Taller de política

FOCUS PRESS 230

ARTICLES DESTACATS

(1) Article d’Enrique FEÁS i Federico STEINBERG a El País (7-05-21): ¿Liberar las patentes de las vacunas?

(2) Article de Miguel PASQUAU a CTXT (6-05-21): Estado de alarma y alarma de Estado. Incertidumbres para después del 9M 

(3) Article de Dani RODRIK a Project Syndicate (11-05-21): Beware Economists Bearing Policy Paradigms

(4) Article de Nacho ALARCÓN a El Confidencial (9-05-21): ¿Seguro que no colaborarías con el nazismo? Una pregunta para el futuro de Europa  

(5) Paper d’Antoni CASTELLS al Policy Brief nº 15 d’europeG (febrer 2021): Per fer front a la crisi de la COVID-19: avançar cap a la integració europea       

(6) Article de Pau MARÍ-KLOSE a Agenda Pública (10-05-21): Una derrota, una invitación a reflexionar 

(7) Article d’Andrés ORTEGA a elDiario.es (11-05-21): ¿Por qué las clases bajas votan a las nuevas derechas? 

(8) Article de Jordi AMAT a elDiario.es (10-05-21): El ciclo de Pablo Iglesias  

(9) Article del Grup PRÒLEG (12-05-21): “La responsabilitat indefugible de formar govern

(10) Article de Manel PÉREZ a La Vanguardia (9-05-21): Madrid desde Barcelona 

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CORONAVIRUS: EL DEBAT SOBRE L’ALLIBERAMENT DE LES PATENTS DE LES VACUNES

Informe d’Iciar GUTIÉRREZ a elDiario.es (6-05-21): EEUU toma una decisión “histórica” sobre las patentes de vacunas, ¿y ahora qué? ¿En qué consiste? ¿Qué ocurrirá ahora? ¿Cuánto se tardará en aplicar? ¿Será suficiente para aumentar la producción? Esto es lo que se sabe y lo que no sobre el apoyo de EEUU a la suspensión temporal de las protecciones de propiedad intelectual de las vacunas anti-COVID y sus consecuencias … “A grandes rasgos, si se adoptara la exención, podría permitir a las empresas de todo el mundo que están desarrollando vacunas hacerlo sin temor a ser demandadas por otra compañía que posee la patente del producto. Es probable que tenga que acordarse una compensación económica. A falta de más detalles, hay quienes señalan que una posible limitación puede ser que no cambien las legislaciones nacionales. Es decir, que haya países que sigan protegiendo las patentes conforme a sus leyes, cuya modificación puede ser difícil y lenta. “Una vez adoptado el levantamiento, quizás algunos países tienen que reformar su legislación nacional para adaptarla, lo que supondrá trámites parlamentarios e implementación, así como la identificación de fabricantes interesados en participar en la producción”, dice Alonso Ruiz” 

Article d’Enrique FEÁS i Federico STEINBERG a El País (7-05-21): ¿Liberar las patentes de las vacunas?  [1] Es necesario seguir procesos ya garantizados como seguros y respetando la propiedad intelectual y, por tanto, el incentivo a la innovación … “Liberar las patentes, aunque sea transitoriamente, puede no garantizar un incremento a corto plazo de la producción por tres motivos. Primero, porque para producir vacunas no basta con una lista de ingredientes. En una vacuna, el producto es el proceso. Y, además, un proceso complejo: de nada sirve lograr un ARN mensajero si luego no se producen los lípidos adecuados para mantenerlo o se falla en su estabilización. Cada fase es clave, y un error lo arruina todo. Si fuera fácil, gigantes farmacéuticos como Sanofi o Merck no habrían fracasado al producir su propia vacuna. Además, la producción masiva requiere una logística de suministro sofisticada y con muchas materias primas escasas en una cadena de valor global. Segundo, porque para producir una vacuna el know-how y la seguridad son cruciales, y éstos no se transmiten tan fácilmente. ¿Obligamos a los ingenieros de Pfizer, Moderna o AstraZeneca a desplazarse a otras empresas para enseñarles? ¿Nos inoculamos vacunas de nuevos productores sin someterlas a largos estudios clínicos solo porque se basan en un método de fabricación que aparentemente funciona? A la vista de lo ocurrido con las vacunas de AstraZeneca o Janssen, ¿es esa la mejor forma de que la población mantenga su confianza en la vacunación? Y tercero, porque la pandemia no ha acabado. Habrá nuevas mutaciones peligrosas, habrá otras amenazas, y para poder hacerles frente es preciso incentivar la innovación. Es cierto que los gobiernos han contribuido financieramente a esa investigación, pero de forma parcial. Y también que en situaciones de emergencia hay que ser flexibles con las reglas del juego. Pero no perdamos de vista el medio plazo y los incentivos: si recibir fondos públicos hace perder todo el beneficio de la investigación, ¿quién los aceptará en el futuro”.

Article de Rafael VILASANJUAN a El Periódico (7-0-5-21): La decisión de Biden Con su apoyo a la suspensión temporal de las patentes de las vacunas del covid, el presidente obliga al mundo a definirse: ahora, Rusia, Gran Bretaña, Europa y China deben mojarse. EEUU vuelve a definir prioridades … “En teoría la exención permite copiar una vacuna sin que nadie pueda reclamar la propiedad exclusiva, ni haya sanciones. En la práctica, no obstante, las vacunas son compuestos biológicos -no químicos como la mayoría de medicamentos- y su elaboración es mucho más compleja. Ni todos los países tienen capacidad de producirlas, ni todos los fabricantes pueden copiarla sin trasferencia de conocimiento. A corto plazo por tanto va ser difícil encontrar muchos productores capaces de sacar provecho. Por eso, aunque era de esperar que la industria reaccionara en contra, lo cierto es que un acuerdo de suspensión temporal ni pone en juego el futuro de la investigación, ni cuestiona el modelo de negocio farmacéutico, en todo caso solo limita su poder mientras dure la pandemia y solo para las vacunas, no afecta a medicamentos o diagnósticos, mucho más fáciles de copiar. Tampoco va contra los derechos del sistema de patentes, hoy por hoy imposible de eliminar ya que no hay alternativa clara. De hecho, si se consigue avanzar, la suspensión temporal refuerza el sistema, ya que demuestra que existe una flexibilidad que puede utilizarse en caso de emergencia. Siendo las vacunas la estrategia central para combatir al virus no tiene sentido limitarlas solo a la parte de población mundial que puede pagarlas. A corto plazo la suspensión temporal no aportará un caudal de vacunas enorme, pero puede agilizar la elaboración de componentes elaborados necesarios para producir más y eso nos beneficia a todos. Lo que abre es una ventana a la industria a buscar nuevos socios en países donde no se está produciendo, antes de que les copien. Para que las vacunas lleguen a todo el mundo harán falta sin embargo otras dos estrategias: favorecer la trasferencia de conocimiento y sobre todo empezar a exportar las dosis que Occidente ha encargado de más, sin esperar a que se haya cubierto aquí a toda la población”.

CORONAVIRUS. EL DEBAT JURÍDIC I POLÍTIC SOBRE EL FINAL DE L’ESTAT D’ALARMA

Article de Miguel PASQUAU a CTXT (6-05-21): Estado de alarma y alarma de Estado. Incertidumbres para después del 9M  [2] El Gobierno ha diseñado un procedimiento con el que mantener determinadas restricciones. Estamos en presencia de un subterfugio para eludir una exigencia constitucional: la suspensión de derechos como el de reunión requiere autorización parlamentaria … La suspensión de los derechos de libertad deambulatoria o de reunión para poblaciones indiscriminadas requiere el estado de alarma … Los jueces no están para completar decisiones de los gobiernos, sino para revisarlas desde las exigencias jurídico-legales. Da igual que intervenga el Tribunal Supremo … “Soy consciente de que debajo de todo están las dificultades que el año pasado encontró el Gobierno para cada prórroga del estado de alarma. Había que negociarlas hasta el gong final, en particular una vez que el Partido Popular se negó a apoyar al Gobierno, proponiendo una a mi juicio imposible sustitución por leyes orgánicas que no requirieran esa intervención del parlamento. Lo cierto es que la falta de determinación del Gobierno, su miedo al fracaso parlamentario, acaso alguna información demoscópica sobre la impopularidad del estado de alarma, y la actitud incomprensible del Partido Popular, han acabado por excluir al parlamento en la toma de decisiones de este calibre. ¿Para qué la democracia, si hay jueces santificadores? Es un claro ejemplo de judicialización de decisiones inequívocamente políticas. Los jueces no están para completar decisiones de los gobiernos, sino para revisarlas desde las exigencias jurídico-legales. Da igual que intervenga el Tribunal Supremo, a través del recurso de casación exprés ideado por el Decreto-Ley 8/2021 de 4 de mayo, porque el Tribunal Supremo no deja de ser un tribunal, y no se le puede hacer partícipe de la toma de decisiones políticas, ni su función es emitir dictámenes. Demos al parlamento lo que es del parlamento, y a los jueces lo que es de los jueces. Si el Gobierno cree que hay que mantener la posibilidad de confinamientos y toques de queda, debe pedir al Congreso que prorrogue el estado de alarma, o volver a acordarlo con su autorización. Es al parlamento al que debe pedir permiso, no a los jueces. No puede eludirse esa exigencia por el temor de no obtener la autorización: sería como pedir permiso al vecino cuando temes que tu madre te diga que no. No sería de extrañar que un tribunal superior de justicia, en el trance de autorizar o ratificar las medidas de una comunidad autónoma que comporten confinamientos perimetrales o toques de queda, plantee una cuestión de inconstitucionalidad al Tribunal Constitucional. Y esperemos que, si es así, la resuelva con prontitud. Del estado de alarma podemos pasar a una alarma de Estado”.

Article de Juan Carlos CAMPO a El País (10-05-21): La buena noticia del fin del estado de alarma Nuestro ordenamiento jurídico tiene mecanismos suficientes, adecuados a esta fase de la pandemia y menos lesivos para los derechos fundamentales”, afirma el ministro de Justicia …” Pero el fin del derecho de excepción no significa el fin de las restricciones. Ni mucho menos. La amenaza del virus persiste. Por eso las autoridades debemos seguir actuando y la ciudadanía comportándose con responsabilidad. Nuestro ordenamiento jurídico tiene mecanismos suficientes para ello, adecuados a la fase de la pandemia en la que nos encontramos y menos lesivos para los derechos fundamentales. Esa normalidad pasa por que las autoridades vuelvan a ejercer, fuera ya del estado de alarma, sus competencias en salud pública. Contamos con una ley general de salud pública, una de medidas especiales sanitarias y otra de seguridad nacional. Incluso las administraciones locales cuentan con instrumentos útiles en la prevención. Y allí donde sea necesario adoptar disposiciones que restrinjan derechos fundamentales, se deberá recabar autorización judicial. Ese es el sistema vigente en nuestro país. Ese procedimiento, por el que algunos hoy están criticando al Gobierno, se incorporó a nuestra ley de la jurisdicción contencioso-administrativa en 2000, durante el Gobierno de Aznar. Es decir, ha estado vigente durante más de dos décadas. En estos años, los jueces de lo contencioso-administrativo han sido los encargados de autorizar o no medidas restrictivas de derechos fundamentales. Con ese modelo enfrentamos, por ejemplo, la crisis del ébola y el periodo posterior al primer estado de alarma en esta pandemia. Y nadie cuestionó la constitucionalidad del procedimiento, ni se dijo que se judicializaba la lucha contra la pandemia. En este marco, el Gobierno ha hecho dos cosas. Por una parte, ya en septiembre pasado se reformó el procedimiento de autorización judicial para atribuir la competencia a los tribunales superiores de justicia y a la Audiencia Nacional cuando los destinatarios de las medidas sanitarias no estuvieran identificados individualmente. Esta reforma fue acogida favorablemente en su momento y tiene sentido, puesto que acompasa la competencia territorial de la autoridad judicial con la de la autoridad sanitaria que habitualmente adopta estas medidas, el Gobierno autonómico. La segunda novedad que hemos introducido, en el real decreto ley 8/2021 recientemente aprobado, es un recurso de casación específico para que el Supremo pueda revisar las decisiones que adopte cada tribunal superior. Era una demanda de los propios presidentes de estos tribunales y una medida necesaria para que la máxima autoridad judicial del país pueda unificar los criterios utilizados para ratificar o denegar las medidas sanitarias. Con estos ajustes, el Gobierno entiende que el marco jurídico es adecuado para combatir la pandemia en la fase en la que estamos. Es un marco flexible y garantista, que permite a las autoridades sanitarias adaptar las decisiones y medidas necesarias a cada situación territorial. Y tienen que ser los jueces quienes realicen el juicio de proporcionalidad si hay que tomar medidas restrictivas de derechos. Ese es el funcionamiento habitual de nuestro Estado de derecho y quienes proponen reformas legales para evitar ese control simplemente no han entendido nuestro diseño constitucional. También es razonable que, si hay disparidad de criterios, sea nuestro alto tribunal el que marque la pauta común para todo el país. ¿Quién sino iba a hacerlo? Por supuesto, si de sus resoluciones se desprende la necesidad de realizar cambios legales adicionales, se estudiarán y propondrán a las Cortes. Finalmente, los gobiernos autonómicos siempre tienen la posibilidad de solicitar la declaración para su territorio, con el alcance que consideren, del estado de alarma. Es una posibilidad específicamente prevista en nuestra legislación, que el Gobierno central ya se ha comprometido a apoyar. Por tanto, ni jueces gobernando, ni dejación de responsabilidades o abandono de los gobiernos autonómicos. Lo que hay, simplemente, es una buena noticia. Salimos de la excepcionalidad, porque la situación sanitaria lo permite, y volvemos a normas ordinarias de nuestro Estado de derecho”.

Article d’Eva SÁENZ ROYO a Agenda Pública (10-05-21): Ya es 10 de mayo, ¿y ahora qué?Pero, ¿pueden las comunidades autónomas o el Estado establecer confinamientos perimetrales, toques de queda o restringir las reuniones familiares o sociales? En ningún caso. Los confinamientos perimetrales y el toque de queda son restricciones al derecho de libertad de circulación (artículo 19 CE); y las restricciones de reuniones familiares o sociales lo son del derecho de reunión (art. 21 CE). Ambos derechos son derechos fundamentales cuya restricción exige que esté prevista en ley orgánica aprobada en el Congreso de los Diputados (art. 81 CE). Actualmente, sólo la Ley Orgánica 4/1981, de 1 de junio, de estado de alarma, excepción y sitio habilita esta restricción. La Ley Orgánica de 1986, que es la que se cita para amparar las restricciones, en absoluto cumple con los requisitos de certeza establecidos por la jurisprudencia constitucional para permitir una acción gubernamental de limitación de derechos generalizada. Ni se especifica el derecho fundamental que puede ser restringido por esas autoridades sanitarias ni, por supuesto, las condiciones y garantías de esa limitación. Sin estado de alarma, ningún Gobierno ni estatal ni autonómico puede restringir los derechos de libre circulación ni de reunión. Pero tampoco los tribunales pueden autorizar dichas restricciones, al carecer de precisión legal e incumplir la reserva de contenido esencial en ley orgánica (art. 53.1 CE y art. 81 CE). Es más, deberían plantear la cuestión de constitucionalidad frente a las últimas reformas de la Ley de la Jurisdicción Contenciosa Administrativa. La exigencia de autorización judicial para las restricciones generalizadas de derechos fundamentales en ausencia de previsión legal vulnera la reserva de ley orgánica y la reserva del contenido esencial (arts. 81 y 53.1 CE), además del principio de seguridad jurídica (art. 9.3 CE). Supone un cambio radical de modelo de garantía de derechos fundamentales: se elude la garantía legal precisa desde la Constitución y se sustituye legalmente por una garantía jurisprudencial que lo único que puede dar lugar en nuestro ordenamiento jurídico es a la inseguridad jurídica. Y esta vulneración no se resuelve con el recurso de casación previsto ante el Tribunal Supremo. Esto es lo que debería ser si consideramos que la crisis sanitaria no supone una suspensión de la vigencia de nuestra Constitución; la misma Constitución de la que tanto se han llenado la boca las autoridades que deberían haberla defendido y no lo han hecho. No lo ha hecho el Gobierno al no pedir la prórroga del estado de alarma o al no impulsar la reforma de la legislación sanitaria; no lo ha hecho tampoco la oposición en el Congreso al no presentar propuestas de ley de reforma de la legislación sanitaria, permitir una prórroga de seis meses que impide al propio Congreso la adaptación del decreto de alarma o al no recurrir en inconstitucionalidad, por ejemplo, la ley autonómica aragonesa, que igual que la gallega, establece la posibilidad de confinamientos perimetrales o limitaciones al derecho de reunión sin amparo en ley orgánica. Esperemos que el Poder Judicial no se deje arrastrar por los acontecimientos y que el Tribunal Constitucional empiece a pronunciarse sobre los recursos y las cuestiones pendientes. Eso sí sería volver a la normalidad. Al menos, constitucional”.

ESTATS UNITS: MÉS SOBRE ELS PRIMERS CENT DIES DE BIDEN … 

Article de María RAMÍREZ a elDiario.es (6-05-21): La revolución de Biden Ahora podemos decir que el anterior presidente fue el final de una era. Y que el actual está marcando el comienzo de una nueva … “El profesor Stephen Skowarnek, de la Universidad de Yale, clasifica a los presidentes en “reconstructores”, “articuladores” y “divergentes”. Según este marco, Franklin Roosevelt fue así un revolucionario, con el primer empujón al estado del bienestar producto de la depresión y la guerra y sus ideas fueron articuladas por sus sucesores, incluido Richard Nixon.  El siguiente gran cambio fue el de Ronald Reagan, con su revolución conservadora y el rechazo de los cimientos que había puesto Roosevelt, sustituido por el convencimiento de que cualquier sustento público era nefasto, el gasto público era una mala idea mientras no fuera para aumentar el presupuesto de defensa y el déficit era anatema mientras no fuera para bajar impuestos que compensarían al erario por la riqueza que crearían (algo que nunca se cumplió en el mundo real). Bill Clinton apuntaló esta tendencia con sus recortes del gasto social y Barack Obama no logró salirse del marco. Estos días pienso a menudo en el profesor Parker, que por fin tendrá respuesta a su pregunta. Ahora podemos decir que el anterior presidente fue el final de una era. Y que el actual, Joe Biden, está marcando el comienzo de una nueva. Un país donde existan una parte de los derechos básicos normalizados en Europa como la educación preescolar universal y gratuita o las bajas médicas, y ya de paso con los puentes más sólidos y las carreteras más preparadas para coches menos contaminantes. Un país donde el Estado no sea sinónimo de peligro y donde las instituciones se adapten a una sociedad más abierta y más variada. Un país que lidere la lucha contra el cambio climático, los privilegios fiscales de unos pocos y la pobreza sanitaria”.

Article de Luis Esteban G.MANRIQUE a Política Exterior (11-05-21): La acción exterior de Biden: entre Obama y Trump  Biden, que en 2011 se opuso a la intervención en Libia y apoyó la retirada de Irak, ha desconfiado siempre de la influencia en política exterior del Pentágono. Los gestos y silencios del presidente han sido tan elocuentes como sus palabras … «Los altos mandos del Pentágono saben lo único peor que librar una guerra interminable es irse para luego tener que regresar, como sucedió en Irak en 2011» … “A diferencia de la audaz estrategia interna de sus primeros 100 días en la Casa Blanca, la política exterior de Joe Biden ha estado marcada por la cautela. En su primer discurso ante el Congreso dijo que el reto de Estados Unidos es “ganar el siglo XXI”. Pero por ahora, según escribe David Ignatius en The Washington Post, se ha limitado más a “deshacer que a hacer”, paralizando, entre otras cosas, la construcción del muro en la frontera con México, volviendo al Acuerdo de París y a la Organización Mundial de la Salud (OMS), reanudando los contactos con Irán y restableciendo las alianzas globales de Washington. No resulta extraño si se tiene en cuenta que EEUU tiene acuerdos de defensa con países que representan el 25% de la población mundial y unas 800 bases militares dispersas en más de 70 países. En 2016, sus fuerzas especiales actuaron en un centenar de países, desde el Sahel al Hindu Kush. La superpotencia se lo puede permitir: el presupuesto del Pentágono es mayor que el de los 10 países siguientes juntos, varios de ellos aliados como Reino Unido, Francia y Japón. Los gestos y silencios del presidente han sido tan elocuentes como sus palabras.  Benjamin Netanyahu estuvo esperando varias semanas su llamada. En la lista de 29 mandatarios con los que ha hablado figuran Vladímir Putin y Xi Jinping, pero no Abdelfatá al Sisi, Vicktor Orbán, Rodrigo Duterte o Jair Bolsonaro. Todos ellos hicieron gala de su cercanía y admiración por Donald Trump, cuyo primer viaje al exterior fue a Israel y Arabia Saudí. El de Biden, en junio, será a Londres y Bruselas. Jean-Yves Le Drian, ministro de Exteriores francés, dice que en los últimos tres meses ha hablado más veces con Antony Blinken que en tres años con Mike Pompeo, su antecesor al frente del departamento de Estado. El primer invitado extranjero que recibió en la Casa Blanca fue el primer ministro japonés, Yoshihide Suga, con quien firmó una declaración en apoyo a Taiwán, la primera desde 1969. Biden fue el primer presidente desde 1978 en invitar a su inauguración a un emisario de Taipéi. No es casual. En lo que va de año, cazas chinos han sobrevolado el estrecho de Taiwán 260 veces, frente a las 380 de todo 2020. Pero las apariencias suelen ser engañosas. Aunque ha criticado a Pekín por su represión en Hong Kong y Xinjiang, y a Putin por encarcelar a Alexéi Navalny (asuntos que preocupaban poco ­a Trump), Biden no ha levantado ninguna de sus sanciones a Irán, Venezuela o Cuba ni los aranceles punitivos que impuso a China y a la Unión Europea. La Casa Blanca ha restituido las ayudas a la Autoridad Palestina, pero nadie espera que la embajada vaya a regresar de Jerusalén a Tel Aviv. Jake Sullivan, consejero de Seguridad Nacional de Biden, dijo hace poco ante el Aspen Security Forum que el objetivo de la administración es fortalecer el sistema multilateral para impedir que regímenes autoritarios lo saboteen, no iniciar una nueva guerra fría con China. De hecho, Xi participó en la reciente cumbre virtual del clima que convocó la Casa Blanca. John Kerry, el zar climático de EEUU, visitará pronto Pekín, en su primer viaje al exterior. Al mismo tiempo, Biden ha mantenido la prohibición de visados a los 92 millones de miembros del Partido Comunista Chino y la suspensión del programa Fullbright de becas universitarias para posgraduados chinos. Y es que nada es simple en un juego lleno de trampas, más parecido al Go, al que los chinos juegan desde hace 4.000 años, que al ajedrez … A medida que cumpla sus objetivos internos, Biden podrá volcarse a un terreno que, como expresidente del comité de Exteriores del Senado, conoce como pocos. Uno de sus primeros pasos muestra la medida de sus ambiciones: la liberación de las patentes de las vacunas contra el coronavirus, enfrentándose así al Big Pharma, la poderosa industria farmacéutica que había utilizado toda la artillería pesada de sus grupos de presión para impedirlo … El anuncio de Biden de que las últimas tropas de EEUU y sus aliados abandonarán Afganistán el 11 de septiembre, cuando se cumplen 20 años de los ataques de Al Qaeda, no ha sido menos importante en el giro de las prioridades exteriores de Washington. En 2001, EEUU tenía una confianza casi ilimitada en su capacidad para exportar la democracia manu militari. China y Rusia eran mucho más débiles, lo que permitió a Washington concentrarse en la lucha antiterrorista …

… I EL REVIFAMENT INOPORTÚ DE LA TENSIÓ ENTRE ISRAEL I PALESTINA, AMB IMPORTANTS REPERCUSSIONS INTERNES AL MATEIX ISRAEL

Article de Xavier MAS DE XAXÀS a La Vanguardia (13-05-21): ¿Guerra civil en Israel? Ofrecer a los palestinos la igualdad de derechos debe ser el primer paso hacia la convivencia … Estados Unidos y la Unión Europea hace años que no presionan a Israel para que deje de construir colonias ilegales en los territorios ocupados. Varios países árabes normalizan sus relaciones con Israel. La causa palestina ha dejado de ser una causa. Su prioridad es tener acceso a la tecnología israelí. No hay negociaciones de paz a la vista. No parece que vayan a servir de nada. El instituto Carnegie considera que el primer paso sería ofrecer a los palestinos que viven bajo la ocupación israelí los mismos derechos que tienen los israelíes. Israel, sin embargo, no tiene ningún incentivo para ceder a los palestinos lo que los palestinos no han podido conseguir por sí mismos. Los palestinos, además, siguen tan divididos como siempre. La Autoridad Palestina ha aplazado sine die las elecciones previstas para el próximo día 22 porque las iba a perder. El liderazgo palestino hace tiempo que perdió el control de la calle. Los jóvenes acusan a los viejos estadistas de corruptos y malos gestores. El conflicto, las bombas  que caen sobre Gaza, y los cohetes  que burlan las defensas israelíes y caen sobre la costa al sur de Tel Aviv, benefician a los poderes establecidos. Siempre ha sido así. Netanyahu aspira a que la perspectiva de un largo conflicto armado impida a sus rivales políticos formar gobierno. La semana pasada parecía muy plausible que sus doce años al frente de Israel tocaban a su fin. Ahora, la violencia le fortalece. Calcula que en unas quintas elecciones puede darle los votos que le faltan para la mayoría.A Hamas también le conviene la violencia. Si mantiene el control político y social en Gaza es gracias al poder de su brazo armado, las brigadas Qassam. Lanzan cohetes contra Israel, pero, sobre todo, controlan a la disidencia.  El conflicto permite a Hamas presentarse como el defensor de Jerusalén, líder legítimo de la resistencia palestina. Los que siempre pierden son los gazatíes. Perdieron bajo los bombardeos del 2008, del 2012 y del 2014. Volverán a perder ahora … Sobre las decenas de muertos se ha levantado un nuevo conflicto. Las comunidades árabes en Israel han salido a la calle, han perseguido a los judíos y los judíos han respondido también con violencia. El presidente israelí Rivlin ha hablado de pogromos. El primer ministro Netanyahu ha prometido actuar “con toda la fuerza necesaria” para recuperar el control de la calle en Lod, Ramla y otras ciudades sacudidas por un clima de guerra civil. La población palestina es notable en todas ellas.  Guerra civil. Este es un nuevo estadio en la historia de Israel, una amenaza a la convivencia.  Más del 20% de la población israelí es árabe. Muchos árabes se consideran ciudadanos de segunda clase.  Denuncian que el Estado no los protege cuando cuestionan su exclusiva identidad judía. Afirman que las fuerzas de seguridad los tratan como quintacolumnistas. Muchos han sido agredidos y detenidos  en manifestaciones a priori pacíficas. Otros han muerto. Esta amenaza, la posibilidad de que el grueso de la población israelí, la que vive en el gran Tel Aviv,  cerca del mar, donde se encuentra el principal polo económico de Israel, se vea en primera línea de un conflicto civil, puede ser una palanca para dar un paso hacia la paz”.

Comentari de Lluís BASSETS a El País (13-05-21): Agentes provocadores “Trump rompió con la Autoridad Palestina y cortó los fondos a la agencia para los refugiados de Naciones Unidas. Trasladó la embajada de Estados Unidos a Jerusalén. Reconoció la soberanía de Israel sobre el Golán conquistado a Siria. Legitimó las ocupaciones de territorio palestino. Y quiso complacer a Netanyahu con la ruptura del acuerdo nuclear con Irán y el patrocinio del establecimiento de relaciones con Israel por parte de cuatro países árabes. Biden ya ha corregido algunos de estos pasos. Otros son irreversibles. Pero en ningún caso abandonará su compromiso con la seguridad de Israel y su derecho a defenderse, un principio que es política de Estado en Washington. Como tampoco cambiará la idea de los dos Estados, uno para los judíos y otro para los palestinos, aunque políticamente sea un cadáver al que nadie proporciona maniobras de resurrección. El incendio actual desmiente algunos tópicos recientes. Se daba por hecho que la causa palestina ya no constituía el eje sobre el que giraba la política regional, desplazado hacia el Golfo Pérsico y organizado alrededor de la enemistad entre las monarquías petroleras sunitas y el islamismo chiita iraní. Al igual que se daba por irrelevante la Autoridad Palestina, debilitada por la corrupción, el autoritarismo de Mahmud Abbas y el nuevo aplazamiento de las elecciones, las primeras desde 2006. También ha hecho su parte el deterioro de la ingobernable democracia israelí, con cuatro elecciones en dos años, junto al efecto inesperado de la pandemia en Gaza, donde apenas había llegado y ahora ha prendido con la misma furia que en otros países pobres de débil infraestructura sanitaria. Solo faltaban los agentes provocadores, siempre numerosos y eficaces en ambas partes e incluso en los gobiernos, atentos a echar petróleo sobre las brasas, en concreto sobre los lugares santos de Jerusalén. Esta vez la amenaza abarca desde el Jordán hasta el Mediterráneo: Gaza sobre todo, también Cisjordania, e incluso Israel, donde árabes y judíos israelíes se movilizan en dirección a la guerra civil. Es mucha la materia inflamable acumulada, anuncio de un incendio sin precedentes”.

LA QÜESTIÓ DE SI ESTEM AL PRINCIPI D’UN CANVI DE PARADIGMA ECONÒMIC

Article de Dani RODRIK a Project Syndicate (11-05-21): Beware Economists Bearing Policy Paradigms  [3] US President Joe Biden’s administration has embarked on a bold and long-overdue departure from the economic policy orthodoxy that has prevailed in the US and much of the West since the 1980s. But those who are seeking a new economic paradigm should be careful what they wish for … “All of these policy changes represent a sharp departure from the conventional wisdom in Washington. Do they also augur a new economic policy paradigm? Economic policies in the US, and the West more broadly, have long been in need of overhaul. The ideas dominant since the 1980s – variously called the Washington Consensus, market fundamentalism, or neoliberalism – originally gained traction because of the perceived failures of Keynesianism and excessive government regulation. But they took on a life of their own and produced highly financialized, unequal, and unstable economies that were unequipped to cope with today’s most significant challenges: climate change, social inclusion, and disruptive new technologies. The needed paradigm change might usefully start with how we teach economics. Economists tend to be enamored of the power of markets to promote overall economic prosperity. Adam Smith’s invisible hand – the idea that self-interested individuals seeking only their personal enrichment might produce collective prosperity instead of social chaos – is one of the crown jewels of the economics profession. It also remains deeply counterintuitive, which is perhaps why economists devote an inordinate amount of time proselytizing about the magic of markets. But economics is not a paean to free markets. In fact, much of economics instruction focuses on how markets may produce too much inequality, and how they fail on their own terms of allocating resources efficiently. Perfectly competitive markets that harmoniously produce stable equilibria are only one possibility among many. The Smithian model is not the only one. Still, the knee-jerk reaction of many economists is to treat well-functioning, competitive markets as the relevant benchmark for any proposed departure from laissez-faire. Fortunately, a new paradigm for teaching economics does exist. The CORE Project is an online teaching tool and free, open-access textbook. Two leading economists, Samuel Bowles of the Santa Fe Institute and Wendy Carlin of University College London, are the visionaries behind it. But a large group of economists worldwide has collaborated in its development. Already, it is in use in a majority of university economics departments in the United Kingdom. A key advantage of the CORE approach is that it tackles issues like inequality and climate change head-on. But the pedagogically more interesting move is that it replaces the standard benchmarks of economics with alternative benchmarks that are more realistic and useful. For example, in contrast to conventional economics, CORE assumes that individuals are pro-social and myopic, rather than selfish and far-sighted. Competition is imperfect, with winner-take-all characteristics, rather than perfect. Power is ever-present in the form of principal-agent relationships in labor and credit markets, instead of being treated as either diffuse or exogenous. Economic rents are ubiquitous and often required for well-functioning economies, not rare or the result of policy error. Such a new paradigm for teaching and doing economics will produce better understanding of social outcomes. But we should recognize that it will not produce a new paradigm for economic policy. And that is as it should be. All of our previous policy paradigms – whether mercantilist, classical liberal, Keynesian, social-democratic, ordoliberal, or neoliberal – had important blind spots because they were conceived as universal programs that could be applied everywhere and at all times. Inevitably, each paradigm’s blind spots overshadowed the innovations it brought to how we think about economic governance. The result was overreach and pendular swings between excessive optimism and pessimism about government’s role in the economy. The right answer to any policy question in economics is, “It depends.” We need economic analysis and evidence to fill out the details of what the desired outcome depends upon. The keywords of a truly useful economics are contingency, contextuality, and non-universality. Economics teaches us that there is a time for fiscal expansion and a time for fiscal retrenchment. There is a time when government should intervene in supply chains, and a time when it should leave markets to their own devices. Sometimes, taxes should be high; sometimes, they should be low. Trade should be freer in some areas, and regulated in others. Mapping the links between real-world circumstances and the desirability of different types of interventions is what good economics is about. Our societies are confronted with vital challenges that require new economic approaches and significant policy experimentation. The Biden administration has launched a bold and long-overdue economic transformation. But those who are seeking a new economic paradigm should be careful what they wish for. Our goal should be not to create the next ossified orthodoxy, but to learn how to adapt our policies and institutions to changing exigencies”.

UNIÓ EUROPEA: UN RECORDATORI DELS FONAMENTS POLÍTICS I ÈTICS DE LA UNIÓ

Article de Nacho ALARCÓN a El Confidencial (9-05-21): ¿Seguro que no colaborarías con el nazismo? Una pregunta para el futuro de Europa  [4] … Es fácil perder la perspectiva y no ser consciente de lo sencillo y cómodo que es ser un ‘mitläufer’. ‘Los amnésicos’, de Géraldine Schwarz, ayuda a entender el rol de cada uno en la construcción del mal … “Hay una correlación entre la presencia y la aceptación de la extrema derecha y el trabajo de la memoria. Allá donde no se ha hecho, es más fácil que la ultraderecha arraigue. Y el único lugar en el que se hizo fue en Alemania occidental. Italia y Francia, países totalmente implicados en la Segunda Guerra Mundial y que cooperaron con el nazismo en el Holocausto, armaron tras la guerra un mito de la resistencia antifascista en el que supuestamente nadie había apoyado al dictador Benito Mussolini o el régimen de Vichy. El resultado hoy es que ambos países tienen dos de los principales partidos derechistas del continente: en Italia, la Lega y los Fratelli d’Italia, que juguetean con referencias al ‘Duce’ y que suman en las encuestas más del 40% de los votos, y en el caso francés, la formación de Marine Le Pen, que en los últimos años ha ocupado el puesto de alternativa al ‘establishment’, hasta el punto de que muchos en París solamente creen que es cuestión de tiempo que en alguna elección pueda dar la sorpresa. Hay dos recetas, conectadas entre ellas, para hacer frente a esta tendencia. Por un lado, afrontar el pasado, y Schwarz considera que no importa tanto qué sombra del pasado se afronte. “Lo importante no es tanto el qué (el Holocausto, por ejemplo, o el pasado colonial), sino el cómo: ¿cómo fue posible? ¿Cómo la mayoría de la gente, por oportunismo, por conformismo o por miedo, no reaccionó? Esa es la clave de un trabajo de memoria exitoso”, señala la autora de ‘Los amnésicos’. Porque afrontando esa cuestión se llega a la pregunta clave para la francoalemana: “El corazón de nuestra ética hoy debería ser pensar con esta perspectiva, ¿soy un ‘mitläufer’? y ¿qué puedo hacer para no ser uno?”. Haciéndose esas preguntas se llega al corazón del asunto: la falibilidad de cada uno, que en última instancia lleva a ser consciente de la responsabilidad individual. “Tenemos el poder en una democracia. Por supuesto, no tenemos el poder como en una democracia perfecta, pero podemos elegir nuestros líderes y sus políticas, así que si los ciudadanos no son capaces de juzgar de forma justa y ser responsables, la democracia no sobrevivirá mucho”, señala. En los tiempos de la desinformación masiva y de las emociones a flor de piel, no parece una tarea fácil. Pero ser libre nunca fue un trabajo sencillo. Muchos atribuyen al tercer presidente de los EEUU, Thomas Jefferson, una frase que no estamos seguros que dijera (aunque sí sabemos que se popularizó en los discursos políticos a partir de mediados del siglo XIX), pero que sirve para entender de lo que se trata este pulso: “La eterna vigilancia es el precio de la libertad”.L ograr que todo el mundo entienda que puede ser un ‘mitläufer’ está en el centro de todo el trabajo de memoria. ¿Pero cómo puedes enseñar a la gente que tiene una responsabilidad incluso si se siente sin ningún poder, siendo un ciudadano cualquiera entre millones, como su propio abuelo? “Porque cada uno a su nivel sí que puede hacer algo, aunque sea poco, y eso se multiplica por millones de personas”, explica Schwarz. Y ahí se produce el cambio. Y huir hacia delante no es una opción para la autora. “Si no afrontas las sombras de tu pasado, siempre va a volver, como un bumerán. Puedes intentar olvidarlo, pero no va a funcionar. Es mejor afrontarlo que permitir que te cace más tarde”, señala. “Cuando escucho a políticos como Salvini o algunos en España utilizar el pasado para glorificar la nación, siento que hemos vuelto 100 años atrás. No afrontar las sombras de tu pasado ya no ayuda a glorificar el Estado, sino al revés. Es humillante para una democracia moderna huir de las sombras”, explica la autora … La Unión Europea, que celebra este 9 de mayo el Día de Europa, se creó como una forma de proteger las lecciones de la destrucción del continente. Lo contrario a proteger el legado es olvidar, pero es lo que ha ocurrido y ya está ocurriendo hasta en el kilómetro cero del ‘trabajo de la memoria’. Los propios jóvenes alemanes ya no se sienten tan vinculados a las responsabilidades del Holocausto y los demás crímenes de la Alemania nazi. Este año, el Ministerio del Interior alemán ha notificado el récord de delitos de extrema derecha desde que el país tiene registro (comenzó en 2001). Por eso Schwarz llama a hacer uso del pasado, que es “fundamentalmente experiencias”. “Y si no lo usas, eres estúpido, porque solamente puedes ser más rico con estas experiencias. Pero no necesitas todas. Así que habría que ver qué experiencias pueden ser útiles. Y hay en el pasado, más allá de la idea de que la historia se repite, patrones que sí se repiten. Y estos son en los que deberíamos concentrarnos como prioridad para ayudar a las nuevas generaciones a identificar riesgos y estrategias de manipulación, de forma que sean capaces de luchar y no ser demasiado sensibles al populismo. Es una educación democrática”, explica. Y no hay mejor experiencia que la de ser consciente de la falibilidad de cada uno, al mismo tiempo que saber que cada ciudadano tiene una pequeña cuota de poder, y cuando todos se movilizan ejercen de forma contundente el mismo. Incluso en el régimen nazi, los ‘mitläufers’ supieron que eran capaces de cambiar las cosas. En 1941, Hitler frenó el programa Aktion T4, con el que ya se había asesinado a 70.000 personas con discapacidades físicas y mentales. La oposición de los alemanes de a pie y de los obispos católicos y protestantes hizo que se pusiera fin a ese programa. Hitler sabía que nada se podía hacer sin el beneplácito de los ciudadanos. Y para obtener el beneplácito vale con lograr que miren para otra parte. El terror nunca es inevitable, es algo a lo que se llega por un conjunto de acciones de unos y omisiones de la mayoría. Schwarz siempre menciona al historiador Norbert Frei para citarle en una idea que es central: no saber lo que habrías hecho no significa que no sepas lo que deberías haber hecho. Y esa es la piedra angular de todo el trabajo de memoria. Ser consciente de la propia falibilidad y del propio poder que cada uno tiene. Y saber decidir en qué lo emplea: si en ser un ‘mitläufer’ o en mantenerse vigilante”.

UNIÓ EUROPEA: LA CONFERÈNCIA SOBRE EL FUTUR D’EUROPA

Article d’Anna TERRÓN el món de demà #59 (9-05-21): La Conferència sobre el futur de la Unió Europea Alguns dels defectes que se li atribueixen tenen a veure amb la seva principal virtut: les institucions comunitàries, amb la seva innegable complexitat, són capaces de generar un consens sense el qual no hauríem arribat fins a l’altíssim grau d’integració que tenim i no ens seria possible avançar … A diferència d’exercicis anteriors, aquesta no es presenta com un debat previ a modificacions dels Tractats, sinó que pretén establir un marc de diàleg, participació i apropiació per part dels ciutadans sobre què esperen de la Unió Europea

UNIÓ EUROPEA:  ANÀLISI SOBRE LA RESPOSTA DE LA UE A LA CRISI DE LA COVID-19

Paper d’Antoni CASTELLS al Policy Brief nº 15 d’europeG (febrer 2021): Per fer front a la crisi de la COVID-19: avançar cap a la integració europea        [5]  Amb tota probabilitat, la crisi de la COVID-19 suposarà un punt d’inflexió, o, si més no, un canvi de tendència significatiu, en el procés d’integració europea. D’entrada, podem constatar el contrast extraordinari entre la rapidesa i la contundència de la resposta a l’actual crisi, amb la decebedora, en el millor dels casos, i contraproduent reacció que es va produir davant de la crisi financera i la Gran Recessió deu anys abans. Caldrà esperar, però, per poder valorar realment la transcendència de les actuacions empreses i fins a quin punt la reacció a la crisi del coronavirus significa un punt d’inflexió real en el procés d’integració europea. Que ho sigui o no dependrà essencialment de dos factors: de l’impacte potencial que puguem pensar que haurien tingut els canvis que ja estaven en curs a conseqüència de la crisi financera i de la Gran Recessió, i de les noves mesures que es puguin anar adoptant, a partir d’ara, després de les ja adoptades en els sis primers mesos, que marquen una orientació molt clara en la línia de l’enfortiment del procés d’integració. El propòsit fonamental d’aquest document és tractar d’aprofundir en aquesta qüestió: la resposta de la UE a la crisi de la COVID-19 pot suposar un reforçament qualitatiu del procés d’integració europea? Amb aquesta finalitat, en un primer apartat, es descriuen els reptes als que ha hagut de fer front la UE en els darrers vint anys i el sorgiment d’uns corrents de fons (populismes, globalització, qüestionament de l’ordre multilateral internacional), que han canviat de manera significativa les regles del joc que presidien el procés d’integració europea. En el segon apartat, el nucli d’aquest PB, s’analitza la resposta europea a la crisi de la COVID-19. En primer lloc, es fa un recordatori de les principals mesures adoptades. A continuació es formulen una sèrie d’elements de valoració sobre aquestes mesures per tal de poder aprofundir, precisament, en l’objectiu del Policy Brief, és a dir, per poder calibrar la importància dels canvis de fons que comporten. Finalment, s’examinen dos aspectes específics: la importància relativa dels governs nacionals i de la UE en les mesures de suport fiscal; i la qüestió de la solidaritat com a fonament dels avanços cap a una major integració política i fiscal. Finalment, en el darrer apartat es fan unes breus consideracions finals … 

UNIÓ EUROPEA: ELS PROPÒSITS D’UNA EUROPA SOCIAL

Comentari de Xavier VIDAL-FOLCH a El País (10-05-21): Europa social a medias La cumbre de Oporto ha dado un paso adelante, pero persiste la asimetría entre la densidad de las políticas económicas comunes y la delgadez de las sociales …  La cumbre de Oporto ha dado un paso más en esa dirección. No es de gigante. Es un paso, que es como en tantos ámbitos de competencia meramente nacional se avanza en este continente: por acumulación, lo que al cabo crea una masa susceptible de seguir la ley de la gravedad, y se incorpora a la agenda obligatoria. Ha concretado los principios de Gotemburgo en una serie de indicadores —17 principales y otros muchos secundarios—, aún sin cuantificarlos, como proponía con tino España. Hay pues un cuadro de mando, por completar. Y tres objetivos cifrados para 2030 (78% de tasa de empleo; 60% de adultos en actividades de formación; 15 millones menos de personas en riesgo de exclusión), al modo de lo que se ha ido haciendo, más velozmente, en la agenda climática. La prueba de que lo decidido en Oporto tiene un valor es la resistencia reaccionaria de Hungría y Polonia. Nuestros escandinavos deberían darles un cursillo sobre cómo el mejor crecimiento, más rotundo y sostenible, es el que incorpora mayores cotas de igualdad, social, de género y generacional. Que incluso los grandes fines económicos se alcanzan mejor también aumentando el bienestar social”.

EL PES DE L’ITÀLIA DE DRAGHI EN LA MODULACIÓ DE LA POLÍTICA ECONÒMICA DE  LA UNIÓ EUROPEA

Article de Nacho ALARCÓN a El Confidencial (11-05-21): Italia y el castigo: lo que Draghi entiende sobre el futuro de la UE y la austeridad  “El primer ministro italiano sabe bien el alto precio que la Unión Europea puede pagar si vuelve el fantasma de la austeridad a Italia, y está intentando marcar una nueva línea a nivel europeo … La demostración de que en los principales gabinetes de la capital comunitaria saben que no se puede volver a la era del “diktat” de la troika y que hay que repensar el MEDE es que en la negociación del fondo de recuperación se insistió una y otra vez en el mismo mensaje: que los Estados miembros debían ser los “dueños” de sus propias reformas. Precisamente porque saben perfectamente el riesgo que se corre si se intentan forzar los ajustes. Cuando se puso en marcha la línea de crédito del MEDE para gasto sanitario también tuvieron que diseñar un mensaje en el que aseguraban que no había ninguna condicionalidad, sin que haya sido para nada efectivo. Las capitales temen que los mercados identifiquen el solicitar ayuda al fondo de rescate como una señal de debilidad. Todavía quedan algunos años de Draghi. Quizás en septiembre se abra paso un histórico Gobierno verde en Alemania que tendrá efectos cruciales en la posición de Berlín en materia fiscal en la UE, y Emmanuel Macron, presidente francés, centrado últimamente en su batalla política interna, vuelva a mirar a la política europea para recuperar su etiqueta de líder proeuropeo que se le ha ido decolorando en los últimos años. Sería una ventana de oportunidad para cambiar el marco del debate de cómo limitar los daños políticos de la gestión de crisis económicas en el futuro. Si Dante Alighieri escribiera hoy su “Divina comedia”, el poeta florentino guardaría un lugar especial y muy destacado en su infierno para el MEDE y las políticas de austeridad. Draghi lo sabe, él ha formado parte de la maquinaria. Todos los políticos italianos y los principales actores de la capital comunitaria lo saben también. El futuro es inevitable, y nadie pone la mano en el fuego por la muerte de la era de la austeridad”.

FRANÇA: 40 ANYS DE LA VICTÒRIA DE FRANÇOIS MITTERRAND

Article de Gérard GRUNBERG a Telos (11-05-21): 10 mai 1981: le triomphe d’une stratégie longuement murie   “Le 10 mai 1981 fut avant tout l’aboutissement victorieux d’une stratégie politique, celle adoptée par François Mitterrand dès 1962, après la révision constitutionnelle instaurant l’élection présidentielle au suffrage universel. Les gauches venaient d’être écrasées aux élections législatives et sa carrière politique personnelle était à l’arrêt. Les parlementaristes de toutes tendances avaient perdu leur combat contre « le régime de pouvoir personnel » du général de Gaulle. Les gauches n’avaient plus aucune perspective de pouvoir. C’est alors que Mitterrand, n’ayant pas renoncé à ses ambitions politiques, adopta la stratégie qu’à travers échecs et vicissitudes il poursuivit avec persévérance jusqu’à son élection le 10 mai 1981. Cette stratégie comportait deux volets. Le premier était de réussir à incarner le combat de la gauche contre le gaullisme. Dès 1958 il s’était opposé résolument au retour au pouvoir du général de Gaulle. Après la révision de 1962, il condamna « le coup d’État permanent » dans un ouvrage où il se posa comme le principal adversaire du « régime de pouvoir personnel ». « Qu’est-ce que la Ve République sinon la possession du pouvoir par un seul homme ? […] J’appelle le régime gaulliste dictature », écrivait-il. Il s’agissait désormais de rassembler la gauche pour mener ce combat. Le second volet était d’amener la gauche à accepter l’idée qu’une victoire présidentielle était le meilleur moyen de conquérir le pouvoir. Il avait compris, contrairement à la plupart des leaders de gauche, que la révision de 1962 allait transformer profondément le fonctionnement du système politique et s’imposer comme la consultation majeure. En outre, pour lui qui était isolé et sans organisation politique, ce type de consultation lui offrait une opportunité unique de jouer à nouveau un rôle politique. Dans son ouvrage d’entretien, Ma part de vérité, écrit en 1969, il déclarait : « Depuis 1962 j’ai toujours su que je serais candidat. » À première vue, ces deux objectifs pouvaient paraître contradictoires. Comment unir la gauche sur une stratégie fondée sur l’utilisation d’une consultation qu’elle avait unanimement condamnée et qu’elle voulait supprimer ? Mitterrand atteignit cependant ces deux objectifs. Ce fut là une véritable prouesse politique. Il le fit de deux manières. D’abord, en se présentant à la première élection présidentielle au suffrage universel, en 1965, et ensuite en faisant fonds sur le résultat obtenu pour entreprendre l’unification de la gauche. Il parvint d’abord à obtenir le soutien de toutes les organisations de gauche, qui ne souhaitaient pas présenter de candidats – ce fut sa chance – et ensuite en mettant en ballotage le général de Gaulle puis en rassemblant 45% des suffrages exprimés au second tour, faisant ainsi la démonstration que la conquête du pouvoir au moyen d’une victoire présidentielle était un objectif qui pouvait être atteint un jour …”

Entrevista a Michel WINOCK sobre els 40 anys de la victòria de Mitterrand  a L’Obs (6-05-21): “Une imagination sociale au pouvoir” … Le célèbre historien, auteur d’une biographie de François Mitterrand, analyse le grand tournant du 10 mai 1981, les réformes sociales et culturelles et l’incapacité du PS à se rénover, dont les conséquences se font encore sentir  … “Les possédants ont connu une grande peur, celle des ‘rouges’, du socialisme.” … “Le parti socialiste aurait dû devenir le grand parti de la gauche réformiste.”  … Les divisions de la gauche française s’expliquent-elles encore par la nostalgie et les malentendus du 10 mai 1981 ?  “La division de la gauche française est endémique. Le Parti socialiste a été créé en 1905 sur la lutte des classes, l’espérance révolutionnaire et le refus de participer à un gouvernement « bourgeois ». Cette radicalité s’est maintenue, sous des formes variables, s’opposant à l’évolution du parti vers le réformisme. Ces deux courants se sont déchirés. A chaque refondation du Parti socialiste, le ressourcement à gauche s’est imposé : dans les années 1920 après la scission de Tours, en 1945, en 1971… L’ambivalence du Parti socialiste est dans sa nature, et l’on a vu une présidence socialiste, celle de François Hollande, sabordée par les « frondeurs » de son propre parti, ces héritiers de la radicalité. Hollande a aussi ses responsabilités : à la tête du PS, il n’a eu qu’une résolution, maintenir l’unité (factice) du parti, quand Rocard demandait qu’on en finisse avec les « pseudo-marxistes ». Mitterrand lui-même, qui n’avait aucun goût pour la théorie, n’a jamais voulu transformer, adapter, moderniser le parti qui l’avait porté au pouvoir. Là-dessus s’embrochent toutes les autres rivalités, dont la caricature a été dessinée par la « gauche plurielle » de Lionel Jospin, aboutissant à la désastreuse élection de 2002.”.

ESCÒCIA: QUIN SERÀ EL “FULL DE RUTA” DE L’INDEPENDENTISME ESCOCÈS?

Article d’Aleksandar KOCIC a esglobal (12-05-21): Escocia tras las elecciones: ¿de las urnas a los tribunales?  Tras las elecciones en Escocia que han dado la victoria al Partido Nacional Escocés, ¿qué opciones se abren a un posible segundo referéndum de independencia? … “Con una mayoría absoluta en el Parlamento escocés, el SNP tendría muchos más argumentos para exigir el segundo referéndum. Pero al partido le faltó un escaño para esa mayoría (64 y no 65, ¿recuerdan?) y algunas voces en Londres ya han apelado a esa cifra para justificar la negativa a otro referéndum. Sin embargo, Kirsty Hughes opina que la mayoría independentista del Parlamento hace inevitable la segunda consulta: “Las elecciones dieron una mayoría de 15 escaños al SNP y los Verdes y ese es un mandato claro para celebrar otro referéndum de independencia. Los votos por circunscripción personal y por listas, juntos, ofrecen un 50-50 entre los partidos favorables y opuestos a la independencia, lo que reflejaría bastante las encuestas de opinión actuales; aunque muchos votantes laboristas, en encuestas anteriores, también apoyaban la independencia. En general, creo que se piensa que tiene que haber y habrá otro referéndum de independencia, pero hay discrepancias sobre la fecha”. Para Akash Paun, la única forma de que el Reino Unido siga siéndolo es convencer a los escoceses de que sus intereses saldrán más beneficiados si se quedan que si se separan: “Al parecer, el Gobierno británico planea convencer a los escoceses invirtiendo más allí. ¿Servirá de algo? Desde luego, este parece pensar que, si gasta más dinero en Escocia, en infraestructuras y servicios públicos, podrá demostrar a los votantes la conveniencia de seguir formando parte de la Unión. Es posible que esta estrategia dé fruto, hasta cierto punto, pero el Gobierno debe estar dispuesto asimismo a reforzar los poderes del Parlamento escocés, por ejemplo dejando que recaude más dinero propio a través de impuestos y préstamos. La estrategia actual del primer ministro parece consistir en centralizar más poder en Westminster, y creo que, a largo plazo, eso puede ser contraproducente”. ¿Durante cuánto tiempo puede Londres seguir ignorando la cuestión del referéndum? James Mitchell opina que negarse indefinidamente a celebrar la nueva consulta seguramente “causaría resentimiento en Escocia y generaría más apoyos a la independencia, lo que pondría todavía más en peligro la supervivencia de la Unión. No estoy convencido de que vayamos a ver una situación similar a la de Cataluña, pero sí puedo imaginar el aumento de las presiones políticas hasta que Londres ceda y apruebe un referéndum, aunque lo normal es que el SNP no consiga todo lo que quiere en cuanto a la forma, la fecha y otros aspectos”. Escocia también podría seguir la “vía catalana” de celebrar un referéndum no aprobado por el Gobierno central. Aileen McHarg cree que Nicola Sturgeon no lo haría ahora que Alba, el nuevo partido de su predecesor Alex Salmond, no ha conseguido ningún escaño: “Me parece muy improbable. Nicola Sturgeon ha dicho repetidamente que no va a celebrar un referéndum ilegal. Alba estaba intentando empujarla a ser menos precavida. Ahora que ya no está, creo que mantendrá su cautela”. De momento, los gobiernos de Londres y Edimburgo dicen que lo importante es sacar al país de la pandemia y emprender la recuperación económica. Por tanto, a corto plazo, la cuestión del segundo referéndum no va a ser una prioridad para Escocia, pero pronto volverá a serlo. Para Kirsty Hughes, lo que hay que estudiar es si crece el apoyo a la independencia: “Si los apoyos son verdaderamente fuertes, es posible que los tories se encuentren con una dinámica política difícil de gestionar”. En cambio, James Mitchell cree que, a largo plazo, la llamada cuestión escocesa nunca podrá resolverse: “La geografía hace que, sea cual sea la situación constitucional de Escocia, necesitará mantener relaciones y vínculos estrechos con su vecino. Al margen del estatus legal oficial de Escocia, la relación no dejará de evolucionar y necesitará negociaciones y más negociaciones. Este debate proseguirá tanto si se convoca el referéndum como si no y voten como voten los escoceses. Por supuesto, un voto a favor de la independencia tendría peso, pero no sería la solución definitiva. Lo importante es si la relación continúa siendo el tema dominante, ya que suele tener altibajos”.

LLIÇONS I CONSEQÜÈNCIES POLÍTIQUES DE LES ELECCIONS A LA COMUNITAT DE MADRID … 

Article de Carles CASTRO a La Vanguardia (12-05-21): ¿Ganar Madrid para perder España? El mensaje que ha permitido a Ayuso sintonizar con un sector mayoritario del electorado madrileño podría no ser el que necesita Casado para seducir al votante español … Relatos a la medida, explotados eficazmente por liderazgos locales, pueden no adaptarse demasiado bien a otros ámbitos territoriales … “Los puntos fuertes del relato de Ayuso en Madrid podrían ser los puntos débiles del discurso de Casado en el conjunto de España. El paraíso fiscal madrileño puede resultar un manjar irresistible para buena parte de los vecinos de la Villa y Corte. Sin embargo, ese paraíso fiscal no sólo no es extrapolable a muchos territorios que no pueden permitírselo sino que, llevado al extremo y al conjunto del país, podría percibirse como un peligro para la viabilidad de los servicios públicos y las infraestructuras, sobre todo en autonomías envejecidas y vaciadas. Y al mismo tiempo, ese mensaje implícito del “Madrid, primero”, que se tradujo en gestos de insolidaridad a la hora de compartir las medidas de emergencia sanitaria con las comunidades vecinas –alguna del mismo partido que Ayuso-, traslada una imagen de individualismo territorial que erosiona la compacta y disciplinada españolidad que predica Casado. Sin olvidar que, aunque las elecciones las pierden los gobiernos y sus errores, siempre hace falta algo más que un eslogan que conecte hábilmente ideología con psicoanálisis para ganarse la confianza de todo un país”.

Article d’Oriol BARTOMEUS a La ciutat llunyana (6-05-21): Pengeu els discjòqueis! “Les eleccions del passat dimarts a Madrid han tornat a posar de manifest quelcom que sovint oblidem: cada cop més l’elector exigeix als partits que li donin raons per a votar-los. El vot automàtic, el d’aquells que opten per una formació perquè “ho fan sempre” o perquè la consideren “el seu partit”, és cada cop menor. Per contra, creix el vot d’aquells que només acudeixen al col·legi electoral si se senten cridats, si se’ls interpel·la des de les diferents candidatures. És com si l’elector li exigís al partit que respongui a una simple pregunta: per què t’he de votar?” … “L’error fonamental de l’esquerra fou no haver entès no només que és imprescindible donar motius als electors per a fer que et donin el seu vot, sinó que aquests motius han d’apel·lar als interessos d’aquests electors, els han de parlar de la seva vida, de les seves necessitats i expectatives. Ayuso ho va entendre perfectament, per això parlava de bars, és a dir de feina i també de les ganes boges que mostrava part de la població de recuperar la vida pre-pandèmica. Mentre ella li parlava a l’elector de la seva vida, l’esquerra el convocava a una pugna conceptual amb reminiscències de fa noranta anys, sense ser capaç d’”aterrar” el seu discurs al dia a dia de l’elector madrileny de 2021. Mentre Ayuso proposava baixar els impostos, l’esquerra demanava el vot per aturar el feixisme, però sense ser capaç d’explicar què suposava per a l’elector concret que guanyessin els “feixistes”. El cas madrileny deixa una lliçó a aprendre: és imprescindible donar raons a l’elector si es vol que aquest s’aixequi del sofà. No cal que siguin raons molt elevades ni molt complexes. De fet acostumen a ser més efectives les raons més aviat elementals i simples, així com les reactives (voto aquest perquè no vull que guanyi l’altre). És el que ha fet Ayuso i li ha funcionat, i és el que no ha sabut fer l’esquerra, presonera d’un miratge en el que prems una tecla i el poble de l’esquerra es posa en marxa com un sol home. Madrid ens mostra que s’ha acabat el temps del toc de corneta (o del més prosaic toc de pito)”.

Crònica d’Enric JULIANA a La Vanguardia (8-05-21): Extrapolando Las elecciones madrileñas no prefiguran el futuro, pero cambian la dinámica política de España … “La extrapolación de las elecciones catalanas del pasado 14 de febrero podía conducir a la conclusión de que el Partido Popular se hallaba en grave situación de peligro ante el auge de Vox. Con la ley electoral vigente en Madrid, el Partido Popular sería hoy extraparlamentario en Catalunya … Tres meses después, la extrapolación de Madrid puede conducir a una conclusión totalmente inversa: el Partido Popular renace, se halla en condiciones de reunificar a buena parte del electorado de derechas en torno a sus siglas, mientras que el ascenso de Vox queda frenado … El resultado de las elecciones en Catalunya impedía llegar a la conclusión de que los ciudadanos querían castigar la gestión del Gobierno central ante la epidemia, puesto que el ministro de Sanidad durante los últimos doce meses, Salvador Illa, resultaba ser el candidato más votado. Tres meses después, hay quien se atreve a defender la conjetura de que el Gobierno ha sido castigado en Madrid por la gestión de la epidemia … En realidad, las elecciones de Catalunya y Madrid son fotos con distinta iluminación. En las elecciones catalanas, Illa representaba la serenidad del gobernante que ha atravesado una situación al límite de lo imposible sin perder la compostura. Marco psicológico: seriedad. En Madrid, Isabel Díaz Ayuso ha conectado con el sentir de mucha gente -“¡abramos ya!”- después más de doce meses extenuantes. Marco psicológico: vitalidad … En Catalunya, fuertemente dividida por la cuestión de la independencia, reinaba y reina la confusión sobre el camino colectivo a tomar en los próximos años. En Madrid, la defensa del “modo de vida madrileño” contiene una caja fuerte que reúne muchos consensos: la defensa de un modelo fiscal muy ventajoso para las clases altas y para las clases medias que miran hacia arriba y temen ir hacia abajo … Toda extrapolación se enfrenta a una dificultad: aún no es posible imaginar cuál será la dinámica social en este país dentro de dos años cuando la epidemia esté controlada y los motores económicos vuelvan a funcionar. Estamos en territorio desconocido”.

Article de Pau MARÍ-KLOSE a Agenda Pública (10-05-21): Una derrota, una invitación a reflexionar [6] … “Sorprendentemente, ‘libertad’ fue un gran ‘motto’ de movilización de la izquierda española en los últimos años del franquismo y los primeros de la Transición (y lo había sido en el origen de movimientos socialistas a final del siglo XIX).  Como ha recordado recientemente Antonio Muñoz Molina en un excelente artículo, poco antes de la muerte del dictador en los muros de muchas paredes españolas aparecía garabateada la palabra como expresión de rebeldía democrática; ‘Socialismo es libertad’, rezaba el cartel con el que el PSOE encaraba su Congreso de 1976; ‘Libertad sin ira’, de Jarcha, terminó siendo uno de los grandes himnos musicales progresistas de la Transición. La derecha se la ha arrebatado a la izquierda, con escasa resistencia entre muchos sectores del progresismo. Para qué queremos la libertad si podemos ofrecer la igualdad, piensan algunos. Olvidan, por ejemplo, que ya en el Programa Máximo del PSOE, de 1879, se pretendía crear trabajadores “libres e iguales, honrados e inteligentes”. La apelación a la igualdad es un dispositivo de movilización poderoso, pero hay que reconocerle limitaciones en sociedades desiguales, donde la estratificación social está legitimada por concepciones meritocráticas: una parte importante de la ciudadanía está convencida de que las ventajas y privilegios de los que disfruta en comparación con otros (y casi siempre hay otros más abajo con los que compararse) son producto del merecimiento y deben ser protegidos frente a cualquier intento de nivelación. Lo está descubriendo (y explotando) la extrema derecha en buena parte de Europa, enfrentando a los pobres contra ‘los más pobres’ (los situados en el último peldaño, ya sean inmigrantes y otros excluidos dependientes de ayudas públicas). Como decía el politólogo Norberto Bobbio, la aspiración nuclear de la izquierda ha sido y seguirá siendo la igualdad. Pero defenderla se convierte en causa perdida si no va aparejada a una concepción positiva, democrática y cívica, de la libertad. Frente a la libertad asocial de la derecha (la de los que tienen recursos para hacer lo que quieran), la izquierda debe ofrecer (y ofreció en su día) libertad para todos; sobre todo para los que menos tienen. Libertad desde la seguridad y la autonomía, libertad como emancipación y empoderamiento.  Hay también sectores de la izquierda que piensan que sobran las apelaciones transversales si podemos multiplicar los destinatarios del mensaje. ¿Para qué vamos a poner todos los huevos en una cesta, si podemos interpelar a grupos interesados por la digitalización, la transición verde, el feminismo, la defensa de colectivos LGTBI, los valores del cosmopolitismo, etc? La premisa sería que acercando el mensaje a cada colectivo con cierto perfil identitario (muchas veces con contornos muy difusos y militancia muy heterogénea) podemos llegar al corazón de más gente, prescindiendo del poder de movilización de los grandes anhelos transversales pero sin renunciar, sobre el papel, a una proyección amplia. El problema quizás sea que las apelaciones identitarias más intensas sólo sintonizan con anhelos de segmentos muy minoritarios e hipersensibilizados dentro de los colectivos a los que van dirigidas. Muchas dejan frías e indiferentes a grandes bolsas de ciudadanos que quizás tengan preferencias e inquietudes compartidas con esos colectivos, pero que no tienen la intensidad para moverles a votar a un partido u otro, o al menos no lo hacen como factores primordiales. Eso en el mejor de los casos; en el peor quizás se sientan cercanos al partido por su sensibilidad a ciertos temas y apelaciones, pero les alejen o incluso repelan otros. Los ciudadanos se mueven por narrativas ilusionantes que, en todo caso, puedan agrupar esas apelaciones particulares en marcos transversales (catch-all) como progreso, avanzar, derechos, etcétera. Si no existen o se desdibujan, muchos ciudadanos que se consideran feministas, con sensibilidad verde, que entienden la importancia de la digitalización o comparten los valores cosmopolitas frente a la xenofobia, pueden paradójicamente terminar apelados con más eficacia por mottos como libertad, con mayor capacidad de pulsar fibras morales; como aparentemente hicieron muchos votantes centristas en Madrid. El PSOE y Unidas Podemos intentaron, a última hora, trabajar con democracia y la amenaza fascista; con escaso éxito. La inmensa mayoría de ciudadanos en España se considera demócrata, y están convencidos de que la democracia no está en peligro, ni siquiera pese al empuje de fuerzas inequívocamente reaccionarias e iliberales. Mal haría la izquierda si renuncia a la precisión en el uso de conceptos y abusa de la hipérbole, puesto que esto resta credibilidad a sus mensajes y conduce a la inconsistencia. Un partido reaccionario e iliberal no es un partido fascista, y posiblemente no haya politólogo serio que lo defienda. Y un partido conservador que puede necesitar el apoyo parlamentario de un partido reaccionario e iliberal no se entrega a los brazos del fascismo, aunque haga algo reprochable con consecuencias muy indeseables.  Recientemente, en Estados Unidos y Europa tenemos varias experiencias que acreditan que la pujanza de la derecha radical puede conducir a un severo deterioro de la calidad democrática y a la acentuación de elementos iliberales del sistema político; muy inquietantes de por sí, pero el camino hasta llegar al fascismo es muy largo. El fascismo es un fenómeno histórico asociado a una etapa trágica como para banalizarlo colgándole la etiqueta a cualquier partido o movimiento reaccionario chusquero y con tics autoritarios con cierta influencia sobre las políticas sectoriales.  Por eso, democracia no es un motto movilizador. La alternativa no explicitada contra la que se pide a votantes de la izquierda que voten no tiene la dimensión perturbadora y amenazante que algunos siguen creyendo que tiene. Y posiblemente no llegue a tenerla ya por mucho que se agite, al menos con la magnitud que pueda necesitarse para asegurar una movilización electoral determinante. De ahí que Ayuso y José Luis Martínez-Almeida pudieran bromear sobre las acusaciones al PP de “fascistas” sin pestañear frente a la reacción turbada y escandalizada de muchos progresistas. Tras más de 40 años de progreso democrático a todos los niveles, institucionales y culturales, hay un fantasma que ya no recorre España: el del fascismo”.

Article d’Eduardo MADINA a El País (8-05-21): De todo, quedaron tres cosas  La batalla de Madrid evidencia que a la izquierda no le funciona echarse en brazos de lemas; que necesita un proyecto de país; y, en general, el valor de centrar la acción política en la verdad … “Entre tanto, tras todo el ruido vivido, tras la convulsión del resultado de estas últimas elecciones y tras la abultada derrota de la izquierda, hay al menos tres cosas que ya se ven de forma nítida. La primera, que el material con el que trabaja la política es la realidad. La realidad de la vida cotidiana, la que se define a partir de los asuntos que afectan al día a día de nuestra sociedad. El enfoque de la izquierda, mayoritariamente materialista, gana cuando se centra en la transformación de esa realidad. Para ello, se ayuda de narrativas políticas, de mensajes y de marcos, de estrategias y de tácticas pero no para sustituir realidad por ficción, sino para identificarse plenamente con ella y tratar de alcanzar mayorías sociales que le permitan transformarla sobre la base de sus ideales … En segundo lugar, vuelve a quedar claro que para transformar la realidad la izquierda necesita un proyecto de país. No puede entrar en la arena política sin él. Y mucho menos en una época como esta. Hemos entrado en la que quizá sea una de las décadas más relevantes de nuestra historia reciente. En estos próximos diez años se completarán todos los desplazamientos productivos, comerciales y geopolíticos que ya están trazándose hacia el océano Pacífico” … “En tercer lugar, todo lo vivido en Madrid nos habla de nuevo del valor que tiene la verdad en política. La verdad de las ideas, de los comportamientos y de las acciones. Su reivindicación quizá sea contracíclica en estos tiempos extraños, tan habitados de fake news y desinformación pero no hay nada más alto a la hora de la acción política. No hay nada más noble ni con más capacidad performativa y ejemplarizante. Centrar en ella la acción política, los comportamientos y las acciones, buscarla de manera constante, sujetar en ella ideas y mensajes es la mejor decisión que puede tomarse. Contribuir a llenar la atmósfera política de verdad demuestra una forma de entender y de proteger el funcionamiento de la democracia que renueva vínculos con ella. Tiene un enorme valor. Tanto que, en última instancia y a la hora de un proceso electoral, siempre es mejor perder con la verdad que ganar con la mentira”.

Article de Fernando ÓNEGA a La Vanguardia (8-05-21): Quién se carga al partido socialista Si el centro neurálgico del socialismo se desplazó desde Ferraz a la Moncloa, ha sido porque Ferraz renunció a la iniciativa … “Creo que vale la pena detenerse un instante en la acusación de la señora Lastra. El PSOE no fue derrotado en Madrid solo por la asesoría o la estrategia del señor Redondo que, en todo caso, fue concebida para servir a los intereses de la izquierda.  Fue derrotado por la gestión general de su propio Gobierno: por su política de armonización fiscal, diseñada para castigar a los madrileños y nadie vota a quien le mete mano en la cartera; por haberse identificado con el discurso de Pablo Iglesias, que para la sociedad madrileña supone inestabilidad, conflicto y ruptura; por sus alianzas con los independentistas, que Madrid no entiende por justificadas que sean; porque Díaz Ayuso se labró una imagen liberal frente a un partido que no mostró sensibilidad para el pequeño comercio y la hostelería, y algo que la señora Lastra tiene que recordar muy bien: porque firmó un acuerdo con Bildu que expulsó a los votantes moderados. Iván Redondo es humano, se supone. Comete errores como todos. Alguna vez tiene que perder, de lo contrario sería un superhombre. Montó la estructura de poder que corresponde a la importancia de la presidencia del Gobierno de una potencia como España y porque la necesita para ser eficaz en las misiones encomendadas. Si no fuese por Redondo, Pedro Sánchez no estaría al frente del Gobierno ni siquiera en la secretaría general del PSOE y algo más: Unidas Podemos sí que habría oscurecido al sector socialista.  Si el centro neurálgico del socialismo se desplazó desde Ferraz a la Moncloa, ha sido porque Ferraz renunció a la iniciativa, le resultó mucho más cómodo corear el hiperliderazgo de Sánchez y cayó en la torpeza de la moción de censura de Murcia, que lo precipitó todo. Esa operación, que al final sí que resultó mortal, se hizo en Ferraz, no en la Moncloa. El PSOE no va a morir, eso espero. Tuvo crisis más difíciles de las que supo salir, y de alguna salió gracias a la imaginación y la osadía de Iván Redondo. Pero, si Madrid metió al partido en una crisis tan profunda como la que revela la señora Lastra, es por otras razones. La autocrítica no es buscar un chivo expiatorio, como diría Pablo Iglesias. La autocrítica tendría que empezar en Galicia y en el País Vasco, donde el PSOE ya es tercera fuerza, sobrepasado por el BNG y EH Bildu. Madrid solo ha sido el tercer aviso”.

Article d’Antoni PUIGVERD a La Vanguardia (10-05-21): Bany d’or a l’espasa d’Aznar Aznar va capturar a l’esquerres les banderes de la llibertat i el progrés … “Fa 25 anys que la dreta espanyola és hegemònica. La seva visió d’Espanya ha perviscut encara que manin els socialistes. Amb l’ajut de la FAES i d’una formidable trompeteria me­dià­tica, Aznar va forjar una espasa dretana amb tres metalls: conservadorisme clàssic, liberalisme thatcherià i tradicionalisme desacomplexat. Amb aquesta espasa ampla, dura i flexible, va capturar dues banderes a les esquerres. Primer, la bandera del progrés. Assolit en l’etapa de González el progrés col·lectiu bàsic (sanitat, seguretat social, escola), Aznar convida les classes populars a progressar individualment (borsa i propietat immobiliària). El capitalisme popular va derrapar el 2008, però no estat mai en qüestió. Fent-se seus els botiguers i el baristes, Ayuso demostra que l’interès individual és més atractiu, fins per al votant humil, que els impostos socialdemòcrates. L’altra bandera que Aznar va capturar a les esquerres és la llibertat. Individual, per descomptat. Si Ayuso ha apel·lat a la llibertat contra les constriccions sanitàries, Aznar va apel·lar a la llibertat d’opinió i acció política enfront d’ETA. Des d’aleshores, la llibertat a Espanya ha quedat associada a la nació espanyola, protectora dels “ciutadans” en oposició als “nacionalismes opressors”. Savater i tants altres intel·lectuals van ser claus en aquesta operació que, essent de base ètica, aconseguia capgirar els paràmetres de l’antifranquisme: fonia l’espanyolisme amb la llibertat indivi­dual i associava el catalanisme (que no tenia res a veure amb ETA) amb l’opressió: lingüística, sobretot. Que Cs no formés part del PP no invalidava, ans reforçava, el triomf transversal de l’aznarisme. Aznar va voler aprofitar l’atemptat islamista d’Atocha per absolutitzar l’hegemonia del PP. Però tots els perjudicats per l’aznarisme es van aplegar entorn de Zapatero. Era una aliança en negatiu: no permetia construir una Espanya alternativa. Zapatero va sobreviure dividint la dreta entre liberals i conservadors (matrimoni gai) i amb la memòria històrica. A més de la crisi econòmica, ZP va naufragar per l’Estatut. A Catalunya, l’aznarisme havia suscitat un efecte rebot: ERC tenia la clau catalana (i encara la té). Del fracàs de l’Estatut al penós procés. Catalunya ha perdut tot realimentant la causa primera dels seus neguits: la visió aznariana d’Espanya. L’immobilisme de Rajoy va desembocar en l’1 d’octubre i en la tutela judicial sobre Catalunya. També va afavorir l’aparició de Vox, magnetisme exterior que garanteix la duresa del PP. El primer símptoma de l’envelliment del PSOE va ser la pèrdua de les banderes de la llibertat i el progrés en mans d’Aznar. El segon: la prestidigitació de ZP i Sánchez: amagar amb jocs de mans la impossibilitat de construir una Espanya alternativa a la d’Aznar. El tercer ha passat com un llamp: indignats per la falta de futur, els joves reclamaven un canvi radical enllà del PSOE. Però escalar els cels és impossible: una part dels joves ha tornat al liberalisme (Cs, ara PP); i Podem queda encapsulat. Ara les generacions més joves només estan fartes de restriccions sanitàries. Rebutgen el rigorisme d’esquerra. Només una minoria sobrerepresentada als mitjans connecta amb l’ecologisme punitiu i la desconstrucció antropològica (sexual, racial) d’inspiració universitària americana. Ayuso banya amb l’or de l’hedonisme l’espasa d’Aznar. Té molt de camp per córrer a tot Espanya: els que hi estan en contra o han perdut la brúixola o estan en fora de joc”.

Article de Cesáreo RODRÍGUEZ-AGUILERA a Agenda Pública (6-05-21): ¿Sobrevivirá Ciudadanos?  ” En suma, parece un destino trágico el de los partidos liberales de centro en España: lo intentó el Centro Democrático y Social (CDS) de Adolfo Suárez y, de manera parcial, la Unión Progreso y Democracia (UPyD) de Rosa Díez y ambos acabaron desapareciendo. Por cierto, este último partido y Cs no han sabido configurarse como estrictos partidos liberales de centro entre otros factores por haber subrayado obsesivamente su identitarismo españolista. En suma, aun negándolo formalmente, ambas formaciones se articularon sobre todo como nacionalistas españoles, y esto es lo que les permitió crecer al captar a votantes conservadores descontentos con el PP. Por tanto, un genuino partido liberal de centro en España debería: 1) estar abierto a gobernar tanto con el PP como con el PSOE a modo de bisagra de dimensiones modestas, pero estratégicamente clave; 2) no alimentar el nacionalismo español porque, al final, eso sólo favorece a partidos como Vox; 3) asumir la diversidad territorial del país ( las nacionalidades reconocidas por la propia Constitución) como algo normal y no como una anomalía y apostar por la autonomía, no por la centralización, y 4) potenciar las libertades civiles (el apoyo a la ley de eutanasia ha ido en la buena dirección) y rescatar la memoria democrática … En suma, Cs ha pagado muy cara su errónea estrategia: tras el fracaso de Murcia (que rompió al partido), la campaña madrileña ha sido la de intentar repetir la coalición con Ayuso, toda vez que para aquél no hay más alianza posible que con el PP que, precisamente, le echó del Gobierno regional. En consecuencia, no puede sorprender que en esta ocasión el electorado de Ciudadanos haya optado por votar directamente a los populares, que tienen ahora al alcance de la mano la liquidación de Cs y fagocitar prácticamente por completo a su electorado en todo el país. Cs debe hacer una profunda autocrítica, cambiar todos sus equipos dirigentes y modificar radicalmente su estrategia si no quiere acabar como el CDS o UPyD”.

Article d’Andrés ORTEGA a elDiario.es (11-05-21): ¿Por qué las clases bajas votan a las nuevas derechas?  [7] No son solo factores económicos sino también culturales … “Hay que levantar la mirada y no quedarse solo en Madrid, o siquiera en España. No hay que buscar solo motivos económicos. Ya Pippa Norris y Ronald Inglehart vieron la dimensión cultural en la victoria del Brexit y de Trump en 2016. Dirigidos por Amory Gethin, Clara Martínez-Toledano y Thomas Piketty, una veintena de investigadores han publicado un interesante estudio, Clivages politiques et inégalités sociales (pronto saldrá en inglés), recopilando datos de 50 países entre 1948 y 2020. Es una obra que sirve para explicar, con datos, por qué las clases bajas y desfavorecidas, salvo entre los inmigrantes, se han puesto a votar a la derecha y a la ultraderecha en los últimos años, cuando hasta los 80 lo hacían por opciones de izquierda. Su conclusión es que, ante la incertidumbre reinante y la creciente desigualdad, ha ganado la idea de comunidad nacional, religiosa, cultural o étnica. Y ante esta idea y sus simplismos, la izquierda lo tiene más difícil. El capítulo sobre España señala que las divisiones de clase se han ido progresivamente reduciendo, como en Italia, países con una industrialización tardía (y cabe añadir que insuficiente). La crisis que empezó en 2008 impulsó nuevos partidos “contestatarios”, con Podemos en la extrema izquierda, más apoyado por titulados universitarios, y en la ultraderecha, como Vox. Además de Ciudadanos en el centro, y el crecimiento del independentismo catalán, de izquierda y de derecha. En España, dice este estudio, se ha frenado la transición hacia un sistema de “elites múltiples”. La socialdemocracia está ante un gran desafío. Atraviesa una crisis, en parte víctima de su propio éxito, con estados de bienestar bastante conseguidos, que han cambiado su base social en las anteriores décadas, no cubierta por la nueva izquierda. Pero con la crisis de 2008, la automatización, y la desigualdad -todo ello ahora catapultado por la pandemia y sus derivadas- no son ya las clases trabajadoras que se han venido abajo, sino las clases medias, las bajas y las medias. Trump entendió bien que los demócratas las habían abandonado en lo que a los blancos se refiere. Biden también ha comprendido que o las recupera, con un programa que se acerca al europeo, o su presidencia corre peligro. En Alemania y Francia, por ejemplo, la socialdemocracia y el socialismo están a la baja. En Inglaterra (Escocia es otra historia) el laborismo solo aguanta realmente bien en Londres. Y en España, está casi todo por ver, pero el Gobierno del PSOE y de UP también sabe lo que se juega en este terreno, algo que ha comprendido bien el ayusismo. Los desplazamientos del voto joven y de clase baja en la Comunidad de Madrid han sido bien analizados por Fátima Caballero, Raúl Sánchez y Victòria Oliveres en este diario. Los jóvenes, en efecto, en doble crisis (2008 y 2020) de perspectiva vital son una clave.  Si la socialdemocracia está en crisis, también lo está el otro pilar de la construcción europea en sus inicios, la democracia cristiana. La derecha tradicional se está transformando, azuzada por más populismo desde su extremo, y por esta comprensión. Veremos si el ayusismo no tiene un reflejo no ya a escala española, sino europea. El mensaje sobre el hartazgo con las limitaciones impuestas al amparo del Estado de alarma y esos otros factores, está siendo observado en el resto de Europa, incluso en su estilo y su populismo. Y claro, están también las ultraderechas, que contaminan al centro derecha, algunas de las cuales, como la de Le Pen en Francia, están ganando en respetabilidad.  Por su parte, el centro se está desmoronando en España y en otros países de los citados. Se está desmoronando en términos políticos, porque en términos demoscópicos sociales sigue muy presente, lo que provoca un cierto divorcio entre la sociedad y la política, si bien no se traduce en abstención, quizás porque realmente no ha llegado a existir como bisagra, repartido entre el centro-izquierda y el centro-derecha. Incluso en Francia, donde el liberal Emmanuel Macron se enfrenta, sin un partido trabado, la derecha flojea y la izquierda está a la baja y dividida, directamente a Marine Le Pen, y se derechiza. Pero también hay un auge de un movimiento que rompe con el clásico eje izquierda derecha, que son los verdes, que representan, proponen, un cambio de sociedad (con una temática de la que casi todos, no la ultraderecha populista, se quiere apropiar). Previsiblemente se verá en septiembre en las elecciones alemanas.  Estamos viviendo una profunda transformación socioeconómica, cultural y política. Pero hay que insistir, no somos tan diferentes”.

… I ELS SEUS EFECTES EN LES POSSIBILITATS DE GRANS ACORDS DE PAÍS

Article de Soledad GALLEGO-DÍAZ a El País (9-05-21): Aquí pasan muchas cosas No hay muchos países europeos en los que una lucha partidista ponga en peligro la llegada de fondos de recuperación … “En cualquier circunstancia, la confrontación ciega es una mala noticia para el conjunto de los ciudadanos, pero en este caso, a punto de salir de una brutal crisis provocada por una pandemia y necesitados de una política económica y social que cuente con el apoyo de la UE, esa estrategia de negar la sal al contrario puede ser catastrófica para el país entero. Es verdad que en estas elecciones solo han votado los madrileños y que nunca se les dijo que con su papeleta autorizaban el acoso al Gobierno en su política europea, pero muchas voces en el PP creen que su victoria incluye el permiso para avivar la confrontación con Pedro Sánchez en Bruselas, aunque eso suponga retrasar, incluso años, los planes de recuperación. Salvo que se alcen voces conservadoras capaces de exigir un compromiso con el país, lo más probable es que la estrategia del PP en estos dos años de legislatura consista en levantar una pared que deje a los socialistas la única salida de buscar el apoyo del PNV y de los grupos independentistas catalanes, cuya colaboración actúa con una barrena que zapa en la base del electorado socialista. No hay muchos países europeos en los que la lucha entre partidos esté poniendo en peligro, con fines exclusivamente electoralistas, la llegada de los fondos de recuperación y su correcta utilización, probablemente porque esa estrategia raya con la indignidad política. Ni en Italia, ni en Francia, en Alemania o Portugal, nadie, en ningún lado, está arriesgando la oportunidad de mejorar la difícil situación de su país a cambio de hundir al adversario. En casi todas partes lo que distingue a un verdadero político de un oportunista es que uno piensa solo en las próximas elecciones y otro piensa en la próxima generación”

Comentari de Fernando VALLESPÍN a El País (9-05-21): La cuadratura de un círculo ¿Qué tienen en mente PP y PSOE para vertebrar al país en su conjunto? Ahora que se proclama la muerte de la “nueva política”, lo verdadero nuevo sería que alguien ofreciera una respuesta a esto … “Tanto el PSOE como el PP se encuentran en estos momentos en esa situación dilemática. Si moderan su discurso para tratar de pescar en ese caladero, pierden pie respecto a su respectivo competidor en su extremo respectivo. Pero si solo se mueven en el estricto espacio de la izquierda o derecha, todo ese potencial voto de centro puede acabar en manos de su competidor directo del otro lado. Dada la distribución de votos entre los dos bloques, renunciar a ese botín no sería demasiado racional, aunque tampoco lo es, como vemos, desistir de disputar la hegemonía en la izquierda o derecha. Estamos, por tanto, ante un dilema que encaja muy bien en eso del “ni contigo ni sin ti”. Y salir de él equivale casi a la cuadratura del círculo. Después de Madrid, está claro que el PP tiene la ventaja del saque, aquí se ha calzado todo el centro, al menos el que estaba apostando por Cs e incluso parte del que seguía en el PSOE. Por otra parte, la competencia en la izquierda va a ser mucho más dura para este partido que para el PP con Vox. Pero, ojo, para alcanzar la mayoría en el Congreso es ya imprescindible contar con los votos de los partidos nacionalistas, independentistas o regionalistas, y aquí la ventaja es para el PSOE. Esto me lleva al segundo punto. ¿Tiene alguno de los dos grandes partidos un claro proyecto para España en su conjunto o van improvisando a partir de su cuota de poder territorial o la necesidad de pactar con los nacionalistas? Otra de las enseñanzas de las elecciones en la capital ha sido que cada elección regional sigue lógicas propias que no son fácilmente trasladables al conjunto. Ni siquiera dentro del mismo partido. ¿Qué tiene que ver el PP de Feijoó con el de Ayuso, por ejemplo? El país ha devenido en una especie de archipiélago territorial, una sumatoria de regiones con personalidad cada vez más diferenciada, que han descubierto ahora con la pandemia lo que siempre fue evidente para Cataluña y el País Vasco: el éxito político interno depende de cómo modulen sus relaciones de cooperación o conflicto con el centro. Aquí reside también el éxito de Ayuso, pero quizá la derrota del país en su conjunto. Si cada región va a su bola según el color del partido asentado en la Moncloa deja de haber un espacio para el entendimiento entre todos. ¿Cuál es la respuesta al respecto de los dos grandes partidos, siguen teniendo en mente vertebrar al país en su conjunto? Ahora que se proclama la muerte de la “nueva política”, lo verdadero nuevo sería que alguien ofreciera una respuesta a esta pregunta. Ésa sí que es la auténtica cuadratura del círculo”.

RETRAT DE L’AUGE I CAIGUDA DE PABLO IGLESIAS (JORDI AMAT HO HA TORNAT A FER!)

Article de Jordi AMAT a elDiario.es (10-05-21): El ciclo de Pablo Iglesias  [8] Con la retirada del líder de Podemos, atrapado entre el activismo y la política, podría estar cerrándose el ciclo político que abrió el 15M … “En el período ascendente, decantando el significado del el 15M, la propuesta de Podemos fue inequívocamente populista: estaba centrada en la impugnación destituyente de la clase dirigente de aquel régimen en crisis como condición necesaria para una mutación del sistema que ellos, tan puros, tan listos, debían liderar … El fundamento de su carisma en construcción era ese contraste entre él y los otros. No era un significante vacío. El contraste existía. Era la desigualdad y su onda expansiva … Quien por entonces era secretario general del PSOE -Alfredo Pérez Rubalcaba- reiteraba que España estaba atravesaba por una triple crisis: social, institucional y territorial. Formulo otra vez la pregunta que implícitamente dejó planteada el 15M: ¿estaba la tecnoestructura del 78 capacitada para regenerarse? ¿Aún era operativo el consenso transicional? Podemos fue quién daría una respuesta más contundente a esas preguntas. La respuesta era no. Un no rotundo. Quienes lo creían no eran sólo los politólogos. En mayo de 2014 quedó demostrado cuando su candidatura al Parlamento Europeo tuvo miles y miles de votos y obtuvieron cinco escaños. Que fuera el rostro de Iglesias el icono del partido en las papeletas electorales demostraba un nivel de conocimiento de su figura muy superior al de su proyecto … En ese período de plenitud Pablo Iglesias se hermanó con la otra gran figura de la protesta continental desde las instituciones: Alexis Tsipras. Sus trayectorias convergen entonces. Igual que Europa no era el destino final de Tsipras, tampoco lo era para Iglesias. Iglesias compartió campaña nacional con él en Atenas y Tsipras estuvo en Madrid durante el proceso de maduración del nuevo partido español. Pero el griego se hizo con el poder, aceptando al fin los límites de lo posible, mientras que Iglesias nunca lo lograría del todo, situándose en la tierra de nadie que es el de la pulsión del activista que se contradice con la voluntad de gobernar. Ganar o no ganar. Esa es la diferencia. El equipo dirigente de Podemos -en especial el tándem Iglesias/Errejón- no se concebía como una muleta de la socialdemocracia, sino que tenía una vocación de mando auténtica. Para conseguirlo la clave era el cacareado sorpasso: imponerse en unas elecciones generales a un PSOE artrósico. En algún momento creyeron que podrían conseguirlo. Contaban con el apoyo necesario, además de un relato a la altura de los tiempos y algunas encuestas favorables. Pero no. Durante una buena temporada, ciertamente, la ola de Iglesias, reforzada por el éxito municipalista de Carmena en Madrid y Colau Barcelona, logró confundir al partido socialista, dejándole sin capacidad para convertirse en un partido votable para menores de 40 años. Y así sigue. Pero la realidad es que, a pesar de capturar a parte de sus votantes potenciales, Podemos nunca lograría superar a un partido comandado ya por Pedro Sánchez. El momentum Match point de Pablo Iglesias, me susurra el filósofo Pau Luque, fueron las elecciones generales de 2016. En aquella convocatoria Podemos, en cuya candidatura ya se había integrado Izquierda Unida, y los partidos hermanos, no dieron el esperado sorpasso. Ese fue el principio del fin. Hay una escena de esa campaña que siempre me ha parecido cargada de simbolismo, como el mejor testimonio de una determinada deriva: la aparición de Julio Anguita en un mitin de Podemos en Córdoba. Son diez minutos que pueden rescatarse en Youtube. Se ve a Echenique discurseando e Iglesias se le acerca para decirle que Julio está allí. Cambio de plano. En un extremo de la pista de un polideportivo, Anguita. La cámara le sigue acercándose al escenario y, justo antes de llegar, el veterano líder comunista se abraza con un Iglesias genuinamente emocionado. Las cámaras están tan cerca que escuchamos las palabras emocionadas que Anguita le susurra a Iglesias como si le cediera un legado. “Esto es el 77”. Era un gesto de lealtad antifascista, pero también alejaba a Podemos de su espíritu inicial porque Iglesias estaba ahijándose a la derrota de la ruptura de la Transición. De la nueva izquierda evolucionaba al frentismo que el consenso del 78 había pretendido superar. No hubo sorpasso. Era, es muy difícil. En el sistema electoral español están sobrerrepresentadas zonas reacias al cambio. Rápidamente las tensiones internas de la organización, con asuntos personales por resolver, fueron drenando la inteligencia colectiva del partido. El carisma de Iglesias se deslizó por la pendiente de un cesarismo agónico. Y allí empezó el ciclo declinante de su trayectoria. Desde entonces el partido, para llegar el poder, solo podría hacerlo como socio minoritario del PSOE. Y el PSOE, reformateado cada vez más en el Partido de Pedro Sánchez, solo acudiría a ese partido a su izquierda si no tenía otra alternativa para volver a La Moncloa. En la construcción de dicha alternativa, Pablo Iglesias desempeñó un papel esencial. Es su segunda y última aportación a la política española de la segunda mitad del siglo XXI. Hacer posible el éxito de la moción … Así se ganó la moción y así coaguló una coalición cuyo principal elemento aglutinador, como señaló Santos Juliá, era el rechazo. Lo que les unía era el rechazo a un PP podrido por la corrupción y que había fracasado estrepitosamente en su gestión del desafío independentista planteado por la Generalitat. Pero celebradas las nuevas elecciones generales, convocadas bajo el impacto de la fotografía nacionalpopulista de la manifestación de Colón, Sánchez no miró al alfil que le había llevado a la presidencia. Su primera opción fue Ciudadanos. Era lo esperable. Su agenda gubernamental había sido la implementación de la agenda reformista sobre la que hacía pocos años habían llegado a un acuerdo con los naranjas. Pero Albert Rivera, ciego de la vanidad alimentada por los poderes de Madrid -el momento Rivera merecería una antología-, bloqueó ese acuerdo. La enésima repetición electoral, al fin, haría inevitable lo que pareció un matrimonio de conveniencia imposible. Sánchez prefería el insomnio a perder el poder. En enero de 2020, Pablo Iglesias llegó a vicepresidente. Pero su breve paso por el gobierno no lo consolidaría como un buen político. Digamos que no completó la maduración del personaje … El activista no liberaba al político para que fuera un gobernante. Un contraejemplo. Mientras Yolanda Díaz sí era percibida como una gobernante de izquierdas respetada transversalmente, Iglesias iba limitando su consideración. Lo significativo no era su acción política sino la retórica frentista en el Congreso de los Diputados cuya consecuencia principal ha acabado siendo la movilización extremosa del centro derecha contra del gobierno. Con la pandemia pretendió liderar la configuración del escudo social, en especial de una iniciativa como el Ingreso Mínimo Vital, pero a efectos prácticos la respuesta política a la emergencia sanitaria la facilitó Europa. Europa, lentamente, estaba cambiando. A diferencia de lo ocurrido durante la crisis anterior -la crisis que hizo de Tsipras un político y de Varoufakis un ideólogo-, ahora la Unión Europea es y seguirá siendo el principal salvavidas de una presidencia liviana. Vacunas y Fondos Europeos podrían actuar como el cemento que apuntale nuevamente el Estado del 78. Fin de ciclo. Seguramente las circunstancias que hicieron posible la construcción del carisma de Pablo Iglesias, pues, ya pertenezcan a otro tiempo. Lo sabía. Y, fatigado del desgaste, buscó la mejor manera para saltar de un presente donde el 15M es recuerdo de lo que pudo haber sido. El efecto mariposa de la fracasada moción de censura en Murcia le abrió la puerta a Pablo Iglesias para escapar de una situación de asedio maníaco. La campaña electoral madrileña le permitiría despedirse salvando el grupo de Podemos en la Asamblea regional y destensando la crítica contra el Gobierno. Al fin el activista había ganado al vicepresidente. Por ahora este es su epílogo”.

PLA DE RECUPERACIÓ ECONÒMICA I  LES REFORMES QUE COMPORTA

Crònica de Claudi PÉREZ a El País (9-05-21): Los expertos piden un gran pacto político para impulsar el ‘plan Calviño’  El consejo de sabios de Economía pone el acento en la búsqueda de consensos …” Lo bueno:  El plan presenta dos centenares de proyectos y reformas para gastar 140.000 millones. “Es un resumen de lo que ha parido la academia en los últimos 15 años y maneja el arte de lo políticamente posible”, apunta el economista Ángel Ubide como panorámica general. “Esta es una crisis con muy mala pinta y el plan es una especie de despertador, un revulsivo para hacer las reformas que necesitamos, por primera vez con dinero para compensar a los perdedores de esas reformas”, afirma Emilio Ontiveros, de la consultora AFI. Hace 10 años, Europa exigía recortes; ahora el objetivo es cambiar el perfil de la economía española. José Juan Ruiz, del Real Instituto Elcano, lo define como “un trabajo técnico, diplomático y político de gran nivel en el que está lo que tenía que estar, y en el que puede que lo mejor es lo que se ha evitado que esté”. “Por primera vez en mucho tiempo hay una guía, una visión de hacia dónde queremos avanzar, un buen análisis de lo que nos pasa y de lo que necesitamos”, dice el consultor José Moisés Martín Carretero. También por primera vez “tenemos la oportunidad de pensar, con la intención de resolver, los grandes problemas de la economía española”, afirma Matilde Mas, del IVIE. “Es una apuesta por un proyecto de país”, añade Natalia Fabra, de la Carlos III. Las dudas:  Los expertos piden un pacto de Estado para ejecutarlo a la máxima velocidad y sin sobresaltos. Pero las 15 fuentes consultadas sospechan que la política española no está para esos trotes. “A España le falta optimismo y relato, y eso lo hace todo más difícil”, opina Ruiz. “Nos jugamos transformar la economía o quedarnos como estábamos: cualquier partido que aspire a gobernar debería estar empujando”, critica Fabra. Alicia García Herrero, de Natixis, pide explícitamente “un pacto de Estado”, y Raymond Torres, de Funcas, reclama al Ejecutivo “que se abra a negociar” y al PP, “que no se instale en una negativa recalcitrante”. Para Ignacio Conde-Ruiz, de la Complutense, “deberíamos ponernos de acuerdo en cuatro cosas imprescindibles, y todas están en el plan. Fallar ahora es perder un tren que no volverá a pasar. La política debería restar incertidumbre, no añadir problemas a la lasaña de complejidades que debemos afrontar”. Lo malo: La ejecución es lo que más dudas genera: “¿Está la Administración preparada para gestionar en tiempo y forma ese volumen de fondos?”, se pregunta Sara de la Rica, de Iseak. El economista Federico Steinberg apunta también que el plan “es un examen definitivo a la capacidad de la Administración”. A Diego Puga le preocupa que la necesidad de forjar consensos diluya “la ambición reformista, en especial para corregir las desigualdades intergeneracionales”. Martín Carretero critica que el Ejecutivo no haya incorporado más a las autonomías: “Falta diálogo con las comunidades, con los partidos, con la sociedad civil… Y ahí ha sobrado tacticismo y cortoplacismo en La Moncloa”. Sin embargo, Isabel Álvarez todavía ve margen para la participación desde abajo a través de consultas públicas: “Un buen número de propuestas están muy desarrolladas, pero alguna no lo está tanto”.

Article de Cristina MONGE a El País (13-05-21): Gobernar, comunicar, conversar La imagen de los chalecos amarillos debería colgar de muchos despachos oficiales como un incentivo para no olvidar qué puede ocurrir cuando el diálogo no existe, o equivoca la estrategia … “La comunicación es consustancial a la política. No es posible entender la política sin comunicación, y en toda comunicación hoy un anhelo político; es decir, una pretensión de seducir, de convencer, de atraer al otro hacia posiciones propias. En momentos de transiciones múltiples como los que se viven hoy, este asunto cobra vital importancia, ya que de esa comunicación depende el éxito de cambios que exigen romper inercias. De ahí que comunicar bien, si siempre es importante, en periodos de cambio resulta vital. Casi sinónimo de gobernar. La cuestión es cómo se lleva a cabo tan decisiva actividad. Nos encontramos de lleno en uno de esos momentos. Al contrario de lo que ocurrió en la gran recesión de 2008, hoy la apuesta de Europa por políticas de recuperación, transformación y resiliencia, abre un escenario que puede permitir cortocircuitar la expansión de la crisis a cambio de acometer transformaciones de calado. Ahora bien, esto supone romper las inercias de modelos muy asentados y modificar culturas muy arraigadas. En este contexto, para que la comunicación cumpla con su cometido, ha de ser entendida como una conversación liderada por quienes gobiernan y dirigida a seducir al conjunto de la sociedad. Tanto la digitalización como la transición ecológica ―los dos elementos que definen para la UE la “modernización económica”― requieren de tales esfuerzos, por lo que la comunicación, entendida como una conversación permanente, debe situarse en el centro de la acción de Gobierno. Modificaciones en la política energética o fiscal no podrán implantarse a través de globos sonda ni haciendo pasar de tapadillo las reformas de calado. Al contrario, gobernar cuando de cambios profundos se trata, consiste en liderar una conversación que desarrolle un enorme esfuerzo de pedagogía para hacer entender que, si el Estado no recauda, no podrá invertir; que muchos de los mal llamados “gastos públicos” son en realidad inversiones en salud, en educación, en protección social; que la fiscalidad, todavía muy lejos de la media europea, habrá de repartirse con criterios de justicia y de forma progresiva; o que no es lo mismo pagar por usar las autovías para acudir a pasar el fin de semana a la playa, que a diario para trabajar. Se trata, en suma, de tomar la iniciativa, escuchar a los otros, tener los argumentos y la seguridad necesaria para lanzarse al debate público, avanzar sin miedo a contaminarse con razones ajenas que obliguen a matizar las propias, y ser capaz de mostrar la transición como un camino hacia lo deseable, hacia un futuro más sano, más seguro y más limpio. Las reformas que tenemos por delante necesitarán de mucho gobierno, es decir, de mucha comunicación, entendida ésta como conversación, para evitar que genere un rechazo que capitalizaría quien hoy se alimenta del descontento. La imagen de los chalecos amarillos debería colgar de muchos despachos oficiales como un incentivo para no olvidar qué puede ocurrir cuando la comunicación no existe, o equivoca la estrategia”.

POLÍTICA CATALANA: NEGOCIACIÓ DE L’INVESTIDURA D’ARAGONÈS AL LÍMIT … AMB UN ESCENARI DE  REPETICIÓ ELECTORAL FINS ARA IMPENSABLE … DAVANT DE L’INDIFERÈNCIA GENERAL … 

Crònica de Guillem MARTÍNEZ a CTXT (11-05-21): Armas de diversión masivas … “10.- Sinopsis. ERC inició las negociaciones dándolo todo. Literalmente. Sin pacto alguno, entendiendo en los usos anteriores una costumbre, otorgó la presidencia del Parlament a una figura del trumpismo local. Bravo. Posteriormente, ante la ausencia de concreción en JxC, fue fijando fechas a modo de ultimátum. ERC, finalmente, este finde anunció que abandonaba la partida y se lanzaba a un govern con la CUP y los Comuns, sin cerrar la puerta a la incorporación, algún día, de JxC. 11- “Sin cerrar la puerta a la incorporación etc.”, es una partícula que lo invalida todo. Si bien la CUP no tiene reparos en gobernar con JxC, siempre que acepte su programa –los programas no son importantes; un partido, y más JxC, puede firmar cualquier programa; lo importante es la cultura, la interpretación y la voluntad frente a los programas; JxC es, netamente, un partido ubicado en el trumpismo europeo–. Pero para los Comuns eso es una línea roja.  12- Por su parte, JxC ha asistido a las no-negociaciones con ERC en modo atraco a un estanco en los setenta. Recordemos, hermanos, que en aquella época un quinqui –figura del folklore cat de aquellos momentos– entraba en un estanco con una faca y decía “estoy muy loco”. Ante la tesitura de que, en efecto, lo estuviera, la estanquera le daba la caja. Lo que nos lleva a la pregunta del millón: ¿JxC está majara? Con criterios de moderna psiquiatría se puede afirmar que es posible. Posee, al menos, varias personalidades. En una –son convergentes, en fin– necesita detentar el poder, alimentar a cargos y, cuando se pueda, dar donativos a los gimnasios de los amiguitos. En otra, ha venido a jugar, y le importa un pito que haya o no elecciones –las encuestas hablan de leve subida de PSC, y bajón de JxC, ese estado de ánimo que, por eso mismo, es impredecible, y puede subir o bajar según el momento–. La tercera personalidad, más torera, está por una ERC que gobierne en minoría, se la pegue –su gestión de Economía, Sanitat y Benestar Social invita a suponerlo–, y volver a la pomada. En todo caso, esta mañana a primera hora, todas las personalidades múltiples de JxC niegan a ERC los cuatro votos que necesitaría Aragonès para ser presi. Es más, en todo el grupo parlamentario no hay cuatro voluntarios para ese rol. 13- Las desavenencias oficiales entre JxC y ERC son, como en todos los chistes, tres. A saber: a) sumisión al Consell de la República, o entender el Consell de la etc. como un nuevo pito del sereno –el Procés está lleno de eso–. b) el habitual pack de cargos y pasta. Y, last but not brrrrr, c) la gestión de lo que se pille por los New Generations –esto es el Sur, amiguitos–. JxC quiere que el monto pase por Economía, consellería que en el habitual –no tan habitual, ha quedado claro– pacto, le tocaría a JxC. Si al final eso es así, Cat puede vivir una Edad de Oro de la gimnasia. ERC quiere que la cosa pase por Presidència. Para liarla, hay un cuarto punto de marrón. Y parece ser importante. d) JxC no ha ganado las elecciones, y una cuarta personalidad múltiple de JxC quiere que ERC pague las dificultades –ninguna; ERC negocia tan mal, desde 2012, que da pena cuando le quitan el bocata– que les hizo pasar en anteriores negociaciones. Ahí se condensa, supongo, el punto clasista de JxC frente a ERC. No perdonar, castigar al subalterno que no supo estar en su sitio. 14- Todo está abierto. Incluso, me temo, las piernas de ERC frente a JxC. PSC –el único partido socialdemócrata con cordón sanitario en Europa; lo que ya es de guasa y explica que la propaganda, en Cat, es más real que la realidad– podría animar el cotarro, absteniéndose en segunda vuelta, o aportando, by the face, los cuatro votos que le faltan a ERC. Sería una buena solución. No se trata tanto de formar un Govern, como de salir de una época en la que la Gene fue gestionada con criterios éticos de nueva ultraderecha. Es decir, con ausencia absoluta de ética. Y eso no es fácil. Requiere cambios culturales y colectivos. Una desprocesización. Un momento de cierta verdad frente a la mentira cotidiana, que impide el diálogo y la acción. La mayor mentira habida, y con personas en la cárcel por ella, es que ninguno de los tres partidos procesistas, que convergieron en políticas neoliberales y poco más, creyó, en 2012, 2015, u hoy, que la indepe –las pulseras– estaba en el itinerario. Tal vez, con la actual y futura correlación de fuerzas, salir de ahí requiere etapas. El trumpismo lo ha impregnado todo. Incluso a ERC –hace cuatro días, sus juventudes iban colgando tuits celebrando a los hermanos Badía; traducción: es como si las juventudes del PSOE reconocieran la obra filantrópica de Onésimo Redondo–. ERC carece de buenos análisis –buen análisis: aquel que, operativo, presenta un itinerario ético, y es ingenioso y propone escenarios en los que quepa mucha gente cerca de lo tuyo–. Precisa una ITV y un ERE histórico. Pero está condenada a no realizar cambios en su staff mientras tenga condenados. Lo que es muy lógico, por otra parte. No los habrá –indultos para los condenados, reformas legales para los exiliados– hasta antes del verano. Lo que es poco –el verano se acerca; ayer vi la primera chica en BCN sin medias; una valiente–. O demasiado. Si viene todo eso, vendrá tarde. Y Moncloa se enfrentaría a una industria de la pulsera PP renovada”.

Article de Lola GARCÍA a La Vanguardia (9-05-21): La independencia de ERC Junts solo cederá cuatro votos, así que Aragonès necesita presentar un pacto con los comunes y la CUP … Albiach está dispuesta a entrar en el Govern, pero si ERC cierra la puerta definitivamente a los posconvergentes … “Una vez llegado al punto en que Aragonès ha roto la baraja, habrá que comprobar si puede mantenerse en esa posición y lograr la investidura. El votante no independentista hace tiempo que desconectó de este culebrón, pero también el elector de Junts y ERC acusa el desánimo. Aunque los próximos días depararan una sorpresa y formaran gobierno, ya no hay ninguna ilusión por compartir andadura. Si Aragonès gobierna sin Junts, será un punto de inflexión. El particular proceso de independización de ERC respecto de los convergentes empezó con la negativa a investir a Puigdemont en el 2018, siguió con el voto a los presupuestos generales del Estado en el 2020 y culminaría ahora. El conflicto ­catalán entraría en una fase muy diferente”.

Comentari de Francesc-Marc ÁLVARO a La Vanguardia (9-05-21): Indiferència corrosiva L’estira-i-arronsa pel futur govern l’hi porta fluixa a gairebé tothom … “Repeteixo: si jo fos de la cúpula dels juntaires o dels republicans tindria molt en compte que aquest assumpte tant li fa a gairebé tothom, excepte a les elits econòmiques i socials que –com és perfectament comprensible– esperen tenir des de fa molts mesos un interlocutor institu­cional fiable, amb les piles carregades i disposat a fer feina. Per això em sorprèn que alguns negociadors –que ens prenen per rucs– facin bandera del fet d’esgotar els temps fins al límit, com si això fos la prova del cotó de les seves bones intencions i seriositat. La indiferència és molt cor­rosiva, suposo que Puigdemont i Junqueras en són ben cons­cients. A més, la indiferència ­està molt repartida. No vull elevar a categoria estadística la meva experiència, però he parlat amb no pocs votants independentistes que expressen un desinterès monumental –recobert d’empipament– pel que interpreten que és una dilatació irresponsable dels temps. Afegeixen que s’abstindrien en cas que hi hagués repetició electoral”.

Editorial de La Vanguardia (10-05-21): ¿Por fin un Govern? Si Aragonès no consigue la investidura, una Catalunya desnortada repetirá de nuevo elecciones … “No es de extrañar que, después de tantos intentos infructuosos, Pere Aragonès, de ERC, se haya mostrado dispuesto a gobernar en solitario. Su partido cuenta con la exigua cifra de 33 diputados (con la CUP alcanzan los 42), pero Aragonès ha llegado a la conclusión de que el pacto con Junts per Catalunya implicaría la subordinación de la capacidad de decisión de ERC a una especie de tutela desde Waterloo por parte de Carles Puigdemont a través del Consell per la República, un ente legal, pero privado, democráticamente irresponsable. También es sorprendente que se pretenda negociar más allá de lo que está aquí en discusión, que es la formación de un Govern. Junts pretende abordar una actuación unitaria en el Congreso por parte del independentismo como si se hubieran celebrado elecciones generales y no autonómicas el pasado 14 de febrero. El golpe sobre la mesa de ERC está justificado. ERC cuenta con la promesa que Jordi Sánchez hizo precisamente en nuestro diario en el sentido de que, si las negociaciones con ERC no llegaban a puerto, Junts, para evitar una repetición electoral, cedería los votos que Aragonès necesita para ser investido. Si esta promesa no se cumpliera, una Catalunya desnortada y sin piloto desembocaría en la enésima repetición electoral. En la situación que acabamos de describir, tal repetición sería catastrófica y grotesca. Una verdadera burla a tantos empresarios y trabajadores catalanes que han soportado estoicamente el flagelo de la pandemia. Un Govern con el apoyo de los comunes y de la CUP no es ciertamente una panacea, pues tendrá un sesgo no precisamente favorable a la recuperación económica tal como es entendida en nuestro marco europeo. En este sentido, es una lástima que la entente PSC-ERC no haya sido posible. Seguramente, no había llegado el momento. Sea como fuere, sería un mal menor necesario para salir del bloqueo actual. Aragonès no lo tiene fácil. Le quedan pocos días para intentarlo”.

Article d’Andreu CLARET a El Periódico (9-05-21): Jordi Sànchez, de fiasco en fiasco De quedar fuera del gobierno, JxCat podría implosionar. De ahí que Puigdemont se reserve la posibilidad de ordenarle a su vicario un cambio de rumbo … “Jordi Sànchez es, en esencia, un activista independentista, que debe su papel de secretario general de JxCat al respaldo de Puigdemont. Solo así se entendió que nadie le pidiera explicaciones por la ruptura de las relaciones con el PDECat y solo así se entiende que nadie se las pida, ahora, tras la decisión de Pere Aragonès de romper las amarras con Junts pocas horas después de que él anunciara que las negociaciones iban sobre ruedas. Segundo fiasco. El tercero no tardó en llegar. Muchos cuadros de JxCat se llevaron las manos a la cabeza cuando le oyeron decir a Sànchez que el partido estaba dispuesto a prestarle cuatro diputados a Aragonès si este llegaba a un acuerdo de investidura con la CUP y con los ‘comuns’. Los herederos de Convergència vieron en este compromiso un pasaporte hacia la irrelevancia política. Un riesgo que se mide en la pérdida de más de 200 cargos públicos, en la imposibilidad de capitalizar el final de la pandemia y de regar las redes clientelares con el maná de los fondos europeos. No fueron los únicos en desesperarse por esta cesión gratuita. En el polo opuesto de la amalgama que constituye JxCat, aquellos que nada tienen que perder con la confrontación permanente, no tardaron en ponerle a parir. Son los que habían leído el   hablando de la necesidad de gobernar Catalunya con un horizonte de 10 o 20 años. Las redes no tardaron en llenarse de acusaciones de traición por apoyar gratuitamente semejante apuesta autonómica. ¿Cómo se explica que un hombre cómo Jordi Sànchez sea el secretario general del partido que surgió de las cenizas de Convergència? Algunos lo atribuyen a la voluntad de Puigdemont de enterrar un pasado empeñado en reaparecer en los momentos menos oportunos. Como ha ocurrido ahora, con las peticiones fiscales a los Pujol por los años de corrupción en los que partido y familia llegaron a confundirse. Hay más. El encumbramiento de Sànchez es fruto de la desconfianza congénita de Puigdemont. Con un ‘outsider’ que se lo debe todo a él, no corre el riesgo de que nadie se le suba a las barbas desde la dirección de JxCat. Más vale vicario en mano, aunque no sea un lince en la negociación, que un dirigente más bregado pero más difícil de controlar.  Puigdemont juega con fuego. Se sabe incuestionable por quienes le deben su supervivencia política, pero su manejo opaco y maquiavélico de JxCat tiene un límite. Trastocada por los resultados electorales y por los vaivenes de la negociación, la formación es una olla a presión que solo se mantiene unida por la expectativa del poder. De quedar fuera del gobierno, viendo como Aragonès se apunta los tantos de la recuperación, JxCat podría implosionar. De ahí que Puigdemont se reserve la posibilidad de ordenarle a su vicario un cambio de rumbo de última hora. Los republicanos lo saben y le tienen cogido por donde más le duele: el poder, y saben que una cosa es denostar la autonomía, para la galería, y otra muy distinta no beneficiarse de su gestión. Ello explica que Sànchez dejara una puerta abierta al pacto, no fuera que el jefe pida plegar velas, desde Waterloo, y dejar para más adelante la mitología republicana”.

Article de Jordi MERCADER  a El Periódico (11-05-21): PSC y ERC, atrapados en sus tabús Unos y otros deberían acortar el tiempo previsto para acomodar a sus votantes a la realidad … “La solución de libro para salir airosos del laberinto creado por la intolerancia mutua exhibida por ERC y JxCat sería la formación de un Gobierno progresista sostenido por una mayoría absoluta de izquierdas. Es la única alternativa que ERC no contempla. El primer motivo cae por su peso: el mismo argumento que permite a los republicanos atribuirse la presidencia de un Ejecutivo independentista (Aragonès obtuvo unos votos de más que Puigdemont) les obligaría a aceptar un Gobierno de izquierdas presidido por Illa. Hay más. Los republicanos son prisioneros de una falacia que ha dado vida a un tabú. Después de meses de atribuir al PSC el papel de partido de carceleros, obviando el funcionamiento de un Estado de derecho, y de pasar por alto que, de forma consciente, su único senador no votó a favor del 155 en el Senado, se entiende que ahora se les atragante gobernar Catalunya con ellos. La demonización del PSC convive con el apoyo que ERC presta a Pedro Sánchez en el Congreso, justificado como el mal menor a que el Estado, que nada les importa, fuese gobernado por la derecha. En esta lógica a conveniencia, ERC valora como un acto de coherencia empujar a Catalunya al desastre de un inestable Gobierno en minoría o a la catástrofe de la repetición electoral, por no sentarse con el PSC. Los socialistas viven también su contradicción particular con naturalidad. Los votos independentistas de ERC en el Congreso son buenos (e imprescindibles) para apalancar al Gobierno del PSOE-Unidas Podemos. Sin embargo, facilitar un Gobierno de estos mismos independentistas en Catalunya se valora como imposible, aunque tal vez no lo fuera tanto si se avinieran a investir a Illa como presidente. La decadencia asoma la nariz y el miedo escénico a romper con los tabús autoimpuestos es un obstáculo insoportable. PSC y ERC deberían acortar el tiempo previsto para acomodar a sus votantes a la realidad. La formación de un Gobierno transversal de izquierdas necesita algo más que el entusiasmo de los ‘comuns’”.

Article del Grup PRÒLEG (12-05-21): “La responsabilitat indefugible de formar govern  [9] “Tres mesos després de les eleccions al Parlament de Catalunya, les negociacions per formar govern no avancen i tots els símptomes apunten que se n’hauran de convocar unes de noves. Tot això en un moment extremadament delicat per al nostre país, quan s’està accelerant una greu davallada econòmica, quan la pandèmia ha deixat tantes famílies destrossades, tantes persones sense feina, tantes empreses en situació de precarietat i sota amenaça de desaparició. És a dir, quan necessitem més que mai un govern que agafi el timó i intenti donar la millor resposta possible al conjunt de problemes que tenim plantejats com a societat.  Com a ciutadans i ciutadanes de Catalunya considerem que aquesta paràlisi és inadmissible. Els resultats de les eleccions van mostrar la fragmentació de l’opinió publica catalana i, per tant, la dificultat d’investir un govern amb una majoria sòlida. Tot i així, dues són les majories possibles: una d’independentista i una altra d’esquerres. No totes les opcions són equiparables i la nostra preferència és clara. Tanmateix i més enllà de les nostres preferències, entenem que en aquest moment és prioritari que existeixi un executiu capaç d’assumir les responsabilitats que fa massa anys que no han estat exercides amb prou visió ni eficàcia.  No és acceptable, doncs, que es desisteixi ara de formar govern. Creiem que en aquest moment alguns partits estan avantposant interessos de partit i de persones per davant de les necessitats del país i especulant amb l’opció d’unes noves eleccions per veure si poden millorar les seves posicions en el tauler polític. Amb aquesta actitud estan desgastant l’autoritat i el prestigi d’una Generalitat que és la institució de tots, afeblint de manera rotunda la posició de Catalunya en relació a Espanya, a Europa i al món, i desacreditant la tasca de la política de manera que faria més explicable l’abstenció d’una part de la ciutadania en unes possibles noves eleccions, juntament amb el creixement d’opcions autoritàries que malauradament ja estan presents al nostre Parlament.  Aquest esforç a què estem assistint de fabricació d’un “relat” que permeti atribuir totes les dificultats a l’adversari, cada cop enganya menys gent  Per tot això, fem una crida als partits amb possibilitats de confegir majories de govern perquè renunciïn al joc creuat de les exclusions mútues i a la idea d’unes noves eleccions que podrien empitjorar la situació i que es posin d’acord de manera immediata per facilitar la formació d’un executiu decidit a donar resposta a les múltiples qüestions que la necessiten. Ens sembla totalment inacceptable i nacionalment suïcida que, en nom d’una futura independència de Catalunya, es vagin fent passes que malmeten la producció de riquesa, la cohesió social i la capacitat d’autogovern. Aquest esforç a què estem assistint de fabricació d’un “relat” que permeti atribuir totes les dificultats a l’adversari, cada cop enganya menys gent. Per tant, demanem ara als que tenen responsabilitats institucionals i polítiques –començant per la presidència del Parlament– que demostrin el sentit d’estat que tantes vegades reivindiquen, compleixin amb les seves obligacions i avantposin el reforçament de les institucions als seus interessos partidistes i de grup. Aquest és l’encàrrec que els nostres  parlamentaris van rebre el 14 de febrer. Aquest és el mandat de la ciutadania. Qui no pugui o no vulgui complir-lo, que faci un pas enrere.”.

Article d’Andreu MAS-COLELL a La Vanguardia (13-05-21): Hacia las terceras elecciones La agenda está llena de retos inaplazables. ¿Quién quiere ser percibido como responsable de su atención negligente? … Argumento pues por qué pienso que unas nuevas elecciones no aclararán el panorama. Hecho el escrutinio, el independentismo se puede encontrar con una mayoría de diputados o no. No me pronuncio sobre qué es más probable y analizo separadamente las dos situaciones. Si el independentismo tuviera mayoría estaríamos o bien en una situación numérica similar a la actual, en que ERC supera a Junts en diputados, y entonces estamos donde estábamos, o en una en que Junts pasa por delante de ERC. Me temo que, si fuera así, de cara a formar gobierno estaríamos todavía peor. No es realista suponer que ERC otorgaría a Junts la presidencia de la Generalitat. Si ahora que ERC tiene más diputados Junts no les vota, incluso después de que su secretario general proclamara que lo harían, es para mí evidente que llegado al caso ERC devolvería el favor con la misma moneda. Junts no tiene que engañarse: no obtendrá la presidencia de la Generalitat. ¿Y si el independentismo no tiene la mayoría? Entonces solo se podría plantear o bien un gobierno sustentado sobre ERC-Comuns y, posiblemente, la CUP, o bien uno presidido por el PSC. El primero sería tan probable como lo es ahora, es decir solo sería posible con la colaboración de Junts o del PSC. Si tenemos que acabar aquí, no hace falta que esperemos. El segundo es muy interesante de analizar. De hecho, me pregunto si el PSC se ha parado a hacerlo. Suponemos, como hipótesis, que el PSC es el claro triunfador e incluso mejora su situación actual. Tendría entonces sentido, dada la configuración del gobierno estatal, que el PSC promoviera un gobierno PSC- Comuns. ¿Sin embargo, con qué mayoría piensa que puede elegir en este gobierno? Con todo el independentismo en contra necesitará la colaboración, con abstención o voto a favor, del PP o Vox, o de ambos ( Ciudadanos puede desaparecer del Parlament). Me cuesta imaginar cómo podría el PSC gestionar esta situación. No evitar ahora nuevas elecciones tiene para el PSC–PSOE un coste doble: por una parte, ser visto como irresponsable por la opinión pública catalana si, como es más que probable, el marasmo continúa después de las elecciones. Y de otro, el deterioro de la política de alianzas a nivel estatal. El gobierno español necesita dos años de una tranquilidad relativa que solo la mayoría de la investidura le puede dar. Sin reciprocidad en la gobernación de Catalunya, o sin indultos, no la tendrá. No evitar nuevas elecciones por parte del independentismo tendría también coste. Diría que triple. El primero es lo mismo que el del PSC: ser visto como irresponsable por la opinión pública. El momento pediría máxima concentración en los retos económicos y sociales. Es difícil entender que esta no sea la prioridad. El segundo, relacionado, es dejar pasar la oportunidad de influir en temas esenciales por Catalunya. El tercero, especialmente en caso de perder la mayoría, haberla puesto en riesgo. Me pongo en los zapatos de los partidos decisivos, calculo con la cabeza y a mí no me salen las cuentas para provocar nuevas elecciones”.

… I UN DIAGNÒSTIC SEVERÍSSIM SOBRE LA PÈRDUA DE PES ECONÒMIC DE CATALUNYA EN RELACIÓ A MADRID

Article de Manel PÉREZ a La Vanguardia (9-05-21): Madrid desde Barcelona [10] Madrid es el centro económico más desarrollado del capitalismo español, años luz por delante de Barcelona … En la capital catalana, un ‘ayusismo’ local tiene firmes partidarios, pero no están articulados políticamente … “En Barcelona, los sectores atraídos por el discurso económico del ayusismo son más amplios de lo que se admite, pero no están articulados. La élite económica, sin la autorictas política del pasado, empresarios y financieros, el Foment de Josep Sánchez Llibre, suscriben y suspiran por el programa fiscal de la lideresa madrileña. Joan Canadell, el expresidente de la Cambra de Barcelona, diputado de Junts, comulga con su gestión económico/sanitaria. Difiere en el sentimiento nacional. Pero la coalición social mayoritaria en Catalunya –un independentismo que conjuga ganadores de la globalización, optimistas sobre el futuro, con clases medias que rechazan la hegemonía y el estatus de la capital, que no ven perspectivas ni para ellas ni para sus descendientes- no destila hegemonía discursiva en torno al poder como en Madrid, ni dispone de la alianza de esta con el Estado. Su proyecto es una suma de deseos contradictorios, no un programa de acción como el de Ayuso. Acecha el peligro de repetir el pasado. Enfrente, el Madrid grandísimo, tóxico e insoportable para el resto. La historia continúa”.

DEBATS SOBRE BARCELONA: DE  L’URBANISME TÀCTIC  A L’AMPLIACIÓ DE L’AEROPORT, PASSANT PER LA CAPITALITAT CULTURAL I CIENTÍFICA

Article de José Antonio ACEBILLO a  La Vanguardia (7-05-21): La irresponsabilidad de poner en riesgo la integridad del Eixample Las pequeñas operaciones no deben banalizarse; pueden acarrear consecuencias graves para la comunidad … Si el gobierno municipal no reacciona solo nos queda la reacción de la sociedad civil … “Para resolver la crisis sistémica pospandemia deberemos procesar que el Eixample, entendido geomorfológicamente en su totalidad (el Eixample Clásico y el 22@), será una pieza clave para la recuperación socioeconómica, pero no solo a la escala de la Barcelona real, sino que, por su potencialidad, también deberá actuar como el auténtico distrito glocal neoterciario de Catalunya. Por eso es tan irresponsable poner en riesgo su integridad y potencialidad, y por eso estamos obligados a preguntarnos sobre las nocivas consecuencias culturales y socioeconómicas que pueden causar el deterioro progresivo de su estructura histórico-artística y la pérdida de isotropía de su red viaria. Hoy, las preguntas pertinentes son: ¿Podremos soportar la pérdida de actividad que provocará una irracional restricción de la movilidad si seguimos razonando desde un relato subjetivo-emocional que proletariza a la clase media, y no tiene en cuenta ni las nuevas tecnologías no-contaminantes, ni la pérdida de actividad económica con el consiguiente desempleo? ¿Somos indiferentes a la violenta reacción social que podría acontecer si se agravase todavía más la crisis socioeconómica? ¿Si la cultura es parte de la solución, lo que está ocurriendo va en la dirección correcta? ¿Acaso despreciamos un renacimiento urbano pacífico a cambio de una revolución emocional? Si el gobierno municipal no reacciona inmediatamente, y conocida la precaria capacidad de reacción de nuestra clase política, solo nos queda el recurso más convencional: la reacción que se pueda articular desde la sociedad civil”.

Entrevista a Maurici LUCENA a La Vanguardia (9-05-21): “Sin ampliación del aeropuerto, Barcelona pierde competitividad frente a Madrid” El presidente de Aena ha intensificado los contactos en busca de un acuerdo, ya que la decisión debe tomarse antes del verano … “La trascendencia para Catalunya es comparable a la Exposición Universal del 29 y los Juegos Olímpicos del 92”

Article de Miquel MOLINA a La Vanguardia (9-05-21): La capitalidad de Barcelona se pone a prueba Ayuntamiento y ministerio trabajan ya para arrancar la cocapitalidad cultural y científica … “Pero, más allá de la inyección económica, el acuerdo de capitalidad (vamos a llamarlo así) sugiere la posibilidad de un nuevo marco en el que Barcelona puede reforzar su liderazgo trabajando en red con otras ciudades del país. El área de Cultura del Ayuntamiento, que lidera Joan Subirats, contempla en este sentido que las conmemoraciones de 2023 en torno a las figuras de Picasso, Miró y Tàpies sirvan para intensificar la relación con otras ciudades culturales. En el caso de Picasso, con Málaga, ciudad natal y sede de un museo dedicado al artista, pero también con Madrid, donde hay obra importante del pintor, como el mismo Gernika. Y en el de Miró, se planea colaborar con la Fundació Miró de Palma de Mallorca. En este contexto, sería interesante afrontar el aniversario mironiano (se celebran los 40 años de la muerte) con vocación ibérica, e incorporar a la fiesta a Oporto y su Fundação de Serralves, depositaria de una importantísima colección de Joan Miró. Como siempre, Barcelona deberá emplearse a fondo si quiere ejercer ese liderazgo (o incluso el coliderazgo). La prueba es la nota del ministerio de Cultura donde se da cuenta de la “creación de la Comisión Nacional para la conmemoración en 2023 del 50º aniversario de la muerte de Pablo Picasso”. En el decreto correspondiente se establece que, entre otros, integran esa comisión los directores del Museo Nacional del Prado y del Centro de Arte Reina Sofia. Por supuesto, ese “entre otros” deja todas las puertas abiertas. Pero sorprende que no se incluya también de forma expresa a los directores de los museos monográficos de Barcelona y Málaga. El museo barcelonés, como se recuerda hoy en una exposición, posee una colección fundamental cedida por el propio Picasso a la ciudad donde se formó como artista”.

LLIBRES

 Louis MENAND. The Free World. Art and Thought in the Cold War. Farrar, Straus and Giroux. New York, 2021 The Cold War was not just a contest of power. It was also about ideas, in the broadest sense—economic and political, artistic and personal. In The Free World, the acclaimed Pulitzer Prize–winning scholar and critic Louis Menand tells the story of American culture in the pivotal years from the end of World War II to Vietnam and shows how changing economic, technological, and social forces put their mark on creations of the mind. How did elitism and an anti-totalitarian skepticism of passion and ideology give way to a new sensibility defined by freewheeling experimentation and loving the Beatles? How was the ideal of “freedom” applied to causes that ranged from anti-communism and civil rights to radical acts of self-creation via art and even crime? With the wit and insight familiar to readers of The Metaphysical Club and his New Yorker essays, Menand takes us inside Hannah Arendt’s Manhattan, the Paris of Jean-Paul Sartre and Simone de Beauvoir, Merce Cunningham and John Cage’s residencies at North Carolina’s Black Mountain College, and the Memphis studio where Sam Phillips and Elvis Presley created a new music for the American teenager. He examines the post war vogue for French existentialism, structuralism and post-structuralism, the rise of abstract expressionism and pop art, Allen Ginsberg’s friendship with Lionel Trilling, James Baldwin’s transformation into a Civil Right spokesman, Susan Sontag’s challenges to the New York Intellectuals, the defeat of obscenity laws, and the rise of the New Hollywood. Stressing the rich flow of ideas across the Atlantic, he also shows how Europeans played a vital role in promoting and influencing American art and entertainment. By the end of the Vietnam era, the American government had lost the moral prestige it enjoyed at the end of the Second World War, but America’s once-despised culture had become respected and adored. With unprecedented verve and range, this book explains how that happened. Prefaci: ‘The Free World: Art and Thought in the Cold War,’ by Louis Menand: An Excerpt a The New York Times (23-04-21)

Pablo STEFANONI. ¿La rebeldía se volvió de derecha?. Siglo XXI. Buenos Aires, 2021 … Entrevista a STEFANONI a CTXT (7-05-21): “Decirse de derecha para muchos jóvenes suena transgresor e incluso ‘cool’” El problema es cómo salir de ciertas zonas de confort y superioridad moral e intelectual que a menudo capturan la discursividad y la acción progresista … Si antes se pensaba que la robotización/automatización del trabajo iba a ser liberadora, hoy pensamos que los robots nos van a reemplazar y arruinar … Lo que permite ser optimistas es el desarrollo de una izquierda interesante en Estados Unidos

Luis R.AIZPEOLEA. ETA. Del cese del terrorismo a la disolución. Catarata. Madrid, 2021 … Avançament editorial a El País (9-05-21): El País Vasco necesita de una memoria compartida. Para que la historia no se repita Desde que ETA anunció en 2011 el cese definitivo del terrorismo, escribe Luis R. Aizpeolea, la región ha cambiado mucho. Pero es vital construir una visión común

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