inmersión lingüística y la presión acabe alterando la relación entre socialistas y republicanos. Y de vuelta a la mesa de diálogo, en enero, sin Junts, ni previsión de avances más que ahondar en la normalización de las relaciones ya apuntaladas en las comisiones bilaterales Estado-Generalitat. La “dulce decadencia” del matrimonio independentista también se enfrenta al momentum en Junts. La estrategia de Jordi Sànchez está en cuestión permanente por las diferentes familias, como el papel de Jordi Puigneró en el Govern. ERC no percibe a Junts como un partido “amenazador”, se lamentan los antiguos convergentes, pero la resistencia del partido –“hasta cuando pierden pierden bien”, dicen en ERC– sigue siendo un misterio. De su resolución depende la legislatura”.

Article de Lola GARCÍA a La Vanguardia (28-11-21): ERC i Junts competeixen en pragmatisme  A Junts hi havia tota mena d’opinions sobre els comptes, des de pactar amb el PSC fins a sortir del Govern … ” una part de Junts vol tornar a comptar a Madrid i oferir una imatge de gestió eficient a Catalunya, però el caos intern impedeix de mantenir una posició nítida. Dins el partit hi havia opinions per a tots els gustos sobre els pressupostos. Uns estaven disposats a pactar-los amb els comuns per salvar uns comptes que ells han elaborat i de què es mostren orgullosos. D’altres preferien el PSC, bé per afinitat ideològica o bé per lligar definitivament Esquerra als socialistes. Alguns altres flirtejaven amb la possibilitat d’aprofitar per sortir del Govern, i n’hi havia que, una vegada descartada la CUP, esperaven que els comptes no s’aprovessin per subratllar el fracàs del president… En suma, avui dia Junts és una olla de grills, immersa en les disputes pel poder intern i les tensions entre pragmàtics i idealistes. Sense aclarir el rumb Junts difícilment podrà guanyar capacitat d’influència. I ERC no l’hi posarà fàcil. La competició pel pragmatisme promet ser tan dura com la rivalitat pel pedigrí independentista”.

Article de José Antonio ZARZALEJOS a El Confidencial (27-11-21): Jaume Giró y la generación amortizada de 2017  La aprobación de las cuentas de la Generalitat elaboradas por un independiente recién llegado a la política catalana acredita que la generación dirigente de la asonada de 2017 está amortizada … Catalanista de siempre, (Giró) no era tenido por soberanista en muchos de los ámbitos en los que profesionalmente se movió … El Presupuesto alcanza una significación que va más allá porque evita que los anticapitalistas hayan frustrado inversiones importantes … ” En Cataluña se va a abarrotar la “papelera de la historia”, esa a la que la CUP envió al hombre germinal del proceso soberanista, Artur Mas, aquel enero frío de 2016 que alumbró la figura de un Puigdemont perdido ahora en las brumas bruselenses. Otros más, de forma explícita o por invisibilidad pública, acompañarán al expresidente de la Generalitat en el contenedor de amortizados. El Presupuesto de Giró alcanza así una significación que va más allá de unas cuentas públicas anuales porque evitan que los anticapitalistas hayan frustrado inversiones importantes para el futuro de la comunidad.  Es un rapto de sensatez, todavía precario, en una política catalana que en los últimos años no ha dejado de perpetrar temeridades y en la que persisten actitudes estériles y sin futuro como tratar de imponer el monolingüismo tan imposible (en eso consiste negarse a aceptar el carácter docente y vehicular del castellano), como lo fue la ensoñación secesionista. Pese a todo, no lo volverán a hacer. Porque ya lo hicieron y fracasaron. Y como escribió Charles Dickens, “cada fracaso le enseña al hombre algo que necesitaba aprender”.

Article de Francesc-Marc ÁLVARO a La Vanguardia (29-11-21): Invisible o inexistent?   El pragmatisme d’ERC redueix l’espai d’un nou sobiranisme moderat … ” La premissa de la qual parteix la iniciativa que encapçala Chacón és la d’un suposat dèficit de representació. Hi ha, es diu, entre 200.000 i 350.000 votants catalans que podrien sentir-se atrets per aquesta música. Això no es va poder demostrar en
les passades autonòmiques (amb molta abstenció), però es continua repetint amb alegria. I llavors apareix la pregunta del milió: es tracta d’un espai invisible però real o parlem d’una simple il·lusió? Si la primera hipòtesi és la correcta, els que s’han embarcat en aquesta nova empresa únicament han de trencar les dinàmiques que impedeixen que aquesta realitat emergeixi; si, en canvi, la bona és la segona hipòtesi, tots els moviments desplegats estan condemnats al fracàs. D’altra banda, en la mesura que el pragmatisme d’ERC es refermi des del Govern i la presidència de la Generalitat, s’empetiteix el buit per on trauria el cap un sobiranisme moderat de nou encuny, que provés d’evitar la repetició dels errors del procés. Al final, el Partit de la Nostàlgia gairebé sempre acaba acceptant el que hi ha, encara que sigui com a mal menor”.

Article de Joan ESCULIES a La Vanguardia (26-11-21): El PSC, en el otro lado   Decir que Esquerra quiere repetir un tripartito es hoy pura propaganda … ” Sumando la retórica social de la CUP, pero alejándose del antiestatismo de su sector más anarcosindicalista, el objetivo de ERC de promover este acuerdo es atraer votantes del PSC en las áreas metropolitanas de Barcelona y Tarragona, mientras Junts mantiene los feudos convergentes en el interior y en los núcleos históricos de numerosas poblaciones. La oferta se mueve en dos flancos: muscular una administración pública que dé cobertura a los segmentos sociales más débiles, pero que a la vez ejerza de vector económico emprendedor. No en vano Mariana Mazzucato es el economista de cabecera del presidente Aragonès. Este esquema sitúa al PSC en la otro lado, como máximo exponente en Catalunya del “régimen del 78”. Tanto es así que ERC, para no condicionar su grupo en Madrid y su posición en la mesa de negociación, ha preferido estrujar a Maragall —directamente escogido candidato por Junqueras y ganador en el 2019— que llamar a Salvador Illa para tramitar los presupuestos. Decir que Esquerra quiere repetir un tripartito es hoy pura propaganda. Pero este es, precisamente, el elemento fundamental. CUP, Junts y Comuns no asumen el papel que les dibuja el frente teorizado por Junqueras, la captación de votos es lenta y los retos se acumulan. ¿Ante cuestiones fundamentales y urgentes como la cohesión social, la promoción del catalán o la recuperación y transformación económica, el antirrégimen puede prescindir de los espacios de consenso que ofrecen los socialistas y excluir en los suyos casi a 800.000 electores (en las generales), en vez de incluirlos?”

Article de Lluís RABELL al seu blog (26-11-21): Barcelona bien vale una misa     … ” Los partidos independentistas permanecen en cierto modo cautivos de un relato agotado. La insomne disputa entre ERC y las últimas mutaciones del gen convergente poco tienen que ver con la radicalidad independentista. Se trata de un lenguaje encriptado. No. La auténtica pelea tiene que ver con el poder, con el control de la administración autonómica y su multimillonario presupuesto, con las redes de influencia que todo ello permite tejer. Hace tiempo que la globalización desplazó a la burguesía industrial hacia nuevos registros, vinculados a la especulación, la participación en corporaciones e inversiones extranjeras y la terciarización de la economía. Las élites tradicionales, otrora presentes en la sociedad civil, fueron diluyéndose. La derecha catalana quedó vertebrada en torno a la nomenklatura de la Generalitat. Salvando todas las distancias, el fenómeno recuerda el papel de la burocracia soviética, gobernando en nombre de una clase ausente, titular oficial u oficioso del Estado. Es esa maquinaria autonómica lo que está en disputa. Bajo la égida de JordiPujol, su alta administración fue una plaza fuerte convergente. Pero ERC, la versión más masadera y plebeya del nacionalismo, lleva tiempo ambicionando esa posición. Y va camino de hacerse con ella. El “procés” permitió a la casta dirigente conservar el poder, cabalgando la efervescencia de las clases medias ante la recesión mundial mediante un discurso nacional-populista. Eso, desde luego, no tiene más recorrido. Pero queda la inercia de estos años. Y estalla, descarnada, la guerra fratricida por la hegemonía del espacio soberanista. En una reciente charla de Federalistes d’Esquerres caracterizaba el actual momento político como una suerte de interregno: un período de tiempo en que un Estado no tiene rey… o carece de gobierno” … ” Muchos comentaristas han señalado que el pacto entre ERC y los comunes abre la posibilidad de imaginar nuevas mayorías. Es cierto. Quizá sea ese su mayor mérito. Sobre todo si significa que los de Junqueras inician una maniobra de aterrizaje, previsiblemente complicada y que requerirá algún tiempo. Tarde o temprano, habrá que reconocer que hay un elefante socialdemócrata sentado en medio de la habitación. No son concebibles nuevas configuraciones políticas viables que no incluyan a una fuerza como el PSC: determinante tanto por su compromiso con el autogobierno, como por su influencia entre las clases populares. ERC rehúye el momento de admitirlo. Hacerlo supondría extender el certificado de defunción de un discurso que aún encuentra eco en sus bases. Pero, ¿por cuánto tiempo podrá ERC apoyar al PSOE en Madrid y negarse a hablar siquiera con los socialistas catalanes? Semejante manejo sólo podría prolongarse si ERC alcanzase la centralidad que tuvo CiU en sus días de gloria. Algo que se antoja por ahora quimérico. Con su movimiento, los comunes han contribuido a romper un tabú independentista. Ahora, toca propiciar escenarios en los que el conjunto de la izquierda de raíz social y tradición federalista pueda tejer pactos de progreso y animar una salida al ensimismamiento del país”.

Article d’Astrid BARRIO a El Periódico de España (1-12-21): Procesismo constitucionalista  El ‘procés’ sigue vivo y coleando porque ha conseguido no solo imponer sus reglas del juego sino también provocar un efecto espejo en su adversario que no hace sino retroalimentar una perversa dinámica de la que no escapamos … ” Primera réplica. Al igual que el independentismo, el Manifiesto cuyo título es ‘Es posible vencerles en las urnas’ se sustenta en una falacia que tiene que ver con la aritmética. Así, si el independentismo mentía cuando decía que su demanda de referéndum contaba con el 80% de apoyos, los impulsores del manifiesto mienten cuando dicen que se les puede vencer en las urnas, más que nada porque los interpelados para articular una alternativa para hacerlo posible, PP y Ciudadanos, hoy por hoy, no superan el 10% de los votos y solo suman 9 escaños. Y así no se gana.  Y no se cuentan aquí a los socialistas o los comunes porque a pesar de que, en puridad, también pueden considerarse constitucionalistas, no lo son lo suficientemente bien y por tanto se les expulsa.  Segunda réplica. No solo hay un enemigo exterior, los otros, en este caso los independentistas, sino también un enemigo interior. Algunos de los nuestros, que no son lo suficientemente buenos. Son los terceristas, los que vendrían a ser como unos ‘botiflers’ pero a la inversa. Pero incluso aunque esos traidores terceristas fuesen tenidos en cuenta y se impusiese así una lógica frentista como la que ha dominado la vida política catalana en los últimos años con fatales consecuencias, algo que es altamente improbable vista la enorme distancia ideológica entre ellos, seguiría sin sumar una mayoría. Y no sumaría porque por mucho que se quiera ignorar su presencia en las instituciones, Vox existe, tiene 11 escaños y es la cuarta fuerza en el Parlament; y sería necesario para cualquier mayoría alternativa al independentismo. Otra vez, como al independentismo, al constitucionalismo le falla la aritmética.  Tercera réplica. Pero incluso si así fuera y se uniesen todos contra el independentismo en una suerte de Junts pel No, se seguiría sin escapar al marco mental del ‘procés’. Ese que adopta una lógica dicotómica y maniquea tan reduccionista como falsa que dice que Catalunya está dividida en dos bandos, el de los buenos y el de los malos. Porque Catalunya es más plural que eso y porque, en términos absolutos, ni hay buenos ni hay malos, hay diferentes definiciones del problema y de ahí las diferentes posturas. Y en términos relativos hay unos que erraron mucho, tanto que acabaron siendo detenidos, encarcelados, juzgados y sentenciados a muchos años de prisión aunque luego fueron indultados en aras de contribuir a mejorar la situación política catalana. Si entendemos que el proceso fue un intento de conseguir unilateralmente la independencia, el proceso ha fracasado. Pero si entendemos que el proceso es una lógica de articulación de la competencia política, el proceso sigue vivo y coleando porque ha conseguido no solo imponer sus reglas del juego sino también provocar un efecto espejo en su adversario que no hace sino retroalimentar una perversa dinámica de la que no escapamos. Si se quiere superar el proceso hay que superar esa lógica. Esa que se basa en mayorías y no en consensos, esa que ve enemigos interiores y exteriores donde debería haber adversarios políticos y esa que divide a los catalanes en bandos de buenos y malos. Y el Manifiesto Constitucionalista no contribuye a ello sino que sigue cavando“.

POLÍTICA LINGÜÍSTICA

Dos fronts oberts en l’àmbit  de  la política lingüística. En l’àmbit educatiu, malda per esdevenir central l’opinió que aconsella una adaptació pragmàtica del model d’immersió. En l’àmbit audiovisual, les dificultats tècnico-jurídiques derivades del marc normatiu europeu, no poden obviar la responsabilitat del Govern espanyol de protegir i impulsar les llengües cooficials:

Article d’Albert BRANCHADELL a El País (26-11-21): ¿El fin de la inmersión?   En una escuela con el 25% de horas lectivas en castellano, ¿el nivel de catalán sería menor que en otros colegios? … “La providencia del Tribunal Supremo que inadmite el recurso de la Generalitat contra la orden de impartir en castellano al menos un 25% de las horas lectivas plantea de nuevo la cuestión de si una imposición de este tipo anula o destruye el sistema de inmersión lingüística. La respuesta a esta cuestión depende de lo que entendamos por inmersión. Si la inmersión es un sistema que consiste en impartir el 100% de las horas lectivas en catalán (haciendo abstracción de las asignaturas de lengua y literatura españolas), es obvio que cualquier porcentaje inferior al 100% supone una adulteración del sistema. Es lo que pasa —sin que nadie se queje— cada vez que una escuela o instituto, amparándose en las previsiones de la Ley de Educación de Cataluña, decide impartir una o más materias en una lengua extranjera (léase inglés). Si, en cambio, la inmersión es un sistema diseñado para garantizar la competencia en catalán (y en castellano) de todos los alumnos, la cuestión cambia de perspectiva. Para ser más precisos, la pregunta sería: en una escuela o instituto donde se impartiera el 25% de las horas lectivas en castellano, ¿el nivel de catalán de los alumnos sería inferior al de los alumnos de las demás escuelas o institutos donde se imparte el 100% de las horas lectivas en catalán? Esta es una pregunta empírica que debería poder responderse de manera empírica, sin apriorismos políticos. En Cataluña ya existen escuelas e institutos donde una parte de las horas lectivas —de manera oficial o, las más de las veces, extraoficial— se imparten en castellano, y hasta ahora nadie ha detectado que los alumnos de esos centros salgan peor preparados en catalán. La sospecha de que un sistema con el 25% de las horas lectivas en castellano no dañaría el nivel de catalán de los alumnos es compatible con la certeza de que, respecto a la inmersión lingüística, el Tribunal Supremo prolonga una tradición muy española, de la cual tenemos ejemplos cada vez más numerosos: la tradición de que los jueces suplanten al legislador. En este caso, la suplantación tiene un irónico componente de imitación: en lugar de abogar por la flexibilidad, el Tribunal Supremo opone al monolitismo de la inmersión (todos los alumnos deben hacer el 100% de las horas lectivas en catalán) el monolitismo del porcentaje (todos los alumnos deben hacer el 25% de las horas lectivas en castellano). El consejero de Educación ha pedido un cierre de filas en torno a la inmersión y ha hecho un llamamiento a la desobediencia, enarbolando lemas de tristes resonancias como “En Cataluña, (la escuela) en catalán”. En la búsqueda del bilingüismo de los alumnos, que es la razón por la cual se inventó la inmersión, sería más razonable adaptar el viejo aforismo marxista y velar por que cada centro imparta sus horas lectivas en catalán y castellano (y en inglés) de acuerdo con sus necesidades. El problema es que ni los jueces españoles ni las élites nacionalistas catalanas están preparadas para semejante complejidad”.

Article d’Antoni PUIGVERD a La Vanguardia (29-11-21): Llengua ferida.  El català tornarà a ser llengua viva si encarna prestigi, seducció i agermanament … ” El gran mur que impedia el desplegament del català ja no era tant la repressió (pròpia dels primers temps de dictadura) com la falta de prestigi social. Els universitaris esquerrosos t’exigien parlar en castellà a les assemblees: “El catalán es burgués”, un tòpic que encara perviu. En realitat haurien d’haver dit “petit burgès”: una llengua emparedada entre Pedralbes i Bellvitge. A Barcelona, anaves a la fleca i tothom demanava el pa en castellà. La pèrdua del prestigi social d’una llengua és el pas previ a la desaparició. Però l’antifranquisme a Catalunya estava dirigit pel PSUC i l’Assemblea de Catalunya, espai de trobada i pacte social. Recuperació del català i progrés social: aquesta era la síntesi que agermanava autòctons i nouvinguts. La democràcia va venir en català perquè era la llengua de la trobada entre catalans diversos. La llengua d’una nova mo­dernitat. Tornem a estar davant el precipici després de 40 anys de Constitució, d’una autonomia que ha oficialitzat el català i d’immersió. L’oficialitat descriu el català com una llengua alhora antipàtica i impotent. El castellà és la llengua amb què s’integren la majoria dels estrangers. Internet i les xarxes socials han revolucionat la cultura, que es valora amb likes. Com l’anglès, l’àrab i el xinès, el castellà arriba a molts milions de parlants i això va en detriment de les llengües petites i mitjanes. TikTok i companyia determinen l’ús del castellà entre els joves catalans. TV3 i l’independentisme hi contribueixen confinant el català en una ideologia. Passat el miratge, el català torna a ser una llengua seriosament ferida, cosa que deprimeix els més conscients, fa secretament feliç a més d’un i ofereix als dirigents nacionalistes nous rèdits d’un dolor que té premi electoral. Només la renovació del pacte nacional entre catalans podria guarir aquesta ferida (amb l’ajut decidit de l’Estat, que hi té obligacions constitucionals). Per la via oficialesca, el català perd. Per la via política, també. Només tornarà a ser llengua viva, per dir-ho com Joan Maragall, si torna a encarnar el prestigi, la seducció i l’agermanament”.

Article de Lluís BASSETS a El País (29-11-21): Desvivirse por la lengua  En la vida de las lenguas intervienen muchos factores, pero ninguno es tan decisivo como la voluntad de quienes la hablan y su capacidad para hacer atractivo su uso de la lengua … ” Los nacionalismos lingüísticos no son buenos para el futuro de las lenguas que dicen defender. Lo fueron en el pasado, en el siglo XIX principalmente, en la época de la primavera de los pueblos europeos, y más tarde, en el XX, en la época de la descolonización. Pero también en aquellos casos fue la voluntad de los hablantes, su capacidad para usar su lengua y para hacer grandes cosas con ella, teatro, literatura, cine, lo que les ha dado vida, más que la política. La subvención y la coerción pueden servir momentáneamente para salir del paso, pero a la larga perjudican más que ayudan, a menos que traspasen el umbral de las políticas aceptables y se conviertan en instrumentos de división social, de secesión e incluso de limpieza etnolingüística, como la que hemos visto en numerosos conflictos y guerras entre nacionalismos. Espontáneamente, hablamos las lenguas que nos ayudan a vivir y rechazamos las que se nos imponen. Antaño bastaba con una, pero en el mundo globalizado de hoy vivimos mejor cuantas más lenguas somos capaces de hablar y escribir y no digamos ya si además somos capaces de crear obras artísticas y literarias con una o más de una. Las lenguas no tienen ideología, y cuando la tienen debemos empezar a preocuparnos por su futuro. Si una lengua se identifica con una causa partidista, sabemos que automáticamente los enemigos de esta causa atribuirán a la lengua los defectos de la causa. Estamos aviados, o aviada está la lengua, si su futuro depende de que cuente con un Estado independiente en forma de república después de atravesar siglos sin Estado, sin independencia y casi siempre con monarquía, salvo dos efímeras y bellas experiencias republicanas que poco pudieron hacer por la lengua y la dictadura franquista que hizo todo para liquidarla pero consiguió exactamente lo contrario. Todas estas reflexiones quedan pasmadas ante el argumento aparentemente definitivo y presentista, sin referencias a la historia ni al futuro, esgrimido por algunos de los hablantes, que reivindican el derecho a vivir su vida entera en catalán, cosa que ahora consideran imposible ante la presencia abrumadora de una lengua global como el castellano. En Cataluña, en catalán, como en Francia en francés. Subyace en esta actitud un argumento central en buena parte de un cierto pensamiento nacionalista, que no parte solo de la recuperación de un pasado normalmente idealizado como suele suceder con todos los nacionalismos, sino sobre todo de algo todavía más nebuloso como es el pasado que no fue pero pudo ser, es decir, de una mera y remota hipótesis. Según esta concepción, que fue recogida por el texto del Estatut, solo el catalán es la lengua propia de Cataluña, de forma que el castellano es la lengua impropia, a la que hay que tratar en la enseñanza como lengua extranjera, la primera y más destacada, ciertamente, pero igualmente extranjera, como el francés o el urdú. La inmersión lingüística, acertado método para adquirir una lengua mediante su uso intensivo por parte de los alumnos recién llegados al país, sumada a la sabia exclusión de un doble circuito de enseñanza en los primeros pasos de la autonomía conseguido por la izquierda, se ha convertido así en el proyecto de una enseñanza monolingüe en catalán, que es la que es objeto de litigio y de obstaculización en los tribunales. Afortunadamente, esta ecuación solo funciona de forma generalizada sobre el papel, aunque ha permitido construir bolsas de monolingüismo en numerosos puntos del territorio catalán, donde queda casi satisfecha la reivindicación de una vida solo en catalán, sin la desagradable presencia del castellano. De la defensa irracional de estos enclaves por parte de una elite dogmática surge el conflicto, cuyas consecuencias no han sido capaces de ponderar en toda su profundidad quienes se aferran al dogma y menos todavía quienes se muestran dispuestos en su defensa a desobedecer a los tribunales, a vulnerar la legalidad y a imponer por los hechos sus proyectos políticos al conjunto de la población. Nadie saldrá tan perjudicado de estos envites como el uso de la lengua catalana. Quien la siga entendiendo como el alma de la identidad nacional y la última trinchera en el combate de la independencia contribuye a incrementar el riesgo que sufre la vida de la misma lengua, porque son muchos más, dentro y fuera de Cataluña, los que se sienten estimulados por estos argumentos para limitar su uso, dividir a sus hablantes y levantar enfrente una bandera idéntica, aunque más poderosa en demografía, en economía y en capacidad coercitiva. La lengua catalana nada ha sacado históricamente de las lenguas en disputa y, según nos enseña la experiencia histórica, ha obtenido los mayores beneficios cuando las lenguas y sus hablantes han entrado en diálogo y las han utilizado para comunicarse y hacer grandes cosas con ellas”.

Tribuna de Jordi CUIXART, Judith COLELL, Norbert LLARÀS, Miquel RUTLLANT, Jordi B.OLIVA, Àlex CASANOVAS i Roger ISASI-ISASMENDI a La Vanguardia (28-11-21): En català, eficaç i sense llacunes  Del futur de l’audiovisual en català en depenen la llengua i la indústria … ” La llei audiovisual és clau de futur, en el sentit que decidirà les produccions del sector en els pròxims vint anys. Cal, doncs, donar una resposta legal a l’altura. I ens preguntem: hi haurà un règim san­cionador clar si s’incompleixen els percentatges anunciats (un 6% en llengües cooficials) aquesta setmana? Com es garantirà que les plataformes (independentment d’on tinguin la seu) no puguin cobrir les quotes de producció en català senzillament introduint pel·lícules antigues? Hi haurà quotes de doblatge i subtitulació, i s’hauran acabat les excuses per part de les plataformes? Durant els últims anys, el nombre de produccions en català ha disminuït de manera preocupant. En aquesta edició dels Gaudí s’han preinscrit només sis llargmetratges de ficció en català. Tampoc ha millorat el finançament de la CCMA, que, malgrat ser qui més produccions encarrega, ha disminuït prop de 100 milions d’euros el seu pressupost comparat amb fa deu anys. O en l’àmbit del doblatge, en què el preu pagat per minut havia arribat a caure un 30%, precaritzant actors i actrius de doblatge i empobrint la qualitat final. I aquesta davallada entronca amb el fet que els nous actors internacionals del mercat audiovisual amenacin i ignorin la nostra indústria, que a Catalunya genera més de 26.000 llocs de treball, i la de tantes altres cultures: per això s’ha fet la directiva europea, o una recent resolució del Parlament Europeu, que demana protegir les llengües no hegemòniques a l’audiovisual. I és que la presència del català a plataformes com HBOmax, Netflix o Disney+ oscil·la tristament entre un 0,3% i un 1,3%. Ara és el moment de canviar les coses. Ho està fent Europa, i ho hem de fer nosaltres. També els partits amb mirada plurinacional que han de tramitar aquesta llei, i a qui fem una crida a la responsabilitat. Hem de garantir que es rodaran produccions (pel·lícules i, molt especialment, sèries) en català i, tenint en compte els productors independents, es faran nous doblatges punters i es penjaran els antics, sense excuses. És a les mans del govern espanyol aplicar paràmetres quantitatius, donar visibilitat al catàleg i fer complir obligacions per llei, com passa a Bèlgica, Itàlia o França. Complir la directiva del Parlament Europeu i defensar la diversitat és un mandat constitucional que no hauria de poder rebre ingerències de multinacionals. Sense respectar la seva carta magna, que recull l’oficialitat i la protecció de les llengües pròpies, Espanya no es podrà reconèixer diversa”.

Article d’Antoni PUIGVERD a La Vanguardia (1-12-21): Política i llengua: una paradoxa.   [9] La tirania de l’audiència en el món digital: aquest és el nus lingüístic … ” Vinculant la llengua catalana a posicions polítiques s’obté un resultat paradoxal. Es crea una bona força de xoc, però la llengua hi perd. El que ara veiem en gros, ja va passar a finals dels 70 amb l’ Avui . Aquell diari va ser possible gràcies al micromecenatge de desenes de milers de catalans. Decantant-se pel pujolisme, en va perdre molts de seguida. L’Avui va ser instrument prou eficient… per al nacionalisme, no pas per a la llengua. La història de TV3 és semblant. Té una audiència molt fidel (acostumada a humoristes que riuen per sota el nas parlant de “gossos” ensinistrats a “olorar espanyols”). Presumeix de ser la primera cadena a Catalunya, però ha perdut l’objectiu inicial, que era el de fomentar l’ús del català. Les cadenes en castellà, passen del 80%. Un reducte del 13 al 16%? Útil per a una idea de Catalunya, inútil per al ca­talà. Forjada al foc d’una visió política, es pot crear un esfera lingüística nombrosa, de gran intensitat militant. Però, alhora, s’expulsa una gran bossa de parlants reals o potencials. Una llengua de grans dimensions pot permetre’s el luxe d’expulsar parlants. L’anglès, com el castellà, l’àrab o el xinès, pot permetre’s molts vincles negatius: el menyspreu o la indiferència per altres cultures, la prepotència dels seus parlants que donen per fet que tothom els ha d’entendre …” … “Les dificultats del català són dues. 1) La integració de la immigració africana es fa en castellà; i la llatinoamericana no fa el pas al català. 2) Les plataformes digitals, les xarxes socials i internet en general, condicionades pel factor massiu ( likes , viralitat, audiència), estan encongint l’espai de les llengües de vida precària com la catalana, però també de l’italià, el francès i altres llengües de pes. S’imposen les que apleguen parlants per centenars de milions. No dic que la força del castellà no sigui també política. Però ara sobretot és conseqüència de la tirania de l’audiència en el món digital. Si un jove de Barcelona vol ser famós al TikTok, tria el castellà encara que a casa seva siguinindepes . El nus és aquí. Reclama un bon estudi diagnòstic i, després, un pla per potenciar el català com a llengua de prestigi. Pla que, per ser eficaç, hauria de ser unitari: obligar els catalans a triar entre el sentiment català o l’espanyol pot ser una tàctica política eficaç a curt termini, però segur que és una estratègia lingüísticament suïcida”.

Article de Francesc-Marc ÁLVARO a La Vanguardia (2-12-21): Són o no llengües espanyoles?  … ” Sembla que ERC i PSOE parlen de llengües i quotes, però, en realitat, parlen de respecte. Serem respectats per l’Executiu de Sánchez els ciutadans que tenim com a primera llengua el català, l’eusquera o el gallec? Seran respectades unes llengües que són tan espanyoles a efectes administratius com el castellà? Serà la llei de l’Audiovisual una nova ocasió de ser tractats els catalans com a espanyols de segona? Respecte és el que s’exigeix. I no s’hi val a escudar-se en normatives europees per fugir d’estudi. Està clar que els estats de la UE poden fer efectiva la protecció del seu patrimoni lingüístic, també davant aquests tercers que són les poderoses companyies transnacionals del sector audiovisual. I no ho fa únicament França amb les seves lleis d’excepció cultural per blindar el francès davant el pes de la producció i distribució en anglès. També ho fan d’altres. Islàndia –amb tot just 300.000 parlants– té al seu abast un ampli catàleg de Disney amb els seus productes doblats a l’islandès. La llengua catalana té més parlants que diversos idiomes considerats oficials per les institucions europees. Si hi ha voluntat política, hi ha canvi. La normativa europea és interpretable. Tot passa per una cosa molt simple i revolucionària alhora: que el Govern espanyol lluiti amb Netflix, HBO, Prime i Disney pel català, l’eusquera i el gallec com ho fa pel castellà, ni més ni menys. Seria constitucionalment impecable. Seria una notícia veritablement històrica”.

PENSAMENT

Una llarga entrevista a Jürgen Habermas amb ocasió de la publicació d’un nou llibre dedicat a explorar els vincles entre religió i pensament racional.  També, la reflexió de Pau Marí-Klose sobre la responsabilitat dels mitjans de comunicació en la creació del clima de crispació política:

Entrevista a Jürgen HABERMAS  a L’Obs (28-11-21): « Nous vivons une époque de régression politique »  [10]  A 92 ans, « le dernier grand philosophe » continue de nous surprendre avec « Une histoire de la philosophie », monumentale exploration des liens entre religion et pensée rationnelle. A l’occasion de sa parution en France, l’intellectuel allemand a accordé à « l’Obs » un entretien exceptionnel, que nous avons mené avec le philosophe français Michaël Fœssel … Gilles Deleuze disait que la question « Qu’est-ce que la philosophie ? » se pose sur le tard, quand un philosophe porte un regard rétrospectif sur le travail de sa vie. Dans cet ouvrage monumental, Jürgen Habermas se demande plutôt : « Que peut encore la philosophie ? » Cette question aussi vient tardivement, au soir d’un itinéraire entamé aux lendemains de la Deuxième Guerre mondiale et dont l’obstination ne s’est jamais démentie. Se présentant lui-même comme un « produit de la rééducation » après la catastrophe venue d’Allemagne, Habermas n’a cessé de s’interroger sur les pouvoirs de la raison. Sans méconnaître les « déraillements de la modernité », il a voulu réinvestir les « promesses non tenues des Lumières » pour penser un espace public où l’échange libre des arguments l’emporte sur l’usage de la violence. « Une histoire de la philosophie » parachève cet itinéraire en donnant de nouvelles raisons de ne pas désespérer de la raison. L’entreprise se présente comme une généalogie de la philosophie postmétaphysique, une pensée qui a renoncé au savoir absolu, mais qui ne consent pas pour autant à se mettre au service des sciences exactes. Pour savoir ce que la philosophie peut encore aujourd’hui, Habermas s’attelle à établir ce qu’elle a fait au cours de sa confrontation avec les croyances religieuses. Le premier volume de cet ouvrage, intitulé « La constellation occidentale de la foi et du savoir », prend à bras-le-corps l’hypothèse de l’« âge axial » (entre 800 et 200 ans av. J.-C.) qui a vu l’apparition simultanée de doctrines et de méthodes qui, de la géométrie aux premiers monothéismes, rompent avec le mythe et arrachent l’humanité au « monde sacral ». Habermas envisage la pensée séculière comme le résultat d’une osmose entre religions et philosophie : la seconde a donné un sens moral aux espérances de salut des premières. Ce n’est pas la moindre originalité de ce livre que de situer la préhistoire des Lumières dans des discours où se confrontent la foi et le savoir. Loin de sortir de la religion, la modernité proviendrait d’un immense « processus d’apprentissage » au cours duquel la raison s’est constituée dans un dialogue tendu mais compréhensif avec des contenus d’origine religieuse. Habermas est conscient de tenter cette synthèse à une époque où le religieux, sous la figure de son « retour » intégriste, semble menacer à nouveau les équilibres démocratiques de la modernité. Mais il se refuse à réduire les menaces qui pèsent sur la liberté aux affirmations violentes de la foi. Ce que la raison a pu faire dans un contexte bien plus hostile (intégrer par la critique des contenus religieux qui lui étaient étrangers), elle peut encore le faire si elle ne s’aveugle pas sur sa propre puissance. Aujourd’hui comme hier, le désespoir est le seul péché capital de la raison. Michaël Fœssel (…)

Article de Pau MARÍ-KLOSE a El País (29-11-21): Son los medios, ¡estúpido!  Es inconcebible que un político mantenga estilos tradicionales si el entorno mediático por el que traslada sus mensajes ha cambiado y prima la crispación y la polarización … ” un político se debe, en buena medida, a su público. Está obligado a navegar en un entorno en que su público solamente prestará atención, y quizás se deje seducir, si logra lanzar mensajes que lleguen (no es paso baladí) y sintonicen con sus preferencias (o que consigan “activar” predisposiciones latentes). Para eso debe conocer los códigos y participar con eficacia en los juegos que plantean los portadores de esos mensajes a la opinión pública” … ” Los medios son actores clave en el encuadre de los asuntos comunes y juegan un papel fundamental en la configuración de debates públicos polarizados. Como sugiere Ezra Klein en Polarizados, el contexto en el que compiten los medios ha cambiado, especialmente tras el auge de la televisión por cable y las redes sociales. La explosión de opciones, el recrudecimiento de la competición provocado por la aparición de los medios digitales, así como el acceso continuo a métricas de audiencia, han transformado la producción de contenidos. Eso materializa una nueva estructura de incentivos. Los incentivos para contarle a segmentos de la audiencia lo que quiere escuchar son mucho mayores, relegando a un segundo plano los tradicionales objetivos “nobles” de ofrecer información veraz a la audiencia o explicarle lo que le conviene saber. También crecen los incentivos para contarles cosas que les conmuevan y les animen a compartirlas. En este sentido las redes se han convertido en el gran amplificador de los contenidos de otros medios, pero solo si consiguen en primer lugar motivar a las personas a contárselos al mundo. Motivar a las audiencias a reproducir contenidos es el nuevo gran reto de los medios políticos” … ” En los nuevos entornos mediáticos, son los políticos más diestros en sembrar conflictos identitarios quienes encuentran mayores oportunidades para prosperar. Las grandes provocaciones de Donald Trump, que en el pasado hubieran sido consideradas como opiniones de un inadaptado a los códigos hegemónicos (lo que le condenaría a la insignificancia y al olvido) encuentran en los espacios creados terreno abonado para ser cubiertas, reproducidas, comentadas y diseccionadas, reempaquetadas y trasladadas a otras esferas por quienes las manejan en sus batallas identitarias. En este proceso, son celebradas o denostadas, pero no dejan a nadie indiferente. Trump coloca su opinión en una maquinaria mediática preparada para catapultarla a una nueva esfera de confrontación identitaria. Como señala Klein, “los medios políticos están sesgados, pero no tanto hacia la izquierda o la derecha, sino hacia los ruidosos, escandalosos, llamativos, inspiradores y conflictivos”. Cuando Trump llama a los inmigrantes mexicanos violadores y criminales, captura la atención compartida de las personas que lo odian, cuya identidad “progresista” se siente amenazada, y la de las personas que han estado esperando ansiosamente a alguien que se atreva a decir “la verdad”. Así, durante las primarias, la cobertura media de Trump en las menciones de noticias por cable fue del 52%. Había 17 candidatos republicanos en primarias, y la atención a Trump ocupaba más tiempo que la ofrecida al conjunto de los restantes. La cobertura de Trump volvió imposible que sus rivales hicieran oír sus mensajes. Quien dice Trump probablemente también esté diciendo Pablo Iglesias en 2014 y 2015. O Isabel Díaz Ayuso en 2020. Un nuevo perfil de políticos se mueve como pez en el agua en el nuevo entorno mediático, y obtiene más tiempo en antena. Son tratados como más dignos de comentario que los discursos más cuidadosos, ajustados a hechos y orientados al impulso de políticas públicas. La mayor virtud de estas figuras es entender lo que es noticiable en el nuevo escenario y usarlo a su favor. Sin embargo, por mucho que sus estilos nos parezcan aborrecibles, no están en la génesis de la polarización que son las profundas transformaciones del panorama de competición mediática. Últimamente, se alzan voces de académicos, intelectuales y profesionales cualificados contra la polarización, genuinamente preocupados por las implicaciones para la calidad de la democracia. Desafortunadamente rara vez consiguen sustraerse a la tentación de la antipolítica, culpando a políticos y partidos de incurrir en prácticas y dinámicas de las que solo son responsables en una parte, real pero limitada. El primer paso para abordar un problema es conocerlo adecuadamente. Sus manifiestos para pedir políticos más responsables, competentes y comprometidos con el interés general, continuará siendo papel mojado mientras no dirijan también el foco hacia quienes ponen las cámaras, montan el escenario y lo iluminan. E invitan a los políticos a participar en los juegos que les proponen”.

ORIOL BOHIGAS

Amb Oriol Bohigas desapareix una de les personalitats més influents en la Barcelona dels últims cinquanta anys:

Obituari d’Oriol BOHIGAS per Llàtzer MOIX a La Vanguardia (1-12-21): Mor Oriol Bohigas, pare de la nova Barcelona  [11] L’arquitecte, urbanista, assagista, docent i polític va inspirar i va executar la transformació feta davant els Jocs Olímpics  … Marcat pel Noucentisme i el Moviment modern, Bohigas ha mort a punt de fer els 96 anys … “Es pot dir, sense temor d’exagerar, que Bohigas ha estat el vertebrador de la família arquitectònica barcelonina durant la segona meitat del segle XX. I, també, un ciutadà d’enorme vocació cívica, amb un caràcter independent, apassionat i provocador que el va posar en el centre d’incomptables debats i a la diana de certa burgesia” … “Amb aquest currículum arquitectònic, cívic i acadèmic, a més d’un ampli corpus teòric elaborat quan el franquisme no l’afavoria amb encàrrecs públics, i amb la ciutat de Barcelona al cap, Bohigas va respondre decidit el 1980 a la trucada de Narcís Serra. Per dir-ho ràpidament, el primer alcalde socialista de Barcelona li va encarregar que transformés l’urbs porciolista, malmesa per l’especulació, en una altra cosa diferent, donant-li un impuls d’acord amb les esperances de futur que van acompanyar la transició a la democràcia. La resposta a aquell encàrrec, Jocs Olímpics mitjançant, és la Barcelona que avui coneixem, reestructurada, homogeneïtzada, dotada de rondes, oberta al mar, amb una nova façana marítima i convertida en model de modern urbanisme que ha merescut el reconeixement internacional. Bohigas va ser responsable de l’urbanisme barceloní entre 1980 i 1984, un breu període, però en va tenir prou per establir les bases de la nova ciutat. ( Més tard seria regidor de cultura de l’Ajuntament barceloní entre 1991 i 1994). En aquella transformació urbana van participar moltes persones, però Bohigas va ser el seu principal inspirador teòric, el seu planificador i l’executor d’algunes de les seves parts. Per això, és pertinent considerar-lo com el pare de la nova Barcelona. I, en termes culturals més amplis, com l’home que va enllaçar l’herència noucentista, en la qual reconeixia un ideal de civilització, amb certa modernitat de la segona meitat del segle XX”

Article de Jordi AMAT a El País (1-12-21): Oriol Bohigas, un urbanista intelectual  El catalán fue una voz crítica de la arquitectura de Barcelona y de su tiempo … “La noche del 25 al 26 de julio de 1992, es decir, la noche de la inauguración de los Juegos Olímpicos, Oriol Bohigas –tenía 66 años, era uno de los padres de la Barcelona moderna– escribió en catalán una carta al alcalde Pasqual Maragall. La cita es larga, pero vale la pena porque es lúcida, es conmovedora y es una autobiografía implícita del lugar que el urbanista Bohigas sabía que le correspondía en la historia de su ciudad. ‘No puedo dejar pasar esta fecha sin manifestarte mi admiración y mi agradecimiento como ciudadano. Ya lo sabes, y te lo he dicho muchas veces, pero es necesario volver a afirmarlo precisamente hoy, cuando toda tu inmensa tarea, tu inteligencia y tu imaginación han alcanzado los objetivos previstos. Esta ciudad que tú has fabricado, estas ilusiones que nos has comunicado son un acontecimiento extraordinario en lo que todos nos vemos fundamentalmente relacionados. A partir de ahora la ciudad es ya otra cosa, con más posibilidades y también con más obligaciones. Yo creo que todos se verterán con entusiasmo hacia los retos del futuro precisamente porque tú ya ente educado en este esfuerzo’. Hablaba del alcalde y hablaba de sí mismo. Esta historia terminó ayer cuando Bohigas falleció a los 95 años. Había nacido en 1925 …”

Article de Josep ACEBILLO a La Vanguardia (2-12-21): Barcelona no seria la que és   “El més important, segons Oriol Bohigas, era transformar profundament l’estructura de la ciutat i per a això calia començar per transformar “l’espai públic”. “És necessari controlar la ciutat a través del projecte i, per tant, controlar també la realització de l’obra consegüent”, deia l’ Oriol el 1981; una declaració vista com una obscenitat disciplinar perquè en aquella època la idea moderna de transformació urbana anava íntimament lligada al Pla i no al Projecte. La concepció de la transformació de la ciutat a través del projecte urbà va ser una tesi que ja no va decaure a Barcelona. Es va incrementar progressivament la intensitat dels seus projectes urbans, la seva complexitat implicant les infraestructures, i la seva escala, algunes vegades sota la guia del mateix Oriol, tal com va passar a la vila olímpica”… ” Tot allò que la cultura urbana moderna li deu a l’ Oriol no té preu. L’urbanisme transformacional de Barcelona, batejat internacionalment com a “ model Barcelona”, es va assentar en totes les geografies i ha continuat, excepte a Barcelona, sent objecte de constants reflexions, socioeconòmiques i urbanístiques per assegurar la seva fiabilitat en un context global sempre canviant. L’arquitecte Bohigas va dedicar encara més esforços a escriure que a dissenyar. Juntament amb la important obra de MBM, els seus textos van tenir gran repercussió més enllà de Catalunya i Espanya. La seva simbiosi entre la complexitat del seu pensament i el seu interès per aprofitar les contradiccions es van veure reflectides per Robert Venturi en el seu Complexitat i Contradicció , una peça clau en la teoria arquitectònica internacional de finals del segle XX; i, mentrestant, amb la seva obra Contra una Arquitectura Adjectivada , l’Oriol diagnosticava molt precoçment i amb precisió la negra aporia urbana que comportaria l’excessiva adjectivació de la ciutat propiciada pels anys de la globalització. Tot i això, penso que la potencialitat teòrica, crítica i estructuradora d’Oriol Bohigas no ha estat prou aprofitada per les nostres Administracions. La seva enorme capacitat propositiva, i de gestió, sense cap paral·lelisme després de la d’Ildefons Cerdà, no ha quedat reflectida tal com ho van ser les de grans arquitectes de l’inici de la modernitat com ara Puig i Cadafalch i Domènech i Montaner. Sense l’obra i les iniciatives de l’ Oriol, Barcelona no seria la que és. De la mateixa manera, el territori de Catalunya tampoc no seria igual si Oriol Bohigas hagués estat més consultat”.

LLIBRES

Robert M.FISHMAN. Práctica democrática e inclusión. Catarata. Madrid, 2021 – Ressenya de Jordi AMAT a “Babelia” de El País (27-11-21): Los límites de la democracia.  Una revolución derribó la dictadura en Portugal, mientras España mantuvo a las élites del franquismo. Robert M. Fishman analiza la calidad democrática de ambos sistemas políticos … “La primera piedra de la reflexión es una concepción de la calidad de la democracia que valora aspectos que van más allá del Estado de derecho. “Los países democráticos difieren entre sí en el grado en el que las fuerzas políticas más influyentes acogen a todos los actores para que participen en la conversación reconocida de la democracia o, por el contrario, erigen barreras de facto a la participación significativa de los outsiders políticos o sociales en los debates y procesos políticos de importancia”. Y la hipótesis de Fishman es que la diferencia entre España y Portugal en este punto está originada por la manera distinta en la que accedieron a la democracia, condicionando su capacidad de inclusividad. Si en el país vecino la dictadura cayó tras el colapso del Estado provocado por un movimiento revolucionario de mandos intermedios, en nuestro caso el régimen se bloqueó, pero fueron élites del régimen las que emprendieron la democratización y así fijaron sus límites. Cada uno de los dos procesos está sintéticamente descrito en el libro y su propósito es determinar la cultura política que se consolidó partiendo de una ruptura que problematizó las jerarquías o una reforma que las mantuvo. “Los marcos culturales históricamente arraigados que conforma la manera en que se relacionan los titulares de los cargos institucionales y los movimientos de protesta tienen fuertes consecuencias materiales”. Esta hipótesis de Fishman merecería un debate honesto y sin apriorismos porque propone explicaciones convincentes para comprender algunos de los desafíos de fondo de nuestra política. Desde la relación con nuestra memoria colectiva, pasando por la cronificación del paro, la robustez del Estado de bienestar, la respuesta a las crisis económicas o la creciente dificultad para reorganizar el Estado compuesto que somos”.

José Luis MALO DE MOLINA. Los años cruciales del Banco de España (1992-2018). Marcial Pons. Madrid, 2021 – Ressenya de Pablo MARTÍN-ACEÑA a Revista de Libros (1-12-21): El Banco de España, antes y después de la unión monetaria. Una visión desde el interior  “Los años cruciales del Banco de España (1992-2018) es un libro de indudable valor. Cuenta cómo analizaba el Banco cada una de las coyunturas por las que atravesó la economía española. Lo cuenta desde el interior de la entidad y es, por tanto, una visión de parte, la de uno de los protagonistas que se sentaron durante muchos años en el Consejo de Gobierno de la institución. El libro es, en buena medida, un texto de memorias, las del autor y, al tiempo una biografía del Banco. Un libro de historia redactado por alguien que estuvo allí. Pienso que será de gran utilidad para los investigadores futuros cuando aborden, desde fuera, la historia de la institución monetaria española por excelencia. Una virtud es que pone de relieve que la política con mayúsculas importa, tanto como importan las personas (su carácter, su ideología, su experiencia) que dirigen las instituciones. Rojo, Caruana, Fernández Ordóñez y Linde tienen en común que fueron gobernadores, pero nada más. Tampoco la economía española fue la misma durante su mandato. Mutó y mucho. El libro detalla cómo cumplió cada uno de ellos con su responsabilidad y también cómo el propio Malo de Molina desempeñó sus tareas. Cada lector deberá sacar sus conclusiones. Recomiendo este libro sobre el Banco de España a todos aquellos interesados en la economía y en las instituciones españolas”.

Thomas PIKETTY. Una breve historia de la igualdad. Deusto. Barcelona, 2021  – Entrevista a Thomas PIKETTY a El País (28-11-21): “Estamos en una situación similar a la que llevó a la Revolución Francesa”  El reconocido economista francés augura que los privilegios que se conceden a las grandes fortunas conducirán a una gran crisis política. Y recuerda el levantamiento de finales del siglo XVIII, cuando la nobleza se resistía a pagar impuestos … “Si se pide educadamente a la nobleza que renuncie a sus privilegios, la cosa no funciona. Si se pide educadamente a Suiza y Luxemburgo que dejen de ser paraísos fiscales, tampoco” … “Hay una huida adelante hacia la deuda pública que se explica porque no se logra hacer pagar a las clases privilegiadas” … “Temo que la tasa del 15% a las multinacionales reporte muy poco dinero y perpetúe la injusticia frente a las pymes” … “La pregunta es si el cuestionamiento de este sistema se hará en el desorden o de manera apaciguada”