FOCUS PRESS 237

ARTICLES DESTACATS

(1) Article de Xulio RÍOS a El País (1-07-21): Partido Comunista Chino: un siglo de adaptación

(2) Article de Hal BRANDS a Foreign Affairs (29-06-21): The Emerging Biden Doctrine  

(3) Article d’Andrés ORTEGA al blog del Real Instituto Elcano (29-06-21): ¿Plantea China un reto a nuestras democracias liberales?  

(4) Article de Miguel AGUILAR a Letras Libres (22-06-21): Contra el género humano, con motivo de los indultos  

(5) Article de Joan COSCUBIELA a elDiario.es (28-06-21): Por fin, los indultos. ¿Y ahora qué?

(6) Article d’Esteban HERNÁNDEZ a El Confidencial (27-06-21): El PP, en guerra: lo que los indultos evidencian  

(7) Article d’Ángel VIÑAS a Público (1-07-21): Ante unas palabras desafortunadas del líder de la oposición… 

(8) Comentari d’Antoni PUIGVERD a La Vanguardia (30-06-21): Brases de l’engany  

(9) Article d’Antoni BAYONA a elDiario.es (29-06-21): Luces y sombras de la resolución del Consejo de Europa  

(10) Article d’Emilio ONTIVEROS a “Negocios” de El País (27-06-21): Reconstrucción creativa 

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EL DEBAT SOBRE LA LEGISLACIÓ D’EXCEPCIÓ DURANT LA PANDÈMIA

Article d’Alberto LÓPEZ BASAGUREN a El País (29-06-21): ¿Octavio y Catón en el Constitucional?  La pandemia nos ha colocado ante una realidad que las leyes no fueron capaces de imaginar. … “Sostener que el Gobierno tendría que haber declarado el estado de excepción debe ser rechazado de raíz, pues supone un grave error de entendimiento. Una situación de emergencia solo puede declararse cuando concurre la situación de hecho que la justifica: una calamidad natural, en el caso del estado de alarma y una crisis política —provocada por una grave alteración del orden público, del libre ejercicio de los derechos y libertades, o de los servicios esenciales de la comunidad—, en el caso del estado de excepción. El Gobierno no tiene libertad para optar entre uno u otro, según cuáles sean las medidas que considere necesario imponer. En el caso de la pandemia no hay alternativa constitucional al estado de alarma … La pandemia, por sus características, nos ha colocado ante una realidad que las leyes no fueron capaces de imaginar; desbordó, sorpresivamente, lo previsto en las leyes de salud pública y en la reguladora del estado de alarma, nucleares para la gestión de la crisis, creándose una situación de necesidad que obliga a adecuar la interpretación de la Constitución y de las leyes en relación con las medidas que se adoptaron entonces. Las medidas de confinamiento domiciliario fueron requeridas por las organizaciones internacionales de salud pública —destacadamente, la OMS—; fueron reclamadas por especialistas de primera línea en virología, epidemiología y otras disciplinas científicas; y, con unos u otros matices, se establecieron en la generalidad de los países democráticos de nuestro ámbito, al amparo de una legislación de emergencia asimilable a la de nuestro estado de alarma. En estas condiciones, no puede decirse que fueran medidas arbitrarias; y España no puede ser una excepción entre los países democráticos respecto a las medidas disponibles para hacer frente a la pandemia … El Estado no puede quedar inerme frente a una crisis sanitaria como la que nos ha azotado; de forma que sostener la inconstitucionalidad de aquel confinamiento tiene, por necesidad, un efecto paradójico: la normalización de la emergencia. Es lo que vienen defendiendo quienes abogan por una interpretación sin límites de la norma que habilita a las autoridades a adoptar las medidas que “consideren oportunas en caso de riesgo transmisible” (art. 3 de la LO de medidas especiales en materia de salud pública). La legislación ordinaria ampararía, así, la adopción de restricciones de derechos que, sin embargo, según se anuncia, el TC podría considerar que no pueden adoptarse al amparo de la legislación de emergencia. Sarcástica solución, que permitiría entrar por la puerta trasera, con absoluta tranquilidad, lo que se habría expulsado, con todo el boato, por la puerta principal, desapareciendo la luz de alerta de excepcionalidad que supone la activación de la emergencia … Pero la normalización de la excepción ya se ha abierto camino aquí. En una operación de prestidigitación legislativa, improvisada o insuficientemente pensada, se avaló la interpretación expansiva de la legislación ordinaria, de forma indirecta, a través de una norma procesal que atribuye a los tribunales la competencia -espuria- para autorizar o convalidar medidas generalizadas de “limitación o restricción” de derechos fundamentales, que no está explicitada en ninguna ley de salud pública. Una vía que ha provocado un desorden considerable ante la multiplicación de resoluciones divergentes por parte de distintos tribunales; que se ha tratado de parchear atribuyendo al Tribunal Supremo la competencia para la unificación de doctrina, pero cuya efectividad respecto a la pretensión gubernamental de configurarla como vía alternativa al estado de alarma ha sido solo parcial. En el TC no puede imponerse una actitud similar a la de Octavio y Catón. Aún menos, en un fallo que, tras más de un año de aquel confinamiento, es absolutamente extemporáneo. El TC tendría que haber resuelto con celeridad. Una decisión temprana le tendría que haber permitido combinar adecuadamente la aceptación de las exigencias provocadas por la situación de necesidad surgida en aquel primer momento, con la exigencia a la mayoría parlamentaria para que, a iniciativa del Gobierno, realizase, en un plazo perentorio, las reformas de la legislación concernida, ajustándola —respetando la Constitución— a la realidad que impuso la pandemia; porque una situación de necesidad no puede justificarse indefinidamente. Una reforma que, entre otras precisiones, requiere una adecuada delimitación de la frontera entre suspensión y limitación del derecho en supuestos similares. Los embates a la Constitución con ocasión del estado de alarma no están en aquel primer confinamiento, sino en la prórroga de seis meses del segundo estado de alarma general, que diluye el instrumento extraordinario de control establecido por la Constitución. El Gobierno y el Parlamento no han actuado con la responsabilidad que se requería en la adecuación de las leyes a lo que exigía la realidad. El TC no puede sumar, ahora, una decisión irresponsable, de grandísimo calado político, como una declaración de inconstitucionalidad de aquel confinamiento”.

Informe de Manuel ARAGÓN  REYESRevista de Libros (30-06-21): El Covid-19 y la ley… “En realidad, todos o casi todos los problemas que hasta ahora hemos ido señalando obedecen a una causa: la necesidad de adoptar medidas ante una crisis de dimensiones (nacionales e internacionales) nunca vistas. Para hacer frente a esta crisis, los poderes públicos, y en especial el poder ejecutivo, han tenido que reaccionar mediante decisiones de gran intensidad y, de manera casi inevitable, con ciertas dosis de improvisación. Ello resulta comprensible, pero no impide que de lo actuado quepa extraer algunas lecciones, de naturaleza jurídica, y no política (ajena a nuestro Informe), no tanto para censurar lo hecho, como para prevenir unas mejores respuestas, o en todo caso más constitucionalmente adecuadas, si en el futuro volviese a darse otra crisis de aquellas características. En este sentido, la primera lección, más general, que cabe extraer de lo sucedido es que la magnitud de una crisis como la originada por la pandemia COVI-19, que requiere necesariamente para hacerle frente de la práctica paralización general de la libertad de movilidad personal, o de gran parte de la actividad económica nacional y de la actividad social (en educación, transportes, relaciones laborales, cultura, deportes, etc. etc.), difícilmente encaja en el estado de alarma, que está previsto para emergencias de menor intensidad y que, por ello, no permite la suspensión de derechos ni la paralización de actividades de modo tan amplio y en grado tan intenso como el que ha sido necesario adoptar. El orden público, o si se quiere, el orden social básico de la convivencia, ha tenido que alterarse hasta límites insospechados. La situación de auténtica emergencia y extrema saturación del sistema sanitario como consecuencia de la pandemia ponen aún más de manifiesto la extrema gravedad de esta crisis. Por ello, una crisis así, más que presupuesto del estado de alarma cabría entender que lo es del estado de excepción, porque sólo por él, y dentro de él, pueden tomarse decisiones que el estado de alarma impide, y que ahora ha sido preciso poner en marcha, pero a costa de ocasionar determinados problemas jurídicos que ya hemos venido señalando (uso quizás no adecuado de los decretos-leyes, órdenes ministeriales quizás exorbitantes, restricciones de derechos más próximas a la suspensión que a la limitación, etc.). Por lo demás, el estado de excepción (que permite, sí, suspender determinados derechos) no significa una restricción de los controles democráticos, políticos y jurisdiccionales, sino, por el contrario, su acentuación, puesto que no puede declararlo el Gobierno por sí sólo, ya que precisa de la autorización del Congreso de los Diputados. Y durante su vigencia no puede eliminarse el control parlamentario del Gobierno, ni interrumpirse el funcionamiento de los poderes del Estado. No hay, pues, que tener recelos democráticos para acudir a ese estado cuando la situación así lo exige. Además, la posibilidad de suspender determinados derechos queda en manos del Congreso, por lo que no habrán de ser suspendidos necesariamente todos los determinados en el art. 55.1 CE, sino, de entre ellos, sólo los que sean «estrictamente indispensables para asegurar el restablecimiento de la normalidad» (como dispone el art. 1.2 LO). No cabe desechar que, si la gravedad de la pandemia no alcanzara el grado necesario para necesitar de la suspensión de derechos, el estado de alarma podría ser suficiente, eso sí, si se adopta respetando lo que, para él, han previsto la Constitución y la LO 4/1981, que no es lo que ha sucedido, al menos, en el estado de alarma decretado el 25 de octubre y en su prórroga por seis meses, como ya se explicó …”

EL PARTIT COMUNISTA XINÈS FA CENT ANYS

Crònica de Macarena VIDAL LIY a El País (27-06-21): El Partido Comunista de China: de la clandestinidad a dominarlo todo La formación cumple 100 años, en un país en ascenso pero con una imagen deteriorada en Occidente … “Los festejos también representarán una afirmación, de cara a los ciudadanos, de la legitimidad del partido. Un mensaje transmitido con toda pompa y circunstancia de que, sin él, estos logros hubieran sido imposibles. Que el PCCh es el Estado, o más importante que el Estado, omnipresente a través de un importante aparato de seguridad, de unas normas que obligan a crear una célula en cada empresa donde al menos tres empleados sean militantes, de unas leyes que subordinan el resto de las instituciones a su poder. “El partido, el Gobierno, el Ejército, la sociedad y la Universidad. Este, Oeste, Sur, Norte y Centro: el partido lo dirige todo”, como gusta de repetir Xi Jinping, recuperando un dicho de su predecesor y fundador del partido y la República Popular, Mao Zedong. Pero, sobre todo, las celebraciones reafirmarán el firme control de Xi, el líder chino con más poder desde la era de Mao, como guía del PCCh y del país. El “núcleo” del partido —uno de sus títulos informales—, llegado al poder en 2012, ha eliminado los límites que le hubieran obligado a dejar el mando a partir del año próximo. Todo apunta a que continuará al menos otros cinco, sin sucesor a la vista. Xi, escribe el analista Nis Grünberg en el informe El próximo siglo del PCCh, del laboratorio de ideas Merics, “quiere ser la figura que marque el cambio de la reforma y apertura a una modernidad propiamente china. Abolidos los límites a su mandato, y diez años de preparar y dirigir el aparato del partido en torno a él, Xi se dispone a ser el estandarte de una China con estatus global de riqueza y poder”. Su mandato se ha caracterizado por un aumento del control y una centralización del poder en su persona. Bajo el argumento de la seguridad nacional, aplicado en un sentido muy extenso, se ha reforzado el énfasis en la ideología, la disciplina sobre el partido bajo el paraguas de una campaña contra la corrupción y el control social. Esta última tendencia es especialmente acusada en Xinjiang, la provincia hogar de la minoría musulmana uigur, y Hong Kong, donde las protestas de 2019 se sofocaron con la mano dura de la ley de seguridad nacional vigente desde hace un año. En el exterior, China desarrolla una asertividad cada vez más desacomplejada. El año pasado, un choque entre soldados chinos e indios en la frontera dejó cinco muertos en el campo chino y una veintena en el rival. Desde septiembre, aviones de la República Popular hacen incursiones en el espacio aéreo de Taiwán. Pese a los recelos que despierta en otros países, esa nueva asertividad va a continuar hasta que el PCCh se sienta seguro en la arena internacional y deje de percibir los acontecimientos externos como amenazas a la seguridad nacional, apunta Helena Lagarda, de Merics, en una reciente videoconferencia. Detrás de los éxitos se ocultan importantes problemas: profundas desigualdades sociales, un medio ambiente muy dañado por las décadas de desarrollo sin control, un envejecimiento galopante de la población y la necesidad de mantener unos niveles de crecimiento económico que permitan la incorporación de los nuevos graduados al mundo laboral. Fuera, la rivalidad cada vez más tensa con EE UU puede desatar enfrentamientos regionales, especialmente en aguas del Pacífico y el mar del sur de China. La vehemente defensa de intereses a manos de diplomáticos “lobos guerreros” ha empañado su imagen en Occidente; su trato a las minorías en Xinjiang le ha supuesto las primeras sanciones de la UE en décadas. Según recuerda el sinólogo Tony Saich, director del Ash Center de la Universidad de Harvard y autor del libro From Rebel to Ruler: 100 Years of the Chinese Communist Party (de rebelde a dirigente: 100 años del PCCh), una de las claves de la longevidad del PCCh frente a otras formaciones comunistas ha sido su capacidad de adaptación. Así ocurrió en los noventa, cuando se abrió a empresarios privados, que décadas atrás habían sido perseguidos. Se trata de dar un poco de rienda suelta a la sociedad para experimentar y ser un poco más libre, opina el experto. Pero Xi, matiza, se ha dado cuenta de los aspectos negativos. ‘Corrupción, gobiernos locales que buscan su interés en lugar del interés del Estado, ideas que chocan con la narrativa que llega desde el centro. Y, como todos sabemos, él ha centralizado el control. La pregunta es: ¿va a sofocar el dinamismo y la innovación que ha mantenido en marcha el sistema y el partido?’”.

Article de Lluís BASSETS a El País (30-06-21): Apoteosis del partido único El comunismo chino se ofrece como modelo autoritario alternativo a las democracias occidentales en crisis … “La dirección colectiva que condujo el partido después de los excesos de Mao y su culto a la personalidad ya no rige con Xi, al igual que ha decaído también la limitación de mandatos y el relevo generacional cada diez años, por lo que el actual secretario general comunista podrá aspirar en 2022, en el XX Congreso, a regresar a la tradición estalinista de la dictadura vitalicia. Mao hizo la guerra y la revolución y fundó la república popular. Deng Xiaoping propulsó a China en el camino de prosperidad y sacó a millones de chinos de la pobreza. Xi Jinping, el émulo de Mao en el siglo XXI, tiene ante sí el reto de culminar la unificación china, con la anexión de Taiwán y la colonización del Mar de China Meridional, después de aplastar a la minoría uigur y terminar con las libertades en Hong Kong. A falta de una profunda y rápida renovación de las democracias occidentales, y especialmente de la rival y mayor de todas ellas que es la estadounidense, el modelo de Xi Jinping se ofrece a los adoradores de la eficiencia económica y del orden social como una nueva distopía disponible y también la más inquietante. Además de un centenario, es una advertencia y una amenaza”.

Article de Xulio RÍOS a El País (1-07-21): Partido Comunista Chino: un siglo de adaptación  [1] En medio de grandes convulsiones, ha sido el creador del Estado moderno con una combinación de nacionalismo y capacidad de generar grandes transformaciones … “La heterodoxia ha sido una marca distintiva del PCCh y la inspiración nacionalista se convirtió en la columna vertebral de su acción política. Aunque creado al abrigo de la III Internacional, pronto rehuyó la tutela moscovita y el maoísmo, antes y después de la victoria del Ejército Rojo, agrandó su dimensión tomando distancia del sovietismo. Su desarrollo en el poder fue más que errático y erigió el empirismo en la alternativa a la mera traslación de las experiencias ajenas avaladas por el partido padre. Lo que funcionó relativamente bien en el periodo revolucionario mostró severas quiebras en la fase inmediatamente posterior. Fue Deng Xiaoping quien salvó al PCCh. Su reforma y apertura abrieron nuevos horizontes cuando la legitimidad inicial flaqueaba en medio de una trágica división interna. La veloz transformación socioeconómica del país le otorgó una segunda oportunidad. Ese reinicio no estuvo marcado por un reajuste que le aproximara a la ortodoxia soviética, volviendo al redil del que se había ido, sino abogando por trascenderla mediante la voladura controlada de aquellos prejuicios que habían trabado las expectativas del modelo. La incorporación del mercado, la promoción de la propiedad privada y muchas otras medidas de liberalización junto con la nueva atmosfera interna y exterior dieron un vuelco exponencial a la situación. Fue en el denguismo tardío cuando saltó uno de los prejuicios más hirientes, el de la “vieja cultura”, culpabilizada de la postración del país y objeto de una condena sin paliativos durante el maoísmo. Progresivamente dignificada, se ha reconocido ahora como expresión del alma china y un valor central del PCCh. Un vuelco identitario de ciento ochenta grados que acentúa la significación del factor nacional en su magisterio. El maoísmo, el denguismo o, ahora, el xiísmo, cada uno con sus manifestaciones singulares, han trazado otra seña de identidad del PCCh, el compromiso con la modernización. Los desacuerdos se han manifestado en cuanto a la hoja de ruta pero no en cuanto al objetivo. Y en ello siguen, a sabiendas de que pese a los muchos logros alcanzados son muchas también las taras que subsisten y cuya solución va a requerir varias décadas de acierto. En la modernización que impulsa el PCCh la prioridad alcanza a los signos de proyección de poder en todos los órdenes, desde el económico a la defensa. Su complemento es la inalterabilidad del sistema político cuyos fundamentos son hoy día los mismos que en el momento de la fundación de la República Popular. Cien años después de su creación, el PCCh vive con Xi Jinping varios giros trascendentales. De una parte, una mirada introspectiva que plasma en el renacer del legismo la actualización de aquel sistema político persistiendo en su estructura; de otra, el resurgir del ideario marxista como expresión de fidelidad a su naturaleza fundacional. La eficiencia se ha convertido para este PCCh en el talismán que puede asegurarle una longevidad sin límites. Ello requiere, sin embargo, no solo de una gestión maximizada de las diferentes políticas, asunto bien complicado en un momento de tránsito hacia nuevos modelos y nuevas gobernanzas. Acometer esos retos exige igualmente dotarse de una institucionalidad que le provea de la estabilidad necesaria, una obsesión permanente de sus autoridades. El denguismo realizó también en esto aportaciones de indudable valor que hoy están en cuestión. En el comunismo chino, la combinación de orgullo nacional y superación de ciertos prejuicios ampliamente compartidos doctrinalmente facilitó tanto la adaptación como la innovación. En el futuro inmediato, el mayor peligro para su supervivencia quizá derive no tanto de la gestión de esa agenda siempre complicada sino del riesgo conceptual que se sustenta en ese alarde de la suficiencia basada en la eficacia. El poder del PCCh es mucho y ha demostrado sus enormes capacidades para encarar grandes retos; no obstante, no debiera perder de vista que ello no elude la necesidad de un esfuerzo aún muy exigente para alargar las bases de la democracia o mejorar los derechos y libertades individuales. Infravalorar ese afán de las sociedades liberales puede a la postre traducirse en un elevado coste cuando China culmine ese sueño de convertirse en un gran país próspero y desarrollado”.

DESPRÉS DE LA GIRA EUROPEA DE BIDEN: UNA NOVA GUERRA FREDA MÉS A PROP? … 

Article de Ramón GONZÁLEZ FÉRRIZ a El Confidencial (26-06-21): Bienvenidos al nuevo desorden mundial: ¿estamos en otra Guerra Fría? El mundo actual nos parece definido por las heridas aún abiertas de la Gran Recesión, la abrumadora transformación del ecosistema mediático, el impulso de la conciencia climática y, por supuesto, la pandemia …  “De modo que volvemos a tener un mundo multipolar, con varias potencias en competición, y más desordenado. En muchos sentidos, podemos hablar de una nueva guerra fría, aunque haya que hacer una enorme salvedad: en ningún momento de la Guerra Fría original, los vínculos económicos entre ambos lados del Telón de Acero fueron ni remotamente comparables a los que existen ahora entre Estados Unidos y China. Tampoco China, a diferencia de la Unión Soviética, pretende exportar su modelo político a los demás países, aunque esté convencida de que la democracia liberal es un sistema intrínsecamente débil que está condenado por sus múltiples incoherencias. Más allá de estas grandes diferencias, el nuevo desorden mundial se parecerá a una nueva guerra fría. De hecho, la prioridad de Joe Biden en política internacional es volver a seducir a los europeos para que, como en el pasado, formen una alianza con Estados Unidos contra el nuevo gran rival. Su participación hace unos días en el G7, luego en la cumbre de la OTAN y al fin su reunión con Vladímir Putin en Suiza tenían como fin principal reconstruir la alianza que Trump trató de destruir. Eso es precisamente lo que genera dudas en la UE. Sin duda, Europa está aliviada por la presidencia de Joe Biden y la vuelta a la retórica multilateral y atlantista. Pero muchos líderes europeos ya se habían hecho a la idea de elaborar una estrategia propia y ahora son renuentes a someterse de nuevo a los grandes planes de un presidente estadounidense. Porque, además, ¿quién asegura que el trumpismo no volverá, bien sea con Trump o, de manera más probable, con algún otro republicano que, aunque con mejores modales, continúe su programa nacionalista, unilateralista y mercantilista?”

Article de Hal BRANDS a Foreign Affairs (29-06-21): The Emerging Biden Doctrine  [2] Democracy, Autocracy, and the Defining Clash of Our Time … Biden has identified the defining challenge of the century, but the problems are already daunting … “This three-fold challenge suggests a three-fold response—elements of which can be seen in the Biden administration’s early moves. First, the United States must strengthen the cohesion and resilience of the democratic community against its autocratic rivals and make such democratic solidarity truly global, since so many aspects of the threat require a global response. Second, it must lead the world’s democracies in addressing transnational problems that no nation can solve on its own. And it must build a “position of strength” for global rivalry by reinvesting in its own competitiveness and demonstrating that democracies can still deliver for their citizens. The Biden foreign policy has been centered on putting this sweeping concept of American strategy—rooted in the inescapable fact that the supremacy of democracy is more imperiled than at any time in generations—into operation. Whereas many of Trump’s worst international relationships were with the United States’ closest allies, Biden has prioritized repairing those alliances as shields in a global democratic phalanx. He has sought to smooth diplomatic and trade disputes with Europe to create a stronger united front against Russia and China and has worked with allies in Europe and the Indo-Pacific to signal that aggression against Taiwan could cost the Chinese Communist Party (CCP) dearly. An early summit of the Group of 7 produced common language on the Chinese threat and plans for an infrastructure program that will promote transparent, high-quality projects in the developing world—a democratic answer to Beijing’s Belt and Road Initiative. The administration has also fostered hubs of democratic cooperation on key global challenges. Under Biden, the Quad and the G-7 have announced plans to distribute nearly two billion COVID-19 vaccines to developing nations. The administration is preparing a multilateral push to counter corruption and the illicit financial flows that Russian President Vladimir Putin, among other autocrats, has so skillfully weaponized. Although Biden had earlier talked up a global “summit of democracies” to take on these and other issues, so far he has relied on smaller, existing groups that can deliver tangible progress now and perhaps set the stage for grander endeavors later. Biden has taken the same tack in the technology competition. For now, the administration has downgraded the idea of creating a D-10, T-12, or some other large, formal democratic coalition to counter autocratic influences on technology. Instead, it is working with select countries and groupings—South Korea on semiconductors and 5G and 6G technology, the EU on aligning technology and trade policy, Japan on ensuring an open global Internet, NATO on countering cyberattacks and disinformation—to build democratic cooperation from the ground up. Meanwhile, the administration has been pushing back, often multilaterally, against the most egregious forms of authoritarian repression and predation. The president reportedly threatened Putin with grave consequences if Russian cyberattacks against critical infrastructure continue. Washington joined the EU in imposing sanctions on Belarus after the government of President Alexander Lukashenko forced down a plane carrying a wanted dissident—an example of the extraterritorial repression that Russia, China, and other authoritarians are using to hound their critics and entrench their rule. And Biden’s team worked with Canada, the United Kingdom, and the EU to sanction CCP officials involved in the horrifying repression in Xinjiang—thereby triggering a “Wolf Warrior” meltdown that blew up an investment agreement Beijing had signed with Brussels only months before. At home, Biden has been pursuing investments in scientific research and development, digital and physical infrastructure, and other areas to improve competitiveness and address working- and middle-class alienation. His promise of a “foreign policy for the middle class” is meant to show that global engagement can pay for working families, and his push for a global minimum tax would, administration officials argue, help democracies invest more in their citizens. From Biden’s perspective, these measures represent down payments on the sort of domestic rejuvenation and reform that once helped the democracies win another contest of systems during the Cold War …”

… I ELS DUBTES EUROPEUS ENTRE TORNAR A AIXOPLUGAR-SE EN L’ALIANÇA TRANSATLÀNTICA O SEGUIR ENDAVANT AMB L’AUTONOMIA ESTRATÈGICA … 

Article de Riccardo PERISSICH a Telos (24-06-21): Les relations euro-américaines après le voyage de Biden … “Pour autant, même si les rythmes diffèrent, les analyses respectives vont fondamentalement dans le même sens. Preuve en est qu’il a suffi d’un changement de rythme et de ton du côté américain pour obtenir, en Cornouailles et à Bruxelles, un degré d’unité que peu de gens croyaient possible il y a peu. Il faut noter que la situation est assez différente en ce qui concerne la Russie et en ce qui concerne la Chine. Sur le premier point, l’unité de l’Occident, à quelques exceptions marginales près, est fondamentalement assurée. Le langage très ferme des communiqués du G7 et de l’OTAN en est la preuve. Cela est dû à une plus grande perception de la menace russe de la part des Européens et au fait que Poutine est objectivement plus faible, contraint par une économie asphyxiée et presque entièrement dépendante des exportations d’hydrocarbures ; ce qui, d’ailleurs, ne l’empêche pas de multiplier les actes agressifs que l’on connaît. Il restait le problème de Nordstream2 ; une question qui a été excessivement soulignée et également mal gérée, en particulier par l’Allemagne. On a permis qu’elle devienne un test d’autonomie européenne vis-à-vis de la Russie, alors qu’en réalité, leur besoin d’exporter du gaz vers l’Europe est plus important que notre besoin d’en importer. La véritable question était de savoir quels dommages cette infrastructure pouvait causer à l’Ukraine et à la Pologne. L’Allemagne aurait dû faire des propositions appropriées il y a longtemps, comme elle semble enfin décidée à le faire maintenant, sans laisser la question prendre la dimension d’un drame transatlantique. La question chinoise, en revanche, est beaucoup plus compliquée et, dans ce cas, la maturation des Européens a été plus lente qu’aux États-Unis et elle s’est faite en ordre dispersé. Les recnontres récentes ont ceci d’important qu’elles consacrent une convergence substantielle des analyses. Certes, malgré l’attrait des trois mots magiques « coopération, concurrence et rivalité », il ne s’agit pas encore d’une politique. Biden a décidé de mettre au centre de son action la défense des valeurs démocratiques face aux autocraties. C’est un bon point de départ pour rassembler les alliés, mais ce n’est pas encore une stratégie dans laquelle les valeurs et les intérêts devront nécessairement être conciliés. Les États-Unis sont encore en train de définir, dans un débat interne animé, les éléments d’une stratégie opérationnelle, ce qui explique, au moins en partie, certaines réticences européennes. En gros, nous voulons comprendre où notre allié nous emmène. Un point désormais acquis est que le scénario chinois n’a rien à voir avec celui qui caractérisait autrefois la guerre froide. L’importance économique de l’URSS était pratiquement nulle, tandis que la Chine est la deuxième plus grande économie du monde et qu’elle est désormais fortement interconnectée avec ses voisins d’Asie, avec l’Europe et avec les États-Unis. En outre, la menace stratégique que représente la Chine est complètement différente, même si, d’un certain point de vue, elle est plus sérieuse en raison de son plus grand potentiel économique, politique et, en perspective, également militaire. Le défi chinois n’est pas véritablement idéologique, il est plutôt l’expression d’un nationalisme forcené. Tous les nationalismes agressifs nourrissent l’opinion publique du souvenir des « humiliations » subies du fait de l’ennemi potentiel. C’était le cas de l’Allemagne wilhelmienne avec la France ; pour la Chine, c’était l’Occident avec le traité de Nankin et les capitulations.  Enfin, ce qui a été construit face à l’URSS était une alliance solide et cohésive ; rien de comparable n’existe, pour le moment, parmi les alliés potentiels de l’Amérique dans l’Indo-Pacifique …”

… O QUINA RELACIÓ S’HA D’ESTABLIR ENTRE LA XINA I LES DEMOCRÀCIES LIBERALS … I TAMBÉ AMB RÚSSIA

Article d’Andrés ORTEGA al blog del Real Instituto Elcano (29-06-21): ¿Plantea China un reto a nuestras democracias liberales?  [3]  … “El economista y analista Dani Rodrik, expresaba el dilema con acierto: “¿Es posible para las democracias ser fieles a sus valores mientras comercian con China y mantienen relaciones de inversión con ella?”. Para responder esta pregunta, planteaba, “hemos de reconocer dos cuestiones: en primer lugar, es imposible visualizar una desconexión significativa de las economías occidentales y la china que no genere una catástrofe económica; en segundo lugar, poco pueden hacer los países occidentales, en forma individual o colectiva, para modificar el modelo económico estatal chino o su régimen represivo en cuanto a los derechos humanos y laborales”. Hay toda una corriente en Occidente que se podría denominar la de “la ingenuidad de Bill Clinton”. Cuando China ingresó en la Organización Mundial de Comercio (OMC), a principios de este siglo, el entonces presidente de EEUU declaró: “Al adherirse a la OMC, China no está simplemente aceptando importar más productos nuestros, sino que está aceptando importar uno de los valores más preciados de la democracia: la libertad económica. Cuando los individuos tengan el poder… de realizar sus sueños, exigirán una mayor participación”. Este automatismo, idea muy extendida, respondía en buena parte a un profundo desconocimiento de China, que no es Corea del Sur, Japón ni Taiwán (ni España). Como indica Mario Esteban, “tanto España como la UE deben generar más conocimiento especializado sobre China”, pues hay una excesiva dependencia en análisis generados desde EEUU. No obstante, se pueden citar múltiples fuentes estadounidenses con una visión más ajustada a la realidad. Rana Mitter y Elsbethe Jonhson, desde la nada sospechosa Harvard Business Review, apuntan acertadamente tres mitos en los que Occidente se equivoca con China: (1) la economía y la democracia son dos caras de la misma moneda; (2) los sistemas políticos autoritarios no pueden ser legítimos; y (3) los chinos viven, trabajan e invierten como los occidentales” … “Una vez Biden de vuelta a Washington, las voces europeas se han puesto a matizar. El Consejo de Comercio y Tecnología EEUU-UE puede ser un elemento positivo para marcar la línea en materia de normas y estándares –terreno en el que China es cada vez, comprensiblemente, más activa y que habrá que tomar en cuenta– y desactivar conflictos potenciales transatlánticos, además de Este-Oeste. Una cosa son los comunicados de las cumbres y otra ponerse de acuerdo sobre realmente qué hacer. Aunque la OTAN ha advertido que las ambiciones militares de China suponen una amenaza al orden global –pero habrá que integrar más a la superpotencia emergida en este orden–, el propio secretario general de la Alianza, Jens Stoltenberg, que ha introducido el tema en la agenda de organización, afirmó que China “no es un adversario”, ni se busca una nueva Guerra Fría. Quizá una de las opiniones más significativas, porque puede llegar a canciller de Alemania, tras Angela Merkel, sea la del sucesor de ésta como candidato democristiano Armin Laschet, para el cual “la pregunta es: si hablamos de ‘frenar’ a China, ¿nos llevará eso a un nuevo conflicto? ¿Necesitamos un nuevo adversario? Y ahí la respuesta europea es cautelosa, porque, sí, China es un competidor y un rival sistémico, tiene un modelo de sociedad diferente, pero también es un socio, sobre todo en cosas como la lucha contra el cambio climático”. Todo ello no quita para que haya que defender, en lo posible, los derechos humanos y la democracia. Desde luego defenderlos hacia adentro. Pero Europa, y por extensión, Occidente, han perdido capacidad de exportarlos, pese a la dimensión normativa de la UE. Otra encuesta, esta vez de la Fundación Alianza de las Democracias (ADF), lanzada por el ex primer ministro danés y ex secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, realizada entre 50.000 personas de 53 países hace unos pocos meses, ya con Biden en el poder, reflejaba esa preocupación general por el sistema político de EEUU. Más personas en todo el mundo (44%) ven a EEUU como una amenaza para la democracia en sus países que a China (38%) o a Rusia (28%). “La agenda europea con China no puede limitarse a los derechos humanos” dice, huyendo de la “indeseable visión en blanco y negro”, Fidel Sendagorta, director político del Ministerio de Asuntos Exteriores. Como vemos, una cuestión ineludible es ¿cómo incluir a China –una China responsable– en el liderazgo mundial –pues es necesario hacerlo dada la transformación de poder geopolítico y económico en el mundo– y a la vez mantener un sistema internacional eficiente y no polarizado? Este es otro mundo, mucho más complejo que el que vivió Clinton como presidente, necesitado de respuestas también complejas. Pero preservar y fortalecer nuestras democracias liberales depende, ante todo, de nosotros mismos. No de China ni de la confrontación con ella”.

Article de Jesús A.NÚÑEZ VILLAVERDE al blog del Real Instituto Elcano (28-06-21): La UE atrapada en sus titubeos, con Rusia al fondo … “De lo que no cabe duda es de que la UE está seriamente fragmentada, y no es la relación con Rusia el único punto de la agenda que lo hace visible. A las divergencias en política exterior y de seguridad entre europeístas y atlantistas, más los supuestos neutrales, se unen las fracturas acrecentadas por las distintas visiones sobre la mejor manera de responder a la crisis económica de 2008 y a la generada por la COVID-19, en una secuencia que puede terminar con la irrelevancia de la Unión o su propia disolución. Por otra parte, también vuelve a quedar claro que el motor francoalemán ha dejado de ser omnipotente, aunque sigue siendo cierto que sin él es muy difícil que algo salga adelante. Y, por supuesto, no cabe olvidar que tanto Berlín (segundo socio comercial, tras China, y con más de mil empresas operando en el mercado ruso) como París (quinto socio comercial y sexto inversor en Rusia entre los Veintisiete, con unas quinientas empresas operando en el mercado ruso) tratan de defender sus intereses nacionales. Lo esencial, en todo caso, es que finalmente se ha logrado alcanzar un acuerdo de mínimos que supone apostar por una “cooperación selectiva”, sin cumbre a corto plazo, dado que existen temas –sea la crisis climática, las amenazas a la salud o la búsqueda de soluciones a los conflictos de Ucrania, Siria, Libia o Irán– en los que es preciso explorar conjuntamente el camino a seguir. Y, por último, si finalmente se impone la opción del diálogo exigente (ligado a líneas rojas y condiciones a cumplir por parte de Moscú), se habrá logrado evitar que la UE vuelva a quedar en un segundo plano, dejando que sea Washington quien haga saber a Moscú lo que Bruselas piensa. Y seguro que Josep Borrell se apunta también a esa línea de acción”.

LES AMBIGÜITATS  ALEMANYES: UNA CRÍTICA AL BALANÇ POLÍTIC DE MERKEL

Article de Wolfgang MÜNCHAU a El País (28-06-21): Merkel, sobrevalorada… y ahora en decadencia La canciller alemana es la política más sobrestimada de nuestra época … “No soy un admirador de Gerhard Schröder, predecesor de Merkel, y ni siquiera de su programa de reformas, que critiqué en su momento por considerar que era perjudicial para la cohesión de la zona euro. Pero hay que reconocer que el excanciller hizo lo que creía correcto. Lo hizo sabiendo perfectamente que las reformas lo hundirían, como así fue. Merkel nunca ha hecho algo así. Su decisión de abrir las fronteras a los refugiados no fue una decisión estratégica, sino un acto ejecutivo espontáneo. No consultó con sus socios de coalición ni con los demás Estados miembros de la UE. En sus 16 años como canciller, jamás ha elegido una batalla estratégica, nunca ha intentado buscar mayorías donde antes no las había. La única finalidad de Merkel ha sido ella misma. El legado duradero de la canciller para la Unión Europea será el reconocimiento de que la autonomía estratégica se ha intentado y ha fracasado. Ni Merkel ni Macron han aportado liderazgo estratégico. Si observamos el panorama de los posibles sucesores, no veo cambios en el horizonte. El éxito futuro de la UE dependerá fundamentalmente de que se desprenda de la ilusión del liderazgo francoalemán. Cualquier debate sobre autonomía estratégica debería empezar por la estrategia, y no por quién se sienta en la silla o en el sofá, como ocurre actualmente. Los acontecimientos de la semana pasada acabaron con otro espejismo europeo: la idea de la votación por mayoría de la política exterior. Si el voto por mayoría hubiese estado en vigor, una mayoría de 20 países habría logrado derrotar a los siete, en su mayoría pequeños, que se oponían. Las repúblicas bálticas insistirán en el veto porque saben muy bien qué pasa cuando no lo hacen. Los años de Merkel han sido también el canto del cisne de una era tardoindustrial obsoleta. Cuando esta acabe, la gente hará las desagradables preguntas que no hizo durante esos años: ¿por qué un país rico como Alemania no fue capaz de invertir en nuevas tecnologías? ¿Por qué Merkel se negó a sentar unas bases sólidas para la zona euro? ¿Por qué hizo negocios con Putin y convirtió a su país en dependiente de los recursos naturales rusos? ¿Por qué aceptó los objetivos climáticos y luego no los llevó a la práctica? Hace tiempo que llegué a la conclusión de que Merkel es la líder política más sobrevalorada de nuestra época. La semana pasada, unas cuantas personas más también empezaron a verlo”.

LA NECESSITAT DE RECONSTRUIR LA RELACIÓ ENTRE LA UNIÓ EUROPEA I EL REGNE UNIT

Article de Timothy Garton ASH a El País (25-06-21): Reino Unido y la Unión Europea: dos uniones debilitadas y enfrentadas tras el Brexit Reino Unido y la Unión Europea: dos uniones debilitadas y enfrentadas tras el Brexit … “Y esto nos lleva al problema de las malas relaciones entre las dos orillas del canal. La mayoría de los europeos continentales hablan hoy muy poco de Gran Bretaña y, cuando lo hacen, solo con desconcierto, irritación o desprecio. El dato más sorprendente de la encuesta del ECFR es que sólo el 14% de los encuestados alemanes consideraban al Reino Unido un aliado de Europa, entendiendo por aliado “un país que comparte nuestros intereses y valores”. Son más (20%) los que lo califican de rival. Por otra parte, el 34% contestó que Gran Bretaña es un “socio necesario” de Europa, pero el 31% pensaba lo mismo de Rusia y el 28% de China. En las tensiones entre las dos orillas del canal, hay que distinguir entre las inevitables y las evitables. Es inevitable que haya más competencia, sobre todo porque los regímenes normativos difieren en algunos sectores. A propósito de Irlanda del Norte, es lógicamente imposible que haya una frontera cerrada entre Gran Bretaña y la UE pero una frontera abierta entre Gran Bretaña e Irlanda del Norte, entre Irlanda del Norte y la República de Irlanda y entre la República de Irlanda y la UE. El protocolo de Irlanda del Norte es un intento de lograr la cuadratura del círculo con un apaño chapucero. Siempre iba a hacer falta mucha confianza y buena voluntad para que funcionara, pero eso es precisamente de lo que ahora carecemos. El grado actual de desconfianza y ataques mutuos era perfectamente evitable. El 90% de la responsabilidad recae sobre el Gobierno británico, en particular sobre Boris Johnson y el negociador jefe por parte del Reino Unido, David Frost. La grandilocuencia. Las ganas de anotarse puntos. Las vueltas y revueltas. La voluntad expresa de violar el derecho internacional. La negativa a tener una relación estructurada con la UE, más allá de la estricta aplicación de los acuerdos de retirada y de libre comercio. Pero también el lado continental tiene una pequeña parte de culpa, especialmente la Comisión Europea. Hace poco participé en una reunión virtual con una alta funcionaria de la Comisión muy involucrada en las relaciones con el Reino Unido. Con un tono permanentemente irritado, no dejó de subrayar que Gran Bretaña no era más que “un país tercero”. Legalmente es así, por supuesto, igual que, cuando una pareja se divorcia, se convierte legalmente en terceras personas. Pero Gran Bretaña y la UE han estado casadas más de 45 años. Imaginemos que alguien que ha estado casado todo ese tiempo hablara de su expareja como nada más que “una tercera persona”, un completo desconocido. Los líderes políticos de la UE, incluido el Gobierno alemán que salga de las elecciones de este otoño, deberían utilizar un lenguaje más estratégico y con mayor conciencia histórica. A largo plazo, debemos hacer lo posible para que en Gran Bretaña haya una clara mayoría capaz de ver que tiene sentido permanecer en la UE y una UE a la que le vaya tan bien que hasta los ingleses más tercos y escépticos quieran volver a entrar. Pero, mientras tanto, lo que necesitamos en las relaciones entre el Reino Unido y la UE es el equivalente político a la famosa oración de Reinhold Niebuhr: valor para cambiar lo que se puede cambiar, serenidad para aceptar lo que no se puede cambiar y sabiduría para distinguir lo uno de lo otro”.

FRANÇA EN PLENA DEPRESSIÓ DEMOCRÀTICA  A MENYS D’UN ANY DE LES PRESIDENCIALS

Article de Gérard GRUNBERG a Telos (29-06-21): Régionales: quelles leçons pour 2022? “Ces régionales sont paradoxales. Elles ont confirmé, en l’amplifiant, la déconnexion entre les élections locales et la présidentielle, déjà évidente lors des municipales de l’an dernier. Cette déconnexion apparaît d’abord au niveau de la participation et, partant, à celui des rapports de force électoraux. Son amplification n’empêche pas, cependant, certains observateurs et responsables politiques de voir dans les résultats de ce weekend des raisons d’espérer que lors de l’élection présidentielle d’avril prochain s’opèrerait une reconnexion entre les deux types d’élections. La présidentielle de 2022 se situerait politiquement dans la suite des régionales et non dans celle de la présidentielle de 2017. Et s’ils avaient raison ? … Une certaine reconnexion entre les deux types d’élections pourrait d’abord se produire en 2022 au niveau de l’abstention. Jusqu’ici, l’élection présidentielle n’a que très peu subi la baisse régulière de la participation qui a touché les autres types d’élection, y compris les législatives. Certains observateurs n’excluent pas qu’en 2022 ce mouvement général affecte également la présidentielle. On ne peut écarter une telle éventualité. Mais, dans la mesure où cette élection est demeurée la consultation reine sous la Ve République, une forte abstention en 2022 signifierait  que c’est l’ensemble du système politique qui est menacé d’une grave désaffection des électeurs. Certes, une baisse de la participation est possible mais il est peu probable qu’il s’agisse d’un effondrement comme aux élections locales si l’on part de l’hypothèse que la baisse de la participation à élections est due précisément au fait que l’élection présidentielle les a cannibalisées. La reconnexion est surtout espérée et pronostiquée par les dirigeants des deux anciens partis de gouvernement, LR et PS, au niveau des rapports de force électoraux. Les élections régionales confirmerait l’épuisement du macronisme et l’affaiblissement du RN. Les victoires éclatantes aux régionales des trois candidats potentiels de la mouvance de la droite modérée à la prochaine élection présidentielle, Xavier Bertrand dans les Hauts-de-France, Laurent Wauquiez Auvergne-Rhône et Valérie Pécresse en Île-de- France, a redonné des ailes aux Républicains (LR). Jusqu’ici la seule hypothèse sérieuse était que le duel du second tour opposerait l’an prochain Emmanuel Macron à Marine Le Pen. Désormais ils estiment qu’il s’agit d’un match à trois. Leur candidat pourrait être qualifié pour le second tour, soit avec Emmanuel Macron soit avec Marine Le Pen … Finalement, les élections locales demeurent connectées avec l’élection présidentielle de 2017 sur un seul point, décisif : la persistance du « Front républicain », c’est-à-dire la volonté de toutes les formations politiques, excepté l’extrême-gauche, de faire barrage à l’élection des candidats du Rassemblement national …”

L’ADMIRADA RECUPERACIÓ DE L’ESTABILITAT POLÍTICA ITALIANA EN QÜESTIÓ PER OBRA I GRÀCIA DE BEPPE GRILLO

Crònica de Daniel VERDÚ a El País (1-07-21): El terremoto interno del Movimiento 5 Estrellas complica la agenda de Italia Los ‘grillinos’, el partido con más parlamentarios y socio mayoritario para el Ejecutivo de Draghi, están al borde de una gran escisión que puede afectar a la estabilidad y decisiones del Gobierno … “Toda la escena política italiana contiene la respiración a la espera de un desenlace. Tras cuatro meses conviviendo en un insólito oasis, los partidos vuelven a agitarse con las convulsiones grillinas. En el Partido Democrático (PD), que debía convertirse en un socio del M5S para las próximas elecciones, hay preocupación. “Esto complica las cosas, empezando por las elecciones locales, porque no se sabe ahora quién elegirá a los candidatos de una posible coalición [con el PD]. Puede ser que la lucha del M5S termine en los tribunales. No es algo bueno para nadie. La paradoja es que el Gobierno tendrá que apoyarse más en el centroderecha. Y eso puede contribuir a regalarles el Ejecutivo. Pero es todo muy confuso todavía”, señala un importante diputado socialdemócrata. Las implicaciones podrían alcanzar también a la propia estabilidad del Gobierno —un regreso a los orígenes populistas y anticasta de un M5S sin Conte casi descartaría el apoyo a Draghi— y la elección del próximo presidente de la República. Algo que el propio Enrico Letta, secretario federal del Partido Democrático, admitió el martes …”

L’ESCENARI POLÍTIC ESPANYOL DESPRÉS DELS INDULTS: MALGRAT L’ESCEPTICISME,   INICI D’UN DIÀLEG DE RESULTAT INCERT …

Editorial de Le Monde (1-07-21): Catalogne: l’espoir d’un compromis avec Madrid… La décision de Pedro Sanchez, le premier ministre espagnol, de gracier les leaders indépendantistes catalans est d’autant plus audacieuse qu’elle va à l’encontre de l’opinion publique du pays. Mais l’apaisement est indispensable … “Le premier ministre espagnol n’aura pas la tâche facile, mais il a le mérite de s’y atteler. Le gouvernement catalan de M. Aragonès, qui maintient la revendication d’indépendance, saisira-t-il l’occasion ? Il faut l’espérer. Les deux dirigeants se sont entretenus mercredi. La voie du compromis n’est pas seulement souhaitable pour une réconciliation avec Madrid ; elle l’est tout autant pour la réconciliation entre Catalans, dont la moitié ne sont pas indépendantistes et ont vécu difficilement la fracture sociale provoquée par les événements de 2017. Eux aussi attendent un geste”.

Article de José Miguel CONTRERAS i Eva BAROJA a infoLibre (26-06-21): El espectáculo invade el conflicto catalán  El independentismo y la derecha españolista comparten el interés en retroalimentarse con sus discursos cargados de intensa emotividad … Una vez más, la clave estará en determinar la diferencia entre la sobreactuación frente a las cámaras y las acciones reales dentro del marco legal … El Gobierno y el independentismo moderado buscan extender la distensión, mientras el secesionismo y la derecha españolista potencian la desestabilización … “Da la sensación de que vamos a entrar en un curioso bucle que puede alargarse en el tiempo. El independentismo necesita hacer ruido para que su impulso emocional no decaiga. Mientras, la derecha españolista desde Madrid mostrará y amplificará su pesar y dolor ante cualquier muestra reivindicativa secesionista. Los dos bandos se necesitan más que nunca y, por tanto, sobrerrepresentarán públicamente sus posiciones. Cuanto más sonoro sea el enfrentamiento, interpretan que mayor fuerza adquieren sus posiciones. Pese a todo, lo único realmente trascendente será determinar no los discursos y la propaganda sino las actuaciones políticas y su aplicación dentro del marco legal. Desde la fallida declaración unilateral de independencia y la huída de Puigdemont a su mansión en Waterloo, no han vuelto a producirse acciones ilegales. La única excepción fue la absurda decisión tomada por Torra de mantener unas horas una pancarta en el balcón de su despacho contraviniendo consciente y voluntariamente las indicaciones legales. Le costó la presidencia de la Generalitat y su retirada de la vida política activa. Un final en tres escenarios:  Como balance provisional de todo lo que estamos viviendo, cabría establecer tres puntos de atención mediática: 1. El Gobierno intentará cerrar este verano una dura etapa de conflictos y dificultades para abrir una segunda parte de la legislatura centrada en la recuperación económica, el control de la pandemia y la distensión en Cataluña. 2. La derecha luchará por mantener el fuego y la tensión en un difícil entorno con el verano de por medio y la mejora de la situación sanitaria. 3. Cataluña librará una batalla interna entre los partidarios del acuerdo y los del conflicto. Una pugna entre cumplir la ley o volver a la ilegalidad. Ahora conocen las consecuencias que ignoraron hace cuatro años”.

Article de José Antonio ZARZALEJOS a El Confidencial (1-07-21): Ni error, ni rendición. Pedro Sánchez tiene un plan El presidente no se ha metido en este laberinto sin conocer la salida. No habrá amnistía ni referéndum de autodeterminación, pero si sucedáneos funcionales de aquella y de este. O sea, equivalencia de resultados … “La amnistía no es posible por razones constitucionales, como no lo es un referéndum de autodeterminación. Pero para lo uno y para lo otro existen sucedáneos que podrían satisfacer a los secesionistas que acreditarían haber conseguido buena parte de sus objetivos y a Sánchez aducir que ha solucionado la “cuestión” catalana, al menos, para un par de generaciones” … “¿Es necesaria la amnistía para que “acabe la represión”? No. El punto de encuentro puede estar en la impunidad. Y esa es relativamente fácil de conseguir a poco que el Gobierno se empeñe. A ello se está yendo a pasos agigantados. Y sí, para estos itinerarios legislativos, el Gobierno tiene mayoría absoluta en las dos cámaras” … “Por supuesto, no habrá referéndum de autodeterminación porque para ello habría que iniciar un proceso constituyente para el que no hay mayoría suficiente. Pero sería posible —no sin retorcer el espíritu de la Constitución— una votación consultiva en Cataluña sobre los acuerdos a los que pueda llegar la mesa de diálogo. ¿Cómo? Tal y como lo propuso el fallecido exvicepresidente del Tribunal Constitucional y expresidente del Consejo de Estado, Francisco Rubio Llorente: a través del artículo 92 de la carta magna. El jurista explicó por largo en los medios de comunicación la viabilidad de su propuesta. Prevé ese artículo que “las decisiones políticas de especial trascendencia podrán ser sometidas a referéndum consultivo de todos los ciudadanos”. La consulta la convocaría el Rey a propuesta del presidente del Gobierno previa autorización del Congreso de los Diputados. Rubio Llorente ya explicó en 2013, en Barcelona, cómo había que proceder: reformar la Ley Orgánica 2/1980 que desarrolla este precepto para territorializar el referéndum solo en Cataluña, planteando la modificación normativa en el Congreso mediante una proposición de ley del Parlamento catalán que dispone de iniciativa legislativa ante las Cortes Generales. Habría mayoría más que absoluta: 155 escaños de los partidos del Gobierno, más los 13 de ERC, cinco de Bildu, seis del PNV y ocho del resto de los independentistas catalanes. Se sumaría, probablemente, Más País y Compromís. Aunque la nueva ley se impugnase ante el TC por la oposición, el recurso no paralizaría su vigencia. Además, los magistrados del Constitucional se tomarían años en dictar sentencia, tal y como nos tienen acostumbrados. ¿El contenido de la/las preguntas del referéndum consultivo? Ya lo adelantó Artur Mas en el diario ‘El País’ el pasado día 23 de junio (“¿Son los indultos la solución?”). Según el expresidente de la Generalitat, se trataría de “un referéndum acordado con dos preguntas y con dos formas diferentes de implementar las respuestas. De esta forma, se podría votar dos propuestas: por una parte, la independencia por parte del soberanismo catalán; y, por otra, la propuesta de mejora del autogobierno por parte del Estado español”. Si ganase la primera opción, reforma constitucional (aunque sería más bien una derogación de la carta magna); si lo hiciese la segunda, no sería precisa ninguna medida normativa. Mas quiere que sea un referéndum vinculante, lo que, efectivamente, no es posible, pero admitirían los secesionistas que se abriese el portillo con uno que no lo fuera —se hace camino al andar— mientras que el Gobierno lo asumiría en la seguridad de que la secesión fracasaría, sin olvidar que la consulta no es vinculante jurídicamente, aunque sí desde el punto de vista político. Aquí interviene, otra vez, la “audacia” de Sánchez. De no disponer de este horizonte, ¿por qué el presidente ha aceptado dos mesas, una autonómica y ordinaria prevista en el Estatuto y otra de “diálogo” en la que se plantearán la amnistía y la autodeterminación que según él constituyen “líneas rojas”? Porque observa que, con el planteamiento anterior, es posible llegar a un punto intermedio sobre la base, nunca negada y siempre afirmada, de que los catalanes, antes o después, tienen que votar. Sánchez vendería este adefesio jurídico y político como una relegitimación de la Constitución de 1978 y el independentismo como una victoria sobre la letra y el espíritu de ese texto. Cataluña, pasaría así a alinearse con Quebec y Escocia, en donde no triunfó la secesión, pero se estableció el precedente referendario para que en el futuro fuese posible. A la vuelta de un tiempo, volverían a reclamar otra consulta (como los quebequenses y los escoceses), pero Sánchez y su PSOE habrían logrado lo que vienen pretendiendo: una mutación por vía de arbitraria interpretación de la Constitución. El presidente no se ha metido en este laberinto sin conocer el camino de salida. Busca una equivalencia de resultados. Ese es su plan”.

Article de Juan-José LÓPEZ BURNIOL a La Vanguardia (26-06-21): Inventario de urgencia Sánchez asume graves riesgos, más dignos de respeto que la insolvente pasividad que le precedió … “7) El acuerdo solo será posible si ambas partes transigen, es decir, si pactan una transacción con cesiones recíprocas. Una transacción posible podría concretarse en estos o parecidos puntos: a) Reconocimiento explícito de Catalunya como nación. b) Competencias identitarias: atribución a la Generalitat de competencias exclusivas en lengua, enseñanza y cultura, de modo que dichas competencias no puedan ser luego limitadas ni condicionadas. c) Competencias financieras: 1) Fijación de un tope a la aportación al fondo de solidaridad, bien sea mediante la instauración efectiva del principio de ordinalidad, bien sea por el señalamiento de un porcentaje. 2) Gestión de todos los impuestos por una Agencia Tributaria compartida. d) Referéndum para aprobar o rechazar las reformas estatutarias en las que se concretaría el acuerdo. 8) No habrá transacción si la división anida en el seno de una o de ambas partes. Por tanto, no habrá acuerdo si los partidos independentistas compiten entre sí por una pretendida pureza nacionalista; ni si el Partido Socialista se enfrenta a una oposición absoluta –brutalizada– del PP, empeñado también en encarnar con exclusividad las esencias patrias. ¡Ay de los puros! 9) Solo hay una alternativa a la falta de acuerdo: una larga etapa en la que se acentuará en Catalunya la fractura social, la impotencia política y la decadencia económica. En el bien entendido de que, si bien es cierto que Catalunya no tiene posibilidad alguna de alcanzar su independencia por la vía unilateral, también lo es que le sobra dimensión para desestabilizar a toda España, como de hecho ya ha comenzado a pasar, por ejemplo, en el ámbito internacional. 10) El presidente Sánchez asume graves riesgos, que son, en todo caso, más dignos de respeto que la insolvente y vergonzosa pasividad que le precedió durante años. Hace un esfuerzo que, hasta ahora, no ha obtenido una respuesta concorde. Cuídense mucho, por tanto, los tenores y los jabalíes –es decir, los patrioteros , que no patriotas, de ambos bandos– de no abortar esta posibilidad que se abre incierta, pero potencialmente fecunda, aunque el acuerdo final se demore y sea un modesto apaño. Porque lo que vendría después de un fracaso no sería bueno para nadie. Y, quizá, sería irreparable”.

Comentari d’Enric JULIANA a La Vanguardia (30-06-21): L’anti-Aranzadi Herrero de Miñón va aconsellar petits acords que ajudessin a crear un cert clima de confiança … “El 20 de gener del 2014 Miguel Herrero de Miñón va dir tres coses a Jaime Pérez Renovales , subsecretari de la Presidència del govern central. L’antic ponent constitucional de la UCD i posterior aspirant a la presidència d’ Aliança Popular va dir el següent a l’advocat de l’ Estat, que en aquell moment exercia de mà dreta de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría . Un: la qüestió de Catalunya no s’arreglarà amb l’ Aranzadi. Dos: caldria anar pensant en una nova disposició addicional de la Constitució que reconegui la “realitat nacional” de Catalunya, declaració que també es podria fer mitjançant una ampliació de la disposició addicional primera que reconeix els drets històrics dels territoris forals. Tres: de moment, abans que les coses empitjorin, el millor que es pot fer són petits acords que ajudin a restablir un mínim de con­fiança entre les parts … Quan un dels ponents, el notari Juan ­José López Burniol , va plan­tejar, amb encert, que una disposició ad­dicional catalana a la Constitució podia provocar una autèntica rebel·lió en altres comunitats, Herrero va aixecar una mica la veu i es va preguntar per a què servien els partits anomenats nacionals . “Se suposa que els dos grans partits nacionals espanyols existeixen per evitar aquesta mena de rebel·lions”. Ergo, Herrero de Miñón defensava un gran acord polític entre PP i PSOE sobre Catalunya, cosa absolutament impossible a Espanya des de fa trenta anys. El govern Rajoy va desplegar a fons la Brigada Aranzadi mentre donava corda a una altra brigada per a temes catalans, una brigada policial els serveis de la qual van ser requerits més tard per a altres necessitats, quan el senyor Bárcenas va entrar a la presó i es va començar a escampar el pànic al Partit Popular. La història completa del que ha passat a Catalunya aquests anys no es podrà escriure sense tenir en compte els fets de l’ano­menat cas Kitchen. En poques paraules, Mariano Rajoy es va enfrontar a un gravíssim problema a Catalunya paralitzat per un temor extraordinari. Cal incorporar aquesta perspectiva. Després de tants fracassos ara s’intenta obrir una via de ­solució política, que ha començat amb els indults i que no podrà continuar avançant sense els petits passos que aconsellava Herrero de Miñón …”

Article de Miguel AGUILAR a Letras Libres (22-06-21): Contra el género humano, con motivo de los indultos  [4] La tan solemne conferencia de Sánchez en el Liceo no despejó ninguna incógnita. Así que en realidad no sabemos para qué lo damos ni para qué lo criticamos. No hay ningún plan con indultos ni sin ellos, más allá de un voluntarismo quizá admirable, quizá equivocado … La experiencia acumulada durante la última década sugiere que el principal problema de los indultos es que no van a servir para nada; como dice Ricardo Dudda, es dar a los independentistas lo que no piden. Es una vez más pensar que ciertas concesiones bien medidas aplacarán las demandas, si no de los partidos y sus líderes, si al menos de los votantes que apoyarán opciones más moderadas. Es considerar que las reiteradas declaraciones de que el único objetivo es la independencia son brindis al sol. Es creer que se puede pasar página e iniciar un nuevo diálogo en el que las demandas de amnistía y referéndum podrán ser ignoradas y demoradas –no parece que el diálogo vaya a incluir demandas de signo contrario. Es soslayar todo gesto y todo ademán hostil en aras de un entendimiento posible. Es pretender que las condiciones en que se conceden, con ERC gobernando en Cataluña y socio preferente en Madrid y la total oposición del PP, cuyo concierto en cualquier solución futura es imprescindible, no importan. Más que “un acto de fe”, como dice Javier Cercas, es un salto de fe. Es evidente que hay motivos más que de sobra para oponerse a los indultos desde la razón y la buena voluntad hacia el problema catalán, no hace falta ser facha, ni tener ánimo justiciero ni sentir ningún esencialismo centralista, hay motivos sobrados de eficacia política. Y sin embargo, es imposible ignorar cuánta gente de indudable militancia constitucionalista ve en los indultos, más que una oportunidad, una condición necesaria y casi suficiente para dejar atrás la etapa más negra de la historia reciente de Cataluña. Es obvio que genera más ilusión pensar que se puede hacer algo por resolver un problema que lo contrario, y esto, al fin y al cabo, es hacer algo, y en mucha gente ha generado esa ilusión. Es una iniciativa que goza de un amplísimo apoyo en la sociedad catalana. No solo eso, no hacerlo tampoco soluciona nada. Como dice Joaquim Coll, es un esfuerzo asequible, ya que se mantendrá la inhabilitación y en cualquier caso ya han cumplido la mayor parte de la pena. Y aunque sea un avance mínimo, sí que mejora la posición relativa de los constitucionalistas. Aceptar los indultos, en fin, supondría para muchos la admisión de la derrota por parte del independentismo, y acentuaría la división en su seno. ¿Cómo oponerse a la posibilidad de una mejora, por nimia que sea, si además saca a 9 personas de la cárcel? Hay también buenas razones para apoyar los indultos sin necesidad de ser un felón, un vendepatrias o socio de número de la anti España. Por otra parte, la oposición pública (y publicada) a los indultos adolece sobre todo de la falta de propuestas para solucionar un problema que es político y social y a veces legal, y que no se puede soslayar. No darlos solo haría que las sentencias se cumplieran, con las reducciones consabidas del tercer grado y las medidas de las prisiones. Y mientras la combinación de voto y sistema electoral arroje mayorías independentistas en el Parlament, seguiremos en las tablas mutuamente perjudiciales que definió Zartman. Desgraciadamente, tampoco está muy claro cuál es la propuesta del gobierno más allá de esta medida de gracia. ¿La fantasmal mesa de diálogo que está condenada o al fracaso o a concesiones imposibles y que devuelve a la orfandad a los catalanes no nacionalistas? ¿Un nuevo estatut que nadie quiere? La tan solemne conferencia de Sánchez en el Liceo no despejó ninguna incógnita. Así que en realidad no sabemos para qué lo damos ni para qué lo criticamos. No hay ningún plan con indultos ni sin ellos, más allá de un voluntarismo quizá admirable, quizá equivocado. Llegados a este punto, y dado que los indultos se van a producir, quizá sea hora de centrarnos en elaborar ese plan, en pensar en el día después de los indultos, en cómo podemos sacar el máximo provecho de ellos, cómo pueden contribuir a regenerar la convivencia entre catalanes y entre las instituciones catalanas y españolas y que todos aprendamos a sobrellevar nuestras frustraciones sin pisotear los derechos de nadie …”

Article de Joan COSCUBIELA a elDiario.es (28-06-21): Por fin, los indultos. ¿Y ahora qué?  [5] Que no sean viables soluciones sistémicas no significa que no haya margen para trabajar en las micro soluciones. Algunas de las regulaciones que el Constitucional consideró que no caben en el Estatut de Catalunya pueden recuperarse por la vía de las leyes estatales  … “Salida y solución son cosas distintas, aunque en la propuesta independentista la amnistía como salida y referéndum de autodeterminación como solución vayan cogidos de la mano. No parece que este pack del independentismo sea digerible para el gobierno español, ni para el conjunto de la sociedad española, ni tan siquiera para una parte importante de la sociedad catalana.  Si el indulto, que tiene un anclaje constitucional nítido, ha topado con tanta oposición, la amnistía que carece de este encaje en nuestra constitución no parece que pueda ver la luz en la mesa de diálogo. Y lo mismo sucede con el referéndum de autodeterminación.  Creo que eso lo saben hasta los que lo proponen, pero en estos momentos quizás no puedan hacer otra cosa que plantear sus reivindicaciones en estos términos. Y con ello ganar tiempo y margen en el proceso de descompresión del conflicto” … “En estas circunstancias el principal objetivo de la mesa de diálogo debería ser ganar tiempo y para ello es importante la mentalidad del corredor de fondo. No se resuelve en dos momentos un conflicto que lleva endiabladamente empantanado durante muchos años” … “Deberíamos asumir que las diferentes soluciones sistémicas, con respuestas absolutas, son prácticamente inviables, al menos a medio plazo. El referéndum, aunque sea recuperando la pantalla pasada de su carácter consultivo, tiene problemas importantes. Plantea respuestas binarias que dividen en bloques cerrados la sociedad catalana. Además, los acontecimientos producidos a partir del 2017 han aumentado la polarización social y hoy es aún más difícil que en 2014. Una alternativa que tiene grandes ventajas y va en la dirección del viento de la historia es la reforma federal de la Constitución. Pero es una propuesta que, aunque aguanta bien el papel escrito o la tertulia, soporta mucho menos la realidad política. Una reforma de esta naturaleza requiere de amplios acuerdos en Catalunya y en España que, desgraciadamente no existen y no parece que puedan llegar a corto plazo. Todas las hipotéticas soluciones globales deben responder a la pregunta sobre quiénes han de formar parte de estos acuerdos. No basta con un pacto de los gobiernos respectivos, por muy legítimos que sean. Espero que todos hayamos aprendido que las grandes reformas requieren de acuerdos muy amplios y transversales que, al menos hoy, no parecen viables. Y este es su principal obstáculo. Llegados a este punto puede parecer que nos encontramos en un callejón sin salida, pero no es así. Hay mucho margen para avanzar en acuerdos, a condición de que no nos obcequemos en unas lógicas fracasadas. Algunas claves para hacer avanzar el diálogo son el rechazo a la unilateralidad de cualquier tipo, no obsesionarse con las soluciones sistémicas, no apostarlo todo a las reformas legales, institucionales, cuando en el terreno económico hay mucho margen de mejora. Y relacionar las reivindicaciones de la sociedad catalana con las que plantean otras comunidades autónomas. Debería haber una renuncia nítida de todas las partes a la unilateralidad, entendiendo por ello no solo la DUI independentista, sino también el trágala de imponer unilateralmente por la vía de los hechos el mantenimiento del statu quo. Que no sean viables soluciones sistémicas no significa que no haya margen para trabajar en las micro soluciones. Algunas de las regulaciones que el Constitucional consideró que no caben en el Estatuto de Catalunya pueden recuperarse por la vía de las leyes estatales. Lo han explicado diversos constitucionalistas y lo detalla en su libro. “Sobrevivir al procés”. el Letrado del Parlament Antoni Bayona. El “conflicto catalán” ha eclipsado otro problema importante: el progresivo agotamiento del estado autonómico, fruto de la confluencia del aluminosis de los materiales con los que se construyó y el desgaste producido por el paso del tiempo.  Un agotamiento que se manifiesta en la lógica dominante del agravio comparativo, la falta de espacios de cooperación federal y la poca cultura de lealtad institucional, como se ha puesto de manifiesto durante la pandemia. También se expresa en las críticas generalizadas a un modelo de desarrollo radial que desequilibra el territorio y actúa como aspiradora de recursos en beneficio de Madrid Región.  La federalización de nuestro estado autonómico, que permitiría avanzar en más autogobierno y cogobernanza, es una vereda que en algunos tramos no requiere necesariamente de grandes reformas constitucionales y cuenta a su favor con la complicidad de otras CCAA.  Esta apuesta por las micro soluciones, como alternativa a los bloqueos diversos, puede parecer modesta, pero me parece que es la única viable y existen amplios márgenes para hacerla posible. Aunque para que prospere hará falta un buen gobierno de los tiempos políticos y mucho “culo di ferro” de los negociadores”.

… AMB UNA OPOSICIÓ FRONTAL DE LES DRETES QUE ALLUNYA QUALSEVOL POSSIBILITAT D’UNA POLÍTICA D’ESTAT …  I QUE EVIDENCIA UN DECANTAMENT IDEOLÒGIC DEL PARTIT POPULAR …

Article de Soledad GALLEGO-DÍAZ a El País (27-06-21): Tanta exageración La oposición de la actual dirección del PP es agotadora por todos los caminos que cierra y por todo lo que deja de hacer … “Preocupados muchos analistas por el destino de la izquierda y la socialdemocracia, no se da la debida importancia a la autodestrucción de la derecha. En el caso español, el Partido Popular es un buen ejemplo de ese proceso. No es tanto que se encuentre presionado por Vox o que los seguidores de Abascal le sometan a un gran desgaste (aunque cabría preguntarse por qué Isabel Díaz Ayuso representa al PP y no es dirigente de Vox) como que ha perdido su propia identidad y su capacidad de argumentación política. Tanta exageración resulta sospechosa de ocultación. La hipérbole no puede ser la única realidad. ¿Hay algo más? ¿Alguna propuesta? La oposición de la actual dirección del PP es agotadora, no ya por los ataques personales que implica, sino por todos los caminos que cierra y por todo lo que deja de hacer. Hace años que el PP no contribuye en nada a la construcción de un espacio democrático común. Incluso en el espacio constitucional, al que tanto se refieren algunos de sus dirigentes, no existe la menor aportación intelectual propia desde hace décadas. Lo que hace el presidente del PP, Pablo Casado, es adueñarse de la Constitución, como si fuera suya o de su partido, algo así como sentarse encima de ella o colocarle la rodilla en el cuello para impedir que respire. Y, sin embargo, la Constitución del 78 puede ser definida de muchas maneras, menos como obra del Partido Popular. En todo caso, tuvo más que ver con el pensamiento de Manuel Fraga que con el de José María Aznar y su refundado PP. La primera consecuencia de esa apropiación de la Constitución es que el PP parece atribuirse el derecho a reconocer qué grupos políticos son legítimos, hayan alcanzado o no representación parlamentaria. Hasta que algunos dirigentes populares no se decidan a acabar con esa estrategia de origen “divino” estaremos todos, votantes de derecha, izquierda y centro, en un serio problema. El debate político no puede partir de semejante posición: ni el PP puede negar la legitimidad de los parlamentarios independentistas, por ejemplo, ni los diputados independentistas pueden negar la de los populares o aludir a otra legalidad que la que existe y les reconoce, incluso para reformarla. Es posible que el bloqueo político que padece el PP tenga su raíz en el mayúsculo escándalo en el que continúa implicado. La financiación ilegal y la utilización de mecanismos del Estado en beneficio propio y de forma delictiva es una acusación grave que, quieran o no, terminará siendo dilucidada en los tribunales de justicia. Cuanto antes reconozca el PP su responsabilidad política, cuanto antes admita explícitamente que la moción de censura que echó al presidente popular Mariano Rajoy del Gobierno fue el pago político razonable para semejantes tropelías, antes podrá la derecha española enseñar que tiene algo detrás de la simple, pura y lamentable exageración. Si existe, la democracia posmoderna seguirá dependiendo, según decía Norberto Bobbio, de dónde y cómo nos situemos en relación con los parámetros críticos de izquierda o derecha; es decir, en “si nos colocamos nosotros mismos y nuestros votos en términos de conveniencia política y social, viabilidad o responsabilidad moral”. Para ello sería imprescindible que la derecha recuperara cuanto antes un lenguaje mitigado y renunciara a esa especie de magnificación de todo, que todo lo anula. Puede empezar el próximo día 30, en el Congreso, manteniendo una posición calmada y un lenguaje sensato en el debate sobre los justificados indultos concedidos por el Gobierno”.

Article de Jordi AMAT a La Vanguardia (27-06-21): De Rubalcaba per a Casado El text del 78 frena el bon funcionament de l’Espanya d’avui i s’ha d’adequar al present … “Fa pocs dies Manel Manchón va publicar una entrevista esplèndida amb José María Maravall, figura clau del socialisme liberal al nostre país durant l’última meitat de segle. El periodista li preguntava per què a Espanya, a diferència del que passa en altres països europeus, la dreta no era gens procliu a l’organització federal. “La proposta federal l’hi va formular Pérez Rubalcaba a Mariano Rajoy. No va tirar endavant”, responia Maravall. Aquesta proposta i la seva gestació durant el primer trimestre del 2013 era desconeguda fins que Antonio Caño la va explicar en la seva biografia de Rubalcaba. És la solució federal a la crisi constitucional que havia començat amb la sentència del TC sobre l’Estatut i ja s’estava expandint amb la consolidació de la noció de “dret a decidir” en el debat públic català. Hi van treballar José Enrique Serrano, Ramón Jáuregui i Miquel Iceta. Partia del PSOE, però no era una aposta partidista. Implicava una reforma de la Constitució i postulava un acord entre els partits centrals del 78. La proposta es titula “ Cap a una revisió constitucional del nostre model autonòmic”. Potser Rubalcaba l’hi va resumir a Artur Mas en una reunió discreta que van mantenir aleshores a Madrid. Però el seu primer destinatari, com em va comentar Iceta en parlar-li del document, era Rajoy. Podia i pot un partit de govern no acceptar els seus punts de partida? “Els problemes que planteja la població catalana en les seves relacions amb Espanya” existien i existeixen i se n’hauria de derivar “una oferta de diàleg i negociació” i “la política espanyola ha d’atendre aquesta assignatura del nostre present. I hem de fer-ho junts perquè, tant al PP com al PSOE, ens correspon oferir solucions a la defensa d’un model territorial que integri a tothom i eviti fractures inèdites”. Però Rajoy, que després d’una trobada a la Moncloa n’hi va demanar una còpia sense capçalera del partit per moure-la, la va oblidar en un calaix. I la fractura es va produir. I continuarà mentre a escala estatal no es pugui recuperar el PP perquè transiti pel camí del retrobament …La via Rubalcaba partia de la idea que l’ Estat autonòmic és un bon model, però el seu desenvolupament ha creat unes dis­funcions que la Constitució actual no pot resoldre. Ho evidenciaven múltiples dimensions. El 1978 no hi havia mapa autonòmic ni se sabia quines competències correspondrien a cada comunitat. Tampoc no se sabria el paper que podia tenir el Senat i el seu potencial com a cambra territorial no és que no s’hagi explorat durant els qua­ranta anys següents, sinó que s’ha avortat i la Carta Magna n’encotilla el ­marge d’ac­tuació. La regulació constitu­cional sobre el finançament de les comu­nitats continua sent precària i en aquell moment tampoc no es va preveure com s’haurien d’articular les rela­cions de l’ Estat amb les comunitats i les que poguessin establir les comunitats entre elles. Dit amb unes altres paraules: el text del 78 frena més i més el bon funcio­nament de l’ Espanya d’avui. La seva adequació al present, mitjançant solucions per evitar la fractura, passaria per “incorporar a la governació d’ Espanya els principis ­federals de lleialtat i col·laboració” i de­terminar i reconèixer constitucionalment els fets diferencials i les singularitats estatutàries. Abril del 2013. Juny del 2021. De debò que Pablo Casado no està disposat ni a pensar aquella reforma i s’estima més bloquejar tota forma de diàleg? No m’imagino una manifestació d’antipatriotisme constitu­cional més clara que condemnar d’entrada aquest diàleg”.

Article de Cristina MONGE a infoLibre (29-06-21): La derecha contra si misma … “Es la primera vez en decenios que la derecha muestra un instinto caníbal tan agresivo. Ese revolverse contra sí misma, o al menos contra instituciones y entidades que siempre fueron cosa suya, alcanza ya a la mismísima monarquía –”Felpudo VI”, llaman al rey los tuits de los ultras– y ponen bajo sospecha al Ejército y a las fuerzas de seguridad del Estado, cuya subordinación al poder civil es puesta en tela de juicio: ¿Por qué no hacéis nada?, se les interpela con creciente enfado desde las redes sociales. En el plano interno todo esto visibiliza un polo que emerge en el extremo derecho del PP, capitaneado por Díaz Ayuso y respaldado por Aznar. Si Casado tenía poco con la presión de Vox, ahora ese mismo flanco tira de él por el lado derecho. En el plano externo la estrategia tiene dos efectos. Por un lado, se distancia de organizaciones de su órbita que son referencia de buena parte de su electorado. ¡Qué lejos quedan los tiempos en los que el PP y la Iglesia salían juntos a manifestarse contra el aborto! Vuelve, en cierta medida, aquella atmósfera de cuando el “bunker” fascista gritaba “¡Tarancón al paredón!” Es de prever que las relaciones se acabarán recomponiendo, pero la reacción del PP deja al manifiesto su impotencia al ver cómo, en un tema en el que salían con buena parte de la opinión pública ganada y sus bases cohesionadas, han ido perdiendo terreno y posición día a día, hasta llegar al momento actual. Esta línea sigue la senda de la estrategia marcada por Ayuso en Madrid de capitalizar todo el voto que procede de Ciudadanos, evitando su transferencia a Vox, lo que supone jugar por el extremo derecho, algo que, sin duda, les ha dado un magnífico resultado. Olvidan los populares, sin embargo, que tanto el espacio como el tiempo fueron determinantes en esa votación. Ni la sociología electoral de Madrid es extrapolable al resto de España ni el momento de inicio del fin de la pandemia es reproducible. Y evidencian una cosa: su objetivo no es detener a la ultraderecha –aunque sea mínimo, en Madrid consiguieron 43.000 votos más, un 0.5%, que en 2019–, sino acumular todo el voto de Ciudadanos. En términos electorales esta estrategia quizá pueda darles alguna alegría, pero ni parece que tales arrebatos sean lo que necesita España ni a corto plazo resultarán inocuos para un bloque ideológico y político que hizo de la unidad por encima de todo su mejor herramienta”.

Article de Manel MANCHÓN a Crónica Global (29-06-21): Casado, vital para la España que viene … “Pero ha llegado un momento, y la situación en Cataluña no es el único motivo, en el que lo que se consiguió en la Transición precisa de un cambio en profundidad. El diagnóstico ya se ha realizado, ya existe una literatura especializada. Lo apuntó en 2013 Santiago Muñoz Machado en su Informe sobre España, repensar el Estado o destruirlo. Señala el catedrático de Derecho Administrativo que el actual Estado es inviable desde el punto de vista jurídico-técnico. Se refiere al problema territorial, pero no como el principal. Hay muchos otros, como se ha podido comprobar en el último año con la pandemia del Covid, con disfunciones en la gobernabilidad por parte de las comunidades autónomas y en la relación que deben tener entre ellas y con el Gobierno central. Sacar pecho de la Constitución y de la Transición es un deber de todos los españoles, porque fue una operación que salió bien y permitió el progreso social y económico de sus ciudadanos. Pero no se puede caer en el inmovilismo, porque la evidencia empírica constata que necesita importantes retoques. Y es ahí donde el PP debería alzar la voz con una propuesta que pudiera consensuar con el PSOE. Existe un denominador común entre los dos grandes partidos, aunque es cierto que esa reforma tampoco se podría afrontar si fracasa en territorios como el País Vasco o Cataluña. Pero podrían intentarlo, porque los ciudadanos de esos dos territorios también escuchan y reclaman que se ofrezcan alternativas sobre la mesa. También los nacionalistas, que han visto cómo los proyectos independentistas son un brindis al sol. El profesor Alberto López Basaguren, otra gran referencia para los que defienden un proyecto federal para España –que sería la culminación del actual Estado autonómico, se le llame así o con otro nombre– tiene claro lo que desean los nacionalistas periféricos: “Los partidos nacionalistas han apostado por rechazar el federalismo porque prefieren un mal sistema de autogobierno autonómico, así lo pueden desacreditar de forma permanente, como argumento de fuerza para mantener vivo su sueño, mientras les importa muy poco que su opción táctica nos lleve al fracaso más absoluto”. Lo cita Jordi Mercader en un magnífico libro, El Pla Necker, una via d’urgència per fer l’Espanya federal. ¿Se puede decir mejor lo que ocurre tras las palabras de Basaguren? Pablo Casado tiene la vista puesta en la convención del PP en octubre. Asegura que en el partido hay ideas, propuestas y que van en la línea de modernizar España. Pero el líder del PP debe ser más claro y más directo, y entender que aunque Pedro Sánchez sea –como dirigente político– lo peor que quiera pronunciar, representa al PSOE y al actual Gobierno. Y que el PP debe lograr acuerdos con los socialistas y ser valiente y aceptar esa realidad de España. Se superará la actual coyuntura con el Gobierno de Pere Aragonès, o se buscará o no un acomodo para Carles Puigdemont. Gustarán más o menos las formas y el fondo de Oriol Junqueras, pero en Cataluña habrá una parte considerable de su sociedad que querrá un estatus diferente. Y no se trata de “contentamientos”, ni de “venderse a los nacionalistas”, ni de ser “moneda de cambio”. Se trata de rehacer –y a muchos nacionalistas no les gustará nada– el actual Estado autonómico. ¿Por qué el PP no puede ser un partido que apueste por una España federal, con sus características propias? Ese es el reto que debería asumir el PP, y por eso Pablo Casado es vital para la España que viene”.

Article d’Esteban HERNÁNDEZ a El Confidencial (27-06-21): El PP, en guerra: lo que los indultos evidencian  [6] La derecha española se encuentra en una encrucijada. Tenía en mente haber acabado pronto con el Gobierno, pero su intención se está complicando mucho. Vienen giros importantes … Sánchez no solo se escapó vivo, sino que cuenta con más fuerzas: están de su lado, entre otros, la UE, los empresarios y el capital internacional … Cuando las élites españolas se han puesto del lado de Sánchez, el PP no ha dado marcha atrás, y ha reaccionado criticando a las élites … Es probable que la decisión final responda más a la coyuntura que a la ideología: si Sánchez logra que su éxito perdure, el PP girará hacia Ayuso … “Pero también hay una consecuencia ideológica de fondo, que será importante en los próximos tiempos. Los dos grandes bloques políticos contemporáneos, las dos tendencias ideológicas que dominan en Europa ya no se mueven en los términos de izquierda y derecha. En esta época de desglobalización, la primera de ellas, la que está en los gobiernos, trata de defender lo que pueda del ‘statu quo’ de la época global, aboga por el liberalismo político y económico (este más neoliberal que liberal) por el cosmopolitismo, la apertura cultural, el comercio global y el multilateralismo, y apuesta decididamente por la transformación verde y digital, y por valores como el feminismo y el respeto rotundo a los derechos LGTBI. En ese espectro están, por citar a los dos más relevantes, Macron y Merkel y, desde luego, Sánchez. Esa es la esencia de su programa, como ha descrito en muchas ocasiones, incluida su intervención en Davos. El otro bloque desafía el ‘statu quo’, es más neoliberal, tiende a debilitar las instituciones para concentrar poder, es culturalmente conservador, cuenta con lazos religiosos (católicos, protestantes o evangélicos), aboga por otras relaciones internacionales, son nacionalistas y cuentan con rasgos proteccionistas. En lo social, tienden a favorecer a sus nacionales mediante la defensa contra la inmigración y con la articulación de ayudas estatales, en general ligadas a la natalidad, como en Polonia o en Hungría. En ese espectro se mueven las derechas populistas de Europa occidental. Estos son los bloques políticos que, con sus matices locales, dominan en Europa. Por lo tanto, ya no se trata tanto de derecha e izquierda, y no solo porque los representantes de una y otra tendencia puedan ostentar siglas progresistas o conservadoras indistintamente, sino porque se trata de dos visiones del mundo que responden a los desafíos de esta época desde el punto de vista territorial. Estas son las dos fuerzas dominantes en Europa de momento, y las variaciones que podamos ver en un tiempo breve, que existirán, se tejerán con estos mimbres. Mientras no surjan otras ideas, estas son las que se despliegan en Europa, que va por detrás de iniciativas como la estadounidense. En el lado español, el PP tiene que decidir dónde situarse en este reparto de fuerzas, y no lo tiene claro, porque sus dos almas, la de Ayuso, que es la de Abascal, tira hacia un lado, y algunos barones populares empujan en la dirección contraria. Es probable que la decisión final responda más a la coyuntura que a la ideología: si Sánchez logra que su éxito perdure, lo que no será fácil, porque tiene que afrontar serios desafíos, y resaltemos aquí que el económico va a ser muy importante, el PP girará hacia el lado de Ayuso; si en un tiempo razonable las cosas le van mal al PSOE, será el momento de que los populares se moderen. Lo cual no es fácil, porque da la sensación de que Sánchez puede durar y de que este PP es más un partido de guerreros a los que el cuerpo les pide permanentemente batalla. La actitud de Ayuso, reivindicándose líder nacional y oposición a Sánchez y la del mismo PP, ausentándose con Vox del homenaje a las víctimas del terrorismo señalan claramente hacia qué lado se está decantando la pelea interna”.

Article de José Antonio ZARZALEJOS a  El Confidencial (30-06-21): La nueva derecha ha pasado por el diván y rompe todos los códigos: va a por todas El centrismo es un territorio deshabitado por el que no deambula ya ni la socialdemocracia ni el liberal-conservadurismo. El moderantismo de la derecha fue una respuesta … “Se suele pensar que España, en la estela de ese aislacionismo que trae causa del pesimismo histórico del 98 del siglo XIX, discurre por un ancho de vía diferente al europeo. Ya no es así. La derecha española, que no es posfranquista como quiere seguir estigmatizándola la izquierda, se ha empapado del signo de los tiempos. Y responde a la radicalización del progresismo —un significante que remite al populismo de Pedro Sánchez y Podemos y al entendimiento de ambos con las fuerzas independentistas y nacionalistas— con un discurso en el que no hay puntos de conexión. Izquierda y derecha se comportan como bloques aparentemente impermeables entre sí. Y ya ha calado en el Partido Popular —especialmente por el manejo de la crisis territorial española provocada por el separatismo catalán— la idea profunda de que al PSOE actual, formalmente uno de los pocos socialismos que no se han desplomado, hay que combatirlo sin descanso, con un discurso duro y descarnado, enarbolando banderas y esparciendo narrativas con valores que ha sabido arrebatar a la progresía: la libertad frente a la intromisión regulatoria, la igualdad ciudadana basada en el fundamento de la unidad nacional, el derecho a sostener valores tradicionales frente a la profunda alteración de los roles de un nuevo feminismo ‘queer’ y la reivindicación de un liberalismo de comportamiento en el que interesa la condición ciudadana sobre la identificación de nichos electorales: ecologistas, feministas, globalistas, urbanitas, rurales… La segunda gran crisis de este siglo ha sido la sanitaria provocada por la pandemia del coronavirus. Las restricciones de la libertad individual para combatir los contagios a través de cuestionables modelos de estados de alarma han podido mostrar la pulsión interventora del PSOE y Unidas Podemos, creando la sensación de que esa izquierda radical —en la medida en que no es solo socialista, sino también comunista y populista— ha intervenido más allá de lo admisible, y con procedimientos cuestionables, los derechos fundamentales. Las elecciones autonómicas en Madrid, celebradas con un éxito tan meritorio para el PP como desasosegante el fracaso de la izquierda, demostrarían que se ha quebrado la usual empatía de las izquierdas con sus anclajes discursivos más habituales. La derecha española se ha desabrochado el corsé de lo políticamente correcto, ha abatido las pautas de cómo hay que pensar y pronunciarse sobre los acontecimientos, ha dejado de seguir los argumentarios buenistas y parece haber descubierto el valor del descaro, del desafío, de la digresión ideológica disidente. La derecha española —sea PP, pero también Vox, una vinculación que se avizora por sus dirigentes como la fórmula de sustitución de la actual precaria mayoría de izquierdas en connivencia con los secesionistas— se ha quitado la corbata, la chaqueta y —tras un largo estadio histórico de recolocación ante la larga sombra del franquismo— no admite lecciones del PSOE de Sánchez, como no las admitió de Podemos, con su líder-fundador en el ostracismo, ni se ha dejado subyugar por la nueva política que decía representar algún personaje que pudo ser y no fue: Albert Rivera. Ciudadanos, y su consunción electoral e institucional, es, al fin y al cabo, el puñetazo encima de la mesa de los sectores sociales que creyeron en una rótula política que librase a España de su penar histórico —el arbitraje del nacionalismo vasco y catalán— y está decidida a jugarse el todo por el todo. Es obvio que Casado y Abascal saben todas las diferencias que les separan, pero han aprendido de cómo las superó Sánchez con Iglesias y han tomado nota de qué manera, en menos de 48 horas, sin remilgos, formalizaron un pacto de gobierno de coalición tras las elecciones de noviembre de 2019. La reagrupación de la derecha política —que podría contar con decepciones numerosas en bolsas del electorado flotante del socialismo— se ha producido en estos días por la convergencia de dos fenómenos de distinta naturaleza, pero de hondo calado: los indultos a los políticos catalanes sediciosos que han servido para poner en la picota la justicia española y provocar una indisimulada sensación de humillación; y la reacción de los obispos y de los empresarios cuyos posicionamientos han estado más próximos al Gobierno que a las fuerzas políticas naturales que les son, por definición, más amigables. Pero a la constatación han añadido las derechas españolas una reflexión: ni los obispos son lo que eran —la Iglesia en España es irrelevante por una debilidad que le hace inclinarse ante quien en cada momento ostente el poder desde el que amparar sus intereses, especialmente materiales y financieros— ni los empresarios disponen de capacidad de empatía con la sociedad española. Primero, porque representan un capitalismo débil extraordinariamente dependiente de la regulación pública y de las ayudas estatales y, segundo, porque las grandes empresas ya no responden a criterios nacionales, sino al carácter apátrida y global de los fondos que las dominan como accionistas estratégicos. La derecha española ha sintonizado en otro dial. Es diferente. Está cambiando su lenguaje. No admite la corrección política. Ha dejado de interesarle el moderantismo en la medida en que era un territorio de arenas movedizas. En palabras de un representante particularmente singular de la derecha: “Hemos pasado por el sicólogo, nos ha librado del sentimiento de culpa histórico, nos importa un bledo que Franco esté en el Valle de los Caídos o en Mingorrubio, el Pazo de Meirás es el panteón de Carmen Calvo, hemos demostrado que defendemos mejor que nadie la libertad y la igualdad, impugnamos la connivencia de la izquierda y el independentismo, nuestra corrupción ha sido grave, pero tanto como la de los socialistas y vamos a por todas.” Isabel Díaz Ayuso no es la causa de nada, sino la consecuencia de todo; es un síntoma de un diagnóstico mejor elaborado por la derecha que por la izquierda. Desde el PP y Vox se afirma que a Madrid “le seguirá Andalucía” que a su vez, será “el prólogo de una victoria electoral en las generales en las que la mayoría en el Congreso y en Senado será del PP y Vox”. Y antes, las municipales y varias autonómicas. Avisan de que todo ha cambiado: este domingo pasado, los dos partidos no asistieron al homenaje a las víctimas del terrorismo en el Congreso. “Se ha acabado la hipocresía”. Y este es el panorama de la derecha española sobre el puente de una España más conectada que nunca a movimientos ideológicos tectónicos de la vieja Europa que mira con el rabillo del ojo a los Estados Unidos en donde 70 millones de ciudadanos quieren que vuelva Trump. Si la izquierda no lo ve, está ciega, sorda y muda”.

Article d’Esteban HERNÁNDEZ a El Confidencial (1-07-21): La intolerable tergiversación de Casado: el PP cruza la última línea roja El desplazamiento del Partido Popular hacia un nuevo entorno ideológico ha estado presente en la intervención de Casado en el Parlamento. En ella asomó un detalle muy revelador …  Es la última línea roja que le faltaba por cruzar a este PP: el Rey, los empresarios, la Iglesia, la guerra civil y, para acabar, el pensamiento …  Si la conclusión que extraen de ‘La España invertebrada’ es la que expresó Casado, estamos ante una prueba de indigencia intelectual … “La intervención de Pablo Casado este miércoles en el Congreso revela que el PP ha dado un paso más allá, que el bloque Ayuso más Vox está ganando la partida, que el giro de los populares hacia posiciones más duras es mucho más una realidad que una posibilidad. Con independencia del peso que Aznar tenga en el partido, lo cierto es que el aznarismo ha triunfado plenamente. Esta derecha ha vuelto a los tiempos del viejo líder para tejer su futuro” …” La tergiversación torticera que hizo Casado con Ortega y Gasset me resultó intolerable. Es un asunto menor, en la medida en que resulta un tema secundario, pero falsear lo que dice un pensador que trataba de aportar soluciones a su país para utilizarlo como instrumento de golpeo significa que se ha supeditado por completo la capacidad de pensar a la de atacar. Y eso es siempre un anuncio de algo mucho peor. No es algo relevante de por sí, pero en lo simbólico dice mucho del momento político contemporáneo. Es la última línea roja que le faltaba por cruzar a este PP: el Rey, los empresarios, la Iglesia, la guerra civil (“se enfrentaron la democracia sin ley y la ley sin democracia”) y, para acabar, el pensamiento. Lo que Casado afirmó fue: “Este año se cumple un siglo de ‘La España invertebrada’ de Ortega, que lamentaba la desarticulación nacional por la inacción del Gobierno ante los nacionalistas”. Nada de eso figura en ‘La España invertebrada’, todo lo contrario: “El propósito de este ensayo es corregir la desviación en la puntería del pensamiento político al uso, que busca el mal radical del catalanismo y bizcaitarrismo en Cataluña y en Vizcaya, cuando no es allí donde se encuentra. ¿Dónde, pues? Para mí esto no ofrece duda: cuando una sociedad se consume víctima del particularismo, puede siempre afirmarse que el primero en mostrarse particularista fue precisamente el Poder central. Y esto es lo que ha pasado en España”. ‘La España invertebrada’ es una obra tremendamente interesante, que merece ser releída hoy, 100 años después de su publicación, ya que posee una clarividencia notable en la mayoría de sus análisis, algunos de los cuales continúan haciéndonos comprender con mayor precisión los males presentes. La descripción de los particularismos, ese instante en que “cada grupo deja de sentirse a sí mismo como parte, y en consecuencia deja de compartir los sentimientos de los demás”, y en que “no le importan las esperanzas o necesidades de los otros y no se solidarizará con ellos para auxiliarlos en su afán”, tanto en lo que se refiere a las clases sociales como a los territorios es un punto de partida ineludible. Como lo es el hecho de que las uniones suelen romperse por el centro y no por las periferias, algo que podríamos aplicar no solo a España, también a la UE. Por eso me resulta intolerable la utilización torticera de Ortega. Es posible que no conozcan bien la obra y la citen al azar porque creen que encaja en su discurso, lo que sería prueba de una gran torpeza. Pero si Casado, y quien le haya escrito el discurso, extraen después de leer ‘La España invertebrada’ la conclusión relatada por el líder del PP, ya no estaríamos ante un error, sino ante una demostración de indigencia intelectual. Y eso sí que es un problema enorme para un partido que pretende gobernar. Como telón de fondo, está todo lo que revela esa tergiversación burda. Si el partido liberal español por excelencia ha perdido referencias liberales ineludibles, como es la de Ortega, es porque ya no se le puede encontrar en ese espacio ideológico. Tras las elecciones de Madrid, parece que el liberalismo tradicional ya no es el lugar del PP: estamos ante un partido sin complejos y sin corsés, como asegura José Antonio Zarzalejos, que se está desplazando hacia el mismo lugar en el que se situó el partido conservador británico para hacer frente al Ukip, más a la derecha y más ‘antiestablishment’. Casado está dando un giro muy similar, pero no tanto para protegerse de un Vox emergente como para hacerlo de Ayuso, que está en la puerta de su despacho esperando a que lo desaloje”.

Article d’Ángel VIÑAS a Público (1-07-21): Ante unas palabras desafortunadas del líder de la oposición…  [7]  “Después de haberme dejado las pestañas en casi cuarenta archivos españoles y extranjeros a lo largo de unos treinta años estudiando los orígenes y desarrollo de la guerra civil y de la subsiguiente dictadura me siento en condiciones de lanzar al Sr. Casado, o a sus historiadores de corte, un pequeño desafío: que demuestre documentalmente su doble aserto. La guerra civil no se produjo espontáneamente. Fue el resultado de una conspiración monárquica, militar y fascista. Comenzó tibiamente en el primer año de vida de la República, tomó viento en el extranjero al siguiente y, tras la amnistía otorgada por el primer Gobierno Lerroux, sus responsables se trasladaron a España. A partir de 1934 se aproximaron a la Italia fascista y crearon una organización subversiva en el seno del Ejército. En octubre de 1935 se informó a Mussolini que, si las izquierdas volvían al poder aunque fuese por medio de elecciones, los monárquicos y militares se sublevarían.  Así, pues, de generación como respuesta a los desórdenes públicos en la primavera de 1936, rien de rienEl asalto al régimen democrático y al gobierno constitucional fue liderado por militares y políticos monárquicos, más o menos fascistizados, que lo justificaron con pretextos espurios: entre ellos, la amenaza roja (incluso soviética) que supuestamente se cernía sobre la patria. Con la idea de seguir las desangeladas palabras de uno de los conspiradores y alcanzar la victoria tras una guerra corta. ¡Ay! Una parte del pueblo español no rindió las armas y tampoco anticipó los casos de Austria o Checoslovaquia años más tarde. El gobierno legítimo se vio, no obstante, dejado en la estacada por sus aliados naturales: franceses, británicos y norteamericanos y condenado a su suerte en virtud de la política de no intervención. Naturalmente, con el indisimulado regocijo de nazis y fascistas que fueron poco a poco acentuando su ya bien demostrado desprecio a las democracias. Cero patatero, pues, al señor Casado en la primera parte de su desafortunada formulación. Un cero quizá matizado en la segunda, porque los sublevados retorcieron torticeramente la ley, declararon como tales a quienes no se les unieron y empezaron, desde el primer momento, una “limpia” sin paralelo en la historia de España. Bajo el manto de una hoy inconcebible subversión del derecho, apoyado después por el Francoprinzip (aplicación castiza del Führerprinzip). Y, sin olvidar, bendecidos por la Iglesia católica española de la época. Los sublevados se dotaron de una ley, la suya, fuera de todo control que no fuera el propio. Con ella en la mano subsistieron hasta prácticamente 1948. Entonces se dignaron sustituir el bando de guerra por otro sistema en el que solo varió la invocación jurídica porque, aunque la guerra había terminado casi diez años antes, la campaña contra el rojo debía continuar. En resumen: es arriesgado querer subsumir en una frase de pocas palabras más de cuarenta años de historia.  Hay que tener para ello una habilidad especial. El Sr. Casado es muy dueño de creer que la tiene. Debe, sin embargo, aguantar que mucha gente, y entre ella muchos historiadores, pensemos que la ha destilado en una formulación escasamente afortunada.  Sugerencia: que lea más historia o busque mejores preparadores de discursos”.

 MENTRE, EN L’ESPAI INDEPENDENTISTA ES PREVEU  UNA  LLARGA BATALLA DE FONS ENTRE PRAGMÀTICS I FONAMENTALISTES … 

Article de Francesc-Marc ÁLVARO a La Vanguardia (24-06-21): El vidre Els indultats que aspiren a tenir un paper polític han de parlar més clar … “Les dones i homes que ara recuperen la llibertat deixen enrere el vidre antipàtic dels locutoris de la presó, però no poden desempallegar-se d’un altre vidre, que condiciona la seva comunicació amb la societat, tant o més que les advertències dels jutges. Em refereixo al vidre invisible de les consignes i les argumentacions automàtiques. Entenc que hi ha un moment per a les grans frases –com les que es van dir ahir davant la presó de Lledoners–, però els dirigents indultats que aspiren a tenir un paper polític han de trencar el vidre que els impedeix parlar més clar. Què vull dir? Que han de revisar el nexe entre el que diuen, el que han fet i el que diuen que faran. Siguem justos: Oriol Junqueras i Jordi Sànchez han començat a fer-ho, i això els ha costat les irades reaccions dels vigilants de la bombolla. Però aquesta voluntat de parlar clar ha d’anar a més, no pot ser intermitent. I ha de ser compartida per més figures. Massa vidre porta a la trencadissa. Hi ha sectors de l’independentisme que pretenen presentar els indults com una derrota, una submissió o una traïció (mentre les dretes espanyoles fan una operació equivalent des de Madrid contra el Gabinet de PSOE i Podem), una batalla pel relat que projecta cap el futur els malentesos del procés, com un nus dins d’un altre nus. Migranya. Alhora, hi ha una ­altra pugna –més soterrada– entre els que apunten que els indults arriben gràcies al que ha fet l’exili i els que afirmen que són el resultat de la feina de l’interior. L’independentisme viu tan obsessionat per aquesta competició de narratives basades en el termòmetre del sacrifici i l’astúcia que cada vegada que un dirigent prova de parlar clar hi ha un daltabaix. Però la nostàlgia de la barricada és tan antipolítica com l’immobilisme dels que rebutgen la via escocesa”.

Article de Joaquim COLL a El Periódico (30-06-21): Hacerlo durar como un milagro Se trata de hacer durar el diálogo político dos años, sabiendo que el problema de fondo es irresoluble. Aragonès no renunciará al referéndum de autodeterminación y Sánchez ni puede ni quiere … “La duda es cómo Aragonès hará durar el diálogo sobre la independencia dos años, y ese interrogante plantea otro, ¿dispone el president de una estrategia? Porque parece más bien que sigue moviéndose de forma táctica. Será apasionante ver cómo el Govern se inventa metodologías de trabajo preparatorias, de encuentros que irán dilatándose para aplazar lo inexorable. Ganar tiempo al tiempo, haciendo durar el diálogo con Sánchez como un milagro. La ventaja es que el Gobierno español no se va a levantar de la mesa, porque es el más interesado a que se siga hablando todo el rato y a que el diálogo acabe siempre en la vía muerta del referéndum. El problema de verdad sería si Aragonès aceptara otra reforma estatutaria, con nuevos máximos, pero no para boicotearla, sino como acuerdo de fondo, como alternativa a la independencia. Pero no ocurrirá, lo que de cara a las elecciones para Sánchez será otro milagro”.

… SENSE QUE FALTIN OCASIONS PER PERPETUAR LA VICTIMITZACIÓ

Comentari d’Antoni PUIGVERD a La Vanguardia (30-06-21): Brases de l’engany  [8] Cal oposar-se a l’abús d’un tribunal kafkià, però cal passar comptes … “La gràcia dels indults és que elimina del debat polític un element emocional que ho distorsionava tot. Sembla que, per la via del peculiar Tribunal de Comptes, s’introdueixen nous elements de càstig que poden continuar distorsionant artificialment la vida política. Arruïnar les famílies dels càrrecs independentistes seria un greu abús institucional, sobretot si es fa de manera arbitrària. Però vigilar que el diner públic no s’hagi utilitzat per usos no previstos per la llei no és, d’entrada, cap abús, sempre que aquests usos es demostrin de manera fefaent com demana, precisament, el Consell d’Europa. Cal oposar-se a l’abús. Sobretot si és discriminador. No es pot acceptar que un tribunal, on destaca una exministra d’Aznar, que va ser tan gentil avaluant les molt discutibles vendes urbanes d’Ana Botella, ara actuï com una autoritat implacable, inapel·lable, inaccessible com el tribunal d’ El procés de Kafka. Ara bé: passar comptes és imprescindible. Comptes polítics i econòmics. Donar per fet que els indults són un regal menor; passejar en processó els líders independentistes, màrtirs redimits i santificats, com si no tinguessin cap responsabilitat en els fets del 2017; deformar l’informe del Consell d’Europa fins a convertir-lo en un aval absolut és tornar al joc barat de l’engany polític. L’engany, ja es va veure, va portar a un carrer sense sortida. Del laberint se’n surt amb crítica, sí, però també amb autocrítica. Repetir la jugada de la mentida equivaldria a sortir del foc per caure a les brases”.

Article de Jordi MERCADERCrónica Global (1-07-21): Muertos civiles muy vivos…  “En estos días posteriores a los indultos, todo gira entorno al Tribunal de Cuentas y su controvertida liquidación provisional de fianzas para una cuarentena de cargos gubernamentales de los que esta jurisdicción especial sospecha que pudieron gastar dinero público en propaganda independentista. Se antoja difícil llegar a demostrar hasta dónde llega el gasto competencial en acción exterior y dónde comienza la desviación de fondos públicos. La polémica se ha convertido, por elevación, en la reclamación de la Generalitat para que el gobierno central intervenga en el asunto, se supone que como prueba de buena voluntad para seguir negociando. Pere Aragonès afirmó que le había pedido a Pedro Sánchez que “no permitiera esta anomalía”. Singularmente, una periodista se interesó por cómo pensaba él que el ejecutivo podía “no permitir” que el caso siguiera adelante. “Ya encontrarán la fórmula” dijo alegremente, tal vez pensando en la famosa ley de Transitoriedad en la que el presidente de la república catalana nombraba jueces y por descontado miembros de tribunales de cuentas de venir al caso, enterrando la división de poderes de forma clamorosa. En la extorsión del lenguaje el Procés es invencible. De aquellos primeros momentos en los que se interpretaba que nadie que no fuera referendista podía ser un auténtico demócrata, pasando por la exigencia de creer que no hay más vía que la escocesa (consistente ésta en repetir referéndums hasta obtener el resultado buscado), llegamos a la proclamación de los políticos presos como presos políticos, a la definición de España como estado represor y ahora a la denuncia de la muerte civil del independentismo como último estadio de la venganza española. Artur Mas describió el paisaje al que según su opinión se enfrentan los independentistas: “la muerte política se quiere conseguir a través del Código Penal y la muerte civil, que es la ruina económica, se quiere conseguir a través de la acción del Tribunal de Cuentas”. Dicho en el jardín de su despacho oficial, ante las cámaras de la televisión pública y al poco de la concesión de los indultos resulta chocante. Pero además es una exageración. La  ruina económica no forma parte del concepto de muerte civil en ninguna de sus acepciones porque no hay aquí ninguna deshonra, tan solo el peligro de verse arruinado; siempre y cuando el Tribunal Supremo vaya a avalar finalmente las sospechas del órgano de control del gasto público, desenlace que está por ver. Se trata tan solo de introducir una nueva perla en el imaginario soberanista para reforzar el escenario de la represión insostenible, de ahí nacen la argumentación épica y la reclamación de la amnistía. Que aquí no haya ninguna muerte civil para registrar es para los creadores de consignas un detalle menor. Como lo es que el informe del Consejo de Europa, la nueva hoja de ruta planteada a Pedro Sánchez, no diga exactamente lo que el propio presidente de la Generalitat asegura que dice. En todo caso, dice más de lo que a Aragonès y a sus socios les gusta oír. O leer“.

Article d’Antoni BAYONA a elDiario.es (29-06-21): Luces y sombras de la resolución del Consejo de Europa  [9] Reconoce que el 1-O fue un referéndum ilegal y que el Tribunal Constitucional había advertido de ello a los líderes del procés. Pero no hace una crítica clara y contundente de estos actos y más bien parece que los quiere justificar en el ejercicio de derechos fundamentales … Leída en su conjunto, la impresión que puede sacarse de la resolución del Consejo de Europa es que se preocupa especialmente de destacar y valorar la reacción del Estado frente al procés y pasa de puntillas sobre la forma en que el mismo fue impulsado por las autoridades catalanas. Hay una desproporción en el tratamiento de las dos cuestiones, que no se justifica por la diferente gravedad de una y otra. Una condena penal injusta es muy grave, pero también lo es, desde la perspectiva de cualquier Estado Democrático y de Derecho, relativizar los actos contrarios al ordenamiento constitucional bajo los cuales se quiso legitimar el 1-O. La resolución del Consejo de Europa reconoce que el 1-O fue un referéndum ilegal y que el Tribunal Constitucional había advertido de ello a los líderes del procés. Sin embargo, no hace una crítica clara y contundente de estos actos y más bien parece que los quiere justificar en el ejercicio de derechos fundamentales. En mi opinión, el Consejo de Europa no toma en consideración, como debería hacer, que la libertad de expresión no ampara el ejercicio de funciones públicas contrarias a la ley. La aprobación por el Parlamento catalán de la ley del referéndum del 1-O, de la ley de transitoriedad y de la declaración de independencia, no son manifestaciones de la libertad de expresión, sino actos jurídicos adoptados por una institución pública que están sometidos, como todos, al principio de legalidad y, especialmente, a la Constitución. En sede parlamentaria no hay límites para defender ideas o proyectos, aunque sean contrarios a la Constitución. Sin embargo, es evidente que la libertad de expresión ya no juega cuando un Parlamento o un Gobierno ejerce sus funciones o potestades institucionales. Si no aceptamos esta premisa, pondríamos en cuestión el mismo Estado de Derecho, por que bajo la libertad de expresión estaríamos amparando decisiones de los poderes públicos contrarias a la legalidad. El Estado Democrático y de Derecho es un concepto indisociable, que nos indica que la democracia se ejerce según unas reglas preestablecidas y que estas reglas son fruto del ejercicio de la democracia. En un Estado Democrático y de Derecho, los poderes públicos que se saltan la Constitución actúan antidemocráticamente.  El procés se impulsó, como todos sabemos, bajo el signo de la unilateralidad, sin una mayoría clara que le sirviera de legitimación en una sociedad dividida prácticamente en partes iguales y con la adopción de decisiones inconstitucionales. Las decisiones adoptadas por las autoridades catalanas fueron vistas, además, como una imposición y con sensación de desamparo por muchos ciudadanos en Cataluña. Es un hecho suficientemente grave como para haber sido debidamente considerado en una resolución del Consejo de Europa que se precie de objetiva y proporcional, aun admitiendo que para una institución como esa y por la naturaleza de sus funciones, pueda pesar más la preocupación por los derechos personales de los condenados por la sentencia del Tribunal Supremo, que las circunstancias bajo las cuales se desarrolló el procés.  Soy de la opinión que la resolución habría sido más valorada en España y más difícil de criticar si hubiera sido más completa y equilibrada en la consideración y valoración de todos los elementos relevantes del caso, pues todos ellos tienen un gran impacto sobre la calidad democrática de las instituciones de un Estado”.

UN PAPER  I UN ARTICLE SOBRE LA CONTAMINACIÓ POPULISTA DE LA POLÍTICA ESPANYOLA

Paper de José Javier OLIVAS OSUNA  i José RAMA a Frontiers in Political Science (18-06-21): COVID-19: A Political Virus? VOX’s Populist Discourse in Times of Crisis   Conclusion. VOX is a young populist radical right party that has shown in the last few years great capacity to adapt its discourse to surrounding events, such as the political conflict in Catalonia and the COVID-19 pandemic. VOX has transitioned from a traditionally conservative discourse to a more aggressive populist one, with many similarities with other radical right discourses in the United States and Europe. Santiago Abascal and other VOX leaders adopt now a coarse and uninhibited style in their communications. Their narratives oppose multiculturalism and immigration and display frequent criticism against Islam. They advocate for a centralized Spain without regional governments and impact on its discourses and, in general terms, on the Spanish parliamentary debates. The purpose of the article was not to provide a comprehensive analysis of the ideology and policy proposals of VOX, but to assess whether the COVID-19 crisis had a substantial impact on its discourses and on Spanish parliamentary debates. This study has explored empirically some theoretical arguments, such as whether populist discourses are context dependent (Hawkins et al., 2019a; De Bruycker and Rooduijn, 2021), the mutually constitutive relationship between populism and crisis (Moffitt 2015), and the propagation effect that populist performances have in non-populist parties (Stavrakakis, 2014). To this end, we have conducted quantitative and qualitative content analysis of two political manifestos and seventeen parliamentary speeches using a new multidimensional comparative framework for the study of populism (Olivas Osuna, 2021). Our analysis suggests that the pandemic was seized by VOX as a window of opportunity to adopt a highly antagonistic and moral rhetoric to attempt to discredit the Government, gain visibility, and harvest political support from dissatisfied citizens. We show that Abascal consistently intensified the populist tone throughout the six parliamentary debates on the extension of the state of alarm between March and June 2020. Some of the usual themes in the manifestos of VOX—such as calls for popular sovereignty, exclusionary idealization of Spain, territorial issues, religion, and critiques to gender discourses—lost weight and were replaced by direct attacks to the government. This discursive shift away from some of the core ideas that VOX customarily emphasizes in its communications indicates that not only ideology but also context and strategy inform populist discourses. Abascal speeches tried to shape the interpretation of the crisis in a Manichean fashion. The leader of VOX did not devote much attention to the complexity of the situation, or the specific measures taken in the fight against COVID-19, but largely attempted to delegitimize his political opponents by accusing them of disinformation and having hidden motives, such as eroding the unity of Spain and trying to establish a communist authoritarian regime. The use of bad manners and the dramatization of the political crisis, with hyperbolic and moralizing recriminations, fits with a populist polarizing strategy that seeks to posit “the people” against ruling coalition, and capitalize on discontent and negative partisanship. Abascal’s discursive performance seems to have influenced not only other leaders of VOX, who relied on hyperbolic accusations to political opponents and conspiracy-based logic during the rest of the pandemic, but also the speakers of several other (populist and non-populist) parties. The leader of PP, Casado, drastically modified his discourse between the first and last COVID-19 debate. Anti-populist features were abandoned and replaced by abundant populist antagonism and morality features. Although the style of Casado was not as emotional and aggressive as that of Abascal, the density of populist references displayed was also very high and several of the critiques were similar to those made by the leader of VOX. The speakers of ERC and UP, parties who usually utilize populist allusions in their communications, took advantage of the excessive claims by Abascal to caricaturize and delegitimize VOX as well as the other right-leaning parties such as PP and Cs. Even Sánchez, who kept an institutional somewhat neutral tone during most of the speeches analyzed, used several antagonistic and moralistic arguments against VOX and PP. Our exploratory analysis suggests two mechanisms explaining the propagation of the populist rhetoric in the Spanish Congress. On the one hand, by hardening the attacks to the government, populist parties may try to differentiate themselves from other political forces and obtain more media attention, following a sort of “populist outbidding” strategy. The newly acquired disproportionate visibility may turn into increased support from disenchanted citizens. The exaggeration and perpetuation of the crisis become important instruments in the populist toolkit. Other parties, such as PP in this case, may choose to also adopt a populist rhetoric to avoid losing voters to more radical parties, such as VOX. The recent regional elections in Catalonia—in February 2021—, where PP adopted a moderate stance but was largely beaten by VOX, may illustrate that maintaining a pluralist discourse in the context of crisis and polarization can be electorally damaging in the short-term. On the other hand, parties from the other side of the political spectrum, may also enter in a populist confrontation dynamic with the party who escalated first. Once a party breaks implicit conventions on what is acceptable to say in a parliament other parties may follow. In the case of parliamentary debates concerning the extension of the state of alarm in Spain, party speakers engaged in aggressive attacks onto each other with hyperbolic accusations such as suggesting that some parties were “euthanizing” part of the population, calling for a military coup d’état, wishing a civil war, or being fascists. The crossing of dialectic red lines in parliament could be later reflected in a more aggressive tone and further polarization in the public sphere. Although a wider comparative analysis would be required to confirm the magnitude and impact of the process of intensification of populist rhetoric in the Spanish parliament during the COVID-19 pandemic, our findings support the argument that crisis can stimulate populism but also that populists, via their communicative performances, construct or reinforce crisis (Moffitt 2015). Similarly, our study has shown that other parties react to these performances by also engaging in blame attribution and moral condemnation contributing, therefore, to normalize populist articulation and to propagate or escalate the sense of crisis (Stavrakakis et al., 2018: 13)”.

Article d’Antonio SOLER a El País (30-06-21): Enemigos complementarios Llegados a este punto de cerrazón, de maximalismo y radicalidad generalizada tal vez sea más necesaria que nunca la insumisión … “La búsqueda de la verdad, como deja meridianamente claro Tzvetan Todorov en el capítulo que dedica a Germaine Tillion en su libro Insumisos, era un valor clave en la construcción de su pensamiento. También en el conflicto de Argel insistió en declarar como testigo en el juicio contra el líder del FLN, Yacef Saadi con el que, en nombre del gobierno francés, había negociado el cese del terrorismo a cambio del fin de las ejecuciones sumarias. Su alegato en defensa de Saadi recibió una dura contestación por parte de Simone de Beauvoir y del general Massu, máximo responsable de la represión. También le valió el apellido de Traidora. Un proceso que reforzaba su concepto de los enemigos complementarios. Quien no echa paletadas de carbón a la locomotora del resentimiento, está en contra de quienes viajan en ese tren. Se convierte automáticamente en un sospechoso, luego en un saboteador. En un traidor. Nazis, guerra de Argel, el colonialismo. ¿Y ahora? Ahora el esquema sigue completamente vigente. No solo eso, se encuentra revitalizado y en pleno crecimiento. Agudizado gracias a los populismos y a una llamada permanente en favor de la pureza ideológica, es decir, de toda clase de radicalismos. Existe una especie de reclutamiento doctrinario y excluyente en innumerables focos del planeta. Y, naturalmente, en España, donde la brecha que separa a los partidos políticos de un signo y de otro no deja de crecer y donde los extremos no dejan de alimentarse, convirtiendo en un terreno baldío el campo que los separa. Un campo que hace cuatro décadas y media sirvió para colocar los cimientos de nuestra democracia. Donde se predicaba proximidad ahora se insiste en destacar los elementos que nos diferencian. Se ha establecido un diálogo de sordos en el que los adversarios no es que no sean escuchados sino que cada cual habla con el convencimiento previo de que no será escuchado más que por aquellos que de antemano le son fieles. No se trata de un diálogo entre contrarios sino de un reforzamiento permanente de las posiciones propias al tiempo que se hace caricatura del adversario. Y de que la ciudadanía, lánguida observadora de ese juego de pimpón, acabe por adherirse a la causa. O que al menos vote. Claro, que si los votantes acaban convertidos en hooligans y contribuyen a incendiar las redes con tuits, memes o subproductos ideológicos, mucho mejor. Al más puro estilo José Luis Ábalos, quien hace poco recordaba a las ovejas descarriadas de su partido que quien se crea por encima de las siglas está equivocado. Fe ciega. De modo que ahí tenemos a la ultraderecha y a una parte –cada vez mayor- de la derecha etiquetando al Gobierno como socialcomunista, frentepopulista o socio de los terroristas. Y a la izquierda radical y a una parte —cada vez mayor— de la izquierda supuestamente moderada llamando fascistas a quienes se apartan un ápice de la partitura o colocando campanillas de apestados a quienes osan disentir desde el seno de su partido. Se habla alegremente de bandas, de mafiosos, de fachas. Tal vez piensen, descabelladamente, que el tremendismo oratorio resulta gratuito. O lo dan por bueno a cambio de una supuesta rentabilidad inmediata. Pero, en realidad, las acusaciones de complicidad con golpistas o directamente de urdir un golpe de Estado, de filoterrorismo, las apelaciones a la Guerra Civil, las referencias a la Transición como “régimen” o la interpretación torticera e interesada de la Ley de Memoria Histórica no son otra cosa que piezas del puzzle para la construcción del enemigo complementario. El conflicto catalán es otro retrato robot del mismo mecanismo. Los independentistas han hecho un trabajo tenaz —y brillante desde el punto de vista publicitario— para crear el fantasma españolista y subrayar las diferencias que existen entre un catalán y un manchego o un aragonés. Han conseguido fragmentar y radicalizar a la sociedad catalana y a la española. Posturas cada vez más alejadas y la exigencia de una fidelidad sin matices. Obediencia opaca a la causa. Recuérdense las 155 monedas de plata de Gabriel Rufián dedicadas al botifler Puigdemont y su república de cincuenta segundos. Conmigo o contra mí. El centro y los puentes evaporados. Los indultos han sido una revitalización de posturas encontradas. Pronto comprobaremos si la mesa de diálogo es puente, trampa o solo eso, un mueble para hacer leña. Todorov calificó a Germaine Tillion como insumisa. Una insumisa frente a los bloques absolutistas. Tillion, se nos olvidó mencionarlo antes, recibió el apoyo de Albert Camus cuando más duramente fue atacada por su actitud durante la guerra de Argel. Otro sospechoso. Otro insumiso. Llegados a este punto de cerrazón, de maximalismo y radicalidad generalizada tal vez sea más necesaria que nunca la insumisión para romper el juego de los enemigos complementarios”.

PERSPECTIVES DE L’ECONOMIA ESPANYOL:  UNA RECUPERACIÓ DESIGUAL

Article de Raymond TORRES a “Negocios” de El País (27-06-21): Una recuperación económica desigual La actividad se acelera, pero la presión inflacionista la circunscribe y genera fuertes disparidades … “En suma, una parte de la economía —la más potente— se acelera, gracias al sorprendente dinamismo exportador, al retorno del turismo y al ciclo alcista en la construcción. Pero la otra pisa el freno, como consecuencia del repunte de los precios y de su impacto sobre los ingresos de los hogares más desfavorecidos y de las empresas con márgenes más constreñidos. Las desigualdades sectoriales y sociales se agudizan, evidenciando la necesidad de reforzar los incentivos a la movilidad y a la recualificación en los principales instrumentos anticrisis (ayudas a empresas, ERTE, ingreso mínimo vital). Un nuevo desafío de cara a la inminente puesta en marcha del plan europeo de recuperación”.

Article de Mariano GUINDAL a La Vanguardia (30-06-21): La gran recuperación Una suma de factores está acelerando la reactivación de la economía por encima de las previsiones … “Que se esté acelerando la recuperación de la economía por encima de las previsiones realizadas por el consenso de analistas y los grandes organismos internacionales no es casual. Se está produciendo una conjunción de factores que van a coincidir en el tiempo produciendo la gran explosión de la economía. Se trata de la suma de políticas monetarias expansivas de los principales bancos centrales del mundo; políticas de estímulo presupuestario desconocidas hasta el momento en Europa y EE.UU.; ahorro involuntario de las familias que se traduce casi inmediatamente en mayor consumo; ayudas sociales para los sectores y empresas más afectadas por la crisis; fuerte crecimiento del comercio mundial ante el replanteamiento de la política arancelaria tras la llegada al poder de Joe Biden; vacunación masiva que permitirá a las grandes economías alcanzar la inmunidad de manada en los próximos meses; estabilidad geopolítica europea tras el Brexit. A todo ello hay que añadir la política presupuestaria expansiva gracias a los 140.000 millones de euros que llegarán de Europa. Pero ¡cuidado! Esta fiesta no está exenta de riesgos, inflación, subida del petróleo, nuevas burbujas y deuda. La clave es gestionar bien para que la fiesta no acabe en borrachera y cruel resaca”.

Articlde de Xavier VIDAL-FOLCH a El País (30-06-21): No basta con volver a 2019 Es un error aspirar a alcanzar niveles de PIB previos a la pandemia; eso reafirmaría los daños permanentes de la crisis económica … “Se trata de que la recuperación sea “sólida” y “esté completamente asentada”. Para lo que urge mantener (o aumentar), los estímulos fiscales y monetarios, y emprender las reformas pendientes. Y ello no se logrará en España antes de 2024, calcula el Banco de España. En palabras coloquiales de Castells, eso indica que “la instrucción de gastar, gastar, gastar, no se ha agotado”, como revela EEUU. El profesor cifra para España esa brecha entre el crecimiento tendencial precovid para el trienio 2020-2022 siguiendo la trayectoria del trienio 2017-2019 y el previsto (según la media de FMI, OCDE, Banco Mundial y Eurostat), en un trabajo por publicar. A final de 2022, le faltarán 7,4 puntos de PIB para llegar al nivel que habría logrado de haber seguido la pauta de progreso del trienio anterior a 2020. Sería, pues, siete puntos largos menos rica respecto de sí misma que lo que habría acumulado sin la crisis. Y tan o más preocupante como eso (pese a los próximos trimestres, que serán rutilantes), habrá perdido comba respecto a sus socios y competidores, que en conjunto saldrían mejor parados, pues aunque ahora el rebote de España sea mayor, su caída fue aún peor. La eurozona le ganaría a final de 2022 en 3 puntos; Italia, en 3,5; Alemania, en 5, y EEUU en 6,5. De modo que el país no solo perdería tamaño en relación consigo mismo. También potencia relativa respecto de los demás”.

Article de Roger SENSERRICH a vozpópuli (26-06-21): ¿Cómo debemos salir de la crisis? Los políticos deben aprender a salirse de en medio. Su trabajo es crear un contexto favorable para la creación de empresas, no dedicarse a perseguir unicornios … Nuestro país tiene un “recurso natural” consistente en un clima estupendo, belleza natural, siglos de historia, una estabilidad envidiable y una gastronomía maravillosa … Esto no quiere decir la típica respuesta neoliberal de “bajar impuestos y eliminar regulaciones” sino dotar al país de las infraestructuras, servicios, y tejido productivo … “Como de costumbre, tendremos otra vez el mismo debate sobre si nuestra economía depende demasiado del turismo, y si en vez de atraer viajeros deberíamos tomar decisiones estratégicas para reconducir nuestras inversiones hacia otros sectores. Aunque esta es propuesta lógica y necesaria, es importante recalcar lo fácil que es adoptar medidas de política económica bienintencionadas, pero horriblemente contraproducentes, que hacen más daño que bien en esta clase de proyectos. Empecemos por una obviedad: el turismo en España es algo parecido a tener una mina casi infinita de diamantes. Nuestro país tiene un “recurso natural” consistente en un clima estupendo, belleza natural, siglos de historia, una estabilidad envidiable y una gastronomía maravillosa que hace que la gente quiera venir a visitarnos y darnos dinero. Echar el cerrojazo, sin más, a esta espectacular fábrica de riqueza es una idea estúpida. Lo que debemos evitar que nuestra economía dedique una cantidad desmesurada de recursos en este sector, ahogando las inversiones en otros sectores, pero no ir más allá … Si queremos ver más inversión en sectores innovadores (dentro y fuera del turismo, que no tenemos por qué sabotearnos) lo mejor que podemos hacer es crear un marco regulatorio y fiscal adecuado para que las empresas crezcan, no intentar acertar quién saldrá ganador. Esto no quiere decir la típica respuesta neoliberal de “bajar impuestos y eliminar regulaciones” sino dotar al país de las infraestructuras, servicios, y tejido productivo necesarios para prosperar. Podemos empezar con cosas relativamente simples como impulsar políticas de competencia para reducir el coste de internet de banda ancha (muy elevado en España), poner en vereda de una vez a las eléctricas, y hacer que el ferrocarril de mercancías funcione bien de una puñetera vez. Pero también cosas más complicadas y sutiles como una regulación sobre start ups moderna y fácil de entender, un mercado laboral que facilite la contratación a largo plazo sin costes prohibitivos (léase: contrato único con mochila austríaca), y eliminar barreras al crecimiento de las empresas, en vez del marco actual donde las PYMEs reciben toda clase de ventajas que pierden según aumentan de tamaño. Y por supuesto, lo más importante: invertir en personas. Queremos un sistema educativo que sea capaz de generar trabajadores despiertos, flexibles, y listos para innovar. Y no queremos trabajadores “preparados para el mercado laboral”, porque predecir qué necesita el mercado es una receta para dar a los alumnos formación en tecnologías obsoletas. Queremos también mecanismos para poder atraer trabajadores e inversores extranjeros, más de la mitad de los fundadores de nuevas compañías en Silicon Valley son inmigrantes, así que no queremos perder ese tren. España tiene la buena fortuna que las mismas cualidades que atraen a tantos turistas la hacen un destino estupendo para mudarse a vivir o trabajar. En tiempos recientes Grecia ha hecho un esfuerzo tremendo en traducir su envidiable calidad de vida para convertirse en un hub de start ups internacional, y España haría muy bien de copiar ese modelo. Lo más importante, sin embargo, es que los políticos deben aprender a salirse de en medio. Su trabajo es crear un contexto favorable para la creación de empresas, no dedicarse a perseguir unicornios. El potencial está allí”-

Article de Carlos VACAS SORIANO a Agenda Pública (28-06-21): El salario mínimo español en el contexto europeo El salario mínimo interprofesional (SMI) creció un 35% en los años previos a la crisis financiera, se mantuvo estable durante los años posteriores y volvió a crecer un 45% entre 2016 y 2021; pero sigue siendo uno de los más bajos de Europa. Para comprender en profundidad la tendencia cabe observar otras variables, como su peso entre los asalariados. De aportar éstos y otros datos se encarga Carlos Vacas Soriano. … “¿Cómo han progresado los salarios mínimos en los últimos años? En la mayoría de los países europeos, el SMI ha crecido fuertemente en la última década y su evolución ha sido más positiva que la del salario medio (Ilustración 2), lo que significa que los empleados peor pagados han experimentado un crecimiento salarial más alto que el asalariado promedio. Sólo hay un pequeño grupo de seis países donde el progreso del SMI no ha superado al del salario medio: Alemania, Bélgica, Francia, Irlanda, Luxemburgo y Malta. España es el país donde más contrasta la evolución del SMI y la del salario medio. Es sabido que la crisis económica de la pasada década tuvo un impacto fuerte y prolongado, lo que se refleja en el estancamiento del nivel del salario medio desde 2009. En cambio, el SMI ha crecido de forma muy destacable a partir del 2016: un 8% en 2017; un 4% en 2018 y un 22% en 2019, un hecho sólo comparable en el ámbito europeo al incremento del 25% que se produjo en Eslovenia en 2011 o a la introducción por primera vez, en 2015, de un SMI en Alemania; y un 5,5% en 2020. Esto quiere decir que el SMI español ha tenido tres etapas diferenciadas en este siglo: creció un 35% en los años de bonanza, pasando de 537 a 728 euros entre 2004 y 2009 (prorrateados en 12 pagas); se mantuvo prácticamente estable en los peores años para el mercado de trabajo, llegando sólo a 764 euros en 2016; y ha crecido un 45% entre 2016 y 2021, a pesar de haberse mantenido estable en los 1.108 euros en el último año. ¿Qué significa la gran subida del SMI español en el contexto europeo? Si consideramos el aumento de la última década, el mayor progreso sin duda se ha producido en los países del este europeo (en la Ilustración 2, los países están ordenados de mayor a menor crecimiento en el periodo 2009-2021), que son precisamente los que tienen los niveles más bajos. Por otra parte, el crecimiento ha sido mucho más modesto en aquellos países caracterizados por los niveles más elevados (Bélgica, Francia, Alemania, Irlanda, Luxemburgo, Holanda). Esto supone un intenso proceso de convergencia en Europa, pues los países del este han conseguido al menos duplicar el nivel de sus SMI y reducir así las diferencias de las que partían, aunque éstas sigan existiendo. Este proceso de convergencia de los países del este refleja el que se ha producido también en sus niveles salariales, de renta y en sus economías en general. Los países del Mediterráneo no han sido capaces de conseguir este alto grado de convergencia, pues el SMI no han crecido tanto en España y Portugal y ha incluso caído en Grecia. Sin embargo, las cosas son diferentes para España en el último lustro: la magnitud de la subida del SMI entre 2016 y 2021, aunque inferior a la de algunos países del este (Rumanía, Lituania, Chequia, Bulgaria y Eslovaquia), sitúa a España como líder en Europa occidental. Es ciertamente un cambio de tendencia remarcable y un paso importante hacia la ansiada convergencia con los países más ricos de Europa.”.

UN PRIMER PAS EN LA REFORMA DE LES PENSIONS

Article de Santiago CARBÓ a El País (28-06-21): Pensiones fuera del sistema El acuerdo inicial aplaza las cuestiones más difíciles y determina que se financie una parte de la jubilación vía impuestos … “Nadie duda que las pensiones son un enorme logro social que hay que preservar. Como el sistema se ha mostrado insuficiente ha habido que buscar la solución fuera de él. Si la hucha no da, se sostiene con impuestos. Con esa lógica, muchos trabajadores comenzarán a hacer números y comprobarán que esa salida no parece sostenible. Más presión fiscal durante su vida laboral y menos sostenibilidad cuanto más envejece la población. Se habla de sacar fuera los gastos impropios –que decide el Gobierno–, algo que tiene sentido porque no deberían ser una carga para la Seguridad Social. Sin embargo, el montante que se financiará con impuestos es mayor que esos gastos impropios por lo que es una forma de salirse del sistema actual, con desfases que elevan la carga impositiva y generan un incentivo equivocado. Siempre que falten recursos se pagarán con cargo a impuestos y, así, de paso, no hace falta tocar el sistema, que es donde están la mayoría de los problemas. Varios temas ineludibles no se tratan. Lo primero, la necesidad de información: cada ciudadano debería ser conocedor puntual y actualizadamente de cuál sería su pensión en función de lo que contribuye en cada momento y por cuánto tiempo. E ir más allá y permitir que los ciudadanos puedan aumentar esas contribuciones y recibir cada euro aportado (el famoso sistema de cuentas nocionales), con posibilidad de planes privados no penalizados. Otro tema ineludible es el de la edad de jubilación. Retrasarla es obligado y aún más compatibilizar pensiones con empleos parciales, algo que ahora parece tabú y que es común en otros países …”

Article de Josep OLIVER a La Vanguardia (29-06-21): Problemes pendents El tractament de la jubilació activa és decebedor; va en contra de l’allargament de l’edat de jubilació … “Queden per acordar aspectes que no són del grat de sindicats, fonamentalment. Primer, la jubilació activa, és a dir, continuar treballant una vegada complerta l’edat legal de la jubilació. L’acord estableix que el pensionista hagi de deixar la seva ocupació durant un any abans de poder accedir-hi: un aspecte sorprenent si del que es tracta és d’incentivar-la. Si afegeixen que avui aquell que desitgi continuar treballant ha de renun­ciar al 50% de la seva pensió, ja em diran en què es fomenta la prolongació en el mercat de ­treball més enllà de la jubilació legal. Segon, es posposa per a la tardor el crític debat sobre la dimensió intergeneracional de les pensions. De manera que encara que s’elimina el factor de sostenibilitat de la reforma Rajoy, no se sap què ho substituirà: el mateix acord confirma els problemes que plantejarà la jubilació dels baby boomers els propers vint anys i el continuat augment de l’esperança de vida. Veurem com queda això i si hi ha acord, perquè aquesta és una de les pedres de toc de la reforma que exigeix la Comissió. Finalment, el tractament de les cotitzacions per al col·lectiu d’autònoms. S’ha convingut la cotització per rendiments reals a partir del 2022, encara que no queda clar tampoc com es procedirà per equiparar la cotització a la del Règim General per a aquells rendiments que estiguin per sobre de la base mínima. I menys encara, quina serà la ­posició de les organitzacions d’autònoms”.

Article d’Elisa CHULIÁ a El País (29-06-21): La reforma de las pensiones: cuestión de honestidad El Gobierno debería presentar esta primera tanda de medidas como un paso modesto, y no libre de incertidumbres y dificultades, hacia la necesaria transformación del sistema … “Aunque Escrivá se ha dejado en la gatera política bastantes pelos (no solo técnicos) de sus propuestas iniciales, el ministro puede argumentar que este primer paquete da cumplimiento a una de las reformas clave a las que el Gobierno de Sánchez se comprometió ante las autoridades europeas en el componente 30 del Plan de Recuperación y Resiliencia: la alineación de la edad efectiva de jubilación con la edad legal de jubilación a través del reforzamiento de los desincentivos a la salida voluntaria del mercado de trabajo y de los incentivos a la prolongación del empleo más allá de la edad de jubilación legal. A estas alturas, el ministro puede asimismo exhibir avances en otras tres de las nueve reformas comprometidas: el mantenimiento de poder adquisitivo de las pensiones, la separación de fuentes de financiación de la Seguridad Social y la modificación del complemento de maternidad de pensiones (bien es verdad que ninguna de ellas contribuye a aligerar la presión financiera sobre el sistema de pensiones). Para un próximo paquete de reformas habrán de quedar las otras medidas recogidas en el plan sancionado por la Comisión Europea, concretamente, la modificación del periodo de cómputo para el cálculo de la pensión, la introducción del mecanismo de equidad intergeneracional, la modificación del sistema de cotización de los trabajadores autónomos para aproximar sus cotizaciones a sus ingresos reales, la “adecuación” de la base máxima de cotización del sistema, y la promoción de fondos de empleo para complementar las pensiones públicas mediante ahorro privado capitalizado. O sea, se dejan para más adelante aquellas medidas cuya aplicación redundará verosímilmente bien en una reducción de las prestaciones medias, bien en un aumento de las cotizaciones medias. Esta evidencia debería disuadir al Gobierno de presentar este primer proyecto de reforma como un gran logro para la sostenibilidad de nuestro sistema de pensiones. Es cierto que los retrasos de la edad efectiva de jubilación siempre resultan muy efectivos financieramente, puesto que suponen, simultáneamente, el alargamiento del periodo de cotización al sistema y el acortamiento del periodo de percepción de la pensión. Pero está por ver el alcance real de esos ajustes paramétricos que ni gustan a los sindicatos (para los que la prolongación del empleo de los mayores representa un riesgo para el empleo de los jóvenes), ni de las organizaciones empresariales (que pierden margen para ajustar las plantillas por la vía de las prejubilaciones). Y tampoco parece que sean muy del gusto de la mayoría de los trabajadores, a juzgar por sus preferencias sobre la edad de jubilación manifestadas en las encuestas. Por honestidad, el Gobierno debería presentar esta primera tanda de medidas tan costosamente alumbrada como un paso modesto, y no libre de incertidumbres y dificultades, hacia la necesaria reforma de las pensiones. En lugar de alharacas y autocomplacencia, se impone un mensaje de moderación y prudencia. Mejor sería si, además, viniera acompañado de un compromiso público de informar a la sociedad española sobre los retos que afronta el sistema de pensiones durante el próximo cuarto de siglo, con la jubilación de los baby boomers. Una campaña de información institucional bien diseñada y desarrollada indicaría la voluntad del Gobierno de enfrentarse a uno de los problemas estructurales que lastran el buen funcionamiento de la economía y el mercado de trabajo españoles, y también contribuiría a generar una valiosa confianza internacional de la que ahora no andamos sobrados”.

PENSAMENT ECONÒMIC

Article d’Emilio ONTIVEROS a “Negocios” de El País (27-06-21): Reconstrucción creativa  [10] Protección y reasignación son las dos misiones fundamentales tras la pandemia … “Eficiencia e inclusión forman parte de los propósitos de las nuevas aproximaciones analíticas al crecimiento económico y a la regeneración del sistema económico, de la que da cuenta la concentración en estas semanas de numerosos libros. Uno de los más completos es el de Philippe Aghion, Céline Antonin y Simon Bunel, The Power of Creative Destruction, síntesis de un ambicioso programa de investigación cuyo propósito fundamental es analizar “cómo la trasformación del capitalismo puede dirigir ese poder asociado al paradigma schumpeteriano hacia la consecución de una prosperidad inclusiva y sostenible”. No es un propósito original, pero los autores procuran formalizar la compatibilidad con esa tensión innovadora asociada a la dinámica de destrucción creativa enunciada por el economista austriaco en su libro Capitalismo socialismo y democracia, en 1942. Ese trabajo puede ser un apoyo ciertamente útil en la tensión abierta en nuestro país por potenciar las palancas transformadoras, no tanto de modelos productivos como de la forma de hacer las cosas, de lo que en última instancia determina los avances en la productividad, y por ende en la ampliación del crecimiento potencial. Del pobre comportamiento de la productividad de nuestra economía y del ensanchamiento de la desigualdad hay evidencia larga. El IVIE viene documentándola extensamente desde hace tiempo y los profesores Andrés y Domenech la ilustraron muy bien en su último libro. Dos ámbitos muy importantes en la evolución de la productividad total de los factores son los abordados en los últimos números de la revista Papeles de Economía Española, editada por Funcas. La cabecera del coordinado por el profesor Emilio Huerta, La empresa española entre la eficiencia y la desigualdad: organización, estrategias y mercados, habla por sí sola de las intenciones de los análisis. El más reciente ha sido dirigido por el profesor Xosé Carlos Arias, La calidad de las instituciones y la economía española, y revela la necesidad de reforzar la infraestructura institucional. Ambas son piezas que, además de revelar la disposición de capacidad analítica e investigadora en nuestro país, aportan una gran utilidad para la disposición de ese diagnóstico necesario para la adopción de decisiones concretas. No hay razón alguna para concluir que la economía española no dispone de las mismas posibilidades para llevar a cabo esa trasformación creativa que puede definir una nueva etapa. Si las dotaciones de capital (físico, tecnológico y humano) pueden, en líneas generales, homologarse con las existentes en las economías más avanzadas, aquel residuo de Solow, la productividad total de los factores no está tan cercana. Ahí es donde tienen cabida el fortalecimiento de intangibles como la calidad de la función empresarial o el capital organizacional, analizados desde hace tiempo por los profesores Salas, Huerta y Myro. Pero también la de las instituciones públicas, la diversificación de la oferta del sistema financiero y, en definitiva, la confianza y el juego limpio. Schumpeter no era precisamente optimista acerca del futuro del capitalismo, nos recuerdan Aghion, Antonin y Bunel. Anticipaba que algunos de los excesos, como la concentración y el poder de mercado de los grandes conglomerados, dejarían fuera de juego a las pequeñas y medianas empresas, amenazando seriamente la capacidad para emprender e innovar, favoreciendo el triunfo de la burocracia y de los intereses creados. La correcta regulación y el adecuado funcionamiento de las instituciones pueden evitarlo. La contribución que ha hecho la pandemia ha sido intensificar las alarmas que habían sonado hace tiempo. Y concretar nuevas actitudes e incluso decisiones, como las recientes del G-7, que no procuran otra cosa que fortalecer algunos de los más erosionados cimientos del propio capitalismo y hacerlo más inclusivo. EE UU y Europa parece que han asumido de forma consecuente esa dirección. A España tampoco le faltan guías para transitar por ese itinerario imprescindible, para ampliar los multiplicadores de los fondos europeos y con ello modernizar la economía y reducir algunas de las vulnerabilidades que la pandemia puso al descubierto. Protección y reasignación, esas son las dos misiones fundamentales, de todo punto compatibles con el proceso de reconstrucción creativa, que la necesidad de superar la pandemia puede convertir en virtud”.

 

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