FOCUS PRESS 274

ARTICLES DESTACATS

(1) Reportatge d’Alicia ALAMILLOS a El Confidencial (9-05-12): Ucrania, arrasada: 10 datos para comprender la magnitud de la invasión rusa

(2) Article de Riccardo PERISSICH  a Telos (10-05-22): Ukraine: l’Occident a-t-il une stratégie?

(3) Paper d’Enrique FEÁS i Federico STEINBERG al blog del Real Instituto Elcano (11-05-22): Efectos económicos y geopolíticos de la invasión de Ucrania

(4) Article de Jürgen HABERMAS a El País (8-05-22): Hasta dónde apoyamos a Ucrania

(5) Article de Vicente PALACIO a Agenda Pública (9-05-22): A propósito de Habermas, sobre la guerra en Ucrania

(6) Article d’Elie GOHEN i Gérard GRUNBERG a Telos (9-05-22): À quoi sert un PS soumis?

(7) Article d’Ignacio MOLINA a Agenda Pública (9-05-22): Irlanda del Norte: de la consociación a la conciliación

(8) Article de Soledad GALLEGO-DÍAZ a El País (8-05-22):  Las opciones del presidente

(9) Article de José María LASSALLE a La Vanguardia (7-05-22): España y el efecto Europa

(10) Article d’Ignacio ESCOLAR a elDiario.es (6-05-22): Ocho claves sobre el espionaje

(11) Reportatge d’Antonio BAQUERO (OCCRP), Kevin G.HALL (OCCRP), Alina TSOGOEVA (OCCRP), Jesús G.ALBALAT (El Periódico), Christo GOZEV (Bellingcat), Lorenzo BAGNOLI (IRPI), IStories, Stefano VERGINE (Il Fatto Quotidiano) a OCCRP (8-05-22): Fueling Secession, Promising Bitcoins: How a Russian Operator Urged Catalonian Leaders to Break With Madrid

(12) Article de José Antonio i Miguel Ángel HERCE a Revista de Libros (11-04-22): ¿Una economía menguante?

(13) Article de Josep MARTÍ BLANCH a La Vanguardia (12-05-22): Borràs es menja Turull

(14) Article de Javier RODRÍGUEZ MARCOS a El País (11-05-22): El truco para admirar ‘España invertebrada’ es no leerlo

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GUERRA A UCRAÏNA

El curs de la guerra

Reportatge d’Alicia ALAMILLOS a El Confidencial (9-05-12): Ucrania, arrasada: 10 datos para comprender la magnitud de la invasión rusa   [1] Los objetivos de esta “operación militar especial” pueden medirse en propaganda y discursos grandilocuentes de uno y otro bando, pero también en cifras duras. Desde la destrucción de infraestructura y ciudades ucranianas hasta la muerte de civiles y soldados

01. Un país destruido . De alguna manera, Rusia ya ha conseguido parte de lo que quería en Ucrania. En más de dos meses de invasión, es ahora un país destruido. Su economía ha sido seriamente dañada – su PIB se hundirá más de un 45%, frente al 11,2% de Rusia, según el Banco Mundial – y las pérdidas en infraestructura son amplísimas, afectando a estructuras vitales para el desarrollo normal de un país. Más de 32 millones de metros cuadrados de edificios residenciales, más de 23.000 kilómetros de carreteras, casi 300 puentes, un número indeterminado de estaciones y vías de ferrocarril —vitales para la evacuación de millones de civiles y el traslado de suministros y armas al frente— han sido dañados o destruidos en bombardeos y fuego de artillería, según estimaciones de las autoridades ucranianas. La destrucción de más de 195 fábricas y negocios y el bombardeo u ocupación de largos terrenos agrícolas han vapuleado al tejido económico del país (…)

02. Bombardeos de escuelas y hospitalesEl 9 de marzo, un bombardeo ruso destruía una clínica materno-infantil en Mariúpol. Se convertía en el primer ejemplo gráfico del horror que sufriría la ciudad, pero también señalaba un nuevo objetivo de la invasión rusa, pese a las promesas del Kremlin de que no atacaría objetivos civiles: escuelas y hospitales. Una estrategia que, según apuntan los analistas, Rusia ya aplicó en Siria y que, según la alta comisionada para los derechos humanos de la ONU, Michelle Bachelet, podría implicar crímenes de guerra (…)

03. El costo de la destrucción.Las cicatrices de la guerra tienen también una traducción económica. Según estimaciones de KSE, que cuenta con la colaboración del Gobierno ucraniano, los daños en infraestructura se acercan a los 90.000 millones de dólares, y la factura económica total, añadiendo el impacto de la guerra en el PIB, la pérdida de inversiones y el daño de la fuga de millones de trabajadores que han huido del país podría ascender a los 600.000 millones de dólares, o algo más de tres veces el valor del PIB de Ucrania (…)
04. Ciudades destruidasRusia esperaba una campaña rápida. Pero incluso las ciudades consideradas más prorrusas, a veces solo por su amplio porcentaje de población rusófona, se resistieron a la conquista. Ante la lentitud de los avances territoriales, Rusia comenzó una campaña de bombardeos y fuego de artillería —pensada también como arma psicológica— contra las ciudades claves en su ofensiva, con Mariúpol en el sur como el mayor exponente de la destrucción. Según el alcalde, más del 90% de los edificios han sido dañados o destruidos. En el norte, la ciudad de Borodyanka ha sido prácticamente borrada hasta los cimientos y Járkov, la segunda ciudad más poblada del país, continúa bajo intenso fuego enemigo (…)
05. Casi un 20% del país, ocupado.  (…) Sumados a la península de Crimea y los territorios prorrusos del Donbás, el Kremlin ya ocupa unos 120.000 km², o un 20% del territorio ucraniano. Aunque lejos de las expectativas iniciales del Kremlin, todavía una suerte de ‘victoria’ territorial.
06. Soldados muertos en combate. (…) La OTAN estimó hace un mes que Rusia había perdido entre 7.000 y 15.000 soldados durante la guerra. Más recientemente, el ministro de Defensa británico, Ben Wallace, afirmaba que su país estima en 15.000 la cifra real de fallecidos. Mientras tanto, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha asegurado que el ejército de su país ha matado a más de 23.000 tropas rusas. El Kremlin no ha actualizado su número oficial de bajas desde el 25 de marzo, cuando reconoció que 1.351 de sus tropas habían muerto (…)
07. Pérdidas rusas de armamento. (…) El recuento actual de Oryx arroja cifras demoledoras para Rusia a pesar de solo tratarse de pérdidas confirmadas y fotografiadas, lo que, por lo tanto, representa el mínimo posible. Moscú ha perdido más de 600 tanques, una cifra cuatro veces mayor a todos los que cayeron en la guerra soviética de Afganistán, la cual duró nueve años. Muchas de esas bajas han servido para fortalecer al ejército ucraniano, que ha capturado cientos de vehículos. De acuerdo con estimaciones del Pentágono, Ucrania cuenta a día de hoy con más tanques sobre el terreno que Rusia.
08.Envío de armas desde el extranjero.  (…) Tras la reticencia original de algunos países —especialmente la alemana— los llamados reiterados de Zelenski para que los aliados suministraran armas pesadas han tenido éxito. Australia, Francia, República Checa, Holanda, Estonia y Polonia, entre otros, se han comprometido a enviarlas. Pero sin duda, el mayor aliado militar de Ucrania está siendo Estados Unidos, que ha proporcionado más de 4.000 millones de dólares en armamento y equipamiento desde que la administración Biden asumió el cargo. El presidente, además, ha solicitado al Congreso la aprobación de otro masivo paquete de ayuda que podría duplicar esta cantidad.
09. Refugiados y desplazados internosLa guerra en Ucrania ha provocado la peor crisis de refugiados en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Las estimaciones de Naciones Unidas apuntan a que más de 13 millones de personas han huido de sus hogares en el país desde que comenzó la invasión. Entre ellas, más de 5,6 millones han escapado hacia naciones vecinas. Polonia es, con diferencia, el destino más común para los refugiados ucranianos, albergando más que el resto de los países fronterizos con Ucrania juntos. Paralelamente, 7,7 millones de personas, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), se encuentran desplazadas dentro del propio territorio ucraniano. Una evaluación realizada entre el 11 y el 17 de abril por este organismo reveló que un 60% de ellas son mujeres y que dos tercios de los niños ucranianos han tenido que huir de su domicilio. El oeste de Ucrania es la región que alberga el mayor número de desplazados internos, cerca de 3 millones (…)
10. Sanciones contra Moscú.  (…) De acuerdo con el recuento elaborado por el centro de investigación alemán, Correctiv, Moscú ha sido sometida a 5.740 sanciones diferentes desde el inicio de su invasión a Ucrania. Entre ellas, 1.082 proceden de Estados Unidos, 946 de Reino Unido, 886 de Suiza, 810 de Australia, 748 de la Unión Europea y 502 de Japón. La aplastante mayoría de estos castigos económicos (4.733) son los aplicados a individuos, mientras que 593 tienen como objetivo instituciones y 413 están dirigidas contra compañías. De entre todas las entidades sancionadas, las más importantes han sido SberBank, la principal institución financiera del país, y el Banco Central de Rusia.
Además, más de 700 compañías han suspendido sus operaciones en el territorio ruso o, directamente, han abandonado el país sin ninguna intención de regresar. Este éxodo empresarial, sumado a la avalancha de sanciones, ha tenido un considerable impacto en la economía rusa. El país está atravesando su mayor inflación en 20 años, con un aumento de precios del 17,3% en el mes pasado, y existe un consenso entre analistas de que el país sufrirá una contracción anual de entre un 10% y un 15% del PIB. Sin embargo, el Kremlin ha logrado, por ahora, aguantar la tormenta financiera considerablemente mejor de lo que se esperaba, en gran medida gracias a los enormes ingresos que sigue percibiendo de las exportaciones de energía, las cuales continúan relativamente impunes.
Article de Lluís BASSETS a El País (12-05-22): Sin novedad en el frente 

(…) “Putin no ha abandonado su pretensión de conquistar toda Ucrania y colocar un Gobierno títere en Kiev. De momento se concentra en un objetivo más modesto: ocupar lo que le falta de las dos provincias de Donbás y quizás plantear la anexión, como ya hizo con Crimea. Pero no renuncia a los objetivos más ambiciosos: tomar Odesa, conectar con la prorrusa Transnistria y cerrar así la salida de Ucrania al mar. A Volodímir Zelenski no le basta con recuperar lo que ha perdido desde el 24 de febrero —especialmente Mariupol y Jerson, donde el Kremlin tiene planes de anexión de la provincia, con referéndum incluido— sino que pretende echar a los rusos de Crimea y de todo Donbás. Está lejos el punto de equilibrio que fuerza a los enemigos a sentarse a negociar. Ahora es una guerra de usura la que está en marcha, hasta que la fatiga se imponga a las dos partes y también a sus aliados, sometidos a los efectos indirectos, sobre todo económicos, especialmente sensibles para las opiniones públicas de los países democráticos. El alto el fuego y luego la paz son decisiones que solo pertenecen a Putin y a Zelenski. Nadie se las puede imponer, pero si los aliados, también los del Kremlin, llegaran entonces a retirar o disminuir su apoyo financiero, diplomático y militar, sería imposible prolongar la guerra y llegaría la hora de que las armas callaran”.

Article de Riccardo PERISSICH  a Telos (10-05-22): Ukraine: l’Occident a-t-il une stratégie?    [2] (…) “L’unité occidentale à l’épreuve du reste du monde.L’unité de l’Occident et de l’Europe est en tout cas un objectif prioritaire à poursuivre chaque jour avec détermination. Ce n’est pas une tâche facile. La méfiance face aux incertitudes européennes règne à Washington, tandis que le cauchemar d’un éventuel retour de Donald Trump dans deux ans plane sur les analyses européennes. Il est encore plus urgent de mieux définir les objectifs occidentaux de la guerre en Ukraine.nLes motivations sont claires et partagées ; elles sont à la fois éthiques et politiques. Elles consistent à refuser le rétablissement de sphères d’influence en Europe, la modification unilatérale des frontières par la force et la négation du droit des pays souverains à choisir leur propre destin politique, y compris une convergence vers les valeurs européennes et occidentales.

La stratégie est moins claire. Le double effort en cours, sanctions plus aide militaire, a reçu les significations les plus diverses. On a pu dire qu’il vise essentiellement à trouver un compromis, mais aussi qu’il vise à vaincre la Russie sur le terrain, ou encore que l’objectif est la chute de Poutine. Aucune de ces versions, qui sont parfois présentées avec une rhétorique grandiloquente, n’est convaincante. La nature de la Russie poutinienne est plus profonde que Poutine et lui survivra. Il a déjà été dit qu’aucune paix réelle n’est possible à l’heure actuelle. Une défaite militaire de la Russie impliquerait un élargissement du conflit que personne ne souhaite. La vérité est que la Russie ne changera pas fondamentalement son Sonderweg à moins d’y être forcée par la prise de conscience qu’elle n’a pas d’alternative. La meilleure définition est peut-être celle donnée par Lloyd Austin, le secrétaire américain à la Défense, selon lequel notre objectif est d’affaiblir progressivement la Russie afin de la rendre incapable de réaliser ses objectifs expansionnistes et de la forcer à s’asseoir sérieusement à la table des négociations.

Un autre facteur à prendre en compte est le théâtre mondial. La Russie a choisi l’alliance avec la Chine comme une alliance anti-occidentale, et la Chine s’est rangée à ses côtés sur le plan politique. La nature et l’ampleur de ce rapprochement sont encore difficiles à évaluer. Les signes d’un soutien actif de la Chine à la Russie sont encore modestes et, de toute façon, la Chine n’a guère intérêt à aggraver les tensions existantes. Cependant, le rapprochement russo-chinois conduit également à considérer l’affaire ukrainienne comme une métaphore inévitable du problème de Taïwan. Une première conséquence est donc que la séparation entre le théâtre européen et l’Indo-Pacifique devient plus incertaine. L’Occident est obligé de définir une stratégie mondiale ; un autre déni que de nombreux Européens sont contraints de surmonter. Certains pays asiatiques habituellement peu impliqués dans les affaires européennes, comme le Japon et l’Australie, ont rejoint le front occidental. En revanche, un grand nombre de pays d’Asie et d’Afrique ont déclaré leur neutralité. Certains commentateurs ont voulu y voir une preuve de l’isolement de l’Occident. Il est difficile de comprendre pourquoi, sauf si l’on veut présenter le conflit actuel en termes purement éthiques. L’existence d’un grand monde « neutre » existait déjà à l’époque de la guerre froide, et il n’est pas surprenant qu’il réapparaisse aujourd’hui. Ces pays considèrent que « ce n’est pas leur guerre » et ils ont généralement de bonnes raisons de le penser. En outre, la neutralité déclarée a des motivations très différentes, notamment parmi les pays asiatiques et africains. Dans certains cas, c’est le désintérêt, dans d’autres l’existence de liens avec la Russie qu’ils ne veulent pas compromettre. D’autre part, nous n’avons aucun intérêt à considérer cette situation comme irréversible.

L’évolution de la situation sur le terrain aura inévitablement un impact sur la position des pays neutres. C’est le cas, par exemple, de l’Inde, un pays très important dont les priorités sont avant tout asiatiques et qui s’oriente depuis longtemps vers une alliance plus étroite avec les États-Unis ; cela ne peut manquer d’affecter son attitude envers la Russie. Si nous ne pouvons rester indifférents à la position des pays neutres, c’est aussi parce que le conflit en Ukraine a des effets négatifs sur l’ensemble de l’économie mondiale. En Afrique, ces effets, dus par exemple à l’interruption des exportations de céréales de Russie et d’Ukraine, peuvent être très graves et nous devrons dans une certaine mesure les supporter.

La dernière question que nous devons nous poser si nous pensons à un conflit à long terme est le facteur temps : qui favorise-t-il ? Nous ou Poutine ? Compte tenu de l’équilibre des forces, la réponse à moyen terme est certainement qu’il nous est favorable. Les sanctions peuvent être partiellement contournées et la Russie peut se tourner vers d’autres sources, notamment la Chine, mais les possibilités ne sont pas énormes. Après tout, les effets sur l’économie russe sont déjà visibles, tout comme les conséquences sur l’effort militaire. Toutefois, cela n’est pas nécessairement vrai à court terme non plus. L’effort pour maintenir l’unité de la stratégie occidentale dans les mois à venir dépendra largement du maintien du consensus interne des principaux pays européens : la France, l’Allemagne et l’Italie.nLes situations sont différentes et les problèmes à traiter sont multiples, mais nous savons que le consensus interne est fragile. Toutefois, la question centrale sera la capacité d’accélérer la conversion énergétique, tout en luttant contre la vague inflationniste qui aggrave les tensions sociales et le risque imminent d’une nouvelle récession. Emmanuel Macron a indiqué les grandes lignes d’une stratégie européenne dans son discours de Strasbourg.  La poursuite d’une plus grande indépendance énergétique et la recherche d’une plus grande autonomie technologique dans des domaines sensibles aux menaces géopolitiques nécessiteront également une forte coopération transatlantique. Il s’agit d’un défi majeur qui nécessitera un leadership, mais aussi un solide effort conjoint. À cet égard, les conditions pourraient à nouveau être réunies pour lancer un nouveau programme d’investissement européen de grande envergure afin de financer l’évolution vers une défense commune, l’accélération de la transition énergétique et l’atténuation des conséquences sociales”.

Cròniques, testimonis

Crònica de Maxim ÓSIPOV a “Babelia” de El País (7-05-22): Frío, vergüenza y liberación   Maxim Ósipov escribe la crónica del viaje que ha truncado su vida
Desde Tarusa, al sur de Moscú, hasta Ereván, en Armenia. Y de allí a Alemania. Así fue la salida al exilio de uno de los grandes autores rusos vivos, contrario a la invasión de Ucrania … Ya es tarde para chácharas, ahora cada uno ha de elegir de qué lado está, es tarde para culparse … Algunos lloran: la familia rota, el hijo que quiere regresar (lo pueden llamar a filas) la culpa, los intentos de suicidio

Entrevista a Yevgenia BELORUSETS a La Vanguardia (8-05-22): “Los artistas no somos soldados, pero ahora nos toca reflejar la guerra”  Entrevista a la escritora y fotógrafa ucraniana, autora de ‘Diario de guerra’ … Idea de triunfo militar: “La victoria de Ucrania es necesaria porque esta guerra ya es una derrota para Europa” … Relación con el ruso: “Una lengua es algo más que un país; no
puede ser privatizada por un dictador loco”
(…) En este tiempo me he confrontado con la idea de victoria y de derrota, con la idea de lo que Ucrania quiere o espera. Ucrania nunca fue un país que soñara con ningún tipo de victoria militar. Incluso antes del 2014, Ucrania era un país profundamente no interesado en la cultura militar. Todo ha cambiado. Descubrí que quiero la victoria para Ucrania en esta guerra, cuando antes, una palabra como victoria me habría provocado una profunda confrontación interior. Pero ahora comprendo que es lo único que queda para salvar a Ucrania de esta violencia. Es un enorme vuelco. Respecto a mi diario, no es posible volver a ningún sentimiento, porque cada día de esta guerra no se repite en ningún otro día, incluso estando lejos de Ucrania. No puedes regresar a los sentimientos que tuviste, sino que desarrollas constantemente nuevas aproximaciones, nuevos sentimientos, nuevas ideas” (…) “en nuestro día moderno la idea era un mundo en el que no tratamos de dominar a otros países ni de vencer, sino de coexistir, conocernos, sentir interés mutuo, apreciar distintos tipos de vida en otras vidas e interconectar con ellas permaneciendo uno mismo. A veces incluso tienes que ser derrotado para ganar; es decir, ser derrotado como persona, como sujeto cultural, para comprender algo de modo más profundo. En el 2015 creé el proyecto fotográfico Victorias de los derrotados , sobre la gente de las minas de carbón en zona de guerra de Donetsk. Son personas que se vieron metidas en el conflicto de violencia con Rusia, pero decidieron hacerse a un lado y preservar una vida normal; siguieron trabajando en la mina. Leí su estrategia de defensa como un cierto tipo de victoria, pero también como un cierto tipo de derrota” (…) “El mundo europeo ya ha sido derrotado. Por eso creo que la victoria de Ucrania es tan necesaria. Porque ahora ya todos hemos sido derrotados, porque el inicio de esta guerra fue una derrota de toda la estrategia de seguridad europea. Nosotros ya hemos sido derrotados, por eso necesitamos alguna victoria. Cuando digo nosotros quiero decir: Europa, Estados Unidos, los países democráticos y, por supuesto, Ucrania”

 La Unió Europea i la guerra

Article de Jordi AMAT a El País (8-05-22): Europa en los ojos de Von der Leyen   La mirada de la presidenta de la Comisión en su visita a Bucha muestra el espíritu fundacional del proyecto europeo: ante el horror, economía y política contra la guerra

Article de Lluís URÍA a La Vanguardia (8-05-22): Alemanya, on vas?   Com en els millors temps de Merkel, Scholz aborda la crisi ucraïnesa arrossegant els peus (…) “En la crisi ucraïnesa, Alemanya ha anat arrossegant els peus. Primer, amb els seus dubtes i cauteles inicials sobre l’abast de les sancions a Rússia i de l’ajuda militar a Ucraïna –finalment aclarides–. Ara, amb la resistència a aprovar un embargament total sobre les importacions del gas rus, la mesura que més mal pot fer a Moscou. Alemanya al·lega que això tindria un greu impacte sobre la producció i l’economia del país. I, per extensió, de tota Europa. No li falta raó. Però també en tenen els qui –com el premi Nobel d’Economia Paul Krugman– retreuen a Berlín l’autoindulgència que mostra a l’hora d’assumir sacrificis per la “innegable irresponsabilitat” de la política energètica en comparació amb la duresa de les mesures que va imposar als països endeutats d’Europa durant la crisi del 2008: “Sembla que el famós afany alemany de tractar la política econòmica com un dilema moral només s’aplica a altres països”, ha escrit. La guerra d’ Ucraïna ha posat en evidència la fragilitat d’ Alemanya i amenaça de soscavar el seu lideratge a Europa. Però, com en els millors temps de Merkel –sempre disposada a postergar les decisions inevitables a cada crisi–, en lloc d’agafar el volant amb decisió, avança recelosa amb el peu sobre el fre”.

Els Estats Units i la guerra

Article de Josep Maria COLOMER a La Vanguardia (11-05-22): Ucraïna des de Washington   Seria “imprudent adoptar una posició de confrontació” amb Rússia, diu Kissinger … Kissinger ja es va oposar a la candidatura d’ Ucraïna a l’OTAN quan el president George W. Bush … (…) “El seu principal argument va ser que en el passat, tot i que la confrontació es dirigia a “preservar l’equilibri de poder” entre els Estats Units i la Unió Soviètica, ell promovia alhora acords per a la reducció i el control de les armes nuclears. Avui dia, la tecnologia moderna provocaria una destrucció molt pitjor, per això va reclamar una “nova era” en què els governs haurien d’estar més preocupats per les conseqüències de les armes nuclears i afavorir la diplomàcia per damunt de tot. Kissinger va recordar que, en el passat, països nuclears com la Unió Soviètica i els Estats Units van acceptar derrotes militars de països no nuclears, com al Vietnam i (tots dos) a l’ Afganistan. Encara més ara, “hem de desescalar cap a les armes convencionals i aprendre a viure amb relacions hostils”. Henry Kissinger s’ha reunit amb Vladímir Putin més de vint vegades i va afirmar que en­cara “hi ha espai per a la negociació amb ell”.

Article de Mira MILOSEVICH-JUARISTI al blog del Real Instituto Elcano (10-05-22): La evolución de los objetivos políticos de EEUU en Ucrania y la probabilidad de una guerra nuclear   El presidente Biden ha afirmado que el objetivo de Washington es “castigar la agresión rusa … En el contexto actual es poco probable que Moscú usase su armamento nuclear para ganar la guerra en Ucrania, pero si Kiev, por ejemplo, intentase recuperar Crimea (…) “En la actualidad estamos aparentemente ante una mayor probabilidad del uso de armas nucleares que durante la Guerra Fría. EEUU y la URSS desarrollaron sus respectivos programas nucleares desde los años 40. La Guerra Fría se sostuvo sobre el “equilibrio del terror” (disuasión por la destrucción mutua asegurada), lo que evitó un conflicto bélico entre las dos grandes potencias enfrentadas en el hemisferio norte y, gracias al tácito acuerdo de evitar el choque nuclear directo, en las guerras localizadas que se libraron en Corea (1950-1953) y durante los procesos de descolonización en África y en las guerras revolucionarias de Vietnam, Camboya y América Latina. Por ejemplo, en Corea ninguna de las potencias nucleares quería otra guerra total, por lo que ambas pusieron límites estrictos a los medios, los fines y el alcance del conflicto. Eligieron no utilizar armas nucleares. Eligieron no atacar el territorio o el régimen de los demás, manteniendo la lucha en la península coreana. Y, más allá de eso, se permitió que la guerra continuara convencionalmente, tan brutalmente como quisieran los beligerantes. El objetivo de Occidente debería ser ayudar a Ucrania a ganar a esta guerra, es decir, a derrotar a Rusia en territorio ucraniano. Intentar derrotar a Vladimir Putin en Rusia, un país en el que, desde Pedro el Grande (1672-1725), el pueblo se identifica mayoritariamente con sus autócratas, además de un error estratégico (una Rusia debilitada sería aún más revisionista y revanchista que la Rusia actual), equivale a una imprudencia peligrosa. La Historia ha mostrado que Rusia tiene una gran capacidad para defenderse de agresores externos (mongoles, polacos, Napoleón o Hitler) y que sólo opta por cambios convulsivos cuando el pueblo pierde confianza en su sistema político, como ocurrió en 1917 y 1991. Así que se debe dejar a los rusos elegir el gobernante que se merecen”.

Conseqüències econòmiques de la guerra

Paper d’Enrique FEÁS i Federico STEINBERG al blog del Real Instituto Elcano (11-05-22): Efectos económicos y geopolíticos de la invasión de Ucrania   [3]  Este análisis hace una revisión de los efectos económicos y geopolíticos de la invasión rusa de Ucrania, con especial atención a los mercados energéticos, la inflación y los realineamientos que se están produciendo en el sistema internacional y en las organizaciones económicas internacionales (…) “Conclusiones. Todo parece indicar que la guerra de Ucrania va a acelerar algunas tendencias que ya se apuntaban en el orden económico internacional. Vamos a una época de mayor desconfianza, de cuestionamiento del marco institucional de Bretton Woods y de traslación del escenario multipolar geopolítico al terreno económico y financiero. La incertidumbre será mayor y, con ella, el dinamismo de la economía global podría resentirse. Asimismo, el deterioro de los marcos de cooperación internacional y del respeto a las reglas, podría llevarnos a una economía mundial más fragmentada, con menor globalización e interdependencia, y, por tanto, donde haya menos riqueza y prosperidad. Al igual que la integración de las economías crea riqueza –aunque a veces esa riqueza esté mal repartida–, la desintegración la destruye. Hemos apuntados algunos de los ámbitos en los que la invasión rusa de Ucrania y la respuesta de Occidente podría generar problemas en la economía global, sobre todo en el ámbito de las materias primas y la energía, aunque también en sectores industriales y servicios en un contexto de cadenas de valor ya muy tensionadas y que se estaban redefiniendo tras la pandemia. En todo caso, la competencia por los recursos, que ya se avistaba como un área de posible conflicto político, podría volverse más intensa, con peligrosos efectos sobre una inflación que ya era elevada. También hemos esbozado los contornos de las nuevas alianzas geopolíticas, subrayando el declive relativo del poder de Occidente, las posiciones del llamado “Sur Global” y el papel clave de actores emergentes como China y la India, cuyo posicionamiento ante la guerra es ambivalente. Lo que parece claro es que se abre un mundo en el que va a ser cada vez más difícil que los principales países se pongan de acuerdo para abordar los problemas globales o puedan reformar instituciones multilaterales que necesitan una urgente actualización como la OMC. De hecho, como ya estamos observando, rivalidad geoestratégica, la desconfianza y el miedo lo van a contaminar todo. Pero como la redefinición del nuevo tablero geopolítico dista mucho de haber concluido, los próximos años van a ser especialmente peligrosos. En algún momento, se dará por consolidado un nuevo orden internacional en el que los principales actores sepan a qué atenerse. Pero, por el momento, muchas de las viejas maneras de operar ya no sirven, las nuevas todavía se están formando y algunas alianzas o rivalidades están aún por definir. Eso obliga a estados, empresas y ciudadanos a ser especialmente cautos para navegar la nueva realidad económica y política internacional”.

Debats

Article de Jürgen HABERMAS a El País (8-05-22): Hasta dónde apoyamos a Ucrania    [4] Habermas, el gran intelectual, aborda el dilema de Europa …  Occidente debe medir cuidadosamente cada grado adicional de ayuda militar a Kiev. Vladímir Putin es quien decidirá en qué momento el apoyo occidental equivale a entrar en guerra

(…) “El dilema que pone a Europa en el peligroso brete de elegir entre dos males —la derrota de Ucrania o la conversión de un conflicto limitado en una tercera guerra mundial—es claro. Por una parte, de la Guerra Fría hemos aprendido que una guerra contra una potencia nuclear ya no puede ser “ganada” en ningún sentido razonable, al menos no con la fuerza militar en el plazo limitado de un conflicto caliente. La capacidad de amenaza nuclear significa que la parte amenazada, posea o no armas nucleares, no puede poner fin a la insoportable destrucción causada por la fuerza militar con una victoria, sino, en el mejor de los casos, con un compromiso que permita salvar la cara a ambas partes. No cabe esperar, por tanto, que ningún bando acepte una derrota que suponga su retirada del campo de batalla como “perdedor”. Las negociaciones de alto el fuego que se están desarrollando al mismo tiempo que se sigue combatiendo son una manifestación de esta idea: mientras duran, mantienen abierta la consideración mutua del adversario como posible socio negociador. Es verdad que la posibilidad de sostener la amenaza nuclear por parte de Rusia depende de que Occidente crea capaz a Putin de utilizar armas de destrucción masiva. Pero, de hecho, a lo largo de las últimas semanas, la CIA ya ha advertido de que existe el peligro de que se utilicen armas atómicas tácticas (que, al parecer, solo se han desarrollado para volver a hacer posible la guerra entre potencias nucleares). Esto proporciona al bando ruso una ventaja asimétrica sobre la OTAN, la cual, debido a las dimensiones apocalípticas de una guerra mundial —con la participación de cuatro potencias nucleares—, no quiere convertirse en parte beligerante.

Ahora es Putin quien decide cuándo cruza Occidente el umbral definido por el derecho internacional, más allá del cual él considera, también formalmente, que el apoyo militar a Ucrania representa la entrada occidental en la guerra. Dado el riesgo de una conflagración mundial, que debe evitarse a toda costa, la indeterminación de esta decisión no deja margen alguno a especulaciones arriesgadas. Incluso si Occidente fuera lo bastante cínico como para asumir el riesgo implícito en la “advertencia” sobre la utilización de un arma nuclear “táctica” —es decir, para aceptarlo en el peor de los casos—, ¿quién podría garantizar que pudiera detenerse la escalada? Solo queda margen para argumentos que deben ser sopesados cuidadosamente a la luz de los necesarios conocimientos especializados y de toda la información imprescindible, no siempre a disposición pública, a fin de tomar decisiones bien fundadas. Por lo tanto, Occidente, que no ha dejado lugar a la duda sobre su participación de facto en este conflicto con las drásticas sanciones impuestas desde el primer momento, debe medir cuidadosamente cada grado adicional de apoyo militar a fin de determinar si con ello podría estar sobrepasando el límite impreciso, por cuanto depende del poder de Putin para establecerlo, de la entrada formal en la guerra.

Por otra parte, el bando occidental, como muy bien sabe la parte rusa, no puede dejarse chantajear a discreción por causa de esta asimetría. Si se limitara a abandonar a su suerte a Ucrania, no solo sería un escándalo desde el punto de vista político y moral, sino que iría en contra de sus propios intereses, ya que no cabe duda de que entonces tendría que volver a jugar a la misma ruleta rusa en el caso de Georgia o de Moldavia, y quién sabe quién sería el próximo. Es cierto que la asimetría que podría conducirlo a un callejón sin salida a largo plazo solo existirá mientras Occidente siga evitando, con buen criterio, el riesgo de una guerra nuclear mundial. Así, al argumento de que no hay que arrinconar a Putin porque, en ese caso, sería capaz de cualquier cosa, se contrapone el de que precisamente esta “política del miedo” da vía libre al adversario para que siga extendiendo el conflicto paso a paso, como señalaba Ralf Fücks en Süddeutsche Zeitung. Por supuesto, también este argumento no hace sino ratificar la naturaleza de una situación esencialmente imprevisible. Porque mientras estemos decididos, por buenas razones, a no entrar en esta guerra para proteger a Ucrania, la clase y el alcance del apoyo militar se deberán decidir teniendo en cuenta estas condiciones. Quienes se oponen a una “política del miedo” con consideraciones justificables racionalmente se encuentran ya en el ámbito argumentativo de esa ponderación políticamente responsable y detallada e imparcialmente informada en la que insiste con razón el canciller Olaf Scholz.

Contra la sovietología.  La cuestión aquí es tener en cuenta cuál sería, desde nuestro punto de vista, una interpretación aceptable para Putin de un límite conforme al derecho que nosotros mismos nos hemos impuesto. Los enardecidos detractores de la línea gubernamental caen en la incoherencia al negar las implicaciones de una decisión básica y trascendental que no cuestionan. La determinación de no participar no significa que Occidente se limite a abandonar a Ucrania a su suerte en su lucha contra un adversario superior hasta que la intervención sea inevitable. Es evidente que sus entregas de armas pueden influir favorablemente en el curso de una contienda que Ucrania está decidida a continuar aun a costa de grandes sacrificios. Ahora bien, ¿apostar por una victoria ucrania sobre la infernal estrategia militar rusa sin tomar las armas uno mismo no es acaso un autoengaño piadoso? La retórica belicista no se compadece con el palco desde el que se entona con elocuencia, ya que no anula la imprevisibilidad de un adversario que podría apostarlo todo a una carta. El dilema de Occidente consiste en que solo puede dar a entender a Putin —que, llegado el caso, podría estar dispuesto incluso a una escalada nuclear— su firmeza en lo que a la integridad de las fronteras nacionales de Europa se refiere prestando a Ucrania un apoyo militar autolimitado que no traspase la línea roja de lo que el derecho internacional define como una entrada en guerra. Ponderar con sobriedad la asistencia militar autolimitada se complica aún más cuando se tienen en cuenta los motivos que impulsaron a la parte rusa a tomar una decisión evidentemente mal calcu­lada. La focalización en la persona de Putin lleva a conjeturas descabelladas que nuestros principales medios de comunicación difunden hoy como en los mejores tiempos de la sovietología especulativa. La imagen de un Putin decididamente revisionista que prevalece en la actualidad se tiene que equilibrar como mínimo con una estimación racional de sus intereses. Incluso si Putin cree que la disolución de la Unión Soviética fue un gran error, la idea de un visionario excéntrico que, con la bendición de la Iglesia ortodoxa rusa y bajo la influencia del ideólogo autoritario Alexander Dugin, ve la restauración gradual del gran imperio ruso como la obra de su vida política difícilmente refleja toda la verdad sobre su carácter. Sin embargo, estas proyecciones son la base sobre la que se apoya la suposición generalizada de que las intenciones agresivas de Putin van más allá de Ucrania y se extienden a Georgia y Moldavia, luego a los miembros de la OTAN de la región del Báltico y, por último, a los Balcanes.

A esta imagen de Putin como una personalidad nostálgica del pasado movida por su delirio se contrapone un historial de ascenso social y una carrera de buscador de poder racional y calculador formado en el KGB, cuya inquietud por las protestas políticas en los círculos cada vez más liberales de su propio país se agudizó con el giro de Ucrania hacia Occidente y el movimiento de resistencia política en Bielorrusia. Desde esta perspectiva, su repetida agresión se entendería más bien como una respuesta cargada de frustración a la negativa de Occidente a negociar su agenda geopolítica, principalmente el reconocimiento internacional de sus conquistas infractoras del derecho internacional y la neutralidad de una “zona colchón” que debía incluir a Ucrania. El abanico de estas y otras especulaciones similares no hace sino ahondar las incertidumbres de un dilema que “exige extrema cautela y contención”, como concluye el instructivo análisis de Peter Graf Kielmansegg publicado en el Frankfurter Allgemeine Zeitung el 19 de abril de 2022.

“Crisis de identidad”.Pero ¿cómo se explica entonces el acalorado debate interno en torno a la política, reiteradamente afirmada por el canciller Scholz, de meditada solidaridad con Ucrania en sintonía con los socios de la UE y la OTAN? Para evitar confundir temas, dejaré de lado la polémica sobre la prolongación de una política de distensión con un cada vez más imprevisible Putin, que dio buenos resultados hasta la caída de la Unión Soviética e incluso después, y que ahora ha demostrado ser una grave equivocación. Lo mismo haré con el error cometido por los sucesivos gobiernos alemanes al hacerse dependientes de las importaciones baratas de petróleo ruso cediendo a la presión de la economía. Algún día los historiadores juzgarán la poca memoria de las actuales controversias.

Diferente es el caso del debate que, bajo el enunciado cargado de significado “una nueva crisis de identidad alemana”, discute ya las consecuencias de un “cambio de era” en principio referido exclusivamente a la política del este alemana y al presupuesto de defensa. Porque este debate, ligado sobre todo a los portentosos ejemplos de conversión de espíritus pacifistas, parece anunciar la transformación histórica de una mentalidad alemana de posguerra ganada con esfuerzo e insistentemente denunciada por la derecha, y con ella el fin de un modo de practicar la política alemana enfocado al diálogo y la salvaguarda de la paz.

Esta interpretación toma como referencia el ejemplo de los jóvenes educados en la sensibilidad a las cuestiones normativas que no ocultan sus emociones y que han sido los que más han levantado la voz exigiendo un compromiso mayor. Da la impresión de que la realidad totalmente nueva de la guerra los ha sacado de golpe de sus ilusiones pacifistas. Asimismo, recuerda a la ministra de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, hoy convertida en icono, la cual, nada más empezar la guerra, dio una expresión auténtica a la conmoción con gestos creíbles y una retórica confesional. No quiere decir que con ello no representara también la compasión y el impulso de ayudar generalizados entre la población de nuestro país, sino que además otorgó una forma convincente a la identificación espontánea con el apremio vehementemente moralizador de los dirigentes ucranios, decididos a ganar. De este modo, llegamos al núcleo del conflicto entre aquellos que, con empatía pero bruscamente, adoptan la perspectiva de una nación que lucha por su libertad, su derecho y su vida, y los que han extraído una lección diferente de las experiencias de la Guerra Fría y, como los que protestan en nuestras calles, han desarrollado una mentalidad distinta. Los primeros solo pueden imaginar la guerra desde la alternativa entre la victoria y la derrota; los segundos saben que las guerras contra una potencia nuclear ya no se pueden “ganar” en el sentido tradicional.

Mentalidad posheroica. A grandes rasgos, las mentalidades más nacionales y más posnacionales de las poblaciones constituyen el trasfondo de las diferentes actitudes ante la guerra. Esta diferencia se hace patente cuando se comparan la admirada y heroica resistencia y la evidente disposición al sacrificio de la población ucrania con lo que, generalizando, cabría esperar de “nuestras” poblaciones de Europa Occidental en una situación similar. Nuestra admiración se mezcla con un cierto asombro por la seguridad en la victoria y el valor inquebrantable de los soldados y los reclutas de todas las edades, obstinadamente decididos a defender su patria de un enemigo militarmente muy superior. En Occidente, por el contrario, contamos con ejércitos profesionales a los que pagamos para que, llegado el caso, no tengamos que tomar las armas nosotros mismos para defendernos, y dejemos la defensa en manos de personas que ejercen la profesión de soldados.

Esta mentalidad posheroica pudo desarrollarse en Europa Occidental —si se me permite la generalización— durante la segunda mitad del siglo XX gracias al paraguas nuclear de Estados Unidos. En vista de la devastación que la guerra nuclear hacía posible, entre la élite política y la abrumadora mayoría de la población se extendió la idea de que, en esencia, los conflictos internacionales solo pueden solucionarse mediante la diplomacia y las sanciones, y que, en caso de estallido de un conflicto militar, este debe resolverse cuanto antes, ya que el peligro difícilmente calculable que conlleva la amenaza de la utilización de armas de destrucción masiva implica que es humanamente imposible poner fin a la guerra con una victoria o una derrota en sentido tradicional. “De la guerra solo se puede aprender a hacer la paz”, afirma Alexander Kluge. Esta manera de ver no se traduce necesariamente en un pacifismo por principio, es decir, la paz a cualquier precio. El propósito de acabar lo antes posible con la destrucción, el sufrimiento humano y la descivilización no equivale a exigir sacrificar una existencia políticamente libre a la mera supervivencia. A primera vista se diría que el escepticismo frente al empleo de la fuerza militar encuentra su límite en el precio de una vida asfixiada por el autoritarismo, una existencia de la que habría desaparecido incluso la conciencia de la contradicción entre la normalidad impuesta y la vida autodeterminada.

Me explico la conversión de nuestros antiguos pacifistas, celebrada por los intérpretes derechistas del cambio de era, como el producto de la confusión de esas mentalidades enfrentadas en el tiempo, pero históricamente asincrónicas. Este grupo distinguido comparte la confianza de los ucranios en la victoria mientras apela con la mayor naturalidad al derecho internacional conculcado. Después de Bucha, el eslogan “Putin, a La Haya” se propagó a la velocidad del viento, señalando hasta qué punto solemos dar por sentados los estándares normativos que aplicamos a las relaciones internacionales, o lo que es lo mismo, indicando el verdadero alcance del cambio que afecta a las expectativas y la sensibilidad humanitaria de la población.

A mi edad no oculto cierta sorpresa: con qué profundidad ha tenido que ser arado el sustrato de nuestras certezas culturales sobre el que hoy viven nuestros hijos y nietos para que hasta la prensa conservadora apele a los fiscales de un Tribunal Penal Internacional que ni Rusia, ni China ni Estados Unidos reconocen. Por desgracia, estas realidades también delatan la vacuidad de los fundamentos de la acalorada identificación con las acusaciones morales cada vez más estridentes contra la moderación alemana. No es que el criminal de guerra Putin no merezca comparecer ante un tribunal, sino que sigue teniendo derecho de veto en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y puede amenazar a sus oponentes con una guerra nuclear. Todavía hay que negociar con él el fin de la guerra, o al menos un alto el fuego. No veo ninguna justificación convincente para reclamar una política que, por doloroso y cada vez más insoportable que resulte ver el sufrimiento diario de las víctimas, ponga en peligro de hecho la bien fundada decisión de no participar en esta guerra.

Los aliados no deberían reprocharse mutuamente unas diferencias político-mentales que encuentran su explicación en una evolución histórica desigual, sino tomar nota de ellas como un hecho y tenerlas sabiamente en cuenta en su cooperación. Pero mientras estas diferencias que determinan la perspectiva permanezcan en un segundo plano, solo darán lugar a la confusión emocional —como ocurrió con las reacciones de los diputados alemanes a la llamada moral al orden del presidente ucranio en su discurso en vídeo ante el Parlamento federal—, a la mezcla desordenada de aprobación insuficientemente madurada, mera comprensión de la posición del otro, y el debido respeto a uno mismo. Descuidar las diferencias de percepción e interpretación de la guerra que tienen su origen en la historia no solo conduce a errores en el trato con el otro que acarrean múltiples consecuencias, sino, peor aún, a una incomprensión recíproca de lo que el otro en realidad piensa y quiere.

Esta constatación también arroja una luz más neutra sobre la conversión de los antiguos pacifistas. Y es que ni la indignación, ni la consternación y la compasión que motivan sus mal encaminadas demandas pueden explicarse por el rechazo de las orientaciones normativas de las que siempre se han burlado los llamados realistas. Más bien son consecuencia de una interpretación demasiado estricta de esos principios. No es que sus defensores se hayan convertido al realismo; es que se han precipitado sobre él. Ciertamente, sin sentimientos morales no puede haber juicios morales, pero el juicio generalizador también corrige el alcance limitado de los sentimientos que despierta la inmediatez.

Al fin y al cabo, no por casualidad los artífices del “cambio de era” son los izquierdistas y liberales que, a la vista de los cambios drásticos en la constelación de las grandes potencias, y a la sombra de las incertidumbres transatlánticas, quieren poner en práctica una idea pendiente desde hace tiempo, a saber, que una Unión Europea que no esté dispuesta a que su forma de vida social y política sea desestabilizada desde el exterior o socavada desde el interior solo será capaz de actuar políticamente si también puede valerse por sí misma en el plano militar. La reelección de Emmanuel Macron en Francia representa un respiro, pero primero debemos encontrar una salida constructiva a nuestro dilema. Esta esperanza se refleja en la cautelosa formulación del objetivo según el cual Ucrania no debe perder esta guerra”.

Article de Vicente PALACIO a Agenda Pública (9-05-22): A propósito de Habermas, sobre la guerra en Ucrania    [5] (…) “Pero Kissinger sabía bien que el realismo no es en sí ni moral ni inmoral: depende de lo que hagas con ello. Máquiavelo también lo sabía; por eso es el comienzo de la Ciencia Política moderna: lo Stato.  Así que, como parece inferirse de la reflexión de Habermas, no estaría mal que los europeos tuviéramos un Kissinger II capaz de jugar bien tácticamente, con una visión estratégica respecto a Rusia y China, y orientado a avanzar a una Ucrania democrática. Y que nos evitara caer en una nueva guerra fría por nuestro ardor belicista. Eso implicaría ganancias, pero también renuncias. Por desgracia, el nivel de gran parte de nuestros líderes europeos actuales es bastante inferior al de Kissinger.

En un pasaje, Kant expresa de manera impresionante la dificultad de conciliar acción moral y realismo. Viene a decir que donde no hay posibilidad material de transformación, no existe obligación moral. Habermas (92 años, 1929) parte de Kant en ese aspecto fundamental. Hay también un fondo muy de Max Weber en su reflexión: para Europa, se trata del difícil equilibrio entre una ética de la convicción (una Ucrania democrática en Europa, la ayuda militar) y una ética de la responsabilidad que atiende a las consecuencias (el riesgo de las sanciones para las economías europeas, la prolongación del sufrimiento y más víctimas, o un nuevo derrumbamiento de Rusia). De fondo está una reflexión honesta sobre cómo abrir caminos para un nuevo estado de cosas.

En su larga vida, Habermas ha visto de todo. Pero su marco teórico estaba más bien pensado para un tiempo de normalización democrática en Alemania y Europa (la post-Segunda Guerra Mundial) más que para un mundo que explosiona como el de ahora mismo. Estamos ante una ruptura que va más allá, o más acá, de lo típicamente político e incluso de lo identitario: una falla ontológica germana y europea.  El paisaje de ideas y de líneas divisorias hoy en día en Alemania y en Europa es muy diferente al de los últimos 70 años. Eso explica en gran medida la sensación de cierta desazón que desprende la reflexión del filósofo. De pronto, parecen haber quedado muy atrás las transacciones, arduas y lentas, entre socialdemócratas y democristianos. Incluso los temores ante el crecimiento de la ultraderecha, aunque vivos, parecen quedar en un segundo plano.  De hecho la ruptura político-epistemológica dentro de Alemania podría ser mayor de lo que creemos. Organizaciones sociales y formaciones de gobierno verdes-liberales-socialdemócratas estarían compitiendo por la hegemonía ideológica y cultural. Mientras tanto, desde fuera muchos tienen a Alemania en el punto de mira; intentando sacar provecho o tajada de la confusión, con diversos propósitos.

En relación a Ucrania, el ciudadano Jürgen no puede hacer mucho más que dar cuenta de los límites de una racionalidad comunicativa que se estrella contra varias paradojas. La acción práctica guiada por principios morales (los que Europa desearía aplicar en Ucrania) se topa hoy con una poderosa y compleja red geopolítica de intereses; con un poderoso entramado digital resistente a la crítica; con fuertes bloqueos comunicativos e informativos (manipulación y censura por ambos bandos) que dificultan encontrar el camino a una negociación y un resultado óptimo.
Deja una sensación de algo denso e indescifrable, pero que puede servirnos como reflexión para evitar tanto el cinismo como la ingenuidad. Puede servir para que Europa despierte y encuentre su propio camino, sin subordinarse necesariamente a los intereses de EE.UU., ni a los de sus propias fuerzas internas más reactivas.  Y eso sería bueno tanto para Ucrania como para Europa”.

Entrevista a Giovanni Maria VIAN a La Vanguardia (7-05-22): “El Papa corre el riesgo de meter en un lío histórico a la Santa Sede”   El académico y ex director de L’Osservatore Romano analiza las contradicciones del Pontífice sobre la guerra de Ucrania … Equidistancia: “El Papa critica a las dos partes en conflicto, y le puede ocurrir como a Pío XII” … Equiparación de Lula: “La mentalidad con la que un americano del sur enjuicia estos hechos es común” … Sometimiento al poder civil: “Nunca ha habido una denuncia tan clara de lo que se llamaba cesaropapismo” … División : “La crisis de la Iglesia ortodoxa ha estallado con la guerra de Ucrania” … Salud delicada: “Creo que Francisco no renunciará si ve que no puede cumplir su misión”

Article de Thomas BREMER, Regina ELSNER, Massimi FAGGIOLI i Kristina STOECKL a MicroMega (10-05-22): Francesco faccia chiarezza sulle posizioni del Vaticano sull’Ucraina   Per porre fine alla manipolazione che la Russia e la Chiesa ortodossa russa fanno delle posizioni del Papa bisogna evitare azioni e dichiarazioni che si prestano a una tale manipolazione. E smettere di avere il Patriarcato di Mosca come unico interlocutore (…) “Papa Francesco ripone ancora speranze nel dialogo ecumenico con l’attuale leadership della Chiesa ortodossa russa. Per ora mancano presupposti importanti per questo dialogo: un impegno per la pace, per il valore della vita umana e per la verità. La manipolazione deliberata e strategica dei messaggi che escono dal Vaticano da parte del Patriarcato di Mosca e dei media russi dovrebbe lanciare un allarme. È difficile immaginare che il vero dialogo ecumenico e la comunione tra le Chiese ortodosse possano essere ripristinati senza segni di metanoia da parte dei leader della Chiesa ortodossa russa. Comprendiamo e rispettiamo l’impegno a lungo termine di papa Francesco per la pace e contro la corsa alle armi. Per quanto riguarda la situazione in Ucraina, invece, questo impegno da solo non è sufficiente, perché evidentemente fa il gioco di chi sostiene la guerra. Per questi motivi è necessario da parte di papa Francesco un chiarimento della posizione della Chiesa cattolica sull’Ucraina”.

Article d’Edgar MORIN a El País (8-05-22):  Escalada y hundimiento  Para salvarse, Ucrania tiene que liberarse de la invasión rusa, pero también del antagonismo entre Rusia y Estados Unidos. Es necesario un acuerdo de neutralidad para no seguir avanzando hacia la tercera guerra mundial (…) “¿Podemos escapar de esta lógica infernal? La única posibilidad sería un acuerdo que garantizara la neutralidad de Ucrania. Quizá un referéndum para decidir sobre las regiones rusoparlantes de Donbás. Crimea, una región tártara parcialmente rusificada, merecería un estatus especial. Las condiciones para lograr un acuerdo, aunque sea difícil, están claras. Pero es evidente que la radicalización y la escalada de la guerra disminuyen las posibilidades. La situación geopolítica de Ucrania y su riqueza en trigo, acero, carbón y metales raros la convierten en presa de los grandes depredadores, las dos superpotencias. El giro de Ucrania hacia Occidente después del Maidán provocó la agresión rusa, y esta ha provocado el apoyo a una nación invadida y el deseo de integrarla en Occidente, lo que quería una mayoría de ucranios.

Ucrania es víctima de Rusia, pero también del deterioro de las relaciones entre las dos potencias, incluida la ampliación de la OTAN, que a su vez se debe a la preocupación por la guerra rusa en Chechenia y la intervención militar en Georgia. Para salvarse, Ucrania tiene que liberarse de la invasión rusa, pero también del antagonismo entre Rusia y Estados Unidos. Eso permitiría a la Unión Europea liberarse también e intentar vincular seguridad y autonomía. Las sanciones contra Rusia, además de golpear duramente al régimen de Putin y al pueblo ruso —no se sabe hasta qué punto—, se vuelven en parte contra quienes las imponen: no solo corre peligro el abastecimiento de energía y alimentos, sino también, vistas la inflación y las restricciones que se avecinan, la economía y toda la vida social: una crisis económica siempre genera retrocesos autoritarios y la instauración de sociedades sumisas. La Rusia de Putin es un régimen autoritario abominable. Pero no es la Alemania de Hitler; su hegemonismo paneslavo no es el deseo de Hitler de colonizar Europa y esclavizar a los pueblos racialmente inferiores. Equiparar a Putin con Hitler es excesivo. Vivimos en un mundo dominado por los antagonismos de las superpotencias y entregado a los delirios religiosos, étnicos, nacionalistas y racistas. Por repugnantes que nos resulten en varios aspectos, la paz entre ellas es una condición indispensable para evitar una catástrofe general. Así que tenemos que alcanzar un acuerdo. No salvará a la humanidad, pero sí le dará un respiro y tal vez una esperanza.

Entrevista a Mary E.SAROTTE a La Vanguardia (10-05-22): “Els EUA van ampliar l’OTAN per evitar un nou ordre mundial”  El final de l’URSS: “Putin ignora el rerefons històric quan denuncia l’engany de Washington” … Un error històric: “L’Aliança per a la Pau hauria resultat menys molesta per a Rússia; era acceptada per tothom” … “Per entendre el context històric de la invasió d’ Ucraïna cal remuntar-se a una reunió celebrada el febrer del 1990 a Moscou després de la caiguda del mur de Berlín. Els protagonistes: James Baker, el secretari d’Estat de George Bush pare, i l’últim líder de la Unió Soviètica, Mikhaïl Gorbatxov. En aquella trobada Baker va proposar la unificació alemanya amb garanties que l’OTAN no s’expandiria “ni un centímetre cap a l’est”. Gorbatxov va contestar que sí. El que va passar els anys següents potser ajuda a explicar per què Vladímir Putin sol repetir sardònicament la frase “ni un centímetre més” en les seves denúncies contra Occident. Des del 1990, 14 països s’han incorporat a l’OTAN, entre els quals Polònia, Hongria, Txèquia, Eslovàquia i els estats bàltics. Aviat hi ingressarà Finlàndia, potser Suècia. Mary E. Sarotte, historiadora dels Estats Units de la Universitat John Hopkins, a Washington, analitza si hi va haver engany al seu nou llibre, titulat precisament Not one inch (Baker va dir “una polzada”, uns tres centímetres). La seva conclusió: “El desglaç després de la guerra freda va ser un moment preciós i desaprofitat”.

ESTATS UNITS: EL DRET A L’AVORTAMENT EN PERILL

Article de Máriam MARTÍNEZ-BASCUÑÁN a El País (8-05-22): El aborto y la guerra contra la democracia   El autoritarismo sexual conforma un programa de universalización reaccionaria fundado sobre ideales concretos sobre el género, la raza, la nación, la moral y la forma de ejercer el poder (…) “es importante que dejemos de ver el asalto a los derechos de las mujeres como una cuestión que solo nos atañe a nosotras: nos jugamos mucho en esta guerra soterrada lanzada por un ubicuo movimiento reaccionario contra los ideales que sostienen la cultura democrática de Occidente. El largo desafío de la democracia hacia las formas tradicionales de autoridad, simbolizadas por las tres viejas instituciones (familia, moral y nación), es contestado por la ofensiva de los republicanos contra los derechos de las mujeres y las minorías sexuales o étnicas, alineados con el temor de Putin a que la influencia “feminizante” de Occidente tome Rusia a través de la aspiración democrática ucrania. Las violaciones de mujeres ucranias por parte del Ejército ruso no solo obedecen a un intento deliberado de intimidar a la población, como bien señala Christina Lamb, la autora de Our Bodies Their Battlefield: What War Does to Women; son también un arma pensada para acabar con quienes ven como “los otros”. Por eso, la defensora del pueblo ucrania contaba cómo los violadores explicaban a las 25 mujeres y niñas retenidas y brutalmente violentadas en Bucha que serían violadas “hasta el punto de no querer tener contacto sexual con ningún otro hombre, para evitar que tengan hijos ucranios”. Este autoritarismo sexual conforma un programa de universalización reaccionaria fundado sobre ideales concretos sobre el género, la raza, la nación, la moral y la forma de ejercer el poder. Y no es casualidad que este programa se sienta amenazado por el poder económico y político de las mujeres, y desde luego por su libertad sexual. Como dice Seyla Benhabid, es la mayor transformación de nuestro tiempo: la contrarrevolución antiilustrada que pretende socavar nuestros ideales. Lo dramático es que, mientras la izquierda renuncia al universalismo de los derechos, la reacción tiene muy claro cuál es el camino”.

Article de Pedro SORIANO a Agenda Pública (11-05-22): El final de ‘Roe v. Wade’  (…) los afanes conservadores se han concentrado particularmente en la Judicatura, tanto estatal como federal. Su instrumento primordial fue la creación, en 1982, de la Sociedad Federalista, una organización inicialmente estudiantil que aboga por una interpretación “textualista y originalista” de la Constitución de Estados Unidos; es decir, una interpretación del texto constitucional basada en el significado de las palabras “en el momento en que se aprobó el texto” (la mayoría de los artículos y enmiendas a la Constitución se aprobaron entre 1787 y 1791). La Sociedad Federalista pronto se convirtió en el lobby más poderoso de Estados Unidos, y, sobre todo, en la cantera primordial de jueces anti-abortistas en este país. No es casualidad que los seis miembros de la mayoría conservadora actual en el Tribunal Supremo sean o hayan sido miembros de la misma en algún momento de sus carreras.

El Partido Republicano, por así decirlo, ‘externalizó’ hace muchos años el proceso de selección de jueces hacia la Sociedad Federalista, que se ocupa de que no se produzcan errores en el mismo y de asegurar que los candidatos a los tribunales federales y estatales sean ideológicamente consistentes y se opongan no sólo a Roe, sino a otros aspectos que el movimiento conservador considera esenciales, como el derecho a portar armas en público, la oposición al matrimonio entre personas del mismo sexo o lo que sus miembros consideran “intromisiones del Estado en la libertad de los ciudadanos” (como el Obamacare o la legislación favorable a la vacunación de los empleados públicos contra la Covid-19). No es casualidad, sin embargo, que los objetivos políticos del Partido Republicano hayan acabado profundamente alineados con los de la Sociedad Federalista, por cuanto la segunda ha ido moldeando los primeros.

Y, mientras tanto, ¿qué ha hecho el Partido Demócrata? Esencialmente, pasarse los últimos 40 años a la defensiva, un lugar desde el que rara vez se consiguen victorias. Los demócratas han sido incapaces de crear una organización equivalente a la Sociedad Federalista, probablemente por dos motivos. En primer lugar, porque son un partido ideológicamente menos cohesionado que los republicanos: hay muchos menos liberales entre los demócratas que conservadores entre los republicanos, según nos muestran las encuestas Gallup desde hace años. Ligado íntimamente a lo anterior, el Partido Demócrata ha puesto el énfasis en nombrar jueces con diversidad racial y de género, algo que simplemente no preocupa demasiado a los republicanos, que se han centrado sobre todo en la cohesión ideológica sobre cualquier otro factor. Baste un único ejemplo: cuando Ketanji Brown Jackson sustituya a Stephen Breyer a finales de junio o principios de julio de este año, todos los jueces nombrados por presidentes demócratas en el Supremo serán mujeres (una judía, una latina y una negra), mientras que cinco de los seis nombrados por presidentes republicanos serán hombres (cuatro de ellos blancos).

Hay otro aspecto que merece ser destacado: los republicanos han sabido aprovechar las ventajas que les ofrece el Colegio Electoral, que favorece a los estados poco poblados, que tienden hoy a ser más republicanos. Sólo así se entiende que, pese a que en las últimas nueve elecciones presidenciales desde 1988 los candidatos demócratas hayan obtenido más votos en siete de ellas, en estos momentos el Tribunal Supremo tenga la mayoría más conservadora desde hace un siglo. Lo que nos lleva al principio de este artículo: esa mayoría va a entregar ahora, por fin, el Santo Grialdel movimiento conservador: la revocación de Roe v. Wade. El borrador del juez Alito aboga por devolver la cuestión del aborto “a los estados”, lo que creará dos Américas: una, demócrata, en la que el aborto será legal, y otra, republicana, en la que será ilegal; fiel reflejo de la división del país, dicho sea de paso. El principal problema es que, al destruir el equilibrio inestable que Roe había permitido en los últimos años, Alito y su mayoría va a abrir la caja de Pandora: años de litigación en todos los estados y, quizá, una reacción demócrata que acabe provocando lo contrario que la mayoría republicana pretendía evitar: leyes federales que protejan el aborto (aunque esa misma mayoría no tendrá reparos en derogar cualquier ley aprobada por los demócratas en ese sentido)”.

ELECCIONS LEGISLATIVES A FRANÇA

Article d’Elie COHEN i Gérard GRUNBERG a Telos (9-05-22): À quoi sert un PS soumis?     [6]  (…) “Trois interprétations et un enterrement. L’acceptation par le Parti socialiste de sa satellisation par un parti de gauche radicale relève de trois types d’interprétations.

La première, dominante dans les médias, voit dans cette orientation une manifestation d’opportunisme pour sauver des sièges, préserver une organisation et préparer le rebond futur. En somme une pure stratégie de survie dont le prix à payer a été l’adoption sans discussion de l’agenda mélenchonien, une stratégie gagnant-gagnant puisque Mélenchon peut avoir le sentiment qu’il a terrassé son ennemi tandis que le PS s’est ménagé une voie vers la survie. Dans cette lecture, les programmes importent peu, les valeurs pas davantage, et le reniement de la pratique gouvernementale n’intéresse que les historiens. Or cette thèse s’est révélée fausse à de nombreuses reprises : on ne s’engage pas impunément sur les nationalisations, les 35 heures ou la revalorisation, comme  l’histoire des quarante dernières années nous l’a enseigné. En cas de retour au pouvoir, tout manquement à ces engagements nourrirait une fois encore le procès en trahison – et toute application ferme du programme mènerait le pays à la ruine.

La deuxième explication, qu’entend accréditer l’actuelle direction du PS, est qu’un cycle s’achève : celui de l’ère Hollande marqué par les compromissions avec le libéralisme, l’émoussement du tranchant du socialisme. Une nouvelle génération émergerait à la faveur de la débâcle de 2022 qui entendrait renouer avec les sources vives du socialisme et par conséquent avec l’union de la gauche. Le triomphe du socialisme radical dans les urnes marquerait ce passage de témoin de Hollande à Mélenchon, Oliver Faure n’étant que le scribe du peuple de gauche. Le PS réouvrirait ainsi un cycle, sans cesse reproduit, de radicalité idéologique dans les phases de conquête du pouvoir, de réalisme dans l’exercice du pouvoir, et de reniement lors des retours dans l’opposition. Mais cette thèse n’est plus guère soutenable aujourd’hui du fait de la réalité nouvelle d’une France profondément intégrée à l’Europe et vivant de fait sous un régime de souveraineté partagée. La  France peut-elle sans péril, pour elle-même et l’Europe, s’essayer aux facéties programmatiques de M. Mélenchon ? On ne peut prôner des mesures qui aboutiraient à un Frexit de fait et jurer ses grands dieux qu’une désobéissance aux règles européennes pour appliquer son programme serait négociable avec nos partenaires européens. En outre, avec le réveil de la guerre froide et le conflit en Ukraine dont l’enjeu central est la question démocratique en Europe, la France peut-elle mettre en péril ses alliances et affaiblir le front des démocraties ?

La troisième explication serait de plus long terme. La reddition du Parti socialiste signe l’impossibilité définitive de sa transformation en parti social-démocrate et donc la fin du grand cycle d’Epinay qui, de 1971 à 2022, a vu le PS incapable de sortir de l’ambiguïté fondatrice dont François Mitterrand l’avait doté à la naissance, voulant à la fois en faire un parti de rupture avec le système établi, gage de légitimité idéologique, et un parti capable de gagner les élections, gage de crédibilité politique.

La manière dont Olivier Faure a bradé le Parti socialiste ne s’explique pas seulement par son objectif de conserver quelques circonscriptions, en particulier la sienne. Il faut prendre au sérieux sa déclaration, au début de la négociation avec LFI, selon laquelle il n’existait aucun désaccord insurmontable entre les deux partis. Le quinquennat Hollande a marqué l’échec définitif de la greffe social-démocrate sur le tronc du socialisme français. Le fait qu’en France les socialistes aient toujours pensé que seule l’union avec les communistes ou leurs successeurs pouvait leur donner une légitimité suffisante a été un marqueur permanent de cette impossibilité. Les électeurs de gauche viennent de confirmer à nouveau ce mantra. Mitterrand seul a pu résister un temps car il n’était pas de tradition socialiste. Pas ses successeurs. Lionel Jospin n’a-t-il pas appelé à cette rédition, comme si la « gauche plurielle » dirigée par lui et la « nouvelle union populaire écologique et sociale » dirigée par Mélenchon n’étaient que deux versions différentes mais compatibles de la même gauche ?  La gauche jacobino-communiste l’a finalement emporté. Le PS n’a plus les forces – idées, valeurs, leaders et électeurs – pour tenter une révision idéologique qu’il n’a jamais vraiment voulu entreprendre. Le PS ne peut plus être un parti de gouvernement. Ou alors en supplétif d’un gouvernement Mélenchon. Mais il s’agira alors de tout autre chose !”

Article de Juan RODRÍGUEZ TERUEL a Agenda Pública (6-05-22): Socialdemocracia insumisa    El acuerdo en Francia marca un hito en la evolución de la política europea, como 2015 lo fue el ‘sorpasso’ de Syriza al Pasok(…) “Será la primera vez, en la época contemporánea, que uno de los grandes referentes (particularmente para España) de la izquierda mainstream europea acepta incorporarse a —muchos dirían diluirse en— un proyecto político que aspira a priori a la demolición de lo que los socialdemócratas han ayudado a construir desde la Segunda Guerra Mundial: la conciliación entre Estado y mercado, la unificación europea, la alianza atlántica. Es cierto que no puede entenderse bien el trasfondo de esta decisión sin tener en cuenta el contexto francés. En su IV República, el liderazgo electoral de la izquierda ya lo ostentaba el partido comunista, aunque los cargos gubernamentales progresistas los ocuparan luego radicales y socialistas. Ese trauma instaló en el socialismo francés una fuerte reticencia a despegarse de la tradición marxista y abrazar la identidad socialdemócrata, como en cambio, sí hacía el SPD por entonces. No olvidemos que hasta 1969, el socialismo francés se organizaba como la Sección Francesa de la Internacional Obrera (SFIO), de la que se habían ido escindiendo todos aquellos jóvenes que, como Michel Rocard, propugnaban su incorporación a la tradición moderada encarnada por el laborismo británico y la socialdemocracia alemana o escandinava. Y, por eso, el PS siempre ha vivido en su interior una tensión ideológica entre la retórica radical de muchos dirigentes y la práctica social-liberal de sus gobiernos, como explican Alain Bergounioux y Gérard Grunberg en su historia del socialismo francés (L’Ambition et le remords, 2005). Una pulsión centrífuga que facilitó pactos de gobierno con los comunistas en 1981 y 1997, pero también actitudes más oportunistas como la oposición promovida por el ex primer ministro socialista Laurent Fabius contra la misma Constitución Europea que su partido impulsaba. Además de la clave histórica, también las reglas institucionales de la V República favorecen el acuerdo entre socialistas e insumisos. La deriva personalista del semipresidencialismo francés acelera, especialmente tras la última reforma, la lógica cortoplacista con la que operan muchos de sus dirigentes cuando deben tomar decisiones estratégicas. La política francesa se entiende hoy mucho mejor con el ritmo vertiginoso de Baron Noir que con la perspectiva cartesiana de Pierre Mendès France, para quien la moral política debía impedir que estrategia y convicción divergieran. No obstante, tras ese acuerdo hay probablemente más ruptura generacional que ideológica. En los cálculos de los jóvenes dirigentes socialistas cuentan sin duda los negros pronósticos apuntando la pérdida de sus escaños en la Asamblea Nacional. Y la juventud de todos ellos alienta hipótesis inverosímiles sobre la reconstrucción del espacio político tras la salida de Macron de aquí a cinco años y el incierto futuro de Mélenchon y otros dirigentes actuales.

Sin embargo, la trascendencia del pacto de la izquierda francesa va mucho más allá del contexto nacional. En realidad, ilustra dramáticamente la mutación del entorno en el que se ubica la socialdemocracia hoy. Y nos recuerda una vez más que, lejos de despreciar las formas frecuentemente demagógicas de las nuevas fuerzas emergentes, debemos centrar la atención en la decepción ciudadana que las impulsa. Por eso, se tiende a hablar más de los riesgos de la socialdemocracia por cuestionar algunos de sus principios políticos, pero mucho menos de cómo preservarlos en el futuro. Dos estrategias políticas se contraponen como respuesta. Por un lado, la de quienes defienden la integridad socialdemócrata rechazando los tratos con los nuevos movimientos radicales a su izquierda, a menudo teñidos de retórica populista. Con esa oposición, sugieren esperar a que el temporal amaine y confiar en la lealtad de sus antiguos electores. Por otro lado, la de quienes recurren al pragmatismo de la renovación mediante una entente con estas nuevas fuerzas, como manera de recuperar el pacto social que muchos creen roto. Son dos estrategias teóricas, porque en la realidad los partidos hacen lo que pueden. Con todo, la observación de cómo ha operado la socialdemocracia institucional en los últimos años apunta a una pauta común: con formas y discursos variables, la supervivencia del liderazgo político de la izquierda está pasando por pactar con la izquierda radical desde una posición de predominio más que de fuerza. Y de hacerlo para conjugar el pragmatismo con la incorporación de las nuevas demandas sociales, tamizadas por la experiencia gubernamental de quienes deben aplicarlas. Pedro Sánchez es quien probablemente mejor ejemplifica esa postura y sus contradicciones. Es una interesante divergencia con lo sucedido en la derecha, donde se replican los mismos dilemas estratégicos, pero con un resultado diferente. Mientras que la entente entre radicales y pragmáticos en la izquierda está sirviendo, de momento, para moderar a aquellos, esa misma entente en la derecha está arrastrando en muchos casos a democristianos y conservadores hacia posiciones más radicales. Ese parece ser el incierto precio que ha aceptado pagar el socialismo francés, aunque con ello apunta al horizonte que espera a la socialdemocracia, si no materializa sus promesas de reforma social: tras el sorpasso, viene la subordinación”.

ELECCIONS A IRLANDA DEL NORD

Crònica de Rafael RAMOS a La Vanguardia (8-05-22): La hora del Sinn Féin Los republicanos obtienen por primera vez la mayoría en la Asamblea del Ulster … Aumento sustancial del apoyo al Partido de la Alianza, el único ajeno al sectarismo y la división religiosa … Es la culminación de un proceso que comenzó en los noventa cuando el IRA decidió cambiar las armas por las urnas … Los ganadores aspiran a un referéndum de reunificación antes de cinco años (…) “Mientras el bloque protestante centró su campaña en el rechazo a los acuerdos comerciales del Brexit, los republicanos del Sinn Fein, con un programa económico de izquierdas, puso el énfasis en la construcción de viviendas y la mejora de la sanidad y educación. Y no habló para nada de la reunificación de la isla, el tema tabú. No lo hizo hasta ayer, cundo ya acariciaba la victoria, y O’Neill dijo que confía en que haya un referéndum antes de un plazo máximo de cinco años. Una idea que, lejos de tranquilizarlos, pone los pelos de punta a los protestantes La reunificación no va a ser fácil en un término tan corto, porque los acuerdos del Viernes Santo señalan que deberá celebrarse una consulta cuando “esté claro que es el deseo de la mayoría”. Y además, la república tendría que dar el visto bueno (al fin y al cabo sería quien pagaría la factura, como hizo Alemania Occiental tras la caída del Muro). Ahora, según las encuestas, sólo una tercera parte de los votantes del conjunto de la isla tienen claro que lo quieren. La revolución política en el Ulster no es sólo por la victoria del Sinn Féin por primera vez en la historia. También porque la gente acepta cada vez menos el encorsetamiento político y religioso. No todos los protestantes son partidarios del Brexit, y muchos le ven la gracia al acceso doble a los mercados de la UE y el Reino Unido. No todos los católicos desean la reunificación, y muchos le ven la gracia a estar a caballo entre Londres y Dublín. Y el denominador común es la preocupación por los problemas cotidianos, la inflación, el precio de la energía, las listas de espera en los hospitales… Quizás la victoria del Sinn Fein sea más simbólica que otra cosa. Pero en el Ulster los símbolos lo son todo2.

Article de Lluís FOIX a La Vanguardia (11-05-22): Una oportunitat irlandesa   El Sinn Féin, ex braç polític de l’IRA, ha guanyat les eleccions sobre l’eix social i no sobre el nacional … El Brexit ha estat, fins avui, un error i un mal negoci (…) “Ningú no havia previst que el Sinn Féin guanyaria les eleccions locals a l’Ulster. Durant anys i anys el Sinn Féin era presentat com el braç polític de l’IRA i un possible interlocutor per resoldre el conflicte. El més inesperat és que la victòria a la província nord-irlandesa no s’ha produït per una campanya reivindicativa sobre un referèndum per unificar Irlanda, sinó que l’eix central ha estat la promesa per lluitar contra l’alt cost de la vida. No ha guanyat amb les reivindicacions nacionalistes, sinó amb les socials. La vencedora, Michelle O’Neill, no plantejarà un referèndum d’unificació de l’illa, però, com deia Ernest Renan respecte d’ Alsàcia i Lorena, no parlarem mai del tema però sempre hi pensarem. La paradoxa inesperada és que unes eleccions al bastió britànic d’Irlanda posen sobre l’imaginari col·lectiu irlandès la possibilitat de la fins ara impensable unificació de l’illa. Les dificultats britàniques són les oportunitats irlan­deses, es deia als ambients na­cionalistes de Dublín, abans i després de la independència del 1921. La històrica victòria del Sinn Féin no ha obeït a qüestions sentimentals o patriòtiques irlandeses. Ha estat una de les moltes conseqüències del Brexit, liderat i executat per Boris Johnson, que presumia que fora de la Unió Europea es viuria millor. Però la República d’Irlanda, pobra i explotada històricament, és més rica que la província britànica del nord de l’illa. El fet de pertànyer a la UE ha estat un factor determinant perquè un partit que té en l’horitzó la unitat irlandesa en clau europea guanyés per primera vegada. Anglaterra se’n va anar d’Europa, l’Ulster buscarà a llarg termini la unitat irlandesa i Escòcia espera un nou referèndum. El Brexit ha estat, fins avui, un error i un mal negoci”.

Article d’Ignacio MOLINA a Agenda Pública (9-05-22): Irlanda del Norte: de la consociación a la conciliación    [7] La sociedad norirlandesa está haciendo su propio viaje hacia un futuro menos sectario desde el punto de vista social, más secularizado en lo religioso, y que ha dejado de estar obsesionado por el estatus político (…) “la lectura más trascendental que puede hacerse de este proceso electoral apunta a la superación a largo plazo de los odios entre católicos y protestantes que tanto han marcado la historia de esta esquina del viejo continente. Un progreso lento, como el recuento de papeletas realizado en estos días, y sometido todavía a enormes desafíos, pero nítido. El único partido que avanza ha sido Alianza; una formación europeísta y liberal que hace años abandonó expresamente el unionismo y tiene como principal punto de su programa la reivindicación de la concordia. Acaba de doblar escaños y ya está en el 20% de la Asamblea de Stormont.

Como es sabido, el Acuerdo del Viernes Santo, que pronto cumplirá su 25 aniversario, constituye la piedra angular sobre la que se ha ido construyendo el fin de la violencia. Además de regular la entrega de armas por parte del IRA y de los paramilitares protestantes, estableció una gobernanza consociacional, o de consenso obligado, que solo permite ejercer la autonomía si los antiguos enemigos irreconciliables consienten compartir el poder, hasta el punto de que las diferentes carteras ministeriales se asignan conforme al método D’Hondt a partir de sus representantes electos. Aquel pacto fue posible porque en 1998 tanto unionistas como nacionalistas estaban liderados por sendos partidos moderados y porque, además, Reino Unido e Irlanda pertenecían entonces a la UE.

Ninguno de esos dos factores facilitadores ha resistido el paso del tiempo. En las segundas elecciones celebradas tras el Viernes Santo, el DUP —entonces dirigido por el reverendo ultra Ian Paisley— adelantó al centrista Partido Unionista del Ulster mientras el Sinn Féin, cuyos líderes acababan de quitarse el pasamontañas, hacía lo propio en el otro lado superando al Partido Socialdemócrata y Laborista. Aquel doble sorpasso que dio el protagonismo a las respectivas versiones radicales de ambos bandos llevó a un largo bloqueo hasta que en 2006 extenuantes conversaciones convencieron a Paisley de tener como viceprimer ministro al exconvicto terrorista republicano Martin McGuinness. Una estupenda película, The Journey, narra el viaje físico y mental de ambos líderes hasta alcanzar aquella proeza.

En los últimos 15 años no ha sido nada fácil esa coexistencia entre polos extremos y el Brexit ha agudizado turbulencias, haciendo cada vez más difícil la formación de gobiernos en aplicación de la solución consociacional. Si en su día sirvió como mal menor, hoy tiende más bien a subrayar el pasado —la división a partir de líneas etnoreligiosas— y a propiciar ejecutivos efímeros que obligan a frecuentes suspensiones del autogobierno. En cualquier caso, con independencia del debate sobre si conviene o no superar ese sistema, capas cada vez más grandes de la sociedad norirlandesa están haciendo su propio viaje hacia un futuro menos sectario desde el punto de vista social, más secularizado desde el religioso y que ha dejado de estar obsesionado por el futuro estatus político. El éxito de Alianza, que es reveladoramente el partido mayoritario entre las mujeres, se une a una progresiva moderación y feminización de dirigentes en el resto de partidos (incluyendo a la anterior primera ministra unionista Arlene Foster y a la nacionalista Michelle O’Neill que aspira ahora a ser investida como tal). El gran reto es saber culminar ese proceso de reconciliación, y hacerlo en el contexto cada vez más polarizado en que juega hoy la política británica y la mayor parte de las democracias occidentales. Nadie habría pronosticado en mayo de 1972, a las pocas semanas del terrible Bloody Sunday, que la competición centrípeta iba a ser la principal tendencia que marcaría Irlanda del Norte justo medio siglo después”.

ESPANYA

El futur de la legislatura

Editorial de El País (8-05-22): La legislatura en el diván   Las múltiples crisis que ha vivido el Gobierno esta semana exigen una salida clara para garantizar la continuidad de la legislatura  (…) “En este momento, todas las expectativas de recuperación de la estabilidad se cifran en el encuentro al que se han emplazado Sánchez y Aragonès, quizás en la desclasificación de los documentos secretos que expliquen a la opinión pública por qué y en qué fecha el CNI consiguió autorización judicial para espiar a un vicepresidente de la Generalitat de Cataluña y en la asunción de responsabilidades en el CNI por la quiebra de la seguridad de las comunicaciones del presidente, la ministra de Defensa y el ministro del Interior. El PSOE no ha querido sumar sus votos a la creación de la comisión parlamentaria de investigación que le reclaman todos sus socios de legislatura. La delicadeza de las materias que manejan los servicios de inteligencia tiene que encontrar, a propósito de esta crisis, un cauce de explicaciones a la opinión pública, que asiste atónita a la sucesión de revelaciones sin que a estas alturas nada esté claro. La anunciada comparecencia del presidente del Gobierno en el Congreso, aún sin fecha y forzada por toda la oposición, será la ocasión. Ni el PSOE ni ERC tienen incentivos políticos para acortar una legislatura que está permitiendo abrir el camino de la normalización institucional entre el Gobierno central y el de Cataluña y centrar la acción política en la gestión de la vida de los ciudadanos. Pero la grieta sigue sin cerrar, el PP ha puesto en circulación la idea de “caos” gubernamental —pese al apoyo ofrecido al Gobierno en el rechazo a la comisión de investigación— y hay razones evidentes de responsabilidad política que recomiendan cerrar esta crisis cuanto antes con las explicaciones necesarias aunque estén limitadas por la misma naturaleza reservada del problema. Fue el propio Sánchez quien recordó en Barcelona su compromiso de agotar la legislatura: está en su mano tranquilizar a la opinión pública y gestionar la situación con sus socios de gobierno y sus aliados para que el horizonte electoral de finales de 2023 siga siendo viable”.

Article de Soledad GALLEGO-DÍAZ a El País (8-05-22):  Las opciones del presidente    [8] La alternativa a adelantar las elecciones generales sería solicitar la cuestión de confianza ante el Congreso   (…) Cuando se produce un desgaste acusado del Ejecutivo o de la actividad parlamentaria, se puede anticipar las elecciones generales o plantear una cuestión de confianza que permita identificar un proyecto político común y que obligue a cada socio a posicionarse frente a lo que quede de legislatura.

Quedarse quieto es también una opción, pero posiblemente la más arriesgada. En el actual escenario político, exige tener mucha confianza en que apurar el plazo electoral permitirá a Yolanda Díaz construir una alternativa plausible a Unidas Podemos y, sobre todo, que Pedro Sánchez podrá recuperar confianza y autoridad, aprovechando su asistencia a la cumbre del G-20 en Nueva Delhi y la presidencia de turno de la Unión Eu­ropea, en julio de 2023. Y también que el PSOE será capaz en esos meses de animar a un electorado socialista cuyo grado de movilización será posible calibrar en las inmediatas elecciones autonómicas andaluzas.

A la espera de esos datos, lo que las encuestas muestran es que existe malestar en el electorado de izquierda, provocado por factores muy distintos, pero que impiden que el Gobierno le haga llegar con claridad los beneficios que proporcionan decisiones como la reforma laboral (con una bajada notable de la precariedad), la recuperación de un papel relevante en la UE o la mejora, pese a todo, del escenario político catalán. Uno de los factores más evidentes de esa escasa movilización socialista procede, sin duda, de la falta de percepción de un Gobierno unido, dispuesto a desarrollar sin vacilación una hoja de ruta en el año y medio que queda de legislatura. Falta un marco político común y sobra la percepción de que se cuenta solo con aliados de coyuntura, que mezclan problemas.

La dificultad para que los ciudadanos identifiquen un proyecto básico, centrado en la necesaria modernización del país, se junta además, en demasiadas ocasiones, con una falta de explicación racional de las decisiones políticas (como sucedió respecto al Sáhara Occidental). Tampoco ayudan a disipar el malestar las guerras culturales en las que cae el Gobierno, alejadas de los intereses reales de los ciudadanos y más destinadas a provocar antagonismos que a generar consensos, como la batalla en torno al movimiento feminista, que ha quedado roto y perplejo frente a las exigencias del empuje queer, respaldado por La Moncloa. La facilidad con la que el Gobierno se deja enredar en incómodas batallas en las que se termina expidiendo una especie de carné de “apto para votar izquierda” no ha ayudado a movilizar a su potencial electorado.

La alternativa a adelantar las elecciones generales sería solicitar la cuestión de confianza, prevista en el artículo 112 de la Constitución: “El presidente del Gobierno, previa deliberación del Consejo de Ministros, puede plantear ante el Congreso de los Dipu­tados la cuestión de confianza sobre su programa o sobre una declaración de política general”. La confianza se entenderá otorgada cuando vote a favor la mayoría simple de los diputados, y si no se alcanzara, daría lugar a la convocatoria de unas elecciones anticipadas. Pero habría obligado antes a que todos los socios de investidura se pronunciaran con claridad sobre sus objetivos políticos. ¿Existe un proyecto común o no? ¿Quieren que se complete la legislatura o no? Si se otorgara la confianza, el Gobierno y su presidente quedarían fortalecidos y se abriría un espacio de 15 meses de intensa actividad política en los que el nuevo liderazgo del Partido Popular no lo tendría fácil. Pero incluso si no lo consigue, el presidente habría reforzado su proyecto y obligado a cada uno a asumir su propia responsabilidad.

Article de Fernando VALLESPÍN a El País (8-05-22): La inestable estabilidad   El morbo mediático que producen estas trifulcas en el Ejecutivo hace que el foco se desvíe de cuestiones centrales en uno de los momentos más complejos políticamente en años (…) “Los costes de esta inestable estabilidad saltan a la vista. Las amenazas ubicuas son fuente de un deterioro institucional continuo y gran parte de las decisiones políticas van dirigidas a satisfacer reclamaciones de unos u otros grupos específicos, como la subasta en la que acabó convirtiéndose la aprobación del Presupuesto. Y algo no menos importante, al final acabamos hablando más de los problemas del Gobierno que de los problemas y los desafíos que debe afrontar este sufrido país. El morbo mediático que producen estas trifulcas hace que el foco se desvíe de cuestiones centrales en uno de los momentos más complejos políticamente en años. Y que incluso los propios logros gubernamentales acaben pasando casi desapercibidos. Como politólogo que soy no deben de fiarse mucho de mis predicciones, pero tengo para mí que quien acabará de romper esta frágil coalición de hierro no serán algunos de sus apoyos. Lo hará el propio presidente cuando considere que acudir a las urnas de la mano de sus socios es más perjudicial que escenificar un divorcio. Como es lógico, se producirá en la antesala de las generales. O, si no, al tiempo”.

Article de Cristina MONGE a El País (12-05-22): Una buena gestión no es suficiente  Llegados a este punto con el ‘caso Pegasus’, al Gobierno solo le queda aplicar la máxima transparencia posible para aclarar un asunto que poco o nada le beneficia (…) “Desde que Winston Churchill perdió las elecciones tras ganar la guerra, no hay duda de que en democracia una buena gestión no es suficiente para revalidar el Gobierno. Hace falta que en la esfera pública las luces sean más que las sombras. En democracia la exhibición de los logros del Gobierno compite con las críticas planteadas por la oposición y otros actores. Se podría hablar mucho de cómo la calidad de la crítica de la oposición ayuda a mejorar o empeorar la democracia. Y otro tanto de la importancia que tiene que el Gobierno valore adecuadamente la trascendencia de cada crítica y la gestione con máxima diligencia. El caso Pegasus es un buen ejemplo de cómo una errónea valoración de su trascendencia y una errática gestión mediante cierres en falso desembocan en una inflamación de la polémica. Con todas las limitaciones que plantean los temas de inteligencia, llegados a este punto al Gobierno solo le queda aplicar la máxima transparencia posible para aclarar un asunto que ocupa un espacio en la conversación pública y que poco o nada le beneficia. La mera sombra de la duda es capaz de infligir un daño mayúsculo cuya capacidad destructiva crecerá cuanto más tarde en aclararse”.

Article de Josep RAMONEDA a El País (6-05-22): A favor de la mayoría plural     El Ejecutivo de coalición ha demostrado que se puede gobernar desde la diversidad, que es posible discrepar sin romper, y que se pueden conseguir complicidades importantes incluso más allá de sus propias fronteras  (…) “En un momento de mutación del sistema económico y del marco comunicacional, en el que a menudo los ciudadanos se sienten dejados de la mano de Dios por parte de los gobernantes, en los que cada vez confían menos, la política se parapeta cada vez más en lo identitario. Se atrapa a los votantes con apelaciones a lo fundamental —lo que nos constituye como diferentes de los demás— y con la construcción de chivos expiatorios para fomentar el miedo. En este contexto, la pluralidad activa de la actual mayoría es un instrumento útil contra las apelaciones a la sumisión incondicional. La resistencia de la vieja política y de importantes sectores económicos y mediáticos es evidente. Su recurso es el fantasma del populismo, categoría con la que se pretende distinguir lo admisible y lo inadmisible en democracia y, por tanto, empequeñecer el espacio de lo posible. Un concepto que etiqueta a quienes se supone que quieren subvertir la democracia en nombre del pueblo. En la medida en que el llamado populismo de izquierdas lleva más de dos años gobernando con pleno respeto al entramado constitucional, el fantasma decae. Populismo ya sólo es un recurso demagógico para equiparar extrema derecha y extrema izquierda. O dicho de otro modo, una manera de blanquear a la extrema derecha que viene reiterando su intención de acabar con derechos fundamentales de los ciudadanos. La pluralidad del Gobierno de Sánchez es ahora mismo la mejor aportación a la democracia liberal. Y se equivocaría el presidente si cayera en la tentación centrista, que sólo daría alas a la extrema derecha” (…)

Article de Juan-José LÓPEZ BURNIOL a La Vanguardia (7-05-22):  L’hora dels moderats   De debò pensa Sánchez que les coses són com ell les diu? Si ho creu així, està perdut (…)” Insisteixo, per tant, que el PSOE i el PP haurien d’acordar entre ells mitja dotzena de temes bàsics, començant per un pacte que afrontés les greus conseqüèn­cies de l’actual crisi econòmica, per evitar així els efectes desestabilitzadors del sistema provocats, de continu, per la necessitat d’obtenir suport parlamentari de partits que són pels seus fets, quan no també per les seves paraules, clarament antisistema. El que no els exclouria de la dialèctica democràtica pel degut respecte a la innegable legitimitat dels seus vots, sinó que només evitaria, en defensa precisament d’aquesta democràcia, que exerceixin una tasca contínua de demolició del règim” (…)

Article de Juan RODRÍGUEZ TERUEL a Agenda Pública (11-05-22): Yolanda Díaz tras Andalucía   Ante la propuesta de ruptura encarnada por Pablo Iglesias, la ministra personifica la adaptación reformista al poder; del intento de ‘sorpasso’ al PSOE a la voluntad de complementarlo para mantenerlo (…) “La incógnita es cómo reunificar ese espacio. Mientras que en un nuevo partido generado por penetración como Ciudadanos puede bastar con que el secretario de organización se lleve la guía de contactos telefónicos para precipitar su pase al adversario, en el caso de Podemos lo que queda tras la implosión de los círculos violetas es un reguero de partidos, candidaturas o núcleos personales que dejan un espacio difícil de recomponer. Un patrón histórico que se repite: ni el PCE post-Transición, ni IU, ni Podemos han sabido o podido unificar la izquierda radical en una fuerza que mantenga una representación parlamentaria estable y resistente a la provisionalidad de los votantes.

La novedad es que en el pasado el retroceso electoral de ese espacio beneficiaba al PSOE por defecto. Ahora, eso es menos seguro, porque su crisis puede desmovilizar a una parte de la izquierda, fulminando también el sostén de la mayoría gubernamental.

Quizá los promotores del proyecto de Díaz puedan pensar que este problema organizativo puede superarse gracias a una fuerte personalización en torno a la ministra. Se trataría de reeditar así la capacidad de arrastre que el liderazgo de Iglesias demostró entre 2014 y 2016. Pero eso también está quedando en entredicho en Andalucía.

Y es que el personaje Yolanda aparece como un reverso de lo que fue Pablo. En vez de una fuerza contra el sistema, Díaz se proyecta como un actor del Gobierno. Ante la propuesta de ruptura encarnada por Iglesias, la ministra personifica la adaptación reformista al poder. Del intento de sorpasso al PSOE, a la voluntad de complementarlo para mantenerlo. De abrazar la retórica del populismo a ejercer la pragmática de la popularidad. La aspiración de Díaz ya no puede ser el asalto a los cielos, sino evitar que lo haga el PP de la mano de Vox.

El resultado se refleja en sus cifras: es percibida mucho más moderada —siempre un punto más a la derecha que Iglesias, casi más cerca del PSOE que de Podemos— y más popular: su valoración llega a superar hasta en dos puntos la que recibía Iglesias en sus mejores momentos, en buena parte gracias a la puntuación recibida entre quienes no la votarán nunca.

Pero, al final, el gran talento de Iglesias fue aglutinar la fuerza de los demás partidos para elevarse a sí mismo y a Podemos, en beneficio de Pedro Sánchez. La división de la izquierda andaluza abre dudas de que Díaz pueda mantener esa ecuación”.

Article d’Esteban HERNÁNDEZ a El Confidencial (6-05-22): La animadversión entre Yolanda Díaz y Pablo Iglesias: un nuevo capítulo   La vicepresidenta segunda viajó a Andalucía para respaldar a su candidata, Inmaculada Nieto. La batalla abierta en las izquierdas por el liderazgo puede anticipar tensiones mayores con Podemos … El remedio al mal de la izquierda parecía ser un frente amplio con Yolanda Díaz de rostro visible. Hoy, es un poco menos factible … Una ruptura en Andalucía le vendría bien a Díaz, que podría culpar del fracaso al cainismo y después proponerse como solución definitiva … El plan previsto por las izquierdas se ha desvanecido con la invasión de Ucrania. Y, además, las derechas están cada vez más fuertes … Jugar la baza de las tres candidaturas, si las tensiones van en aumento, no es descartable

Article d’Antoni PUIGVERD a La Vanguardia (9-05-22): L’atracció de l’abisme Espanya no té males cartes geopolítiques, però té moltes ganes de naufragar (…)  “La suma de crisis (econòmica, política, judicial, territorial) crea confusió. Però, de fet, tot el que passa pot resumir-se en dues grans esferes de problemes: la crisi territorial (procés); i la ingovernabilitat deguda a la fragmentació (Podem, Cs, Vox, Cup). Darrere d’aquests dos problemes hi ha tres factors. Ja he subratllat el cultural: l’obsessió per esclafar l’adversari. Els altres dos són la desigualtat; i l’irredentisme. Desigualtat. Qui va pagar la crisi del 2008 van ser els més febles: devaluació del preu del treball, precarització dels joves. No pot estranyar, per tant, l’ascens del populisme, que simplifica la solució, però –atenció!– diagnostica la causa. Irredentisme. La crisi de l’Estatut va deixar el catalanisme en calçotets i va reforçar les posicions excloents: independentisme i neocentralisme. La solució per als grans problemes de fons és òbvia. Fa anys que se sap. Uns pactes com els de la Moncloa que permetin repartir els costos de la nova crisi imposada per la suma de covid i guerra; i un pacte d’Estat que repari l’anomalia de l’Estatut i ajudi els nacionalismes català i espanyol a pujar al tren de la moderació. Aquests pactes haurien de convidar no només PP i PSOE sinó tothom que s’hi senti concernit. En un moment internacional tan delicat, aquests pactes permetrien encarar el futur amb serenitat. Però no tindrem aquesta sort. Ningú no tindrà el coratge de reconèixer l’adversari (i si el tingués, els nuclis durs i les seves trinxeres mediàtiques no li ho perdonarien). El món que va sorgir de la caiguda del mur de Berlín s’enfonsa, i Espanya, que no té males cartes geopolítiques, té moltes ganes de tornar a naufragar”.

Article de José María LASSALLE a La Vanguardia (7-05-22): España y el efecto Europa    [9] España debe acallar la polarización mediante la sintonía europea de los dos partidos de Estado … A raíz de la amenaza rusa podemos ser muy relevantes en la geopolítica del Viejo Continente    “La estabilidad de España e, incluso, su supervivencia en medio de la jungla geopolítica hacia la que evoluciona la globalización serían imposibles en estos momentos sin contar con Europa. Gracias a ella disponemos de una red de seguridad política, económica e institucional que nos permite afrontar la complejidad de un mundo que se hace cada vez más hostil. No solo para la vigencia de la democracia liberal, sino para garantizar las bases de la prosperidad que la sustenta.

Sorprende que nuestra política no repare en ello. Como tampoco lo hace la sociedad española, que no es consciente del peso real que aporta Europa al mantenimiento de nuestra paz social. El efecto Europa siempre fue importante desde la transición. Pero lo es mucho más ahora. Especialmente desde que prosperó la moción de censura que dio el gobierno de España a Pedro Sánchez con tan solo 85 diputados socialistas. Desde entonces, no puede entenderse la estabilidad de nuestro país sin el factor europeo. Lo vimos durante la pandemia y la política europea de vacunas, pero también con la gestión de la crisis económica y la obtención de los fondos de recuperación Next Generation. De hecho, a medida que la política española se ha polarizado en los debates sociales por el aumento del peso de las fuerzas radicales y ortodoxas, en la práctica ha operado discretamente un contrapeso moderador que, desde Europa, ha favorecido el éxito de las iniciativas que han contribuido a garantizar nuestra estabilidad.

Gracias a este efecto, estamos salvando nuestro país de sí mismo, de sus malos humores y problemas endémicos. Esta circunstancia delata sutilmente una estrategia europea que nunca ha sido explicitada, pero que ha hecho posible que la paz social se mantenga en nuestro país, aunque cogida de alfileres. Por eso, ahora, cuando Europa necesita que todos nos alineemos junto a ella frente a la amenaza rusa desatada con la guerra en Ucrania, no podemos fallarle. Más aún cuando esta conflagración descubre trágicamente que nos enfrentamos a un escenario repleto de inseguridades globales que nos somete como país a un jaque permanente. Para evitarlo nos faltan capacidades en solitario a la hora de abordar con éxito su gestión. Una falta de autonomía que es consecuencia de dos factores: por un lado, la envergadura descomunal de las amenazas y, por otro, las debilidades estructurales innatas a la realidad española y que entorpecen y dificultan nuestra capacidad de respuesta.

Por tanto, sin Europa, estaríamos expuestos en estos momentos al riesgo de un jaque mate. Entre otras cosas, por una problemática que, hoy por hoy, somos incapaces de neutralizar porque está arraigada políticamente en el sentimiento cainita que tan bien plasmó Goya con su Duelo a garrotazos . La tesis no es nueva. Afloró en los debates regeneracionistas, aunque fue resuelta también por un Ortega clarividente que afirmó que España era el problema pero “Europa la solución”. Un siglo después, la reflexión orteguiana sigue en pie, pues: ¿alguien se imagina cómo serían las cosas si no tuviéramos a Europa como reaseguro? ¿No es ella realmente la que evita que se agudicen los problemas nacionales con los que convivimos a diario?

Esta circunstancia nos obliga a pensar nuestro presente nacional en una clave más europea que nunca. Eso exige que los dos partidos de Estado que tiene nuestro país estén a la altura de las circunstancias y cumplan ambos con Europa. Sin matices ni ambigüedades y, menos aún, sin tacticismos ni demagogia. La guerra de Ucrania es la prueba definitiva de la sinceridad de cualquier compromiso con Europa. No solo por el peligro que conlleva para la propia continuidad del Viejo Continente y sus ideales, sino por la oportunidad de avanzar, si superamos con éxito este momento excepcional, en la conformación definitiva de una patria común que agrupe a los países europeos en una verdadera comunidad política a nivel global.

Activada la variable geopolítica por la invasión rusa, España debe acallar la polarización que la divide mediante la sintonía europea de los dos partidos de Estado. Esto significa que debe orientar todas sus energías en alinear sus propósitos y objetivos con la política europea. Primero, por solidaridad con Europa, pues no hay que olvidar que la modernización española y la consolidación de nuestra democracia han sido consecuencia del apoyo material e inmaterial de Europa. ¿Acaso alguien cree que nuestro progreso económico ha sido posible, por ejemplo, sin los fondos de cohesión? Segundo, por convicción europeísta, porque los fundamentos de la unidad europea son resultado de reivindicar una herencia judeocristiana y grecorromana que es también la nuestra. Y tercero, por necesidad y oportunidad, ya que fuera de Europa seríamos insignificantes a nivel global, pero dentro de ella podemos ser muy relevantes en el proceso de reconfiguración de los ejes geopolíticos del Viejo Continente a raíz de la amenaza rusa.

Precisamente por esto último, es imprescindible que los dos partidos de Estado sumen sus esfuerzos para aprovechar una oportunidad estratégica que refuerce nuestra posición y contribuya desde la península Ibérica a la estabilidad de Europa. Estar lejos de los frentes de batalla y las amenazas geopolíticas más directas nos convierte en una retaguardia logística imprescindible. Especialmente si el Mediterráneo se ve afectado por las consecuencias de la guerra en su cuenca sudoriental y en el Oriente Próximo. Si la crisis financiera del 2008 mutualizó la deuda y reforzó el eje norte-sur dentro del continente dando más poder a quienes defendían la austeridad, ahora, la guerra de Ucrania debe suponer un cambio en la relación de fuerzas dentro de Europa. Primero, mutualizando el miedo y, segundo, introduciendo un nuevo eje este-oeste que dé más poder a quienes más seguros están frente a la amenaza geopolítica. Estas circunstancias, sumadas a la necesidad de que Europa, tras el Brexit, conserve una mirada atlántica que solo puede liderar España gracias a su relación con América Latina, nos brinda la posibilidad de vivir un momentum que resignifique la centenaria reflexión orteguiana. No me cabe duda de que si los dos grandes partidos de Estado colaboran lealmente para que España deje de ser el problema, entonces, Europa será la oportunidad”.

Enquestes

Enquesta d’IMOP-Insights (25-04/8-05/22) per a El Confidencial (11-05-22): La derecha se mantiene y amplía a 10 puntos su ventaja sobre la izquierda   El PP ganaría las elecciones generales con el 26,4% y 105 diputados, casi empatado con el PSOE, con el 26,3% y 104 escaños. Abascal es el más votado entre los hombres y Sánchez, entre las mujeres … Si PSOE y Podemos lograran poner de acuerdo a todas las formaciones más allá de la derecha, habría un empate entre los bloques … Estimació de vot i escons: PP, 26.4% (105 escons), PSOE, 26.3 (104); Vox, 19.8 (69); UP, 10.6 (29); ERC, 2.9 (13); Cs, 1.9 (0); JxC, 1.8 (8); PNV, 1,6 (7); Bildu, 1.2 (5); MP, 1.1 (1); CUP, 0,9 (2); BNG, 0.8 (1); Compromis, 0.8 (1); CC-NC, 0.3 (1); NA+, 0.2 (1); PRC, 0.2 (1); TE, 0.1 (1)

Enquesta de Sociométrica per a El Español (9-05-22): Feijóo recorta 2,5 puntos en un mes: el PP ganaría hoy las elecciones al PSOE por un escaño      El PP obtendría 102 escaños frente a los 101 del PSOE que conseguiría el 25,3% de los votos … Estimació de vots i escons: PSOE, 25.3 (101); PP, 25.0 (102); Vox, 19.1 (68); UP, 11.3 (29); MP, 3.0 (5); ERC, 3.0 (13); Cs, 2.7 (1); JxC, 1.9 (8); PNV, 1,6 (7); Bildu, 1.2 (5); España Vaciada, 1.2 (3); CUP, 0.9 (2); BNG, 0.7 ( (2); CC-NC, 0.5 (2); NA+, 0.4 (2); PRC, 0.1 (0)

Enquesta del CIS (26-29/04/22) sobre qüestions d’actualitatEl 90,4% de los españoles está harto de la crispación política, según el CIS … El 92,2% exige a los partidos que alcancen pactos de Estado, casi el 80% está preocupado por el tono del debate público y el 62,5% culpa de este ambiente cruento a los políticos 

El cas Pegasus … 

Article d’Ignacio ESCOLAR a elDiario.es (6-05-22): Ocho claves sobre el       [10] Las explicaciones que ofreció en el Congreso la directora de los servicios secretos dejan una sospecha en el aire: que hay más de un grupo que utiliza Pegasus en España. No solo el CNI   “1. La gran incógnita: si el CNI solo espió a 18, ¿quién está detrás de los 47 que faltan hasta sumar los 65 independentistas que fueron atacados con Pegasus, según la investigación de Citizen Lab? Las explicaciones que ofreció en el Congreso la directora de los servicios secretos dejan una sospecha en el aire: que hay más de un grupo que utiliza este troyano en España. No solo el CNI.

2. Para espiar hacen falta dos cosas: los recursos y el interés. Y por eso es verosímil la hipótesis de que Marruecos esté detrás del espionaje al presidente del Gobierno, a la ministra de Defensa, a la exministra de Exteriores y al ministro del Interior. Porque había un motivo: la crisis entre ambos países por la decisión del Gobierno de España de acoger al líder saharahui Brahim Gali. Porque las fechas coinciden. Y porque Marruecos también cuenta con los recursos para esa operación.

3. La hipótesis marroquí podría servir para explicar el espionaje a Sánchez, a Robles, a González-Laya y a Grande Marlaska. Pero, ¿qué interés podría tener Marruecos o cualquier otro gobierno extranjero en intervenir los teléfonos del resto de los independentistas, empezando por los expresidentes Torra, Mas y Puigdemont?

4. Las explicaciones que ofreció este jueves la directora del CNI a los portavoces parlamentarios –lo que sabemos de lo que pasó en esas cuatro horas está contado en esta información– dejan también varias preguntas sin responder. Entre ellas, ¿quiénes son las personas espiadas cuyos nombres aparecían tachados en la documentación que los portavoces parlamentarios pudieron revisar?

5. ¿Conocía el Gobierno que el CNI estaba espiando al líder de ERC y entonces vicepresidente de la Generalitat Pere Aragonès? “Ni lo sabíamos ni lo podíamos saber”, responden desde Moncloa, donde explican que es el CNI el que decide a quien espía y es un juez quien autoriza la operación. Otras personas que, en el pasado, han tenido acceso a los reportes del CNI confirman que ésta es la forma habitual de funcionar. “Los informes de inteligencia nunca detallan las fuentes”, asegura un exdirigente ya jubilado: “Te cuentan las conclusiones pero no cómo se ha llegado hasta ellas”.

6. El problema para el Gobierno es de lógica matemática elemental. La parlamentaria, donde la legislatura se complica sin los votos a favor de ERC. Y también porque el trecho entre los 65 de Citizen Lab y los 18 que admite el CNI es un margen de error muy difícil de tragar. Desde el independentismo se señala abiertamente a una “cloaca” policial: a fuerzas de la seguridad del Estado descontroladas, que operan sin el mandato judicial. En el PSOE siguen negando esa posibilidad, pero tampoco ofrecen una alternativa verosímil. Más allá de cuestionar la veracidad de la investigación de Citizen Lab.

7. El espionaje a Pere Aragonès, que el CNI confirmó, está amparado por un juez del Supremo que autoriza este tipo de operaciones. Pero eso no le quita gravedad a la situación, porque Aragonès ya entonces gozaba de inmunidad parlamentaria, un principio democrático fundamental. Para procesar judicialmente a un diputado, en todas las democracias, su Parlamento lo tiene que autorizar. Es un trámite que casi siempre se suele autorizar, pero también es parte fundamental de la separación de poderes. ¿Es coherente con esta inmunidad parlamentaria que a un diputado se le pueda espiar?

8. Llegados a este punto, la legislatura está en una crisis de extrema gravedad. Sin ERC, el Gobierno pierde gran parte de su oxígeno parlamentario. Y para ERC tampoco es viable ignorar lo que sabemos hoy. El partido liderado por Junqueras y Aragonès hizo una apuesta arriesgada por el diálogo, que les generó muchas críticas internas dentro del mundo independentista. Y, por ahora, lo único que han obtenido de esa apuesta es una mesa de diálogo que no avanza y un espionaje del CNI. Si no hay pasos, y no llegan pronto, es muy difícil que el Gobierno pueda aguantar.”.

Entrevista a Fernando RUEDA a La Vanguardia (7-05-22): “El trabajo del CNI es informar al Gobierno”  Brecha de seguridad: “Pegasus existe desde hace años; se debía haber producido un sistema de defensa” (…) “Hay mucha gente que no quiere pegar la bofetada en la cara de su amigo. Entre el gobierno e independentistas parece que no hay una guerra, sino que están pegando patadas en el culo del CNI. El Gobierno lleva a cabo anualmente un listado, en el que dice qué tiene que investigar. El Gobierno dice y el CNI cumple órdenes. Y cuando tiene que hacer un pinchazo se lo pide a un juez. Por tanto, hay críticas al CNI que son claramente injustas porque cumple con su trabajo. Lo que nos puede gustar o no es lo que le dice el Gobierno qué tiene que hacer” (…) ¿En qué lugar queda un país en el que a su presidente le han robado 2,5 gigas de datos?Al mismo nivel que Estados Unidos, Merkel, Mohamed VI… El problema es que nosotros hemos hecho un reconocimiento de ello. Convocar una rueda de prensa desde Moncloa para reconocer que te han espiado el teléfono del presidente y la ministra es algo que se sale bastante de los comportamientos habituales. Una interpretación desde mi punto de vista es poder defender que ‘ha sido legal el de los independentistas, sin embargo el mío ha sido ilegal’.¿Afecta esto a la reputación del CNI entre otros cuerpos de inteligencia de otros países? Sin duda. Esto muestra que hay una clara falta de confianza del Gobierno, al menos del presidente y de algunos ministros en el CNI. Esa falta de confianza, sin duda, produce un deterioro. El problema es que hay veces que los servicios secretos amigos, de repente, dejan de pasarte información sensible porque piensan que no eres seguro, aunque eso dura lo que dura. Todo se recupera” (…)

Article de Marta PEIRANO a El País (7-05-22): Cada uno espía en su casa e Israel en la de todos   Todas las tecnologías secretas que use un Gobierno contra otro país se vuelven siempre contra sus propios ciudadanos. Pegasus ha demostrado que este concepto se cumple sin excepciones (…) “En el mundo del ciberespionaje hay otra frase hecha, un concepto que invocaba hace poco Sophie in ‘t Veld, la europarlamentaria que preside el comité de investigación sobre el uso de Pegasus y otros programas espía en los países de la UE. Dice que todas las tecnologías secretas que use un Gobierno contra otro país se vuelven siempre contra sus propios ciudadanos. “No solo ven a otros países como un peligro”, declaró In ‘t Veld en una entrevista, “sino que ven a sus propios ciudadanos como una amenaza, y son los ciudadanos quienes ahora se convierten en los sospechosos”. Pegasus ha demostrado que este refrán se cumple sin excepciones. Gobernar espiando es una droga que destruye las democracias y pone en peligro la seguridad nacional. La única forma de ganar es no jugar”.

Article de Miguel GONZÁLEZ a El País (8-05-22): ¿Es posible que Sánchez no supiera que Pere Aragonès estaba siendo espiado?  Tres exdirectores del CNI explican cómo elaboran sus informes los servicios secretos y de qué informan al Gobierno … “¿Es posible que Pedro Sánchez no estuviera informado de que el líder de ERC, uno de sus socios en el Congreso, estaba en el objetivo de los espías españoles? ‘No me lo creo’, responde contundente un exdirector del CNI. ‘Es probable que no lo supiera’, discrepa otro. ‘Depende’, zanja un tercero. Solo hay tres exdirectores en la historia del centro” (…)

… i les seves repercussions polítiques

Article d’Enric JULIANA  a La Vanguardia (8-05-22): La cuesta de las perdices  Pedro Sánchez cierra una de las semanas más inseguras de su mandato … Se está registrando un cierre de filas en el interior del CNI que el Gobierno no podrá pasar por alto … Aún se desconoce la dimensión real de la brecha abierta en los teléfonos del Ejecutivo … En la agenda hay una cita muy delicada: asamblea general de la OTAN en Madrid a finales de junio … Núñez Feijóo habla de ‘nacionalidad catalana’ en Barcelona para diluir el frente de rechazo … La tensión entre el grupo dirigente de Podemos y Yolanda Díaz puede acabar en una implosión … Sánchez teme perder aliados; el ‘nuevo’ PP teme quedar prisionero de Vox en Andalucía (…) “Quedarse sin aliados por la izquierda­. Esa es hoy la peor pesadilla­ para Sánchez, que sería rápidamente capturado por la política de concertación nacional. Quedar prisionero de Vox. Esa es la pesadilla de Núñez Feijóo­. Andalucía dirá”.

Article d’Isabel GARCIA PAGAN a La Vanguardia (7-05-22): Aragonès es un peligro, ahora sí   Si el espionaje fue en 2019, Aragonès podía estar tomando café en la Moncloa … Aragonès ha dado un paso adelante, acapara más focos que nunca y las encuestas internas sonríen a ERC (…) “En las filas socialistas pueden dar por hecho que ERC no dejará caer a Sánchez,. Y ERC lanza el reto: “¿Cuántas votaciones pueden ganar compaginando a Ciudadanos y Bildu?”. “Si no quieren dar explicaciones, que convoquen elecciones”. La amenaza forma parte de la escenografía porque los republicanos no están dispuestos a abandonar espacios de negociación ni sucumbir a los exabruptos de Carles Puigdemont dando por muerto cualquier diálogo. Las decisiones sobre el futuro de la legislatura se tomarán en cada momento y en función del contexto. “Y entonces, si no han actuado, las leyes caerán”. ¿Es Aragonès un peligro? Para Sánchez, ahora sí. “Hay que resolverlo”. Y tres semanas después, busca un hueco en la agenda…”.

Entrevista a Pere ARAGONÈS a Ara (7-05-22): “Una reunió amb Pedro Sánchez per si sola no resol res”  (…) “Vull deixar molt clar que no busquem una foto amb el president Sánchez. Una reunió per si sola no resol res. Ho resolen les mesures que s’adoptin. I això passa per la transparència, per l’assumpció de responsabilitats i per les garanties de no repetició” (…)

Entrevista a Oriol JUNQUERAS a El País (10-05-22): “No estamos aquí ni para tumbar gobiernos ni para apoyar al Gobierno”     “Estamos aquí para ayudar si se asumen responsabilidades y no vuelve a ocurrir” … El presidente de ERC evita señalar a Margarita Robles por el caso del espionaje. “Sería poco útil que propusiera un nombre”

Article de Josep MARTÍ BLANCH a El Confidencial (6-05-22): ERC no quiere ahorcar a Pedro Sánchez   Aragonès y la dirección colegiada que fija la estrategia de ERC no tienen ningún interés en propiciar un ahorcamiento político de Pedro Sánchez a tenor del escándalo Pegasus  (…) “El hecho disruptivo del caso Pegasus en la posición de ERC, de regreso al principio de este texto, es que por primera vez ha dejado de funcionar entre los republicanos el espantapájaros de un futuro Gobierno PP-Vox que pudiera sustituir al actual Ejecutivo. La consigna es que se puede ser paciente con la mesa de diálogo Gobierno-Generalitat, incluso aceptar que no dé ningún fruto, y que sigue siendo posible nadar y guardar la ropa con otros asuntos de menor enjundia. Pero no con Pegasus. De ahí que el mensaje a Pedro Sánchez sea que esta vez no puede haber una recomposición del tablero político sin que este tome previamente decisiones que permitan a los republicanos salvar la cara ante su público” (…)

Article de Guillem MARTÍNEZ a CTXT (10-05-22): Pegasus es de quien lo trabaja   Uno no se independiza de un Estado, sino de una época. En Cat, fiel seguidora de la Ley Mordaza, no hay voluntad política, nunca la ha habido, de independizarse de esta época. Y encima van y les espían (…) “Visto todo esto, admitir 18 casos legales de espionaje es reconducir la polémica hacia una balsa de aceite judicial. Un party is over impensable unos días antes. Respecto de los otros casos no reconocidos por el CNI se abre la posibilidad de que a) CNI y Gobierno mientan –no se lo creerán, pero hay gobiernos que mienten–, b) de que todo haya sido iniciativa del Deep State –por ejemplo, en otra ventanilla del CNI; lo divertido de ese asunto es que el Gobierno no se pondrá muy flamenco en una posible investigación, pues la prioridad de todo Gobierno, y en eso se juega la vida, es no chulear a su Deep State–, que c) todo ello haya sido iniciativa de otro Gobierno –The Guardian explícitamente, y el Gobierno implícitamente, apuntan a Marruecos–. Y finalmente tenemos la posibilidad d) que apuntaría a que los espionajes son iniciativa del único sujeto que, en el siglo XXI, es comparable al Estado en formas, libertad y mala sombra: una empresa. En todo caso, será el propio Estado el que investigue al Estado. Ni siquiera va a haber una comisión parlamentaria, esa broma. Lo que indica que la cosa es muy seria” (…) “El procesismo tenía, antes del lunes 2 de mayo, al Gobierno del Estado en la mano. ¿Qué falló? Falló el procesismo. No falló Citizenlab, no falló Ronan Farrow, no falló TNY, ni TWP. Es más, esas personas, entidades y medios aportaron el único rigor al asunto. Si hoy hablamos de más de 60 casos de espionaje, es por ese rigor colectivo. La cosa empezó a fallar en todos y cada uno de los contactos de ese pack con el procesismo, empezando por el primer contacto, uno de los redactores del informe, vinculado al procesismo. Citizenlab acostumbra, explica, a invitar a redactar sus informes a personas vinculadas a movimientos afectados por abusos gubernamentales. Pues bien, el procesismo no es un movimiento tanto como un Gobierno. Un Gobierno que ha subvencionado, además, al TNY. Dos cosas que ensucian el informe inicial, a pesar de sí mismo. Hay una tercera mácula. El redactor procesista, según informa El Triangle, mintióen su currículum. Al parecer algunos tramos profesionales de su trayectoria no son ciertos. Algo que afectaría a su honestidad. Lo que es otra forma de ensuciar un texto emitido por una organización incuestionable. Se trataría de una mentira pueril, que nos lleva a una pregunta crucial, y que desautoriza al procesismo incluso cuando tienen razón: ¿por qué el procesismo, ante cualquier tesitura, ante cualquier situación, incluso trivial, siempre miente? ¿Por qué un político, un periodista, un canal de tv o radio, un tuitero, el cuñado procesista con el que cenas en Navidad, entre todas las posibilidades de discurso, opta por el fake, ese objeto tan importante en el libro de Steven Forti sobre la extrema derecha 2.0? ¿Por qué siempre mienten, incluso cuando no es necesario, e invalidan, con ello, cosas razonables? Este apego por la mentira quizás es la explicación a que en el pleno del Parlamento Europeo que se realizó la semana pasada, en el que se trató el tema del Catalangate, hubiera cuatro y el cabo. Lo que es otra victoria gubernamental de Sánchez. Me temo.” (…)

Article de Javier PÉREZ ROYO a elDiario.es (7-05-22): ¿Es el momento de cortar cabezas?  En lugar de empezar exigiendo que se corten cabezas, como se está haciendo en España ¿por qué no se exige que el Gobierno presente un proyecto de ley en el que se tipifique como delito la posesión y el uso del programa Pegasus?   “Sabemos con seguridad que el teléfono de Angela Merkel durante los años en que fue canciller de Alemania estuvo intervenido, al menos por los Estados Unidos. Que yo recuerde a nadie se le ocurrió pedir que rodaran cabezas en el Gobierno o en los servicios de inteligencia del país. Y todavía no existía el programa Pegasus, ni habíamos oído hablar de Cambridge Analytica y otras herramientas por el estilo. Por lo que yo he leído, no creo que haya ningún Gobierno europeo que pueda dar garantías a su población de que no se va a poder hacer uso en su país de herramientas como las que incorpora el programa Pegasus. Mientras la empresa israelí que lo fabrica pueda venderlo y no haya ningún control sobre la forma y las condiciones en las que puede ser adquirido y utilizado, el programa se seguirá produciendo y seguirá siendo adquirido. Y seguirá siendo utilizado con los resultados que ya conocemos. Nadie, independientemente del lugar que ocupe en la arquitectura del Estado, puede impedirlo. Exigir, en consecuencia, que rueden cabezas no conduce a ningún sitio. ¿Garantizaría una cabeza cortada que no se podría volver a hacer uso de ese mismo programa o de otro similar?” (…)

Article de Máriam MARTÍNEZ-BASCUÑÁN a El País (11-05-22): Yo sufro, alguien tiene que ser cesado   La sensación que provoca el Gobierno con la destitución de la directora del CNI es que vuelve a poner a una institución del Estado en la picota haciéndonos creer que se limpia la mancha quitando a un peón (…) “hay tres formas que explican el funcionamiento de los servicios secretos. Primero, siguiendo directrices políticas: el Gobierno debe saber que se está espiando. Segundo, respetando ese ajuste entre medios y fines de acuerdo a razones políticas. Y tercero, espiando bien. Por eso, si las prácticas salen a la luz, entran todos los protocolos previstos por los sistemas democráticos que someten a responsabilidad política a las instituciones, incluso a los servicios secretos. La pregunta es si, con toda la información de la que disponemos, los ciudadanos podemos darnos por satisfechos con este cese. No somos ingenuos, aunque desde la atalaya de la victimización universal del impecable, un sector del independentismo nos trate como tales. Sabemos que la función principal del Estado de derecho es el control del poder, y que el Estado también debe tener la posibilidad de defenderse cuando se atenta contra él. Por eso, la sensación que provoca el Gobierno con el cese de la directora del CNI es que vuelve a poner a una institución del Estado en la picota haciéndonos creer que se limpia la mancha quitando a un peón. Parece que más que una rendición de cuentas propia de una democracia, lo buscado aquí es el desahogo de una Esquerra que habría saldado su ascetismo con la vieja máxima de Nietzsche: ‘Yo sufro, alguien tiene que ser culpable de esto’”.

Editorial de El País (11-05-22): Un cese inexplicado   El Gobierno destituye a la directora del CNI para atajar una crisis que tocaba la seguridad del Estado … “La destitución el martes de la directora del Centro Nacional de Inteligencia, Paz Esteban, es la decisión más contundente que toma el Gobierno para que el caso Pegasus no acabe dinamitando la legislatura. Es posible que sea también la última. La salida de Paz Esteban se daba por descontada desde que el Ejecutivo reveló que habían sido espiados el presidente del Gobierno, la ministra de Defensa, —y ahora se ha sabido que también el ministro del Interior más un intento frustrado al ministro de Agricultura—. Una grieta de ese calibre en la seguridad del Estado, una vez que trasciende, no puede quedar sin consecuencias. Y a ello se añade la difusión del espionaje a 18 dirigentes independentistas catalanes, entre ellos el entoncesvicepresident Pere Aragonès, sin que la propia Esteban revelara la información razonada que justificó pedir esa autorización judicial. Y sin que, según La Moncloa, se informara al Gobierno de un espionaje tan delicado a un cargo público representante del Estado. Nada de esto explicó el martes el Gobierno al anunciar el relevo en el CNI. Solo quedó claro que no fue una dimisión voluntaria. La ministra de Defensa no dio ninguna explicación sobre una “sustitución” de esta trascendencia, más allá de admitir que “puede haber fallos” y que “la seguridad completa no existe”. Todo el mundo entiende la opacidad con la que tienen que trabajar, por fuerza, los servicios de inteligencia, pero una vez que su trabajo sale a la luz, solo se cierra de verdad una crisis cumpliendo las exigencias de la transparencia democrática. Lo que no se menciona, sigue existiendo aunque no se mencione. Margarita Robles no ocultó ayer su satisfacción por que la elección de la nueva directora del CNI, Esperanza Casteleiro, refuerza su posición al tratarse de alguien de su máxima confianza que hasta ahora desempeñaba el cargo de secretaria de Estado en su ministerio. Las palabras de Robles en defensa del Centro Nacional de Inteligencia, su comprensión sobre los posibles fallos pasados y futuros, y el diagnóstico sobre la competencia y fiabilidad de su trabajo buscan reforzar la autoestima de un centro poco acostumbrado a la luz pública, pero también garantizar la seriedad de España de cara a la cumbre de la OTAN de Madrid de finales de junio. Difícilmente podría presentarse el Gobierno a esa cita con sus servicios secretos cuestionados por una brecha en la seguridad nacional. El cese era el gesto más obvio que el presidente del Gobierno podía ofrecer a ERC y al resto de grupos que lo apoyan (incluido su socio de gobierno Unidas Podemos). El cambio de tono de ERC, evidente en la entrevista de Oriol Junqueras en este periódico, y la decisión del cese —adoptada tras finalizar el análisis de todos los móviles del Gobierno— favorecen el anunciado encuentro de los presidentes Pedro Sánchez y Aragonès que, en teoría, debe constatar si ERC sigue siendo un aliado parlamentario para lo que queda de legislatura. Aún queda pendiente la decisión de desclasificar los documentos que justifican el espionaje a Aragonés, algo a lo que no se opuso el martes la ministra de Defensa. Pero este episodio ha revelado vulnerabilidades en las comunicaciones y una estructura organizativa del CNI que exigen reflexión y adopción de medidas para su control democrático y para evitar que un Gobierno ignore —según asegura La Moncloa— que se investiga a un cargo público, vicepresidente de un Ejecutivo autonómico. Todo ello puede y debe ser compatible con la naturaleza del trabajo de los servicios de inteligencia”.

Article d’Enric JULIANA a La Vanguardia (11-05-22): Al Govern se li cremarà l’ala esquerra  Hores després del relleu al CNI, el titular d’Exteriors sopava amb el seu homòleg marroquí … El CNI continua dins l’esfera de Defensa (…) “Relleu quirúrgic per evitar lesions en el sistema nerviós del CNI, quan falten menys de dos mesos per a l’assemblea general de l’OTAN a Madrid. La successora és Esperanza Casteleiro , fins ara número dos del ministeri de Defensa, estretament vinculada al servei secret. La Casa continua sota el comandament de gent de la Casa . La ministra Margarita Robles surt viva del tràngol, alhora que el ministre plenipotenciari Félix Bolaños aconsegueix resoldre l’equació amb Esquerra Republicana: les derivades de l’espionatge estranger al Govern central equilibren les derivades de l’espionatge intern als independentistes catalans. Pegasus tapa Pegasus. ERC no farà caure el Govern espanyol. Esquerra no té cap interès en aquesta caiguda, ja que destrossaria l’eix argumental de la seva actual política: l’aposta pel diàleg. Però necessitava un agafador. I l’agafador és el relleu quirúrgic al CNI. Més filigranes. Tots els ministres espiats estaven en contacte amb el dossier el Marroc, però ningú no acusa Rabat de cavalcar Pegasus. El ministre d’Afers Exteriors, José Ma­nuel Albares , va sopar ahir, precisament ahir, a Marràqueix, amb el seu homòleg marroquí, Nasser Bourita . Tot molt fi, tot molt quirúrgic. El Govern central no caurà per Esquerra. Al Govern central se li està incendiant l’ala esquerra, on Pablo Iglesias comença a renyar Yolanda Díaz per falta d’obediència”.

Article d’Alberto BUENO a Agenda Pública (11-05-22): El CNI el César   En un momento de conflicto bélico frente a Rusia y a semanas de que Madrid acoja la cumbre de la OTAN más importante en décadas, estos escándalos dañan la credibilidad del Estado español (…) “En definitiva, hay una dimensión legal acerca del trabajo del CNI que se debe aclarar, irrenunciable en todo Estado de derecho. Que el CNI provea de información y análisis sobre amenazas a los intereses o a las instituciones no debería ser noticia ni escándalo. Si acaso, sea esto un recordatorio de la perentoria necesidad, esta sí, de reformar la Ley de Secretos Oficiales (de 1968). Sin embargo, otros problemas no requieren de reformas procelosas, sino de respeto institucional: sustraerlas de intereses espurios y cortoplacistas, precisamente por mejor control democrático de los servicios de inteligencia. Una última cuestión añadida: en un momento de conflicto bélico frente a Rusia y a semanas vista de que Madrid acoja la cumbre de la OTAN más importante en décadas, estos escándalos dañan la credibilidad del Estado español. Que es el César quien, además de serlo, tiene que parecerlo”.

… i la connexió russa del procés

Reportatge d’Antonio BAQUERO (OCCRP), Kevin G.HALL (OCCRP), Alina TSOGOEVA (OCCRP), Jesús G.ALBALAT (El Periódico), Christo GOZEV (Bellingcat), Lorenzo BAGNOLI (IRPI), IStories, Stefano VERGINE (Il Fatto Quotidiano) a OCCRP (8-05-22): Fueling Secession, Promising Bitcoins: How a Russian Operator Urged Catalonian Leaders to Break With Madrid   [11] Catalonian leaders referred to the man who offered them troops and money to secede from Spain as “Putin’s envoy.” Reporters identified him as Nikolai Sadovnikov, a longtime diplomat who reportedly worked as a strategic adviser to the Russian foreign minister

Key Findings: On a trip to Barcelona in 2017, Nikolai Sadovnikov offered to give the Catalonians $500 billion to aid their attempts to make the region an independent state. … In return, he asked them to turn Catalonia into a haven for cryptocurrencies. … A Western intelligence agency described him as “an actor of Russian parallel diplomacy” who accompanied Foreign Minister Sergei Lavrov on trips around the Middle East … After Sadovnikov left Barcelona, text messages show the Catalonians stayed in touch through an intermediary. … The intermediary kept promising money, sending the Catalonians photographs of a suitcase full of cash and a certificate of deposit worth $500 billion. But reporters could only confirm he ever sent them a single bitcoin. … Sadovnikov held shares in four companies registered in a government-owned building in Red Square.

Article de J.G.ALBALAT a El Periódico de España (9-05-22): Un misterioso exdiplomático ruso se entrevistó con Puigdemont el día antes de la DUI   Una investigación periodística desvela que Nikolay Sadovnikov viajó a Barcelona el 26 de octubre de 2017 y se reunió con el entonces ‘president’

Eleccions a Andalusia

Enquesta de Sociométrica per a El Español (8-05-22): Moreno Bonilla mantendría una ajustada ventaja frente a la suma de la izquierda  Tendría 45 escaños frente a los 44 del PSOE y las coaliciones a su izquierda: podría gobernar sin Vox … Estimació de vot i escons: PP, 34.9% (44-46); PSOE, 25.3 (31-33); Vox, 16.1 (19-21); Por Andalucía, 10.8 (8-10); Adelante Andalucía, 4.3 (1-3)

Article de Pablo SIMÓN a El País (10-05-22): Sumas que restan   Si Yolanda Díaz espera heredar de manera natural el espacio político y electoral de Podemos, se está equivocando … “Uno de los mantras con más tracción en la izquierda es el de la unidad. Por tradición política, más fragmentada y doctrinal que la derecha, se entiende su persistencia. Sin embargo, a efectos prácticos, el éxito de una coalición preelectoral depende del contexto. Mírese sin ir más lejos Andalucía en 2018, donde tres derechas batieron a dos izquierdas. O el nacimiento de la coalición Unidas Podemos en 2016, que se dejó un millón de votos, o Castilla y León, donde la suma de Podemos e IU obtuvo menos apoyos que el primero en solitario en 2019. Para entender su conveniencia o no, un aspecto clave es la proporcionalidad del sistema electoral, que en el Congreso es un cortacésped, pero que a nivel autonómico es una cuchilla de afeitar. En Andalucía, con alrededor del 5% del voto se puede obtener un diputado en Sevilla, Málaga o Cádiz, pero con menos del 7% u 8% estás excluido en Huelva o Jaén. Por tanto, para ser viable, lo ideal es tomar este último umbral como punto de corte. Fragméntese lo que quiera, pero supere esa marca en todas las provincias para estar salvado.

El problema de la izquierda del PSOE es que no es el caso y, por tanto, su eficiencia traduciendo votos en escaños necesariamente será menor. Pero, además, los votantes anticipan este hecho haciendo que lo mecánico (aritmético) también sea psicológico. Si no está claro si mi partido favorito obtendrá representación, ¿voto por él o por un “mal menor” para que no gobiernen mis rivales? Y, atención, porque aquí las encuestas sí son relevantes al condicionar en qué medida uno u otro partido asoma la cabeza en la parte baja de la tabla. Ahora bien, es importante recordar que cualquier coalición preelectoral tiene rechazos cruzados: votantes que vienen del partido original, pero que la repudian. En una coalición uno más uno rara vez equivale a dos, y el artefacto resultante no suele conseguir agregar los votos de todos sus miembros. Algo que no es tan problemático si al menos permite alcanzar más umbrales críticos que le den escaños.

Lo evidente es que la chapuza en la formación de Por Andalucía les generará más costes en este sentido. Su absurdo parto ha provocado una cascada de reproches cruzados entre unos militantes y cuadros que después deben hacer campaña juntos, algo que se filtra al público. Desconfianzas que harán que más votantes se desmovilicen u opten por otras formaciones. Un hecho que apuntala la percepción de unas elecciones poco competidas, dado que el PSOE lo tendría difícil para sumar y recuperar la Junta. En cualquier caso, es indudable que esta pugna ha venido muy contaminada por las disputas entre Podemos y Yolanda Díaz. La toma de posiciones para mayo y las generales, la pugna por las marcas (que tienen que ver con cargos y dinero, es decir, poder) apuntan que, si la vicepresidenta espera heredar de manera natural su espacio, se está equivocando. Peleando por fuera para ganar por dentro, cuanto más tarde en marcar perfil propio, más tiempo le seguirán segando la hierba bajo los pies”.

Monarquia

Article d’Ana CARMONA CONTRERAS a El País (11-05-22): La paradoja de la inviolabilidad  El ordenamiento vigente ofrece una protección total en términos jurídicos al monarca que le exime de responsabilidad, pero queda contrapuesto al escrutinio ciudadano, que exige la correspondiente rendición de cuentas (…) “reiterando que el ordenamiento vigente ofrece una protección total en términos jurídicos al monarca, no es menos cierto que si este incurre en conductas ilícitas o presuntamente delictivas tal modo de proceder provoca un considerable daño reputacional a la institución que da lugar a una responsabilidad difusa de cara a la sociedad (los antes aludidos resultados de las investigaciones desarrolladas por la Fiscalía son buen ejemplo de ello). Llegados a tal punto, se produce la paradoja de que la inviolabilidad deja de ser una garantía percibiéndose como impunidad injustificable. Con ello, la Monarquía queda privada del que, ya en 1867, Walter Bagehot, refiriéndose a la Constitución inglesa pero igualmente aplicable a cualquier otra, consideró como elemento esencial de la institución: conseguir y preservar el respeto de la ciudadanía. Algo que, según este autor, requiere un comportamiento digno y dotado de la máxima probidad personal. A pesar del tiempo transcurrido, este planteamiento se mantiene vigente, pudiendo considerarse un manual de buenas prácticas imprescindible para cualquier monarca que aspire a mantenerse en el trono. Porque frente a la constatación de la pervivencia de la inviolabilidad como un mecanismo que exime de responsabilidad y permite eludir la acción de los tribunales de justicia, se contrapone el escrutinio ciudadano que exige la correspondiente rendición de cuentas. Así pues, a falta de una reforma de la Constitución y teniendo presente la jurisprudencia expansiva del Tribunal Constitucional, la única carta a jugar se sitúa en el terreno difuso de la ética pública. Su concreción consiste en la exigencia a quien ocupa la Jefatura del Estado de mantener un comportamiento ejemplar en todo momento. Nada más, pero tampoco nada menos”.

ECONOMIA ESPANYOLA

Entrevista a Nadia CALVIÑO a El País (8-05-22): “No hay espiral: la inflación bajará en la segunda mitad de este año”  La ministra de Asuntos Económicos sostiene que la recuperación es sólida y que el despliegue de los fondos europeos va a muy buen ritmo … “La ejecución de los fondos europeos es impresionante”

Article de José Antonio i Miguel Ángel HERCE a Revista de Libros (11-04-22): ¿Una economía menguante?    [12] “Entre el estancamiento y el deterioro relativo, los principales indicadores de productividad de la economía española muestran muy elocuentemente que algo nos estamos dejando en el camino” … “Dos datos fundamentales.Primero, el PIB real  por habitante (a precios constantes), una dudosa e ineludible medida de bienestar medio, solo ha crecido un 29,7% en el periodo 1995-2021, es decir, un ritmo acumulativo anual del 1,00%. Para valorar esta evolución podríamos observar que, en los EE. UU., por ejemplo, el PIB por habitante ha crecido un 1,96% acumulativo anual, el doble, cuando además partía de un nivel de PIB por habitante mucho mayor. En Irlanda, que sufrió a finales de 2010 un duro rescate financiero, el PIB por habitante ha crecido a una tasa acumulativa anual del… ¡4,55%! De resultas de esta portentosa evolución, el PIB por habitante en Irlanda era de 80.535 euros en 2021, que contrastan vivamente con los 23.381 euros en España. Segundo, la productividad o PIB real por trabajador, también denominada la «productividad aparente del trabajo», solo ha crecido un 7,9% en el periodo, es decir, un ritmo acumulativo anual del 0,29%. Verdaderamente insignificante. Puesto que esta medida de la productividad del trabajo incorpora también la productividad del capital ya que al ser el cociente entre el PIB y el empleo acapara también el producto atribuible a otros factores que hayan contribuido al PIB en cada ejercicio, esta bajísima tasa de crecimiento de la productividad del trabajo no augura nada bueno (vid infra). Como contraste, se constata que en Irlanda, en el mismo periodo, la productividad aparente del trabajo ha crecido un 155,75%, es decir, un ritmo acumulativo anual del 3,68%. Llevamos décadas comparando nuestro desempeño con el de la Unión Europea. Pues bien, es con la Zona del Euro con la que debemos compararnos, es decir, con los países de la moneda única, entre los que se encuentran algunos de los más avanzados del mundo, a los que decimos que nos gustaría parecernos. En 1995, nuestro PIB real por habitante era un 72,75% del PIB real por habitante en la Zona del Euro. Pero en 2021 era incluso inferior, después de décadas de haberse beneficiado España de ayudas estructurales y sociales masivas procedentes de la Unión Europea, era 1 punto porcentual menor. No hemos avanzado nada en casi tres décadas. Mejor dicho, no hemos recortado distancia en este indicador respecto a la UE. En materia de productividad aparente del trabajo, el indicador ha pasado del 95,77% en 1995, una buena posición casi a la par, al 85,74%. Un retroceso de 10 puntos porcentuales, ¡nada menos!” (…) “la aportación de la PTF, es decir, el progreso tecnológico, al crecimiento del PIB presenta una media de exactamente cero, hay que preguntarse sobre qué hemos hecho y qué han hecho los demás. Pues lo que ha hecho la economía española es incorporar millones de trabajadores a su fuerza laboral e importantes masas de capital. Todo ello está recibiendo su remuneración, faltaría más. Por eso el PIB ha crecido. Pero este crecimiento parece que tiene muy poco contenido de progreso tecnológico que esté verdaderamente estimulando la productividad y la renta por habitante. En otras palabras, Incomparable, no ha mejorado nuestra renta per cápita real pero tenemos más gente trabajando, más viviendas secundarias y más rotondas que nunca. Algo es algo” (…) “En el subperiodo de fuerte expansión económica experimentado en todo el mundo, entre 1995 y 2008 (con una breve recesión en algunos países en 2002), España creció a ritmos elevados (alrededor del 3,5% real), Irlanda destacó creciendo a una media del 6% y los Países Bajos tampoco lo hicieron nada mal. Este crecimiento se basó en España en una gran creación de empleo y una fuerte acumulación de capital que, sin embargo, consistió en activos inmobiliarios no directamente productivos. Países como Irlanda y los Países Bajos también experimentaron procesos de fuerte crecimiento del empleo y acumulación de capital. La PTF, en Irlanda y los Países Bajos avanzó con rapidez, especialmente en Irlanda en donde contribuyó al crecimiento del PIB real en una buena mitad de la gigantesca tasa de crecimiento observada. En el subperiodo 2009-2021 las cosas cambiaron radicalmente. El crecimiento del PIB real fue sensiblemente más bajo de forma generalizada, con la excepción de Irlanda, en donde fue incluso más intenso que en el subperiodo previo, alcanzándose una tasa acumulativa media del 6,73%. De estos 6,73 puntos porcentuales de crecimiento del PIB, la PTF aportó 5,74 puntos. Algo a priori inconcebible para un país que en 2010 sufrió un rescate financiero. Los EE. UU. tuvieron también un desempeño espectacular con la PTF aportando 2,21 puntos porcentuales al crecimiento del PIB. Alemania sorprendió con un desempeño tan bueno como el que experimentó en el subperiodo precedente, que en dicho subperiodo de prosperidad generalizada se podía calificar de mediocre pero que tras la gran recesión resultó ciertamente muy bueno; incluso destacó en la aportación que la PTF hizo al crecimiento del PIB, con 0,67 puntos porcentuales, casi la mitad del crecimiento del PIB. España, por fin, dejó de crear empleo neto en este segundo subperiodo y la aportación de la PTF al muy magro crecimiento del PIB en este subperiodo (una mera duodécima parte del crecimiento en el primer subperiodo) volvió a ser negativa. En el gráfico siguiente se puede visualizar la impresión que causan estos desempeños. Destacan el «milagro del tigre celta» que, pese a la intervención ha vuelto por sus fueros, la fortaleza de la economía americana, la inusitada buena respuesta de la economía alemana tras la gran recesión y el descalabro de la productividad de la economía española, un gigante con pies de barro en la década gloriosa del ladrillo” (…)

Article de Manuel HIDALGO a vozpópuli (9-05-22): Un giro copernicano en el mercado de trabajo  La reforma laboral puede suponer un cambio en las reglas de juego, en la formación de incentivos tanto en empresas como trabajadores que pueden orientar a nuestro mercado de trabajo, a nuestro tejido productivo … Es decir, por mucho que la reforma pueda  estar teniendo efecto sobre el mercado de trabajo, este es meramente nominal, sin cambios reales en la dirección en la que la reforma laboral busca sus objetivos … Una regulación que discrimine positivamente o incentive la temporalidad es una regulación que reduce el crecimiento potencial de la economía (…) “Si esta reforma será o no un éxito solo lo sabremos con el paso del tiempo; y no unos meses, sino años. La idea es que la reforma no es solo un paso para cambiar la forma legal de las relaciones laborales en nuestro país, no es solo un cambio nominal, sino que puede suponer un cambio en las reglas de juego, en la formación de incentivos tanto en empresas como trabajadores que pueden orientar a nuestro mercado de trabajo, a nuestro tejido productivo e incluso, piénsenlo, a decisiones familiares (como los de inversión, fertilidad o educación), hacia perfiles de decisiones mejores y más cercanas de lo óptimo. Es cierto que no sabemos si esta reforma tendrá éxito. Pero lo que es esperanzador, desde luego y a la luz de los datos conocidos estos días, es ver cómo los indicadores mencionados al inicio de esta columna han reaccionado. Crucemos los dedos”.

CATALUNYA

Política lingüística

Editorial de La Vanguardia (10-05-22): Urgeix un consens polític pel català    El Govern està obligat a complir la sentència de la millor manera possible … “Els partits faran un flac favor al model d’immersió lingüística si opten per alimentar l’enfrontament en comptes d’arribar a un acord definitiu que blindi l’ús del català a l’educació. Les dilacions contínues en la reforma de la llei de Política Lingüística, lluny de garantir més consens de partits i entitats, han derivat en una inacció que ara el TSJC aprofita per establir el marc de compliment de la sentència. El tribunal reconeix la llibertat de la Generalitat a l’hora de determinar com fer efectiu l’ús vehicular de les llengües oficials, però també reprèn l’ Administració catalana per no actuar. La Generalitat es va esperar a l’últim moment per respondre al tribunal que va fixar el 25% de classes en castellà. Ho va fer esquivant els percentatges i anunciant una reforma de la llei que no ha arribat i el desenvolupament del règim lingüístic del sistema educatiu. La Generalitat tenia, a més, el compromís del Govern espanyol que l’ Advocacia de l’ Estat no demanaria l’execució de la sentència i va ser així. En el seu escrit, defensava la llibertat de la Generalitat a l’hora de triar les mesures que s’havien d’adoptar per complir amb la sentència i recomanava esperar a apreciar-ne el grau de compliment. Per al tribunal no n’hi ha pru amb les expectatives d’un acord polític per modificar la llei i l’exigència judicial podria afectar molt negativament el sistema d’immersió que ha funcionat tan bé com a via d’integració i que garanteix el coneixement de les dues­ llengües quan els alumnes finalitzen el període d’escolarització. Ara ordena que “com a mínim” ha de ser en castellà la docència de la mateixa llengua i la d’una altra assignatura o matèria de caràcter troncal o anàleg. A la primària, les troncals són ciències so­cials, ciències naturals i matemàtiques. A l’ESO són matemàtiques, física i química i geografia i història. Els partits han de passar de les crides a la desobediència a utilitzar totes les vies legals per blindar el model castigat per la incertesa que generen les decisions judicials. El Govern està obligat a complir la sentència del TSJC de la millor manera possible, i el pacte assolit per PSC, ERC, Junts i els comuns seguia aquest criteri: preservar el català des del consens”.

Entrevista a Carme JUNYENT a El País (12-05-22): “Firmo quedarnos con el 25% de castellano en las escuelas”   Carme Junyent critica al Govern por no haber actuado antes: “Nos rasgamos las vestiduras por la sentencia, pero en los últimos años no hemos hecho nada”

Junts per Catalunya

Article de Joan FOGUET a Crític (4-05-22): Junts, o com (quasi) carregar-se el millor invent   Com serà el futur Junts per Catalunya? Qui és qui al partit? Qui hi guanya pes? Qui en cau? El partit ha de recuperar llençols perduts: sobretot en clau municipal, al centre i entre el nou talent convergent … L’estratègia frontista i trencadora de Junts va perdent gas en lloc de desgastar ERC … El lideratge de Laura Borràs va coix, malgrat la legió de seguidors irreductibles que té … Un dels grans interrogants serà el rol de futur de Jaume Giró, que té el suport del sector pragmàtic de Junts … Junts vol recuperar llençols perduts: en clau municipal, en espais com Centrem i amb el nou talent convergent

Article d’Iñaki PARDO TORREGROSSA a La Vanguardia (8-05-22): Junts busca su auriga   El partido afronta un congreso clave en el que definirá el rumbo para los próximos años y renovará la dirección … La formación nació sobre dos almas, una más pragmática e institucional y otra más activista (…) “Aunque los dos sectores comparten objetivo, y la frontera que les separa se difumina a menudo, las diferencias aparecen en las políticas concretas, y también en la estrategia. Los post convergentes, más pragmáticos, se han mostrado favorables a asumir la gobernabilidad en la administración bajo la premisa de que toda política que no haga uno se puede hacer contra uno, mientras que los independientes que se sumaron en otoño del 2017 han expresado sus recelos a menudo. Además hay diversas familias con diferente ascendencia. Varias de ellas se habían puesto de acuerdo en su oposición a Sànchez, pero cuando anunció su salida esas alianzas coyunturales perdieron sentido” (…)

Entrevista a Laura BORRÀS a La Vanguardia (8-05-22): “En un congreso la militancia vota y las urnas son la solución”  Manifiesto para un tándem Borràs-Turull: “El manifiesto representa la voluntad de los que lo firman, Junts va más allá” … Cónclave de Junts: “Tengo el cargo de mayor rango, es de justicia que tenga algo que decir del proyecto” … Pacto con ERC en el Govern: “Toca analizar el grado de cumplimiento para ver si corresponde tomar otras decisiones … Su acta de diputada y su causa judicial: “Nos quejamos de jueces que hacen política, ¿ahora habrá políticos que hacen de jueces?”

Article de Francesc-Marc ÁLVARO a La Vanguardia (9-05-22): El complicat ‘reset’ de Junts  Turull pretén pactar un repartiment de papers i tenir el control; dubto que Borràs ho accepti … “Junts ha de fer un reset i ha de repensar-se de dalt a baix. Ha de trobar el seu sentit al marge de la figura de Puigdemont, si és que pot superar el risc de ruptura entre els que volen fer independentisme des del poder i els que volen fer independentisme sense “la nosa” (que diria Quim Torra) de les institucions autonòmiques. Els primers són encapçalats per Jordi Turull i els segons per Laura Borràs. Les fronteres entre aquests dos sectors no són nítides, com tampoc són exactes les categories que presenten la partida com una competició entre “activistes” i “professionals”. Més enllà de la faula reduccionista, hi ha un fet que no s’esmenta i que forma part del camí que mena de l’antiga Convergència a Junts: l’intent de convertir el puigdemontisme en un moviment ampli (el seus partidaris deien inspirar-se en Macron) que agrupés tot l’independentisme sota la marca de la Crida. Borràs va ser la més votada al congrés fundacional de la Crida, plataforma que va fracassar per diversos motius, entre els quals el difícil equilibri entre les pretensions del PDECat (que encara no havia trencat amb Junts) i les promeses de renovació rupturista. Aquell artefacte va ser guardat al congelador pels que ara se’n van. Però Waterloo no ha pogut controlar-ho tot: Borràs va imposar-se a les primàries per escollir el cap de llista a les darreres autonòmiques. Aquell moviment, que trencava el guió de Puigdemont, va mostrar una mutació profunda de les bases. El procesisme simbòlic ha convertit l’espai posconvergent en una caixa de ressonància emocional que premia la gesticulació hiperbòlica i rebutja –paradoxalment– el pragmatisme que fa possible formar part del Govern amb ERC (o amb el PSC a la Diputació de Barcelona). En aquest pantà de contradiccions agudes, Turull pretén frenar l’ambició de Borràs amb un repartiment pactat de papers que li asseguri el control i eviti un congrés de xoc. Dubto que Borràs ho accepti, ara ella vol passar de la poesia a la prosa. Em ve al cap aquell congrés d’ERC en què l’enèsima escissió va donar lloc a l’efímer Partit per la Independència, impulsat per Àngel Colom i Pilar Rahola”.

Article de Paola LO CASCIO a El País (10-05-22): El caos bajo el cielo posconvergente    La retirada de Artadi no parece ser el único problema que ahora mismo tiene que resolver Junts de cara a su próximo congreso  (…) “Convence poco interpretar el conflicto entre estos dos sectores en términos de línea política: la competición entre una parte más moderada vinculada a Turull y una más intransigente vinculada a la presidenta del Parlament es sólo la cáscara. Lo que se dirimirá es la capacidad de influir en el control de ayuntamientos, listas electorales, recursos. De esto se hablará en el congreso. El resultado no está decidido. Y, de momento, el caos bajo el cielo posconvergente reina soberano”.

Article de Josep MARTÍ BLANCH a La Vanguardia (12-05-22): Borràs es menja Turull    [13] JxCat estarà obligada a fer pinya amb la seva líder, sigui quin sigui el seu futur judicial … “Laura Borràs s’ha menjat Jordi Turull sense mastegar-lo. Les negociacions entre una i l’altre per arribar a un acord i evitar una doble candidatura en el congrés de JxCat han estat, en realitat, un doblegament del segon a les condicions de la primera. El conte xinès sobre repartir-se el comandament al cinquanta per cent no és més que un protector estomacal per als càrrecs institucionals i militants de JxCat a qui els costa de pair el triomf del torrisme sense Torra. La presidenta del Parlament, tot just tancat l’arranjament, ja ha anunciat que el partit sotmetrà a votació de la militància els pactes de govern amb ERC a la Generalitat i amb el PSC a la Diputació. En un partit mana, diguin el que diguin els acords i els estatuts, qui –entre altres coses– fa els anuncis que proporcionen titulars” (…) “La presidenta del Parlament viu de la llegenda de ser un Pokémon imbatible en el cos a cos des que va guanyar les primàries per ser candidata a la Generalitat a les eleccions del 2021 gairebé sense despentinar-se. En aquell moment es va forjar el mite ­–cert, segons sembla– que els militants de JxCat seguiran la seva Joana d’Arc fins on sigui que ella els vulgui portar. Per això ningú, tampoc Turull, no s’ha atrevit a enfrontar-s’hi aquesta vegada. O que ni tan sols hi hagi hagut una mínima reflexió sobre fins a quin punt és raonable posar-se en mans d’algú que serà jutjada al TSJC per delictes greus –suposats, per descomptat– que només des del cinisme poden atribuir-se sense envermellir de vergonya a una suposada revenja de les clavegueres de l’ Estat. Fer passar segons quines qüestions per repressió és, al capdavall, una falta de respecte per als que sí que l’han patida amb desmesura. Però ningú en públic a JxCat encara no ha badat boca sobre el tema. Hi ha por de Borràs, del seu cinturó de pretorians i de les seves hordes tuitaires. Turull defensa, Borràs ataca. No feia falta el VAR per endevinar el resultat. El partit ha evitat la sang construint un pedestal a Borràs. La presidenta guanya altura i gairebé ja és una geganta. JxCat estarà obligada a fer pinya amb la seva líder, sigui quin sigui el seu futur judicial, i qualsevol moviment estratègic del partit serà impossible sense el seu aval. El turullisme ha cedit el terreny amb el vell argument –usat ja altres vegades– que d’una manera o una altra els moderats acabaran controlant el partit, perquè tenen més experiència entre bastidors i més suport entre els quadres. Per a això també hi ha una frase feta: més moral que l’ Alcoià. Borràs té més energia, ambició i coratge que tot el turullisme sumat, i té interioritzades molt millor quines són les regles del discurs i l’actitud política en aquesta era de populisme revestit d’empoderament democràtic de les bases. Cal donar per descomptat un plus de tensió i deteriorament –encara més– en les relacions amb ERC i un increment del mal humor a l’agenda política catalana. I una previsible devaluació del valor d’ús polític de JxCat, en la mesura que seran més difícils acords fora de l’espectre independentista. Però Borràs no és una suïcida. El seu principal interès és ella mateixa, com va demostrar en la gestió del cas Juvillà al Parlament, on va mentir obertament dient que faria (desobeir) el contrari del que ja havia fet (complir la sentència). Així doncs, tot dependrà del que més li convingui en cada moment. Sempre en nom i pel bé de la militància i de Catalunya. Això últim, també, per descomptat”.

Article de Joan BURDEUS a Núvol (9-05-22): La independència és esgotadora  (…) “el Leviatan medieval deixava tranquil·la l’ànima, però era infinitament més dur amb el cos. L’estat modern és molt més benevolent amb el físic (vivim molts més anys) a canvi d’una participació en l’àgora pública digital esgotadora per a l’esperit. Tot això no cal dir-li a Elsa Artadi, que aquesta setmana ha plegat al·ludint raons personals, és a dir, polítiques. Quan el públic i el privat, la performance i l’essència, estan totalment integrats, no assolir els objectius en un àmbit resulta devastador per a l’altre. Ara bé, aquesta descripció és igual de rellevant per als que l’han votat. La Independència va demanar a una massa de ciutadans que s’involucrés personalment en un projecte col·lectiu, i qui estan veritablement esgotats amb ganes de dimitir per raons personals són la gent normal, que, a sobre, no compten amb xarxes de seguretat tan flonges com la que recollirà Artadi de la caiguda. Evidentment, les coses són cícliques, no cal fustigar-nos per notar el cansament, i una mica de retir espiritual no fa mal a ningú. Però està bé recordar que les revolucions modernes només poden tenir èxit quan el públic i el privat es barregen per fer alguna cosa radical. Dit amb altres paraules, la Independència, que per definició és una Revolució, ha de ser esgotadora”.

PSC

Entrevista a Salvador ILLA a El País (8-05-22): “No hay razón para demorar la reunión entre Sánchez y Aragonès”    El líder del PSC y de la oposición en Cataluña cree que el ‘president’ “tendría más credibilidad si practicara el diálogo” … “Aragonès tendría más credibilidad si practicara el diálogo en Cataluña con partidos y sindicatos” … No tengo ninguna duda de que el Gobierno se ha movido dentro de los márgenes del Estado de Derecho … No tengo vocación de intermediario. Actúo como primer secretario del PSC. Y como jefe de la oposición quiero una relación de máximos … “¿Dimisiones? No se trata de contentar a Esquerra sino de clarificar las cosas” … Aragonès quiere más diálogo. Y yo también. ¿Y el de aquí? Parece que tengan miedo a oír opiniones distintas

Esquerra Republicana

Article de Francesc VALLS a El País (8-05-22): ERC, la izquierda de la izquierda   Es cierto que la reforma laboral es mejorable, pero en la decisión de Esquerra de votar en contra pesó más la no convocatoria de la mesa de diálogo con el Gobierno central  (…) “Primero fue la reforma laboral, luego el rechazo al decreto anticrisis. Por muy graves que sean las razones —como son la falta de diálogo en Madrid o el espionaje desde los aparatos del Estado— para un partido de izquierda con aspiraciones a ser mayoritario resulta difícil explicar ante la actual situación de crisis y precariedad cómo se sacrifican en el altar de las grandes verdades políticas los avances sociales por pequeños que sean”.

PENSAMENT

Article de Javier RODRÍGUEZ MARCOS a El País (11-05-22): El truco para admirar ‘España invertebrada’ es no leerlo     [14] La fortuna del título acuñado por Ortega y Gasset oculta los prejuicios que contiene el ensayo … “Cuando se atraviesan los Pirineos y se ingresa en España se tiene siempre la impresión de que se llega a un pueblo de labriegos”, escribe   “Hay títulos tan rotundos que se independizan del libro para el que nacieron. A veces incluso terminan significando lo contrario de lo que pretendía el autor. Madre coraje (una arpía que se aprovecha de la guerra), Informe sobre la banalidad del mal (que trata de la trascendente normalidad de los malos) o Modernidad líquida (una elegía a la solidez) forman parte de esa historia universal del equívoco. Otras veces, su sonoridad permite citar la obra que nombran ahorrándonos su lectura. Es el caso de España invertebrada, publicado en mayo de 1922. Que cien años después de su publicación siga considerándose ejemplar demuestra que Ortega llevaba razón: los españoles tienen un problema. Pero no de vertebración nacional sino de comprensión lectora. “Cuando se atraviesan los Pirineos y se ingresa en España se tiene siempre la impresión de que se llega a un pueblo de labriegos”, escribe. “En Sevilla, ciudad de tres mil años, apenas si se encuentran por la calle más que fisonomías de campesinos”. Para el filósofo, el “ruralismo” es el signo de las sociedades sin “minoría eminente”, es decir, aquellas en las que el “obediente” se resiste a otorgar ―”con íntimo homenaje al que manda”― el derecho a mandar. Somos una “raza agrícola” heredera de germanos sin fuelle: los visigodos.

Desde su subtítulo, España invertebrada se pretende bosquejo de “pensamientos históricos”, pero su acercamiento a la Historia no se sostiene en dato alguno sino en metáforas médicas muy del gusto del periodo de entreguerras. Tanto como leer el elogio a Cecil Rhodes ―arquitecto del apartheid― por su capacidad de crear un Imperio en “la entraña salvaje de África” o de las Cruzadas como “ejemplos maravillosos de lujo vital, de energía superabundante”, sonroja encontrarse con disquisiciones sobre cuerpos sociales sanos y enfermos o con la conclusión de que para “afinar la raza” no queda otra que aplicar el “imperativo de la selección” porque “no existe otro medio de purificación y mejoramiento étnicos”.

Si un ensayista tan crítico como José María Ridao (República encantada) le reconoce a Ortega que no se dejara seducir por el totalitarismo, historiadores tan templados como José Álvarez Junco y Gregorio de la Fuente (El relato nacional) señalan que a la altura de 1922 su esencialismo lo acerca a “los padres del primordialismo nacionalista” y lo aleja de “todo planteamiento liberal o democrático” para, “cargado de prejuicios misóginos”, caer en una “exaltación de lo ario”.

Corriendo un velo sobre todo lo anterior, estos días se ha destacado la lucidez del metafísico madrileño para hablar de los nacionalismos periféricos. En su prólogo para Austral, el exministro Federico Trillo recordaba que Ortega, y en especial su España invertebrada, fue el autor más citado en los debates que desembocaron en la Constitución del 78. Tal vez eso explique que el título VIII, dedicado a la organización territorial, resultara, por usar el diagnóstico de Santiago Muñoz Machado, “incorrectísimo técnicamente”. España invertebrada tiene apenas 100 páginas. No esperen otro siglo para leerlo. O tengan cuidado cuando citen el título”,

LLIBRES

Jordi TOMÀS. Cuixà, exili i refugi. Un testimoni al peu del Canigó (1965-1985). L’Avenç. Barcelona, 2022 … Article de Josep PLAYÀ MASSET a La Vanguardia (8-05-22): L’exili benedictí de Cuixà