FOCUS PRESS 218

ESPECIAL ELECCIONS AL PARLAMENT DE CATALUNYA DEL 14 DE FEBRER DE 2021

10 ARTICLES DESTACATS

(1) Anàlisi de Carles CASTRO a La Vanguardia (16-02-21): El mensaje del silencio 

(2) Article de Juan RODRÍGUEZ TERUEL a Agenda Pública (15-02-21): Gana Sánchez y deja a Cataluña en su laberinto

(3) Article d’Enric JULIANA a La Vanguardia (16-02-21): El bolero de Ravel  

(4) Article de Guillem MARTÍNEZ a CTXT (15-02-21): Elecciones y, todo lo contrario, lo importante  

(5) Article de Víctor LAPUENTE a Piedras de Papel (15-02-21): Mitos del 14F 

(6) Article de José Antonio GÓMEZ YÁÑEZ a El País (18-02-21): Cataluña: una política extenuante

(7) Comentari d’Enrique GIL CALVO a El País (16-02-21): Doble derrota unilateral en Cataluña

(8) Article d’Esteban HERNÁNDEZ a El Confidencial (15-02-21): Ojo con Vox: sus lecciones para la política española  

(9) Article de José Antonio ZARZALEJOS a El Confidencial (16-02-21): Los cinco bingos de Sánchez en Cataluña 

(10) Article de José Miguel CONTRERAS a infoLibre (18-02-21): Casado, bajo el muro de un pantano a punto de reventar

RESULTATS PROVISIONALS : DADES , GRÀFICS, MAPES 

Resultats provisionals oficals al 100% a https://resultats.parlament2021.cat/resultados/0/catalunya

Recopilació de resultats electorals de l’Ajuntament de Barcelona (estadístiques, gràfics, mapes) : https://www.bcn.cat/estadistica/catala/dades/inf/ele/ele50/index.htm

Breu de dades de Gesop #47 (febrer 2021) : Les eleccions catalanes: 14F  El breu us presenta alguna de les informacions més rellevants per a l’anàlisi i comprensió dels resultats d’aquestes eleccions:  1. La participació: distribució territorial i evolució. 2. Els resultats globals i el diferencial per a cada partit respecte a les eleccions de 2017. 3. Els resultats a nivell territorial. 4.  L’evolució del suport a les principals formacions des de 1980 i la seva distribució territorial

Los mapas municipio a municipio con los resultados clave de las elecciones en Cataluña a El País (15-02-21)

La demografía del 14F: así vota cada grupo social en las elecciones catalanas a eldiario.es (15-02-21) Comparamos en directo el voto a cada bloque y partidos en las elecciones catalanas con datos de lugar de nacimiento, renta, nivel educativo, abstención y densidad de población

BALANÇ DE LES ENQUESTES

Anàlisi de l’encert de les enquestes per Endika NÚÑEZ  a eldiario.es (16-02-21): Las encuestas acertaron más de lo habitual el 14F Los partidos con mayor intención de voto han tenido más desviaciones en los sondeos, alrededor de 1,7 puntos para el PSC y 1,5 para ERC y Vox, pero los mayores errores proceden de la sobreestimación de Ciudadanos

ANÀLISI  ESTADÍSTIC DELS RESULTATS ELECTORALS

Anàlisi de Kiko LLANERAS a El País (15-02-21): Cataluña mantiene su fractura Aunque los independentistas superan el 50% de votos, el equilibrio entre bloques apenas cambia y el resultado no parece especialmente bueno para la independencia … 1. Cataluña mantiene su división. El voto independentista ha mejorado su resultado de 2017 y supera el 50% de los votos. Es una victoria, porque es un umbral simbólico, pero no representa un verdadero cambio. Los bloques siguen más o menos donde estaban. Es la primera ley del voto catalán en estos tiempos: la independencia los divide casi por la mitad … 2. Los partidos independentistas han superado el 50% en votos, pero el resultado no es especialmente bueno para la independencia. No solo por la abstención, sino porque la victoria no ha sido para Junts, sino para Esquerra … 3. Los independentistas decidirán el gobierno probablemente. El resultado en cuanto mayorías no ha sido sorprendente: finalmente hay dos alternativas posibles —una independentista y otra de izquierdas—, con ERC como partido decisivo porque participa en ambas … 4. La abstención ha sido decisiva. Seguramente ha impulsado a los independentistas, que siempre me parecieron más movilizados. Si en 2017 votó el 79%, en esta ocasión apenas lo ha hecho el 50%. Es evidente que la pandemia es una explicación. ¿Pero quizás hay algo más? … 5. Ciudadanos se desploma, el PSC gana y Vox irrumpe … 

Dossier de  Crític (15-02-21): Anàlisi crítica del 14-F Opinions, dades i gràfics per entendre les eleccions catalanes: Caiguda històrica de la participació … El PSC s’imposa a l’àrea metropolitana … Vox aconsegueix els seus millors resultats a Sarrià … A Lleida, JxCat perd un escó i empata a 5 amb ERC, mentre la CUP i Vox obtenen un diputat cadascun … Tarragona situa ERC com a primera força política i suma dos escons per a l’extrema dreta … El PSC passa de ser la quarta força a la primera de Barcelona … Girona repeteix majoria folgada independentista i Ciutadans hi perd de cop els 4 diputats que tenia … Quant suma un tripartit entre ERC, PSC i Comuns? … Junts per Catalunya perd 2 escons i el lideratge del bloc independentista … JxCAT i ERC aguanten l’embat Del PSC … El vot independentista supera el 50% per primer cop en unes eleccions a Catalunya … La CUP recupera la força de 2015 i seria decisiva en la formació d’un nou govern independentista … Els Comuns quedarien lluny del rècord d’escons d’ICV … Qui són els candidats de Vox que podrien entrar al Parlament?

Anàlisi de Kiko LLANERAS a El País (16-02-21): ¿El 51% de votos es una victoria para el independentismo? Hay motivos para pensar que no mucho Además de la gran abstención, se ha producido un cambio en ERC y un tercio de sus votantes elige opciones distintas a independizarse … “La suma de los partidos independentistas en Cataluña ha superado la mitad de los votos (51%) y eso es un hito, aunque descafeinado. Las elecciones catalanas nunca han sido un plebiscito perfecto, como es lógico, pero hace cuatro años esa suma tenía más trascendencia, por dos motivos: primero, porque los partidos proponían un ruptura inequívoca; segundo, y sobre todo, porque entonces se expresaron muchos más catalanes” … “¿Pero en qué medida esa cifra representa un éxito de la independencia? Es un éxito tener una mayoría de escaños. Pero superar el 50% de los votos, en este caso, me parece poco relevante. Por las razones que siguen. La primera razón es que la diferencia entre un 47,5% y un 51% es pequeña … La segunda (gran) razón es la abstención. Es quizás la más importante: por cada tres personas que votaron en 2017, en estas elecciones solo lo han hecho dos … Han sido unas elecciones desmovilizadas en general. Al respecto, hay dos lecturas posibles. Se puede argumentar que el independentismo ha votado más, que es cierto. En ese sentido el 51% es una muestra de buena salud. Pero también se puede decir que la desactivación es una peor señal para ellos, porque participar es más acuciante para quienes quieren expresar una voluntad de cambio (la independencia). Y entre 2017 y 2021 se han perdido 641.000 votos independentistas … La tercera razón tiene que ver con los equilibrios dentro de los bloques. En el no independentista se ha votado más federalismo (sube el PSC) y más nacionalismo español (sube Vox). Pero en el independentismo se ha votado menos rupturista … Mi cuarta razón son precisamente los votantes de ERC … uno de cada tres votantes de Esquerra, el partido probablemente gobernará Cataluña, elige otras opciones, desde que Cataluña sea una “comunidad autónoma” (7%), hasta que sea “un Estado dentro de una España federal” (27%) … Nada de esto significa que los independentistas no hayan logrado la mitad de los votos: lo han hecho. Y los votos que importan son los que se emiten. Ni tampoco restan valor a su victoria en escaños, que es una mayoría holgada incluso con los votos perdidos del PDeCAT, y que les permite ponerse de acuerdo para formar un gobierno y elegir president. Pero creo, por los cuatro motivos expuestos, que los votos expresados no son un empuje para la independencia y que las elecciones se han caracterizado, en gran medida, sobre todo por su inmovilismo. El equilibrio entre bloques que domina la sociedad catalana cambió muy poco este domingo, a pesar de que votó muy poca gente, que es una circunstancia ideal para que el resultado se hubiese movido mucho. La división entre independentistas y unionistas es muy rígida, porque se mezcla con aspectos profundos de la sociedad catalana, como la lengua, la clase y el origen de las familias. Hay dos polos que seguramente ya votaban partidos diferentes antes de 2012. Lo que cambió entonces no fue esa división, sino la trascendencia de esa división: la brecha se abrió porque, de golpe, estar en un lado y otro no significaba querer más o menos autonomía, sino querer vivir en países diferentes. Y los cambios en esa preferencia son tan importantes como la suma de votos que van a unos partidos y otros.

Anàlisi de Carles CASTRO a La Vanguardia (16-02-21): El mensaje del silencio [1] La tasa récord de abstención revela el agotamiento de la sociedad catalana ante el falso dilema entre ruptura o inmovilismo … La fantasía secesionista del 51,3% de los votos se reduce en realidad a un apoyo del 27% del censo electoral … La abstención se ha tragado 600.000 votos independentistas pero casi 900.000 de aquellos que no apoyan la separación … “En realidad, ese millón y medio de electores ausentes configuran el anunciado “partido de la abstención”, un espectro que se ha convertido en el mejor reflejo del cansancio que afecta a la sociedad catalana. Catalunya lleva casi una década partida en dos, enfrentada a un falso e insoluble dilema dramático de carácter existencial: seguir o no formando parte de España y, en consecuencia, también de Europa. Por eso, las elecciones del domingo apenas tienen ganadores. El independentismo esgrime como un éxito que justificaría nuevos intentos de “saltar la pared” el 51,3% de los sufragios que lograron reunir el 14-F las fuerzas formalmente secesionistas (incluidas las más exóticas, con cómputos en torno a 5.000 papeletas). Pero ese sector político no puede ignorar que cedió más de 600.000 sufragios con respecto a su cosecha del 2017. Es decir, 626.086 antiguos votantes independentistas decidieron olvidarse de la “legitimidad del 1 de octubre” y de la persistencia de los “presos y exiliados”. De hecho se olvidaron incluso de que habían ido a votar en aquel referéndum unilateral. Y eso, en el mejor caso, se llama fatiga. Pero, además, la supuesta hegemonía independentista se reduce prácticamente a cenizas si se la sitúa en el contexto de una participación tan baja. ¿Más del 51% de los sufragios? Cuidado con las fantasías. Como recurso de política ficción puede funcionar, pero la realidad se escribe con otras cifras: los votantes independentistas suponen ahora el 27% del censo, diez puntos menos que hace tres años. En otras palabras: solo uno de cada cuatro catalanes expresó el domingo un impreciso deseo de continuar la aventura soberanista como si nada hubiese pasado. Ese es el “gran salto adelante” que pueden esgrimir los escurridizos sherpas de la independencia. El problema de las elecciones del domingo es que tampoco acudieron a la cita muchos de los que en el 2017 se volcaron en las urnas para expresar el rechazo a la ruptura con España. En este caso, casi 900.000 desertores. Una desmovilización realmente asimétrica que se explica por la distribución territorial de la abstención: en torno al 45% en la Catalunya profunda, pero hasta diez puntos más en la metropolitana. Y esa fuga dejó el contingente de quienes rechazan o simplemente no apoyan la independencia en torno a 1.400.000 votantes. O sea, algo más del 48% de los sufragios si se excluyen los nulos y que, expresado en cifras reales, supuso un 26% del censo; es decir, más de 15 puntos menos que en diciembre del 2017. Otra muestra de fatiga bien visible” … “Claro que en la eclosión de Vox, el papel catalizador del aventurerismo independentista ha sido también clave. Y de ahí que, si se hace abstracción del resultado global, una visión miope solo percibiría lo mucho que crecen los extremos: en total más de 400.000 electores entre los antisistema de la CUP, que duplican representación, y los antisistema de la ultraderecha españolista. Pero aún son solo 400.000 sobre un censo total cercano a los cinco millones y medio de catalanes. A partir de ahí, si las fuerzas centrales no son capaces de encontrar una solución aceptable al callejón sin salida del proceso soberanista, de modo que la desafección –y con ella la abstención– sigan creciendo, las únicas voces que acabarán oyéndose serán las de los dos extremos. Y si unos prometen suprimir la autonomía, los otros parecen dispuestos a responder a pedradas. Ese es el mensaje silencioso de estas elecciones: el vital entendimiento entre las principales fuerzas. Algunos lo llamarían ‘la hora de los traidores’”

Anàlisi territorial dels resultats per Jordi MUÑOZ a Ara (17-02-21): Un mapa en moviment ERC és la formació que té l’electorat repartit de forma més homogènia pel territori … “Els mapes de la força més votada són necessàriament simplificadors. Pintem d’un color cada comarca, però sovint les diferències entre els primers partits són molt petites. Per això, el mapa de la segona força més votada ens ajuda a complementar i entendre millor quin és el patró de distribució territorial del vot. I en el segon mapa s’hi observa un predomini del color groc d’ERC. Aquesta és la pauta que ja vam observar el 2017: ERC aconsegueix una implantació força homogènia de cap a cap de Catalunya, però no assoleix una hegemonia clara pràcticament enlloc, amb l’excepció de les Terres de l’Ebre”.

INTERPRETACIONS I VALORACIONS POLÍTIQUES I PERIODÍSTIQUES DELS RESULTATS

Article de Juan RODRÍGUEZ TERUEL a Agenda Pública (15-02-21): Gana Sánchez y deja a Cataluña en su laberinto  [2]

“A menos que quisiéramos tomarnos en serio las expectativas con las que jugaron los diferentes partidos durante la campaña electoral –y eso no sería serio–, las elecciones al Parlament de Cataluña del 14 de febrero arrojan muy pocas sorpresas; y ni siquiera eso debiera ser sorprendente.

Aparentemente, la principal novedad es que el PSC pueda reivindicarse ganador de unas elecciones al retener la primera posición en escaños (empatado con ERC), algo que no logró Pasqual Maragall en su mejor momento, a pesar de que Salvador Illa haya obtenido un porcentaje de votos más propio de los tiempos de su predecesor Raimon Obiols en los años 1980s, cuando Jordi Pujol recibía más apoyos de los que hoy pueden sumar los herederos de CiU y ERC juntos.

Pero en escenarios políticos fragmentados y de partidos empequeñecidos (se consolida el sistema de pluralismo polarizado en Cataluña, donde nunca hubo tantos partidos tan representados, como ilustran los gráficos adjuntos), no debemos sobrevalorar las victorias por puntos, puesto que lo importante son las victorias relativas: ¿quién ha reforzado su posición frente a los demás? Sin duda, quien no se presentaba a las elecciones pero ha condicionado su resultado final, Pedro Sánchez.

Si bien no había ninguna duda sobre el mantenimiento de la mayoría parlamentaria del independentismo, y del hundimiento de Ciudadanos en el bloque contrario en beneficio del PSC, Sánchez-Arquímedes ha rendibilizado la pequeña palanca de que disponía para mover la política catalana: con su arriesgado movimiento, ha reparado el desgaste en aquella parte de su Ejecutivo donde sí tiene plena autoridad (el Ministerio de Sanidad), deja en cuadro a la oposición en el Congreso, atempera el auge de ERC sin descabalgarla, y desordena tanto como puede los parámetros con los que los dirigentes políticos catalanes deberán organizarse en los próximos años, una vez superado el procés. Si no puede resolver lo de Cataluña, al menos la dejará enmarañada en su ensimismamiento por un tiempo.

Para desenredar esa madeja, ERC deberá comenzar reafirmando su autoridad conseguida, lo que debería conllevar necesariamente hacerse con el dominio del Ejecutivo, y ésa será la otra gran novedad del 14-F: los herederos de Jordi Pujol perderán la Presidencia de la Generalitat, que otorga el liderazgo moral de ese espacio y, con ello, la palanca con la que han estado controlando los tiempos durante los últimos 10 años, para disgusto de ERC y los demás; aunque quizá eso ya empezó a suceder con Quim Torra… y de ahí estos resultados tan relativamente pésimos para Junts, y que podrían haber sido perfectamente evitables con una gestión más políticamente profesional de la Presidencia (como sugerimos aquí).

El dilema de Junts es crítico: ¿puede permitirse pasar a la oposición, o convertirse en el subordinado de un partido del que le separan apenas 30.000 votos? Las coaliciones entre competidores iguales son cualquier cosa menos estables. Siendo un nuevo partido que, en su versión puigdemontista, no ha conocido el frío de la oposición porque se ha creado desde el poder, parece difícil que se atreva a poner en riesgo esa protección privilegiada. Siendo, sobre todo, un instrumento para aplicar la estrategia de tensión por parte de Puigdemont, es obvio también que cualquier acuerdo debería pasar por que éste mantenga influencia en la interlocución que Junqueras, Aragonés mediante, podrá tener ahora oficial y directamente con La Moncloa.

Además, Junts necesitará retener influencia y presupuesto en la Generalitat para asegurar una mejor gestión de la absorción de los cuadros territoriales del PDECat; precisamente esos cuadros que podrían darle de nuevo el liderazgo independentista en unas próximas elecciones. Por todo ello, Junts no tiene ningún incentivo para dejar el Gobierno, pero tampoco para rendirse a la moderación.

Pero ERC sí. Su apuesta pragmática ha sido premiada por su electorado, para el cual la independencia ha dejado de ser un imperativo inmediato. La existencia de una mayoría alternativa, tan inviable como verosímil, y la gestión de los indultos en los próximos meses son argumentos suficientes para que ERC evite probablemente las provocaciones centrifugadoras de ‘Junts’. Saben que, en poco tiempo, Junqueras puede volver a ser libre mientras Puigdemont sigue marchitándose en Waterloo. Además, ERC es un partido con organización y, por ello, mucho más a salvo de las urgencias personales de los outsiders que se están haciendo con las riendas de Junts. Para ello, ambos contrincantes necesitan tiempo; pero ERC, además, estabilidad.

Y Sánchez puede dársela; por ejemplo, tolerando una coalición en minoría entre ERC y En Comú Podem. Como habíamos advertido aquí, Illa vuelve a Cataluña para evitar excentricidades disonantes para Moncloa más que para gobernar en el corto plazo, algo para lo que apenas tenía opciones. No cabe esperar técnicas de nueva política en su etapa como jefe de la oposición, sino más bien prácticas del manual de toda la vida. En ese sentido, la recuperación del PSC es el primer paso necesario, aunque por sí mismo insuficiente, para reconducir la brecha creada por el procés.

¿Por qué el PSC se ha recuperado allí donde parecía extinguirse hace sólo tres años? Ciudadanos ascendió sobre la promesa de ejercer como tribuno de muchos catalanes –de ideologías muy diversas– que se opusieron a la independencia porque simplemente no estaban de acuerdo con la acumulación de impugnaciones que alimentaba el procés: la impugnación de las identidades compartidas (se acabó ser un sol poble), la de las formas procedimentales de la democracia (ante el triunfo de la voluntad de la mayoría) y la de la herencia pujolista y maragalliana tras décadas de autonomía política. El independentismo tenía sus razones para ello, pero no la fuerza suficiente para que éstas prevalecieran.

Pero los resultados en Cataluña sugieren que Ciudadanos acabó fallando en esa representación tribunicia de los olvidados por el procés, porque de hecho sucumbió a las mismas retóricas de sus oponentes: pareció a menudo poco respetuoso con la identidad del adversario, abusó discursivamente del uso de los procedimientos (acá, Estado de derecho) para responder a un conflicto de naturaleza política más que criminal, y siempre metió en el mismo carro a todos los referentes del catalanismo que, en realidad, suelen ser a menudo opuestos y divergentes. De hecho, ésa fue la gran contradicción que Ciudadanos nunca supo resolver: desacreditar el procés al contraponerlo con el autonomismo precedente y, a la vez, despreciar esa herencia. ¿Quería Ciudadanos restablecer la normalidad pre-procés o quería construir algo radicalmente nuevo, como también pretendía el procés? Más que un ‘efecto Illa’, el 14-F ilustra el defectuoso modo de emplear, por parte de Ciudadanos, el liderazgo moral que llegó a alcanzar en media Cataluña.

Para muchos votantes, parece que Illa y el PSC parecen responder mejor a esa expectativa de pacificación, aunque tampoco sabemos mucho más (cómo, cuándo, con quién). Lo que sí sabemos es que no será discordante con lo que se decida en Moncloa, donde Cataluña es sólo un vector de un escenario amplio y más complejo para los próximos años, y no necesariamente el más exigente.

De hecho, el nuevo escenario en Cataluña deja más incógnitas en Madrid que en Barcelona, fruto de los incentivos contradictorios que surgen para el Gobierno de Sánchez.

Por un lado, la mayoría de Sánchez gana cohesión, pero debilita su sostenibilidad. El PSC asegura la línea pragmática que Sánchez viene desplegando en Cataluña desde que llegó al poder. Y quienes más podían influir para cambiar esa línea (sobre todo, Ciudadanos) han sido parcialmente remplazados por los socialistas. A ello hay que sumar la creciente dependencia de Podemos de su posición gubernamental (cada polémica interna no es otra cosa que un reflejo de su necesidad de reforzar su presencia dentro, y no fuera, del Ejecutivo) y los mencionados argumentos para que ERC siga apuntalando la mayoría parlamentaria, que favorecen la concertación de terceras fuerzas (Bildu, BNG, PNV…).

Pero, por otro lado, el sorpasso de Vox (como resultado de la crisis de reputación del PP) deja el centro-derecha en plena ebullición en la política española. Esto aviva la oposición polarizante entre la mayoría gubernamental y Vox; aunque, igualmente, el socavón por el centro seguirá alimentando expectativas para que el PSOE trate de recuperar espacio moderado que se le resiste. Ante esa disyuntiva, cabe preguntarse si el contexto actual permite ir mucho más allá en la agenda de diálogo con Cataluña.

Tampoco debe sobre-interpretarse la irrupción de Vox: siendo las elecciones catalanas la última etapa del ciclo electoral español de 2019, resulta consecuente que Vox obtenga representación en aquel territorio que le sirvió como trampolín argumental para desplazar a Ciudadanos en el Congreso. Pero Vox también adolece, aún más si cabe, de las mismas limitaciones que los ‘naranjas’: débil implantación territorial y débil desarrollo de su organización, a lo que hay que añadir la fragilidad de sus liderazgos y de sus retóricas programáticas.

Por todo ello, las principales consecuencias de Vox, de hecho, no se darán en Cataluña, sino lejos: ahora, todos sus adversarios saben que Ciudadanos está en riesgo de implosión inminente, y se acelerarán las cábalas sobre el destino de sus votantes. De las cuentas que se hagan algunos, especialmente en Madrid y Sevilla, sabremos si hay nuevas citas electorales en los próximos meses. De momento, también saben que la gestión de la pandemia no conlleva necesariamente costes electorales: Illa y ERC lo demuestran. Eso es bueno para Ayuso y Bonilla, no tanto para Casado, aunque es de interés mutuo para todos ellos apuntalar a este último y su esfuerzo por compaginar posibilismo y oposición dura, como argumentábamos aquí.

Es ese contexto en el que se deberá articular la gobernabilidad de Cataluña durante las próximas semanas. El ‘procés’ ha acabado y la mayoría independentista permanece, aunque ahora algunos de sus líderes disponen de mayor apoyo para reconstruir un discurso que haga compatibles los dos argumentos. Cabría esperar el mismo esfuerzo al respecto por parte de los narradores y de los hacedores de la política española. Las ingenuidades no se admiten en ningún caso”.

Article de Josep Maria FRADERA a El País (16-02-21): Las migajas de las elecciones catalanas Cada célula de la sociedad catalana está contaminada por una divisoria construida entre todos … “Cataluña es una sociedad demasiado pequeña para imaginar un futuro que no esté basado en la negociación constante, en una definición cambiante de por dónde pasan las líneas de división que nos fracturan. Delimitar con solo una de ellas quién está dentro de la Cataluña auténtica no tiene ningún sentido. La conciliación es la única realidad aceptable a corto y medio plazo. Sanar las heridas que han dejado estos 10 años no será empresa fácil, menos los será curar los males que dejará una profunda crisis provocada por la epidemia reciente y la crisis económica gravísima que nos espera. Aquellos que predican un orden de factores para garantizar la solución de esta crisis se equivocan sin remedio: ¿primero la independencia y después hablamos?; ¿primero la economía y después veremos? Regresemos al terreno de los hechos. Si a principios del siglo XX a una generación con visión de país se le ocurrió articular una sociedad civil que cohesionase a los compatriotas y que tuviese algo más que decir que las cuatro diputaciones sumadas: ¿a alguien se le puede ocurrir hoy una solución razonable para las fracturas actuales si no es pactando, pensando y hablando?”.

Article d’Enric JULIANA a La Vanguardia (16-02-21): El bolero de Ravel  [3] Una cadena de pequeños movimientos ha decidido el desenlace de las elecciones catalanas … Más de seiscientos mil votantes independentistas se quedaron en casa, ese dato es fundamental … “La cadena es interesante y tiene como fondo el bolero de Ravel. Pascal hizo caer a Rajoy. Puigdemont liquidó a Pascal, sintiéndose burlado. Torra, que habita en los años treinta, se cargó a Chacón, provocando una escisión de Junts. Chacón, que no quiso saber nada de Pascal, se ha cargado las expectativas de Borràs. ¿Toda esa pugna giraba alrededor de un votante inexistente? ¿Dónde está el convergente pragmático? Más de seiscientos mil antiguos votantes de Junts y ERC se han quedado en casa en estas elecciones, se supone que por miedo a la epidemia, mientras los socialistas iban a votar. Epidemia y fatiga política. Seiscientos mil. Este es el dato fundamental de las elecciones catalanas. Seiscientas  mil personas de orientación soberanista en 2017, llamadas a votar en 2021 con toque de rebato y grandes apelaciones sentimentales, decidieron quedarse en casa. Los pequeños movimientos cuentan”.

Article de Neus TOMÀS a eldiario.es (15-02-21): 10 claves para entender el resultado de las elecciones en Catalunya  Illa anuncia que se presentará a la investidura pero lo tiene muy complicado para ser presidente mientras que Aragonès todavía no tiene el apoyo de Junts para lograrlo … 1. El ‘efecto Illa’ existía pero es difícil que sea presidente … 2. Aragonès depende de Junts para ser presidente … 3. Borràs ha pagado el divorcio con el PDeCAT … 3. Borràs ha pagado el divorcio con el PDeCAT … 5. El fracaso anunciado de Ciudadanos … 6. Ya están aquí. La extrema derecha ha entrado en el Parlament … 7. Los ‘comuns’ resisten … 8. El vaso medio lleno para Sánchez … 9. Más problemas para Casado … 10. Récord de abstención. Pandemia, descontento y lluvia

Article de Guillem MARTÍNEZ a CTXT (15-02-21): Elecciones y, todo lo contrario, lo importante  [4] ERC no ha ganado. Pero es, sobre el papel, el ganador. O no. Depende de sí misma. Lo que no tranquiliza nada … “Accediendo al 50%, pero perdiendo más de 700.000 votos, el procesismo, siendo un voto importante, determinante para emitir política y cambios, no llega, como siempre desde 2012, a ser significativo para acometer el único cambio que se asegura a sí mismo que quiere acometer. Ignorar la correlación de fuerzas, la realidad, es un error enorme. Incluso un desperdicio. Y conduce a la substitución de la política, incluso de la vida, por el mito. Repetir un mito no lo hace cierto” … “El PSC posee un objeto del que carecen los partidos procesistas: en lo que honra, en términos generales, a mis conciudadanos, en Cat se carece de mentalidad de Estado. Se ignora incluso –como ha quedado claro desde 2012– cómo funciona ese cacharro. Importante para evaluar el ciclo: a) el PSC estuvo a punto de ser residual, fue b) sustituido por Comuns en el Ajuntament de BCN, de lo que se deduce que c) debería haber sido sustituido por Comuns en Cat. Fue posible. Pero a), b) y c) hablan de un error sostenido por Comuns, que ha impedido esa sustitución, ese cambio de época, de posibilidades y de referentes. Gracias a ello, el PSC es hoy la interlocución, el diálogo con el procesismo” … “ERC son muchas cosas. En el ciclo Junqueras/Rovira, es un partido poco fiable, con el que cuesta que los acuerdos sean efectivos. Es un partido que, desde 2012, decidió no explicar la verdad. Es un partido sin cuadros –como se ha visto en Sanitat y Benestar Social en pandemia–, y sin grandes intelectuales orgánicos –su evaluación del ciclo Procés, hasta ahora ha sido tímida y poco valiente, de escasa calidad; un partido también es la calidad de sus análisis; igual es poco más–. Pero dispone de dos cosas que son un tesoro. Cosa a)  subterráneamente a su discurso, está por el diálogo. En 2017 bajo el léxico procesista que impedía formularlo en abierto, lo pretendido/el diálogo era: reconocimiento como nación, mejora en el financiamiento y blindaje de competencias. Un conjunto nada del otro jueves. La cosa b) es su votante. A través de lo que dice en encuestas no es convergente, ni ganas, está por soluciones dialogadas y poco míticas, operativas” … “La propuesta de JxC era fiera. Un partido trumpista que, por desaparición del trumpismo en enero, ha resultado de percepción negativa. Lo que ha delimitado su campaña. No ha podido exhibir el grueso de su lista, que haría llorar a los niños. No ha podido izquierdizarse, horizontalizarse. Por primera vez, desde posicionamientos no nacionalistas ni españoleros, se les ha afeado su racismo, y no han tenido ocasión de sacar, por eso mismo, su arma definitiva: la lengua, algo que hubiera ensuciado notoriamente a toda la sociedad. JxC necesita absolutamente ser Govern” … “Si JxC no consigue ser admitido en el Govern luchará por la repetición de elecciones” … “Es fácil incorporar extremas-derechas en un mercado electoral fundamentado en el mito. Para mitos no verificables siempre trabajará mejor la extrema derecha. La nada es de la extrema derecha. Si la construyes, vendrá. Ha venido” … “El procesismo –una zona de confort para los partidos que lo integran, siempre y cuando se contenten con símbolos y léxico–, puede quedarse solo con JxC y CUP. O bien la CUP puede participar de una dinámica nueva y jamás explorada, fuera del confort, en opciones variables de coaliciones de izquierdas. O sustentándolas” … “Comuns, esta mañana a primera hora, tiene autoritas. A ver cómo y dónde y con quién la emplea. Partido metropolitano, confirma, junto al PSC, una realidad cat. La metropoliniaridad. O como se diga. El carácter extraño y sin anclaje, en Cat y en Esp, de BCN, la gran originalidad de Cat, y que precisa –el siglo XXI irá por ahí, por entidades no Estatales con alguna soberanía– de herramientas de las que dispone la otra ciudad en el páramo: MAD. Un parlamento, una capacidad de planificación, una soberanía compartida para su área” … “El gran éxito en la sociedad cat es, de hecho, que, pese a los hechos, no haya nacido lo que el procesismo necesitaba como el agua: una división social en comunidades nacionales. Nadie tomó nota, en fin, de ese voto cabreado en 2017. Ni siquiera C’s, que lo contabilizo como haber, y no debe” … “El PP se ha estrellado. Pero hubiera desaparecido sin Alejandro Fernández. Un tipo ocurrente, tolerante, democrático y en las antípodas de otras posibilidades del PP, estadísticamente más probables. Ha impedido, tal vez, un Vox mayor. O no. Al menos, se ha distanciado efectivamente de él. Su PP residual en Cat es, por tanto, un éxito”

Article de Víctor LAPUENTE a Piedras de Papel (15-02-21): Mitos del 14F [5] Mito 1: El ganador de las elecciones es el PSC; Mito 2: es hora de pasar página del procés; Mito 3: ganan los pactistas (PSC y ERC); Mito 4: Las izquierdas suman … “Mito 1: El ganador de las elecciones es el PSC. Sí y No. Aunque más No que Sí. La urgencia mediática y la necesidad creciente de tratar las elecciones como acontecimientos deportivos nos llevó a declarar al PSC como ganador en la noche electoral. Pero en un sistema parlamentario (y ni más ni menos que con 9 partidos) ganador es quien puede formar gobierno y de forma realista el PSC no puede … ¿Puede ser relevante el PSC? Sí, y más que en la pasada legislatura. Lideran el bloque constitucionalista, pueden llegar a acuerdos concretos con ERC, apoyando diversas leyes, y promocionando algunas reformas que Cataluña necesita. Pero, ganar, ganaron los independentistas de forma inapelable. Lo que nos lleva al segundo mito … Mito 2: Es hora de pasar página del procés.  Es uno de los mantras más repetidos en los últimos dos años. El suflé independentista se ha desinflado. Un mito repetido, sobre todo, por quienes no viven en el entorno socio-político-mediático del independentismo, claro. Porque, por mucho que el apoyo explícito al independentismo – y, en concreto, a la vía unilateral – haya descendido, se trata de una retirada táctica, no de una derrota … Mito 3. Ganan los pactistas (PSC y ERC). Por una parte, es verdad. Es cierto que, dentro de cada uno de los dos (solidificados) bloques, han ganado esta vez partidos más pactistas. El PSC ha sustituido al más duro Ciudadanos. Y ERC, a la irredenta Junts … Dicho esto, tan cierto es que han ganado los más pactistas en cada bloque como que han crecido con fuerza también los dos más intransigentes: CUP y Vox. Así, los perdedores han sido las formaciones que se han quedado en medio, entre el pactismo de los ganadores de cada bloque (PSC y ERC) y el radicalismo de quienes más suben (CUP y Vox); es decir Junts-PdCAT en el frente independentista y PP-Ciudadanos (más parcialmente, los Comunes) en el unionista … Mito 4. Las izquierdas suman. Durante la campaña y la noche electoral se habló mucho de las dos mayorías posibles: la independentista (Junts + ERC + la CUP si hace falta) y la de izquierdas (una recreación del Tripartito, con ERC + PSC + Comunes). Pero ahora debería quedar claro que las alternativas son o un gobierno netamente independentista (reeditando el de Torra, pero con Aragonés al mando) o versiones del mismo (ERC con apoyo regular o puntual de Junts y los Comunes). O sea, un gobierno muy independentista o uno bastante independentista. Las posibilidades que tiene a disposición el incontestable ganador de las elecciones de ayer, Pere Aragonés, son amplias. Una coalición independentista, un pacto de investidura y/o de legislatura independentista, gobierno en minoría con métricas variables, etc.. 50 tonos de independentismo. Pero independentista será el color del Ejecutivo, de eso no hay duda. No hay opción de gobierno de izquierdas, por mucho que la legislatura permita aprobar leyes de izquierdas dada la geometría variable del Parlament”.

Comentari de Josep MARTÍ BLANCH a El Periódico (15-02-21): Catalunya vota por la negociación Tanto el PSC, ganador de las elecciones, como ERC, la única formación con posibilidades de alcanzar la presidencia, han apostado por la negociación, y eso es lo que debería prevalecer … “Hay que anotar que el mando efectivo del Gobierno vuelve a Catalunya después de más de tres años ubicado en Bélgica. La derrota de Carles Puigdemont lo convierte definitivamente en ‘expresident’ y se diluye la baza de la presidencia y el Gobierno legítimo en el exilio. Aunque lo más destacado desde el punto de vista sistémico es que el elefante catalán sigue en la habitación y el pasar página que propugnaba Salvador Illa se antoja utópico elección tras elección. Pero en esta ocasión hay que añadir un detalle que debería cambiarlo todo. Tanto el PSC, ganador de las elecciones, como ERC, la única formación con posibilidades de alcanzar la presidencia, han apostado por la negociación. Es lo que debería prevalecer a partir de ya mismo, sea cual sea el Gobierno que se acabe formando, porque eso y no otra cosa es lo que mayoritariamente ha votado Catalunya”.

Article de Jordi MERCADER a Crónica Global (16-02-21): El crédito de Illa es para el medio plazo “El crédito obtenido por Illa debería ser invertido a medio plazo en la creación de las bases de un espacio político que evite la eternización del frentismo del que vive electoralmente el independentismo y del que pretendió aprovecharse Ciudadanos desde 2015 hasta hundirse en la nada. La lección de lo ocurrido a Inés Arrimadas no puede ignorarse. El bloque de la reconciliación es imprescindible como pasarela para quienes quieran transitar por la transversalidad, la única opción para superar la polarización y asentar el diálogo. Esto no es para mañana ni para la semana que viene, pero ahora el PSC ha obtenido la centralidad política exigible para intentarlo. La geometría variable que va a necesitar la política catalana para avanzar hacia alguna salida asumible por una gran mayoría es impracticable entre dos bloques enfrentados y fortificados, por muchas discrepancias internas que existan en ambos” … “La noche electoral aportó un argumento que puede condicionar el resultado de las negociaciones entre ERC, JxCat y la CUP y acabar con todas las elucubraciones mucho antes de lo previsto: la superación del 50%. Estas tres fuerzas alcanzan un 48% de los votos, a los que suman el 2,72% del PDECat que se quedó en extraparlamentario. Los republicanos abrazaron de inmediato las tesis expuestas con anterioridad por Puigdemont (enfriadas en su día por Junqueras) sobre las supuestas obligaciones ineludibles que este porcentaje supondrá para el gobierno central. A saber: concesión de la amnistía y aceptación de un referéndum. Esta formulación voluntariosa pero muy vistosa constituye de por sí un programa de coalición que podría facilitar la renovación del pacto sin más dilaciones.”.

Article de José Antonio GÓMEZ YÁÑEZ a El País (18-02-21): Cataluña: una política extenuante [6] La respuesta inteligente tras las elecciones sería tomar nota y pensar en los problemas reales … “Pero hay una que seguramente es la dominante, aunque pasa inadvertida: la extenuación que la política catalana causa a sus ciudadanos. Naturalmente, se echará la culpa a la covid. Pero que entre 2017 y 2021 el número de votantes de los nueve partidos relevantes haya pasado de 4,31 a 2,77 millones, un 35,2% menos, es demasiado grande para dejarlo pasar como si no tuviera importancia. La covid no puede haber producido tal retroceso en el número de votantes. Es un indicador del hartazgo que la política catalana inspira a buena parte de sus ciudadanos, de uno y otro lado de las trincheras que se han trazado en estos (lamentables) años” … “Si los políticos, en sentido amplio, periodistas, analistas, etcétera, reflexionasen sinceramente sobre este resultado, llegarían a la conclusión de que los ciudadanos (al menos, 1,6 millones, de ellos 0,6 de ERC y Junts) han enviado un mensaje claro, dedíquense a resolver los problemas reales: una epidemia, el decaimiento económico de Cataluña, cómo sacar partido de la ingente inversión que la UE va a derramar sobre España y Cataluña para modernizar sus empresas y cualificar a sus ciudadanos (esencial), cómo recuperar a España y Cataluña como una potencia turística, cómo paliar el destrozo que las restricciones están provocando en la hostelería y el ocio, etcétera. Aparten el procés, relajen sus huestes. Los primeros síntomas son alarmantes, quienes tienen posibilidades de formar Gobierno buscan la forma de mantener la tensión. Acabará mal, ya lo sabemos. Lo más prudente, con este resultado, sería aparcar los temas que dividen, recoger los platos rotos estos años, como buena parte de los ciudadanos ha señalado con su abstención. El problema es que gran parte de la clase política catalana, la que ha sobrevivido a este abandono de casi el 40% de sus votantes, vive de ese choque cotidiano. No se ha sentido aludida por el descenso de votos a sus partidos. Pero ha sido aludida, la respuesta inteligente sería tomar nota, pensar en los problemas reales, buscarles soluciones y orillar las quimeras y las broncas. Quizá pasar a la reserva a las personas más comprometidas, eso facilitará las cosas. Lo que hoy emiten ERC y Junts es que quieren una negociación fundamentalista sobre un referéndum para romper el país o competencias que arrinconen a España simbólicamente, así se ve desde el resto del país. Estas elecciones ya muestran que por ese camino perderán apoyos y levantarán pasiones incontrolables. Lo prudente es tomar estos resultados como un aviso”.

ESCENARIS POSTELECTORALS

Article de Roger PALÀ a Crític  (15-02-21): Tres escenaris (sí, tres) que obren les eleccions del 14-f   ERC no només té l’opció de reeditar l’acord amb JxCat i el suport de la CUP: també pot buscar una aliança amb els Comuns i el suport extern del PSC … “Però hi ha un tercer escenari: que Catalunya torni a les urnes en uns pocs mesos. Tenint en compte la mala relació entre ERC i JxCat, sumada a les possibles exigències de la CUP, no és quelcom descartable. Cal tenir en compte que els resultats de Junts per Catalunya són els pitjors que ha obtingut l’espai convergent en tota la seva història. Però tot i això, la pèrdua de diputats no és molt pronunciada respecte a 20217. La situació podria bloquejar-se per diversos motius: per exemple, que Laura Borràs pretengués una presidència compartida amb Pere Aragonès i aquest no hi accedís, o perquè plantegés reactivar la DUI i els republicans no volguessin, o perquè la CUP plantegés un programa polític que ni ERC ni JxCat no poguessin assumir.” …  “El resultat electoral del 14-F envia alguns missatges, però un dels més importants és que la societat catalana gira de nou cap a l’esquerra. Els dos primers partits són el PSC i ERC, amb 33 escons cadascun. Els Comuns mantenen els seus 8 escons en un context difícil de polarització en clau nacional que mai els juga a favor. I la CUP duplica els seus resultats de 2017, ubicant-se en 9 diputats. En conjunt, aquests partits sumen 83 diputats. Mai en la història de Catalunya quatre formacions progressistes havien assolit aquesta representació política. És un gir històric cap a l’esquerra”.

Article de Lola GARCÍA a La Vanguardia (16-02-21): Empieza el cortejo ERC y Junts alardean de mayoría a favor de la independencia, pero tendrán que pactar qué hacer con ella … “Desde octubre del 2017, los dos grandes partidos independentistas han defendido procedimientos y ritmos diferentes para conseguir su objetivo. Y ahora deberán acompasar esa estrategia si desean que la legislatura discurra con mayor pla­cidez que la anterior. Mientras ERC ha sostenido que disponer de más del 50% de los votos no supone rescatar la declaración unilateral de independencia y que es preciso insistir en el referéndum pactado, Junts ha puesto más el acento en recuperar la DUI con esa mayoría, aunque sin poner un plazo concreto. Si interviene la CUP en la ecuación, ese acuerdo aún se complica más. Y no digamos si se pretende aunar una estrategia común con la actuación de los dos partidos en el Congreso de los Diputados o en la mesa de negociación con el Gobierno central. Todo lo relatado da una idea de la dificultad de tejer un acuerdo en las próximas se­manas que proporcione esta­bi­lidad, esta vez sí, a la legislatura catalana. El cortejo acaba de empezar”.

Article de Miquel ROCA JUNYENT a  La Vanguardia (16-02-21) : Y ahora, ¿qué? Establecer puentes de entendimiento, huir de exclusiones viscerales…; esta es la línea del cambio … “La política de bloques, continuarla, es un escenario que ya se conoce. Y con una con­secuencia que también es conocida: el bloqueo de la política. Hoy, una mitad contra la otra no lleva a ningún sitio, no sirve de nada, es ineficaz y genera retroceso y decadencia. Los dos bloques deberán aceptar la fuerza y la representación del otro, han de respetarse y ser capaces de encontrar escenarios de coincidencia que les permitan avanzar en su respectivo programa, aunque solo sea parcialmente. Puede ser difícil de aceptar; seguro. Pero cuando la causa se persigue ignorando la realidad social dividida y consolidada, el fracaso está escrito desde el inicio. Un solo ejemplo en sentido contrario pondría en cuestión esta afirmación. Pero, en este momento, este ejemplo no existe. Transversalidad es sinónimo de progreso estable. Por esto, en plena campaña electoral, todos los líderes apelan a los que no comparten su programa, invocando que también ellos serán los destinatarios de su acción de gobierno. Que se les tendrá en cuenta. ¿Es verdad? Si lo fuera, también debería ser válida la voluntad de tenerlos en cuenta después de las elecciones, aunque no hayan obtenido su voto. A esto también se le llama transversalidad. Mal se podría gobernar para todos ignorando lo que muchos quieren. La transversalidad es difícil; es simplemente una obligación. Democrática y patriótica. Democrática, para cohesionar la sociedad a la que se pretende servir. Patriótica, porque solo así se construye país. Si el país no incluye a todos, se desmenuza, se debilita. Al final, los populismos acaban fracasando. Lo han hecho en Hungría y Polonia cuando querían romper Europa; lo han hecho en Gran Bretaña cuando Johnson quería hacer del Brexit una herramienta demagógica. Y lo ha hecho en Italia, cuando Salvini y los grillini han tenido que sumarse al realismo de Draghi. Ahora ¿qué? Pues centralidad y transversalidad. Establecer puentes de entendimiento, superar los bloques, buscar acuerdos, ignorar la presión de los extremos, huir de exclusiones viscerales. Esta es la línea del cambio. Nadie ha de discutir la legitimidad de las mayorías posibles, pero es evidente que esta misma posibilidad legitima también la conveniencia de un cambio, la oportunidad de nuevos enfoques, de nuevos escenarios. Repetir o cambiar, esta es la cuestión. Y ­esto no se puede resolver rápida ni precipitadamente. Cambiar pasa por dialogar, hablar, proponer; no rehuir el entendimiento. Y cuando más alejadas estén las posiciones ­iniciales, más necesario es intentarlo. Unos ­liderazgos arraigados y consistentes lo pueden hacer posible. A lo largo de la historia se han dado ejemplos exitosos; y también los costes de los que han fracasado. Hay que intentarlo. La elección entre repetir o cambiar es complicada, ciertamente. Pero esta es la cuestión. Una gran y relevante decisión”.

Article de José MONTILLA a El Periódico (17-02-21): Encrucijada tras el 14-F La posibilidad de buscar vías de entendimiento entre los ganadores de las elecciones (el PSC) y los ganadores del bloque independentista (ERC) es una oportunidad que no deberíamos dejar pasar … “Una aproximación demasiado simple de estos datos permitiría considerar que nada ha cambiado. El bloque independentista ha revalidado -y mejorado- su mayoría parlamentaria y, por tanto, el desenlace lógico sería la formación de un Govern de ERC con Junts, con participación en el Govern o apoyo parlamentario de la CUP. Es decir, la continuación del modelo de gobierno que nos ha llevado al mayor fracaso de nuestro autogobierno. ¿Será este el escenario?. Sin embargo, si nos fijamos con más detalle en los resultados, vemos que las cosas podrían no ser una repetición de esta fórmula de gobierno. Y es que han cambiado los actores más relevantes. En las anteriores elecciones, los liderazgos principales recaían en Junts y en Ciudadanos. Ahora, en cambio, en el PSC y en ERC. Las formaciones políticas que han defendido que es necesario un acuerdo para superar el bloqueo y que este acuerdo debe ser el resultado de un diálogo entre diferentes, son las que obtienen mayor apoyo electoral. Es cierto que la victoria de ERC sobre su competidor (Junts) es tan estrecha que se puede dudar de su capacidad de maniobra para definir una línea política con suficiente autonomía. Espero que sabrán sacar rendimiento de estos resultados y no caer de nuevo en la seducción de los cantos de sirena que les llegarán desde Waterloo. La subordinación de ERC al relato maximalista de Junts es, de nuevo, un riesgo. Y, en cambio, la posibilidad de buscar vías de entendimiento entre los ganadores de las elecciones (el PSC) y los ganadores del bloque independentista (ERC) es una oportunidad que no deberíamos dejar pasar. Salvador Illa, en nombre de los socialistas, ha reiterado su compromiso de presentarse a la investidura para la presidencia de la Generalitat. Precisamente como la mejor manera de visualizar esta oportunidad. Sé perfectamente cuáles son las dificultades para encarar este camino. Pero esta es la encrucijada: o seguir como hasta ahora, o explorar nuevos escenarios. Y es que no podemos olvidar qué es lo que tenemos delante: un país destrozado por una pandemia que aún no hemos vencido, con una gravísima situación económica y muchas fracturas internas. No podemos desviar el foco: esto es lo realmente importante”.

Article de Francesc-Marc ÁLVARO a La Vanguardia (18-02-21): El buit i el mentrestant Catalunya no es pot permetre durant més temps un buit de poder … “Els republicans han aterrat en el possibilisme (sense renunciar a res, afirmen), mentre els juntaires mantenen el discurs unilateral (sense treure els peus de la realitat autonòmica). Abraçarà Puigdemont el relat de Junqueras a partir d’ara? O ambdós escriuran un guió de síntesi que no grinyoli gaire? Quan escolto Jordi Sànchez no em sembla que Junts estigui tan lluny d’ERC com quan escolto Laura Borràs. En el món independentista, es parla del “mentrestant” com d’una etapa que parteix del col·lapse del 2017 i es projecta cap un futur indeterminat, perquè ara ningú no vol posar dates. La gestió d’aquest mentrestant passa per tres punts, al meu parer: parlar clar, governar amb eficàcia, i aconseguir la llibertat dels presos polítics en un termini curt de temps. Els dos primers depenen dels dirigents independentistes, però el tercer depèn de l’Executiu espanyol, que no pot continuar despatxant el conflicte català com “un problema de convivència”. D’altra banda, el PSC (que és molt important en l’àmbit municipal) hauria de participar dels grans acords de país, és una peça amb la qual s’haurà de comptar, com sempre explica Jordi Cuixart, president d’Òmnium. Catalunya no es pot permetre durant més temps un buit de poder. Els independentistes tenen l’obligació que el seu mentrestant no sigui només el fet d’ocupar uns càrrecs perquè no els tinguin uns altres”.

Article de Paola LO CASCIO a El País (16-02-21): Pasado o futuro El cambio de equilibrios internos en los dos bloques dibuja una hegemonía de las posiciones progresistas. Las apuestas socialdemócratas desplazan en ambos casos a las opciones (neo)liberales … “En primer lugar, en los dos han consolidado su liderazgo las opciones más dialogantes. En el campo del mal llamado “constitucionalismo”, los socialistas se alzan claramente con la victoria. Lo que les dará un margen de maniobra suficiente como para intentar maniobras de acercamiento y diálogo con el independentismo sin que para ello puedan sufrir demasiado el acoso de la derecha convencional, que sale con las piernas rotas de esta convocatoria. La extrema derecha, que entra con fuerza con 11 diputados, seguirá con su agenda de acoso y derribo, y no solo en este tema. En el campo del independentismo la situación es más complicada. Primero, porque la distancia entre ERC y Junts es más estrecha y 24 horas de la proclamación de los resultados ya se avistan las posibles acusaciones de traición. Aunque no es novedad, sino que confirma lo que el partido de Puigdemont y Laura Borràs llevan meses haciendo: utilizar la supuesta tibieza nacional e independentista de los republicanos para presentarlos como impuros colaboracionistas, con una combinación que mezcla la exageración de los tópicos nacionales de corte convergente con estrategias de ataque propias del trumpismo. En segundo lugar, el cambio de equilibrios internos en los dos bloques dibuja una hegemonía de las posiciones progresistas. Las apuestas socialdemócratas desplazan a las opciones (neo)liberales —por mucha retórica izquierdista que utilice Junts— , en los dos casos. Estas dos cuestiones influirán en el tiempo político que viene ahora, y que ya se sabía que sería el más complicado e importante: la configuración de una mayoría parlamentaria que pueda sostener un nuevo Gobierno. Las opciones viables están sobre la mesa hace tiempo. Puede haber una reedición del pacto independentista con los papeles cambiados en la presidencia —que esta vez sí que correspondería por fin a ERC—, y con una implicación más o menos intensa de la CUP, o bien un pacto de izquierdas transversal, con una fórmula que deberían consensuar ERC, Comuns y el PSC” … “Con estos resultados, ERC tiene la responsabilidad de decidir qué gobierno habrá en los próximos años. Puede hacerlo optando por el pasado o por el futuro”.

Comentari d’Enrique GIL CALVO a El País (16-02-21): Doble derrota unilateral en Cataluña [7] La conclusión es clara: en ambos polos se impone el diálogo bilateral, mientras resulta derrotado el unilateralismo excluyente … “¿Qué espacio hay para el diálogo entre bloques? Por parte unionista, muy amplio, pues dominará la oposición en Cataluña mientras dispone del Gobierno en Madrid, sin temor a la resistencia que opongan los derrotados PP y Cs. Pero el problema se sitúa en el bloque secesionista. ¿Sabrá ERC ejercer la presidencia con suficiente liderazgo, sin dejarse intimidar por el griterío unilateral de Junts y la CUP? Es de temer que no, pues su posición es análoga a la del Partido Republicano en EE UU, que sigue teniendo pánico a Trump aunque este haya perdido la presidencia. Y lo mismo le puede pasar a ERC, muerto de miedo a lo que pueda decir Puigdemont aunque haya perdido la presidencia. Pero supongamos que ERC vence su timidez, o su complejo de inferioridad, y le planta cara a Junts. ¿Qué margen de maniobra existe para el diálogo bilateral entre ERC y el PSC? Doy por supuesto que la presidencia será para aquel y la oposición para este. Pero, aun así, creo que hay margen para la esperanza con tal de que el diálogo se entable con dos condiciones. En primer lugar, ha de ser realista, de modo que verse sobre cuestiones de gobierno (pandemia, derechos sociales, modelo productivo, concierto económico) y no sobre falsos problemas identitarios. Y en segundo lugar ha de ser un diálogo posibilista, que no pida la luna del todo o nada sino que descienda a lo concreto y factible: en lugar de plantear una ilegal “amnistía”, ¿por qué no hablar de indultos?; y en lugar de exigir el inconstitucional “derecho de autodeterminación”, ¿por qué no negociar los términos de un referendo pactado y no vinculante, al estilo escocés? Hay margen”.

Article d’Ignacio VARELA a El Confidencial (16-02-21): La venganza de Artur Mas, el calvario de Casado y el botín de Sánchez Quizá lo sucedido este domingo se vea más claro si fijamos la atención en la última vez que los catalanes pasaron por las urnas … ¿Quién será el próximo ‘president’?: con una elevadísima probabilidad, Pere Aragonès ocupará el Palau de la Generalitat … ¿Cómo será la coalición gobernante?: Con solo 35.000 votos de diferencia sobre JxCAT y con la CUP en ascenso, es inconcebible que ERC se atreva a enviar a sus dos socios independentistas a la oposición para sustituirlos por dos fuerzas no independentistas ¿Qué pasará en la derecha española?: El PP es hoy un océano de dudas: crisis de estrategia más crisis de liderazgo con unas gotas de corrupción heredada forman un cóctel explosivo … El problema de Ciudadanos no es —al menos, inmediatamente— de liderazgo, sino existencial … ¿Sánchez se fortalece o se debilita?: Aparentemente, todo le salió bien. Su candidato fue el más votado, pero sin riesgo alguno de ser presidente. Los socios de ERC quedaron satisfechos por salvar ‘in extremis’ la presidencia de la Generalitat. Iglesias no salió revolcado, pero tampoco tiene mucho de lo que presumir. El PP se llenó de ruido para una larga temporada. Arrimadas quedó prendida con alfileres. Y su aliado de referencia en la derecha, Vox, progresa adecuadamente. Todo ello por los pelos: los 35.000 votos que separaron a JxCAt de ERC gracias a la venganza de Mas separaron el bingo monclovita de un escenario endiablado. Pero los triunfos que más se saborean son los que vienen así, de penalti injusto en el último minuto.

Article d’Steven FORTI a Nueva Sociedad (17-02-21): ¿Un nuevo escenario en Cataluña? Las recientes elecciones catalanas dieron lugar a un escenario más moderado que el de 2017. Hay dos mayorías posibles en el nuevo Parlament: por un lado, una mayoría independentista ideológicamente abigarrada; por el otro, una mayoría de izquierdas. Aunque más difícil de concretar, esta última opción impediría la consolidación de bloques identitarios y, eventualmente, el crecimiento de la extrema derecha, además de facilitar los vínculos con Madrid …

Article de Jordi MERCADER a Crónica Global (18-02-21): La negociación y los mandatos imperativos no casan El malentendido de fondo persiste porque la confusión entre el objetivo político y la realidad sobre la que hay que trabajarse este objetivo forma parte de la estrategia independentista. Nadie puede negar la legitimidad de aspirar a que Cataluña se convierta en un estado soberano, sin embargo es un absurdo y una fuente de desgracias personales y colectivas actuar como tal de forma infundada. La soberanía que sustenta las elecciones autonómicas es la misma soberanía de la que nace la Constitución, la misma que fija los límites competenciales de las actuales instituciones catalanas. Es un problemón, claro, pero pretendiendo o fingiendo que algo serio y transcendente podrá hacerse sin modificar el ordenamiento constitucional no ayuda en nada; todo lo contrario, complica la negociación hasta convertirla en una parodia. El 50% da para formar un gobierno autonómico entre quienes suman este notable porcentaje de voto emitido y retomar de inmediato la gestión gubernamental aparcada por el gobierno Torra desde el mismo día de su investidura. Por descontado, también para seguir buscando una vía transitable para alcanzar sus objetivos nacionales a largo plazo. No parece que tengan prisa por reeditar una coalición gubernamental de ingrato recuerdo para ambos socios, que además ha perdido muchos votos y un diputado, que solo puede mantener su discurso triunfalista gracias al éxito electoral de la CUP. Al final, si no asumen el protagonismo que le corresponde al PSC por activa, por pasiva o por perifrástica, Pere Aragonés y Laura Borràs  no tendrán más remedio que volver a compartir el poder autonómico. En el mientras tanto, sacralizando la amnistía como única fórmula para retomar la negociación no hacen sino deslegitimar la opción del indulto, la única carta que el gobierno Sánchez tiene realmente en su mano para reconducir la dirección de colisión por la que la fiscalía y los jueces  conducen a toda velocidad. ERC le ha ganado la partida a JxCat en votos, sin embargo aun es pronto para saber si conseguirá liberarse de la estrategia de Carles Puigdemont”.

CONSEQÜÈNCIES EN LA POLÍTICA ESPANYOLA

Comentari d’Anabel DÍEZ a El País (15-02-21): Un empujón para el diálogo de Sánchez Se abre un tiempo nuevo para el PSC y el PSOE para encauzar el conflicto histórico de Cataluña en la mesa de negociación entre el Gobierno y la Generalitat … “Las dificultades parlamentarias para el Gobierno de Sánchez serán a partir de ahora de gran envergadura. No resultará fácil ahormar una mayoría que ayude a los proyectos del Ejecutivo de coalición. ERC estará muy vigilado, como siempre, respecto a lo que hace en Madrid por sus adversarios de Junts. El máximo deseo de los socialistas, además de sacar el mejor resultado, era que los republicanos quedaran por delante de la candidatura de Laura Borràs, como al final ha ocurrido, aunque por un estrecho margen. Todavía queda por determinar qué valor tiene el documento del todos contra Illa, firmado por los independentistas para comprometerse a no pactar con el candidato socialista. Pero, en el Govern o en la oposición, la fuerza del PSC, y del Ejecutivo central, para ser interlocutores fundamentales en el conflicto catalán es lo que de momento celebran los socialistas. Aunque el problema siga con la misma hondura: el independentismo ha superado el 50%”.

Comentari d’Enric JULIANA a La Vanguardia (15-02-21): Sánchez noquea a Casado Triple balance en la Moncloa: éxito de Illa, oposición desarbolada y una geometría catalana muy difícil  … La derrota del PP a manos de Vox y la desintegración de Cs dejan en coma a la derecha pro-Europa … “Ha habido efecto Illa, sí, pero la dinámica del 14-F no será de fácil gestión para el Gobierno central, dada la ausencia de un claro vencedor en el campo independentista, bloque que consigue ampliar la mayoría absoluta” … “Dada la profundidad de la zanja abierta desde el 2012, queda claro el ­mérito socialista, si además tenemos en cuenta la altísima tasa de abstención en los pueblos y ciudades del área metropolitana de Barcelona” … “El resultado catalán pone en evidencia la suicida estrategia adoptada por el principal partido de la oposición desde que comenzó la epidemia, hace ahora un año. Apostaron todo a negro y ahora un agujero negro les devora. El PP apostó desde el primer día por el hundimiento del Gobierno de coalición ante la gravedad de la epidemia y sus espantosas consecuencias sociales. Ya disponemos de un primer balance de daños: el estrés político al que ha sido sometida la sociedad durante este año sólo beneficia a Vox, que consigue 11 diputados en Catalunya, multiplicando casi por cuatro los resultados del Partido Popular. La bofetada es monumental” … “La calamidad es de tal calibre que cabe preguntarse si Ciudadanos logrará llegar con vida al final de la actual legislatura española. Y esa no es una buena noticia para Sánchez, que necesita a Ciudadanos para balancear la presión de Unidas Podemos y los tirones de Esquerra Republicana” … “Pablo Iglesias también salva los muebles: el hundimiento de Ciudadanos le afianza como principal gestor del bloque parlamentario que aprobó los presupuestos generales del Estado del 2021” … “La palabra la tienen ahora los geómetras de Esquerra. Pere Aragonès puede aspirar a la investidura, pasando por la taquilla de la CUP o negociando con los socialistas. El gen convergente sigue vivo a través de su cepa más competitiva. Vienen indultos”.

Article d’Esteban HERNÁNDEZ a El Confidencial (15-02-21): Ojo con Vox: sus lecciones para la política española  [8] El éxito de la formación de Abascal en las elecciones catalanas, que somete a sus rivales de la derecha a un duro correctivo, ofrece varias conclusiones para la política nacional … No es extraño el éxito de Vox. Fuerzas como las de Abascal florecen en la excepcionalidad, cuando la situación es percibida como límite … “La cuestión de fondo no es esa, sin embargo, ya que su influencia en Cataluña es de momento poco relevante de cara al Gobierno; la cuestión es si ese es el camino que va a seguir la política española. Recordemos una idea que se ha estado repitiendo con insistencia en los últimos tiempos: el riesgo enorme para España que está suponiendo el PSOE de Sánchez, apoyado por Iglesias y sostenido por ERC y Bildu. La gran cantidad de advertencias sobre el deterioro de España, el peligro para la continuidad de nuestras instituciones y el riesgo de quiebra democrática que supone este Gobierno han llevado a buena parte de la derecha a dibujar el escenario español como enormemente arriesgado. Ese es un suelo idóneo para Vox. Cuanto más peligroso se perciba al enemigo, mayor fuerza cobran, ya que aparecen como más necesarios para poner límites a una situación muy negativa. Si el escenario es tan malo, es necesario oponerse a él con mayor ahínco y decisión. Y en ese terreno, los de Abascal tienen muchas más papeletas que el resto de partidos. La única competencia se les aparece en forma de Díaz Ayuso, y ambas opciones suponen un giro hacia una derecha más dura. El papel del PSOE en todo esto. Ese movimiento, al tiempo, es el suelo idóneo para el PSOE, porque aparece ante su posible electorado como la única opción que puede frenar la deriva de la derecha hacia posiciones más autoritarias. Es lo que hemos visto en Cataluña: en el lado constitucionalista, Illa ha arrasado; el resto de los partidos, PP y Cs, se han hundido, y Vox ha salido reforzado. Y quizá, si seguimos por el mismo camino, es la tendencia que vaya desarrollándose en España. Es cierto que esta opción no parece muy probable, dada la gran implantación territorial del PP y el poder local del que goza, pero cabe recordar que tampoco parecía plausible que Trump se convirtiera en el líder del partido republicano (y menos en el presidente de EEUU), que el partido conservador británico asumiera plenamente las tesis del UKIP, que la derecha italiana fuera fagocitada por Salvini (con el añadido actual de Fratelli d’Italia) o que Le Pen fuera la referencia de la derecha francesa por encima de los Republicanos. Y ocurrió. Esta es la situación en la que se encuentra la derecha española, la de ir hacia el centro o hacia la derecha, y cuanto mayor sea el éxito de Vox, más tentaciones habrá de seguir su camino. Eso es lo que ha sucedido en buena parte de Occidente, y quizá sea el camino de la política nacional, ya sea mediante el crecimiento de los de Abascal o mediante la tendencia a la imitación de los de Casado”.

Comentari de Fernando ÓNEGA a La Vanguardia (16-02-21): La humillación y el asedio Los fracasos electorales se pueden justificar. Las disidencias, no. Y menos, si alguien las inserta en el abrupto camino de la deslealtad … “¿A qué se debe el batacazo? Una interpretación generosa podría ser que la derecha catalana se radicalizó y decidió castigar a Cs, que lleva el estandarte del centrismo, y al PP por su esfuerzo en situarse también en el centro. Una interpretación más realista sugiere que, siendo Alejandro Fernández buen candidato, se castigó directamente a la marca, quizá por la gestión de Rajoy, aunque ya lo había pagado en el 2017, quizá por las confesiones de Bárcenas, y con toda probabilidad porque no supo decir a los votantes qué utilidad tenía su voto y eso convierte a cualquier partido en residual. Ahora, Casado tiene dos defensas ante la oposición interior. Una, aportar las encuestas que le atribuyen crecimiento en el ámbito estatal o en comunidades importantes como Andalucía. Otra, ya clásica, considerar que los resultados de Catalunya no son extrapolables al resto del país, argumento preventivo que ya utilizó. La credibilidad que tengan ante el sector crítico y ante la opinión pública es una incógnita. Digamos que quienes discuten su liderazgo ya no están en Génova y son minoría los que ocupan escaños en el Congreso y en el Senado. Hoy por hoy está bien protegido y Núñez Feijóo no promoverá ninguna acción desestabilizadora. Pero las crisis estallan o se agravan por cualquier circunstancia imprevista. La última y la más peligrosa para el señor Casado la provocó él mismo y precisamente en Catalunya, en la entrevista de Jordi Basté: ponerse en contra de la actuación del gobierno Rajoy en los sucesos del 1-O es para el sector marianista una deserción y un afán de complacer al adversario, que no se perdona fácilmente en política. Digamos que para los más fervorosos marianistas se sitúa en la misma frontera de la alevosía. No se puede asumir con orgullo la política económica de un partido y repudiarlo en algo tan sensible para el mundo conservador. Los fracasos electorales se pueden justificar o entender. Las disidencias, no. Y menos, si alguien las inserta en el abrupto camino de la deslealtad”.

Article de José Antonio ZARZALEJOS a El Confidencial (16-02-21): Los cinco bingos de Sánchez en Cataluña [9] Sánchez ha logrado el 14-F todos sus objetivos. Le queda el más importante: que España no se hunda en Cataluña y que el Estado no sea allí un ‘puching ball’ …  Es un grave problema que en el secesionismo haya sido la CUP la organización con mayor incremento de votos y escaños … “El primero de todos ellos, lograr que el efecto Illa funcionase y llevase al PSC a ser el partido más votado … Para la política del Gobierno, era un objetivo importante que ERC sobrepasase a JxCAT y también lo ha logrado … El tercer objetivo: los ‘comunes’ de Albiach han salvado los muebles … El cuarto objetivo logrado por la estrategia del secretario general del PSOE ha consistido en propiciar —ninguneando al partido— el desplome de Ciudadanos. Esta formación representaba el liberalismo centrista con Inés Arrimadas. Ahora se ha convertido en un territorio para la expansión del ala más moderada de los socialistas … Aquí viene el quinto objetivo logrado por Sánchez: el presidente del Gobierno ha interactuado intencionalmente y a la contra con Abascal en detrimento de Pablo Casado

Article d’Arsenio ESCOLAR a eldiario.es (15-02-21): Preguntas españolas tras las elecciones catalanas El 14F va a impactar en el futuro de los diferentes partidos estatales, desde los del Gobierno a los tres de la derecha … “El Gobierno de coalición de PSOE con Unidas Podemos, que tiene a ERC como su principal y más frecuente socio parlamentario, ¿es hoy más estable o menos estable? El carácter del nuevo Govern catalán -independentista o tripartito de izquierdas- ¿influirá en la estrategia del Gobierno central respecto al problema catalán? ¿Será Catalunya un nuevo frente de debate y discordia entre PSOE y Unidas Podemos o entre el presidente Pedro Sánchez y su vicepresidente segundo Pablo Iglesias? ¿Le dará Sánchez a su exministro Salvador Illa alguna baza nueva para ayudarlo a convencer a ERC de la necesidad de un tripartito de izquierdas?” … “‘No caben tres marcas en el centro derecha’, decía este lunes José Luis Martínez Almeida, alcalde de Madrid y portavoz nacional del PP, y reivindicaba para su partido “la responsabilidad” del proceso de liderar la unificación de la oferta. Tras el 14F, quizás Vox reclame para sí ese liderazgo. ¿A qué precio? ¿Con qué consecuencias en las instituciones que gobiernan juntos y en las que son oposición? Al impacto del 14F en el mapa de la derecha aún le quedan algunas sacudidas.

Article de José Miguel CONTRERAS a infoLibre (18-02-21): Casado, bajo el muro de un pantano a punto de reventar  [10] “Los procesos judiciales pendientes que afectan de forma sistémica al PP son incompatibles con un desarrollo rutinario de su proyecto político. Casado y su equipo son conscientes de que deben abandonar cualquier intento de mantener en pie un muro insostenible que tiene contados sus días de vida” … “Los problemas nunca vienen solos. Los populares tienen que afrontar, simultáneamente, una batalla cara a cara con Vox. El partido liderado por Abascal avanza desde la extrema derecha. Parece claro que no se conforma con vivir asentado en el territorio del radicalismo y la exclusión. Su espacio actual lo tiene consolidado y sin competencia alguna. Aspiran a crecer y saben que el único camino es el de invadir el espacio de una derecha más templada” … “En paralelo, Casado mantiene una espita de esperanza. El estado de salud de Ciudadanos parece que ha pasado de grave a irreversible. Su proyecto político parece haber llegado a su fin en su actual configuración como una fuerza marcadamente derechista incapacitada para posicionarse en el centro del mapa político” … “Si todo lo que va a venir a continuación se sometiera al mundo de las apuestas, seguro que la opción más evidente sería la de una confluencia entre PP y Ciudadanos, bajo unas nuevas siglas que intenten la creación de una alianza capaz de frenar la previsible invasión de Vox. El problema es que el control de los tiempos no acompaña. Ahora mismo, para Ciudadanos no parece muy aconsejable asociarse a corto plazo con un PP que tiene que afrontar un calvario judicial que le va a restar toda credibilidad y fuerza. Hasta que los populares no terminen su vía crucis y puedan dar por cerrado el pasado y abrir el libro del futuro no parece una compañía muy aconsejable. Por otro lado, si algo ha caracterizado a Ciudadanos en su corta historia ha sido siempre su desastrosa capacidad de negociación. Siempre que se han sentado con el PP, les han levantado hasta la calderilla. Pablo Casado anunció este martes en su comparecencia pública que ha tomado la decisión de no volver a responder a preguntas referidas a Bárcenas y con cuestiones relacionadas con la actividad del PP en el pasado. El problema es que su deseo va a ser difícilmente compatible con el mundo real. Es como si anunciamos solemnemente que a partir de ahora no pensamos pagar ni una sola de las innumerables deudas que acumulamos. Los acreedores no suelen aceptar ese tipo de acuerdos. Los españoles exigirán aclaraciones de todo lo ocurrido. Así que la idea de Casado no es mala, si no fuera porque será muy difícil que cuele”.

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