FOCUS PRESS 251

ARTICLES DESTACATS

(1) Article de Miguel Ángel RAMIRO AVILÉS a Agenda Pública (20-11-21): ¿Qué hacemos con los no vacunados?

(2) Article de Mariana MAZZUCATO a Project Syndicate (16-11-21): Las instituciones correctas para la transición climática

(3)  Article d’Oriol BARTOMEUS a El País (23-11-21): El peligro del ecologismo “bobo”

(4) Article de David BROOKS a The Atlantic (18-11-21): The Terrifying Future of the American Right

(5) Article de Julio ARAMBERRI a Revista de Libros (22-11-21): Xi, exaltado

(6) Article de Yanina WELP a El País (23-11-21): ¿Qué pasó en Chile?

(7) Article d’Anders ASLUND a Project Syndicate (18-11-21): La necesidad de enfrentar la nueva guerra híbrida del Kremlin en Europa

(8) Article de Marta ROMERO a Piedras de Papel (24-11-21): Otoño de insatisfacción

(9) Article de Juan RODRÍGUEZ TERUEL a El País (21-11-21): La hipótesis España vaciada

(10) Article d’Esteban HERNÁNDEZ a El Confidencial (23-11-21): El arrojo de Iván Redondo y el tiempo que le queda a Sánchez

(11) Article de Soledad GALLEGO-DÍAZ a El País (19-11-21): Una gran confusión 

(12) Article de Jordi AMAT a El País (21-11-21):  La sustancia del mito

(13) Article de Josep MARTÍ BLANCH a El Confidencial (23-11-21): Aragonès recibe con gusto el navajazo de la CUP

(14) Article d’Albert BRANCHADELL a política&prosa nº 3 (febrer 2019): Relaxar la immersió per assegurar el trilingüisme

(15) Article de Miguel AGUILAR a Letars Libres (20-11-21): Javier Pradera: Desarraigado viajero del siglo

(16) Article de Reto MITTEREGGER a Agenda Pública (22-11-21): ¿Joven y verde/viejo y rojo?

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COVID-19, DE NOU

La sisena onada de la Covid-19 percuteix en unes societats occidentals fatigades per la cronificació de la pandèmia, però especialment amb les que tenen un percentatge de vacunació més baix i amb forta influència del moviment antivacunes:

Crònica de Beatriz NAVARRO a La Vanguardia (23-11-21): Alarma en la Unión Europea por la fatiga social ante la pandemia  Gobiernos e instituciones llaman a la calma para evitar agravar la polarización … Al final del invierno, los alemanes estarán “vacunados, curados o muertos”, dice el ministro de Sanidad … Bruselas se plantea prolongar la duración del pasaporte covid para salvaguardar la libre circulación … El primer ministro neerlandés estalla y llama “idiotas” a los manifestantes violentos

Article de Miguel Ángel RAMIRO AVILÉS a Agenda Pública (20-11-21): ¿Qué hacemos con los no vacunados?  [1] … “ El razonamiento para justificar la libertad de opción por los no vacunados y deslegitimar las medidas de confinamiento, calificadas en algunos medios de comunicación como castigos, sería el siguiente: como las vacunas no han logrado demostrar efectos esterilizantes que eviten que las personas vacunadas contagien a terceras personas, es decir, que no evita el daño a terceras personas (principio de no maleficencia), no se puede obligar que las personas se vacunen para evitar causarse un daño a sí mismas, pues se caería en el paternalismo (principio de beneficencia); y la decisión de si una persona se vacuna o no es estrictamente personal, basada en su derecho a ser informada y a consentir cualquier intervención terapéutica o diagnóstica sobre su cuerpo (principio de autonomía). Tom Beauchamp y James Childress añadían un cuarto principio, el de justicia, que en ese tipo razonamientos siempre se suele dejar de lado, dada la dimensión colectiva que tiene. En general, como recientemente ha recordado Alex John London en su libro ‘For the Common Good’ sobre la ética de la investigación clínica, el principio de justicia debe abandonar la periferia y convertirse en un elemento central de la reflexión. Si lo añadiésemos a la ecuación, la solución podría ser diferente pues, incluso desde la ética clínica, el ejercicio de un derecho individual no puede afectar a una distribución equitativa de los recursos escasos. La aplicación del principio de justicia no es ajena a la actual legislación sanitaria, pues el ejercicio de derechos individuales se ve limitado por una regla de preferencia de aquellas medidas que suponen un menor coste para la comunidad. En ese sentido, y aplicado a nuestro caso, las personas no vacunadas afectan al reparto equitativo de los recursos escasos porque, al existir y estar disponibles vacunas seguras y eficaces que pueden evitar su ingreso hospitalario, con su decisión están poniendo en peligro a otras personas que no pueden evitar tener que requerir esos mismos recursos. Dado que hay un aumento del número de contagios por Sars-Cov-2 y que las personas no vacunadas tienen mayor riesgo de desarrollar síntomas más graves de Covid-19, requiriendo en su caso hospitalización e ingreso en las unidades de cuidados intensivos, la medida de confinamiento domiciliario podría estar ética y legalmente justificada, siempre que fuera temporal, porque se mantiene intacto el derecho a no recibir vacunación pero se limita el coste social de su ejercicio, tratando de evitar que las personas no vacunadas se contagien y acaben ingresadas en el hospital, y logrando que no se produzca un colapso de los servicios sanitarios”.

 Article de Víctor LAPUENTE a El País (23-11-21): Ultra hippies.  Los líderes de la derecha populista no son seres extraordinarios y ascetas, que están por encima del pueblo, sino ordinarios y vividores, que encarnan al pueblo y se van a tomar cañas con él  … “Frente a la pandemia, la más opuesta a la disciplina y el orden ha sido la derecha populista, como atestiguan las protestas de estos días en Viena o Rotterdam. Desde el inicio, Alternativa por Alemania (AfD), la Liga italiana o Vox no han apoyado a las autoridades y han aplaudido la desobediencia civil y el espíritu de resistencia. Como los hippies contraculturales de los 70. Dirás: “Bueno, simplemente son la oposición más rabiosa. Si estuvieran en el poder, tomarían medidas estrictas”. ¿Seguro? Las democracias gobernadas por populismos de derechas, como el EE UU de Trump, el Reino Unido de Johnson o el Brasil de Bolsonaro, han priorizado las (pretendidas) libertades individuales sobre el interés nacional. Como los hippies. Según el profesor Torben Lütjen, esta paradoja se explica porque en el populismo de derechas, que solemos ver como una continuación del fascismo del siglo pasado, late una narrativa de empoderamiento extremo del individuo: no acepto ninguna autoridad y sólo creo lo que yo, en función de mi experiencia, quiera creer. En palabras de uno de los ideólogos del Brexit, Michael Gove: “no pido a la gente que me crea, sino que se crea a sí misma”. Así, Vox tiene menos en común con el autoritario dogma de La Falange que con el anarquista eslogan de la cadena televisiva Fox News: Tú Decides. No existe una verdad objetiva. Interpreta el mundo como te dé la gana, no como pretende vendértelo un experto de Harvard o del Ministerio de Sanidad. El fascismo tradicional pedía, exigía, la sumisión de sus seguidores a una nueva autoridad, un führer. En contraste, la nueva derecha radical promociona lo que AfD llama el mündige Bürger, o ciudadano autónomo. A diferencia del fascismo, los líderes de la derecha populista no son seres extraordinarios y ascetas, que están por encima del pueblo, sino ordinarios y vividores, que encarnan al pueblo y se van a tomar cañas con él. Como los hippies”.

Article de Lluís FOIX a La Vanguardia (24-11-21): No vacunar-se és incívic No té explicació que hi hagi tantes persones en països d’alt nivell cultural que rebutgin  ser immunitzades … Els governs tindran molt difícil obligar  a vacunar tot el cens, però poden recórrer a mesures excloents … ” És un fet que hi ha persones que tenen al·lèrgia a la vacuna després d’haver-se informat a través d’internet, on també s’exposen les perversitats de les injec­cions antivíriques i altres teories conspiradores. També n’hi ha que han arribat a aquesta conclusió per conviccions pròpies. O per ignorància o desconfiança amb la ciència. El que no té explicació ­raonable és que siguin tants i en països amb nivells culturals i científics per sobre de la mitjana global. Costa d’entendre que a l’ Àustria dels músics, de l’escola filosòfica de Viena o dels refinats costums imperials hi hagi una resistència tan nombrosa per oposar-se a mesures sanitàries que benefi­cien els individus i la societat en conjunt. És molt insolidari. Es pot dir el mateix d’ Alemanya, terra de pensadors, científics i ments pràctiques. A Suïssa, amb un 65 per cent de vacunats, se sotmetrà a referèndum si l’ Estat té facultats per dictar normes sanitàries que puguin perjudicar la llibertat dels ciutadans. El problema de les llibertats de moviment i les de deixar-se vacunar o no és que són d’una gran sensibilitat. No són pocs els tribunals que s’han pronunciat a favor de la llibertat de l’individu en contra de les directrius imposades pels governs sobre tocs de queda, confinaments col·lectius o l’obligatorietat de ser vacunats sense consentiment personal. Però hi ha un aspecte que em sembla inqüestionable. Les estadístiques mostren que entre els vacunats hi ha moltíssimes menys infeccions que entre els que no han rebutjat la punxada. Una altra qüestió no menys rellevant és la facilitat de contagiar els altres si no s’està vacunat. És una falta de solidaritat, un incivisme primari, que perjudica el bé comú de tots els ciutadans. El problema rau en el fet que els antivacunes, ja sigui per conviccions personals o per motivacions ideològiques, no creuen en l’eficàcia d’unes vacunes que han evitat la mort de milions de persones tot el món. Els governs tindran molt difícil obligar a vacunar tot el cens. Però poden recórrer a mesures excloents com no permetre als que no tinguin el passaport covid viatjar en transport públic, entrar a gimnasos, restaurants, discoteques, estadis de futbol i qualsevol acte de concentracions humanes. La llibertat per divertir-se o per dissentir de mesures profilàctiques dels governs és respectable sempre que no perjudiqui la salut d’una gran majoria que sí que acudeix a ser vacunada quan és convocada per les autoritats sanitàries que han fet una feina tan encomiable com eficaç. És així d’elemental”.

TRANSICIÓ CLIMÀTICA

Amb un diagnòstic sobre el canvi climàtic àmpliament compartit pels governs i per l’opinió pública, es constata la necessitat d’accions polítiques concretes i eficaces per accelerar la transició energètica:

Article de Mariana MAZZUCATO a Project Syndicate (16-11-21): Las instituciones correctas para la transición climática. [2]  … “El mayor error del activismo climático ha sido no comunicar de manera realista y atractiva una transición verde que promueva los intereses de los trabajadores. Un Nuevo Trato Verde que genere buenos empleos nuevos, eleve los estándares de vida, y reduzca la precariedad y la desigualdad debería ser su máxima prioridad. El éxito de la transición verde dependerá de medidas que aseguren a los trabajadores cuyos empleos estén amenazados por la descarbonización el desarrollo de habilidades y empleos en la nueva economía. En su defecto, se les debería otorgar un ingreso mínimo garantizado como un derecho básico.  Eso no ocurrirá a menos que los trabajadores tengan un lugar en la mesa de negociaciones. Sean cuales sean los nuevos compromisos a los que llegue la COP26, debemos redoblar el trabajo tras bambalinas de desarrollo de instituciones, con especial énfasis en ampliar la participación para incluir a los ciudadanos de a pie. Para evitar un desastre climático se necesitará una experimentación generalizada con nuevas tecnologías y, no menos importante, con nuevas instituciones en todos los niveles”.

Entrevista a Virginijus SINKEVICIUS a El País (23-11-21): “La nuclear puede ser una energía de transición, pero no creo que sea el futuro con la tecnología actual”  El comisario europeo de Medio Ambiente, Virginijus Sinkevičius, apuesta por reducir “sistemáticamente” el uso de combustibles fósiles e “invertir en proyectos renovables” … “Un debate recorre Europa: ¿se debe apostar por la energía nuclear en la lucha contra el cambio climático? ¿Y por el gas natural? La Comisión Europea está ultimando su propuesta de taxonomía (la clasificación de las inversiones que se pueden considerar sostenibles) y existe un gran debate entre los paísessobre si, acompañando a las renovables, se debe incluir a la nuclear y al gas natural en ese listado. Su inclusión es polémica porque las nucleares no emiten gases de efecto invernadero, pero sí dejan un legado de residuos radiactivos para las siguientes generaciones, al margen de los elevados costes. Y el gas natural, aunque las centrales que lo usan emiten menos gases que las de carbón y petróleo, no deja de ser un combustible fósil. El comisario europeo de Medio Ambiente, Océanos y Pesca, Virginijus Sinkevičius (31 años, Vilna, Lituania), intenta mantener en esta entrevista una posición de equilibrio como el resto del Ejecutivo comunitario y opina que la nuclear puede considerarse una energía de transición, pero no el futuro. Sinkevičius defiende también las normas medioambientales que saca adelante la UE, aunque reconoce que hay una brecha entre esas directivas y la forma en la que las cumplen luego los Veintisiete …”

 Article d’Oriol BARTOMEUS a El País (23-11-21): El peligro del ecologismo “bobo”   [3] Si la derecha reaccionaria logra que amplios sectores sociales se vuelvan contra las políticas medioambientales, va a ser prácticamente imposible frenar el calentamiento global ... ” No es difícil dar apoyo a grandes principios generales sobre la supervivencia del planeta y la necesidad de hacer algo, lo que sea, para garantizar el futuro de las próximas generaciones. Sólo los grupúsculos que niegan las consecuencias funestas de la industrialización basada en los combustibles fósiles sobre el medio ambiente pueden negarse a emprender acciones para frenar el calentamiento global. Ahora bien, cuando bajamos a las políticas concretas, cuando hay que “mojarse” y decidir qué parte del presupuesto público estamos dispuestos a gastarnos o qué actividades económicas verán comprometido su futuro, entonces es más difícil mantener el consenso inicial sobre los principios generales, y la oposición a las políticas concretas ya no viene sólo de un grupo de iluminados negacionistas sino de todos aquellos sectores que ven peligrar su modo de vida. Es en esta situación en la que nos encontramos ahora cuando las políticas contra la emergencia climática afrontan su mayor peligro: integrarse en las dinámicas de la lucha política dominante, la que enfrenta a los sistemas abiertos con la tentación autoritaria, esa pulsión de repliegue identitario y falsamente asegurador que recorre todas las democracias. Quedar enredadas en la telaraña de la confrontación polarizada sería letal para las políticas en pro de la sostenibilidad ambiental porque socavaría su propia base, que no es otra que la de estar por encima de adscripciones partidistas e ideológicas. Y es precisamente en los estados que lideran el proceso de implementación de las políticas contra la emergencia climática donde se observa una mayor debilitación de ese consenso primigenio tan necesario. En parte, porque hasta ahora las medidas han incidido en segmentos de la sociedad que ya venían golpeados por efectos de otras dinámicas, principalmente los dependientes del sector primario y secundario y las clases populares periurbanas. Del descontento de los primeros tenemos noticia desde la revuelta de los chalecos amarillos franceses, en origen contra la subida del precio del diésel. También conocemos las negativas en diferentes partes del territorio a la instalación de molinos de viento o plantas solares. En lo tocante a la industria empieza a haber varios ejemplos de cierres de instalaciones, como la planta de aluminio de Alcoa en Lugo o la central térmica de Andorra, Teruel. Mientras que también se empiezan a notar los efectos entre la población más vulnerable, ya sea en el precio de la electricidad y el gas, como en las limitaciones al parque móvil de más antigüedad. Todo ello es utilizado políticamente por las fuerzas reaccionarias, que intentan convencernos de que el precio de las medidas contra la emergencia climática lo van a acabar pagando los de siempre, caricaturizándolas como una iniciativa de las élites pudientes contra los sectores más alejados de los centros de poder, el mundo rural y las clases populares. Así, se intenta integrar a este ecologismo “bobo” (bohemio-burgués) en la pugna entre un supuesto pack urbanita, multicultural y globalista y unas fuerzas nacionales, unificadoras y protectoras. Esta pugna es la que ha sustituido en muchos países a la tradicional, y ya casi olvidada, entre izquierda y derecha, rompiendo las alianzas entre segmentos sociales y fuerzas políticas que habían prevalecido en los últimos ochenta años en Europa occidental. La lucha contra la emergencia climática entra en un terreno peligroso. Su implementación no es neutra ni el consenso alrededor de su necesidad es unánime y será eterno. Su saldo empieza a contar con algunos damnificados, que deben ser tomados en consideración. Si la derecha reaccionaria se sale con la suya y consigue volver a amplios sectores sociales contra las políticas medioambientales, va a ser prácticamente imposible frenar el calentamiento global y cada vez serán más frecuentes las cumbres de tristes finales y compromisos vagos”.

 ESTATS UNITS

Dues mostres de la malaltia que corrou la gran democràcia americana: la insatisfacció amb un model de vida hipermercantilitzat i la involució del món conservador:

Article de María Antonia SÁNCHEZ VALLEJO a El País (21-11-21): La Gran Dimisión agita EEUU  La revolución que hace que cuatro millones de trabajadores abandonen su puesto cada mes en EE UU … El alto número de bajas en la población activa altera el mercado laboral y provoca cuellos de botella en la contratación … “La pandemia, pues, habría sido el catalizador de un nuevo tipo de trabajador, que apuesta por un mayor equilibrio entre la vida y el empleo y para el que la flexibilidad ―no solo la teóricamente inherente al teletrabajo para quienes puedan acogerse a esta modalidad― es un factor clave. “Aunque no utilizo el concepto Gran Agotamiento, refleja bien mi visión sobre lo que sucede. Creo que lo usaré en el futuro, o quizás la Gran Reevaluación”, explica por correo electrónico el sociólogo Mishal Khan, de la Universidad de Chicago. “Creo que el burnout [agotamiento] es una gran razón, pero hay otras. Veo este fenómeno como un referéndum colectivo sobre la crisis y los problemas del trabajo. La gente se ha hartado y busca alternativas a ser explotada, degradada o hacer ganar dinero a empresas que no dan lo suficiente a cambio. El acceso a los cuidados es otro gran problema, tanto el cuidado infantil como las formas asequibles de cuidar a los ancianos. Otras personas optan por iniciar sus propios negocios, incorporarse a la economía gig [trabajar por proyectos] o ven muy atractivo hacerse autónomos, ya que no tienen que trabajar para nadie. El hecho de que existan estas oportunidades puede haber dado a las personas la confianza para dejar sus trabajos” …

Article de David BROOKS a The Atlantic (18-11-21): The Terrifying Future of the American Right  [4] What I saw at the National Conservatism Conference … “Over the past few decades there have been various efforts to replace the Reagan Paradigm: the national-greatness conservatism of John McCain; the compassionate conservatism of George W. Bush; the Reformicon conservatism of the D.C. think tanks in the 21st century. But the Trumpian onslaught succeeded where these movements have so far fizzled because Trump understood better than they did the coalescence of the new American cultural/corporate elite and the potency of populist anger against it. Thus the display of Ivy League populism I witnessed in Orlando might well represent the alarming future of the American right: the fusing of the culture war and the class war into one epic Marxist Götterdämmerung. Sitting in that Orlando hotel, I found myself thinking of what I was seeing as some kind of new theme park: NatCon World, a hermetically sealed dystopian universe with its own confected thrills and chills, its own illiberal rides. I tried to console myself by noting that this NatCon theme park is the brainchild of a few isolated intellectuals with a screwy view of American politics and history. But the disconcerting reality is that America’s rarified NatCon World is just one piece of a larger illiberal populist revolt that is strong and rising”.

XINA

Una lectura del procés d’exaltació al màxim poder de Xi Jinping i el paral·lelisme amb el model autoritari propugnat per Vladimir Putin a Rússia:

Article de Julio ARAMBERRI a Revista de Libros (22-11-21): Xi, exaltado  [5]  … “Si algo así puede suceder en la cumbre del partido, siempre conviene tomar la calma oficial a beneficio de inventario. Hagámoslo, pues, así y digamos que, tras nueve años en el poder, Xi parece haber conseguido dominar la escena política sin que asome la menor disidencia. Como Mao, sí, pero ahí acaban sus coincidencias, pues cada uno de ellos ha definido el papel del partido de forma distinta y singularmente contrapuesta. A lo largo de estos blogs, he mantenido que, para Mao, el partido no era más que un instrumento al servicio de su visión milenarista del comunismo. A ese estadio del desarrollo social lo definía Marx como el final de la prehistoria de la humanidad. Una vez que el desarrollo de las fuerzas productivas hiciera posible que cada cual obtuviese del común lo necesario para satisfacer sus necesidades, las nefastas consecuencias de la escasez desaparecerían y la vida de cada individuo acabaría por ser cabalmente humana. Las lucubraciones de Marx sobre el cómo y el cuándo de ese itinerario nunca se aclararon. Para él y para buena parte del movimiento obrero la tarea inmediata era más limitada: la lucha por el socialismo, es decir, la abolición de la economía capitalista y de la dominación internacional de la burguesía.   Mao no compartía esa visión. Contra todos los diagnósticos, pensaba y decía, la revolución se había impuesto en China. Tras la derrota del Guomindang en la guerra civil y la formación de la República Popular, el camino hacia el socialismo se había despejado. La misión actual del partido comunista estaba clara: forzar los ritmos de socialización en todos los ámbitos. De ahí el proyecto loquinario del Gran Salto Adelante que iba a llevar al país a una industrialización fulminante, a superar pronto a alguna de las potencias capitalistas y a abrir paso al comunismo. En este punto, mi opinión coincide con la de Shambaugh: «Mao creía que el comunismo no era un estadio lejano en el desarrollo social que necesitaría de un interminable período de tiempo: estaba al alcance de la mano» (p. 73). El partido comunista había sido fundamental para llegar hasta ahí, pero muchos de sus miembros, incapaces de entender los meandros de la revolución, preferían esperar, consolidar sus conquistas y disfrutar entre tanto de las ventajas que les ofrecía la nueva situación. En definitiva, se habían convertido en una rémora para avanzar y su inercia hacía posible la restauración del capitalismo. Como la burguesía estaba derrotada, esos «revisionistas» se habían convertido en el mayor peligro a conjurar. La lucha de clases, pues, no había acabado: ahora tenía que trasladarse al seno del partido. Con esa lógica Mao impulsó la Gran Revolución Cultural Proletaria y recurrió a las masas revolucionarias, pertenecieran o no al partido, para luchar sin piedad contra los traidores. Shambaugh acepta que Mao perdió esa batalla, aunque se resiste a la conclusión lógica de Yang Jisheng: que la facción a la que Mao llamó revisionista acabó con el maoísmo. Suena raro, pero es la mejor definición de lo sucedido. Tras las atrocidades de la Revolución Cultural, los represaliados por Mao, con el apoyo del ejército, inauguraron la nueva etapa de apertura y reformas en la que el partido recompuesto se adaptó a las nuevas condiciones: final de la colectivización agraria; impulso al sector privado de la economía y creciente urbanización de la población. A ellas se iba a sumar un factor inédito y fundamental para China: la economía global. La reducción de los costes de transporte hizo posible que determinados procesos productivos pudieran realizarse en diversos lugares mediante el juego de las cadenas de valor. Y ahí China contaba con una singular ventaja comparativa: una inagotable fuerza de trabajo con las destrezas mínimas imprescindibles para hacerse cargo de las fases menos sofisticadas de la producción y bien controlada por los capataces del partido que establecían las condiciones de trabajo e impedían la formación de sindicatos independientes. Un aspecto del notable y verdadero gran salto adelante chino que no suele resaltarse.   En esas condiciones, el partido acabó por convertirse en un protagonista irremplazable de la economía y del juego político. Por un lado, decidía la reglamentación del mercado de trabajo y del tráfico privado en su conjunto; por otro, reservaba a sus miembros la gestión de un amplísimo sector público que, adicionalmente, aseguraba su financiación en condiciones mucho más favorables que las empresas del sector privado. Y en éstas apareció Xi Jinping que entiende la situación mucho mejor que sus antecesores. El partido cuenta con cerca de 95 millones de miembros. Súmense sus familias y sus clientes y podemos estar hablando de un grupo social en torno a 200-250 millones de personas. No voy a entrar en la discusión de si forman una nueva clase. Sin duda, tienen muchos de los aspectos objetivos propios de una, especialmente el control, aunque no la propiedad, de un sector público incomparablemente mayor que el de otras economías mixtas y también la capacidad de regular coactivamente al resto de los actores económicos. Como dirían Lukács o Sartre, son una clase en sí. Vamos, que controlan de hecho la economía y la vida social. Pero hasta que llegó Xi les faltaba su para sí, es decir, la conciencia de serlo. Desde su ascenso al poder todas las actividades de Xi se han encaminado a dotarles de ella y, en justa reciprocidad, el partido está dispuesto a permitirle poner en marcha un programa que lo consiga. Para eso lo ha exaltado a las máximas alturas del Pensamiento etcétera colectivo y espera convertirlo en un Mao que sea justamente lo contrario del fetén”.

Article de Lluís BASSETS a El País (25-11-21): Dos cabalgan juntos  Vladímir Putin y Xi Jinping se proponen recuperar los imperios perdidos, aunque ni siquiera es seguro que los títulos de propiedad que exhiben sobre Ucrania y Taiwán sean ciertos y legítimos … ” Ambos quieren convertir la restauración de la unidad mitológica de la patria dentro de sus mandatos presidenciales. Así pasarán a la historia y al mito. Son de la misma generación, uno de 1952 y otro de 1953, y buscan ambos la plenitud nacional e imperial. Rusia como dueña de Eurasia y China como imperio del centro, es decir, superpotencia global hegemónica. Conciben ambos el papel de Estados Unidos como una prolongación aislacionista de la Doctrina Monroe: América, pero solo América, para los americanos; que dejen el resto del mundo en paz. No hay regalos geopolíticos. Hay que ganárselos, normalmente a sangre y fuego. Antes hay que saber aprovechar la oportunidad, ese momento excepcional en que sonríe la fortuna: es ahora, en el repliegue imperial de Estados Unidos, cuando entre los adversarios y competidores cunden las divisiones y la inseguridad ante el futuro. Europeos y americanos ya no confían en ellos mismos, ni siquiera en el sistema político hasta ahora tan eficaz y envidiado del que se habían dotado. Sus éxitos, empezando por la globalización y la interdependencia, son ahora sus debilidades. El magnetismo global de sus sociedades libres y abiertas es lo que ahora puede destruirlas. Basta la amenaza de cortar la energía o abrir las fronteras para se echen a temblar y se debiliten sus convicciones. Hay muchos puntos calientes en el planeta. A veces ni siquiera visibles, como sucede en África. No es casualidad que los dos más incandescentes, que destacan además por su potencial expansivo, sean Taiwán y Ucrania. Son las presas ojeadas por ese par de emperadores que han salido a cabalgar juntos en cuanto han atisbado los grandes espacios vacíos del poder mundial que se abrían ante sus ambiciones”.

AMÈRICA LLATINA

La desatenció europea sobre Amèrica Llatina és una prova més de la desorientació estratègica de la Unió Europea … quan al subcontinent bufen vents de restauració de la dreta més extrema, amb el cas paradoxal de Xile:

Editorial de El País (23-11-21): Un inexplicable vacío  La penetración china en América Latina ha crecido a medida que menguaba la acción estratégica de la UE en la zona … “Este vacío ha sido aprovechado por China, cuya transformación en superpotencia puede medirse por el grado de penetración en el nuevo continente impulsado durante las últimas décadas. A lo largo de este periodo, las empresas chinas han invertido en el sector minero peruano, en las infraestructuras de energía y de transporte de Ecuador y Argentina, en la agricultura caribeña y en el sector industrial brasileño y mexicano. Algunas de las economías de la región —especialmente Venezuela y Ecuador— se han sostenido gracias a créditos chinos. Actualmente, algunos de los países latinoamericanos tienen como principal socio comercial al gigante asiático y, durante la pandemia, casi todos ellos han administrado vacunas contra la covid-19 procedentes de laboratorios chinos. La crisis derivada de la pandemia ha servido a China para asumir un papel aún más importante allí. Pekín ha activado la “diplomacia de las mascarillas” (o la ruta de la seda de la salud, como la ha denominado) basada en el apoyo directo de equipación sanitaria por valor de 214 millones de dólares o donaciones de tecnología Huawei para luchar contra la covid. Al mismo tiempo, sin embargo, Europa sigue sin renovar dos acuerdos bilaterales con Chile y México. También la ratificación del tratado más importante de la UE con América Latina (UE-Mercosur) lleva cinco años paralizado mientras el comercio bilateral entre China y Latinoamérica se ha multiplicado por 26. Pero el vínculo de Pekín con la región no solo se limita a esta intensa relación comercial y a incrementar su presencia en la zona con mayor cooperación económica y sanitaria. Además de las varias reuniones en formato virtual entre los ministros de Exteriores latinoamericanos y el titular chino de esa área en el marco del Foro China-Celac —creado en 2014 a iniciativa de Pekín—, su presidente Xi Jinping no solo ha mantenido un estrecho contacto con sus homólogos regionales durante la pandemia, sino que ha viajado durante las dos últimas décadas desarrollando giras por casi todos los países de Latinoamérica. Europa, en cambio, la ha ignorado como socia estratégica pese a compartir valores y una misma visión sobre gobernanza democrática. El vacío que ha dejado la Unión en ese espacio regional es inexplicable, además de una carencia grave en el contexto de su autonomía estratégica”.

Article de Yanina WELP a El País (23-11-21): ¿Qué pasó en Chile?  [6] Con una abstención de más del 50%, algunas claves explican la conexión entre la apatía del electorado y el estallido social de 2019 que abrió la puerta al proceso constituyente  … “… ¿Cómo entender la conexión entre la apatía y el estallido de 2019? ¿Cómo explicar que tras el mayoritario Apruebo a la nueva Constitución, en 2020, poco más de un año después encabece las preferencias un líder de la extrema derecha que reivindica la dictadura? Cinco claves: la despolitización de Augusto Pinochet dejó sus frutos; la turbopolítica domina la esfera pública y se traduce en una volatilidad extrema; el voto voluntario favorece la polarización y también incentiva la abstención; el estallido social fue un síntoma grave, sobrefestejado por las expectativas de transformación generadas y subestimado en sus condicionantes; finalmente, los resultados de las presidenciales ponen en riesgo el proceso constituyente y con ello la redefinición de la democracia en Chile. Veamos cómo encajan las piezas. Uno. Revive el legado de Pinochet. El objetivo de la Constitución de 1980 era recluir la política para las generaciones futuras. Aquella Constitución afirmaba en su articulado que “Chile es una república democrática” y que “el Congreso nacional se compone de dos ramas: la Cámara de Diputados y el Senado”. ¿Por qué estas referencias, estudiadas en los currículos escolares durante los años ochenta, en un país sin democracia ni poder legislativo? Claudia Heiss ha sugerido que el régimen quería educar a las futuras generaciones. No fue solo un “modelo de civismo”. La principal herramienta para dejar las cosas bien atadas fue el sistema electoral elaborado por Jaime Guzmán (un referente intelectual y otrora padrino del actual líder de la extrema derecha José Antonio Kast, que en la campaña ha reivindicado el legado de la dictadura). Guzmán ideó un sistema que combinaba la elección binominal y la exigencia de supermayorías para cambiar no solo las leyes fundamentales sino también muchas otras que de esta manera quedaban bloqueadas a cualquier reforma. El sistema (eliminado durante el último Gobierno de Michele Bachelet) incentivó a los partidos a agruparse en dos grandes coaliciones que salvo en casos muy excepcionales se repartían el primero y el segundo cargo en disputa; luego, las supermayorías requeridas impedían el cambio. La política servía de poco. Unas élites promovieron esa estrategia y otras se acomodaron bien a ese cómodo ejercicio del poder. Bachelet impulsó reformas entre las que además de cambiar el sistema binominal por uno proporcional introdujo el voto voluntario. Hasta las elecciones de 2009 la participación superaba siempre el 85% (unos datos que no reflejaban la participación real debido al requisito de registro obligatorio). Desde entonces ha quedado por debajo del 50, con la excepción del plebiscito constitucional de octubre, que alcanzó el 51%. El domingo, en unos comicios realizados mientras se debate el proyecto constituyente, esto es, fundamentales para definir el futuro institucional del país, la participación cayó 4 puntos (47%). Dos. La turbopolítica. Definida como aceleración de los tiempos políticos debido a la concatenación de hechos excepcionales, se afianza sobre el declive de las grandes afiliaciones y la apelación a las emociones y el escándalo. Los partidos tradicionales pierden apoyos, emergen nuevos partidos y nuevos liderazgos y la discusión pública gira alrededor de consignas extremas: la venezuelización de Chile contra el fascismo. Sebastián Sichel, el candidato de la derecha agrupada en Chile Vamos —coalición entre la Unión Demócrata Independiente (UDI), Renovación Nacional (RN), Evolución Política (Evópoli) y el Partido Regionalista Independiente Demócrata (PRI)— hoy en el Gobierno, apenas obtuvo el 12,7% de los votos. La candidata del centroizquierda agrupada en Unidad Constituyente —Partidos por la Democracia (PPD), Radical (PR), Socialista (PS), Demócrata Cristino (PDC) y Ciudadanos (CIU), entre otros— y actual presidenta del Senado, Yasna Provoste, obtuvo un 11,7% de los votos. Más claro: los principales representantes de las dos grandes coaliciones que se alternaron en el poder desde 1989 no reúnen sumados el 25% de los votos emitidos. Lo más emblemático de esta elección turbulenta proviene de la candidatura de Franco Parisi que, con dos años sin pisar Chile y sin haber ejercido su derecho al voto por no haberse registrado en el Consulado correspondiente, obtuvo el 12,8% de los votos. Con su Partido de la gente, participó de forma telemática. ¿Bastan las redes sociales y la televisión para conseguir semejante respaldo sin ni siquiera tomarse el trabajo de visitar el país (donde por cierto tiene algunas causas judiciales de diverso orden abiertas)? Ahí encajan los hechos excepcionales, la manera en que han ido imponiendo urgencias, sustos y saltos de bando en unas campañas atravesadas por los Papeles de Panamá y el fallido juicio político al actual presidente Sebastián Piñera, los discursos xenófobos de la extrema derecha, el conflicto mapuche y el apoyo de ciertos sectores de la extrema izquierda a Nicaragua, Venezuela y Cuba. Ahí encontró eco la apelación al orden del candidato de la extrema derecha (que también aparece en los Papeles de Panamá). A la izquierda, las consignas que movilizaron a los alineados no lograron atraer a los desafectos ni a quienes optaron por otras formaciones. Sobre estas bases, tres, el voto voluntario favorece la polarización, apunta a movilizar emociones mientras desincentiva a los moderados. Cuatro, el estallido social fue una señal de hartazgo sobreleída en sus potencialidades. Un problema para el progresismo global es su necesidad de utopías. Un estallido social puede tener el potencial de abrir el sistema político, pero es una señal de que el sistema va muy mal, que no contiene en sí mismo los instrumentos para el cambio. Se deben construir. La necesidad de hornear a fuego lento las condiciones sociales, políticas e institucionales para el cambio chocan contra las resistencias a este cambio, de las que abundan evidencias. Esto es lo que muestran estos resultados electorales. Cinco, esto no termina, pero ahora qué. Habrá segunda vuelta el 19 de diciembre. A Boric curiosamente lo votaron apenas 800.000 personas más que en las primarias. Piso alto y techo muy bajo. Dependerá del candidato y su coalición poder apelar a más sectores de la población. La derecha chilena, que pareció en algún momento apostar por la renovación y la modernización, no parece muy dispuesta a sacrificar sus intereses económicos en defensa de los derechos humanos y la democracia. Muchas preguntas abiertas también en relación con la centroizquierda. Sería hora de bajar a negociar y contener, porque la Constituyente sigue su trabajo mientras el Parlamento refleja la gran fragmentación y variedad de posturas. No será fácil alinearlas con las reformas que se están promoviendo por la vía constitucional. La necesidad de responsabilidad política es acuciante. América Latina no necesita otro Jair Bolsonaro”.

Article de Marcelo MELLA POLANCO a Agenda Pública (24-11-21): Elecciones en Chile y bi-frontalidad del proceso político   … “Para muchos, los resultados del 21 de noviembre en Chile cuestionan la coherencia del comportamiento ciudadano, debido a la sincronía del impulso transformador del proceso constituyente y el más reciente impulso restaurador que se ha manifestado en estas elecciones con la recuperación de la derecha. Pero no existe tal incoherencia. La heterogeneidad de las demandas del estallido del 18-O y el impulso transformador se corresponde con un proceso a largo plazo; y las demandas de estabilidad y orden, con intereses a corto surgidos de los costes asimétricos derivados de la prolongación y multi-dimensionalidad de la crisis. Puede que el solapamiento temporal de ambos impulsos sea consecuencia de un sesgo de inmediatez o de incapacidades heurísticas de una clase política demasiado empeñada en resolver problemas de legitimidad, pero que tiende a descuidar los de eficacia, en un contexto de demandas y frustraciones sociales heterogéneas”.

UNIÓ EUROPEA

Conscient de la desorientació estratègica europea, Josep Borrell proposa dotar la Unió d’una brúixola per tornar a trobar el nord. Mentre, es fa realitat la guerra híbrida atiada per Rússia a la frontera est de la Unió:

Entrevista a Josep BORRELL a La Vanguardia (21-11-21): “Vivimos en un mundo en el que  todo puede ser un arma” ‘ Ataques híbridos’: “La crisis de Bielorrusia prueba que se puede pasar de la teoría a la práctica rápidamente” … Relaciones de fuerza: “A los europeos nos gusta la paz perpetua de Kant, pero vivimos en un mundo hobbesiano”

Article de Lluís BASSETS a El País (21-11-21): Brújula moral  La mayor amenaza a la seguridad es la que obliga a adoptar principios e ideas del adversario sin ni siquiera combatir … “La parte más tangible del documento que ha preparado Borrell bajo el nombre de Brújula estratégica la conforman las propuestas prácticas. La UE necesita una pequeña y eficaz fuerza de intervención, perfectamente dispuesta para entrar en acción en caso de una crisis como la que se produjo en Kabul con la salida precipitada de Estados Unidos y sus aliados. Será solo un pequeño paso que no bastará para atender a la seguridad del entero continente. El paraguas atlántico seguirá siendo imprescindible. Pero una fuerza militar europea con capacidad para intervenir en una urgencia será ya en sí misma la pieza inicial de la autonomía estratégica y, como un bastón para quien camina por el bosque, también un instrumento imprescindible para abrirse paso y luego empezar a orientarse. Borrell ha pedido a los países socios que identifiquen y se pongan de acuerdo sobre las amenazas, que coordinen sus medios de acción y que determinen cómo quieren que se proyecte la UE como protagonista regional y global. Así se fabricará la brújula. En marzo, bajo presidencia francesa, el Consejo Europeo deberá responder a estas preguntas, sin olvidar algunas más, probablemente más importantes todavía, que Borrell también apunta en su documento. No formamos parte únicamente de una Unión de intereses, sino también de valores, de forma que la mayor amenaza para la seguridad europea es aquella que nos pueda obligar a adoptar las ideas y los principios del adversario, es decir, a rendirnos, sin ni siquiera combatir. A la vista de la crisis entre Polonia y Bielorrusia, esto es lo que ya está ocurriendo con nuestras políticas de inmigración y de fronteras, regidas por la nefasta idea de la Europa fortaleza, el pánico ante la inmigración y, en definitiva, la agenda de la extrema derecha, especialmente la polaca, que se encuentra ahora como pez en el agua en un envite que le permite obtener más solidaridades que reproches sin variar ni un ápice su rumbo antieuropeo. Sin una buena brújula política, que también es moral, de poco le servirá a Europa una unidad de intervención rápida ni su nueva brújula estratégica”.

 Article de Pere VILANOVA a El País (22-11-21): Un ejército europeo, ¿seguro?  La cuestión de las fuerzas de defensa comunes de la UE es recurrente y no acaba de concretarse, aunque se han materializado diversas iniciativas de tipo militar. Las misiones del Eurocuerpo deben definirse ya … “Hace pocos días, los medios de comunicación anunciaban con grandes titulares que “por fin” se abordaba el tema de una “defensa europea”, un ejército europeo nada menos. No lo crean, este tema es una serpiente de verano, un criatura del Lago Ness, que va y viene según las épocas. Esta vez parecía ir más en serio, ya que el propio Josep Borrell lo anunció hace muy pocas semanas, con una coda muy de su estilo: “Espero que esta vez me hagan caso”. Pero hagamos memoria. Vayamos a la fuente de las fuentes, Wikipedia, que en pocos años ha ganado mucha autoridad. Dice nada menos: “La Política Común de Seguridad y Defensa (PCSD, anteriormente Política Europea de Seguridad y Defensa, PESD) es la actuación planificada en el seno del Consejo, así como su diseño estratégico, que la UE despliega de manera autónoma en el ámbito militar y de la defensa. La PCSD forma parte de la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC), en cuya estructura jurídica, administrativa, estratégica y política se integra. Asume sus mismos principios y objetivos (aplicados al terreno político específico de la defensa), y se sitúa bajo la misma autoridad jerárquica y operativa superior, la del Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad. Como tal rama de la PESC, la PCSD es parte asimismo de la acción exterior de la Unión (AE) desde hace más de una década, y hasta hoy La PCSD ha desarrollado 34 misiones, de las cuales 14 han tenido naturaleza militar …”.

Article d’Anders ASLUND a Project Syndicate (18-11-21): La necesidad de enfrentar la nueva guerra híbrida del Kremlin en Europa    [7] “Aunque esta campaña tiene varios objetivos, posee un hilo común: el deseo del Kremlin de dividir y debilitar la Unión Europea. Eso significa lograr la aprobación de Alemania para el gasoducto Nord Stream 2 lo antes posible, perturbar el mercado europeo del gas con vistas a retornar a los contratos de largo plazo al estilo soviético, con los precios del gas ligados a los del petróleo, debilitar a Ucrania y obligar a Moldavia a abandonar su Acuerdo de Asociación Europea y, en su lugar, unirse a la Unión Económica Eurasiática de Rusia. El Kremlin tiende a hacer pruebas para ver qué puede conseguir antes de golpear fuerte cuando surja la oportunidad. Ante ello, Occidente (Estados Unidos, la Unión Europea y el Reino Unido) deberá actuar rápido para atajar lo que sea que venga a continuación. El peor error que se puede cometer ante Rusia es responder a sus provocaciones sin hacer nada, o reaccionar con suavidad o demasiada lentitud. Como plantea Keir Giles de Chatham House, Occidente debe reconocer “que no se puede evitar la confrontación con Rusia, porque ya está ocurriendo”. La historia muestra que ‘Rusia respeta la fortaleza y desprecia la avenencia y la búsqueda de acuerdos’ …”

ALEMANYA

Es concreta l’acord de govern entre socialdemòcrates, verds i liberals, caracteritzat per l’aposta per aprofundir la integració europea i per accelerar la transició energètica:

Article de Luis DONCEL a El País (25-11-21): Un pacto europeísta que abre la puerta a reformas  El tripartito encabezado por Scholz acepta cambios en las reglas fiscales de la UE y muestra mano dura a Polonia y Hungría … “La Alemania de Olaf Scholz se aleja de la imagen de miembro gruñón del club europeo que dio en los peores años de la crisis del euro. Sin dar un gran vuelco respecto a su tradicional ortodoxia fiscal, el tripartito que se prepara para tomar las riendas de la primera potencia del continente da muestras de mayor apertura y de un europeísmo desacomplejado. En el documento presentado este miércoles por socialdemócratas, verdes y liberales, la palabra Europa aparece 254 veces frente a las 144 en las que se menciona a Alemania. Berlín se abre a reformar las reglas de gasto de los países de la UE, admite con naturalidad la emisión de deuda conjunta europea del plan de ayudas Next Generation EU y apuesta por la unión bancaria. La paradoja es que estos avances los capitaneará el líder de los halcones, el liberal Christian Lindner, que asumirá la cartera de Finanzas. El lobo deberá pastorear el rebaño. A preguntas de los periodistas, el ministro de Finanzas in péctore aseguró este miércoles que él no está ahí para servir a su partido, sino al país. El contrato firmado por los tres partidos no supone una revolución. Pero sí da muestras de mayor vuelo europeo: con cambio de tratados incluido que deberían desembocar en una federación de Estados europeos. Es esta una apuesta improbable a medio plazo, pero marca el camino por el que quieren transitar los hombres y mujeres que a partir de ahora mandan en Berlín. “La lectura del texto da la idea de un Gobierno muy favorable a una fuerte integración europea, con una declaración sin ambages para asegurar la primacía del Estado de derecho y una mención a cambios en los tratados”, resume Guntram Wolff, del instituto bruselense Bruegel. “Esto son palabras mayores que requerirían un cambio constitucional”, añade Miguel Otero, del Instituto Elcano. En la actual coyuntura europea también cobra importancia el mensaje que, de forma indirecta y sin mencionarlos, se manda a países como Hungría y Polonia. “Apoyaremos las propuestas de desembolso de fondos de la Comisión Europea solo cuando se garanticen requisitos como la independencia judicial”, aseguran los tres partidos, en un disparo a la línea de flotación de los Gobiernos ultraconservadores de Varsovia y Budapest. Y, frente a los intentos de golpear la supremacía de la justicia europea, Alemania propone reforzar al tribunal de Luxemburgo alargando el mandato de sus jueces a 12 años. Se intuye en este capítulo la mano de Los Verdes, destinados a asumir la cartera de Exteriores y que reclaman una línea más dura frente a países como China o Rusia. El futuro canciller Scholz y sus socios entran también en algunos de los asuntos que más van a influir en cómo Europa sale de la crisis del coronavirus. El Pacto de Estabilidad —la norma que fija los límites de déficit y deuda en los Estados miembros, congelada a raíz del colosal golpe que supuso la pandemia— debe reformarse para ser “más simple y transparente”. El objetivo de fondo es “asegurar el crecimiento, mantener la sostenibilidad de la deuda y garantizar inversiones sostenibles y respetuosas con el clima”. Pero casi tan importante en este texto es lo que dice como lo que omite: los tres partidos no ponen ningún límite a esta reforma. “El documento es una buena noticia para Europa porque permite explícitamente desarrollar las reglas fiscales; y además no contiene ninguna línea roja para las negociaciones futuras. Ahora corresponde a los socios europeos y a la Comisión asumir las palabras con las que se presenta la nueva coalición”, asegura Lucas Guttenberg, subdirector del Centro Jacques Delors de la Hertie School. El proceso de unión bancaria —cuya finalización no termina de llegar por las resistencias de los países del norte a asumir costes de las entidades del sur— debe completarse “para fortalecer la competitividad de los institutos de crédito alemanes y del resto de Europa”. El documento cuela uno de los grandes tabúes entre los halcones: la creación de un fondo de garantía de depósitos, aunque líneas más abajo desagua esta propuesta con la insistencia de que antes de su establecimiento los bancos deberán reducir el riesgo de sus balances. Por primera vez en 16 años, Angela Merkel no marcará el destino de Alemania. Su sucesor ha redoblado la apuesta europea aunque conviene no llamarse a engaños: en Berlín el cambio será tranquilo, no habrá giros de 180 grados. Los partidos gobernantes recuerdan la necesidad de que los socios europeos mantengan unas finanzas públicas estables y recuerdan la preocupación ciudadana por la estabilidad de precios. Wolff recuerda que el interés por la estabilidad económica y las políticas ortodoxas es algo que recorre prácticamente todo el espectro político alemán. De ahí que no vaya a haber grandes sorpresas. “Quedó claro hace cuatro años, cuando a Scholz le preguntaron por su papel en el Gobierno de coalición de Merkel y respondió que, en Alemania, un ministro de Finanzas actúa siempre como un ministro de Finanzas”, recuerda el director de Bruegel. “No veo en Scholz una apuesta visionaria ni idealista, pero sí una determinación clara por una Europa más soberana”, cierra Otero”.

POLÍTICA ESPANYOLA: ELS TREBALLS D’HÈRCULES DEL PLA DE  RECUPERACIÓ ECONÒMICA I LES REFORMES ASSOCIADES

Un cop assegurada l’aprovació dels pressupostos de 2022, el Govern ha d’afrontar la feixuga i poc lluïda tasca de posar en marxa totes les mesures per impulsar la recuperació econòmica i les reformes vinculades als fons europeus, amb una agenda legislativa que desborda la capacitat d’una legislatura:

Article d’Enric JULIANA a La Vanguardia (24-11-21): El general Hivern Aprovar els pressupostos és fonamental, però ara la partida es juga en un altre tauler … ” En resum, Sánchez continua governant amb el suport de forces majoritàries a Catalunya i el País Basc, alhora que és combatut, dia i nit, des dels merlets polítics i mediàtics de Madrid. L’ Espanya de l’ Est i la conjunció basca i navarresa sostenen l’actual Govern espanyol. I Madrid és el far sociopolític d’una oposició molt i molt descarnada. Així estan les coses quan falten pocs mesos perquè es compleixin dos anys de l’esclat de l’epidèmia. S’acosta novament el temut general Hivern, i aquesta vegada l’aprovació dels comptes del 2022 no tindrà per a Sánchez l’efecte vivificador del pacte pressupostari de l’any passat. Si ara no aconseguís aprovar els comptes del 2022, els comptes dels fons europeus, seria un veritable desastre i hauria de convocar eleccions, per perdre-les. En política les expectatives sempre són fonamentals. La novetat va arribar l’any passat, quan el PSOE, inicialment temptat pel pacte pressupostari amb Ciutadans, va acabar rebent el suport de l’heterogènia majoria que li havia donat la investidura. Pablo Iglesias va tenir un paper rellevant en aquell delicat passatge. Aquest any la novetat de la política de pactes és més petita. Ara la qüestió clau és la recuperació. S’acosta el general Hivern i l’anunciat rebot s’endarrereix. Hi ha seriosos problemes en l’economia internacional i colls d’ampolla en el repartiment intern dels fons europeus. Segons informava Jaume Masdeu ahir a La Vanguardia, només hi ha convocatòries per a un 21% dels fons fins ara assignats. L’epidèmia rebrota, la recuperació s’alenteix i el mal humor es multiplica a tot Europa …”.

Article de Raymond TORRES a  El País (21-11-21): Plan versus políticas aplicadas  El déficit de ejecución de algunas de las principales medidas anunciadas entorpece la recuperación … “Una de las causas del retraso en nuestra recuperación se encuentra en la brecha entre las medidas anunciadas en el BOE y su puesta en marcha. El plan de ayudas directas a las pequeñas empresas —aprobado en marzo y parcialmente frustrado por todo tipo de trabas normativas y de implementación en las diferentes comunidades autónomas— es solo un ejemplo que contribuye a explicar la desaparición de empresas que hubieran podido sobrevivir, y posteriormente nutrir la expansión. Otro es el Ingreso Mínimo Vital, que solo percibe la mitad de los beneficiarios potenciales. El Plan de recuperación sigue el mismo camino de infrautilización. Según un recuento estimativo a partir del portal oficial (la única fuente de información disponible), las convocatorias cerradas o aprobadas no alcanzan 850 millones de euros, y si se añaden las que están en curso, el total es de apenas 5.700 millones. Por tanto, hay que reconocer que el porcentaje de ejecución de los 27.000 millones presupuestados es bajo. Sin duda el retraso refleja todo tipo de cuellos de botella, tal la falta de personal para formular convocatorias y verificar la validez de los proyectos, o el carácter farragoso de algunos de los procedimientos. También se evidencia la necesidad de una entidad autónoma de seguimiento del Plan. El caso es que es el momento de emprender las inversiones más transformadoras previstas en el Plan, para así suavizar la crisis energética y aliviar la escasez de suministros que están restando fuelle al rebote de la economía. Además, España es uno de los países con más potencial natural de despliegue de las energías renovables. Por tanto, una selección inteligente de los proyectos de inversión no solo ayudaría a contener los precios y a aminorar el coste de la transición, sino que además abriría nuevas perspectivas de crecimiento. La audacia tiene recompensa, como lo avala el rápido despliegue del Plan de recuperación de Italia. La imagen de parálisis del país está cambiando: ese plan, junto con la aprobación de reformas centradas en los problemas estructurales más acuciantes (administración, fiscalidad, competencia, en especial en el sector de la energía) es una de las claves del despertar de la economía transalpina, tras decenios de estancamiento. La Comisión anticipa un crecimiento de la inversión del 15,8% para este año, frente al 3,7% en España. No hay que resignarse, porque disponemos de experiencias alentadoras. La más palpable: una campaña de vacunación exitosa y que contrasta con la situación de otros países como Alemania y Austria, abocados a nuevos confinamientos. Asimismo, y paradójicamente, la implementación ha resultado ser más efectiva durante el periodo más agudo de crisis: el tándem ERTE-créditos ICO evitó un desplome aún mayor en 2020, y preservó buena parte del aparato productivo. Esa experiencia también evidencia que los dispositivos se pueden corregir a medida que se manifiestan ciertas insuficiencias (reforma de los incentivos a la vuelta al empleo, mejoras en los criterios de concesión de las ayudas). Más recientemente, el despegue del programa de créditos participativos y de capitalización de medianas empresas, pilotado por Cofides, también muestra que los impedimentos se pueden vencer. En pocos meses se ha ejecutado más del 50% del programa. Nos asomamos a un escenario de costes energéticos persistentemente altos, que amenaza con generar una nueva ronda de inflación, derivada del impacto de esos costes en los precios internos. En principio, los efectos de segunda ronda deberían ser moderados, pero la depreciación del euro frente al dólar —la moneda de referencia para los intercambios de las principales materias primas importadas— añade otro factor alcista. En este contexto, y teniendo en cuenta que la mayoría de socios comunitarios están a punto de recuperar el nivel de actividad precrisis (lo que no es nuestro caso), el BCE no tardará en anunciar un repliegue gradual de sus estímulos. Ante este previsible giro, urge aplicar las medidas prometidas”.

Article de Carlos SÁNCHEZ a El Confidencial (22-11-21): España se compromete con Europa a aprobar 60 leyes en pleno atasco parlamentario  La llegada de los fondos europeos supondrá una ingente actividad legislativa. El problema es que el Parlamento está atascado y el Gobierno dispone una exigua mayoría … “Lo que ha comprometido el Gobierno —y eso puede condicionar la posibilidad de un adelanto electoral— son en total 102 reformas estructurales que deben salir adelante con una exigua mayoría parlamentaria sujeta a todo tipo de vaivenes políticos, y cuyo impacto en PIB, según BBVA Research, podría ser hasta cinco veces superior al de las inversiones. Pero con una particularidad. Al contrario de lo que ha sucedido en Italia, el país que captará más fondos, el Parlamento ha estado ausente de las negociaciones con Bruselas, lo que alimenta todavía más la incertidumbre. Esto ocurre, por ejemplo, en el caso de la reforma laboral y la de pensiones, que han sido pactadas con la Comisión Europea sin tener asegurada la mayoría parlamentaria. Ni siquiera el acuerdo con sindicatos y empresarios. Entre ellas, se encuentran la Ley de Movilidad Sostenible y Financiación del Transporte (antes del 3 de junio de 2022); la ejecución de la Ley de Vivienda (a más tardar, el 30 de septiembre de 2022); la Ley de Calidad de la Arquitectura (tercer trimestre de 2022); la reforma de la ley sobre propiedad horizontal; una modificación de la normativa reguladora de las relaciones comerciales en la cadena alimentaria; la revisión de la actual Ley de Pesca; la actualización de la Ley de Aguas (a más tardar, el 30 de junio de 2023); una nueva ley de eficiencia procesal (fecha límite, diciembre de 2022); la reforma de la Ley de Enjuiciamiento Criminal (2023); la ley de eficiencia digital; la Ley de eficiencia organizativa del servicio público de Justicia en aras de implantar la Oficina Judicial (diciembre de 2022), o la creación de la Autoridad de Protección del Cliente Financiero, orientada a garantizar los derechos de los clientes financieros, junto a una reforma del Plan General de Contabilidad antes de que acabe el próximo año.  Leyes y más leyes. Hay muchas más … ”

Article de Josep OLIVER a La Vanguardia (19-11-21): Reformes pendents No hi ha una única solució al finançament de les pensions, la seva millora serà la suma de moltes mesures … “Segons l’ INE (2020), els de 67 i més anys passaran dels 9 milions del 2025 als 11,4 milions del 2035 i els 13,8 milions del 2045: 5 milions addicionals, un increment del 53% respecte del 2025. Impacte de l’augment (0,6%) en les cotitzacions socials. No hi ha informació sobre on s’aplicaria però, a ull, podem fer una estimació. La Comptabilitat Nacional mostra que, el 2020, les cotitzacions so­cials van ascendir a uns 175.000 milions i la remuneració dels assalariats a 543.000 milions més, per tant el tipus mitjà de cotització va ser del 32,16%. Afegir un 0,6% generaria anualment uns 2.700 milions, potser 3.000 milions/any. Una xifra que, en cap cas, no permetrà omplir els cofres de l’extinta guardiola de pensions: encara que es mantingués els 10 anys promesos, 30.000 milions serien sens dubte insuficients, tant per atendre l’augment de despesa en pensions dels baby boomers com els dèficits que avui té el sistema. En resum, i en espera dels resultats de la primera reforma (en particular, actualització de pensions amb l’IPC i separació de fonts de finançament), l’aprovat dimarts amb els sindicats apunta estrictament a la substitució del factor de sostenibilitat per aquella nova taxa de solidaritat. Però no dona per a més. No hi ha una única solució al finançament de les pensions. La seva millora serà la suma d’una àmplia panòplia de mesures: augment de cotitzadors (immigració o equiparació de la participació femenina a la masculina) o creixement de les bases (a través de millores salarials amb augments de productivitat). Però, en particular, redefinint els aspectes realment importants, els factors que defineixen la pensió. Perquè al final caldrà decidir sobre l’edat de jubilació, el període de còmput salarial per definir la base de la pensió o els anys mínims per accedir al 100% de la mateixa. En aquesta segona reforma, res sobre aquests crítics aspectes de les pensions. El seu nucli queda, encara, pendent”.

Article d’Agustín MONZÓN a El Confidencial (20-11-21): La tormenta demográfica prueba la solvencia de la economía española  La agencia Scope advierte en un informe de los efectos perniciosos que puede tener el envejecimiento de la población sobre la capacidad financiera del país … La agencia cree que las estimaciones de migración de la UE pueden resultar muy optimistas … “En el caso de España, Lennkh indica en declaraciones a El Confidencial que “el envejecimiento afectará a la solvencia de España por múltiples vías, no solo por las pensiones. Si bien el envejecimiento dará lugar a un mayor gasto en pensiones, el factor más crítico será el gasto sanitario relacionado con el envejecimiento. En particular, el gasto sanitario (incluidos los cuidados de larga duración) aumenta exponencialmente para las personas de 85 años o más. En España, el porcentaje de población de 85 años o más se duplicará con creces, pasando del 3,5% actual a casi el 8% en 2050″.  A esto se añadirían los efectos a largo plazo de una mayor desviación del presupuesto hacia el gasto social. “Como una mayor parte del presupuesto del Gobierno se utiliza para cumplir con las obligaciones de las pensiones y la asistencia sanitaria, habrá menos recursos presupuestarios disponibles para la inversión pública. El riesgo, por tanto, es que la inversión pública disminuya aún más, con efectos adversos sobre el potencial de crecimiento del país”, comenta el experto de la agencia de calificación alemana. Pese a las incertidumbres que inevitablemente acompañan a cualquier predicción a largo plazo, Lennkh advierte contra el riesgo de plantear este como un problema lejano que puede corregirse con leves ajustes y advierte de que España ya atravesó un punto crítico hace más de una década, cuando la población en edad de trabajar alcanzó un máximo de 29,7 millones que se ha ido reduciendo desde entonces año tras año, hasta un total de 1,2 millones. “En los próximos 10 años, seguirá disminuyendo en otros 1,7 millones de personas, según las previsiones de referencia de la ONU”, apunta, antes de indicar que la migración solo sirve para frenar, que no evitar, el descenso de la población trabajadora.  “Por esta razón, es fundamental abordar los retos persistentes del mercado laboral, en particular el desempleo juvenil y los contratos temporales. Es poco probable que la juventud española aumente su tasa de fertilidad en ausencia de perspectivas de empleo y seguridad. Pero incluso unas tasas de fertilidad más altas —actualmente entre las más bajas de Europa— no serán suficientes, lo que apunta a la necesidad de aumentar significativamente la migración neta e integrar a los trabajadores extranjeros en la fuerza laboral lo antes posible”, sentencia”.

… MENTRE CREIX EL MALESTAR SOCIAL …

Una onada de protestes expressen un malestar originat per diverses insatisfaccions socials i econòmiques, sense que a hores d’ara pugui escatir-se el seu impacte polític:

Article d’Enric JULIANA a La Vanguardia (21-11-21): La calle  PP y Vox intentarán que las próximas protestas sean una huelga nacional contra el Gobierno … “Miles de policías y guardia civiles en la calle acusando al Gobierno de desproteger a la fuerza pública. Una huelga patronal del transporte que puede crear serios problemas de abastecimiento en Navidad. Tractores en las carreteras, con voluntad de coincidir con el paro de los transportistas, más una posible manifestación general de los sindicatos agrarios en Madrid. Viene un diciembre tenso y flambeado por la sexta ola: la fuerte recaída de la epidemia en Europa central. Inflación, estrangulamiento de los suministros y retorno de los confinamientos en algunos países que ya creían estar a salvo. Policías y guardias civiles airados contra el Gobierno. Transportistas dispuestos a paralizar el país si no les bajan el precio del gasoil y se archiva el futuro canon de las autovías. Pequeños y medianos propietarios agrarios indignados por la subida de los costes fijos (agua, semillas, abonos, plásticos, electricidad, gasóleo y salario mínimo), preparando la gran movilización que le epidemia les obligó a desconvocar a principios del 2020 …”

Article de Marta ROMERO a Piedras de Papel (24-11-21): Otoño de insatisfacción   [8]  En España la reciente oleada de protestas se explica por la combinación de factores que repercuten negativamente en las condiciones de vida y la frustración de expectativas. Es un otoño de insatisfacción social y económica, pero no de indignación política … “Por ello, en lo que respecta a las medidas anti-Covid, las calles en España parecen estar tranquilas. Otra cuestión será si la curva de contagios se dispara próximamente y las autoridades se ven forzadas a endurecer las restricciones o a reintroducir otras más contundentes como el toque de queda nocturno o los confinamientos perimetrales. En ese supuesto cabría esperar que, en el caso de que hubiera movilizaciones, éstas fueran para protestar por el impacto económico negativo en la actividad de algunos negocios y sectores.   Lo que encontramos, ahora, son múltiples focos de descontento en ámbitos que no tienen que ver estrictamente con la pandemia, aunque, en gran medida, están ligados a ésta.  Desde hace algunas semanas la atención mediática se centra en el goteo incesante de acciones colectivas reivindicativas que se producen en toda España. Agricultores y ganaderos que han llevado a cabo actos de protesta por los altos costes de producción y los bajos precios que los intermediarios les pagan a ellos. Manifestaciones ciudadanas contra la subida del precio de la electricidad. Acciones organizadas por plataformas de peluquería para exigir la reducción del IVA (del 21% al 10%) que se aplica en este sector. Huelga laboral de los trabajadores de la industria del metal en Cádiz y caceroladas de apoyo a este colectivo. Concentraciones de trabajadores del sector del automóvil. Manifestación contra los megaproyectos de energías renovables. Protesta para exigir el blindaje de las pensiones. Manifestación de trabajadores de la banca para protestar contra expedientes de regulación de empleo.   Un amplio y variado repertorio de acciones colectivas, así como de motivos de protesta, al que se suma la convocatoria de nuevas movilizaciones, entre las que cabe destacar el paro convocado, en la antesala de Navidad, por la patronal del transporte”.”… ¿Pero por qué ahora se está produciendo un aluvión de movilizaciones? Primeramente, hay que tener en cuenta que, coincidiendo con la mejora de la situación epidemiológica que se produjo a finales del verano, se observa desde septiembre, según los datos de CIS, un notable aumento de la preocupación que sienten los ciudadanos por los efectos que tiene la pandemia en la economía y el empleo, frente a los efectos sobre la salud. Ahora casi el 43% de los ciudadanos se siente preocupado personalmente por los problemas económicos y laborales que ha generado la pandemia, frente a un 29% al que le preocupan más los efectos sobre la salud.  Ahora bien, encontramos, en segundo lugar, que lejos de empeorar la percepción que tiene la ciudadanía de la situación económica del país, ésta ha mejorado ligeramente en los últimos tres meses. De acuerdo con el barómetro de noviembre que el CIS publicaba hace unos días, el 67% de los ciudadanos considera ahora que la situación económica es mala o muy mala, lo que supone un descenso de cuatro puntos porcentuales respecto a julio. Mientras, por el contrario, el porcentaje de los que la valoran de forma positiva ha pasado del 12 al 21%. Paradójicamente la opinión que tienen ahora los ciudadanos sobre el estado de la economía es la menos negativa desde junio de 2020.   En cambio, la percepción que ha empeorado en el último mes es la que tiene la ciudadanía de su propia situación económica. Desde el inicio de la pandemia, el porcentaje de ciudadanos que ha valorado de forma positiva su economía personal se ha situado por encima del 50%. Entre octubre y noviembre ese porcentaje ha pasado del 65 al 62%, mientras que el de los que la valoran de forma negativa ha crecido del 22 al 24%. En la misma línea, encontramos que actualmente los ciudadanos perciben de forma más negativa su situación económica personal que en los primeros meses de la pandemia, ya que en abril de 2020 el 70% la calificaba como buena o muy buena, frente a un 20% que opinaba que era mala o muy mala.   La subida del precio de la electricidad de los últimos meses, sin duda, ha impactado de forma negativa en las condiciones de vida de muchos ciudadanos. Según el barómetro del CIS de noviembre, es un tema que preocupa mucho o bastante al 92% y un 48% dice haber notado esta subida de forma muy apreciable (“mucho o bastante”) en sus recibos.  Por otra parte, la economía doméstica también se está pudiendo ver resentida por el aumento de la inflación, que se materializa en el incremento del precio de muchos productos, como consecuencia de dos efectos colaterales de la pandemia, el incremento de los precios de la energía y la falta o retraso en la entrega de suministros.  Después de un largo período de dificultades económicas y sociales, la combinación de factores que repercuten negativamente en las condiciones de vida de muchas personas y la frustración de expectativas puede contribuir a explicar el alud de movilizaciones de carácter socioeconómico que se han producido en las últimas semanas. Y, sobre todo, en los segmentos sociales y sectores que se vieron económicamente más afectados por el confinamiento y por otras medidas que se tomaron en lo peor de la pandemia. Asimismo, la ventana de oportunidad y el efecto “contagio” o “imitación” puede animar a diferentes colectivos a aprovechar el momento para movilizarse por otros motivos.   La pregunta ahora es hasta cuándo se extenderá y qué dimensión cobrará la actual “oleada” de protestas sectoriales. Por el momento, en España nos encontramos en un otoño de insatisfacción social y económica, pero no de indignación política. Indignación que condujo, en forma de movilización transversal, a la eclosión del Movimiento 15-M en la primavera de 2011.   Hoy el destinario de las protestas no es el sistema político en genérico (partidos, Parlamento, modelo de democracia, etc.), sino los gobiernos. Y, particularmente, el gobierno central, percibido como el actor principal que puede mejorar las condiciones de vida y de trabajo de colectivos que temen vivir mucho peor que antes de la pandemia, y sin que a ellos les llegue la prometida recuperación. En este sentido, el clima social podría ser el próximo y quizás inesperado desafío al que tenga que hacer frente el ejecutivo de Sánchez”.

Article d’Esteban HERNÁNDEZ a El Confidencial (24-11-21): La solución de los empresarios británicos a huelgas como la de Cádiz   La huelga de los trabajadores del metal contiene lecciones políticas y económicas relevantes. Indica un cambio en el humor social y subraya fallas en el sistema para las que la industria británica propone una vía de salida … La huelga subraya un sentimiento arraigado en la población española y en parte de la europea del que han surgido los últimos cambios políticos … Preservar la industria y exigir que la gente que vive fuera de Madrid, Barcelona y País Vasco tenga opciones de trabajar es defender España … A la izquierda no le ayuda mucho estar en el Gobierno y sacar las tanquetas a la calle contra los huelguistas … “Podemos regenerarnos con nuevas industrias que deberían instalarse en todo el país” Hay un camino de salida, según Danker: que el impulso estatal ejerza de motor industrial y ayude a que las empresas se desarrollen.

Article de Marta FRAILE a El País (23-11-21): ¿Entrará la factura de la luz en las urnas?.  Ante una crisis energética mundial sin precedentes cualquier proyecto para el futuro tiene necesariamente que hablar largo y tendido sobre la emergencia climática …  “Pero, sobre todo, conviene no perder de vista que el precio de la luz no es más que la punta del iceberg de una crisis energética mundial sin precedentes. No hay tiempo que perder: es el momento de que el actual Gobierno explique con claridad y contundencia cuál es su estrategia a largo plazo para gestionar la emergencia climática, la necesaria descarbonización de nuestra maltrecha economía, o el compromiso sincero con la defensa del medio ambiente. Sin una hoja de ruta clara para la gestión de la actual crisis energética, el mencionado paquete de medidas urgentes para rebajar el precio de la electricidad puede convertirse en un simple parche momentáneo sin recorrido a largo plazo. En definitiva, el aumento del precio de la luz puede pasar factura no solo a los consumidores (que se han tenido que rascar el bolsillo), y al tejido empresarial sino también al Gobierno, provocando la indignación de los ciudadanos que perciben una disminución significativa de su poder adquisitivo en el contexto de una inflación por encima de los cinco puntos. Pero no olvidemos que las elecciones no sirven exclusivamente para mirar atrás y castigar a los políticos que no hayan proporcionado suficiente bienestar a la ciudadanía a lo largo de la legislatura. Las elecciones también sirven para seleccionar al proyecto político que mayor prosperidad y bienestar proporcionará al país en el futuro. Y, en la actualidad, cualquier proyecto de futuro tiene necesariamente que hablar largo y tendido sobre la emergencia climática”.

… EN UN CLIMA POLÍTIC DE POLARITZACIÓ I AMB NOVETATS EN L’OFERTA POLÍTICA … MENTRE HI HA QUI ESPECULA AMB JUGADES MESTRES …  

En una esfera política altament polaritzada es detecten moviments per ampliar i/o matisar l’oferta política, tot sintonitzant amb el malestar social creixent.  És el cas del moviment iniciat entorn del lideratge de Yolanda Díaz i, també, la temptativa d’articular les plataformes disperses de l’Espanya buidada … Com tampoc falta qui aconselli al president Sánchez noves “jugades mestres”:

Article de Cristina MONGE a El País (25-11-21): Electoansiedad  Si nos creemos eso de que la democracia es algo más que votar cada cierto tiempo, convendremos que la conversación pública será más útil si conseguimos centrarnos en lo que realmente ocurre … “Suele olvidarse que la política es aquello que se hace entre dos noches electorales, tras comprobar el reparto de opciones de poder que le ha correspondido a cada cual según las preferencias de los votantes. De ahí que las urnas sean imprescindibles, pero no lo son todo. Sin embargo, la obsesión electoral, unida a la velocidad de los acontecimientos y las cámaras de eco que son las redes sociales pueden acabar construyendo una caverna donde las sombras lo sean de nuestras cábalas y no de la realidad. En España esa obsesión es, en parte, consecuencia del marco impuesto por la derecha al declarar desde el primer día “ilegítimo” al Gobierno de coalición hasta conseguir crear un estado de ánimo preelectoral permanente. Si hace dos años aseguraba que el Ejecutivo ni siquiera aprobaría unos Presupuestos —estamos a punto de tener los segundos—, desde entonces, pandemia incluida, su discurso no cesa de reclamar la disolución de las Cortes y la convocatoria de nuevos comicios. Obviamente, que la oposición lo exija no significa que el Gobierno dimita, pero el triunfo de ese marco tiene un carácter performativo, es decir, es capaz de cambiar la percepción y, por tanto, la valoración del electorado. Así, la conversación pública interpreta ya las encuestas como escrutinios, cuando no hay ni convocatorias, ni candidaturas ni nada que se le parezca. La electoansiedad se proyecta también a las Comunidades Autónomas. Tras meses de rumores sobre posibles adelantos electorales en Andalucía o Castilla y León, se han multiplicado las especulaciones sobre las repercusiones de unos resultados cuyas elecciones no están ni convocadas. Los anuncios de nuevas candidaturas no quedan al margen de este fenómeno. La plataforma que quiere liderar Yolanda Díaz excita más los cálculos de posibles damnificados electorales que el análisis sobre la oportunidad y coherencia del proyecto, lo que pueda aportar de novedoso, o su capacidad de conectar con la sociedad. Como si el éxito de este proyecto no dependiera de cuestiones claves como la reforma laboral o cómo se gestiona la conflictividad social que acompaña a esta fase de la pandemia”.

Article de Soledad GALLEGO-DÍAZ a El País (21-11-21): Farmacéuticos, a las listas  El mayor peligro para Pedro Sánchez no es la plataforma de Yolanda Díaz, sino la capacidad de sabotear sus propios éxitos … ” Nadie pone en duda que los sondeos ayudan a conocer qué piensa un determinado colectivo en un determinado momento, pero quizás lo que hay que destacar ahora es si se pretende utilizarlos por la influencia que puedan ejercer, a lo largo del tiempo, en cómo piensa la gente. En fin, lo mejor a veces es un poco de ironía: “¡Eh!, hay una gran oportunidad para que los farmacéuticos se hagan con un buen lugar en las listas electorales: la última encuesta señala que la farmacia de la esquina es la segunda institución más respetada del país”, se reía uno de los creadores de la mayor cadena de drugstores de EE UU. En España, los sondeos hablan de un aumento de intención de voto para Podemos y para Vox, aunque los bloques izquierda/derecha siguen encabezados claramente por PSOE y PP. Signifiquen lo que signifiquen esos sondeos cuando ni siquiera se sabe si se cumplirán los tiempos formales de la legislatura, lo que parece más novedoso en el panorama político es la aparición de una posible plataforma cohesionada, no en torno a Podemos como organización, sino a Yolanda Díaz como personaje político central, arropado —otra novedad— por destacadas mujeres que se dedican a la política desde un ámbito muy amplio de izquierda: Mónica García, Mónica Oltra, Ada Colau, Fatima Hossain… La novedad tiene grandes atractivos y algunos problemas. Yolanda Díaz no llegará a la candidatura presidencial, si finalmente acepta, con la pesada carga de la mochila de declaraciones de su predecesor, Pablo Iglesias, sino con experiencia de gestión y reconocimiento de sus pares. El problema es que existen intereses contradictorios entre su eventual candidatura y la de Pedro Sánchez. Por un lado, los dos necesitan tiempo para que se aprecien los resultados favorables de la política del Gobierno. Por otro, el tiempo parece favorecer más los intereses de Díaz que los de Sánchez. Por primera vez se abre la posibilidad de un adelanto electoral. En realidad, sigue siendo cierto que lo mejor que los dos pueden presentar al final de la legislatura, sea cuando sea, es el éxito de su gestión política y económica y que una batalla temprana para resaltar las diferencias de sus programas les perjudicaría a ambos. Necesitarán oficio para hacer el trozo de camino que queda lo bastante juntos y lo bastante alejados como para marcar sus perfiles sin demasiado destrozo ni en su entorno (Sánchez ya ha producido bastantes agravios entre su gente y Díaz puede enfrentarse a bastante escozor entre los suyos) ni en el del obligado aliado poselectoral. El mayor peligro para Sánchez, sin embargo, no parece la solidez que logre la plataforma de Díaz, sino su demostrada capacidad para sabotear sus propios éxitos, sobreactuando o creando expectativas que no pueda cumplir. Su balance actual puede ser más que suficiente para reclamar una segunda legislatura frente a Pablo Casado y su único aliado posible, Vox, pero para eso Sánchez tiene que no enredarse en los próximos meses y fiar todo a una gestión impecable”.

 Article d’Oriol BARTOMEUS a El País (20-11-21): Momento Yolanda Noviembre ha sido el mes de la vicepresidenta y ministra de Trabajo; no ha habido día en que no apareciera por uno u otro motivo … “El barómetro del CIS del mes de noviembre detecta movimientos en el subsuelo de la izquierda. No era para menos. Este ha sido el mes de la vicepresidenta y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. No ha habido día en que no apareciera por uno u otro motivo, ya fuera como ministra del ramo o como candidata in péctore deuna plataforma aún sin nombre ni integrantes, llamada a superar a UP a la vez que hereda (¿y ensancha?) su espacio. El cambio que percibe el CIS es sutil, pero podría ser importante. Desde junio se venía observando cómo crecía la ola de simpatía desatada a raíz del cambio de Iglesias por Díaz en el liderazgo electoral de Unidas Podemos. Por un lado, en el interior del electorado morado, donde la preferencia por la nueva vicepresidenta segunda como próxima presidenta del gobierno escalaba posiciones a cada barómetro. Primero superando a la preferencia de los votantes del PP por Pablo Casado, luego pasando por delante de la preferencia de los socialistas por Pedro Sánchez. Díaz es hoy más preferida entre los suyos de lo que fue Iglesias en el pasado. Pero, por otro lado, la atracción por Yolanda Díaz también se hacía evidente entre el votante socialista, algo que nunca consiguió su antecesor. Según el CIS de este mes, el 18,6% de los que votaron al PSOE en noviembre de 2019 preferiría a Díaz en La Moncloa. La preferencia por Iglesias no pasó nunca del 1,6%. Otro elemento a tener en cuenta es que el conjunto del electorado socialista considera que Díaz es mucho más próxima a su propia posición en el eje izquierda-derecha. Los votantes socialistas se sitúan en el 3,7 de la escala y sitúan a Sánchez en el 4 y a la vicepresidenta en el 3,5. Es una de los suyos, algo que Iglesias nunca fue. La diferencia de este barómetro con los anteriores es que esta simpatía hacia Yolanda Díaz parece haber mutado en intención de voto, algo que no había sucedido hasta la fecha. Según los datos del CIS, la fidelidad de voto a UP se situaría ahora en el 67,6%, ocho puntos más que en octubre, y hasta un 6,9% de los votantes del PSOE de 2019 se decantarían ahora por la papeleta morada. Casi medio millón de votos, un incremento de 300.000 respecto a octubre. Aun es pronto para asegurar que los datos de este CIS se van a consolidar. Hay mucho de foco, seguramente. La atención que ha concentrado Yolanda Díaz este mes explica parte de estas cifras y está por ver que consiga mantener tanta atención de aquí a las elecciones. Además, su proyecto está posiblemente en el momento más dulce, cuando todos quieren sumarse a él y aún no han empezado a pelearse por las posiciones de salida en las listas electorales. Sin embargo, los datos del CIS muestran que la posición de Díaz en el gobierno parece blindada. El PSOE no puede atacarla sin disgustar a esa parte de su base que ve en la vicepresidenta segunda a una de las suyas, a alguien que sienten próxima a sus posiciones. Cualquier intento de cortocircuitar a Díaz desde dentro del gobierno no sólo va en contra de la imagen pública del propio gobierno y de su gestión, sino que puede percibirse negativamente en amplios sectores del voto socialista. Esta situación, aunque pueda parecer lo contrario, podría no ser mala para el PSOE ni para Pedro Sánchez. Puesto que no se puede hacer la zancadilla a Díaz sin arriesgarse a caer uno mismo, la competencia contra la líder morada por el favor del voto de la izquierda la tendrán que establecer mediante hechos, decisiones, políticas. Lo cual, al final, va a acabar siendo bueno para Sánchez, para el PSOE, para todo el gobierno y, ya puestos, para el conjunto del país”.

Article d’Estefanía MOLINA a El Confidencial (20-11-21): Yolanda Díaz, la improbable presidenta del Gobierno  Una cosa es ser la ministra más carismática a la izquierda, y otra articular una opción política con un programa que se distinga del PSOE, tras haber gobernado juntos … “Las elecciones generales que vendrán, ya sea en 2022 o 2023, no irán de tacticismos, o simpatías electorales, como algunos gurús venden. Irán de hechos, pero de hechos que sean algo más que eso: irán de hechos perceptibles. En un contexto de incertidumbre, como se vio en Madrid el pasado 4-M de 2021, el votante abrazará la política real, lo material en sus vidas. La pregunta es si la reforma laboral, más ambiciosa o menos, dará frutos tangibles en la reducción de la precariedad en escasos dos años o uno.  De hecho, no es la primera vez que el liderazgo político de Díaz da signos de un traspié. La última vez fue durante las elecciones gallegas de 2020. Pablo Iglesias rentabilizó la popularidad de la vicepresidenta para unos comicios que pintaban bastos. Por aquel entonces, Díaz se pateó la comunidad entera, aunque la formación morada en su marca gallega acabó desapareciendo del parlamento de Galicia. A la sazón, el nuevo ‘round’ en que Díaz logrará venderse mejor que los ministros del PSOE, algo que no es muy difícil, será por contraste con la impericia de José Luis Escrivá. El ministro de Inclusión y Seguridad Social no ha logrado acuerdo con la patronal para las pensiones. Es decir, haciendo saltar por los aires la senda de más de una decena de acuerdos que se habían logrado hasta ahora entre el gobierno social-podemista y nada menos que CEOE y Cepyme.  No es que la patronal haya decidido volver a los brazos de la derecha, como presunto espacio natural. La realidad es que la ‘pax’ de Díaz y parte de su talante con la CEOE fue una relación de conveniencia mutua, pese a que esta esté bregada también en la negociación laboral durante su etapa profesional. Buena parte de los acuerdos de Díaz en pandemia, como los ERTE, han sido un cojín de salvación para los trabajadores, y esencialmente para el mantenimiento de las empresas. Acaso no existe la figura de la empresa zombi, esa que sin el ERTE habría ido a la quiebra. Por eso, una Díaz con una reforma laboral que no pase por la derogación del despedido tendrá más visos de sumar a todos los agentes sociales que Escrivá.  Con todo, el aspecto más orgánico de su candidatura tampoco camina sobre la fortaleza, sino a una incierta deriva. Se conoce la idea del ‘frente amplio’, se celebra un acto con ‘otras políticas’ como Mónica Oltra, Ada Colau, Mónica García… En definitiva, se quiere exhibir coralidad y feminismo superando el cesarismo de Pablo Iglesias. Pero todo ello es aún un amachambrado de opciones políticas preexistentes, muchas de las cuales están con liderazgos ya muy resentidos, o ni siquiera son un ‘boom’ mediático, más allá del buen resultado de Más Madrid. Es más: falta conocer cuál será el proyecto político, el fundamento de esa nueva candidatura. Una cosa es ser la ministra más carismática a la izquierda, y otra articular una opción política con un programa que se distinga del PSOE, tras haber gobernado juntos. Este debe además sacar al votante de izquierdas del nihilismo y el hartazgo. A saber, Podemos jamás logró el sorpaso al PSOE ni cuando desembarcaron para impugnar de arriba abajo el sistema. La indignación y ruptura sistémica fue entonces el mayor catalizador para la movilización del electorado. Pero esa indignación no es ya una variable que corra a favor de Podemos, porque gobierna aunque ello no esté reflejado en las encuestas. Como tampoco se refleja el poderío del bipartidismo, que le ha permitido sobrevivir a los nuevos.  Pues debería haber aprendido España ya que la sondeocracia es una potente arma de doble filo cuando se utiliza para retratar un futurible que no casa con el contexto. Ni simpatías, ni demoscopias a años vista. Deberían saberlo ya los gurús que vivieron el 4-M: política real y realismo. Podemos es hoy la cuarta fuerza política en España. El mayor reto de Díaz es salvar el desplome, raramente convertirse en la más votada. La presidenta improbable”.

Article de Juan RODRÍGUEZ TERUEL a El País (21-11-21): La hipótesis España vaciada  [9] Retorna la división política urbano/rural como un motor relevante de la competición política … ” Un siglo después, la polarización entre lo urbano y lo rural recupera importancia en el mundo democrático a medida que la clase social pierde fuerza movilizadora. Pero esta vez obedece a razones diferentes, que algunos identifican con la incapacidad de nuestros modelos de representación, basados en una concepción urbana de lo público, para integrar adecuadamente las necesidades de los ciudadanos en las zonas menos pobladas. Las reglas que emplean las ciudades para competir en la globalización no rinden igual en el mundo rural.  Un nuevo estudio publicado por Michael Kenny y Davide Luca señala que los votantes europeos de circunscripciones rurales expresan mayores niveles de insatisfacción con la democracia y menor confianza en el sistema político. Pero también matiza la impresión de que esas actitudes puedan generalizarse como un tópico. Influyen en ello otros factores que dan margen para que los grandes partidos reaccionen ante la sensación de abandono de sus votantes no urbanos. De no hacerlo, las consecuencias son previsibles: otros estudios recientes apuntan que el voto de protesta en el campo suele vehicularse hacia opciones de derecha radical o populista y contra la UE, aunque esa derivada es mucho menos probable entre quienes tienen acceso a mejores servicios públicos. En España, ese fenómeno adquiere rasgos peculiares. La España vaciada no se refiere a toda la España rural, sino esencialmente a aquella que mira e interpela a Madrid. Y también es observada desde la capital. El precedente de Teruel Existe ha suscitado la hipótesis de que el nuevo actor parlamentario pudiera determinar mayorías de gobierno. No es difícil encontrar razones para el escepticismo, comenzando por las exigentes condiciones que establece el sistema electoral para las provincias menos pobladas. Tampoco los precedentes históricos acompañan. Si hasta ahora han sido escasas las candidaturas de estas provincias en el Congreso o en los parlamentos autonómicos al margen de los partidos nacionales, no fue precisamente por la ausencia de fuerzas regionalistas extremeñas, manchegas, castellanas, leonesas y demás, sino por su débil implantación social. En esa perspectiva, el fracaso del Partido Reformista Democrático en 1986 nos recuerda que la suma de varias candidaturas locales a nivel estatal no multiplica sus apoyos: estos siempre acabarán dependiendo de su peso específico en cada circunscripción. Menos claro aún —y esto resultará clave para la decisión de sus eventuales votantes— es el valor de su presencia parlamentaria. No debemos sobredimensionar la trascendencia de Teruel Existe: su fuerza (limitada) ha venido siempre de la mano de unirse en votaciones con otros grupos regionalistas y nacionalistas, una coalición parlamentaria que a menudo defiende intereses diversos, cuando no contradictorios. En ese sentido, la España vaciada nunca vendrá a remplazar la España periférica en las instituciones. Su única expectativa real es acentuar la fragmentación: rebanar escaños a PSOE, PP y Vox para hacer más complicada la gobernabilidad. Ese es su contrapunto más significativo: quizá la respuesta más efectiva no provenga de mayorías parlamentarias cada vez más atomizadas, trabadas con el pegamento de prometidas inversiones territoriales (la conocida política del pork barrel), que luego a menudo no se aplicarán, sino sobre una concepción más plural de las instituciones del Estado, comenzando por su propia capital”.

Article d’Iván REDONDO a La Vanguardia (22-11-21): La audacia de Sánchez: adelantar con Andalucía  La izquierda estaría en disposición de recuperar la Junta y ganar las elecciones generales sorpresivamente gracias al impulso de Andalucía. Reeditando el Gobierno de coalición progresista en San Telmo y la Moncloa … El promedio histórico de participación cuando se sincronizan es del 72,9%, y si van en solitario, del 61,5%

Article d’Esteban HERNÁNDEZ a El Confidencial (23-11-21): El arrojo de Iván Redondo y el tiempo que le queda a Sánchez.   [10] En esta época de maniobras tácticas y de falta de visión estratégica, el atrevimiento de Redondo ha vuelto a aparecer para señalar el principal problema electoral al que se enfrenta el presidente del Gobierno … Si Yolanda Díaz lanza un proyecto de país sólido y atractivo y se rodea de la gente adecuada, elegida por ella, el tiempo puede jugar a su favor … 24 meses, en esta época, se le pueden hacer políticamente eternos a cualquiera, y no solo al presidente del Gobierno … Si las elecciones van a tener lugar en 2022, lo mejor es que se hagan cuanto antes; si vas a la guerra, no des tiempo al enemigo a prepararse … ” En teoría, adelantar las elecciones, no llevarlas hasta el final de legislatura, podría ser una buena opción para Sánchez. Pillaría al PP enredado en los debates sobre su líder, llevaría a Díaz con la lengua fuera para afianzar su proyecto y tampoco la España Vaciada dispondría del tiempo necesario para implantarse correctamente. Pero si esa tesis es cierta, también lo puede ser la contraria, ya que llevar la legislatura hasta su final podría diluir el efecto Yolanda Díaz, que está siendo muy potente (más de lo que parece). No es solo que la convivencia en el Gobierno se le haría muy difícil a la vicepresidenta segunda, y más con las presiones que le esperan a partir de ahora, sino que su propia candidatura podría sufrir. Si Díaz lanza un proyecto de país sólido y atractivo, que es el punto nodal, y se rodea de la gente adecuada, elegida por ella, el tiempo puede jugar a su favor. En otro caso, si su propuesta es un encaje rugoso de ideas de aquí y allá en unas listas de mero encaje de fuerzas diversas, la precampaña se le podría hacer muy larga: no es sencillo tener detrás a Pablo Iglesias durante meses. Además, en el resto de partidos de izquierda que la podrían acompañar hay auténticos expertos en la autodestrucción. A la España Vaciada le ocurre igual, ya que es un proyecto sin conformarSi aciertan con la tecla, identifican los problemas de fondo y saben canalizar el desánimo y la animadversión de las ciudades pequeñas e intermedias, podrían tener un recorrido muy interesante. Pero si sus candidaturas no están encabezadas por las personas adecuadas, dos años se les podrían hacer muy largos, lo suficiente como para equivocarse repetidamente y llegar sin fuelle a los comicios. Y respecto de la derecha, es evidente que el efecto rebote del PP puede frenarse en seco, en particular si Casado no ataja rápido y de manera contundente el golpe interno, que de otro modo le estaría pasando factura hasta las elecciones (con el temor añadido a que le muevan la silla en cualquier instante). Y haga lo que haga con Ayuso, tiene el crecimiento de Vox en el horizonte, e incluso el asentamiento de la España Vaciada que, en caso de producirse, le generaría más daño del que suele reconocerse. Tampoco el panorama aparece tan despejado para los populares como les gustaría: 24 meses, en esta época, se le hacen políticamente eternos a cualquiera, y no solo al presidente del Gobierno.  De modo que, desde el punto de vista táctico, adelantar o demorar las elecciones no garantiza nada. Además, es probable que, en la contestación a la pregunta sobre el momento de las elecciones, el momento europeo tenga mucha influencia. Europa tiene algo que decir.  Alemania está a punto de formar Gobierno con Lindner de ministro de Finanzas, lo que, de confirmarse, sería una noticia agria para el sur. Ya ha empezado una campaña para que este paréntesis abierto en la pandemia se cierre lo antes posible, y el norte de Europa es particularmente sensible a esos argumentos, en especial si la inflación continúa. No obstante, 2022 no parece el momento de los experimentos, al menos hasta que las elecciones francesas se hayan producido. Todo apunta a que el año próximo habrá cierto alivio y cierta comprensión con las cuentas públicas, un balón de oxígeno que Sánchez da por descontado, junto con los fondos, y que será 2023 el momento del giro hacia la ortodoxia. Si las previsiones se cumplen, y dado que los fondos llevan reformasaparejadas que no van a ser populares, y que si se cierra el grifo europeo con el déficit nos va a hacer mucho daño, sería complicado manejar el Gobierno en 2023. Lo lógico sería que el año próximo, cuando el covid se haya controlado y la recuperación se deje sentir con toda su fuerza, y con el refuerzo de los fondos, Sánchez apriete el botón de las eleccionesEl momento inesperado. La remodelación del Gobierno que llevó a cabo Sánchez, en la que ha vuelto a contar con el PSOE que sí apoyó a Rajoy, apunta en la dirección de que la maquinaria electoral no tardará demasiados meses en ponerse en marcha, que todo va lanzado ya. Los buenos números económicos, pasado el invierno del descontento, ayudarán a que el humor cambie, y además siempre queda el comodín de Vox para aislar al PP de posibles apoyos parlamentarios futuros. Aquí es donde aparece el arrojo de la propuesta de Redondo: si las elecciones van a tener lugar en el 22, lo mejor es que se haga cuanto antes; si vas a la guerra, no des tiempo al enemigo a prepararse. Ese es el sentido de su propuesta. Atrévete, Pedro, como hacías antes, parece decirle.  Pero todavía queda un giro más, porque existe la posibilidad, remota pero no imposible, de que Bruselas y Alemania tomen conciencia del momento crucial en el devenir de la UE en que nos encontramos, que Francia e Italia, Macron y Draghi, que firman un acuerdo esta semana, empujen en otra dirección, y que el impulso europeo se prolongue en 2023 y la ortodoxia no haga acto de aparición. Y, en ese caso, las cosas cambiarían sustancialmente”.

LA MEMÒRIA HISTÒRICA I LA LLEI D’AMNISTIA

Manipular material sensible té els seus riscos. És el que està passant entorn de la memòria històrica , en tocar la biga mestra de la Transició que és la llei d’Amnistia de 1977. Soledad Gallego-Díaz posa els punts sobre les is i Jordi Amat adverteix sobre la seva pèrdua d’efectivitat com a mite cohesionador:

Article de Soledad GALLEGO-DÍAZ a El País (19-11-21): Una gran confusión  [11]  La Ley de Amnistía no fue un trágala impuesto por la extrema derecha, sino una iniciativa de la izquierda que respondía a una enorme demanda de la sociedad española … “El acuerdo entre PSOE y Podemos para modificar indirectamente la Ley de Amnistía de 1977 no tendrá seguramente muchos efectos prácticos (la inmensa mayoría de quienes pudieron cometer delitos de lesa humanidad o crímenes de guerra están muertos) pero va a introducir, sin duda, una gran confusión. Primero, porque la reforma se quiere hacer mediante una enmienda de la ley de memoria histórica, que no tiene mucho que ver con la amnistía; y segundo, porque puede hacer creer que la ley de 1977 fue un trágala de la extrema derecha, cuando en realidad no fue así, sino una iniciativa política de toda la izquierda que respondía a una enorme demanda de la sociedad española y que costó mucho sufrimiento, movilizaciones callejeras y hasta muertos, como recordó el portavoz socialista Txiki Benegas el día de aprobación de la ley. Plantear ahora su reforma como un éxito de la izquierda que corregirá grandes injusticias aceptadas por los políticos demócratas de aquel momento, incapaces de sacudirse la tutela de la extrema derecha, implica en cierta forma desconocer aquella lucha y su sentido verdaderamente popular. Los diputados que votaron a favor de la amnistía el 14 de octubre de 1977 (80 de los cuales habían pasado por las cárceles franquistas) sabían perfectamente qué votaban. Se amnistiaba a quienes habían cometido delitos de sangre incluso después de la muerte de Franco (en concreto 90 presos de ETA), y también a los torturadores que habían golpeado en las comisarias hasta hacía muy poco a presos políticos y a trabajadores en huelga. Y todo ello se hacía en un Parlamento elegido democráticamente. Desde el primer momento tras la muerte del dictador las movilizaciones populares contra la prolongación de ese régimen y en defensa de un sistema democrático se concretaron en un grito común, “Libertad, Amnistía y Estatuto de Autonomía”, idéntico en el País Vasco, Cataluña, Andalucía o Castilla. Pocos días después de su toma de posesión ―por encargo directo del Rey― como presidente del Gobierno, Adolfo Suárez aprobó, el 30 de julio de 1976, un decreto ley por el que se anunciaba una amnistía parcial, para delitos de intencionalidad política que no hubieran supuesto derramamiento de sangre y que permitió la salida de la cárcel de la gran mayoría de los presos políticos. En enero del año siguiente, los principales dirigentes de los partidos políticos se reunieron con Suárez y le plantearon la exigencia de una amnistía completa, que comprendiera todos los delitos políticos cometidos entre el 18 de julio de 1936 y el 15 de diciembre de 1976, “cualquiera que fuera su resultado”. No se comentó en aquel momento, pero muchos dieron por entendido que la exigencia de amnistía total llevaba aparejada una amnistía paralela para los delitos cometidos durante la Guerra Civil y posguerra por los franquistas y por las fuerzas policiales, aunque no necesariamente ello implicara total impunidad, una palabra que no salió casi nunca en los debates y muy poco en las conversaciones privadas. En mayo hubo en toda España decenas de movilizaciones por la amnistía, reprimidas con violencia. El 15 de junio de 1977 se celebraron las primeras elecciones democráticas y la primera ley aprobada por aquel primer Parlamento, en octubre de ese año, fue precisamente la Ley de Amnistía, prácticamente en los términos planteados en aquella reunión. El calendario permite ver la urgencia y la tenacidad con la que las fuerzas políticas democráticas exigieron la Ley de Amnistía, elaborada finalmente por una comisión en la que estuvieron presentes, entre otros, Pilar Brabo (PCE), Plácido Fernández Viagas y Pablo Castellanos (PSOE), Xabier Arzalluz (PNV) y Donato Fuejo (PSP). El texto de la ley llegó al pleno del Congreso el 14 de octubre de 1977 y se aprobó con el voto a favor de UCD, PSOE, PCE, minoría vasco-catalana, PSP y Grupo Mixto, la abstención de Alianza Popular y dos votos negativos (uno de ellos, del excomandante de la UMD Julio Busquets, elegido diputado en las listas socialistas). La sesión se celebró con solemnidad. La intervención más esperada fue la de Marcelino Camacho, uno de los fundadores de Comisiones Obreras, que había sufrido nueve años de prisión en las cárceles franquistas y que se encargó de explicar el voto favorable del Partido Comunista. Camacho recordó que la política de reconciliación nacional era una de las señas políticas de identidad del PCE desde hacía años. “Consideramos que esta ley es una pieza capital de la política de reconciliación nacional… Queremos cerrar una etapa, queremos abrir otra. Nosotros, precisamente nosotros, los comunistas, que tanto hemos sufrido, hemos enterrado a nuestros muertos y nuestros rencores”. Camacho, como luego harían otros oradores, solo lamentó dos cosas: que la Ley de Amnistía no incluyera la rehabilitación de los militares de la UMD (varios de los cuales, como el comandante Otero y los capitanes Reinlein, Ibarra y García Márquez, estuvieron presentes en la tribuna de invitados), algo a lo que se había opuesto radicalmente el Ejército; y que se dejara “para más adelante” lo que él mismo llamó “delitos de mujeres”. En efecto, la Ley de Amnistía no contemplaba la salida de la cárcel ni la compensación económica a mujeres que habían sido condenadas por prostitución, adulterio y, la palabra que se tardaría meses en pronunciar en el Congreso, el aborto clandestino, porque no entraban en la categoría de delitos de intencionalidad política. La defensa del voto socialista corrió a cargo de Txiki Benegas, que recordó: “El número de movilizaciones populares, de violencias, de muertos que la propia consecución de la amnistía ha producido desde la muerte del general Franco y las situaciones de extrema tensión que hemos vivido en algunas zonas, como el País Vasco, hasta llegar, después de este turbulento camino, a la fecha de hoy, en que, por fin, se va a enterrar la Guerra Civil, la división entre los españoles”. Benegas lamentó que siguiera existiendo violencia de uno y otro signo en el País Vasco e hizo una llamada “a la pacificación de Euskadi”. Fue llamativo que en cierta manera la intervención de Xabier Arzalluz, portavoz del PNV, fuera la que más insistiera en la necesidad del “olvido”, una expresión que muy pocos otros oradores emplearon. “Para nosotros”, dijo Arzalluz, “la amnistía no es un acto que atañe a la política… Es simplemente un olvido, una amnistía de todos para todos, un olvido de todos para todos”. “Si nosotros somos representantes y cauce de esa sociedad, hemos de ser también el ejemplo de la misma con nuestro mutuo olvido (…) Olvidemos, pues, todo”. Quizás fue Donato Fuejo, portavoz por el partido de Enrique Tierno Galván (Partido Socialista Popular, PSP), quien se refirió más claramente a lo que llamó “aspectos insatisfactorios de la ley”. “Hubiera sido necesario que esta ley contemplara una reparación moral que saldara de una vez y para siempre el abismo que rompió en dos a nuestra sociedad”, explicó. “El no hacer justicia con los que durante tantos años lucharon por la democracia podría crearles una sensación de frustración que puede ser negativa para el futuro de convivencia y pacificación de los ciudadanos”. A pesar de todo, Fuejo consideró que el texto era ‘el mejor posible’”.

Article de Jordi AMAT a El País (21-11-21):  La sustancia del mito   [12] La reconciliación de la Transición no era un pacto de silencio sino de cancelación de la memoria empleada como arma de enfrentamiento … ” Nuestro mito constitutivo no pudo ser el de los demócratas caídos o represaliados combatiendo la dictadura —con intensidades distintas lo fueron desde comunistas asesinados a monárquicos desterrados—. No pudo serlo, por desgracia, porque su honorable sacrificio no logró vencer a una tiranía cuyos fundamentos fueron la institucionalización de una represión maniaca y el trauma de una guerra entre hermanos cuyo origen fue un golpe contrarrevolucionario contra la legalidad vigente. Pero hay un legado de esos opositores no lo suficientemente reconocido y que sustanció la moral cívica que estuvo en la base de nuestro mito. El mito ha sido la Transición, la moral fue la de la reconciliación nacional y su sustancia era el perdón mutuo para que el pasado no fuese eterno motivo de discordia, toda vez que el combate por la democracia se conjuga siempre en presente y debe ser para todos. La reconciliación, que empezó a experimentarse en sacristías o asambleas, no era un pacto de silencio sino de cancelación de la memoria empleada como arma de enfrentamiento. Postulaba el perdón para olvidar un cainismo que parecía congénito y así fundar, por fin, la ciudad democrática destruida en 1936. La concreción jurídica de ese espíritu, atendiendo a una demanda emblemática de la oposición antifranquista, fue la Ley de Amnistía. En sus memorias Landelino Lavilla —entonces Ministro de Justicia— sintetizó el espíritu de esa ley: “Una amnistía sólo puede concederse con el alma abierta, desde luego, pero, sobre todo, con una sólida fe en el futuro que se trata de construir, con la cabeza fría y con una gran firmeza política”. Así fue. Es un caso paradigmático de lo que Ferran Gallego sintetizó como la dinámica jurídica de la Transición: el “control de un proceso no deseado” por parte del reformismo gubernamental. El libro de Gallego, espléndido, es El mito de la Transición. Como Scurati constataba para el caso italiano, también ese mito se ha disuelto. Dicha disolución responde a motivos endógenos —nada más paradigmático que el descubrimiento de la conducta indigna del Rey emérito—, pero también exógenos —la crisis de la democracia liberal de posguerra como consecuencia de la crisis económica—. Al haber perdido efectividad como mito cohesionador, la cancelación de la memoria también deja de ser operativa. Estamos aquí. Y es irresponsable hacer política partidista o nacionalizadora con la memoria del dolor. Reparación para las víctimas, reconocimiento para los demócratas, compromiso con lo que implica la herida no cicatrizada. Como afirma Enrique Díaz Álvarez en La palabra que aparece, “esta esperanza política de los agraviados pasa por que nosotros, en cuanto sus destinatarios, podamos representar y reproducir un daño que nos toca y concierne imaginar con detalles”. Ese debería ser el objetivo de las políticas memoriales”.

L’ACORD PRESSUPOSTARI A CATALUNYA: CANVI DE RASANT?

L’acord entre ERC i els Comuns per possibilitar l’aprovació dels pressupostos de la Generalitat, i de passada els de l’Ajuntament de Barcelona, suposa un canvi en l’escenari polític català, en esvair-se  el miratge de la majoria independentista de la investidura i deixa oberta la continuïtat de la legislatura a expenses de l’evolució de les relacions entre ERC i Junts. En tot cas, el president Aragonès i la seva estratègia en surten reforçats:

Article de Josep RAMONEDA a El País (20-11-21): Abrir el juego  Se hace camino al andar. No es posible quedarse instalado en la frustración del procés. Y no por repetir que la independencia es el destino se llegará antes. Hay que buscar vías para avanzar … ” En realidad, el problema no es la CUP, sino el desacuerdo permanente entre los dos socios principales: Junts per Catalunya, donde parece que el sector liberal-conservador se impone al componente izquierdista de la amalgama, y Esquerra Republicana, que quiere marcar distancias con la derechización de sus socios. Mantener el bloque de la investidura es la coartada compartida para disimular unas diferencias que hace tiempo que desbordan el marco de la cortesía entre socios. La CUP por tanto para salvar las apariencias. Y no tener que reconocer que después de no haber sabido parar tiempo el proceso que llevó al octubre de 2017 y de cuatro años de impasse hay que afrontar las diferencias y buscar nuevas estrategias. ¿Quién puede substituir a la CUP para salvar las cuentas? Esquerra Republicana piensa en los comunes para no ser rehén de los socialistas y poder jugar fuerte en la negociación de los Presupuestos Generales del Estado. Si fuera el PSC el que le salvara de los apuros habría poco margen: simplemente, devolver el favor. Y Junts prefiere a los socialistas antes que los comunes porque no quiere que de su mano y de la CUP el Gobierno gire demasiado hacia la izquierda. Juegos Olímpicos de Invierno, ampliación del aeropuerto, Hard Rock y Circuit del Vallés son banderas del sector negocios de Junts, para las que se puede contar con la complicidad socialista, y que, sin embargo, están entre los trofeos de caza que cargarían de satisfacción a las izquierdas si pudieran tumbarlos. Y en este atolladero llevamos semanas, con la política centrada en un fastidioso mercadeo, convertida cada vez más en un espacio paralelo a la realidad, que si algo consigue es generar desconfianza y sensación de ocultamiento de los problemas que roen a la sociedad y a las personas sin acabar de emerger a la superficie a pesar de que el malestar crece y se nota día a día en la calle. Hay tensión y en la superestructura política no se darán por enterados hasta que rompa barreras y se cuele por las vías menos deseables (Francia hoy es un inquietante ejemplo de ello). La representación de estos días, un tira y afloja más retórico que real, no conseguirá aliviar la sensación de fatiga ante un largo impasse al que no se le ve salida. Se hace camino al andar. No es posible quedarse instalado en la frustración del procés. Y no por repetir que la independencia es el destino se llegará antes. Hay que partir de lo que es posible en las condiciones actuales, y buscar vías para avanzar al tiempo que se trabaja para crear unas condiciones renovadas. Y seguro que no se avanza columpiándose en el mito de la mayoría del 52%. Hay que abrir el juego, graduar las ambiciones y reemprender camino, que el parón está siendo muy largo”.

Article de Francecs-Marc ÁLVARO a La Vanguardia (22-11-21): Res en comú  En les coses importants de l’Executiu (taula de diàleg i pressupostos), els juntaires es fan invisibles … “L’estadística és reveladora: només una vegada els anticapitalistes van votar els pressupostos, i va ser quan estava en joc el referèndum o referèndum, com una excepció. El més normal, a can CUP, és el “demà m’afaitaràs”. I ara què farem, Pepeta? Ara toca el ball de rams a tota pressa, amb els comuns, si quadra. Perquè això s’ha de votar avui dilluns. Però aquesta aposta és d’ERC, no pas de tot el Govern: Junts ha fet saber que la negociació no els concerneix i adverteix que no els canviïn els comptes, cosa que ens connecta directament amb el mètode dels de Puigdemont davant la taula de diàleg, que consisteix a deixar el palangre als republicans i rentar-se les mans. Resum de situació: en les coses més importants de l’Executiu (taula de diàleg i pressupostos), els juntaires es fan invisibles, com passa en un matrimoni que cohabita però no coincideix mai ni a taula, ni davant la tele, ni al llit. La parella ja no té res en comú, però s’entesta a mantenir les aparences. Bé, sí que té una cosa en comú: la conservació del poder autonòmic, que és millor que ser a la intempèrie. Si tot això passés a Dinamarca (nació molt estimada per l’independentisme), el Govern plegaria veles i el president convocaria eleccions avui mateix. Perquè la comèdia ja no té més corda i hem passat de la fredor entre els socis a l’evidència que no poden anar plegats ni a fer una cervesa (o ratafia). Un cop els cupaires ens fan el favor de rebentar la quarta paret de la representació política (com vam comentar fa set dies), el president i els consellers surten despullats, com l’emperador del conte. I un cop els comuns agafen el relleu per fer el trio, la cosa és encara més bèstia: no és que vagin nus, és que ara veiem els seus esquelets mitjançant radiografies de gran qualitat. Quan escric aquestes ratlles, Illa escalfa per la banda, per si ha d’acabar entrant al camp, en cas que l’entesa entre ERC i els comuns es compliqui. Aragonès no vol que això passi, però som en mans d’un guionista amb un gran sentit de l’humor”.

Article de Miquel NOGUER a El País (23-11-21): El fin de la mentira del 52%  Víctimas de su relato y de su autoengaño, Esquerra y Junts han seguido priorizando negociar con la CUP cuando el pegamento del ‘procés’ hacía ya tiempo que había dejado de ser efectivo … “ERC es el primer partido independentista que ha visto que la cantinela del 52% ya no da para más. Por este motivo dejó a un lado la pureza independentista y corrió a buscar a los comunes cuando la CUP le dio portazo. Y no fue a llamar a la puerta del PSC porque los de Aragonès los ven como el gran rival a batir. Los de Puigdemont, partido en el que nadie sabe quién manda, dan rienda suelta a su pulso populista mordiendo la mano a los partidos que se han ofrecido para apoyar las cuentas mientras seguían alimentando la fábula del 52%. Los posconvergentes hablan, con impostado horror, del riesgo de que el pacto presupuestario expanda por Cataluña las políticas de Ada Colau. Lo dicen como si la CUP fuese un partido business friendly en lugar de un lobby abonado al no a todo. Sea como sea, Cataluña tendrá presupuestos. También un Gobierno incapaz de ponerse de acuerdo en nada importante. No solo las cuentas dividen a sus integrantes, también la ampliación del aeropuerto de El Prat, la mesa de diálogo y aspectos clave como las energías renovables. Pero no pasará nada. El apego a los cargos, la dependencia de la subvención pública y la incapacidad de imaginarse lejos de posiciones de poder autonómico, pero poder al fin y al cabo— impedirá que Junts rompa por ahora el Govern. Pero Esquerra ha comenzado a virar. Ya sabe que hay vida más allá del procés. De ahí que la pregunta no sea ya si algún día se atreverá a romper con Junts, sino cuándo lo hará. O, lo que es lo mismo, cuándo encenderá la luz dejando a la vista los restos de la fiesta”.

Article de Josep MARTÍ BLANCH a El Confidencial (23-11-21): Aragonès recibe con gusto el navajazo de la CUP  [13] El plantón de la CUP no es algo que el presidente catalán no se esperase y que —en cierta manera— no desease … “Lo cierto es que Aragonès obtiene algunas ventajas añadidas, al margen de la tramitación del presupuesto, con las calabazas cuperas. Queda liberado, si así lo desea, del compromiso de presentar una moción de confianza cuando se cumplan dos años de su mandato, tal como acordó en el pacto de investidura, y, al mismo tiempo, rompe la cadena esclavista que él se autoimpuso voluntariamente y que le obligaba a no moverse fuera del círculo estrictamente independentista para gobernar. Gana el margen de maniobra que había perdido para no hacer enfadar a algunos de sus votantes. Al final del camino, no puede olvidarse que el objetivo que pretende alcanzar el dueto Oriol Junqueras-Pere Aragonès es que ERC sea laúnica referencia independentista en la Generalitat. Y para hacerlo posible, sin perder votos de la feligresía soberanista, que seguirán necesitando, hay que conseguir que la CUP y JxCAT lo abandonen sin tener que echarlos. De momento, ya lo ha conseguido con los primeros. Se sabía también que los presupuestos seguirían adelante al margen de la decisión de la CUP y que podrían tramitarse y finalmente aprobarse. Ahí estaban, maqueados de domingo y haciendo cola, los comunes y los socialistas, cada uno con motivaciones diferentes, para prestar su apoyo al Gobierno catalán caso de que fuera necesario, como así ha sido. Los primeros, a cambio del apoyo de ERC a los presupuestos de Ada Colau en el Ayuntamiento de Barcelona. Los segundos tenían la esperanza de abaratar aún más el sostén de los republicanos a Pedro Sánchez y poder dar mayor volumen al discurso de que con ellos llegó la normalización política en Cataluña. Los comunes han ganado la partida. Su apoyo es, en términos políticos, más económico para ERC que el de los socialistas”. … ” Con la CUP fuera de la ecuación de apoyo al Gobierno de la Generalitat, se da un paso más en el camino de retorno al autonomismo de las instituciones catalanas. Los presupuestos de 2022 son un nuevo clavo en el ataúd del proceso, cada vez más y mejor sellado. Las cuentas son otra demostración práctica, una más, de la incapacidad del soberanismo de cooperar en un proyecto que solo puede girar alrededor de la oratoria —no la acción— independentista. Y este es un pegamento demasiado débil para tanta contradicción como genera la convivencia entre tres formaciones políticas con cosmovisiones distintas. El pozo está seco. Lo saben —lo sabían ya hace seis meses cuando se conjuraron para iniciar la legislatura— la CUP, ERC y también JxCAT. Apunten una certeza más. Toma impulso el progresivo enrarecimiento —¡sí, todavía más!— entre los dos socios que conforman el Ejecutivo catalán, ERC y JxCAT. Los segundos intentarán ahora insistir machaconamente en señalar a los republicanos como responsables de romper la unidad de acción independentista y de promover en toda Cataluña el modelo Ada Colau. Es un discurso tremendamente cínico por parte de quien no ve problemas de carácter ideológico en pactar políticas sectoriales con la CUP, que sí los vea en un acuerdo con los comunes. Pero así son las cosas. JxCAT considera que el votante independentista que le es fiel consiente los dislates de la CUP porque son, en el fondo, hermanos con ideas equivocadas, rarezas de familia. Mientras que los comunes son extraños izquierdistas equidistantes que diluyen la agenda nacionalista. Con esta muletilla, su esfuerzo se dirigirá a debilitar a Pere Aragonès ante el público independentista sin poner en peligro, de momento, la continuidad del Gobierno”… ” La legislatura en Cataluña solo excederá de los dos años de duración —llevamos medio— con cambios sustantivos en la configuración de las actuales alianzas. ERC y JxCAT van a partir peras, bien anticipando las elecciones, bien rompiendo el Gobierno actual, que pasaría a manos de los republicanos en solitario y con JxCAT en la oposición. Lo razonable es pensar que aún queda un trecho por recorrer hasta llegar a ese extremo, pero en la política catalana todo es posible y no hay que descartar la vía exprés. Este es el escenario que unos y otros van construyendo y que forzosamente acabará por caer del árbol como fruta madura. Aunque también es cierto que en algunas ocasiones el fruto acaba por pudrirse sin soltarse de la rama”.

LES LLENGÜES EN JOC

Una nova decisió judicial afegeix més llenya al foc a l’enverinada querella de les  llengües en el sistema educatiu català. La politització de la qüestió, atiada pels extrems, allunya la reconstrucció del consens … Tot plegat, molt lluny de la realitat concreta dels centres escolars. Per desintoxicar recomanem rellegir Albert Branchadell:

Article d’Albert BRANCHADELL a política&prosa nº 3 (febrer 2019): Relaxar la immersió per assegurar el trilingüisme  [14] Cada escola ha de determinar el nivell de vehicularitat que necessita cada llengua per assolir l’objectiu del trilingüisme … El Tribunal Constitucional va avalar que el català fos el ‘centre de gravetat’ del sistema educatiu, no pas que en fos l’única llengua vehicular. En comprensió lectora, Espanya era el cinquè pitjor sistema educatiu de 15, després de França, Polònia, Portugal i la comunitat flamenca de BèlgicaNo tenim cap instrument català ni espanyol que avaluï l’expressió oral en castellà dels alumnes catalans … “A Catalunya el terme «immersió» es fa servir per designar (impròpiament) un model lingüisticoeducatiu en què el català és la llengua vehicular per a tots els alumnes, sigui quina sigui la seva llengua habitual. Davant de la immersió, entesa en aquest sentit, hi ha tres posicions possibles: la primera és defensar-la a ultrança; la segona és revisar-la críticament, bàsicament per fer una mica de lloc a altres llengües vehiculars; i la tercera és liquidar-la del tot, per implantar un sistema basat en la lliure elecció de la llengua d’ensenyament. En aquest article em proposo defensar una variant de la segona posició. Per què crec que s’ha de revisar la immersió? Aquí no entraré en consideracions jurídiques. Només deixaré apuntat que, contràriament al que se sol dir, un model lingüisticoescolar basat en la vehicularitat «exclusiva» del català no ha rebut mai l’aval judicial. La famosa sentència del Tribunal Constitucional 337/1994, sobre la primera Llei de normalització lingüística, va donar per bo que el català fos el «centre de gravetat» del sistema educatiu, no pas que en fos l’única llengua vehicular. Ans al contrari, el Tribunal va dir que el castellà no podia ser «exclòs» com a llengua vehicular, que és el que passa, de facto, en el model d’immersió tal com s’ha practicat a les escoles catalanes, especialment a educació infantil i primària” … “Si fem abstracció de l’encaix constitucional de la immersió i del grau de suport real que rep de la població, per què cal revisar-la? La resposta és senzilla: és possible que la immersió estigui assegurant grosso modo el coneixement del català però també és possible que estigui dificultant l’assoliment dels altres objectius lingüístics del sistema educatiu. A l’hora de justificar la immersió hi ha dues actituds possibles. La primera és una posició de principi, una mena d’aplicació del principi de les nacionalitats a l’educació. A Catalunya, vindria a dir l’argument, l’educació ha de ser en català «perquè som a Catalunya». La segona posició justifica la immersió a partir dels seus objectius. La immersió seria el mètode més eficaç per facilitar l’aprenentatge del català entre els alumnes que no el tenen com a llengua habitual, amb el benentès que aprendre el català forma part d’un objectiu més ampli del sistema educatiu que és bilingüitzar –avui diríem trilingüitzar– tots els alumnes. La primera justificació és interessant i té la seva explicació històrica, però els qui no creiem en el westfalianisme lingüístic no la podem subscriure. En aquest article ens fixarem en la segona justificació i sintetitzarem el nostre argument en aquest titular: cal revisar la immersió perquè és possible que la immersió no trilingüitzi correctament els alumnes” … ” Si tenim raons per creure que la immersió no trilingüitza prou bé, podem fer dues coses: o renunciar al trilingüisme o renunciar a la immersió tal com s’ha plantejat fins ara. De quina manera podem reformular la immersió? En aquest punt hi ha dues tècniques principals. En un cas, es tracta de substituir un principi –un dogma, segons com– per un altre. Contra els qui creuen que el 100% de la docència (salvada l’assignatura de castellà) ha de ser en català, hi qui diu que el 50% ha de ser en català i el 50% castellà, o –si fem atenció a l’anglès– que un terç ha de ser en cada llengua. (Els tribunals també hi han dit la seva: sense cap justificació, troben que com a mínim el 25% ha de ser en castellà). La segona tècnica no substitueix un principi per un altre. Si, com deia l’editorial del diari Ara del passat 25 d’octubre, «l’objectiu ha de ser tenir un bon nivell de català, castellà i anglès», no es tracta de subordinar aquest objectiu a uns percentatges prefixats sinó de posar els percentatges al servei de l’objectiu. Aquesta és la petita revolució que proposo: que cada escola, en funció del seu context sociolingüístic, determini el nivell de vehicularitat que necessita cada llengua per assolir l’objectiu –aquest sí àmpliament compartit– del trilingüisme. Vet aquí la tercera via que s’albira entre la immersió pura i dura i el separatisme escolar”.

PENSAMENT

Rememoració del mestratge de  Javier Pradera als deu anys del seu trapàs i dues aportacions al debat sobre l’estat de salut del socialisme democràtic:

Article de Miguel AGUILAR a Letars Libres (20-11-21): Javier Pradera: Desarraigado viajero del siglo    [15]  El editor e intelectual, figura clave de la Transición y del diario ‘El País’, falleció hace diez años. Evolucionó desde una militancia comunista a un liberalismo desengañado y alertó de que muchas de las virtudes de la Transición se convirtieron en vicios de la democracia. … ” Vaya por delante que cualquier elogio hacia su lucidez siempre encontraba el mismo desmentido: “¡Yo que he sido católico con Pacelli y comunista con Stalin!”. Sin embargo, acertó el diagnóstico de la equivocada estrategia del PCE antes que nadie, acertó al apostar por el libro de bolsillo en una España en pleno crecimiento, acertó al ver en Felipe González el líder que la izquierda española y la democracia necesitaban, acertó al advertir los futuros problemas que la salida a bolsa del grupo Prisa podría acarrear a El País. A los buenos editores hay que juzgarlos por los aciertos que tienen, no por los errores (como bien sabe Carlos Barral), y Pradera no es la excepción. Su balance es muy bueno.  De su temible sinceridad cabe retener dos ideas: ni el régimen ni la oposición antifranquista tenían en la cabeza la democracia que surgió de la Constitución del 78. Fue un punto de llegada compartido permitido por “una transformación cualitativa de la cultura política española, basada hoy fundamentalmente en el diálogo tolerante, la voluntad de acuerdo, la negativa a transformar al adversario en enemigo, la capacidad para abstraer del presente las ofensas recibidas en el pasado, el estudio de la historia para no repetir los errores y la orientación al futuro”, como decía él mismo en 1990 en uno de los textos de La Transición española y la democracia; transformación a la que contribuyó como el que más desde aquel lejano manifiesto. La segunda deriva de la comprobación de que muchas de las virtudes de la Transición se convirtieron en vicios de la democracia. No parece probable que su balance de los últimos diez años en lo que toca a mantener esa cultura política y corregir esos vicios fuera positivo. El declive de los periódicos tradicionales y la crisis de su modelo de negocio, agravado en el caso de El País por una gestión digamos subóptima, ha acabado revelando lo justificado de su alarma por la decisión del año 2000 que sacó el grupo a bolsa –y que provocó su dimisión del consejo–. Los problemas financieros han acabado con el control del grupo, ya reducido prácticamente a El País y la Cadena SER, en manos de inversores ajenos a lo que tradicionalmente ha sido el periódico.  La réplica obvia es que el periódico ha sido muchas cosas, una plataforma para Fraga y Areilza en su arranque; una apuesta por la profesionalidad de la información, la modernización de la sociedad, la institucionalización de la democracia y unos difusos valores progresistas en su consolidación; un excelente negocio y el gran periódico de la España democrática durante largos lustros; un dique para muchos contra los tormentosos años de la gran recesión, la crisis política y económica y el desafío separatista catalán.  Pero más allá de qué es un periódico, está una duda mayor: ¿de quién es? ¿De sus accionistas mayoritarios o sus acreedores? ¿De sus directivos? ¿De su redacción, del director y los periodistas? ¿De sus lectores? Todas las respuestas son correctas en alguna medida, pero solo una de ellas permite ser definida a gusto del ponente: los lectores.  Una frase que hizo fortuna identificaba al lectorado de El País con el electorado del PSOE. Puede que durante los ochenta y hasta el fin del bipartidismo imperfecto eso se cumpliera, pero un periódico con un papel tan central sin duda atraía a muchos lectores partidarios de otras opciones políticas. Y también cabe pensar que el eje de la sociedad española y sus partidos políticos se ha podido desplazar. Al final, un diario establece un relato compartido de la actualidad sobre el que se puede discutir. Ese relato compartido de la actualidad está también en crisis en todo el mundo, y que el periódico que ayudaba más que ningún otro a fijarlo en España renuncie a cierta centralidad y a su papel institucional es una posibilidad preocupante que puede debilitarlo como negocio y también como institución.  Tan alto como inteligente, tan preciso como mordaz, la capacidad de análisis, el sentido del humor y la ausencia total de cinismo, ese recurso de los cobardes, de este desarraigado viajero del siglo son probablemente la mejor brújula para evitar los abundantes farallones y arrecifes que acechan la más reciente singladura de ese barco”.

Article de Reto MITTEREGGER a Agenda Pública (22-11-21): ¿Joven y verde/viejo y rojo?  [16] …  “debiera ser especialmente importante dirigirse a las próximas generaciones emergentes para conseguir de forma persistente futuros votantes leales. (..) los electores son significativamente más receptivos a las influencias políticas en sus llamados años impresionables o formativos. Tener un electorado de edad avanzada aumenta la probabilidad de que este sobre-envejecimiento conduzca a una reducción de la cuota de voto a medio y, sobre todo, a largo plazo. Para los partidos socialdemócratas, esto significa que las ganancias electorales más recientes pueden ser engañosas: con el relevo generacional en marcha, debieran más bien temer que su lucha electoral se agudice aún más en el futuro, ya que los antiguos votantes fieles mueren y no parece que los más jóvenes socialicen con estos partidos en un número similar. Rejuvenecer el electorado puede ser, pues, un factor importante para el éxito a largo plazo.” … ” En resumen, todo esto apunta al hecho de que los electores de menor edad de la izquierda política conceden una importancia divergente a cuestiones distintas, o incluso a dimensiones diferentes en comparación con los votantes socialdemócratas más mayores. Esto se ve respaldado por otros resultados: las cohortes más jóvenes de Europa occidental perciben que las cuestiones de la dimensión socio-cultural son más importantes que las socioeconómicas. Entre estas cohortes, cuestiones como la inmigración y la protección del medio ambiente están también más fuertemente asociadas con el auto-posicionamiento de izquierda-derecha o la preferencia de partido que para los votantes de más edad. Por lo tanto, los jóvenes que conceden mayor importancia a cuestiones como el cambio climático, la inmigración o la igualdad de género tienen una propensión mayor a votar a un partido al que se atribuyen las posiciones más progresistas en esta dimensión. Los partidos verdes y de izquierda alternativa, que llevan mucho tiempo haciendo campaña sobre estas cuestiones, son percibidos como la alternativa más creíble de la izquierda política. Desde su aparición, los verdes se han convertido en partidos arco iris, representantes de varias demandas socio-culturales que han ingresado en la agenda política. Los jóvenes votantes de izquierdas, que otorgan una mayor importancia a estos temas y a esta dimensión política en su conjunto, prefieren votar a los Verdes que a los partidos socialdemócratas, incluso aunque ambos puedan estar ideológicamente próximos. En definitiva, las diferencias de edad en la estructura electoral de la izquierda parecen representar divergencias en la importancia que los votantes conceden a determinados temas o dimensiones en conjunto. Los jóvenes de izquierdas prefieren los partidos que se perciben más fuertemente como representantes de una posición progresista en cuestiones de segunda dimensión, mientras que los mayores prefieren a los más vinculados a la dimensión económico-política. El ‘envejecimiento’ de la socialdemocracia. Sin embargo, la cuestión sigue siendo si esto representa un fenómeno más bien a corto plazo, o si es probable que estas disparidades persistan en el tiempo. Si esto último fuera así, tendría más sentido no hablar de edad (o ciclo vital), sino de diferencias generacionales: según esto, las relacionadas con la edad no reflejan diferencias en el ciclo vital de un votante, sino divergencias generacionalmente compartidas de actitudes políticas, sensibilidad y, finalmente, preferencia de partido. Así, cabe esperar que los votantes que envejecen juntos y pertenecen a la misma cohorte de nacimiento mantengan sus posiciones y la importancia relativa que conceden a determinadas dimensiones políticas. Sin duda, aún no es posible saber si persistirán esas diferencias por edad más recientes y, por tanto, si contribuirán aún más a la reducción de la cuota de voto de los partidos socialdemócratas. Sin embargo, si se observan los datos longitudinales de las pruebas anteriores, la persistencia de las actitudes políticas y el comportamiento de voto más específico parecen mantenerse empíricamente. Al analizar las cohortes de nacimiento durante un periodo más largo, se hace evidente que la percepción divergente parece ser bastante resistente una vez que se manifiesta. La saliencia divergente y la diferente percepción del espacio político entre los votantes de izquierdas explican las diferencias de cohorte observables. Asumiendo que las normas fundamentales probablemente persistan a lo largo de la vida de un individuo, esta estabilidad también puede darse cuando se trate del comportamiento a la hora de votar. Algunos estudios insinúan que así es: es bastante probable que los votantes se adhieran a un partido si éste cumple con los valores fundamentales que los votantes han desarrollado en sus años de formación. Además, análisis más recientes demuestran que hay diferencias significativas por edad en la izquierda cuando se trata de cuestiones progresistas, siendo los votantes mayores de 60 años menos propensos a elegir programas socialdemócratas que los votantes más jóvenes. Esto indica que hay percepciones fundamentalmente divergentes en cuanto a la importancia que los distintos grupos de edad conceden a las dimensiones políticas. Para controlar la coherencia de estos efectos, analicé los datos de la Encuesta Europea de Valores y del Estudio Mundial de Valores de siete países de Europa Occidental (Alemania, Austria, Bélgica, Finlandia, Países Bajos, Suiza y Suecia) y apliqué métodos para distinguir las distintas dimensiones por edad. Esto demostraría que las diferencias generacionales de voto en la izquierda política pueden comprobarse empíricamente: los votantes socializados en los años 80 y posteriores son más propensos a votar a un partido verde; los nacidos y socializados en épocas anteriores, a hacerlo a un partido socialdemócrata. En consecuencia, se puede concluir que esto refleja con bastante precisión la aparición tanto de nuevos temas como de los partidos verdes que los promovieron. Para los partidos socialdemócratas, esto es una mala noticia. Volviendo a Alemania, el último éxito electoral del SPD debe relativizarse. Si bien el pudo frenar su tendencia electoral a corto plazo, es al menos cuestionable si el partido podrá invertir esta tendencia a medio o largo. Si se observan los datos de flujos de votantes de las encuestas a pie de urna, se estima que el SPD ha perdido en número relativo más votantes por fallecimiento en los últimos cuatro años que cualquier otro partido en Alemania. Una perspectiva a largo plazo subraya aún más este punto. Y mientras que la cuota de voto relativa del SPD entre los mayores de 60 años se ha mantenido bastante estable en los últimos 20 años, la del partido entre las generaciones más jóvenes ha disminuido drásticamente. Es importante destacar que esto no siempre ha sido así: en la década de 1970, y 10 años antes de que el Partido Verde apareciera como alternativa viable, el SPD captaba a alrededor del 50% de los nuevos electores. Además, también ha luchado en las últimas décadas por rejuvenecer su base de afiliados: en los años 70, los menores de 30 años representaban alrededor de una cuarta parte de los miembros del SPD, mientras que en 2020 eran sólo el 8%, frente al 55% que tenían más de 60 años. Ante estos cambios demográficos, los partidos socialdemócratas deben desarrollar formas de llegar mejor a los jóvenes. Una opción puede ser, en primer lugar, conseguirlo con una mejor representación (descriptiva): se ha demostrado que, aunque el efecto es pequeño, los jóvenes prefieren votar a políticos jóvenes. En este sentido, las federales de 2021 en Alemania pueden ser un rayo de esperanza, pues los diputados del SPD recién elegidos son significativamente más jóvenes que sus predecesores. En segundo lugar, puede ser aún más importante que las formaciones socialdemócratas aborden con más fuerza, credibilidad y ambición las cuestiones socialmente progresistas: en tiempos de una percepción fundamentalmente divergente del espacio político de hace décadas, es fundamental reconocer este cambio de actitud en todo el electorado, pero todavía más en la izquierda política. En tercer y último lugar, los partidos socialdemócratas no deben temer acercarse a los movimientos sociales, que siempre han sido relevantes para movilizar y politizar a las nuevas cohortes de votantes. Los partidos socialdemócratas hacen bien en no repetir los errores del pasado, cuando la relevancia a largo plazo de esos movimientos fue (si acaso) minimizada en vez de enfatizada. En resumen, aunque varios observadores políticos han escrito sobre el resurgimiento o renacimiento de la socialdemocracia tras las recientes ganancias electorales, es como mínimo cuestionable hasta qué punto esta tendencia es sostenible. Como el relevo generacional no es un proceso que se desarrolle de una convocatoria a otra, es más importante analizar la evolución estructural y a largo plazo de los electorados de izquierda en Europa. Para la fortuna electoral de los partidos socialdemócratas en las próximas décadas, será de vital importancia atraer a las nuevas generaciones de votantes. Si no lo consiguen, su futuro electoral parece más gris que brillante”.

 Paper de Rubén RUIZ-RUFINO a Papeles de la Fundación Felipe González nº 9 (noviembre 2021): El dilema democrático de la socialdemocracia  … “A pesar del colapso electoral de la socialdemocracia a partir de 2011, su influencia aún sigue siendo relevante en el seno de la zona Euro. A comienzos de 2020, la socialdemocracia gobierna en Portugal, España y Finlandia y, además, es un socio de gobierno en Alemania e Italia. Sin embargo, su influencia está muy mermada. En Portugal, el gobierno que surgió tras las elecciones de 2009, permitió gobernar a José Sócrates en solitario con 97 escaños. En las elecciones de 2015, el Partido Socialista Portugués volvió al gobierno, pero formando una coalición con un bloque de izquierdas. En España, donde en 2008 el PSOE obtuvo 169 escaños y permitió a Rodríguez Zapatero gobernar en solitario, el retorno al gobierno de este partido siguió un patrón parecido al de Portugal. En las elecciones de Noviembre de 2019, Pedro Sánchez obtuvo una victoria con 120 diputados que abrió la puerta al primer gobierno de coalición en la historia política reciente del país. La discusión anterior que analiza cómo la actitud pragmática de los partidos socialdemócratas puede explicar parte de su colapso electoral permite abrir varias reflexiones. La primera es que el proceso de integración europea que fue necesario realizar para beneficiarse de la globalización económica no ha perjudicado a los partidos socialdemócratas. Como se ha mostrado en este papel, los procesos de convergencia institucional y la capacidad de estos partidos para ajustar sus programas a distintos paradigmas políticos no han impedido el desarrollo de programas socialdemócratas. Así mismo, el apoyo electoral a este proyecto político se ha mantenido estable sobre todo en países con tradición socialdemócrata. La segunda reflexión es que el excesivo énfasis en dotar a instituciones supranacionales con un claro perfil tecnocrático y, sobre todo, contramayoritario, ha resultado en un debilitamiento de la relación que tradicionalmente existía entre los partidos políticos y los gobiernos nacionales. Durante la vigencia de los acuerdos de Bretton-Woods, la fortaleza de los gobiernos nacionales era proporcional a la capacidad de los partidos políticos para actuar como mecanismos de transmisión de las preferencias de los ciudadanos. Partidos políticos que gozaban con una implantación amplia en la sociedad eran instrumentos eficaces no solamente para transformar demandas ciudadanas en acciones políticas sino también para asegurarse que, una vez en el poder, los gobiernos no solamente eran responsables sino también representativos. La combinación de responsabilidad y representatividad eran, pues, elementos fundamentales en el ejercicio de rendición de cuentas sobre el que se fundamenta la democracia actual. La creciente convergencia institucional ha debilitado este vínculo hasta el punto de que en momentos de máxima incertidumbre económica y cuando mayores esfuerzos de protección social se demandan, los gobiernos no han tenido margen para actuar con las exigencias de las bases de su partido. Dado el compromiso de los partidos socialdemócratas con el mantenimiento de la protección social, esta divergencia entre las demandas de las bases electorales de la socialdemocracia y la acción del gobierno ha sido perjudicial para el éxito electoral de estos partidos. El futuro del proyecto socialdemócrata no tiene, sin embargo, por qué ser pesimista. Durante la toma de posesión de su primer gobierno en 1969, Willy Brandt retó a los alemanes a atreverse a más democracia. La socialdemocracia puede tener una oportunidad si, además de ser pragmática, fortalece y renueva  su compromiso histórico con los principios democráticos y promueve instituciones donde la representatividad de los ciudadanos sea relevante sobre todo en los momentos de mayor incertidumbre económica. Esto quiere decir, por ejemplo, fortalecer los partidos políticos a nivel supranacional para representar no solamente los intereses nacionales sino, sobre todo, los intereses de los distintos grupos sociales. O también, promover mecanismos de control político a niveles supranacionales que devuelvan a los ciudadanos la capacidad de elegir políticas diferenciadas”.

LLIBRES

Silvana BOCCANFUSO. Ursula Hirchsmann. Una mujer por y para Europa. Icaria. Barcelona, 2021   En julio de 1933, una joven socialista berlinesa de familia acomodada, Ursu­la Hirschmann, se marchaba de su ciudad natal para huir de las persecuciones políticas y raciales. Residió en París durante dos años y más tarde en Italia, donde participó de aquellas conversaciones clandestinas entre los desterrados antifascis­tas de la isla de Ventotene de las que surgió el Manifiesto de Ventotene – Por una Europa libre y unida (1941), documento fundacional del federalismo europeo. Asimismo, fue una de las principales artífices de la difusión de este texto entre los opositores al régimen mussoliniano. Tras participar activamente en la creación del Movimiento Federalista Europeo en Milán (1943), apoyó la acción política de Altiero Spinelli en Suiza y Francia para más tarde contribuir en primera per­sona a la organización de la Conferencia Federalista de 1945 de París. Este acto –impulsado, entre otros, por Albert Camus– contó con la presencia de impor­tantes exponentes de la Resistencia y de la cultura europea, como el escritor George Orwell. Ursula continuó, hasta el final de sus días, su incasable lucha a favor de una Europa unida y en contra de cualquier nacionalismo fundando en Bruselas, en 1975, el grupo de iniciativa «Femmes pour l’Europe». Su mensaje crítico y su experiencia de vida se erigen como un ejemplo y una advertencia útiles para reflexionar acerca de la idea de Europa como proyecto revolucionario y los nuevos muros que hoy se ciernen como pesadillas en su horizonte.

Albert CAMUS. Vivir con lucidez. Todos los carnets (1935-1959). Debate. Barcelona, 2021 – Article de Ramón GONZÁLEZ FÉRRIZ a El Confidencial (23-11-21): Lo que le pasó a Albert Camus cuando dejó de ser comunista   En los diarios, que publica ahora en español Debate con el título ‘Vivir la lucidez’, el escritor francés se muestra harto de ser un referente político … Sartre le llamó reaccionario. Camus llamó ‘savonarolas’ a la gente de ‘Les Temps Modernes’

Manuela CARMENA. La joven política. Un alegato por la tolerancia y crítico con los partidos. Planeta. Barcelona, 2021 – Entrevista a Manuela CARMENA a El País (21-11-21): “Ni todo lo que hace la derecha está mal, ni todo de la izquierda está bien” … La jueza emérita y exalcaldesa de Madrid critica en su nuevo libro el uso de la mentira, la mercadotecnia y la agresividad por parte de la clase política … “Nunca pensé que pudiera ser tan difícil ejercer el poder, que viviría procesos tremendos” … “El feminismo ha transformado la sociedad sin partidos políticos ni violencia

Stig DAGERMAN. Otoño alemán. Pepitas de Calabaza. Logroño, 2021 … En 1946, el periódico sueco Expressen envió a ese gran «cementerio bombardeado» que era la Alemania de posguerra a Stig Dagerman —un autor de sensibilidad anarquista que, pese a contar solo veintitrés años, ya gozaba de cierto prestigio literario, pues había publicado las que serían sus dos novelas más importantes, La serpiente y La isla de los condenados— para que escribiera una serie de reportajes que todavía hoy están considerados como toda una lección de periodismo literario. Y es que, mientras los diarios del mundo entero ofrecían el retrato maniqueo de un país al que se le exigía una abjuración desmedida, Dagerman, un narrador dotado de una delicadeza extraordinaria y libre de cualquier tipo de prejuicio, prefirió observar y escuchar, cruzar el país en trenes abarrotados, visitar sótanos inundados y urinarios reconvertidos en el miserable «hogar» de muchas familias, recorrer las ruinas de ciudades como Hamburgo, Berlín, Múnich o Colonia, o asistir al ridículo espectáculo de los procesos de desnazificación para contar el sufrimiento de los vencidos. El inconmensurable talento de Dagerman, su palpable humanidad convierten Otoño alemán en un testimonio complejo e inestimable de la deplorable situación de un pueblo desnortado y empobrecido, en una honda meditación sobre el odio y la culpa, y en una denuncia del hipócrita discurso de los aliados. – Article de Patricio PRON a El País (24-11-21): Alemania, ‘hora cero’: una posguerra de hacinamiento, violaciones y refugiados

François HOLLANDE. Affronter. Stock. Paris, 2021 – Article de Gérard GRUNBERG a Telos (24-11-21): “Affronter”. Oui, mais qui et avec qui?   … ” Lors de la prochaine élection présidentielle aucun candidat de gauche ne peut espérer être qualifié pour le second tour, la candidate socialiste risquant même de ne pas dépasser 5%. La gauche, plus divisée et plus faible que jamais, ne peut espérer, dans ces conditions, voir le clivage gauche-droite organiser à nouveau le fonctionnement du système partisan. Quand il appelle au rétablissement de ce clivage, on ne perçoit pas clairement quelle stratégie crédible François Hollande propose au Parti socialiste. On en revient alors au problème central et permanent du socialisme français. Tant qu’il n’auront pas fait réellement leur Bad Godesberg – le congrès du SPD de 1959 où le parti allemand avait clairement rompu avec le marxisme et adopté le principe de l’économie sociale de marché – les  socialistes français continueront de considérer comme des trahisons les politiques de compromis avec le libéralisme économique. C’est ce qui s’est passé lors du quinquennat précédent. Il est dommage et surprenant de voir François Hollande, celui-là même qui a tenté d’imposer de telles politiques, appeler à la renaissance de la social-démocratie française sans admettre qu’elle ne peut être refondée que sur cette rupture et sur ce principe. Puisque l’extrême-droite sera probablement présente au second tour de la prochaine élection présidentielle, ne serait-il pas temps pour François Hollande, usant de son autorité d’ancien président de la République, de préparer psychologiquement son parti à lui faire barrage et donc à esquisser un rapprochement avec le démocrate qui a le plus de chances de l’affronter au second tour, Emmanuel Macron ? Il compare l’actuel président à un voyageur sans boussole. Mais quelle boussole offre-t-il, lui, à son propre parti ?”.

Francisco MARTORELL. Contra la distopía. La Caja Books. 2021 – Entrevista a Francisco MARTORELL a CTXT (20-11-21): “Padecemos un placer obsceno en sentirnos los más desgraciados de la historia”  Tras defender la necesidad de reinventar la utopía en Soñar de otro modo, el ensayista Francisco Martorell acaba de publicar Contra la distopía (La Caja Books), un texto que destapa, desde una óptica de izquierdas, las inconsistencias teóricas y las contrariedades políticas de las narraciones distópicas. Combinando la crónica periodística, la teoría cultural, la observación sociológica de la actualidad y el análisis de un gran número de obras literarias y cinematográficas, Martorell traza un mapa del territorio sin concesión alguna.  … “La utopía nace de la misma certidumbre que la distopía: la de que el mundo apesta” … “El éxito de la serie El cuento de la criada no debe hacernos perder de vista que el repertorio distópico se amolda a cualquier ideología política” … “Las historias que las sociedades se cuentan a sí mismas influyen de manera decisiva en sus expectativas, emociones y actitudes” … “La distopía es contraproducente porque estimula, en el peor de los casos, la desmovilización resentida, y en el mejor la movilización reactiva, limitada a evitar males mayores”

Estefanía MOLINA. El Berrinche Político. Los años que sacudieron la democracia española. 2015-2020. Destino. Barcelona, 2021

Víctor SAMPEDRO (coord.). Comunicación política digital en España. Del “Pásalo” a Podemos y de Podemos a Vox. UOC. Barcelona, 2021

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