ARTICLES DESTACATS
(1) Article de Bonny LIN i David SACKS a Foreign Affairs (12-10-21): How to Prevent an Accidental War Over Taiwan
(2) Article de Mariano MARZO a La Vanguardia (11-10-21): ¿Hemos aprendido algo?
(3) Article de Mariana MAZZUCATO a Project Syndicate (13-10-21): Un nuevo consenso económico mundial
(4) Article de Cyrile BRET i Florent PARMENTIER a Telos (13-10-21): Le Polexit n’aura pas lieu!
(5) Article d’Andrea RIZZI a El País (9-10-21): Avance socialdemócrata: ¿resurrección ideológica o seducción gestora?
(6) Article d’Steven FORTI a Nueva Sociedad (octubre 2021): La lucha por la hegemonía en la extrema derecha italiana
(7) Article de Cristina MONGE a El País (14-10-21): Los dilemas del PSOE: redefinir el progreso
(8) Article de Ramón JÁUREGUI a El País (13-10-21): Fin de ETA: 10 años que transformaron nuestro mundo
(9) Article d’Albert BRANCHADELL a política&prosa nº 36 (octubre 2021): El català: de l’emergència a la substitució?
(10) Nota d’Opinió del Cercle d’Economia (Octubre 2021): Barcelona i Catalunya: és necessari i urgent un model compartit de prosperitat
(11) Article de Josep Maria FRADERA a El País (8-10-21): De perdones y exabruptos
(12) Article d’Elvira NAVARRO a El País (11-10-21): Mientras no cambien los dioses
(13) Article de Ramón GONZÁLEZ FÉRRIZ a El Confidencial (14-10-21): La temeraria ‘latinoamericanización’ de la política española
(14) Article de Manuel ARIAS MALDONADO a Revista de Libros (13-10-21): Salmodia del bienintencionado
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POLÍTICA INTERNACIONAL
Preocupants i inquietants les notícies que arriben de Xina, amb la hipòtesi cada cop més plausible d’un enfrontament a Taiwan. Quan la lògica de la guerra freda semblava oblidada, la nova situació obliga a recuperar en aquest nou context els seus codis de comportament abans que un incident fortuit provoqui un desastre. Per a la Unió Europea es planteja la qüestió del seu grau d’implicació en els problemes de l’Indo-Pacífic i la constatació d’estar cada vegada més desplaçada del gran joc global:
Article de Xavier MAS DE XAXÀS a La Vanguardia (9-10-21): China ocupará Taiwan Solo las incógnitas sobre la suerte de un desembarco retrasan la orden de invadir Taiwán … La neutralidad de Europa es tan probable como que China mantenga a sus socios comerciales … “Xi, a pesar de una presidencia que se antoja vitalicia, no tiene mucho tiempo para alcanzar el sueño de una China ocupando el centro del mundo. El país no está bien. Afronta serios problemas económicos y financieros, la población envejece y los beneficios de la inteligencia artificial puede que no lleguen a tiempo de sostener el crecimiento. Que Xi tiene prisa se nota en la retórica nacionalista y las provocaciones militares sobre el estrecho de Taiwán y más allá. Los cuadros del Partido Comunista ya no hablan de una reunificación pacífica. Ahora creen que la campaña militar es muy real. Los estrategas militares chinos saben que pueden hacer frente al ejército estadounidense en el Pacífico. Ni la flota ni la fuerza aérea americanas serían hoy capaces de repeler un ataque contra Taiwán. Los planes de la invasión están trazados. Primero habrá un ataque con misiles para destruir las defensas y las comunicaciones de Taiwán. Después vendrá un bloqueo naval, aéreo y cibernético. A continuación, China atacará con misiles las bases norteamericanas en la región. La superioridad de sus misiles de crucero y cohetes balísticos es incontestable y garantiza el éxito en estas tres fases de la conquista. Faltará aún, sin embargo, la más complicada, el asalto anfibio. No parece que el Ejército Popular esté capacitado todavía para cruzar el estrecho de Formosa y desembarcar en la costa taiwanesa. Una vez en tierra, los generales chinos no dudan de que podrán someter a la población. Son expertos en represión interior. Pero el asalto anfibio les preocupa. Estados Unidos hará todo lo posible para mantener esta preocupación. Aumentará las defensas de Taiwán y de sus bases en Guam, Japón y Filipinas. Invertirá más en inteligencia y vigilancia para impedir un ataque chino por sorpresa. Ideará un plan para destruir las baterías de misiles chinas tan pronto como estallen las hostilidades. China jugará, mientras tanto, a la provocación y la confusión, una guerra psicológica que tendrá a EE.UU. no solo en tensión sino en la duda de si lo que está viendo son los preparativos para una invasión o solo unas maniobras militares. La sorpresa será media victoria y la rapidez de la ofensiva la otra media. Xi ordena al Ejército Popular que mantenga las provocaciones y se prepare para una victoria rápida y segura también por tierra. Mientras ese día llega, calcula las consecuencias. Las principales serán económicas. La reunificación por la fuerza requerirá un gran esfuerzo industrial y financiero. La ocupación de Taiwán exigirá una fuerte presencia militar tal vez durante décadas. Xi necesita un tiempo que tal vez no tenga pararejuvenecer China. Para ello deberá desvincular su economía de la estadounidense y alcanzar la autosuficiencia tecnológica. Cuenta con el sacrificio colectivo que exigirá a su pueblo y cuenta también con que la mayoría de países occidentales no estarán dispuestos a sacrificar sus economías para salvar la democracia de una isla de veintitrés millones y medio de habitantes. Ocho de los diez principales socios comerciales de China son democracias. El 60% de sus exportaciones van a EE.UU. y sus aliados. Si estos países reaccionan en bloque no habrá r ejuvenecimiento . Hasta ahora, sin embargo, las sanciones contra China por aplastar la democracia en Hong Kong y reprimir a los uigures en Xinjiang han sido retóricas y simbólicas. Xi duerme tranquilo. Asimismo, no le quita el sueño la alianza antichina que intenta liderar EE.UU. Fuera de la anglosfera nadie parece dispuesto a oponerse a China y, menos aún, a implicarse en un conflicto armado de consecuencias globales a las órdenes del Pentágono. Aukus, el pacto entre EE.UU., el Reino Unido y Australia, no es disuasorio. Australia, en el mejor de los casos, tardará una década en tener su primer submarino nuclear. Para entonces, China tendrá al menos ocho y conservará la superioridad aérea, balística y marítima. Además, Aukus, acuerdo negociado de espaldas a Francia, que era parte interesada porque tenía un contrato con Australia para suministrarle submarinos convencionales, ha descompuesto aún más el eje transatlántico. Alemania, que tiene en China su principal mercado fuera de la UE, prefiere que Europa no se implique en la pugna por Taiwán. Lo mismo piensa la opinión pública europea. Esta neutralidad, unida a la de Rusia, es todo lo que necesita Xi. El tiempo está de su parte. Tarde o temprano Taiwán será suyo y China no tendrá rival en la región del mundo que más rápido crece”.
Article de Bonny LIN i David SACKS a Foreign Affairs (12-10-21): How to Prevent an Accidental War Over Taiwan [1] Beijing and Taipei Are One Blunder Away From Open Conflict … Taipei could feel compelled to shoot down a Chinese aircraft … Washington should help Taiwan develop responses to China’s provocations … “To be sure, the United States must prepare for a Chinese invasion of Taiwan, which means ensuring that it has the military capability to prevent China from capturing the island and making clear to Beijing that an unprovoked attack would come with a heavy price. But the United States must also prepare for the more likely near-term cause of a crisis in the Taiwan Strait: an accident or miscommunication that pushes both sides to the brink of war. To that end, Washington should invest in making Taiwan more resilient and better able to withstand Chinese military pressure. It should also help Taiwan deter China’s most threatening activities and work with Taiwan to develop responses to its neighbor’s provocations. For instance, U.S. and Taiwanese officials could conduct tabletop exercises focused on heightened Chinese aggression that falls short of war, helping Taiwan’s national security leaders think through the implications of different responses, including defending potential redlines. To prepare for the possibility of a military or paramilitary incident in the Taiwan Strait, the United States should prioritize maintaining reliable crisis communicationchannels with both China and Taiwan. Washington could also privately communicate some of Taipei’s redlines to Beijing and warn Chinese leaders against testing them. At the same time, it could work with allies and partners to impress upon China the destabilizing consequences of its coercive behavior against Taiwan. Where appropriate, the United States may even want to encourage Taipei to publicly reveal some of its thinking on Chinese military activities, signaling when and why it may have to respond with military force. As China escalates its military coercion of Taiwan, the risk of an accidental crisis will only increase. Taiwan and the United States should continue to work together to deter a Chinese invasion of the island, but that agenda is no longer enough to prevent a conflict. Taipei and Washington must also develop responses to Chinese military pressure that reduce the risk of a potentially deadly miscue or blunder. Years ago, U.S. President Joe Biden reportedly told Chinese President Xi Jinping that “the only thing worse than a war is an unintentional war.” Now, as the risk of such a war over Taiwan increases, it is incumbent upon Biden to help stave it off”.
Article de Lluís BASSETS a El País (14-10-21): La llave maestra del poder global La disputa por Taiwán no es solo territorial, incluye todas las aristas de un conflicto incontrolable. Sobre la isla pende la amenaza de una guerra entre dos superpotencias nucleares … “La disputa no es solo territorial, sino que incluye todas las aristas de un conflicto incontrolable. Históricamente, es el último retazo de un antiguo imperio que Pekín quiere recuperar tras el siglo de humillación colonial. Económicamente, es el primer productor de michochips, esenciales para la industria global. Geográficamente, es la puerta del mar de la China Meridional, que desagua en el estrecho de Malaca y concentra una tercera parte del tráfico marítimo global. Ideológicamente, es el escaparate democrático y liberal frente al modelo autoritario de partido único. Inquietan los movimientos militares cada vez más arriesgados de unos y de otros. También las palabras de dirigentes de ambas orillas, que dan por segura una confrontación militar dentro de la actual década. Xi se juega su ambición y su programa. Joe Biden, la presencia de Estados Unidos en Asia e incluso la hegemonía en el mundo. Una anexión como la de Crimea por Rusia sería la definitiva inauguración del siglo imperial de la China comunista. Como en el Berlín del bloqueo soviético de 1949 y de la construcción del Muro en 1961, sobre Taiwán pende la amenaza de una guerra entre dos superpotencias nucleares”.
Article de Fréderic GRARE a El Confidencial (11-10-21): Trumpismo con otro nombre: ¿qué muestra el Aukus sobre la geopolítica del Indopacífico? Aukus podría forzar a los europeos a concluir que el Indopacífico queda demasiado lejos de sus intereses … “La maniobra de EEUU revela, en última instancia, la contradicción fundamental de la política estadounidense en el Indopacífico, que acentúa la hostilidad hacia China al tiempo que debilita la cohesión de las alianzas estadounidenses. En ese sentido, la política exterior de Biden se parece claramente a la de Donald Trump. Curiosamente, la situación no es muy diferente para otros aliados de Estados Unidos, incluyendo, de forma irónica, a Australia y el Reino Unido. Las garantías de seguridad estadounidenses para Australia se producen a costa de un retraso considerable, en el mejor de los casos, de cualquier perspectiva de que los australianos desarrollen una industria de submarinos propia, lo que aumenta su dependencia de EEUU. Mientras tanto, la contribución del Reino Unido al proyecto y sus beneficios son inciertos, más allá del golpe político a corto plazo de Boris Johnson frente a Europa. En términos militares reales, Estados Unidos no necesita ni a Australia ni al Reino Unido. La nueva administración estadounidense está aplicando de facto una política de ‘América sola’ en el Indo-Pacífico. Sus socios serán auxiliares, en el mejor de los casos, y las decisiones relativas al compromiso militar serán, sin duda, estadounidenses, independientemente de la acogida abrumadoramente positiva de los propios australianos. En segundo lugar, la visión estadounidense del Indopacífico está inextricablemente ligada a la forma en que Estados Unidos gestiona sus alianzas y asociaciones. El pacto de seguridad de Aukus muestra la intención de estadounidense de abordar el problema de China con mayor contundencia. Por ello, es bien recibido por la mayoría de los países del Indopacífico, incluido Japón. Sin embargo, esos mismos países observan que la abrumadora superioridad militar de Estados Unidos no ha impedido a China alcanzar la posición de la que ahora disfruta, sobre todo mediante el uso de medios no militares para obtener beneficios geopolíticos. Es poco probable que el aumento de las capacidades militares estadounidenses en la región disminuya la influencia resultante del peso político de China. Por ello, el anuncio —inmediatamente después de que saliera a la luz Aukus— de la solicitud de China para adherirse al Acuerdo General y Progresivo de Asociación Transpacífico es política y estratégicamente significativo, independientemente de que finalmente forme parte o no del tratado. Los aliados de Estados Unidos se ven cada vez más arrastrados al juego de suma cero creado por la rivalidad entre Estados Unidos y China. Sin embargo, para Washington tampoco hay beneficios claros, aparte de los políticos, ahora que la administración Biden considera que se ha asegurado la contribución australiana. Es poco probable que Aukus genere mucho entusiasmo en la UE, cuyos Estados miembros se muestran a menudo ambivalentes respecto a la estrategia indopacífica que acaban de adoptar, y cuyo objetivo inicial de limitar el poder chino por medios pacíficos parece haberse olvidado. Puede que Borrell y la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, hayan reclamado una mayor autonomía estratégica europea, pero es probable que la mayoría de los Estados miembros de la UE se conformen con una situación con la que se sienten cómodos, es decir, con la esperanza de que Estados Unidos siga comprometido con la seguridad de Europa. Pero esto puede resultar una lectura errónea. El trato recibido por Francia demuestra que incluso el activismo en el Indopacífico, del que Francia ha hecho gala en gran medida, no interesa a un presidente estadounidense supuestamente favorable a la alianza transatlántica. En todo caso, es probable que la iniciativa de Aukus conduzca a los europeos a una pasividad aún mayor cuando se trata de asuntos de seguridad en el Indopacífico”.
Article de Bernardo de MIGUEL i Andrea RIZZI a El País (12-10-21): Hacia un nuevo pacto UE-OTAN como base de la defensa europe Las crisis de Afganistán y el viraje de EE UU hacia el Pacífico refuerzan la voluntad de avanzar en la integración militar europea. El reacople con la Alianza es la clave de bóveda … “Nick Witney, investigador senior del ECFR (European Council on Foreign Relations) y exdirector de la Agencia Europea de Defensa, observa con cierto escepticismo los intentos de dar nuevo impulso a la cooperación europea en la materia. “No tengo claro que hayan cambiado los elementos de fondo que han frenado durante tanto tiempo avances significativos”, comenta en conversación telefónica. “Polonia y los Bálticos seguirán teniendo recelos; los americanos no renunciarán fácilmente a vender sus armas, igual que ciertos actores de las industrias nacionales; los altos mandos militares, cómodos en cooperar bajo la guía de la indiscutible superioridad de EE UU, pero mucho menos entre socios europeos, son otro factor de resistencia. De fondo, permanece la casi nula disposición al uso real de la fuerza. En conjunto, todo ello sigue representando un enorme obstáculo al avance”. Witney coincide en que, al margen de los obstáculos, la vía más realista para avanzar es formar un pilar europeo dentro de la OTAN. Es ahí donde puede hallarse la cuadratura de un círculo fundamental para la UE, en una escena global marcada por el inexorable viraje de la atención de EE UU hacia el Pacífico, la astuta determinación de Moscú a explotar debilidades de los adversarios y la actitud crecientemente confrontacional de China. Los analistas más escépticos consideran que la actitud más favorable de Biden a un fortalecimiento de la defensa europea es una mera concesión coyuntural y retórica a Francia para paliar el golpe asestado a la industria gala con el acuerdo AUKUS (por sus siglas en inglés), el pacto entre EE UU, Reino Unido y Australia para hacer frente a China en el Pacífico, y que ha entrañado el entierro de un gran contrato de ventas de submarinos franceses a Canberra en favor de una oferta estadounidense. A la vista de la complejidad de los asuntos y de la experiencia del pasado, nadie en Bruselas augura un camino fácil. La posibilidad de que el nuevo impulso se diluya o descarrile a medida que el susto afgano se aleje es muy real. Pero la premura por demostrar a las potencias hostiles que el Viejo Continente no está indefenso tiene el potencial para acelerar un proceso que, en principio, se había planteado como una meta lejana. Los próximos hitos del camino ya están fijados. Borrell presentará en noviembre el primer borrador de la llamada Brújula estratégica de la UE, un documento que aspira a fijar la visión del club comunitario sobre la geoestrategia del siglo XXI. La versión definitiva se espera aprobar en 2022, cuando están previstas dos citas trascendentales: una cumbre sobre defensa impulsada por Macron y Von der Leyen y un Consejo Europeo en marzo que Michel espera centrar en la nueva dimensión militar del club europeo. En paralelo, la UE y la OTAN negociarán la declaración conjunta sobre su nueva relación, documento que podría estar listo para el final del mandato del actual secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg, que dejará el cargo en septiembre de 2022. Se espera que todos los elementos confluyan en la cumbre de la OTAN en Madrid, donde se elegirá al relevo de Stoltenberg. La cita podría suponer el inicio de una nueva era en la defensa europea. Aunque la OTAN haya ejercido tradicionalmente un papel coordinador entre los aliados, es evidente que solo una real determinación política ex ante puede producir una convergencia militar sustancial que marque una diferencia cualitativa. Varios proyectos en el seno de la UE han buscado dar impulso en ese camino. La PESCO —un proyecto de cooperación entre 25 de los 27 Estados miembros— ha intentado propiciar sinergias por la vía de desarrollar medio centenar de proyectos conjuntos. Está en marcha, pero de momento tiene bajo voltaje estratégico. CARD —revisión anual coordenada sobre Defensa— busca radiografiar el estado de las capacidades, promover una coordinación de planes nacionales, entre otras cosas. Mayor envergadura política y estratégica tiene el Fondo de Defensa Europeo, dotado con 8.000 millones para el septenio 2021-2027 y cuyo objetivo es promover una convergencia industrial en Defensa. Es a partir de esta reducida base que los partidarios de la defensa europea tendrán que construir un proyecto con un extraordinario potencial integrador, comparable a emprendimientos como el mercado común o la zona euro”.
TRANSICIÓ ENERGÈTICA
L’alça de preus de l’energia i d’altre matèries primes és un bon indicador de les dificultats a afrontar en un procés de transició energètica que no serà gens fàcil. En aquest context el lobby nuclear europeu reivindica el seu paper en aquesta transició:
Article de Mariano MARZO a La Vanguardia (11-10-21): ¿Hemos aprendido algo? [2] En un mundo en transición energética no hay motivo para esperar que la volatilidad sea menor … “… en un mundo en transición energética no hay motivo para esperar que los precios sean menos volátiles. Esto sería así por al menos cuatro motivos. Primero, porque los combustibles fósiles seguirán teniendo un cierto papel en la transición y con toda probabilidad sus precios se mantendrán volátiles, quizás más que hoy. Segundo, porque la transición energética necesita de muchas otras materias primas (litio, cobalto, níquel, cobre, biomasa, residuos, agua etcétera) cuyos precios también pueden ser muy volátiles. Todo ello sin olvidar que el precio del CO2en el mercado de emisiones puede ser objeto de especulación, y que el hidrógeno, al ser almacenable, cumple una de las precondiciones para la volatilidad. Tercero, porque, a corto plazo, los precios de la electricidad pueden ser más volátiles que los de los combustibles, ya que los costes de los desequilibrios oferta-demanda son más marcados. Y este desafío se agudizará en la medida que las renovables intermitentes aumenten su cuota de mercado. La capacidad mundial de almacenamiento de combustibles (sólidos, líquidos, gaseosos) es enorme y aún tendrán que pasar décadas hasta que dicha capacidad pueda ser igualada mediante baterías, la producción de hidrógeno o alternativas. Y cuarto, porque el cambio climático estresará los sistemas energéticos. En los últimos años hemos asistido a ciberataques, o con drones, a infraestructuras energéticas. Sin embargo, los fenómenos meteorológicos extremos han tenido efectos más devastadores, lo que nos recuerda la necesidad de tener a punto planes para afrontar eventos que conmocionan al sistema. La combinación de un sistema dominado por fuentes de energía intermitente y de una demanda condicionada por una meteorología extrema está llamada a generar situaciones puntuales de gran estrés y volatilidad. Los ciudadanos de la UE tendríamos que estar mejor informados sobre lo que la transición energética aporta y lo que no. Independientemente de cuán lejos la UE avance hacia la neutralidad climática, la necesidad de un sistema equilibrado persistirá, con todos los desafíos y volatilidad de precios que esa tarea comporte”.
Article de The Economist reproduït a La Vanguardia (8-10-21): Por qué los precios del petróleo y el gas no van a bajar En las últimas semanas ha sido la escasez de energía, más que su abundancia, el objeto de atención en todo el mundo … “La convulsión potencialmente inflacionaria no será buena para un mundo que sigue obteniendo la mayor parte de su energía de los combustibles fósiles; pero al menos puede acelerar el cambio hacia fuentes de energía más ecológicas y baratas. Empecemos por el petróleo, un sector que necesita constantes reinversiones sólo para mantenerse en pie. Por norma general, se supone que las empresas petroleras deben destinar todos los años unas cuatro quintas partes de su gasto de capital sólo para evitar el agotamiento del nivel de reservas. Sin embargo, las inversiones anuales del sector han caído desde los 750.000 millones de dólares en 2014 (cuando los precios del petróleo superaron los 100 dólares por barril) hasta unos 350.000 millones de dólares estimados este año, según calcula Saad Rahim, de Trafigura, una gran compañía dedicada al comercio de productos básicos. El banco Goldman Sachs afirma que, en el mismo período, el número de años de producción actual almacenado en reservas en algunos de los proyectos de mayor envergadura del mundo ha caído de 50 a unos 25. El año pasado se evitó temporalmente una crisis de oferta porque la pandemia de covid-19 frenó la demanda de petróleo. Sin embargo, en cuanto la economía mundial ha empezado a recuperarse, ha sido sólo cuestión de tiempo que surgiera la escasez. El sector suele responder a la fuerte demanda y al aumento de los precios invirtiendo en la extracción de más petróleo. De todos modos, eso no es tan fácil en una época de descarbonización. De entrada, las grandes compañías petroleras del sector privado, como ExxonMobil y Royal Dutch Shell, se ven presionadas por los inversores para que traten las inversiones en petróleo y gas como si fueran pescado pasado que hay que evitar. Ello es debido a que los accionistas consideran que la demanda de petróleo alcanzará finalmente un punto máximo, con lo que los proyectos a largo plazo dejarán de ser rentables; o bien a que prefieren tener participaciones en empresas que apoyen la transición hacia la energía limpia. Aunque los precios están subiendo, parece poco probable que la inversión en petróleo se recupere. The Economist ha analizado las previsiones de gasto de capital de los 250 mayores productores de productos básicos del mundo para 2022 en comparación con las de 2019. Mientras que las empresas mineras y agrícolas prevén grandes aumentos de las inversiones en bienes de equipo (capex), se espera que la inversión en energía caiga otro 9%. En cambio, las empresas petroleras están devolviendo los excedentes de efectivo a los accionistas. Otro factor que inhibe la inversión en petróleo es el comportamiento de los países de la OPEP+. La media década de precios relativamente bajos durante la “época de abundancia”, que llegó a su punto más bajo con el colapso de los precios al comienzo de la pandemia, vació las arcas del Estado. Eso redujo la financiación de las inversiones. Con la recuperación de los precios, la prioridad de los gobiernos no es ampliar la capacidad de producción de petróleo, sino consolidar los presupuestos nacionales. Además, los productores estatales se muestran cautos, preocupados como están por la posibilidad de que un nuevo brote de casos de covid-9 afecte de nuevo a la demanda. Y, como dice Oswald Clint, de la firma de inversiones Bernstein, muchos se preguntan: “¿Por qué no aprovechar este precio alto durante un tiempo?”. En cualquier caso, incluso si el repunte acabara incentivando la inversión, serían necesarios varios años para aumentar de modo significativo la producción. Una menor inversión en petróleo tiene un efecto indirecto en la producción de gas natural, que suele ser un subproducto de la perforación para extraer crudo. A ello hay que añadir la escasez de terminales de gas natural licuado (GNL) para transportar el gas desde los lugares en los que sigue siendo relativamente fácil acceder a él (América) hasta aquellos en que es más escaso (Asia y Europa). Dado el largo tiempo que se tarda en construir las instalaciones, se prevé que la falta de capacidad de las terminales en Estados Unidos dure al menos hasta 2025. La inversión en carbón térmico es la más débil de todas. Incluso en China y la India, que cuentan con grandes proyectos de nuevas centrales eléctricas de carbón, los aires se han vuelto en contra de los combustibles fósiles más sucios. Sin embargo, con la posibilidad de que China se adentre en un invierno frío y la India tenga problemas de abastecimiento, puede que tenga los días contados. Todo eso coloca a los productores de combustibles fósiles en una situación apurada. Una caída de la inversión podría permitir a algunos inversores en petróleo, gas y carbón ganar mucho dinero. Sin embargo, cuanto más tiempo se mantengan altos los precios, más probable será que la transición hacia las energías limpias acabe por enterrar el sector de los combustibles fósiles. Mientras tanto, los consumidores deben prepararse para una mayor escasez. La época de la abundancia ha muerto”.
Article de Bruno LE MAIRE a El País (10-10-21): Por qué necesitan los europeos la energía nuclear Es limpia, segura, independiente y competitiva y, por eso, es la mejor arma para ganar la batalla contra el cambio climático … “La descarbonización de nuestra economía requiere de transformaciones inmediatas y profundas en nuestra producción y en nuestros modos de consumo, de manera que los hagan menos emisores de CO2. Esto implica electrificar masivamente nuestro consumo y desarrollar industrias energéticas bajas en carbono, como la del hidrógeno, lo que, a su vez, también requiere producir más energía eléctrica. La energía nuclear debe formar parte de la producción. Las energías renovables desempeñan un papel esencial en la transición energética, pero necesitamos otras fuentes de energía descarbonizadas para responder a nuestras necesidades de manera constante y suficiente. La energía nuclear es esencial. Representa ya casi la mitad de la producción europea de electricidad descarbonizada. La energía nuclear constituye un recurso energético asequible, estable e independiente. En primer lugar porque protege a los consumidores europeos frente a la volatilidad de los precios, contrariamente a lo que actualmente ocurre con el gas. Además, porque contribuye de manera decisiva a la independencia de nuestras fuentes de producción de energía y de electricidad. Es una energía descarbonizada disponible, que puede producir una gran cantidad de electricidad competitiva, sin incrementar nuestra dependencia de aprovisionamiento de terceros países. La energía nuclear es segura e innovadora. Desde hace más de sesenta años, la industria nuclear europea ha dado pruebas de su seguridad y de su fiabilidad. Es uno de los sectores más reglamentados del mundo, con 126 reactores en servicio en 14 países europeos. Los constantes intercambios entre las agencias dan a esta industria la capacidad de garantizar los más altos estándares de seguridad del mundo. Esto es especialmente cierto para los métodos de gestión de residuos. La industria nuclear europea es una industria líder en el mundo, equipada con tecnologías innovadoras de carácter único. Su desarrollo podría generar en Europa cerca de un millón de empleos muy cualificados. A medida que se desarrolla la cooperación entre los Estados miembros pronto seremos capaces de construir nuevos reactores modernos, tales como el proyecto de pequeños reactores modulares (SMR). Esas son las razones por las que la nuclear debe ser tratada del mismo modo que todas las otras fuentes de producción de energía descarbonizada. Los tratados europeos permiten a cada Estado miembro definir su propia combinación energética. Es esencial que nuestros derechos en la materia sean respetados y que todas las tecnologías de producción de energía de baja emisión de CO2 sean consideradas de manera equitativa. Es, por lo tanto, absolutamente indispensable que la energía nuclear sea incluida en el marco de la taxonomía europea antes del final de este año. Todos los análisis científicos solicitados por la Comisión Europea acerca del impacto ambiental de la energía nuclear llevan a la misma conclusión: no existe ninguna prueba científica de que la energía nuclear contribuya más al calentamiento climático que las otras energías incluidas en la taxonomía. Necesitamos a la energía nuclear para ganar la batalla del clima.Es nuestra mejor arma para llevar a cabo ese combate. Es una fuente de energía, limpia, segura, independiente y competitiva. A los europeos nos ofrece la oportunidad de seguir desarrollando una industria de fuerte valor añadido, de crear miles de empleos cualificados, de reforzar nuestro liderazgo medioambiental y de asegurar la autonomía estratégica y energética de Europa. No dejemos pasar una oportunidad tan crucial”.
ECONOMIA GLOBAL
La preocupació immediata està centrada en el rebrot inflacionista, sense que els economistes es posin d’acord sobre si es tracta d’un fenomen conjuntural o estructural. Més enllà d’aquesta preocupació, es perfilen propostes de fons sobre l’orientació de la política econòmica global: Mariana Mazzucato proposa un nou consens econòmic mundial i Dani Rodrik reflexiona sobre una nova concepció de la política de creixement:
Entrevista a Carmen REINHART a El País (11-10-21): “No veo la inflación como algo transitorio, puede ser persistente” La economista jefa del Banco Mundial apunta a los impuestos como el instrumento más efectivo para reducir la abultada deuda pública pospandemia … Hay que tener cuidado con los riesgos financieros que la política monetaria está alimentando … “Particularmente después de la Segunda Guerra Mundial, cuando varios países europeos y EE UU se quedaron con tremendos niveles de endeudamiento, parte de la solución fue la inflación y la represión financiera. Ahora nosotros ya llevamos una década de represión financiera, con tasas de interés reales negativas. Es cierto que la inflación ayuda, pero no soluciona todo: debe ir acompañada por una cierta disciplina fiscal, y en este momento eso es mucho más difícil: reducir transferencias es mucho más difícil políticamente que recortar gastos de guerra, como entonces. Y, sobre todo, a mí me preocupa la inflación por otro tema: porque es un impuesto regresivo que les pega especialmente a los pobres y que llega justo después de un shockcomo el de la covid, de por sí muy regresivo“.
Article de Mariana MAZZUCATO a Project Syndicate (13-10-21): Un nuevo consenso económico mundial [3] … “Los líderes mundiales tienen una opción simple: seguir apoyando a un sistema económico fracasado, o deshacerse del Consenso de Washington y reemplazarlo con un nuevo contrato social internacional. La alternativa es el «Consenso de Cornwall», recientemente propuesto. Mientras que el consenso de Washington minimizó el papel del Estado en la economía y presionó a favor de una agresiva agenda de libre mercado, desregulación, privatización y liberalización comercial; el Consenso de Cornwall (que refleja los compromisos expresados en la cumbre del G7 en Cornwall en junio del año pasado) invertiría esos mandatos. Con la revitalización del papel económico del Estado, nos permitiría dedicarnos a implementar metas sociales, crear solidaridad a escala internacional y reformar la gobernanza mundial en pos del bien común. Esto significa que para obtener subsidios e inversiones de las organizaciones estatales y multilaterales los beneficiarios estarían obligados a implementar una rápida descarbonización (en vez de una rápida liberalización del mercado, que exigen los préstamos del FMI para programas de ajuste estructural). Esto significa que los gobiernos pasarían de reparar —intervenir solo cuando el daño ya fue hecho— a preparar: actuar anticipadamente para protegernos de los riesgos e impactos futuros. El Consenso de Cornwall también nos llevaría de la corrección reactiva de las fallas de mercado a la modificación y creación proactiva de los tipos de mercados que necesitamos para cultivar una economía verde. Nos llevaría a reemplazar la redistribución por predistribución. El Estado coordinaría asociaciones público-privadas orientadas a misiones para crear una economía resiliente, sostenible y equitativa. ¿Por qué es necesario un nuevo consenso? La respuesta más obvia es que el modelo anterior ya no produce beneficios ampliamente distribuidos, si es que alguna vez lo hizo. Demostró ser desastrosamente incapaz de responder con eficacia a los grandes impactos económicos, ecológicos y epidemiológicos. Cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas adoptados en 2015 ya iba a ser difícil con los acuerdos de gobernanza mundial predominantes, pero ahora, después de una pandemia que llevó a las capacidades estatales y de los mercados más allá del punto de quiebre, la tarea se tornó imposible. La actual situación de crisis hace que un nuevo consenso mundial sea fundamental para la supervivencia de la humanidad en este planeta. Estamos en el punto de inflexión de un cambio de paradigma que debió haber ocurrido mucho tiempo atrás, pero este progreso fácilmente se puede desandar. La mayoría de las instituciones económicas siguen rigiéndose por normas anticuadas que les impiden conseguir las respuestas necesarias para poner fin a la pandemia, ni que hablar de la meta del acuerdo climático de París de limitar el calentamiento mundial 1,5 °C respecto de los niveles preindustriales. Nuestro informe destaca la urgente necesidad de fortalecer la resiliencia de la economía mundial contra futuros riesgos e impactos, ya sean agudos (como las pandemias) o crónicos (como la polarización extrema de la riqueza y el ingreso). Argumentamos a favor de una reorientación radical en nuestra forma de pensar el desarrollo económico: pasar de medir el crecimiento en términos de PBI, VAB (valor agregado bruto) o rentabilidad financiera a evaluar el éxito sobre la base de la consecución de metas comunes ambiciosas. Tres de las recomendaciones más destacadas del informe están vinculadas con la COVID-19, la recuperación económica pospandemia y la degradación climática. En primer lugar pedimos al G7 que garantice la equidad en las vacunaciones a escala mundial, y que invierta sustancialmente en la preparación para pandemias y el financiamiento de la salud orientado a misiones. Debemos lograr que el acceso equitativo, especialmente a las innovaciones que se benefician gracias a las grandes inversiones y los compromisos de compra anticipada del Estado, se convierta en una prioridad. Reconocemos que para esto será necesario un nuevo enfoque en la determinación de los derechos de propiedad intelectual. De manera similar, el Consejo de Economía de la Salud para Todos de la Organización Mundial de la Salud (que presido) enfatiza que se debe reformar la gobernanza de la propiedad intelectual para reconocer que el conocimiento es resultado de un proceso de creación de valor colectivo. En segundo lugar, sostenemos que es necesaria una mayor inversión estatal para la recuperación económica pospandemia y compartimos la recomendación del economista Nicholas Stern de aumentar ese gasto al 2 % del PBI por año, captando así un billón de dólares por año desde ahora hasta 2030. Pero conseguir más dinero no es suficiente, la forma en que se lo gasta es igualmente importante. Se debe canalizar la inversión pública a través de nuevos mecanismos contractuales e institucionales que midan e incentiven la creación de valor a largo plazo en vez de beneficios privados a corto plazo. Y en respuesta al mayor de los desafíos —la crisis climática— solicitamos un «CERN de tecnología climática». Inspirado en la Organización Europea para la Investigación Nuclear, un centro de investigación orientado a misiones y centrado en la descarbonización de la economía concentraría la inversión pública y privada en proyectos ambiciosos, entre ellos, la eliminación del dióxido de carbono de la atmósfera y la creación de soluciones sin emisiones de carbono para sectores «de difícil mitigación» como el transporte, la aviación, el acero y el cemento. Esta nueva institución multilateral e interdisciplinaria funcionaría como catalizador para crear y modificar nuevos mercados de energías renovables y producción circular. Estas son solo tres de las siete recomendaciones que hicimos para los próximos años. Juntas proporcionan el andamiaje para construir un nuevo consenso mundial, una agenda de políticas para regir el nuevo paradigma económico que ya empieza a tomar forma. Está por verse si el Consenso de Cornwall se mantendrá, pero algo debe reemplazar al consenso de Washington si queremos prosperar en vez de simplemente sobrevivir en este planeta. La COVID-19 nos permite entrever los problemas trascendentales de acción colectiva que enfrentamos. Solo la cooperación y coordinación internacional renovada de las capacidades estatales ampliadas —un nuevo contrato social avalado por un nuevo consenso— puede prepararnos para abordar las crecientes crisis entrelazadas que nos aguardan”.
Article de Dani RODRIK a Project Syndicate (11-10-21): The Metamorphosis of Growth Policy Industrialization has been essential to reducing poverty historically. But today’s global and technological context implies that economic growth in developing countries is now possible only by raising productivity in smaller, informal firms that employ the bulk of the poor and lower-middle classes … “Therefore, next-generation growth policies will have to target these services and find ways to increase their productivity. The reality is that few informal firms will grow to become “national champions.” But by offering a range of public services – help with technology, business plans, regulations, and training for specific skills – governments can unlock the growth potential of the more entrepreneurial among them. The provision of such services can be conditioned on government monitoring and soft employment targets. This would enable positive self-selection, with only those micro enterprises with greater capabilities choosing to sign up for government assistance. Traditionally, East Asian-style industrial policies target the larger, more productive manufacturers most likely to become exporters. Future “industrial policies” will have to focus instead mostly on smaller, services firms, most of which are unlikely to be exporters. This new generation of industrial policies targeting lower-productivity segments can both enhance the livelihoods of the urban poor and boost productivity in the labor-absorbing sectors of the economy. One implication is that social policy and growth policy will increasingly overlap. The best social policy – enabling sustainable poverty reduction and enhanced economic security – is to create more productive, better jobs for workers at the bottom of the skill distribution. In other words, social policy must focus on firms as much as households. And the new global and technological context implies that economic growth is now possible only by raising productivity in smaller, informal firms that employ the bulk of the poor and lower-middle classes. Development policy may become unified at last”.
LA CONFRONTACIÓ ENTRE POLÒNIA I LA UNIÓ EUROPEA
El desafiament de Polònia, per mitjà del seu Tribunal Constitucional, a l’ordre jurídic comunitari, pot ser interpretat com el primer pas cap a un trencament irreversible, que, de totes maneres, sembla improbable a la vista de la seva dependència econòmica europea i d’una. opinió pública majoritàriament europeista. Però no està de més recordar que la principal font d’inspiració de l’euroescepticisme jurídic és el Tribunal Constitucional alemany:
Article de Guillermo ÍÑIGUEZ a El País (9-10-21): Cómo desactivar el órdago polaco. El fallo del Tribunal Constitucional de Polonia constituye el mayor ataque que ha sufrido el orden jurídico europeo en su historia … “Las consecuencias legales del fallo son, pese a todo, paradójicas. Por una parte, dejan al país al borde del ‘Polexit’ jurídico: un Estado miembro que rechaza la primacía y que se niega a aplicar los Tratados no puede participar en un proyecto basado en la cooperación leal, la asistencia mutua y el Estado de derecho. Sin embargo, la propia fortaleza del derecho comunitario resta gran parte de su fuerza jurídica a la sentencia del alto tribunal. Ya en el año 1978, en el caso Simmenthal (asunto 106/77), el TJUE declaró que, en caso de conflicto entre el derecho comunitario y una norma interna, dicha norma interna resultaría inaplicable inmediatamente ―es decir, inmediatamente y sin necesidad de decretarlo un tribunal nacional―. Si a esto le sumamos, como se decretó en Costa/ENEL, que el derecho comunitario siempre prima sobre el nacional, el resultado es obvio: desde un punto de vista estrictamente judicial, el fallo del Constitucional carece de validez, el derecho comunitario seguirá primando sobre el polaco y el sistema jurídico europeo podrá seguir funcionando sin (casi) problema legal alguno. Más impredecible que la jurídica será su dimensión política. La sentencia del alto tribunal no entrará en vigor inmediatamente: deberá ser publicada en el boletín oficial del país, en un proceso que se puede alargar varias semanas. Durante este intervalo, el Gobierno liderado por Mateusz Morawiecki tratará de usarla como baza en la batalla que libra, desde hace meses, con la Comisión Europea. En juego está el plan de recuperación y resiliencia polaco: casi 36.000 millones de euros ―de los cuales 23.900 serán a fondo perdido― que la Comisión tiene bloqueados a falta de que el Ejecutivo polaco acate varias sentencias del TJUE, garantice la independencia de su sistema judicial y frene la regresión democrática que lleva teniendo lugar desde hace un lustro. La desobediencia del Constitucional, por lo tanto, puede convertirse en un peón más en la partida de ajedrez que libran Bruselas y Varsovia desde que se aprobara el fondo de recuperación. Hay tres razones, sin embargo, para pensar que Varsovia no aguantará el pulso contra Bruselas. En primer lugar, su dependencia económica de la UE: si en el ciclo 2014-2020 ya fue el país más beneficiado por los fondos estructurales, el fondo de recuperación y el famoso mecanismo de condicionalidad suponen una seria amenaza para los de Morawiecki, que pueden tener que elegir entre mantener su pulso jurídico o acceder a los fondos europeos. En segundo lugar, la población polaca es mayoritariamente europeísta. Según el último Eurobarómetro, los polacos confían más en la UE que en su propio Gobierno (49% frente al 37%); se sienten más europeos que la media (81% frente al 72%); y tienen una imagen positiva de la Unión (53%, frente a un 39% que la ve con malos ojos): declararse en rebeldía frente a Bruselas y Luxemburgo, por ello, puede tener un alto coste político para el Ejecutivo. Dichos cálculos electoralistas son, precisamente, el tercer factor a tener en cuenta. Ya en las elecciones presidenciales de 2020, el partido Ley y Justicia (PiS) se impuso por apenas 400.000 votos: un Gobierno que, a dos años de las elecciones legislativas, impidiera la llegada al país de casi 40.000 millones de euros tendría muy difícil revalidar su mayoría en 2023. Frente a todo ello, una Unión Europea que se muestre firme ―que deje claro, en otras palabras, que no tolerará chantajes políticos, legales ni económicos― tendrá todas las de ganar. El fallo del Tribunal Constitucional polaco no pone en jaque el proyecto europeo, pero supone una grave amenaza que la Unión Europea ha de tomarse en serio. La solución a la deriva eurófoba de Varsovia, sin embargo, no puede pasar por una retórica belicista contra el país o por la amenaza de expulsar a Polonia de la Unión ―un escenario que, en todo caso, los Tratados no contemplan―. Bruselas deberá, por el contrario, aprender a usar los numerosos instrumentos legales a su disposición: aplicando el mecanismo de condicionalidad a rajatabla, recurriendo los despropósitos jurídicos del Gobierno y defendiendo la independencia de su poder judicial, la Unión Europea mostrará a la ciudadanía polaca que no es el enemigo externo que denuncia su presidente, sino su mejor aliado contra el autoritarismo de su propio Ejecutivo. Solamente así se podrá desactivar el órdago polaco”.
Article de Wolfgang MÜNCHAU a El País (11-10-21): ‘Ultra vires’: batalla jurídica en la Unión Europea El Tribunal Constitucional alemán nunca ha hecho nada tan extremo como lo que sucedió en Polonia la semana pasada. Pero años de retórica legal antieuropea en el gran país europeo han abonado el terreno para el secesionismo jurídico en otros lugares … “El papel del Tribunal Constitucional alemán en todo esto es indirecto, pero no por ello carente de importancia. Lo que ha hecho es participar en un discurso jurídico que hizo posible la indignación polaca. Tal vez los lectores recuerden que el TJUE fue un factor de primer orden en los debates sobre el Brexit.¿Qué habría pasado si los partidarios de la permanencia hubieran sabido que podían haber renacionalizado algunos de esos poderes? A pesar de la eurofobia que desembocó en la salida del Reino Unido de la UE, entre los profesionales de la justicia el sentimiento secesionista estaba mucho menos extendido que en Alemania o Polonia. El tribunal polaco, a diferencia de los de Alemania y Reino Unido, está compuesto por leales políticos. La traducción inglesa de la sentencia suena más a panfleto político que a texto legal. A los magistrados del Constitucional alemán también los nombran los políticos, pero representan un amplio espectro de opiniones jurídicas. Los prejuicios antieuropeos no tienen su origen en las injerencias políticas, sino en la propia profesión. Los juristas, al igual que los economistas, siguen escuelas de pensamiento teórico que concuerdan con sus propias opiniones políticas. Algunos de los argumentos esgrimidos durante las audiencias polacas eran copias calcadas de los expuestos por el Tribunal Constitucional alemán. Karlsruhe, por ejemplo, popularizó conceptos legales como ultra vires y el principio de democracia. Ambos parecen más inocentes de lo que son. El tribunal sostiene que la soberanía puede ser conferida, pero no compartida. Esto implica que el TJUE no puede ser el árbitro de su propia jurisdicción. También significa que el derecho de la UE no prevalece sobre el derecho nacional en las áreas que quedan fuera del perímetro acordado, y que son los tribunales nacionales los que deciden dónde se sitúa exactamente ese perímetro. Karlsruhe, sin embargo, acepta la primacía del derecho de la UE dentro del perímetro, como ocurre con el mercado único o la política comercial. Las políticas fiscal y de defensa no entran en esa jurisdicción. En consecuencia, si se quisiera una unión fiscal o un Ejército europeo, no tendría cabida en los límites del tratado existente. El siguiente nivel de integración europea no podrá llevarse a cabo hasta que los Estados miembros acuerden cambiar los tratados de la Unión, y en el caso de Polonia y Alemania, también sus constituciones nacionales. Casi con total seguridad, la sentencia polaca acabará con Polonia retractándose. Veo el Polexit como un resultado posible pero improbable. Pero recordemos que, al principio, pasaba lo mismo con el Brexit. La versión de Karlsruhe del euroescepticismo jurídico ha sido mucho más inteligente, y también más eficaz. Consiguió crear de la nada hechos legales que influyeron en la postura negociadora de los sucesivos Gobiernos alemanes en relación con la UE. La sentencia polaca, en cambio, se ha redactado como una provocación deliberada que podría hacer el juego al partido Ley y Justicia de cara a las elecciones de 2023. Karlsruhe no es responsable de lo que está pasando en Polonia, pero sí de haber dado origen a un discurso que otros hacen suyo y llevan al límite”.
Article de Cyrile BRET i Florent PARMENTIER a Telos (13-10-21): Le Polexit n’aura pas lieu! [4] … “Brexit et Polexit: comparaison n’est pas raison. En matière d’Union européenne, comparaison n’est pas raison et la menace d’un Polexit est bien différente de la réalité d’un Brexit, pour des raisons à la fois politiques, économiques et diplomatiques. En premier lieu, le Brexit a été lancé par les Britanniques eux-mêmes, il est plus précisément le résultat d’un jeu de pouvoir au sein du Parti conservateur anglais, alors que le Polexit est une menace agitée par Paris et Berlin, déplorant le comportement du PiS. De fait, le soutien populaire à l’Union européenne est massif dans l’opinion polonaise, et ne s’est pas démenti ; il est de l’ordre de 80%. Si la jeunesse est fortement mobilisée, comme souvent à l’évocation de l’Europe, l’appel à manifester touche jusqu’à Wanda Traczyk-Stawska, 94 ans, ancienne combattante de l’insurrection de Varsovie en 1944. Le PiS ne défend pas cette ligne, tâchant aujourd’hui de minimiser la portée de son acte. Il a pourtant contribué à remettre en selle Donald Tusk, revenu il y a trois mois reprendre la tête du parti Plateforme civique (PO) ; l’ancien Premier ministre (2007-2014) et Président du Conseil européen (2014-2019) sait que les prochaines élections sont loin (elles sont prévues pour 2023) mais qu’il est parfois utile de partir tôt. Il y a également un volet économique qui rend le Polexit hautement improbable : depuis 2015, la Pologne a connu un rattrapage vis-à-vis de l’Ouest du continent sans équivalent dans l’histoire, et davantage encore dans les régions géographiquement proches de l’UE. Ce « miracle » économique polonais doit naturellement beaucoup aux fonds européens, à la libre circulation de la main-d’œuvre et des capitaux ainsi qu’ à l’ouverture de l’économie polonaise. Le pays est devenu une des usines de l’Europe. Réciproquement, il ne faut pas négliger que l’économie européenne doit beaucoup à la Pologne : c’est une des économies européennes dont les perspective de croisssance structurelle sont nettement positives. La Pologne est encore un vaste marché en croissance et un vivier de main-d’œuvre qualifiée pour toute l’Europe. Enfin, le précédent du Brexit a un côté répulsif : il a fallu près de cinq ans pour trouver un accord, alors que le Royaume-Uni est une administration multiséculaire qui a pu régner sur un immense empire. En dépit de la capacité de négociation d’un Etat membre du Conseil de sécurité des Nations unies, les difficultés sont nombreuses, du renouveau du nationalisme écossais à la question irlandaise, en passant par les pénuries actuelles – qui évoquent plutôt la Pologne d’hier que le rêve de Global Britain ! Ni sa géographie ni ses ambitions ne prédisposent la Pologne à tenter de faire cavalier seul, ce qui lui a historiquement été défavorable. D’ailleurs, si elle suivait vraiment ce chemin, qui sait comment elle pourrait peser sur les choix européens de l’extérieur, ou trouver des conditions de départ n’impliquant pas de dommages sérieux pour les intérêts polonais ? La Pologne paie déjà une partie de l’agressivité du PiS quand c’est la Lituanie qui fait figure d’intermédiaire dans la crise biélorusse ; elle vient de voir un allié, le Premier ministre tchèque, Milos Babis, ne plus être en mesure de rester le maître du jeu à Prague. Cet été, l’achèvement du gazoduc Nord Stream, suite à des tractations germano-américaines, a été vécu comme un camouflet géopolitique. Nul doute que disposer de plus de gaz russe pour l’Europe ne fait pas partie des souhaits des dirigeants polonais ! Mais si la Pologne a du mal à peser face aux Russes en étant à l’intérieur de l’UE, qu’en serait-il si elle était à l’extérieur ? À Varsovie, c’est une perspective qu’on ne peut imaginer. En d’autres termes, l’hypothèse d’un Polexit est une erreur d’appréciation sur la place de la Pologne et, à travers elle, des Etats membres d’Europe centrale et orientale : la Pologne est un acteur important de l’UE et de l’OTAN à la frontière orientale du continent, mais elle sait également que ses relations avec le Russie sont durablement mauvaises. Et qu’elle a besoin de l’Union européenne pour lui résister. Tensions prévisibles, rupture improbable. Selon toute vraisemblance, pour des raisons internes, le gouvernement actuel sera contraint d’amender sa position, sauf à encourir le risque de l’impopularité liée à la montée d’une anxiété sociale et politique dans cette crise. Faut-il, dès lors, en conclure que cette stratégie de la tension a peut-être trouvé son point culminant ? Rien n’est moins sûr. Si elle peut servir de ligne rouge pour les plus modérés, rien ne dit que la crise actuelle ne peut pas amener à une surenchère interne au sein du PiS, comparable à ce qu’on a pu observer pour les conservateurs britanniques. Les tensions risquent donc de perdurer, et une éventuelle alternance est encore loin. Les prochaines élections générales auront lieu en 2023. En revanche, si la rupture avec l’UE est improbable, le gouvernement polonais risque de continuer à se chercher des boucs-émissaires à l’extérieur. Ce n’est bon ni pour l’Europe, qui a besoin d’une Pologne constructive, ni pour la Pologne elle-même et ses ambitions”.
RENAIXEMENT SOCIALDEMÒCRATA?
Els resultats electorals recents a Alemanya i Itàlia permeten especular sobre un possible renaixement de la socialdemocràcia, però la fragmentació dels mapes polítics i la volatilitat electoral no apunten precisament a que sigui possible recuperar la solidesa dels grans partits centrals del sistema polític. En tot cas, una majoria d’electors sembla demanar moderació i competència enfront de les aventures populistes:
Article d’Andrea RIZZI a El País (9-10-21): Avance socialdemócrata: ¿resurrección ideológica o seducción gestora? [5] No debería subestimarse el peso del perfil competente de los candidatos en los éxitos cosechados en Alemania e Italia … “La lectura según la cual en tiempos tan convulsos como los actuales recobra fuerza la propuesta protectora socialdemócrata, con su apuesta por los servicios públicos, es obviamente racional. Pero el pasado pone en alerta, porque la socialdemocracia no logró establecerse como respuesta principal al anhelo de protección de los perdedores de la globalización y de la crisis que empezó en 2008; y el presente, con los casos alemán e italiano, invita a analizar otras pistas que no deberían subestimarse. En concreto, en estos dos episodios electorales recientes, la competencia personal de los candidatos parece haber desempeñado un papel, si no decisivo, al menos muy relevante. Scholz ha destacado en la campaña como el candidato más sólido, como gestor eficaz, el mejor heredero de una apreciada tradición merkeliana de método y pragmatismo. Si en Alemania ha pesado el deseo de seguir con una gestión competente, en Italia el impulso fundamental parece ser regresar a ella después de las aventuras encarnadas por el Movimiento 5 Estrellas (M5S) y La Liga con liderazgos escasamente cualificados para la administración de la res publica. En Roma y Turín, donde gobernaba, el M5S ha quedado vapuleado, en un epitafio nítido a su andadura. La Liga, con sus socios del ámbito conservador y de ultraderecha, ha cosechado pésimos resultados tras sufrir enormes dificultades para presentar candidatos sólidos. Por el otro lado, varias de las figuras que han ganado -o tienen buenas perspectivas de ganar en segunda vuelta- con la bandera progresista tienen perfiles con trayectorias solidísimas que, cabe observar, destacan por encima de la ortodoxia ideológica. El nuevo alcalde de Nápoles (expresidente de la conferencia de rectores), el reelegido regidor de Milán (antaño eficaz gestor de la Expo 2015) o el probable nuevo regidor de Roma (exministro de Economía) encajan en esa lectura. Al otro lado del Atlántico, es posible que Joe Biden lograse su victoria de 2020 con un extraordinario número de votos en buena medida precisamente por ser percibido, más allá de la definición ideológica, como un gestor capaz y sensato frente a la convulsa, para ser suaves, propuesta trumpiana. A este lado del océano, en España, la valoración que cosecha Yolanda Díaz por parte del conjunto de la ciudadanía, muy superior a la de Pablo Iglesias, también bebe de esa lógica, y puede leerse en la clave de la dicotomía de valores competencia gestora / ideología. En este caso, queda por contrastar en las urnas si esto será suficiente para frenar la hemorragia política de ese espacio. Puede que estos sean síntomas de un creciente anhelo ciudadano. Tras una época de llamaradas retóricas (Brexit, Trump, La Liga, etc.) y en medio de fuertes oleajes (pandémicos, energéticos, geopolíticos, etc.) quizá está al alza el valor de la competencia, ese lugar exacto entre el extremo de los populistas –iluminados evangelizadores de verdades en nombre del pueblo- y los tecnócratas –en nombre del conocimiento-. No todo debería leerse en el tradicional eje derecha/izquierda, y tampoco en el más reciente de sociedades abiertas/cerradas. La socialdemocracia, con su noble historia y fuertes raíces en las sociedades, está bien situada para encumbrar candidatos que respondan a ese anhelo. Hará bien en estudiar a fondo el significado de sus recientes síntomas de vitalidad, comprender el peso de cada elemento en la ecuación. La máxima clásica de conocerse a sí mismos mantiene su vigencia”.
Article de Karsten RUDOLPH a il Mulino (11-10-21): L’incertezza come segno della democrazia Le elezioni tedesche disegnano uno scenario nuovo, non tanto per il risultato elettorale, quanto per le tendenze di lungo periodo di cui sono state effetto e che hanno contribuito ad accelerare. La Repubblica di Berlino non sarà più la stessa. E a sinistra serve chiarezza … Se all’inizio tra le questioni degli elettori stavano in cima la lotta ai cambiamenti climatici e la ricostruzione dell’economia dopo la pandemia, alla fine c’era anche la giustizia sociale … Dopo il 1989 un divario profondo, politico e psicologico, tra la Spd e la Pds/Linkspartei/Linke ha fatto in modo che la sinistra, pur disponendo di una maggioranza numerica, non potesse diventare maggioranza politica al Bundestag … “Le attuali interpretazioni del risultato elettorale si incentrano tutte sul ruolo dei capilista (Spitzenkandidaten). Per quanto riguarda il candidato cancelliere socialdemocratico questo significa: la decisione di candidare Olaf Scholz è stata presa per tempo, era ed è rimasta indiscussa nel suo partito. Il candidato ha mostrato una determinazione straordinaria, era l’unico che all’inizio credeva ancora alla vittoria mentre nessuno era disposto a scommetterci. Facendo sfoggio della sua competenza ha iniziato gradualmente a brillare molto più degli altri due come il candidato più stimato, riuscendo così a risollevare i pessimi sondaggi del suo partito e a spostare infine anche i temi della campagna elettorale: se all’inizio tra le questioni degli elettori stavano in cima la lotta ai cambiamenti climatici e la ricostruzione dell’economia dopo la pandemia, alla fine c’era anche la giustizia sociale” … “… occorre tentare perlomeno di abbozzare quale sia stato il significato storico di queste elezioni e perché la politica tedesca ne sarà cambiata profondamente. Primo: l’idea dei partiti di popolo (Volksparteien), con la quale è stato spiegato il successo della Repubblica federale rispetto al fallimento della Repubblica di Weimar, è morta. Non c’è più in Germania un partito di popolo socialdemocratico o uno cristianodemocratico, perlomeno non nella forma in cui li abbiamo conosciuti. Secondo: anche in Germania i risultati elettorali producono configurazioni poco chiare. Diversamente dal passato, le elezioni non contribuiscono a chiarire i rapporti politici. Sono i politici, tramite lunghe trattative, a determinare coalizioni fra partiti e non i militanti con la campagna elettorale o gli elettori tramite le elezioni. Potrebbero sembrare osservazioni banali perché corrispondono a una realtà che esiste da tempo in molti Paesi europei. Tuttavia, sollevano una serie di questioni strategiche non risolte. Sarebbe opportuno, invece, prestarvi attenzione per non essere sorpresi di quello che un giorno, improvvisamente, è diventato realtà politica. L’idea delle Volksparteien è sempre stata connessa alla necessità di definire nei partiti compromessi stabili tra diversi interessi e ideologie; grazie a questa capacità di integrazione per i partiti era più facile definire dei compromessi fra loro. Se i contrasti tra i vari interessi diventano troppo rigidi – siano essi di natura economica, sociale o ideologica – producono anche il rifiuto della responsabilità politica. Detto altrimenti: la tendenza di lungo periodo che premia i piccoli partiti rafforza quella verso partiti di interessi determinati, di ambienti specifici e di visioni del mondo. Con una simile tendenza i tedeschi non hanno avuto una buona esperienza durante la loro prima democrazia. Essa raffigura politicamente una frammentazione sociale in milieu, bolle ideologiche e gruppi di interessi che difficilmente può essere ricomposta. E questo determina anche la diminuzione del consenso per le decisioni politiche. Non occorre evocare i fantasmi del passato, ma non si può negare che in futuro trattative più complicate dovranno superare contrasti che si profilano più profondi. Questo contraddice la richiesta degli elettori di trasparenza, chiarezza e riconoscibilità nella politica: c’è da temere che verso di essa il malcontento aumenterà. Le elezioni federali hanno spostato, inoltre, il problema della costituzione del campo asimmetrico da sinistra a destra, che ha in Germania una lunga storia. Com’è noto non si riuscì a superare la divisione del movimento dei lavoratori fino a quando il partito comunista era tenuto al guinzaglio da Mosca. Dopo il 1989 un divario profondo, politico e psicologico, tra la Spd e la Pds/Linkspartei/Linke ha fatto in modo che la sinistra, pur disponendo di una maggioranza numerica, non potesse diventare maggioranza politica al Bundestag. Dopo che Alternative für Deutschland si è stabilizzata, almeno temporaneamente, nel sistema politico, le maggioranze di destra non possono più, matematicamente, diventare opzioni politiche. Ecco perché si pone la questione della forma che la destra politica dovrà assumere. Questione che va ben oltre la richiesta di rinnovo del personale nella Cdu: un altro cambio al vertice non farà splendere il sole in casa democristiana. Che cosa significa una «riorganizzazione radicale» della Cdu, perché nulla sia lasciato intentato come chiede il presidente dell’organizzazione giovanile? Che direzione dovrebbe prendere il «lavoro tematico» chiesto dal liberal-conservatore Friedrich Merz? Domande che ci portano allo spettro del nazionalismo. Il fondamento ideologico del populismo di destra, che tanto affligge i partiti democristiani, consiste nella rinascita del nazionalismo etnico. Dopo il 1945 non c’è stato nella Germania occidentale un partito di destra di successo che facesse precedere le posizioni nazionaliste agli sforzi per l’integrazione europea. E tuttavia AfD continuerà a giocare la carta del nazionalismo. E l’Union, in un serio processo di rinnovamento, non riuscirà ad aggirare questo tema con formule di compromesso, non foss’altro perché sono in ballo le sue tradizioni europee e di politica estera. Nel campo di sinistra, la Linke ha bisogno di un enorme processo di chiarificazione politica. AfD le contesta il ruolo di partito regionale della Germania dell’Est e a livello nazionale è sceso al di sotto della soglia del cinque percento. Rientra al Bundestag con un gruppo parlamentare solo grazie alla conquista di mandati diretti in tre circoscrizioni. Diviso tra essere opposizione radicale e un partito riformatore, adesso rischia addirittura una scissione. Nel voto parlamentare sull’operazione di evacuazione della Bundeswehr in Afghanistan, il gruppo parlamentare si è spaccato: la maggioranza si è astenuta ed è stata aspramente attaccata e considerata irresponsabile dalla Csu sino ai Verdi. Il suo vero problema, però, è stato non riuscire a mantenere una posizione salda: la maggioranza del gruppo si è astenuta, alcuni hanno votato a favore e altri contro. Proprio questa imprevedibilità, che segue le divisioni delle correnti interne, rende la Linke non solo incapace di essere parte di coalizioni di governo ma la conduce anche a una crisi nella quale è in gioco la sua stessa esistenza. Se – come negli Stati federali e nei comuni – la Linke si orienterà verso un progetto riformatore, allora si porrà la domanda sul perché in Germania dovrebbero esistere ancora due partiti socialdemocratici. Probabilmente, però, il partito continuerà a non decidere, aspettando di capire se potrà beneficiare da un’opposizione di sinistra a un governo retto da una coalizione «semaforo». Probabilmente no, dato che la forza di opposizione più forte sarà l’Union. Ciò dimostra anche che il rimodellamento sotterraneo del panorama politico ha da tempo portato a spostamenti tettonici, mentre in superficie si pretende ancora che i terremoti siano soltanto normali fenomeni meteorologici”.
FORMES I CARES DE L’EXTREMA DRETA A EUROPA
L’extrema dreta segueix manifestant el seu vigor per tota Europa, amb incidents greus com els de l’atac a la seu del principal sindicat italià (la CGIL); amb noves figures com Éric Zemmour que està eclipsant l’ultradreta de Marine Le Pen; amb la consistència electoral de Vox que pronostiquen les enquestes … :
Article d’Steven FORTI a Nueva Sociedad (octubre 2021): La lucha por la hegemonía en la extrema derecha italiana [6] Italia es el único país de Europa occidental en el que la extrema derecha supera el 40% de los votos. Aunque está dividida en facciones, tiene complicaciones en diversos territorios y sus principales líderes —Salvini de La Liga y Giorgia Meloni de Hermanos de Italia— manifiestan profundas diferencias, el espectro de una «orbanización» no es descabellado … “Italia vive un intermezzo cuyo desenlace es incierto. La legislatura terminará en marzo de 2023, pero en enero próximo se deberá elegir el nuevo presidente de la República y la posibilidad de que sea Draghi –como quisiera la extrema derecha– conllevaría unas más que probables elecciones anticipadas. Además, en el campo de las derechas no hay solo una lucha por la hegemonía entre Salvini y Meloni que, como hemos apuntado, tiene su réplica también en ámbito europeo. Queda por saber qué quedará de Forza Italia. Berlusconi acaba de cumplir 85 años y su partido vive un profundo declive: ya no es el federador de la centroderecha, sino una muleta liberal-conservadora de la extrema derecha. ¿Será canibalizado por Salvini y Meloni? Dependerá también de cómo se reconfigure el sistema de partidos en los próximos tiempos. Hay un sector que no vería mal la creación de un partido liberal-centrista junto al ex-primer ministro Matteo Renzi –cuya formación personalista, Italia Viva, no despega– con el objetivo de convertirse en fiel de la balanza para las futuras mayorías parlamentarias, mientras que hay otro que se ha subido ya —o que espera el momento mejor para subirse— al barco de Salvini o Meloni. Aunque la extrema derecha italiana vive un momento de tensiones internas nada desdeñables, sigue siendo mayoritaria en el país. Según todos los sondeos, mantiene el nivel de votos de 2019: lo que ha perdido la Liga ha ido a parar a Hermanos de Italia. Hablamos de algo más de 40%. Y con estos porcentajes, gracias a la actual ley electoral —bajo la cual, la mayoría de diputados se elige con el sistema mayoritario en circunscripciones uninominales— podría obtener no solo la mayoría absoluta, sino incluso una mayoría de dos tercios, suficiente para cambiar la Constitución. Así que, por más que Salvini esté a la baja, Meloni parezca estar a la altura para ocupar la silla de premier y los dos juntos no consigan conquistar las grandes ciudades, el espectro de una «orbanización» de Italia no es de por sí tan descabellado. Parafraseando al historiador británico Eric J. Hobsbawm, son años interesantes. Pero también muy preocupantes”.
Article de Paola LO CASCIO a El País (13-10-21): Todas somos la CGIL El antifascismo ha sido cada vez más desplazado y cuestionado como valor compartido, mientras la extrema derecha neofascista se reorganizaba y crecía, ocupando espacios de muchos tipos … “El antifascismo ha sido cada vez más desplazado y cuestionado como valor compartido, mientras la extrema derecha neofascista —que a principio de los años 90 había recibido correctivos ejemplares por parte de la justicia—, se reorganizaba y crecía, ocupando espacios de muchos tipos. Desde la colonización de las gradas de los campos de futbol, hasta la ocupación y la construcción de “centros sociales” (utilizando formas de luchas que habían sido propias de la izquierda y del movimiento antiglobalización) que desembocarían en la construcción de nuevas organizaciones —como en el caso de Casa Pound— hasta, en la segunda parte de los años dos mil, organizando movimientos estudiantiles. O ganando la alcaldía de Roma, a manos de Giovanni Alemanno, desde siempre militante del MSI y de AN y, en su juventud condenado a penas de prisión por agresiones a militantes de la izquierda. En esta situación llegó la crisis económica y sus consecuencias, con una revolución en el sistema político que vio crecer, por un lado el populismo del Movimiento 5 estrellas (que ahora parece mutar en alguna forma de centroizquierda); y por el otro de unas derechas construidas en torno a dos polaridades. Una de ellas —bajo el liderazgo de Salvini y con implantación especialmente en el norte—, reconvirtió el antiguo autonomismo e independentismo de la Lega en un partido nacionalista italiano, en la línea de los nacional populismos de matriz trumpiana que se han ido extendiendo a lo largo y a lo ancho de Europa. Otra polaridad —fuerte en el centro y en el sur y especialmente en la capital— quería llegar al mismo punto, pero partiendo de la tradición neofascista. Giorgia Meloni, la determinada lideresa de Fratelli d’Italia —que este fin de semana estaba en Madrid, en un gran acto de Vox—, viene de ese mundo. Era líder de los jóvenes del MSI en los años 90. Las dos polaridades han potenciado su presencia en la sociedad a base de elementos corrosivos para la convivencia civil. Las dos hacen discursos racistas, homófobos e islamofóbos. Y utilizan intensivamente las redes sociales y las fake news. Las dos apelan a la identidad nacional y al escepticismo respecto a la Unión Europea. Y las dos han jugado a construir alianzas con las fuerzas que en países como Polonia o Hungría están transformando sus sistemas en democracias iliberales. Últimamente —de la misma manera en que está acaeciendo en otras latitudes, sólo hace falta pensar en Madrid—, las dos han encontrado en la crítica a las restricciones para la pandemia, y en la resistencia a la vacunación, la vía para intentar capitalizar el malestar de una ciudadanía estresada a causa de casi dos años extremadamente difíciles. Estas extremas derechas son un peligro para la democracia, no sólo en Italia. Y no es una casualidad que ataquen un sindicato, en la medida en que es kriptonita para ellas. Las organizaciones que frente a las crisis, la desorientación y el miedo, plantean salidas construidas a partir del acuerdo, de la representación democrática de los intereses de los trabajadores y de la extensión de los derechos, son ahora mismo un tesoro para la defensa de la democracia, y no sólo para los intereses colectivos que representan. Hay que defenderlas y cuidarlas. Por todo ello, toda persona demócrata hoy sólo puede decir: ‘Todas somos la CGIL’”.
Article d’Antoni PUIGVERD a La Vanguardia (11-10-21): El fenomen Zemmour El polític francés sosté que el Maig del 68 és la matriu de la desconstrucció de França … “Zemmour és un intel·lectual “que ha llegit tots els llibres” mentre que Trump, illetrat, és un home d’acció, de poder i diners. Zemmour no suporta la visió americana del món. Però la dinàmica de revolta dretana contra l’statu quo els aproxima. La resurrecció de França que Zemmour reclama després del que ell ha descrit com un suïcidi s’assembla al “Make America great again” (Fem que Amèrica torni a ser gran). Coincideixen en el fre a la immigració (un tema molt més calent a França que als Estats Units). Si Trump apel·lava als valors tradicionals d’Amèrica, Zemmour sosté que el Maig del 68 és la matriu de la desconstrucció de França. Ara bé, la seva visió de la ciutadania s’inscriu en la línia clàssica francesa (jacobina i uniformista), ja que, apel·lant a la cèlebre frase del revolucionari Clermont Tonnerre sobre els jueus, afirma: “Tout pour les musulmans en tant qu’individus, rien en tant que peuple”. Zemmour és un fanàtic, però no serà tan fàcil de convertir-lo en caricatura com els Le Pen. Molt més intel·ligent que Salvini o que els extremistes de dreta típics, Zemmour pot ser el cop de pèndol que desestabilitzi l’hegemonia del cosmopolitisme políticament correcte al sud d’Europa. Fins ara, el mur o cordó sanitari establert contra els Le Pen ha impedit una veritable confrontació d’idees. Zemmour pot esberlar el mur de contenció de l’extrema dreta i reconstruir l’espai dretà entorn de la seva figura. La seva influència es faria sentir molt a Espanya. Generaria un corrent de força que afavoriria la fusió de PP i Vox. Una guerra cultural no era el que esperava Macron a les presidencials: amb Le Pen tot és més elemental. Macron haurà d’entomar alguns dels diagnòstics de Zemmour i això l’obligarà a formular solucions clarament alternatives. Pressionat per la batalla, potser Macron farà una proposta transversal per tal que, una vegada per totes, no calgui triar entre dos extrems: o l’impossible retorn al passat o la passió del políticament correcte per l’enginyeria cultural i identitària”.
Article d’Alain BERGOUNIOUX a Telos (30-09-21): Les mots d’Éric Zemmour [Éric Zemmour, La France n’a pas dit son dernier mot, Paris. Rubenpré, 2021] … “Le plus important est de voir qu’Éric Zemmour s’inscrit au croisement de deux types d’influences. La première relève de toute une tradition historique, le nationalisme identitaire, qui s’est cristallisée à la fin du XIXe siècle. La seconde tient d’une réalité présente, le moment populiste, illustré aux États-Unis, par le trumpisme que la défaite à l’élection présidentielle de novembre 2021 n’a pas effacé, et en Europe par la Hongrie de Victor Orban pour prendre le cas le plus emblématique”.
Article de Josep RAMONEDA a El País (9-10-21). Indiferencia: lo mejor contra la extrema derecha A Vox no se le combate haciéndole callar. Hay que ignorarles, negando recorrido a sus propuestas y dejando en evidencia sus barbaridades en el debate ideológico propio de una sociedad democrática … “Es reciente la incorporación al derecho penal del delito de odio. ¿Qué es el odio? ¿Hay una definición canónica susceptible de ser convertida en límite de lo aceptable? ¿Puede ser delito algo tan subjetivo? ¿Dónde está la frontera entre un sentimiento personal e intransferible como el odio y el hecho causa de imputación penal? El delito ha de ser objetivable, por tanto está en los actos, no en los sentimientos. Y al poner a estos por delante se reduce la objetividad en la evaluación de la conducta. No es tan importante lo que se castiga, como la actitud subjetiva que lo impulsa. Un disparate. Es uno de tantos ejemplos de una peligrosa tendencia en la evolución de las leyes penales y de las conductas políticas y judiciales, en un momento en que la derecha y la extrema derecha, jugando a la confusión de poderes, han hecho del juzgado de guardia el modo natural de responder a las iniciativas del gobierno. Es decir, incapaces de conseguir mayorías parlamentarias para sus propuestas buscan que los tribunales tumben lo que ellos no pueden hacer caer con sus votos en el parlamento. Una desnaturalización evidente de la democracia. No, a la extrema derecha no se la combate haciéndola callar, que es gasolina para enardecer a los suyos. Se combate ignorándola, negando cualquier recorrido a sus propuestas, y dejando en evidencia sus barbaridades en el debate ideológico propio de una sociedad democrática. Lo que sí es inadmisible es darles reconocimiento y legitimidad como está haciendo el Partido Popular (y como hacen a menudo los náufragos de Ciudadanos). Hacerles callar es reforzar su discurso victimista, darles reconocimiento es legitimar su desprecio por los valores democráticos y por los derechos fundamentales de las personas que ellos se empeñan en negar a las mujeres, a los colectivos LGTBI, a los emigrantes, y a todo aquello que se aparte del estrecho marco de la doble p: el patriotismo, patriarcal, excluyente por definición. Indiferencia: ésta debería ser la repuesta política a la extrema derecha. Sin entrar en pasteleo ni negociación con ellos. Que se consuman en su soledad. Lo cual haría exigible cierta complicidad entre los partidos para evitar que ninguna mayoría dependa de ellos. Pero esta batalla se está haciendo imposible porque el PP ya ha dado el paso: la extrema derecha forma parte de su familia. Y ahí están asumiendo sus exigencias de limitación de derechos y libertades en algunas comunidades, Madrid entre ellas; regalándole felicitaciones, como la de Cuca Gamarra por haber conseguido que el Constitucional se pronunciara contra la limitación de actividad del parlamento en la pandemia (que el propio Vox había impulsado), y estableciendo una estrategia para la parte final de la legislatura fundada en la complicidad de Vox como socio prioritario. Así se refuerza a la extrema derecha. No, penalizando la expresión de disparates. Por sus obras les conoceréis”.
Article d’Esteban HERNÁNDEZ a El Confidencial (9-10-21): “Esto es una fiesta”: por qué Vox continúa creciendo electoralmente Las encuestas siguen ofreciendo un buen resultado al partido de Abascal. ¡Viva 21!, que se inicia hoy, incide en los motivos que les llevan a contar con apoyo social … Arrinconar al contrario con descalificaciones puede funcionar, pero también volverse en contra. A Vox, hoy por hoy, le favorece … El éxito de Ayuso lo perciben positivo, en la medida en que les riega el campo: Vox recoge en España lo que Ayuso siembra en Madrid … “Construir un partido desde la comunidad, como está haciendo Abascal, posee ventajas e inconvenientes. No promete grandes éxitos a corto plazo, pero permite asentarse, ir limando punto por punto a sus rivales, y tener un espacio propio, que les da fortaleza en los malos momentos porque les ofrece un suelo. El 4M demostró que pueden resistir bien. El triunfo de Ayuso y la convicción de que Sánchez estaba débil impulsaron una subida en la intención de voto que hicieron creer a los populares que su momento había llegado. Sin embargo, ese crecimiento no provocó el efecto lateral previsible, la caída de Vox. En el instante en que el partido mayoritario de un espectro ideológico crece, lo natural es que se produzca un trasvase de voto desde el pequeño al grande por el impulso del voto útil. Esto no ha sucedido de momento con los de Abascal, que incluso están creciendo. Es un fenómeno llamativo en estos tiempos veloces, porque los partidos nuevos han vivido su época de efervescencia, han llegado a su punto álgido, y a partir de ahí han iniciado su declive; a veces paulatino, como le sucedió a Podemos, a veces de golpe, como ocurrió con Ciudadanos. Vox parece asentado, y si consolida esa comunidad de fieles, no solo podrá resistir las tentaciones del voto útil y se convertirá en una fuerza necesaria para gobernar, y por tanto influyente en España, sino que puede vivir agazapado a la espera de los errores de su competidor. Para, en ese momento, morder electoralmente de verdad“.
ENQUESTES I ESTUDIS ELECTORALS
Les enquestes publicades registren la consolidació de part del vot mobilitzat pee la dreta arran de les eleccions de Madrid i l’atonia del vot de les esquerres, projectant la sensació d’incertesa sobre el resultat de les futures eleccions. A més, s’assenyalen dos factors que poden ser determinants en aquest marc d’incertesa: l’impacte en la conducta dels electors de l’alça de preus de molts serveis bàsics i la incidència de partits locals en les circumscripcions més petites:
Enquesta d’IMOP Insights (28-09/8-10/21) per a El Confidencial (13-10-21): El PP aumenta su ventaja sobre el PSOE y la derecha alcanzaría La Moncloa Tras tres entregas, el Observatorio Electoral recoge un aumento de representación del espectro: 172 en la primera, 175 en la segunda y 176 ahora … Mientras la derecha experimenta una mejora leve pero sostenida, la izquierda se encuentra en claro retroceso
Article de Marta GARCÍA ALLER a El Confidencial (13-10-21): Cuidado con los dos fenómenos electorales que no salen en la encuesta Una de esas incógnitas determinantes que permanece escondida a la demoscopia es qué va a pasar a la izquierda del PSOE … El otro de los movimientos subterráneos que pueden reconfigurar el panorama electoral en el próximo año son las iniciativas de la España vacía
Article de Carles CASTRO a La Vanguardia (12-10-21): El voto de la España vaciada Una plataforma electoral de las provincias más despobladas podría sumar hasta 14 escaños a costa, sobre todo, de PSOE y Vox … El PP perdería hasta cuatro diputados del 2019 y podría ver neutralizado su actual despegue electoral … La izquierda quedaría a 25 escaños de la mayoría y el bloque conservador a más de 30, con el voto del 10-N … “De hecho, el eventual despegue del PP que le otorgan algunas encuestas puede verse neutralizado por una plataforma de candidaturas localistas, ya que el escaño que podría arrebatar a un PSOE convertido en segunda fuerza se lo adjudicarían entonces las listas de la España vaciada. En cualquier caso, la correlación parlamentaria reflejaría en cifras inequívocas las crecientes dificultades para la gobernabilidad: con el voto del 10-N, PSOE y Podemos reunirían 150 diputados (a 25 de la mayoría absoluta), mientras que PP, Vox y Ciudadanos sumarían hasta 144, con lo que quedarían a más de 30 escaños de la mitad más uno de la Cámara” … “Una España mal representada pero sobrerrepresentada. La España vaciada puede sentirse mal representada, pero no infrarrepresentada. Teruel elige un diputado por cada 34.000 electores, y Soria uno por cada 35.000. En cambio, Barcelona necesita más de 125.000 electores para sumar un escaño; Valencia, más de 127.000, y Madrid, 129.000. Y si estas provincias de gran tamaño demográfico aplicasen el mismo prorrateo que Teruel en la adjudicación del número de escaños, su representación crecería espectacularmente: en torno a 140 escaños para Madrid (frente a los 37 actuales); algo más de 120 para Barcelona (32 en la actualidad), y más de 50 para Valencia (que ahora elige 15). Así pues, existe una España vacía y vaciada, pero que está generosamente sobrerrepresentada”.
Article de Luis Federico FLORIO a La Vanguardia (12-10-21): Los políticos, en la diana por los precios de la electricidad disparados. El 52% de los mensajes responsabiliza a las autoridades de la situación actual … El de la luz es un debate politizado y sin referentes expertos, señala Ibo Sanz, coordinador del estudio … “Los españoles ven más responsabilidad en los políticos que en las compañías por la situación de altos precios en electricidad que se arrastra hace meses, según la tercera edición del Observatorio de la conversación social en España La Vanguardia-LLYC, que analiza la opinión en las redes sociales. El análisis de unos 3,9 millones de mensajes de Twitter del último año apunta que las autoridades políticas son las responsables de la subida del precio de la luz en el 52% de ellos, mientras que el 37% culpa al mercado o las eléctricas, por un 4% menciona las fuentes de energía y un 1% habla de los mercados internacionales o europeos”. “En definitiva, hay exceso de ruido en el debate, con las respuestas en un plano muy secundario. En cualquier caso, como soluciones al problema al analizar los mensajes sobre qué deberían hacer las autoridades políticas (el citado 8%), para el 33,4% la apuesta pasa por la creación de una empresa pública, el 33% opta por establecer topes de precios y un 31% se decanta por la reducción o eliminación de impuestos. La última es justamente donde más ha incidido el Ejecutivo, con la reducción del IVA de las facturas del 21% al 10%, la suspensión del impuesto a la generación eléctrica y la rebaja del 5% al 0,5% del de la electricidad. Pero este plan de choque, en el que se incluye también el recorte de los conocidos como beneficios caídos del cielo y que está en discusiones con el sector, no aprueba. Según las cifras del observatorio, el 43% lo suspende, en la que es la opción mayoritaria, pero nuevamente “la conversación sobre el plan está muy sesgada por la vinculación ideológica”, se lee”.
40è CONGRÉS DEL PSOE
Potser sigui demanar massa, però més enllà del ritual de cohesió propi d’un congrés polític, el PSOE hauria de donar senyals que està en disposició de renovar el seu projecte polític per oferir a la societat espanyola una nova perspectiva de progrés:
Article de Cristina MONGE a El País (14-10-21): Los dilemas del PSOE: redefinir el progreso [7] El posible retorno de la socialdemocracia europea a los años dulces y al éxito electoral dependerá de su capacidad para afrontar los actuales problemas con nuevas propuestas … “… acude a su 40º Congreso con dos ideas fuerza: unidad y renovación. Para escenificar la primera congregará a sus grandes figuras del pasado y del presente. Pero donde se la juega realmente es en la puesta en marcha de la segunda: diseñar el futuro sin dividir al partido” … “De entre todos los retos, el de la crisis ambiental juega un papel preponderante porque exige cuestionar paradigmas desarrollistas al uso y redefinir viejas ideas como la propia noción de progreso. No les corresponde solo a los socialdemócratas abordar este asunto, pero quedarse fuera les alejaría del futuro. En los debates que se avivan al mismo ritmo que la crisis se acentúa, surgen dos posiciones, ambas con parte de razón. A un lado los tecno-optimistas creen que la tecnología todo lo puede, y lo que no puede hoy lo podrá mañana. Al otro, los decrecentistas argumentan que la sostenibilidad solo se alcanzará decreciendo económicamente. Cierto: sin tecnología no hay sostenibilidad posible; pero solo con tecnología, tampoco. Y de la misma manera, parece que será necesario decrecer en algunos sectores económicos, pero hacerlo en conjunto, como sociedad, es algo que no defendería nadie que quisiera ganar elecciones. Así las cosas, están cobrando cada vez mayor importancia las opciones que plantean analizar en qué crecer y en qué decrecer en función de una nueva idea de progreso. Ya hace tiempo que se empezó a plantear que el PIB no es la mejor manera de medir la riqueza, y organismos como la OCDE llevan años trabajando en esto. Pero el PIB es solo un indicador. Lo que hay que redefinir es el concepto que describe. Esta nueva noción de progreso dentro del paradigma de la sostenibilidad condiciona desde la decisión de qué sectores económicos deben ser prioritarios y cuáles no, hasta la relación con los grandes oligopolios económicos o financieros; desde la manera de dar una salida justa y digna a las personas cuya actividad laboral resulte inviable bajo la premisa de la sostenibilidad o sea superada por los avances tecnológicos, hasta las políticas fiscales que permitan redistribuir la riqueza sin cargar las tintas ni en los más vulnerables ni, de forma exclusiva o desproporcionada, en las clases medias. Sería ingenuo pensar que un fin de semana de congreso puede resolver semejantes dilemas, pero en tiempos tan fluidos los interrogantes no aguantan mucho sin recibir respuesta. Quien primero redefina el progreso estará mejor posicionado para gestionarlo”.
DESPRÉS DE LA CONVENCIÓ DEL PARTIT POPULAR
De la convenció celebrada pel el Partit Popular no s’entreveu cap aportació positiva per afrontar les reformes institucionals pendents, inviables sense la implicació d’un partit sistèmic com el PP:
Article de Lluís BASSETS a El País (10-10-21): El mejor PP Las caricaturas se atraen: para la peor izquierda y el peor nacionalismo, no hay nada más cómodo y seguro … “La polarización tiene larga vida por delante, al menos hasta las próximas elecciones. La peor izquierda no ha podido convertirse en hegemónica ni el peor nacionalismo ha sacado nada de su cabalgada independentista. Pero al final, dale que dale, mientras los votos sumen, seguirán ambos en sus rumbos extraviados. Ni habrá un nuevo proceso constituyente ni España saltará en pedazos, pero ambos extremos seguirán vociferando, porque quieren que las cosas se queden como están. Es tan ensordecedor el ruido de los extremos, que apenas quedan decibelios para la mayoría pluralista y moderada, centrista y centrada, autonomista y constitucional, vasca y catalana pero también española, que todavía existe. Han olvidado algunos cómo se hizo la Constitución, cuando estuvieron todos, socialistas, comunistas y antiguos fascistas, autonomistas y soberanistas, vascos y catalanes, vencedores y vencidos. Sin la derecha, entonces Alianza Popular, ahora PP, nada se hizo entonces ni nada se podrá hacer ahora. Sin los nacionalistas, los vascos persistentes del PNV y los catalanes volubles de Convergència y ahora de Esquerra, tampoco se puede repetir. Tal como se alcanzó el consenso constitucional hace más de cuatro décadas hay que rehacerlo ahora. España merece un PP mejor, que no complazca tanto a la peor izquierda y al peor nacionalismo. También merece una mejor izquierda y un nacionalismo más sensato, que no convoquen todos los viejos fantasmas de nuestros retrocesos históricos”.
10 ANYS SENSE ETA
Amb el temps s’està oblidant que el problema més greu que hagut d’afrontar la democràcia espanyola des del seu reinici és la persistència del terrorisme d’ETA. Per això és de justícia l’evocació de Ramon Jáuregui del final d’ETA i el seu significat, com també l’elogi d’actituds com les de Maixabel Lasa:
Article de Ramón JÁUREGUI a El País (13-10-21): Fin de ETA: 10 años que transformaron nuestro mundo [8] Una década después de que la banda anunciara el “cese definitivo” de su “acción armada”, el País Vasco vive una situación de paz extraordinaria en la que se mezclan la generosidad y la voluntad de huida del pasado … “Nunca se les ha llamado así pero ETA fue, objetivamente, una organización golpista durante los años de construcción democrática de España. Sus intencionados ataques a mandos militares y a políticos y guardias civiles, día sí, día también, buscaban objetivamente provocar a los aparatos fácticos del Estado, en una espiral “acción-represión” en la que, desgraciadamente, también cayó una democracia débil, asediada y demasiado aislada en el País Vasco de entonces. El gran salto de paz lo dimos con el Pacto de Ajuria Enea. Otorgar al nacionalismo vasco el liderazgo en la deslegitimación social de la violencia (Ardanza: “No compartimos con ellos ni métodos ni fines”), e introducir en el país una nueva línea divisoria entre demócratas y violentos que sustituyó a la nefasta separación entre nacionalistas y no nacionalistas, fue definitivo en la superación del magma social que promovía o amparaba la violencia. Aquel Gobierno de coalición, PNV-PSE (PSOE), construido en gran parte sobre la generosidad socialista, inició otra etapa que resultó clave en la derrota final del terrorismo. Durante muchos años la democracia permitió la coexistencia del brazo político de la banda, creyendo y esperando que la violencia desaguara a la política. La disolución de ETA Político-militar a comienzos de los años 80 y la creación de Euskadiko Ezquerra (gracias a Mario Onaindía, Juan María Bandrés y Juan José Rosón) animaron esta convicción. Hasta que descubrimos que esa confianza era ingenua. En 2002, fruto del Pacto antiterrorista, decidimos ilegalizar su partido y su entorno social. Rectificar fue un acierto. La experiencia nos había demostrado que aprovechaban los espacios legales para retroalimentar y reforzar socialmente su violencia. De hecho, la ilegalización y la persecución judicial de su entorno ayudó a que emergiera en Batasuna una fuerte corriente política interna que reclamaba el fin de la violencia, antes de que esta arruinara su causa. Ellos ayudaron también a buscar el final. Han pasado muchos años y mucho sufrimiento, pero el final ha sido extraordinario. Mirando atrás, con la perspectiva de estos 10 años que han hecho irreversible la paz, nadie puede dudar de que la democracia española también superó este difícil reto. No hubo concesiones políticas. Sus presos cumplen sus penas y las víctimas ocupan la centralidad del relato. Ningún país de los que han sufrido fenómenos semejantes ha logrado un final tan limpio, tan rotundo, sin perjuicio ninguno a la justicia y al Estado de derecho. Que su entorno político participe de la democracia y de sus instituciones es la mejor manifestación de nuestra superioridad moral. “O votos o bombas”, decía Alfredo Pérez Rubalcaba, con esa inteligente sencillez con que resumía ideas complejas. Su renuncia a la violencia les otorgaba el derecho a la representación política que obtuvieran con sus votos. Por eso, resulta lamentable que algunos se empeñen en conceder a la violencia un triunfo que nunca obtuvo y devaluar, o peor, cuestionar así, la victoria de la democracia sobre el terror. Otro de los grandes mitos de esta tragedia es la que atribuye a la sociedad vasca la victoria sobre ETA. Realmente tenemos que reconocer que la reacción social a la violencia fue tardía y débil. Muchos vivimos la soledad de las víctimas y la frialdad política y eclesiástica del país durante muchos años como para poder decirlo. La reacción social contra ETA comenzó realmente en julio de 1997 cuando secuestraron y mataron a Miguel Ángel Blanco y se organizó en defensa de las víctimas con la creación del ¡Basta Ya! a principios del nuevo siglo. Fue importante en la fase final de la violencia, pero a ETA la venció la policía, desarticulando sus comandos y sus cúpulas, y convenciéndoles así de la imposibilidad de su triunfo y por tanto de la inutilidad de su lucha. En ese contexto, la aparición del terrorismo yihadista, el fin de la violencia en Irlanda, la presión interna de sus cuadros políticos y una escenificación internacional hábilmente gestionada por el presidente José Luis Rodríguez Zapatero y Rubalcaba, hicieron el resto. Hoy el País Vasco vive relajado y feliz. Tal y como pensábamos muchos, la pulsión radical se ha atenuado. El nacionalismo es mayoritario, pero su mayoría está limitada por la moderación y condicionada a su pragmatismo. Los sentimientos identitarios siguen siendo muy fuertes, pero la pretensión independentista se ha reducido al 20% de la población, algo menos de la mitad de lo que las encuestas mostraban hace 10 años. Cabe preguntarse para qué tanta tragedia. En No digas nada, una buena fotografía literaria del terrorismo irlandés, Patrick Radden narra el momento en el que los dirigentes del IRA dan cuenta a sus militares de los Acuerdos de Viernes Santo. Dolours Price, una de las históricas militantes, pregunta finalmente: “¿Se nos está diciendo que, visto lo visto, nunca deberíamos haber emprendido la lucha armada?”. Los paralelismos son evidentes. Al final de Patria, una excelente novela de Fernando Aramburu y una buena serie de televisión, las dos mujeres protagonistas de la historia, la viuda del asesinado y la madre del etarra, amigas antes y enemigas después, se cruzan en la plaza del pueblo, a la salida de misa, y se dan un abrazo. Es un abrazo ligero, tenue, casi obligado por el encuentro fortuito. Parece un abrazo de reconciliación, de perdón, pero no llega a tanto. Sin embargo, expresa bien dos sentimientos que inundan la sociedad vasca a los 10 años del final del terrorismo. De una parte, cierta generosidad que impregna el corazón de la mayoría, deseosos de construir una sociedad que supere las heridas abiertas por esta tragedia de cuarenta años. De otra, el olvido, la huida del pasado, una especie de fuga hacia el futuro que aleje de nuestros recuerdos tanta desgracia y tanta culpa. Nadie quiere responder esta pregunta tan incómoda que —desgraciadamente— nuestros hijos no nos hacen: ¿cómo fuisteis capaces?”.
Article d’Ignacio MARTÍNEZ DE PISÓN a La Vanguardia (8-10-21): ‘Ongi etorri’ Ningún etarra de los que aceptaron reunirse con sus víctimas ha sido festejado en su pueblo … “Supongo que el lector conoce la historia, centrada en los encuentros que Maixabel Lasa mantuvo con dos de los miembros del comando que asesinó a su marido, el ex gobernador civil de Guipúzcoa Juan María Jáuregui, del Partido Socialista. En esos encuentros no se trataba tanto de buscar perdón o reparación como de intentar comprender las razones últimas de la violencia. ¿Por qué unos jóvenes son capaces de descerrajar un tiro en la cabeza a un hombre al que no conocen de nada? ¿Qué clase de monstruo vive en el interior del ser humano? Hacía falta mucho valor para reunirse con gente así, cara a cara, para mirar a la cara a esa gente sabiendo que todo eso podía no servir de nada y que además iba a ser malinterpretado por las viudas y los huérfanos de otras víctimas. Cuando esos encuentros se autorizaron hubo muchos opinadores que bramaron contra ellos. Eran más o menos los mismos opinadores que ahora braman contra las celebraciones populares que en algunos pueblos se dispensa a los etarras que salen de la cárcel tras haber cumplido sus condenas. ¿Hace falta recordar que quienes participaron en encuentros como los de Maixabel fueron fulminantemente repudiados por los suyos? Ningún etarra de los que aceptaron reunirse cara a cara con sus víctimas ha sido festejado en su pueblo. Ninguno ha sido bienvenido en su tierra. Ninguno ha tenido su ongi etorri. Si algún día el mundo abertzale lo consideró un héroe, ahora lo considera un traidor. También para aceptar eso hace falta mucho valor. En la película de Bollaín, el comunicado sobre el cese de la violencia es recibido con lágrimas de alegría. Fue, en verdad, un día histórico, el final de una enorme anomalía. Las lágrimas de Maixabel son las de alguien que sabe que, pese a los sinsabores, lo que ha hecho ha servido para algo. Las lágrimas de alguien que en la medida de sus posibilidades ha ayudado a debilitar a la banda terrorista y contribuido a la restauración de la convivencia entre los vascos. Los encuentros entre víctimas y victimarios, suspendidos durante un tiempo, se retomaron poco después del cese de la violencia y en la actualidad se siguen manteniendo de manera discreta. Aproximadamente el diez por ciento de los ciento ochenta y pico etarras que siguen en prisiones españolas participan en el programa. El resto supongo que son como esos presos de la cárcel de Pamplona que se negaron a asistir a un pase privado de Maixabel. Inspiran bastante lástima, la verdad. Por no perder el derecho a que un día les organicen un ongi etorri en sus respectivos pueblos cargarán para siempre con el peso de la vileza y el fanatismo”.
UNA MONARQUIA EN HORES BAIXES
L’ombra de la conducta impròpia de Juan Carlos I es projecta sense remei sobre la imatge de la institució de la Corona. Així es reflecteix en una enquesta sobre la monarquia que detecta una evolució paulatina de desafecció de l’opinió pública vers la institució:
Editorial de El País (10-10-21): Los problemas de Juan Carlos I El anunciado archivo de la causa judicial contra el rey emérito no extingue el alcance civil y político de su responsabilidad … “… más allá de la acción de la justicia, la dignidad institucional del ex jefe del Estado reclama sin necesidad de mayor énfasis la clarificación de las circunstancias en que se produjeron las regularizaciones fiscales, la disipación de las dudas sobre las comisiones obtenidas como presunto intermediario y la existencia de fondos en cuentas situadas en paraísos fiscales. Las decisiones de la justicia tienen su propio cauce, pero la opinión pública tiene los suyos también, y no son monolíticos o unívocos: el respeto por la figura de Juan Carlos sigue presente en amplias capas de la sociedad española, pero en muchas otras ha crecido significativamente un rechazo que ha llegado a trascender a la anterior figura del jefe del Estado y alcanza a la institución misma. La experiencia reciente nos enseña que la mejor garantía para la institución no pasa por enfatizar la virtud personal, natural o aprendida, de quien es hoy su titular. La Corona no necesita intercambiar juancarlistas por felipistas. El debate público sobre el modelo de Estado ha dejado de ser pasto de minorías y aunque no pueda decirse que sea general en la sociedad española, sí exige que la institución se dote sin demora de todos los instrumentos de control democráticamente exigibles tras cuarenta años de vigencia. Felipe VI ha adoptado medidas profilácticas relevantes en relación con su padre ante la gravedad de las informaciones publicadas, pero no han sido suficientes. Hay un instrumento que puede desarrollarse: un Estatuto de la Corona que permitiría profundizar en los criterios de transparencia y fiscalización de los recursos que los españoles asignamos al funcionamiento de la Casa del Rey. La voluntad política para impulsarlo no depende únicamente del Gobierno —en cuya composición las diferencias en este punto son en este momento muy evidentes—. Requerirá también del compromiso del principal partido de la oposición, acendrado defensor de la causa monárquica: el mejor favor que puede hacerle es acordar junto a la Casa del Rey y el Gobierno su desarrollo. El actual titular de la Corona encontraría en él una forma rotunda de ratificar un compromiso institucional acorde con las exigencias de una democracia madura y plenamente estable. Aun así, no desaparecerá el caso Juan Carlos I de la conversación pública. La evolución de las investigaciones fuera de nuestro país o las series de televisión que se anuncian sobre su vida lo mantendrán presente. La propia libertad de movimientos del rey emérito no hace descartable que pueda regresar a España tras el archivo de la causa y el Gobierno tendrá que responder ante esa circunstancia previsible. No puede seguir amparándose en que esa es una decisión personal o familiar. Todo ello redunda en la exigencia a Hacienda y a la Fiscalía de claridad y detalles. La inviolabilidad hasta su abdicación en 2014, la prescripción de los delitos o las dificultades probatorias estarán ajustadas a la ley, pero la falta de explicaciones claras dejaría abierta la puerta a la especulación. Las razones de forma pueden impedir la acción de la justicia, pero no disipan las razones de fondo ante una ciudadanía informada y también escarmentada. La democracia española ha demostrado sobradamente su madurez para encajar todo tipo de avatares. La transparencia solo puede reforzarla”.
Enquesta monarquía 2021 de 40dB (octubre 2021) per a la Plataforma de Medios Independientes …La Encuesta sobre la Monarquía es una iniciativa impulsada por la Plataforma de Medios Independientes (PMI), que agrupa a 15 cabeceras, entre las que se encuentra CTXT. Para poder realizar la mayor encuesta hecha nunca en España sobre la monarquía, la PMI organizó, en 2020, una recaudación de fondos que se completó en apenas un día La encuesta financiada por 1.965 donantes se encargó a 40dB., el instituto de opinión dirigido por Belén Barreiro … La confianza y la satisfacción hacia la institución siguen bajo mínimos. Suben quienes piensan que no aporta ni orden ni estabilidad y que está cada vez más obsoleta … La opción republicana seduce al 40% de los españoles … El debate se asienta y hace crecer el número de indecisos. Casi el 30% de los encuestados votaría en blanco, no iría a votar o no sabe qué votaría. El 31% votaría monarquía … Una institución sin sentido en democracia para el 53% … Empeora la opinión sobre la vigencia y la eficacia de la monarquía … Un rey escorado a la derecha … Los españoles sitúan a Juan Carlos en una posición más conservadora que la de su hijo
Comentari de Guillem MARTÍNEZ a CTXT (12-10-21): Encuesta después de que se metieran en política La monarquía no goza de buena salud. Participa de la polarización social propuesta por culturas post democráticas. Pero para establecer una república son necesarios más objetos que una monarquía muerta … Si la situación empeora hacia el colapso, ese tipo de republicanismo, enclenque, autoritario, vacío, puede esperar con los brazos abiertos a partidos conservadores españoles
Comentari de Pablo IGLESIAS a CTXT (12-10-21): República Los datos de la encuesta de la PMI permiten afirmar que la república no es ya una referencia memorialista. Hoy representa una posibilidad de regeneración frente a la corrupción de la monarquía restaurada por Franco en la figura de Juan Carlos … Entre los jóvenes, siempre más favorables a la república, destaca el dato de aquellos entre los 18 y los 24 años; casi el 60% son republicanos … La monarquía hizo lo que quizá no tenía más remedio que hacer en la nueva coyuntura: tomar partido por la España más conservadora
Article de Joaquim COLL a Crónica Global (13-10-21): Mal la monarquía, mal la república. “… lo que las encuestas reflejan es que si la monarquía como institución ha perdido apoyos por esa falta de ejemplaridad pública, tampoco la alternativa republicana suscita un gran entusiasmo. Desde el año pasado, un grupo llamado “Plataforma de Medios Independientes”, entre los que se encuentra Público, La Marea, CTXT o Alternativas Económicas, encarga una encuesta que se publica el 12 de octubre sobre la forma de Estado, la valoración de los miembros de la familia real, y el apoyo a favor de la celebración de un referéndum sobre la República, etc. Curiosamente, la necesidad de una consulta para dirimir tal cuestión ha bajado 4 puntos en un año, hasta el 43,7%, mientras a más de un 20% el asunto le trae sin cuidado o no lo tiene claro. El apoyo a la república en un referéndum también desciende un punto y medio, hasta caer por debajo del 40%, lo cual teniendo en cuenta la debilidad estructural de los que en una encuesta se declaran partidarios en abstracto de la monarquía, revela un escenario de indefinición muy importante. De las debilidades que actualmente sufre la Corona no se beneficia una alternativa republicana. En realidad, lo que sorprende en la propia encuesta es que la figura de Felipe VI obtenga una puntuación del 5,7. Es una nota bastante alta en medio de un clima de enorme animadversión desde 2017, donde una parte de los encuestados habrá respondido con cualificaciones muy bajas cuando no directamente con un cero. Pues bien, pese a todo, el rey suscita bastantes aplausos, señal que su tarea es bien valorada por una parte considerable de la sociedad. La conclusión es que, si bien el apoyo genérico a la Corona está por los suelos, entre otras cosas porque la sociedad española nunca ha sido emocionalmente monárquica y juzga desde hace unos años con severidad la falta de ejemplaridad de la familia real, tampoco hay una adhesión a la República que suscite grandes pasiones. El futuro depende de Felipe VI, y por ahora lo está haciendo bien. Igual como monarca no es muy querido, a diferencia de Juan Carlos que en sus mejores momentos suscitó un auténtico entusiasmo popular, pero el actual jefe del Estado es respetado como alguien que no es dado a ninguna frivolidad ni exceso. Mal la monarquía, mal república, pero el rey aprueba”.
EL DEBAT SOBRE LA DESCONCENTRACIÓ D’INSTITUCIONS ESTATALS
En aquest debat s’estan mostrant tres posicions: el rebuig visceral tenyit de victimisme atiat per Isabel Díaz Ayuso; la proposta enraonada de reequilibri territoral impulsada des de València per Ximo Puig; l’actitud de la dreta intel·ligent interessada en reforçar la cohesió nacional espanyola:
Article de Jordi AMAT a El País (10-10-21): La disfunción territorial La desconcentración de poder de Madrid se ha convertido en la palanca política fundamental para avanzar en una redistribución más justa y para poder disponer de un Estado más eficiente … “Aunque la discusión siga desarrollándose en el bucle de siempre —la tensión Madrid/Barcelona, la pugna entre nacionalismos—, esa bipolaridad ya no es lo que era. Para comprender el presente debe cambiarse la perspectiva porque hace años que las coordenadas se han modificado. Durante el último cuarto de siglo hemos asistido a un proceso silente que ha modificado la mecánica territorial: Madrid, al poder funcionarial tradicional, ha sumado casi todo el financiero. Nada lo evidencia tan claramente como la parábola que arranca con el asalto de la burbuja de Aznar al BBVA y termina con la simbólica ubicación de la presidencia de Caixabank en Madrid (mientras su sede fiscal y la de sus empresas participadas tampoco están en Cataluña desde el calamitoso 2017). En la cima de la parábola, un instante. El momento descarnado en el que se compactó el movimiento de placas a través de la estrategia mancomunada para frustrar la opa de Gas Natural a Endesa, con Pizarro ondeando la Constitución mientras Aguirre proclamaba que antes alemana que catalana. El bloque de poder tradicional se había reconstituido, actuaba sin complejos y su relato nacionalista se ha desplazado del alma castellana a la modernidad de Madrid con nostalgia de la Feria. El cambio lo propulsó una política de infraestructuras concreta, una fiscalidad que se beneficia del factor capitalidad y el acompañamiento militante de buena parte de las grandes empresas de comunicación. En Madrid se habían creado todas las condiciones para ir limando cualquier contrapoder, mientras Cataluña se iba encerrando con un solo juguete. Una de las claves de este sorpasso, que obnubila al empresariado barcelonés, ha sido el alineamiento de élites políticas y económicas de la capital en una estrategia de desarrollo sostenida en el tiempo y con capacidad para captar talento y ser fuente inagotable de recursos. Ha sido la estrategia del neoliberalismo aguirrista, sincronizada con la edad dorada de la globalización financiera. Su éxito ha sido indiscutible. Sus consecuencias, problemáticas: la principal disfunción del modelo territorial es esa concentración de poder. Explica el sonambulismo soberanista, el movimiento de la España despoblada o la vía que impulsa Ximo Puig y para la que el president de la Generalitat valenciana busca alianzas con barones regionales. Pero ese no es el problema único. Igual o más acuciante es la condición material para consolidar esa exitosa estrategia de desarrollo: el enquistamiento de la desigualdad en la comunidad. Aquí también Madrid es líder. Los datos sobre la calidad del Estado de bienestar, cuya competencia es autonómica, son devastadores. Por ello, la desconcentración de poder de Madrid se ha convertido en la palanca política fundamental para avanzar en una redistribución más justa y para poder disponer de un Estado más eficiente. Y por ello sus enemigos son implacables. Tras la obsolescencia de Ciudadanos, ahora han apostado de nuevo para mantener sus privilegios”.
Article de José Antonio ZARZALEJOS a El Confidencial (9-10-21): Desconcentrar Madrid para hacer más España A la capital y la región les interesa la redistribución territorial de las sedes de organismos públicos y mantener el margen de autonomía financiera sin leyes de armonización fiscal … “La desconcentración administrativa de Madrid —y en cierto modo también política— no solo liberaría a la región en su conjunto de no pocos peajes tangibles e intangibles, sino que, además, por su posición geográfica la convertiría en ciudad central sin que pudiera ser tenida por centralista, ni por absorbente. De otra parte, la España ignorada —que es la vaciada— reclama infraestructuras que al ritmo de esa política de desconcentración podría adquirir un nuevo sentido y reequilibrar las actuales descompensaciones. Es, por tanto, un debate al que hay que acudir desde la Real Casa de Correos y desde Cibeles sin temores y reivindicando, al tiempo, que el Gobierno no reduzca la autonomía financiera constitucional de las comunidades para establecer las políticas fiscales singulares que aquella les permite. Los partidos nacionales deben ser coherentes con el ámbito territorial que cubren: todas las circunscripciones electorales de España. Ortega escribió en los últimos años veinte del siglo pasado varios artículos agrupados ahora (*) bajo el epígrafe “La redención de las provincias y la decencia nacional”. En uno de esos textos, titulado ‘Primero, las provincias’, el filósofo madrileño escribía: “La política nacional se hacía desde Madrid. Pero como no se iba a buscar la nación donde en efecto está —recorriendo cada uno de los trozos de la península— la idea abstracta de ‘nación’ se llenaba irremediablemente con lo que el político tenía delante de sus ojos; esto es: con Madrid. De modo que, aun sin malicia, la buena intención de hacer una política nacional se convertía de hecho en la política de una parte solo: en política de Madrid. De puro querer ser nacionales, los hombres públicos eran madrileños, particularistas. Confundía la nación con su centro”. Nada que añadir, la verdad”.
PRESSUPOSTOS 2022
Article de José Carlos DÍEZ a El País (8-10-21): Presupuestos para la recuperación Los fondos europeos pueden ser la última oportunidad para modernizar la economía española, especialmente en digitalización … “El Gobierno ha llegado a un acuerdo para llevar al Congreso el proyecto de Presupuestos. La suspensión en Bruselas de las reglas fiscales hace más factible el acuerdo político. Aún queda conseguir apoyos de más partidos, pero el escenario más probable es que salgan adelante. El cuadro macro que aprobó el Consejo de ministros ha quedado desactualizado tras la intensa revisión a la baja del INE del PIB del segundo trimestre, pero el repunte de la inflación aumentará los ingresos tributarios y podría compensar ese efecto. El objetivo de déficit del 5% del PIB para 2022 es ambicioso, supondría reducir a la mitad el déficit de 2020 en solo dos años. Al estar suspendidas las reglas europeas no es previsible sanción. El debate para reformar las reglas fiscales europeos ya está abierto y será determinante el pacto de Gobierno de la SPD, especialmente con los liberales. El escenario más probable es que se relajen los criterios, pero el ajuste estructural tendrá que comenzar en 2023 y en España con un déficit estructural próximo al 4% llevará varios años. En agosto y septiembre la creación de empleo fue muy intensa y la recuperación sigue su curso a pesar del viento en contra que supone el repunte de la inflación, especialmente del gas natural. Los fondos europeos ya empiezan a ejecutarse y garantizan que la política fiscal siga siendo expansiva o neutral a pesar de la intensa reducción de déficit previsto. La política monetaria seguirá siendo ultraexpansiva al menos hasta marzo y de momento el BCE promete una retirada muy gradual en 2022, manteniendo que el repunte de inflación que se está produciendo es transitorio. Si los bancos centrales empiezan a percibir peligro de inflación pone en riesgo la actual política monetaria, con tipos al 0% y compras masivas de deuda, podrían provocar otro episodio de inestabilidad financiera global que a España le afectaría de nuevo en la prima de riesgo, nuestro tendón de Aquiles. Conseguir un superávit primario, excluyendo los intereses de la deuda, es condición necesaria reducir la deuda pública. La otra condición es aumentar nuestro potencial de crecimiento. Desde el año 2000 España ha dejado de converger con Europa en renta por habitante y Europa es el área del mundo que menos crece. Tenemos un grave problema de productividad y los fondos europeos pueden ser la última oportunidad para modernizar nuestra economía, especialmente en digitalización. Pero también hay que modernizar nuestros mercados de capitales y de trabajo para adaptarlos a la nueva era de la tecnología global. El Gobierno ha aprobado varias leyes para fomentar el crecimiento del tamaño empresarial, pero son necesarios mercados de financiación alternativa al crédito bancario más eficientes. Y las propuestas que se filtran de mercado de trabajo suenan similares a las de los años ochenta del pasado milenio. Como nos enseña el Nobel Paul Krugman; la productividad a largo plazo no lo es todo, pero es casi todo”.
Article de Raymond TORRES a “Negocios” de El País (10-10-21): Los Presupuestos que necesita España La política fiscal solo será eficaz si alivia los cuellos de botella que lastran el tejido productivo … “En suma, el principal problema no radica en la falta de demanda privada, sino en la merma de capacidad productiva a que se enfrentan grandes áreas de la economía, como la industria y los servicios más intensivos en recursos naturales. Otra cosa es la situación de actividades ligadas al turismo, la cultura y el capital humano donde sí existe una amplia oferta ociosa e inmediatamente disponible. Si el diagnóstico es correcto, los próximos PGE tienen que ser expansivos en inversiones que contribuyan a relajar la crisis energética (que son aquellas orientadas a las energías renovables, hidrógeno verde y mejora de la infraestructura de red eléctrica). También se necesita un esfuerzo de adaptación del mercado laboral a las transformaciones en marcha (más capital humano, mejores políticas activas de empleo). Todo ello coincide en buena medida con el plan de recuperación financiado con los fondos europeos. Pero la situación económica también aboga por unos PGE que se acerquen al equilibrio en materia de transferencias y gasto corriente de las administraciones: no son instrumentos adecuados para sustentar una recuperación lastrada por cuellos de botella, como tampoco lo sería un recorte de tributos. Finalmente, la ejecución presupuestaria depende estrechamente de la puesta en marcha de reformas. Para 2022, está previsto el desembolso de 18.000 millones, pero Bruselas lo condiciona a un apretado calendario de reformas que incluye al menos cuatro hitos cruciales en materia laboral (negociación colectiva, estatuto de los trabajadores, subcontratación, y políticas activas) y dos en pensiones (cotización de los autónomos y factor de sostenibilidad). De no acometerlas, el flujo de fondos europeos se suspenderá, y el déficit se irá al 6,5%, un desvío de un punto y medio en relación a un objetivo ya de por sí voluntarista, habida cuenta del cuadro macroeconómico que sustenta los PGE. Esto nos colocaría en posición incómoda de cara a la capacidad de influencia en el proceso de reforma de las reglas fiscales europeas, y ante la reducción gradual de las compras de deuda pública que se vaticina por parte del BCE. Nos jugamos la transformación del modelo productivo, pero también su sostenibilidad”.
Article d’Albert CARRERAS a Ara (14-10-21): Uns pressupostos expansius “Els pressupostos generals de l’Estat (PGE) que ha presentat la ministra d’Hisenda al Congrés de Diputats són expansius. Són optimistes en la previsió d’ingressos, no aspiren a una reducció immediata del dèficit públic, afegeixen els ingressos procedents del programa europeu Next Generation EU, piquen l’ullet a diferents socis potencials i a públics molt amplis, i tenen en compte que probablement s’hauran de prorrogar i hauran de durar dos anys. Les crítiques dels partits de la dreta espanyola se centren en les dues primeres apreciacions: optimisme d’ingressos i poca pressa en la reducció del dèficit. Tanmateix, és més que probable que fessin el mateix si governessin ara. Costa d’imaginar que no volguessin augmentar les pensions o els sous públics, o que no volguessin aprofitar els nous fons europeus, o que fossin massa prudents amb l’objectiu de dèficit quan no caldrà passar comptes amb el pacte d’estabilitat fins al pressupost del 2023. Atès que els recursos a disposició de les comunitats autònomes i els ens locals també pugen, que els joves tenen algun nou programa fet a mida i que sembla clar que el govern espanyol encara es guarda marge de maniobra per atendre alguna petició dels partits que volen que votin els PGE tot i no ser al govern, costa d’imaginar que no es puguin aprovar. Serien diferents els PGE amb el PP al govern? Sens dubte hi hauria diferències molt significatives, com la inversió territorialitzada o la incorporació de part de la disposició addicional tercera corresponent a l’any 2008 que el govern del PSOE no va pagar el 2011, de la qual el PP es va desentendre del tot. Però poca cosa més. Què poden esperar els partits d’obediència catalana? Obtenir el màxim de la negociació, que aquest cop ja es dona per descomptat que es produirà, a diferència d’ocasions anteriors (els PGE del 2019) quan el mateix Pedro Sánchez no volia ni parlar de negociar res amb ERC i buscava qualsevol excusa per dissoldre el Congrés i tornar a convocar eleccions per desprendre’s de la coalició liderada per Pablo Iglesias i de la necessitat dels vots d’ERC. Ara les oportunitats de negociar són més altes i la necessitat de Pedro Sánchez també”.
SOBRE POLÍTICA LINGÚÍSTICA
Article d’Albert BRANCHADELL a política&prosa nº 36 (octubre 2021): El català: de l’emergència a la substitució? [9] No s’ha dit mai enlloc que l’objectiu de la normalització lingüística fos convertir el català en la llengua primera de les noves generacions … En el cas del català la comunitat de referència no són els 7 milions de catalans sinó el grup «etnolingüístic» català, 2 milions de persones … A Catalunya el percentatge de persones de llengua inicial catalana que tenen el català com a llengua habitual està estabilitzat en el 90 % … “Quan es va dir que l’objectiu de la normalització era que el català esdevingués la llengua primera de la immensa majoria de noves generacions del país? Podem repassar totes les fonts que vulguem: el material de la campanya per la normalització lingüística a Catalunya de 1982, el Llibre blanc de la Direcció General de Política Lingüística i la Llei de normalització lingüística (1983), el Pla General de Normalització Lingüística (1995), la Llei de política lingüística (1998), els plans de govern de les diferents legislatures, fins i tot els programes electorals dels partits polítics que han governat Catalunya de 1980 ençà. Doncs bé: no s’ha dit mai enlloc que l’objectiu de la normalització lingüística fos convertir el català en la llengua primera de la immensa majoria de noves generacions del país. I no s’ha dit mai per dues raons principals: perquè hauria estat (i és) un objectiu impossible (en el context europeu no hi ha cap precedent de llengua comparable al català que hagi fet aquest trànsit, de llengua habitual d’un terç de la població a «llengua primera de la immensa majoria de noves generacions») i perquè hauria estat (i és) un objectiu moralment no permissible, com ho són tots els projectes de substitució lingüística que s’apliquen sense el consentiment dels grups cridats a l’assimilació. Els nous adeptes del catastrofisme lingüístic poden tergiversar la UNESCO tant com calgui i poden ignorar tant com vulguin aquesta bilingüe realitat que tot un Joaquim Arenas descriu amb tanta precisió. Però no haurien d’arrossegar la gent d’aquest país a creure que la causa del català a Catalunya és incompatible amb el pluralisme lingüístic de la societat”.
EL DEBAT SOBRE LA DECADÈNCIA DE CATALUNYA I BARCELONA
Nota d’Opinió del Cercle d’Economia (Octubre 2021): Barcelona i Catalunya: és necessari i urgent un model compartit de prosperitat. [10] Ens cal un model de prosperitat compartit, consensuat i que arribi a tothom … Si la Generalitat i l’Ajuntament de Barcelona tenen un model de desenvolupament econòmic, sovint és fortament ideològic, amb falta de pragmatisme. Altres vegades són models que generen confrontació, i, per tant, difícils d’executar ensocietats tan complexes i diverses com les nostres … La història econòmica ens ha ensenyat que és gràcies al creixement que el nivell de vida i el benestar dels ciutadans ha pogut millorar … L’apologia del decreixement és una irresponsabilitat … Ens cal una bona política … Cal allunyar-se dels extrems que condicionen arribar a consensos de país … Alemanya continuarà governada des de la centralitat, sense que els extrems minoritaris la condicionin … Defensem fer prevaler l’interès general als interessos particulars … El Cercle demana un canvi de rumb: Demanem normalitat. Un país i una ciutat han de funcionar. Demanem molta més atenció a la gestió diària. La societat no es pot despertar cada dia amb una nova crisi en la seva vida quotidiana. La primera responsabilitat de les administracions és gestionar bé, que les coses funcionin. És poc èpic, poc romàntic, però reiterem que és imprescindible, i la primera obligació d’un govern. Demanem ambició, la que Barcelona i Catalunya han tingut històricament. Aquesta ambició requereix pensar estratègicament i buscar consensos a l’hora de definir el nostre model de prosperitat compartida. Demanem realisme. El model compartit de prosperitat ha de comportar una estratègia (voluntat més capacitat) per ser presents allà on es decideixen els recursos que necessitem. El futur de Catalunya demana una política d’estat, i, per tant, tornar a tenir presència i influència catalana a Espanya, l’únic Estat realment existent que tenim els catalans. Demanem consensos amplis per poder implementar un model estratègic que ens permeti assolir la prosperitat que busquem. Per això cal que Barcelona i Catalunya siguin governades des de la centralitat, que al cap i a la fi representa la majoria de ciutadans i que és on es troben els consensos necessaris per dur a terme polítiques ambicioses. Com es fa a Alemanya, pensem que la visió a llarg termini d’una ciutat i un país implica no governar buscant aliances amb els extrems. Demanem coratge polític i sentit de país per executar l’estratègia, sense por de les conseqüències polítiques. L’alternativa és l’immobilisme, el bloqueig permanent, que no té cap cost polític a curt termini, però que és una alternativa que no pensa en l’interès general del país i que ens condemna a la decadència i la irrellevància a mitjà i a llarg termini. Al Cercle som profundament optimistes sobre les oportunitats de Barcelona i Catalunya; és precisament això que ha motivat aquesta nota. Ho hem dit en notes anteriors, i ho reiterem: tenim les millors eines per aprofitar les possibilitats que ens ofereix la nova economia del segle XXI. No som ni pessimistes ni derrotistes, però no som autocomplaents. Avui dia la política barcelonina i catalana no ajuda a fer progressar el país a buscar i executar un desenvolupament econòmic que ens acosti a aquesta prosperitat compartida i que generi consensos i arribi a tothom.”.
DE SÍMBOLS I DELS MALS USOS DE LA HISTÒRIA
Article de Josep Maria FRADERA a El País (8-10-21): De perdones y exabruptos [11] Desde distintos países americanos se exige a España que pida disculpas por hechos que sucedieron hace siglos. La retórica del perdón solo tiene sentido cuando se refiere a realidades inmediatas, reconocibles, que se prolongan hasta el presente … “¿Cómo va a pedir perdón España por lo sucedido en América entre 1492 y 1824 en el continente, hasta 1898 en Cuba, Puerto Rico y Filipinas, si todavía no ha sido capaz de reparar y resarcir por completo a los familiares de las víctimas de ambos lados (abrumadoramente del lado republicano pero no solo) durante y después de la Guerra Civil? La España de hoy ya no es ni puede representar a la Monarquía católica de Carlos V, el emperador que llegó a sus reinos (en plural) sin siquiera hablar castellano y que aplastó sin contemplaciones a las ciudades castellanas que consideraban que sus instituciones estaban siendo maltratadas. Aquella entidad política, que no era España, pereció a principios del siglo XIX. ¿Puede pedir perdón entonces? Y si tuviese que pedir perdón, ¿a quién se lo iba a pedir? ¿A la América indígena, a la de las castas(mestizos de gran diversidad), a la criolla? ¿Significa todo ello que no se puede hacer nada, que debemos quedarnos quietos? Todo lo contrario. El sentido de continuidad histórica inherente a todo proyecto nacional debe contener al mismo tiempo los ingredientes de su propia depuración. El primero y más obvio es reclamar a las instituciones políticas y para-políticas, academias e instituciones dedicadas a ello, que desistan en la tarea de reclamar a los historiadores/as que participen en fastos y sesiones que persiguen atar en corto la tarea de repensar la historia patria conforme a aquello que debemos exigir a cualquier ciencia social que se precie. Algo aprendimos de los malentendidos premeditados del Quinto Centenario. En este sentido, los indudables progresos del conocimiento sobre el imperio español y su sustrato del colonialismo se han visto cortocircuitados por las continuas reclamaciones institucionales a participar en conmemoraciones diversas. Orgullo patrio de un lado y perdón del otro son las dos caras de la misma moneda, persiguen exactamente los mismos fines: cooptar al trabajo historiográfico hacia el interior del proyecto nacional, cooptar una lectura del pasado para ponerla al servicio del presente. Los tiempos son propicios para una tarea de verdad reparadora de los excesos patrióticos del discurso historiográfico en todas partes. No es difícil entender por qué. Los años 1945-1947 resultaron letales para el orgullo de los europeos, para París, Londres y, todavía más, Berlín. El fin del siglo XX y las primeras décadas de este están culminando la tarea entonces inconclusa. La razón es más que obvia: el policentrismo mundial, con China al frente, no responde en absoluto al esquema del “fin de la historia”, del triunfo universal del liberalismo capitalista que alguien auspició. No sabemos qué será de este mundo superpoblado en que vivimos. Sin embargo, sí es posible darse cuenta de que la historia nacional (el gran artefacto literario del siglo XIX) pasó a mejor vida. No para los inasequibles al desaliento en nuestro triste espectro político ni para las franjas profesionales de las que se sirven. En su propio territorio no hay nada que hacer, como alguien advirtió con razón en este mismo periódico. Esto es verdad, pero se pueden hacer otras cosas, no necesariamente al margen de la profesión y de la más rigurosa deontología profesional. El fruto más evidente del policentrismo antes mencionado es el reconocimiento de que el mundo estuvo siempre gobernado por imperios y que estos estuvieron siempre basados en la violencia y explotación de pueblos subyugados. Puede haber colonialismos sin imperio; a la inversa no es posible. A esta forma de entender las cosas la conocemos como historia global. No se sugiere que todo historiador deba saber de todo, ser capaz de establecer conexiones entre sociedades lejanas y para cualquier época. Un historiador capaz de escribir con igual propiedad de cualquier parte del mundo sería de manera inevitable un historiador amateur o un divulgador de conocimientos ajenos. Por historia global, por el contrario, debe entenderse el progreso de la atención a las conexiones que definen el cambio histórico en el mundo desde las épocas más remotas registrables hasta el presente. Las mejores lecciones al respecto las hemos recibido de grandes maestros como Christopher Bayly (1945-2015) o Jürgen Osterhammel, un especialista de India en el imperio británico y un sinólogo de gran reputación. En este espacio mental, fruto de la fértil imaginación de autores como ellos, pueden trabajar tanto los historiadores locales, de regiones y naciones, como de los imperios edificados sobre otros pueblos. Son estas conexiones, imaginarlas como un espacio común, las que permiten comparar y sacar lecciones científicamente valiosas, aquellas que interesan a los científicos sociales y no solo a los historiadores profesionales, aquellas que deben comunicarse al público más amplio, a los estudiantes de los ciclos superiores y a personas interesadas en disponer de un mejor conocimiento del pasado. En este espacio de archivo, estudio y reflexión es donde debe someterse a escrutinio a la Monarquía imperial española y la España colonial de los siglos XVI al XX, donde debe compararse sin complejos de campanario con otros casos. De la llegada de Colón a las Bahamas en 1492 hasta las atrocidades de principios del siglo XX en Marruecos, cuyos frutos podridos en el último caso siguen manchando el triste pasar de la diplomacia en nuestros días”.
Article de Javier PADILLA MORENO-TORRES i Javier CARBONELL CASTAÑER a Agenda Pública (11-10-21): Cambiemos el día de la Fiesta Nacional “… se suele argumentar que hay que entender los fenómenos en su contexto histórico y que no se pueden juzgar los actos del pasado con la mirada de hoy. Aunque esto fuera cierto, la polémica de la Junta de Valladolid muestra que también hubo juicios morales sobre la colonización en el momento en que se llevó a cabo la conquista y se sometió a los pueblos indígenas. (..) el juicio moral relevante es aquél que realizamos sobre las actuales consecuencias negativas que tuvieron esos procesos históricos en América Latina. En este sentido, se puede discutir si pedir perdón hoy en día tiene sentido. Es imposible hacer a alguien responsable moralmente de lo que se hizo antes de que naciera. Sin embargo, si nos orgullecemos y celebramos en nuestra Fiesta Nacional el descubrimiento de América, resulta complicado que nos distanciemos lo suficiente de lo que hicieron los españoles de entonces.”… “Durante el periodo democrático no hemos debatido suficientemente sobre el día y el nombre de la Fiesta Nacional. Esta elección debe hacerse con criterios contemporáneos, ser consensual y compararse con otras eventuales fechas. Una posibilidad sería no tener un día nacional y concentrar las celebraciones en el Día de la Constitución. Otra sería fijarse en las fechas de nacimiento o muerte de españoles que hayan pasado a la historia por sus contribuciones intelectuales, como Miguel de Cervantes. Una buena manera de decidirla puede ser un referéndum entre las alternativas que presentaran los partidos políticos y las asociaciones ciudadanas. Nosotros creemos que la mejor fecha es el 19 de marzo, día de la proclamación de ‘la Pepa’. La Constitución de Cádiz y su legado representan lo mejor de este país y reúne las características de una fecha conmemorativa. El artículo 3 de esa Constitución representa el momento en que, por primera vez, se proclamó la soberanía nacional: los habitantes del territorio español dejaron de ser súbditos de un rey absolutista para pasar a ser ciudadanos. Al ser el producto de la reunión de las distintas juntas y guerrillas disgregadas por España, la Pepa representa también un momento de unidad de la nación. Más importante si cabe es que la Constitución de Cádiz fija valores liberales y democráticos como la separación de poderes, la protección de libertades individuales y el establecimiento de la educación primaria para todos, que seguimos valorando y protegiendo hoy en día. Aunque no es una Constitución perfecta (especialmente en cuanto a los derechos de las mujeres se refiere), fue una de las más progresistas de su época y su legado inspiró y continúa inspirando la lucha por mejorar los derechos y libertades en España. La España de ‘la Pepa’ (soberana, democrática, unida y liberal) representa mejor a nuestro país que la del 12 de Octubre (colonizadora, imperial y evangelizadora). El descubrimiento de América forma parte intrínseca de la Historia de España y los historiadores deben estudiar el fenómeno en profundidad. Pero los españoles de hoy no debemos ensalzar unos hechos que representan lo peor de nuestra historia. Cambiando el día de nuestra fiesta nacional, podemos celebrar otros aspectos de nuestro pasado que conectan mejor con el país que somos y queremos ser”.
PENSAMENT
Article d’Elvira NAVARRO a El País (11-10-21): Mientras no cambien los dioses [12] Cuando una sociedad se imbuye en el victimismo para obtener legitimidad y respuesta a sus reivindicaciones, algo falla. Y sin duda algo está fallando: la victimización inunda la vida privada y la pública … “Cuando nos quitamos de encima el nacionalcatolicismo, que hizo un daño terrible a la gente a través de una moral represiva con la que someterla (la religión servía al poder político), cuando al fin nos secularizamos y los curas salieron, junto con el retrato de Franco, de la vida pública y privada, nadie podía prever que una nueva moral de corte religioso, esta vez de origen protestante, aterrizaría por estos lares para, de nuevo, atemorizar y controlar al personal, aunque de una manera más sutil, enmascarada en tanto que no se presenta como religión, y lo peor, siempre al servicio del capitalismo. Su arma es la culpabilización, y su origen, la enorme influencia del puritanismo protestante en los movimientos políticos en Estados Unidos, que finalmente han acabado por impregnarlo todo en los países sobre los que tiene influencia. La adaptación de esta moral, obviamente, se ha hecho a la española, lo que se traduce en que es la gente quien la sufre, mientras que las élites, en especial la política, la utilizan a su conveniencia. Aunque el catolicismo ha hecho uso y abuso de la culpa (se nace, de hecho, con un pecado original), sin embargo, cuenta con el sacramento del perdón, que procura cierta indulgencia en la conducta. En cambio, en la moral protestante los pecados sólo los puede perdonar Dios. El individuo tiene una comunicación directa con él y carga con la responsabilidad de llevar una vida honesta y virtuosa para que se le absuelva, de ahí la continua exigencia de rectitud moral y la culpa, pues de otro modo se cae fácilmente en el pecado. Y la moral sexual es rígida. Esto que parece tan lejano a los usos y costumbres nuestros, se filtra cada vez más sutilmente en nuestras vidas, y basta con ver lo que sucede en Instagram cuando se sube un desnudo: se censura. Pero donde más se nota la influencia de esa mentalidad es en la culpabilización que nos hacen sentir cuando fracasamos en nuestra vida laboral, cuando no encontramos empleo, no nos realizamos en él, nuestro negocio quiebra o no tenemos un espíritu emprendedor. Max Weber analizó en La ética protestante y el espíritu del capitalismo cómo la ética puritana determinó el desarrollo capitalista por la supresión de las garantías de salvación que conllevó la Reforma. Los protestantes comenzaron a considerar que el éxito mundano en el trabajo era una señal divina de que estaban salvados. Como he indicado antes, no es necesario ser protestante, ni norteamericano, para que esa ética cale, como el Burger King; la globalización y la tecnología, además, han acelerado el proceso. Nos sentimos a menudo culpables por no responder a la exigencia de ser exitosos, que no sólo refiere a nuestro trabajo, sino a nuestra vida entera. El sistema nos quiere con cuerpos perfectos, familias modélicas o parejas estupendas, alimentación sana y ecológica, hábitos deportivos, salud, coche eléctrico, depilación permanente, inteligencia y competencia sin descanso. La inflexibilidad puritana tiene hoy otro rostro, pero el modelo donde debemos caber es igual de estrecho e implacable, y además hace negocio con nuestro fracaso y nuestro miedo: gimnasios, clínicas de estética y de cirugía, cursos de emprendimiento, productos bio carísimos, visitas a psicólogos. Ser perfecto cuesta dinero y salud mental. Para más inri, la tecnología no es sólo un método eficaz para vigilarnos, sino que además permite que cada cual vigile, y enjuicie, a otros. El biopoder, término acuñado por Michel Foucault para referirse a las técnicas con las que el poder subyuga los cuerpos y gestiona las vidas, campa a sus anchas. Conocen nuestros hábitos, gustos, viajes, economía. Nuestros vicios. Y nosotros, a su vez, conocemos los de los demás en la permanente exposición de intimidad y opiniones que es una red social. Uno de los contrapesos a la ciénaga de vigilancia, culpabilidad y competición feroz en la que vivimos es el victimismo. Salvo a los psicópatas, las víctimas generan compasión. Hoy casi todos estamos un poco faltos de ella, y a menudo no encontramos otra forma de conseguirla que victimizándonos. A la oleada victimista contribuye el que nunca antes se les hubiera hecho tanto caso a las víctimas (y no a todas, sólo a las que el poder aprovecha para su funcionamiento; nadie lloró a Younes Bilal). Aunque no es lo mismo serlo de verdad que victimizarse (una víctima real siempre prefiere no serlo), esto también favorece que nos dolamos públicamente. Queremos que nos quieran con nuestras imperfecciones, errores y fracasos, y lloriquear un poco, mostrar nuestras heridas, es una manera de lograrlo. Se trata de una actitud comprensible cuando necesitamos atención y cariño. Sin embargo, a la larga, el victimismo es un parche que genera efectos perversos, pues conlleva manipulación y chantaje emocional, y nos impide asumir la parte de responsabilidad que nos toca. Esperamos a que sean los demás, siempre culpables, quienes resuelvan. Cuando una sociedad se imbuye en el victimismo para obtener legitimidad y respuesta a sus reivindicaciones, algo falla. Y sin duda algo está fallando ahora. La victimización inunda no sólo nuestra vida privada, sino también el ámbito público. Las redes sociales son demasiado a menudo un coro de plañideras exagerando desgracias, al mismo tiempo que una máquina despiadada de amonestar y linchar: pedimos amor, pero no sabemos darlo. La simple ofensa ha adquirido una importancia tal que medimos cada palabra, con el resultado de que al final no decimos más que lo que el sistema, que ha aprendido a usar la corrección política a su favor, quiere que digamos. De ahí también que la incorrección política sea ahora santo y seña de la extrema derecha, a la que se le hace el caldo gordo. Los políticos, presos del marketing, se victimizan siempre que pueden. Son muy conscientes de que da visibilidad y votos, también un plus de legitimidad a sus argumentos y, esto es lo más jugoso, también a ellos les exime de toda responsabilidad. Hemos visto a los líderes acudir a sitios donde saben que no son bien recibidos para quejarse luego ante los medios por el lío que voluntariamente han provocado. También los hay renuentes a la más mínima autocrítica, que achacan su derrota a campañas de descrédito orquestadas por la prensa. La corrupción sólo se reconoce cuando se torna en una evidencia flagrante, e incluso en esos casos se echan balones fueran acusando a unos pocos aprovechados que han utilizado el partido (¡pobrecito partido!) para enriquecerse. Las muy necesarias luchas sociales participan de esta lógica en un sentido que no tiene que ver con victimizarse, sino con el lugar casi sagrado, y por tanto de tintes totalitarios, que se les concede a las víctimas. Señalaba Santiago Alba Rico en un artículo que hay una confusión entre el derecho de estas a obtener reconocimiento y reparación de las injusticias y la autoridad, esto es, que se les dé siempre razón por ser víctimas, negando toda validez como interlocutor a quien no lo es (en ocasiones, incluso, demonizándolo). Añadía el filósofo que el sujeto político ya no parece ser el ciudadano, sino la víctima, instalando una dinámica perniciosa en la que la justicia no se fundamenta en hechos probados, sino en el sufrimiento de los damnificados. De ahí al populismo antidemocrático hay un paso”.
Article de José Luis PARDO a El País (12-10-21): Polarización y politización La situación que impide, por ejemplo, la renovación de algunos órganos constitucionales se achaca a un concepto que en el caso español está desbordando la política y afecta a las relaciones personales … “El término “polarización”, que por sus resonancias electromagnéticas tiene el prestigio de todo lo que suena a científico, oculta, más que revelar, las causas de esta coyuntura, dado que en las democracias occidentales lo normal es la tensión entre los polos izquierdo y derecho del arco parlamentario; sin embargo, lo que designamos con dicho término es claramente una anomalía e incluso una amenaza para los sistemas representativos. De hecho, “polarización” es un eufemismo en el que, del mismo modo que se habla de “reducción de plantilla” para evitar ofender a alguien diciéndole que está despedido, la referencia a los “polos” es un subterfugio para no aludir a los extremos, que es de lo que en realidad se trata, pues nada resulta hoy más ofensivo que decir de un partido de extrema derecha que es de extrema derecha salvo, por supuesto, decir de un partido de extrema izquierda que es de extrema izquierda” … “… en nuestro caso hemos de notar dos circunstancias importantes: la primera, que la “polarización” no afecta sólo a la vida parlamentaria, sino que lo que la ha vuelto preocupante es justamente que su virulencia desborda ese ámbito y se transmite constantemente a la sociedad civil en general, llegando a afectar a las relaciones profesionales y personales. La segunda es que no siempre esta hipertensión se produce entre la izquierda y la derecha; en España ha contribuido a ella notablemente el nacionalismo soberanista de algunas comunidades autónomas, y no está nada claro que el nacionalismo sea de izquierdas ni de derechas. El traslado de la división que atraviesa el parlamento a la vida social en general tiene un nombre bien acreditado y sencillo: se llama politización, y ocurre cuando esa división, en lugar de ser patrimonio exclusivo del debate político, invade otras esferas e instituciones públicas y privadas (la justicia, los medios de comunicación, la educación, las empresas, las artes, las letras y la cultura en general, la salud y hasta la vida sexual). Lo anómalo de esta extralimitación es que, al ampliar difusamente las hostilidades partidistas, se arriesga a eliminar de todos los ámbitos sociales e institucionales la posibilidad de que los contendientes políticos puedan alcanzar, pese a sus discrepancias, acuerdos con miras a los intereses generales del país. Y es la desaparición de estos espacios de imparcialidad institucional o de neutralidad civil lo que provoca la situación en la que nos encontramos. No es, pues, lo preocupante la discrepancia política (¡faltaría más!), sino la politización de todas las instancias que le servirían de contrapeso, ya que este sistema de equilibrios y compensaciones, tensiones y distensiones, es el corazón del Estado de derecho y el principio al que obedece la división de poderes, entendida en sentido amplio. Y la politización no es un fenómeno electromagnético ni un virus maligno llegado de oriente. Desde hace décadas venimos escuchando un discurso, durante largo tiempo minoritario, que reprochaba a la democracia surgida de la Constitución de 1978 el haber procedido a una profunda despolitización de la sociedad española. Con toda la razón. Recuerdo (cosas de la edad) que, efectivamente, durante el franquismo todo —los tribunales, los periódicos, la universidad, el ejército, la pintura, la canción popular, la historiografía, las relaciones de pareja, la poesía y las cárceles— estaba politizado, altamente polarizado y completamente ascendido a los extremos, y recuerdo también que fue una bendición del cielo —para los jueces, la prensa, la enseñanza, los militares, los artistas, los ciudadanos de a pie y los presos políticos— poder relacionarse con las personas y con las cosas en unos términos no limitados a la estricta distinción entre amigos y enemigos políticos que tanto le gustaba a Carl Schmitt. Porque reducir la vida humana a una sola de sus dimensiones, por muy importante que esta sea, siempre resulta tan simplificador y ridículo como asfixiante. El homo politicus no es una caricatura menos siniestra que el homo œconomicus. Hoy, sin embargo, quienes abogaban por la repolitización de la sociedad o bien han dejado de ser una minoría, o se han convertido en decisivos para la acción de gobierno. Esto no nos ha devuelto a la dictadura, ni mucho menos, pero tiende a normalizar la perversa idea (que no es nueva) de que quien desempeña —por motivos intachablemente legítimos— alguna parcela de poder político tiene algo así como un “derecho” a politizar todas las instituciones a su alcance, haciendo que las ocupen sus amigos políticos y convirtiéndolas en instrumentos de lucha contra sus enemigos, hurtándolas de ese modo su carácter de servicio al interés público. Esta forma de invasión de la sociedad civil y apropiación de las instituciones por los partidos políticos la ensayó con gran éxito el secesionismo catalán, dividiendo y fracturando la vida entera de la comunidad desde el balcón del Palau de la Generalitat hasta las aulas de preescolar, y pugna por extenderse tanto a nivel nacional como autonómico. De manera que la anomalía en cuestión no es una consecuencia no deseada de la nueva cantidad de partidos que habitan el parlamento, sino un objetivo programático ligado a su nueva calidad y en el que, por muchas voces que se den entre sí, coinciden quienes se sientan en los (sin ánimo de ofender) extremos opuestos del Congreso de los Diputados. Creo que esto es lo que subyace al problema, ya en sí mismo gravísimo, del bloqueo institucional, y que frente a ello sirve de muy poco la lengua de madera con la que la mayoría de los líderes políticos se rasgan cada día las vestiduras repitiendo consignas vacías en las cuales es imposible no detectar esa elevación impostada del tono de voz con la que la propaganda ideológica se disfraza de superioridad moral para conjurar el menor atisbo de juicio crítico que pudiera despertar en la audiencia y, sobre todo, para tapar cualquier grieta por la que pudiera escapar algún síntoma de la callada certeza del orador acerca del carácter netamente inverosímil de su diatriba”.
Article de Ramón GONZÁLEZ FÉRRIZ a El Confidencial (14-10-21): La temeraria ‘latinoamericanización’ de la política española. [13] Esa importación de retóricas, ideas y estrategias, aplicadas a una sociedad tan distinta como la española, puede tener un efecto devastador en nuestra democracia … España no ejerció la influencia que creía tener y hoy, tristemente, América Latina está peor en términos políticos que hace dos décadas … Todas las dinámicas políticas actuales parecen incidir en un aumento de la polarización y la fragmentación. Quizás haya que resignarse … “Lo qe resulta sorprendente es que, en los últimos años, el proceso se haya invertido y que ahora sean un número importante de actores políticos latinoamericanos quienes aspiran a ejercer una enorme influencia en la política española. La nueva situación empezó en 2014, con la aparición de Podemos. Dado que muchos de sus líderes se habían formado intelectual y sentimentalmente en la idiosincrásica izquierda latinoamericana, proyectaron sus premisas en la España arrasada por la crisis económica. Vieron una ventana de oportunidad no tan distinta de la que la izquierda latinoamericana había visto en determinados momentos de su historia: de la retórica de ‘los de abajo’ (título de una novela de 1929 del escritor Mariano Azuela ambientada en la Revolución mexicana) a la economía peronista, del triunfo de la nueva izquierda radical pero democrática de Evo Morales en Bolivia a la catástrofe bolivariana. Obviamente, el plan no salió bien. El diagnóstico de Podemos se basaba en un error intelectual: España no se parecía en nada a Latinoamérica, a pesar de que las desigualdades hubieran aumentado con la crisis. Pero, después de mil transformaciones, ahí sigue su retórica argentinizante. Casi igual de sorprendente fue la ‘latinoamericanización’ de la derecha. FAES, el ‘think tank’ de José María Aznar, lleva décadas estableciendo fuertes vínculos con la derecha latinoamericana y, al mismo tiempo que aspiraba a modernizarla (Pablo Casado, que fue jefe de gabinete de Aznar en FAES, es un admirador del expresidente colombiano Álvaro Uribe), insistía en que el modelo era el Partido Republicano estadounidense, al menos el previo a Donald Trump. Pero como explicaba Esteban Hernández hace unas semanas en este periódico, Vox está convirtiendo ese acercamiento en su estrategia. Ha adoptado parte de la retórica de la oposición venezolana, invitó a Keiko Fujimori a su acto electoral del pasado fin de semana y ha puesto las relaciones entre España y América en el centro del debate, al defender el legado español allí y el más que discutible historial de las élites criollas. También esto acabará saliendo mal: si España no se parece a la América Latina imaginaria de la izquierda revolucionaria, tampoco se parece a la que tienen en mente las derechas que denuncian al Gobierno español como si fuera una dictadura bolivariana. Sin embargo, esa importación de retóricas, ideas y estrategias, aplicadas a una sociedad tan distinta como la española, puede tener un efecto devastador en nuestra democracia. Puede generar una dinámica brutalmente polarizadora que atrape incluso a PSOE y PP, que si bien siguen siendo los partidos ortodoxos de siempre, debido a la fragmentación electoral se ven obligados a apoyarse en socios que ellos mismos detestan. Obrar políticamente como si la única disyuntiva electoral relevante fuera, según desde donde se vea, entre una dictadura de izquierdas o una dictadura de derechas —ese ha sido, por ejemplo, el planteamiento en las últimas elecciones de Perú y Bolivia, y es el de las próximas en Colombia— es absurdo en un país que, en esencia, continúa siendo una democracia rica con una amplia clase media que, eso sí, teme, como sucede en buena parte del mundo, perder sus privilegios y se inclina por opciones políticas más duras que en el pasado reciente. Todas las dinámicas políticas actuales parecen incidir en un aumento de la polarización y la fragmentación. Quizás haya que resignarse. Pero no deberíamos ceder a la voluntad ‘latinoamericanizadora’ de nuestros dos partidos radicales: socialmente, España no necesita ese tipo de política, que además ha demostrado ser ineficiente allí donde se ha aplicado —empezando por la propia Latinoamérica— e implica pensar en nuestro país de una manera ridícula a estas alturas. La tendencia española a buscar en América Latina algo de sí misma es natural por razones históricas, culturales e incluso religiosas. Pero tratar de importar su política es un error aún mayor que creer que nosotros podíamos exportar allí la nuestra.”
PREMI NOBEL D’ECONOMIA
Article de Jesús FERNÁNDEZ-VILLAVERDE a El Confidencial (12-10-21): Un Premio Nobel al porqué de las cosas “¿Cómo encontramos la respuesta? Buscando las “causas” de los resultados en vez de quedarnos con la mera observación de las diferencias entra ambos tipos de colegios. El problema es que vivimos en un mundo de alta densidad causal. Para cualquier observación socio-económica que usted me ponga encima de la mesa, se me van a ocurrir, sin mucho esfuerzo, tres o cuatro explicaciones que “expliquen” esta observación por “causas” muy diversas. ¿Son los países más ricos democracias por qué la democracia crea prosperidad o por qué la prosperidad genera una demanda popular de democracia? ¿Ganan los universitarios más de media que los no universitarios por qué la educación universitaria tiene un valor de mercado o por qué los universitarios son más inteligentes de media? ¿Reducen las severas condenas penales el crimen al encarcelar a los criminales más peligrosos o lo agravan al convertir a pequeños ladrones en criminales profesionales? ¿Ayuda el estado del bienestar al crecimiento económico al redistribuir mejor los riesgos sociales o lo perjudica al incrementar los impuestos? ¿Crean los emigrantes nuevos empleos o solo reducen el sueldo de los trabajadores nacionales? Usted podrá tener sus respuestas a las preguntas anteriores, pero una cosa son las opiniones y otra bien distinta la evidencia estadística sólida. En ciencias naturales averiguar el porqué de las cosas se puede lograr con experimentos. ¿Cuál es el efecto de una toxina en el crecimiento de una bacteria? En el laboratorio tenemos tubos de ensayo con la bacteria y toxina y tubos de ensayo con la bacteria, pero sin toxina y analizamos la diferencia entre unos y otros. ¿Cuál es el efecto del desgaste sobre una tubería del uso constante? En el laboratorio ponemos una tubería, la sometemos a una fuerte presión de líquidos y medimos cuándo se rompe. Incluso en medicina podemos ver, como hemos aprendido recientemente, el efecto de una vacuna experimental entre unos voluntarios con un grupo de tratamiento que recibe la vacuna y un grupo de control que recibe un placebo. Después de seis meses vemos cuántos voluntarios en el grupo de tratamiento han sufrido covid-19 y cuántos en el grupo de control. Pero en la vida social no solemos podemos hacer esto (de vez en cuando hay alguna excepción, volveré a ello en un momento). Uno no puede coger, pongamos, Portugal, dividirlo en Portugal Norte y Portugal Sur, poner impuestos altos en el norte y bajos en el sur (manteniendo todo el resto de política económica constante) y ver qué pasa. Primero, y lo más importante, por una mera cuestión ética: estamos jugando con personas, no con tuberías. Segundo, por que no es factible. ¿Qué hacemos? ¿Bloquear Portugal con las fuerzas de la OTAN para estar seguros de que nadie se escapa mientras nos dedicamos a subir y bajar sus impuestos y esperamos a medir los resultados? Por eso, desde finales de los años 80 del siglo XX, los economistas empezaron a pensar en detalle como encontrar “causas” sin poder recurrir a experimentos en un laboratorio (en economía se puede emplear un laboratorio de vez en cuando, pero eso me lo salto hoy). Mucha parte de los métodos estadísticos de décadas anteriores habían servido para medir correlaciones entre variables (en mi ejemplo al principio de esta entrada, las diferencias de resultados entre colegios privados y públicos) pero no para poder determinar “causalidad” (son los colegios privados “mejores” o son los estudiantes en colegios privados “mejores”). Los tres ganadores del Premio del Banco de Suecia en memoria del Alfred Nobel este año, David Card, Joshua D. Angrist y Guido W. Imbens fueron pioneros en la búsqueda de métodos empíricos para saltar de correlación a causalidad. Su influencia en la investigación académica ha sido tan profunda que muchos han hablado de la “revolución de la credibilidad” para resaltar el papel central de la causalidad en el análisis económico actual. De hecho, era un premio “cantado”: desde hacia unos años todo el mundo que se dedica al trabajo empírico sabía que Card-Angrist-Imbens era un caballo ganador y la única duda era cuándo iban a recibir el premio”. El lector quizás quiera aprender algo más de estas nuevas metodologías. El libro más sencillo es, precisamente de Joshua Angrist con su coautor Jörn-Steffen Pischke: Mastering ‘Metrics’: The Path from Cause to Effect. Un poquito más avanzado, de los dos mismos autores, es Mostly Harmless Econometrics: An Empiricist’s Companion, aunque se le notan los años un poquito. Pero la “biblia” (y un texto mucho más avanzado) es de Guido Imbens y Donald Rubin: Causal Inference for Statistics, Social, and Biomedical Sciences: An Introduction. Como bromeo a mis estudiantes, es uno de esos libros que uno tiene que poner debajo de la almohada cuando duerme para que se le pegue a uno lo máximo del mismo. Yo tengo tres copias: una en mi despacho, una en casa y una tercera en Kindle”.
LLIBRES
Alex ROSS. Wagnerismo. Arte y política a la sombra de la música. Seix Barral. Barcelona, 2021 – Article d’Iker SEISDEDOS a “Babelia” de El País (9-10-21): “Nadie es puro, ningún creaodor, ninguna obra” … – Article de Chris WALTON a “Babelia” de El País (9-10-21): Todos los caminos conducen a Wagner
Adam TOOZE. El apagón. Crítica. Barcelona, 2021 – Ressenya de Joaquín ESTEFANÍA a “Babelia” de El País (9-10-21): De la Gran Recesión al gran apagón… Después de haber analizado lo que la crisis financiera supuso, el historiador británico Adam Tooze disecciona el impacto de la covid en el sistema capitalista
Fernando VALLESPÍN. La sociedad de la intolerancia. Galaxia Gutenberg. Barcelona, 2021 – Avançament editorial a El País (10-10-21): A nadie le gusta limitarse a ser “tolerado” … “Estamos en contra del matrimonio homosexual, pero toleramos a los homosexuales”: la trampa de la palabra “tolerancia” … Hay algo ofensivo en la actitud condescendiente de quien tolera, porque “soporta”, pero no reconoce o equipara derechos, escribe Fernando Vallespín en este extracto que adelanta ‘Ideas’
Michael J.SANDEL. La tiranía del mérito. ¿Qué ha sido del bien común?. Debate. Barcelona, 2020 – Article de Manuel ARIAS MALDONADO a Revista de Libros (13-10-21): Salmodia del bienintencionado [14] El principio según el cual la posición de un individuo en la sociedad habría de depender de su capacidad y esfuerzo continúa siendo generalmente aceptado … La sociedad liberal estaría mejor servida si sus integrantes cultivaran una reflexividad que no se engañase a sí misma, de modo que quienes gocen de una posición de partida más favorable se hagan conscientes de ello … Es legítimo concluir que el profesor de Harvard no es amigo de la globalización. Y por ahí asoma su más genuina preocupación … “Para mejorar el funcionamiento de la meritocracia, es necesario un esfuerzo político que conduzca a una más eficaz acción del Estado en general y de las administraciones públicas en particular. Propuestas no faltan: desde el anonimato en los procesos de selección de empleo al aumento del número de becas o, en los sistemas universitarios donde sea necesario, la fijación de una cuota más generosa para solicitantes con menor nivel socioeconómico. Llama la atención, sin embargo, que hablemos de justicia social y de redistribución de recursos —tanto económicos como simbólicos— sin poner un mayor énfasis en la modernización del Estado. Racionalizar el gasto público para que este último se emplee de manera más eficiente, pasa por la acción de una burocracia más inteligente y capaz de identificar a los sectores más desfavorecidos, así como de aplicar rigurosamente el funcionamiento de las políticas destinadas a igualar las oportunidades de todos. No hace falta más Estado, sino mejor Estado; para lo cual se precisan gobiernos valientes que abracen sinceramente la causa de la modernización sin que les tiemble el pulso ante las protestas de quienes de un modo u otro se benefician del statu quo. Solo de este modo podrá revitalizarse un ideal meritocrático necesitado de un nuevo impulso. A esos efectos, el reiterativo libro de Sandel es un síntoma: si las sociedades democráticas no logran reformarse exitosamente a sí mismas, el descontento subsiguiente puede poner en peligro algunas de las conquistas de la modernidad liberal. Nos guste o no, la realidad es trágica: jamás lograremos una perfecta igualdad de oportunidades, ni podemos evitar que una sociedad que se dota a sí misma de libertades individuales genere un grado variable de desigualdad. Dicho de otro modo, es necesario asumir que no existe una solución definitiva para los problemas que se derivan de la aplicación de la meritocracia. Pero Sandel se equivoca cuando propone acabar con ella, pues no existe una alternativa mejor; a la postre, tampoco él nos la ofrece. Eso no significa que debamos aceptar las cosas tal como son; el descontento de los críticos tiene la virtud de llamar la atención sobre las desviaciones del ideal meritocrático y puede así contribuir a su mejor realización”.
Karl SCHLÖGEL. El siglo soviético. Galaxia Gutenberg. Barcelona, 2021 – Article d’Andrea RIZZI a El País (13-10-21): La otra vida de la civilización soviética… El historiador Karl Schlögel publica una gran reconstrucción de la vida en la URSS, un mundo perdido que sigue influenciando con fuerza el tiempo presente
Cristian SEGURA. Gent d’ordre. Galaxia Gutenberg. Barcelona, 2021 – Entrevista a SEGURA a Crític (13-10-21): “Colau ara també forma part de l’elit, li agradi o no” … “A Catalunya s’han consolidat unes noves elits a partir de la seva vinculació amb la Generalitat” … “Ara els pares que porten els nens a La Salle diuen que van ‘a la concertada’, però allò és l’escola ‘de pago’, com sempre” … “Sánchez Llibre, Foment i el seu entorn ja no fan de pal de paller: han perdut influència” … “El conseller Giró va ser molt prolífic des de La Caixa en finançar l’independentisme” … “Conec molta gent que ve d’un entorn benestant i vota la CUP. Em sembla contradictori”
Íñigo ERREJÓN. Con todo. De los años veloces al futuro. Planeta. Barcelona, 2021 – Article d’Íñigo SAÉNZ DE UGARTE a elDiario.es (12-10-21): Leemos el libro de Errejón para que Iglesias no tenga que hacerlo El líder de Más País publica un libro con su versión de las luchas internas que acabaron con la idea fundacional de Podemos. Se presenta como una víctima de las maniobras de Iglesias y otros, aunque admite que él mismo diseñó “la trampa” que sirvió para cazarle
