FOCUS PRESS 280

ARTICLES DESTACATS

(1) Article de Timothy Garton ASH a El País (20-06-22): La bienvenida a Ucrania, nuevo capítulo en la UE

(2) Entrevista a Sheila FITZPATRICK a Conversación sobre la Historia (18-06-22): Una vida entre los archivos soviéticos

(3) Article de Vladislav ZUBOK a Foreign Affairs (July/August 2022): Can Putin Survive

(4) Conversa d’Edward LUCE amb Hillary CLINTON a Financial Times (17-06-22): ‘We are standing on the precipice of losing our democracy’

(5) Article de Juan Gabriel VÁSQUEZ a El País (23-06-22): Cuidado: aquí hay historia

(6) Article de Federico STEINBERG i Jorge TAMAMES al Real Instituto Elcano (21-06-22): Retornar a la austeridad en Europa: ¿entendible o entelequia? 

(7) Article de Gérard GRUNBERG a Telos (20-06-22): L’apprentissage de la Ve République

(8) Article de Carles CASTRO a La Vanguardia (21-06-22): Desmontando el mito andaluz 

(9) Article de Juan RODRÍGUEZ TERUEL a Agenda Pública (21-06-22): Lo que Andalucía no resuelve

(10) Article de Joan COSCUBIELA a El País (22-06-22): La indignación se consume, la transformación social debe organizarse 

(11) Entrevista a Ramón ANDRÉS a Letras Libres (20-06-22): “En el principio no fue el verbo, sino el sonido”

(12) Article de Laureano CASTRO/Miguel A.TORO/Miguel A.CASTRO a Revista de Libros (22-06-22): La moralidad como problema

*****

LA GUERRA A UCRAÏNA

El curs de la guerra i expectatives de sortida

Article de Lluís BASSETS a El País (23-06-22): Concesiones territoriales  En el Gobierno de Zelenski radica la responsabilidad para cambiar las fronteras y obtener suficientes garantías de seguridad frente a la agresividad rusa (…) “Cuanto mayor sea el verbalismo apaciguador, mejor para el Kremlin. Solo el Gobierno legítimo y democrático de Ucrania tiene el derecho y la obligación de definir el desenlace y el momento de la negociación. En sus manos radica la responsabilidad de utilizar sus poderes constitucionales para cambiar las fronteras —mediante el referéndum obligatorio que contempla la Constitución de Ucrania— y obtener a cambio suficientes garantías de seguridad frente a la agresividad rusa y a su indudable mala voluntad en la aplicación de los tratados internacionales. A diferencia de la mayor parte de los países de Europa occidental, las actuales fronteras ucranias no tienen más de un siglo, con el caso destacado de Crimea, incorporada en 1954.
Zelenski necesita armas y sanciones para conseguir la victoria y discreción y silencio sobre la negociación. El resto sobra”.

Conseqüències geopolítiques

Article d’Andrea RIZZI a El País (19-06-22): La guerra de Putim agita el avispero nuclear  La invasión da argumentos a quienes ven el arma atómica como garantía en un mundo convulso y complica las perspectivas de acuerdos armamentísticos entre potencias (…) “La invasión de Ucrania —país que tenía armas nucleares y las entregó a cambio de garantías que se han incumplido— revive ciertas preguntas. Países que dependen de acuerdos de seguridad sin duda se plantean ciertas cuestiones. Espero que esto no llegue a respuestas proliferatorias equivocadas”, dice William Alberque, que fue director del centro de control de armamento de la OTAN y ahora dirige el departamento de Estrategia, Tecnología y Control de Armas en el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos.
Por otra parte, la propia carrera armamentística de quienes ya tienen armas nucleares plantea otras preguntas. “Rusia y China”, continúa Alberque, “han estado desarrollando y desplegando nuevo armamento diseñado para superar las defensas de EEUU. Algunas, honestamente, parecen casi invenciones de una mala novela de la Guerra Fría, pero no, se está desarrollando realmente. No creo que cambien el fondo de los equilibrios estratégicos, porque el potencial destructivo acumulado con las armas tradicionales es enorme, pero por supuesto las nuevas armas plantean preguntas acerca de cuáles son las intenciones subyacentes”.
La ubicación de las armas también tiene efectos desestabilizadores. En otro desarrollo vinculado a la guerra, Bielorrusia se abrió en febrero a la perspectiva de acoger bombas nucleares rusas.
Esas preguntas, sobre todo cuando no median pactos de control armamentísticos, suelen conducir como respuesta al desarrollo de nuevas armas y defensas. En definitiva, una carrera, que se sabe como empieza, pero no como termina”.

Els Estats Units i la guerra

Article d’Argemino BARRO a El Confidencial (22-06-22): La narrativa que puede cambiar el rumbo de la guerra es el escepticismo trumpista  Una minoría de republicanos se opone de forma cada vez más frontal a seguir apoyando a Ucrania en la guerra. Son los más trumpistas, mientras Donald Trump critica el envío de ayuda en un momento difícil para las familias de EEUU  (…) “Según fuentes consultadas por ‘The New York Times’, a lo largo de 2018 Donald Trump indicó a sus allegados en repetidas ocasiones que barajaba sacar a Estados Unidos de la OTAN. Lo que seguramente habría significado el certificado de defunción de la organización militar fundada en 1949. Los críticos piensan que la retirada de la OTAN habría estado en la agenda de Trump en un segundo mandato. “Si Trump hubiera ganado en 2020, se habría salido de la OTAN. No tengo ninguna duda al respecto”, dijo al ‘Financial Times’ Hillary Clinton, exsecretaria de Estado y candidata a las presidenciales de 2016. Clinton añadió que, si Trump volvía a la Casa Blanca en 2025, ese sería el camino más rápido hacia la victoria de Putin.
Esta etapa de sentimientos políticos se resolverá en las elecciones legislativas del 8 de noviembre, cuando se renueven todos los escaños de la Cámara de Representantes, un tercio de los del Senado y 36 gobernadurías. Hasta qué punto los trumpistas aumentarán sus números, de momento, es una incógnita. Los resultados electorales de los candidatos apoyados por Trump indican que el expresidente podría haber perdido su toque de Rey Midas político. Entre enero de 2017 y mayo de 2022, solo perdieron las primarias republicanas media docena de sus favoritos: aquellos a los que él había apoyado públicamente. En el último mes, según la contabilidad del ‘New York Times’, esa cifra se habría duplicado.
Más allá de la influencia nacionalpopulista, la guerra en Ucrania continúa, y viene acompañada de crecientes turbulencias para los países occidentales: empezando por la inflación, derivada en parte de los precios del crudo y de los alimentos. Un efecto que podría hacer mella en la determinación del votante y de sus representantes”.

La Unió Europea i la guerra

 Article de Bernardo de MIGUEL i Manuel V.GÓMEZ a El País (20-06-22): La guerra de Putin deshace las alianzas tradicionales en la UE   Los socios comunitarios se reagrupan por posiciones políticas más que geográficas, un ajuste que abre espacio para ganar peso a países como España o Italia (…) “Las fisuras dentro del club no parecen ya seguir un patrón tanto geográfico como ideológico. La Hungría de Viktor Orbán se perfila como condenada al ostracismo incluso entre sus antiguos pares, sobre todo, tras los cambios de gobierno en República Checa y Eslovaquia. “Este grupo está muy enfermo o roto. Hungría se ha convertido en un país tóxico. Eslovaquia tiene muy buena imagen y el nuevo gobierno de la República Checa busca recuperarla”, analizan en Bruselas fuentes comunitarias muy al tanto de lo que sucede en estos cuatro países. Casi la misma expresión utiliza desde Sofía Krastev: “Ya no hay V4 [en referencia al cuarteto]. Hay V2 más uno, más uno. Hungría es tóxica para Eslovaquia y República Checa. A Polonia no le gusta la política de Orbán con Rusia, pero ellos todavía son aliados en la confrontación con Bruselas”.
La orientación más europeísta de Praga y Bratislava, sumada al claro choque entre Varsovia y Budapest en torno a la relación con Rusia, han desarbolado al grupo de Visegrado. Todavía existe formalmente. Fuentes diplomáticas eslovacas asumen tácitamente las grandes diferencias en el tema que ahora galvaniza casi toda la actividad de la UE, la guerra de Putin, pero subrayan que todavía hay intereses comunes en el cuarteto por los que les conviene trabajar juntos: infraestructuras, transportes y migración.
Las diferencias también son evidentes, aunque no tan profundas, en otros grupos. En el Benelux, por ejemplo, Bélgica y Luxemburgo se han mostrado entusiastas con la candidatura de Ucrania para su ingreso en la UE, mientras que Holanda solo la acepta a regañadientes y siempre que esté plagada de condiciones. El eje franco-alemán tampoco vive su mejor momento, con Scholz y Macron buscando recuperar la sintonía que se había logrado durante los últimos años de Angela Merkel en la Cancillería.
Los analistas creen que todos estos reajustes brindan la oportunidad a otros socios de ganar peso y de buscar alianzas pragmáticas en áreas muy concretas. Dennison opina, por ejemplo, que “España puede jugar un papel crucial en ayudar a Europa a avanzar hacia una definición más amplia de la seguridad energética, incorporando las fuentes limpias”. La investigadora señala que España puede ejercer como poder en una transición energética que “será absolutamente vital para preservar la actuación en el campo climático y para poder mantener una postura firme frente a Rusia a medida que se reduce la dependencia de ella” (…)

Article de Timothy Garton ASH a El País (20-06-22): La bienvenida a Ucrania, nuevo capítulo en la UE   [1] Con la invitación formal a Kiev para unirse al club comunitario, la Unión está a punto de tomar una de sus decisiones más trascendentales, pero hay innumerables obstáculos y desvíos equivocados en el camino (…) “también es una opción estratégica para Europa en su conjunto. No se trata solamente del segundo país más grande de Europa. Además de recomendar que se conceda a Ucrania la condición de candidato, “dando por sentado que” se tomarán algunas medidas específicas, la Comisión propone el mismo estatus para Moldavia, que se encuentra entre Ucrania y Rumanía, miembro de la UE, “dando por sentado que” se realizarán cambios algo más amplios. La Comisión también ha recomendado abrir negociaciones de adhesión para Albania y Macedonia del Norte. Aparte de eso, estarán el resto de los Balcanes Occidentales, Georgia y, potencialmente, algún día, una Bielorrusia democrática. Si se gestiona bien, esta segunda gran ampliación hacia el este haría que la Unión Europea no solo fuera más grande, sino también más autosuficiente en cuanto a alimentos, más fuerte militarmente y con mayor potencial de crecimiento económico. Los europeos acabaríamos siendo más capaces de defender nuestros intereses y valores en un momento en que nos hallamos precariamente situados entre una Rusia revanchista, una China en auge y unos Estados Unidos en declive. Esta ampliación de la UE también requeriría una mayor profundización, ya que de lo contrario, una comunidad de 35 Estados miembros sería disfuncional. A la larga, la inclusión de Ucrania, Moldavia y Georgia significaría que Rusia tendría que reconciliarse por fin con la pérdida de su imperio, y empezar a buscar un papel como Estado nacional moderno (Gran Bretaña es la prueba de lo mucho que puede alargarse ese proceso.) Así pues, esta segunda oleada de ampliación hacia el Este sería otro gran paso hacia una Europa entera y libre” (…)

Article de Maria DEMERTZIS a El País (23-06-22): Ucrania y lo que significa para la ampliación de la Unión Europea  El deseo del país de convertirse en miembro de la UE supone una validación del club comunitario como un sistema de valores que merece la pena emular (…) “La UE hace bien en preocuparse por la ingobernabilidad. Y es válida la inquietud por que la ampliación reduzca su capacidad para una mayor integración. Acoger a más miembros dificulta las cosas o las hace sencillamente imposibles para los países que quieren cooperar más estrechamente. Esta tensión ha dado lugar a la idea de ir a diferentes velocidades.
Mientras la UE trata de asimilar esta idea de avanzar a múltiples velocidades, no debe olvidar que Ucrania tiene derecho a elegir por sí misma a qué lugar pertenece. El deseo de Ucrania de convertirse en miembro supone una validación de la UE como sistema de valores que merece la pena emular. Esta validación llega con cada país que solicita el ingreso, pero Ucrania se encuentra en una situación en la que no puede permitirse no elegir bando o dejará de existir. Su solicitud de ingreso en la UE es algo más que un esfuerzo por entrar en un club: es una lucha por la supervivencia.
La verdadera cuestión para los líderes de la UE cuando examinen la solicitud de Ucrania en la cumbre del 23 y el 24 de junio, y más allá, es qué tipo de club debe ser la Unión Europea.
Como club de países afines, sin duda será más fácil de gestionar desde dentro. Pero también se afianzarán las diferencias de puntos de vista, lo cual hará mucho más difícil la cooperación con aquellos que no piensan igual.
O puede ser una esfera de influencia, que aprecie que los problemas mundiales no se pueden abordar comprometiéndose únicamente con quienes piensan lo mismo. Las cuestiones globales, desde el cambio climático hasta el desarme nuclear, implican una mayor necesidad de comprometerse con aquellos que piensan de forma diferente. Un club así tendría que reflexionar e innovar en cuanto a la forma de integrar a sus miembros, cada vez más diversos. Pero sería un club al que valdría la pena unirse”.

Article de Fernando D’ANIELLO a il Mulino (14-06-22): La prima Merkel ex cancelliera  Nella sua prima uscita pubblica, la ex cancelliera dimostra di essere in grado di contribuire ad allargare i confini di una discussione troppo concentrata sulle armi e poco sul futuro … Merkel non fa nulla per nascondere la sua ammirazione per la cultura russa e per i suoi legami con il Paese: “se fossi nata nell’Ovest avrei imparato l’inglese, ma vengo dall’Est” … Il riferimento agli interessi nazionali e l’insofferenza verso l’atteggiamento americano, dimostrano che la divisione tra le due sponde dell’Atlantico è qualcosa che non è destinata a essere ricucita a breve

La guerra econòmica

Article de Marta REBÓN a La Vanguardia (16-06-22): Desnazificar el gra  Població innocent haurà de patir per una crisi alimentària creada artificialment  (…) “Deu ser que l’ex¬portació de gra a l’Àfrica i l’Àsia també ha de ser desnazificada? L’autòcrata, que juga amb el temps a favor seu, només s’ha d’asseure i esperar.
El 1942 el jurista jueu polonès Raphael Lemkin va encunyar el terme genocidi amb l’objectiu que certes conductes que comportaven un perill interestatal es tipifiquessin com a delicte. Quan sis anys després es va adoptar la convenció per a la prevenció i sanció del genocidi a les Nacions Unides, el concepte va arribar minvat. Perquè els països vencedors aprovessin el document, la definició es va restringir. Lemkin no va elaborar la figura jurídica del genocidi de resultes de la guerra, sinó de les fams causades a Ucraïna per ordre de Moscou –l’Holodomor–, amb deportacions i l’anihilació de l’elit intel·lectual. En un primer moment, a allò que després batejaria amb el nom degenocidi es va referir com a “barbàrie” i “vandalisme”, accions encaminades a “destruir els fonaments essencials de la vida: institucions, cultura, llengua, mitjans econòmics, salut, dignitat”, a més de vides humanes, descripció en què encaixa en diversos punts la destrucció russa actual.
A Ucraïna li han arrabassat ja un 25% de les terres cultivables, i el cereal surt amb comptagotes per rutes alternatives. La diplomàcia no ha aconseguit obrir un corredor segur pel mar Negre. Així, la fam ha passat a ser, una altra vegada, element de pressió. El 1940, a Txernovtsi, al sud-oest d’Ucraïna, van arrestar el genetista rus més brillant de la seva generació, Nikolai Vavílov, per dissentir de les teories científiques oficials. Havia viatjat pels cinc continents per crear un important banc de llavors amb seu a Sant Petersburg. Es va proposar combatre la fam al món davant la pèrdua de biodiversitat agrícola. Una cruel paradoxa: va morir d’inanició, represaliat en una cel·la de Saràtov. Quan prevaldrà, per fi, la Rússia que encarnen Vavílov i Politkóvskaia?”

Debats

Entrevista a Sheila FITZPATRICK a Conversación sobre la Historia (18-06-22): Una vida entre los archivos soviéticos    [2] (…) “¿Qué aspectos de la historia rusa nos dan pistas para analizar la invasión a Ucrania?
El propio Putin nos ha dado una pista en sus comentarios sobre la inseparabilidad histórica de Rusia y Ucrania. Considera que los orígenes del actual Estado ucraniano están en la República Socialista Soviética de Ucrania, formada como miembro fundador de la urss en la década de 1920. Esto implica que una estrecha relación con Rusia (en la época soviética, la República Socialista Federativa Soviética de Rusia) está incorporada a la identidad ucraniana.
La cuestión del destino de Ucrania dentro de la URSS. es complicada. Es la URSS. la que reconoce a Ucrania como entidad nacional a principios de la década de 1920, en contraste con los aliados occidentales después de la Primera Guerra Mundial, que se negaron a hacerlo. En la década de 1920 hubo conflictos por el «nacionalismo burgués» en Ucrania. En la hambruna de principios de la década de 1930 (llamada «Holodomor» por los ucranianos, y una parte clave de la historia nacional del Estado ucraniano postsoviético), los campesinos ucranianos fueron los principales afectados (aunque los campesinos de otras regiones productoras de grano, como el sur de Rusia y Kazajistán, también sufrieron mucho); y los líderes del Partido ucraniano, junto con los de otras repúblicas y regiones nacionales, fueron víctimas de las Grandes Purgas a finales de la década.
Este es un terreno relativamente conocido, pero también está la cuestión del papel de Ucrania en la política y el gobierno soviéticos en el periodo posterior a Stalin. Durante la redacción de mi último libro, The Shortest History of the Soviet Union, me interesé bastante por este tema. El periodo posterior a Stalin, especialmente a partir de los años 60, fue mucho más fácil para Ucrania. Nikita Jruschov, un ruso nacido en Ucrania, había sido el jefe del Partido en esa región a finales del periodo de Stalin, y cuando pasó a esferas más altas en Moscú conservó muchos amigos ucranianos, a los que por supuesto les fue muy bien bajo su mandato. Por aquel entonces, los líderes del Partido ucraniano, si bien nombrados por Moscú, eran siempre ucranianos étnicos; y la representación ucraniana en el Politburó aumentó y siguió siendo importante durante el periodo de Leonid Brezhnev. Durante el último periodo soviético, Ucrania parecía una de las repúblicas más exitosas, le iba bastante bien y, en comparación con otras repúblicas de la urss, se sentía bastante satisfecha consigo misma. Aunque existía un movimiento nacionalista disidente, era relativamente pequeño en aquella época.
Esto hace que sea más fácil comprender el hecho de que, cuando se produjo el fracaso de la perestroika de Mijaíl Gorbachov y la cuestión de la soberanía republicana y la separación ingresó en la agenda de los líderes de las repúblicas soviéticas, Ucrania no se encontrara en la primera línea. Los Estados bálticos eran los que realmente querían salir más rápido y los que contaban con una opinión popular que apoyaba firmemente a los líderes separatistas. Los líderes de Georgia y Armenia también estaban avanzando hacia la salida en 1990-1991, con el apoyo de la opinión pública de sus repúblicas. Pero ese no fue el caso de Ucrania. Ucrania abandonó la urss en el último momento, junto con Rusia (bajo el mando de Boris Yeltsin), y en gran medida siguiendo el ejemplo de Rusia. El golpe mortal para la urss se produjo cuando Yeltsin, el líder ucraniano Leonid Kravchuk y los bielorrusos comunicaron al presidente soviético Gorbachov que las tres repúblicas eslavas se marchaban, dejando a Gorbachov presidiendo el cascarón vacío de la URSS.
¿Cree que Putin puede estar buscando para Ucrania un régimen similar al de Lukashenko en Bielorrusia?
Si eso es lo que pretende, no creo que lo consiga. Lo que ha provocado, de hecho, es lo contrario. Ha conseguido una suerte de consolidación de un sentido de la nacionalidad ucraniana separada y hostil a Rusia. Y ese sentido de pertenencia a esa nacionalidad ucraniana tiene que incluir a los numerosos ciudadanos étnicamente rusos que viven en Ucrania. Uno de los aspectos más llamativos de la cobertura mediática sobre la invasión de Ucrania es que nadie haya mencionado, al tratar la destrucción y el brutal bombardeo de Mariupol, que la mitad de la gente que vive allí es de origen ruso. Según el último censo, en Mariupol vivía el 44% de personas de origen ruso. Así que se trata de rusos que, junto con los ucranianos, están sufriendo el trauma de la guerra y que, presumiblemente, en respuesta en gran medida a esta invasión y a la hostilidad, se identifican con el proyecto del Estado ucraniano. Incluso antes de la invasión, yo hubiera sido muy escéptica de que a Putin se le pasara por la cabeza la idea de que podía conducir a toda Ucrania a una posición como la bielorrusa. Ya lo intentó antes, de forma más o menos democrática, pero no funcionó. Ahora, la invasión ha dificultado aún más su consecución. No está claro cuáles eran los objetivos concretos de Putin al invadir y, en cualquier caso, probablemente hayan cambiado tras el desastre del primer avance hacia Kiev. Pero en este momento parece mucho más probable que los futuros historiadores vean la invasión de 2022 como parte de la involuntaria «fabricación de una nación ucraniana» (de orientación occidental, hostil a Rusia) que a la de un Estado que funcione como un cliente obediente de Rusia” (…)

Article de Carlos SÁNCHEZ a El Confidencial (19-06-22): La guerra de Ucrania desnuda la crisis existencial de la izquierda  No hay debate. La guerra en Ucrania se ha comido la dialéctica izquierda-derecha. La izquierda, que tradicionalmente ha defendido posiciones pacifistas, asiste hoy con los brazos cruzados a una carrera armamentista … “Paz por territorios es lo que está en juego en Ucrania, que ha perdido el 20% de la superficie, unos 120.000 kilómetros cuadrados” … “Sorprende la posición de la izquierda, que no solo en España, también en Europa o EEUU, asiste impasible a una escalada armamentista” … “La ausencia de un debate inteligente y sincero sobre los nuevos escenarios globales es lo más chocante desde un punto de vista ideológico” (…) “El no tener nada que decir no es gratis. Pasa factura. Por supuesto que no se trata de aceptar la brutal agresión de Putin, sino de buscar salidas a un conflicto que tiene cada vez más tintes imperialistas. Lo que está en juego es, ni más ni menos, que resolver la célebre trampa de Tucídides. Como ha escrito Pablo Pombo en este periódico, “nos estamos acostumbrando a decir que nuestra sociedad se está haciendo de derechas. Quizá resulte aconsejable asumir que las capas sociales históricamente progresistas han dejado de sentirse representadas por sus partidos”.  No le falta razón. El que la izquierda, ante la carrera armamentista que se avecina, en plena debacle de los países más pobres, y ante una política de bloques en la que Europa será subalterna de EEUU, meta la cabeza debajo del ala, solo refleja ausencia de nutrientes intelectuales. O, lo que es peor, una pulsión militarista desconocida desde que, en 1789, durante la Asamblea Nacional Constituyente de la Francia revolucionaria, se sentaron a la izquierda de la derecha”.

Article de Vladislav ZUBOK a Foreign Affairs (July/August 2022): Can Putin Survive The Lessons of the Soviet Collapse … The Soviet Union did not collapse for the reasons Westerners like to point to … It took decades for tens of millions of former Soviet citizens to develop postimperial identities … Putin energetically worked to figure out how Russia could thrive under global capitalism. … A fall in energy profits will not undermine the resilience of Putin’s regime. … Only a hardcore determinist can believe that in 1991, there were no alternatives to the Soviet collapse. [3] (…) “LEARNING FROM THE PAST. Putin is deeply familiar with this history. The Russian president once declared that “the demise of the Soviet Union was the greatest geopolitical catastrophe” of the twentieth century, and he has structured his regime to avoid the same fate. He recognized that Marx and Lenin were wrong about economics, and he energetically worked to figure out how Russia could survive and thrive under global capitalism. He brought in capable economists and made macroeconomic stability and having a balanced budget among his top priorities. During the first decade of his rule, soaring oil prices filled Russia’s coffers, and Putin quickly finished paying back the $130 billion in debt Russia owed to Western banks. He kept future debts to a minimum, and his government began to accumulate reserves in foreign currency and gold. Those precautions paid off during the global financial crisis of 2008, when Russia was able to comfortably bail out corporations vital to its economy (all of which were run by Putin’s associates).
After Putin annexed Crimea in 2014, the United States imposed sanctions on Russian oil and other industries, and oil prices plummeted as much as they did under Gorbachev. But the Russian government reacted skillfully. Under the leadership of Central Bank Chair Elvira Nabiullina and Finance Minister Anton Siluanov, the government allowed the ruble to devalue, restoring macroeconomic stability. After a brief dip, the Russian economy rebounded. Even during the COVID-19 pandemic, the country maintained strict fiscal discipline. While Western states printed trillions of dollars to subsidize their economies, Russia increased its budget surplus. The government’s economists “are holier than the Pope in applying” the approach advocated by the International Monetary Fund, said Dmitry Nekrasov, a former Russian state economist. “During the last ten years there has been no country in the world that would have conducted such a consistent, conservative, and hard-principled policy drawn on [a] liberal model of macroeconomics.” By 2022, Putin’s state had accumulated more than $600 billion in financial reserves, one of the largest stashes in the world.
But for Putin, the primary purpose of this sound financial policymaking was not to earn international plaudits or even to help ordinary Russians keep their savings. The point was to bolster his power. Putin used the accumulated reserves to restore the sinews of the authoritarian state by building up the security services, expanding Russia’s military and armament industry, and paying off the head of Chechnya, Ramzan Kadyrov, and his paramilitary—another pillar of the Kremlin’s dictatorship.
When Putin decided to invade Ukraine earlier this year, he believed Russia’s large reserves would allow the country to ride out whatever sanctions resulted. But the West’s financial response was far harsher than he expected—even ardent anti-Russian hawks in the West were surprised. The West and its allies cut off a number of major Russian banks from SWIFT, the international payment clearing network, and froze $400 billion in Russian international reserves that were physically stored in G-7 countries. Washington and its allies also blocked a host of manufacturing companies from working with the Russian government or Russian businesses. Over 700 Western manufacturing and retail corporations walked out of Russia on their own, shamed by public opinion in their home countries. Large international transportation and financial firms and intermediaries stopped working with companies linked to Moscow. The decoupling is unlike anything the world has seen since the blockades of Germany and Japan during World War II.
In the West, these actions were met with euphoria. Pundits declared that Russia’s currency would collapse and that there would be broad protests. Some even speculated that Putin could be toppled. But none of those scenarios came to pass. The ruble did initially tank, but Nabiullina and Siluanov acted quickly to save it. The Russian state suspended the currency’s free convertibility and decreed that 80 percent of the oil revenue made by Russian companies and other exporters (including revenue made in dollars) had to be sold to the central bank. It banned Russian citizens from wiring more than $10,000 abroad per month, quashing the panicky rush to convert rubles to dollars, and the Russian currency eventually bounced all the way back to pre-invasion levels. Had Gorbachev been assisted by such expertise, the Soviet Union might have survived.
Russia’s entrepreneurs, meanwhile, are learning how to adapt to their new reality. Many of the front doors to the international economy have shut, but Russia’s businesspeople—including those who run its arms industry—know how to use backdoors to find what they need. Russian businesses also still enjoy legal access to multiple major economies, including those of China and India, both of which remain willing to do business with Russia. There is little economic reason for them not to: the strength of the ruble makes it profitable to buy Russian energy and other materials at a discount. The Russian government can then tax these profits and enforce their conversion to rubles, further maintaining the country’s solvency. In the short term, then, it is unlikely that the West’s harsh sanctions will kill the ruble and force the Kremlin to yield” (…)

ECONOMIA GLOBAL

Article de The Economist reproduït a La Vanguardia (17-06-22): El volantazo de la Reserva Federal y el BCE  El endurecimiento de la política monetaria ha pulverizado las acciones estadounidenses, que han descendido casi un 20% desde su máximo de enero … En Japón: El encarecimiento de las importaciones está reduciendo el nivel de vida (…) “En semejante entorno, el manual de los bancos centrales de la década del 2010 está fallando. Se elaboró contando con una inflación mundial baja y se diseñó para disipar la idea de una posible subida de los tipos. Los giros son raros porque los responsables de formular políticas son remisos a sorprender a los mercados rompiendo su “orientación futura” (resulta que incluso la decisión de la Fed de esta semana se filtró dos días antes). Limitarse a cambios de política secuenciales, anunciados de antemano, hace que los bancos centrales se muestren lentos. El resultado es más volatilidad en los mercados y los tipos de interés, no menos. Dado que los objetivos contrapuestos dificultan la predicción del curso de los acontecimientos, sería conveniente que los bancos centrales no perdieran agilidad”.

Article de Xavier VIDAL-FOLCH a El País (18-06-22): No estamos en los años setenta  No hay estanflación, pero todas las crisis exhiben factores comunes. Y distintos (…) “por ahora, nada de recesión tangible. E inflación alta, sí, pero a la mitad que en la década perdida. Que por cierto la combatió entonces la Reserva Federal de Paul Volcker en modo salvaje, con alzas de tipos de hasta el 19,1% (diez veces más que la actual Fed de Jerome Powell). A costa, claro, de una recesión de caballo entre 1980 y 1983. Y de una precarización social enquistada. ¿Es eso lo que queremos? No hay estanflación, pero todas las crisis exhiben factores comunes. Y distintos. El chequeo entre la del petróleo y la de Putin que ha ultimado el Banco Mundial en el texto referido concreta conclusiones de similar sesgo. Sin olvidar que aún acecha “el considerable riesgo de que la inflación permanezca alta o siga creciendo”. Otros, como Nouriel Roubini, son brutales: el Doctor Catástrofeya adelantó las siete plagas de Egipto en julio de 2021, mucho antes de la invasión de Ucrania. Su título les ahorrará su texto (o les incitará al morbo): Las condiciones están maduras para repetir la estanflación de 1970 y la crisis de la deuda de 2008. ¿Quién da más? Más sobrio, el Nobel Robert Shiller nos recuerda que la recesión puede convertirse en “profecía autocumplida” si los agentes económicos se aprestan a lo peor y reducen su gasto e inversión. Su libro Narrative Economics (2019) describe muy bien las tropelías de los movimientos en tropel”.

ESTATS UNITS

Conversa d’Edward LUCE amb Hillary CLINTON a Financial Times (17-06-22): ‘We are standing on the precipice of losing our democracy’   [4] The former presidential candidate on negotiating with Putin, the ‘prophet’ Margaret Atwood — and why the Democrats need to rein in the radical left … One state — ‘and this is hard even to speak about’, she says — would require the woman to get the permission of her rapist before aborting … Even in his reptilian brain, Trump has to know that he lost this time. He refuses to accept it because it wasn’t supposed to happen (…) “I ask whether things would have turned out differently had Clinton, not Trump, won in 2016. Her answer makes it clear she thinks the January 6 2021 storming of Capitol Hill to stop Joe Biden’s certification would simply have happened four years earlier. “Literally within hours of the polls closing in 2016, we had so much evidence pouring in about voters being turned away in Milwaukee and not being able to vote in Detroit,” she replies. “These states were run by Republicans so there was no way to find out the truth about any of them. I also believe in peaceful succession and transition and all of that.” At that point she says she was unaware of Cambridge Analytica and the role of social-media algorithms — “all of the stuff that was convincing people that I was a murderer or a child trafficker”. She reminds me that she won the popular vote by nearly 3mn but lost the electoral college by 78,000 votes. Biden won the popular vote by more than 7mn but barely scraped the electoral college by 43,000 votes. “That tells you everything you need to know about Republican strategy for 2024. Even in his reptilian brain, Trump has to know that he lost this time. He refuses to accept it because it wasn’t supposed to happen.” Does she think Trump will run in 2024? “I think if he can he’s going to run again,” Clinton replies. “Follow the money with Trump — he’s raised about $130mn sitting in his bank account that he used to travel around, to fund organising against elections . . . I don’t know who will challenge him in the Republican primary.” Could you imagine running again, I ask. “No, out of the question,” Clinton replies. “First of all, I expect Biden to run. He certainly intends to run. It would be very disruptive to challenge that.” The fact that Biden will be 81 at the next election is nevertheless a source of rising angst among some Democrats — and speculation about whether he might step down. Clinton does not get around to her second point about why she will not seek high office again. The first seems final enough. We had agreed to share the restaurant’s signature apple pie but it is so gigantic that Clinton balks at the sight. “Oh wow. I’m done. Serve him and then yourself,” Clinton suggests to Merrill. Clinton’s bowl of berries never arrives.
She knows these lunches are meant to be conversational and fires off several questions. The most relevant of these is how I would compare Henry Kissinger, who recently turned 99, with the late Zbigniew Brzezinski, Kissinger’s life-long rival and friend, whose biography I am researching. I discern a subtext to her question. Kissinger recently said that Ukraine might have to concede territory to Putin to bring the war to an end. I say that on balance Brzezinski had a keener grasp of the Soviet Union’s weaknesses. “I fully agree,” says Clinton. “You’ve got to give Kissinger credit for longevity if nothing else. He just keeps going. I never thought Brzezinski had a romantic view of the Russians the way Kissinger did. He values his relationship with Putin so much.” It seems like a good moment to ask Clinton about Russia’s leader, whom she once quipped had “no soul”. Though Clinton talks about today’s situation in Ukraine, she keeps referring back to Putin’s role in America’s 2016 election, which she believes was in revenge for an “anodyne” statement she had made as secretary of state in 2012 in support of the pro-democracy protests against his return to Russia’s presidency. She relates an anecdote about a restaurant dinner in London several years ago, where the guests debated the wisdom of Nato’s post-cold war expansion. After a while, the waiter interrupted: “‘Before I take your order, I am from Poland and I have one thing to say: never trust the Russians,’” Clinton recalls approvingly. She adds: “I always believed in expanding Nato and I find the arguments against that to be naive at best, because what we have seen is proof positive of why it was necessary.
Putin once said of Clinton: “It’s better not to argue with women.” Was Putin as scathing towards Clinton in private as he was in public, I ask. Clinton draws a breath. “Yes, he was very sexist towards me. We had some interesting, even helpful, interactions in private and then the press would be invited in and he would say something insulting about America. He would then manspread for effect.” In her view, Putin’s only realistic path to victory in Ukraine would be Trump’s re-election in 2024. “If Trump had won in 2020 he would have pulled out of Nato — I have no doubt about that,” she says. My espresso has arrived. Clinton asks for more iced tea. I cannot allow the lunch to end without questioning the direction of her party. I say that Democrats seem to be going out of their way to lose elections by elevating activist causes, notably the transgender debate, which are relevant only to a small minority. What sense does it make to depict JK Rowling as a fascist? To my surprise, Clinton shares the premise of my question. “We are standing on the precipice of losing our democracy, and everything that everybody else cares about then goes out the window,” she says. “Look, the most important thing is to win the next election. The alternative is so frightening that whatever does not help you win should not be a priority.” Another instance is the “defund the police” campaign, she adds. “You need accountable measures. But you also need policing. It doesn’t even pass the common-sense politics test not to believe that. Some positions are so extreme on both the right and the left that they retreat to their corners . . . Politics should be the art of addition not subtraction.”

AMÈRICA LLATINA

Eleccions presidencials a Colòmbia

Article de Juan Gabriel VÁSQUEZ a El País (23-06-22): Cuidado: aquí hay historia   [5] Lo que ha pasado en Colombia va mucho más allá de Petro, por fortuna. Con los elementos de juicio de que dispongo, tengo una certeza: es lo que más le convenía a mi país  (…) “Porque esos movimientos armados y violentos, que con los años se degradaron hasta llegar a extremos inconcebibles de crueldad y sevicia, hicieron que en la sociedad colombiana fuera imposible hablar de izquierda y añadir democrática. He dicho con frecuencia que en esto, como en tantas otras cosas, las guerrillas revolucionarias fueron en efecto las cómplices perfectas de la reacción y el retraso social, obstáculos formidables en el camino de cualquiera de las reformas más urgentes que requería esta sociedad. Mientras diversas formas de la socialdemocracia se instalaban en otros países, España entre ellos, los excesos de una guerrilla descarriada hacían que en Colombia hablar de mínimas medidas de justicia social se pudiera tildar, de inmediato y sin fórmula de juicio, de complicidad con el terrorismo. Y los militantes que dejaban las armas y trataban de hacer política eran sistemáticamente asesinados por la extrema derecha, con frecuencia con la connivencia de políticos y militares. Todo un partido fue exterminado así. Y por todo esto es que Colombia nunca ha tenido un Gobierno de izquierda. Pues bien, ahora acaba de elegirlo por primera vez. Y en unas elecciones, además, que convocaron más gente que nunca, aunque también pusieron en evidencia nuestro lado más oscuro, y ahora nos dejan con la obligación de convivir de aquí en adelante. La victoria de Gustavo Petro tiene muchas lecturas:desde la histeria de la derecha más desinformada y atrabiliaria (que vive en su propio mundo de verdades alternativas y paranoia generalizada) hasta el triunfalismo sin matices de la izquierda más revanchista y fanática (que suele mirar con desprecio y aun con repulsa todo lo que suene a negociación o mesura). Como suele suceder, la verdad está en algún punto medio entre esos dos extremos: la verdad es una frase larga que incluye palabras como pero, aunque y sin embargo. Ahora Petro habrá de desactivar la desconfianza que le tenemos muchos, y yo no olvidaré que su campaña estuvo marcada por la deslealtad, la guerra sucia y serios problemas éticos. Pero lo que ha pasado va mucho más allá de Petro, por fortuna, y ahora mismo, con los elementos de juicio de que dispongo, tengo una certeza: es lo que más le convenía a mi país. Por varias razones. La primera es lo que no pasó: una victoria de Rodolfo Hernández, el populista hecho en TikTok que no tenía más ideas que las que le aportaran sus apoyos políticos, hubiera significado la continuación en el poder de una forma de entender la sociedad insolidaria y excluyente; también, de un sector de nuestra clase política que ha dominado el escenario durante 20 años y en ese tiempo ha mentido, calumniado, usado el miedo como herramienta política y alimentado nuestra crispación y nuestros odios sin cuidarse de que la violencia es contagiosa, o sin que le importaran las consecuencias del contagio. Eso ha sido la derecha uribista: ahora es fácil decirlo, porque los excesos se han hecho evidentes con el tiempo, pero había que ver lo que pasaba hace 15 años, cuando no éramos muchos los que nos atrevíamos a sugerir que tal vez no estaba bien modificar la Constitución con votos corruptos para perpetuarse en el poder, o utilizar los organismos de inteligencia del Estado para espiar y amedrentar a periodistas y a jueces, o mirar para otro lado (en el mejor de los casos) cuando soldados enceguecidos asesinaban a civiles inocentes para hacerlos pasar por guerrilleros muertos en combate. La segunda razón por la que me parece que a mi país le conviene lo ocurrido el domingo es más simple todavía, y tiene tres palabras: acuerdos de paz. Es mucho lo que nos han costado tantos años de guerra, y los acuerdos de 2016 —lo digo una vez más como lo he dicho tantas— son el mejor intento que hemos hecho los colombianos por pasar la página de la guerra y armar un país donde quepamos todos. Pero el Gobierno de Iván Duque,cuya tarea de estadista habría debido ser unir al país en la implementación de lo acordado, no supo o no quiso hacerlo con verdadera convicción, y más bien su partido trabajó activamente en la deslegitimación o el sabotaje de los aspectos que más les incomodaban. Los acuerdos son ley y están protegidos jurídicamente, pero lo que proponen es tan grande que necesita del respaldo de la ciudadanía; y aunque ese respaldo es hoy notablemente mayor que hace seis años, cuando la gente aún creía en las calumnias de los enemigos del proceso, es mucho lo que podremos avanzar con un Gobierno comprometido de verdad y a fondo con su implementación completa. Porque también eso es lo que ha llevado al Pacto Histórico a ganar las elecciones: muchos de sus miembros se la han jugado —y no ahora, sino a lo largo de años y más años— por una paz difícil que a veces ha dañado a quienes la defendían. Lo que pasó el domingo se puede ver así: como los frutos que ahora se recogen”.

Article de Xavier MAS DE XAXÀS a La Vanguardia (22-06-22): ¿Pueden Colombia y Chile superar el fracaso histórico de la izquierda en Latinoamérica?  Petro y Boric afrontan el difícil reto de reducir la desigualdad y consolidar la democracia … Colombia y Chile están entre los países más desiguales del mundo … El peronismo parece tan envejecido como el indigenismo ideologizado en México … Los militares brasileños secundan las amenazadas golpistas de Bolsonaro (…) “Brasil demuestra, al igual que Cuba, Venezuela y Nicaragua, que la dicotomía en América Latina no es tanto entre progresistas y conservadores, sino entre la democracia liberal y el populismo autoritario, ya sea de izquierdas o de derechas.
El gran reto de Petro y Boric, así como de otros presidentes genuinamente democráticos, es superar la tentación caudillista de tantos gobiernos latinoamericanos.
A Petro lo acusan, precisamente, de intransigente y déspota. Estrechos colaboradores suyos en la alcaldía de Bogotá lo abandonaron frustrados por su autoritarismo. Criticaron que quería tener razón aún cuando no la tenía. Si Petro no puede trabajar en equipo no podrá unir a Colombia y su presidencia será un fracaso más de las izquierdas latinoamericanas.
La democracia liberal retrocede en todo el mundo, presionada por el miedo a los cambios que vienen de la mano de la tecnología y la globalización, pero en América Latina parece que Petro, Boric y, tal vez, Lula podrán consolidarla si gobiernan con inclusión y firmeza. La transcendencia de su misión es tan alta como el riesgo a fracasar”.

UNIÓ EUROPEA

Comissió Europea

 Entrevista a Ursula von der LEYEN a elDiario.es  (21-06-22): “Tenemos que estudiar una reforma completa del mercado de la electricidad”   La presidenta de la Comisión Europea apuesta por abrir el debate sobre la posibilidad de desligar el precio del gas del de la electricidad de forma permanente y advierte sobre la candidatura de Ucrania a la UE: “Putin no nos dicta lo que hacemos con nuestros vecinos” … Es bueno deshacerse de los combustibles fósiles porque las energías renovables son de cosecha propia. Permiten que nos independicemos, y ahora mismo son mucho más baratas … Ucrania tiene una sólida trayectoria en los últimos ocho años de mejora, con una democracia parlamentaria que funciona … Lo que también vemos en la Unión Europea es que una democracia nunca se da por sentada. Siempre hay que trabajar en ella, para que cumpla con los estándares … Algún día diremos que tomamos las decisiones correctas para invertir en tecnologías limpias y suministros de energía para el futuro, al tiempo que nos deshicimos de la dependencia en gas y combustibles fósiles rusos

Política econòmica

Article de Federico STEINBERG i Jorge TAMAMES al Real Instituto Elcano (21-06-22): Retornar a la austeridad en Europa: ¿entendible o entelequia?   [6] Aunque las presiones inflacionarias, el aumento de la deuda pública y el debilitamiento de la recuperación económica post-COVID pueden llevar a apostar por políticas prematuras de consolidación fiscal, ni la economía internacional tras la pandemia ni la situación geopolítica en plena guerra de Ucrania permiten un retorno al modelo de crecimiento prescrito tras la crisis de 2008-2010  (…) “Conclusiones. La desaceleración económica y el aumento de la inflación generadas por la guerra de Ucrania pone a la UE ante un dilema complejo. Por un lado, añade presión para abandonar la política de grandes estímulos fiscales y sobre todo monetarios puesta en pie tras la pandemia. Al mismo tiempo, recurrir a una consolidación fiscal acelerada como la de 2010 no parece la mejor opción. Esto es así porque las condiciones necesarias para potenciar el crecimiento basado en exportaciones no son para nada tan benignas como las que se produjeron en la década pasada. La tendencia a la regionalización comercial, los problemas económicos en China y EEUU y las tensiones geopolíticas, además de las propias tensiones internas que generó la adopción de políticas de austeridad, impiden emular la estrategia adoptada tras la crisis financiera global.
Es de esperar que países como España, Italia y Francia opten por una estrategia más “keynesiana” de moderación en la vuelta a los equilibrios fiscales. La cuestión determinante es qué posición tomará Alemania, y si sus prioridades económicas reflejan preferencias normativas (como sugerirían las explicaciones constructivistas) o un cálculo de intereses más pragmático (como asume la escuela neorrealista). Si lo que guía a Berlín es una hoja de ruta ideológica, podría esperarse que repita los errores de la década de 2010 y abrace la austeridad, imponiéndosela de paso al resto de la zona euro. Si, por el contrario, la acción exterior alemana responde a una estrategia calculada de desarrollo, es más posible que reconsidere el modelo de gobernanza económica que promueve en Europa, permitiendo al conjunto de la zona euro cambiar de mentalidad de forma que se sustituya una visión de economía pequeña y abierta sin poder de mercado por otra –más parecida a la de EEUU– en la que se confía más en la demanda interna y se aprovechan las ventajas políticas que implican emitir una moneda de reserva con mayor margen fiscal. Esta segunda visión, que claramente apoyaría Francia, estaría alineada con el objetivo de avanzar hacia la autonomía estratégica de la UE en el plano económico.
Las decisiones alemanas entre 2020 y 2022 sugieren que este interrogante aún no tiene respuesta. Berlín se ha comprometido con una respuesta más solidaria a nivel europeo durante la crisis del COVID-19. Decisiones como la de aumentar el gasto militar al 2% del PIB o elevar los salarios mínimos aumentarán el peso de la demanda interna en la orientación económica alemana. La llegada al poder de una coalición presidida por los socialdemócratas, y con un peso considerable de los Verdes, parece favorecer una reorientación gradual de las prioridades nacionales. Al mismo tiempo, el Ministerio de Finanzas mantiene su apuesta por la disciplina fiscal, aunque se ha mostrado abierto a reformar las reglas fiscales europeas.
No cabe duda de que algunos países europeos, como España, necesitan reducir sus déficits públicos estructurales y continuar sus esfuerzos para estabilizar y reducir sus ratios de deuda/PIB a medio y largo plazo, preferiblemente mediante incrementos en el PIB derivadas del crecimiento inducido por las inversiones y reformas. Sin embargo, el conjunto de la zona euro, con una ratio de deuda/PIB en el entorno del 100% –claramente por debajo de la de EEUU o Japón– puede tener un amplio margen de maniobra para utilizar la política fiscal como herramienta de estabilización del ciclo económico y apoyo a los sectores vulnerables más afectados por la subida de los precios de la energía y los alimentos en un contexto de subida de los tipos de interés. Pero pasar de la mentalidad alemana de economía pequeña, abierta y “precio-aceptante” a la mentalidad estadounidense de economía globalizada, pero con fuerte demanda interna y capacidad para moldear los equilibrios macroeconómicos y financieros internacionales, requerirá avances en la unión fiscal y bancaria que aumenten el papel internacional del euro y la autonomía estratégica europea.

Article de Xavier VIVES a La Vanguardia (23-06-22): El repte de Lagarde    En apujar el tipus d’interès s’afronta el risc de ‘fragmentació’ de l’eurozona (…) ” A l’eurozona els factors d’oferta, sobretot l’augment dels preus de l’energia, són un factor molt més important que als EUA. També tenim una inflació subjacent (sense matèries primeres i aliments) més baixa. Christine Lagarde ha anunciat pujades de tipus d’interès però amb una política més moderada que fa que l’euro es depreciï en relació amb el dòlar i contribueixi a la inflació europea a l’encarir les importacions. Lagarde s’enfronta a un problema afegit: el risc de fragmentació de l’eurozona en apujar el tipus d’interès. Torna la famosa prima de risc, la del bo italià a deu anys fa poc va arribar al 2,4% (en relació amb l’alemany) malgrat que Lagarde intentés imitar Draghi dient que el BCE faria tot el necessari per tal que els tipus d’interès que els governs de l’eurozona paguen pel seu deute no divergissin. No va funcionar i la presidenta del BCE va haver d’anunciar, després d’una reunió d’emergència, que hi hauria un nou instrument antifragmentació a més de mesures flexibilitzadores en la reinversió dels bons que vencen en mans del BCE. És certament un canvi de rumb des que en arribar al càrrec la mateixa Lagarde va dir que la prima de risc no era problema del BCE.
La màgia (és a dir, la credibilitat) de Draghi l’any 2012 va fer que l’instrument antifragmentació OMC (operacions monetàries de compravenda) no s’hagués de fer servir, l’anunci va ser suficient. L’ajuda per part de l’OMC requeria condicions i reformes en el país receptor de l’estil a les imposades pel FMI. Ara el BCE està pensant com fer-ho acceptable políticament. Tanmateix, la compra de bons sobirans per “facilitar la transmissió de la política monetària a l’eurozona” s’assembla molt a un subterfugi per no parlar de rescat de països que s’han endeutat massa. Itàlia té un deute públic del 150% del PIB, i Espanya, de prop del 120%. I continuem tenint una unió monetària sense unió fiscal.
Els mercats financers posaran a prova Lagarde i el BCE aviat una altra vegada, estiguin atents”.

França: eleccions legislatives

Crònica de Maël THIERRY a L’Obs )20-06-22): Désaveu pour Macron, vague RN et succès mitigé pour la Nupes : les leçons du second tour des législatives  Une claque pour le chef de l’Etat nouvellement réélu, qui subit la vague d’un vote de rejet masquée par son score à la présidentielle. Les leçons du scrutin, en quatre points (…) 1. Le président entravé … C’est une claque pour Emmanuel Macron, qui tient sans doute à plusieurs facteurs combinés : un vote de rejet, masqué par son score à la présidentielle ; la sanction d’une campagne fantomatique menée sous le seul signe de la retraite à 65 ans ; une volonté de dégagisme aussi dans le pays secoué, dans son premier quinquennat, par le vaste mouvement des « gilets jaunes » – et dont l’abstention pour ces législatives montre encore la défiance vis-à-vis de sa classe politique ; et, enfin, la volonté des Français de ne pas confier à leur président tous les pouvoirs, mais de les rééquilibrer. Emmanuel Macron n’avait pas imposé de dose de proportionnelle dans son premier quinquennat, contrairement à ce qu’il avait promis. Les Français l’ont quelque part imposée. Cette Assemblée sera bien plus représentative de la diversité du pays que la précédente” (…) 2. Le Pen en force … Un mois et demi après avoir été battue pour la troisième fois à la présidentielle, la députée d’Hénin-Beaumont est plus que jamais en position de force et relancée. Elle va se retrouver à la tête d’un groupe riche et puissant à l’Assemblée. Ce résultat est le signe que le Rassemblement national (RN), comme sa candidate, fait moins peur. Il n’y a plus de front républicain qui tienne. Son parti s’implante aussi bien au-delà des terres du Sud-Est, de l’Est ou du Nord. En Aquitaine, dans les Pyrénées, en Normandie, et même en Ile-de-France, le RN décroche des élus. 3. Succès en demi-teinte pour la Nupes. Le résultat du RN éclipse celui de l’homme qui devait être le gagnant de la soirée, Jean-Luc Mélenchon. Le leader « insoumis » ne sera pas Premier ministre, mais cela, il s’en doutait. Sa déception tient plus au nombre de députés de la Nouvelle Union populaire écologique et sociale (Nupes) envoyés à l’Assemblée : près de 140 députés, soit le seuil de 150 en dessous duquel la gauche estimait pouvoir parler de succès (…) 4. LR charnière? … avec plus de 60 élus, ils sauvent les meubles et surtout la face : l’absence de majorité absolue pour la majorité présidentielle les place en position de groupe charnière.
Toper avec Macron ou rester dans l’opposition ? Le dilemme existentiel des Républicains
Emmanuel Macron pourrait leur proposer un accord de gouvernement – mais, dès ce dimanche soir, plusieurs ténors de LR ont rejeté cette hypothèse, à commencer par Christian Jacob, le patron du parti. Plus sûrement, c’est avec eux que le président de la République devra d’abord négocier pour faire passer ses textes, à commencer par les retraites. Mais la jeune garde LR élue dimanche soir n’aura aucune envie de lui faire de cadeaux”.

Article de Gérard GRUNBERG a Telos (20-06-22): L’apprentissage de la Ve République   [7] “Les commentateurs ont clamé à l’unisson la défaite du président Macron et la catastrophe d’une absence de majorité absolue dans la nouvelle assemblée. Mais le résultat des élections est-il vraiment un coup de tonnerre? Non, et ceci pour deux raisons. La première est que le résultat n’a rien de surprenant au regard des législatives passées. La seconde raison est que, même si nous l’avions oublié, la Ve République est un régime parlementaire” (…) “si Emmanuel Macron ne dispose pas d’une majorité absolue à l’Assemblée, la coalition présidentielle formera bien le prochain gouvernement. Le président ne sera donc pas obligé d’appeler au téléphone Jean-Luc Mélenchon ! ” (…) “L’élection présidentielle avait été marquée par la formation d’une tripolarisation Macron-Le Pen-Mélenchon. Le premier tour des élections législatives avait traduit cette transformation dans les suffrages exprimés, tout en marquant une remontée de LR. Le second tour des législatives a reproduit au niveau des sièges cette évolution vers la tripolarisation, le Rassemblement national dépassant pour la première fois une droite modérée qui cependant a beaucoup mieux résisté que prévu. La décision de LR en matière de stratégie pour ce second quinquennat sera décisive pour le fonctionnement des institutions.
Les résultats de ces élections législatives nous rappellent que la Ve République est un régime parlementaire. Le président doit disposer d’une majorité pour gouverner. Si son parti n’a pas la majorité absolue, il doit la trouver. C’est ce que fit le gouvernement de Michel Rocard en 1988 et c’est ce que devra faire celui d’Elisabeth Borne. Est-ce la catastrophe annoncée par des commentateurs qui se sont habitués à la Ve présidentialiste ? Certes ces élections vont modifier profondément le fonctionnement de nos institutions. Est-ce un mal pour le pays ? Cela est loin d’être évident” (…)

Editorial de Le Monde (20-06-22): Elections législatives 2022 : le parti présidentiel rattrapé par le dégagisme  Le désir de renouvellement des élus qui habite les électeurs a empêché Emmanuel Macron d’obtenir la majorité absolue. Le président semble avoir été sommé de changer radicalement de méthode (…) “Mais c’est un chiffre qui scelle, plus que tous les autres, l’échec du président. Dans la nouvelle Assemblée nationale siégeront, selon les décomptes du Monde, 91 députés issus de l’extrême droite, dont 89 du Rassemblement national. Ce nombre représente le triple du sommet historique atteint par le Front national de Jean-Marie Le Pen en 1986. Cette fois sans proportionnelle, alors que c’était le cas à l’époque. C’est au scrutin majoritaire, réputé si pénalisant pour ses troupes, que Marine Le Pen a cueilli ce succès au terme d’une campagne si relâchée qu’elle-même en semblait la première surprise.
Face à cette extrême droite, un mécanisme électoral, bien moins solide que le dégagisme ambiant, a été cassé : le front républicain. A force d’entorses passées, il était de fait déjà bien déréglé. Mais c’est le parti présidentiel qui lui a porté le coup fatal, dans l’entre-deux-tours de ces législatives, en ne donnant pas de consigne nationale pour faire battre les candidats RN, alors qu’Emmanuel Macron doit en bonne partie sa réélection face à Marine Le Pen au respect de cette discipline entre formations républicaines. Dimanche, ce sentiment de trahison s’est traduit par un effondrement général du réflexe républicain : d’après les sondages, les électeurs de LRM ne se sont pas davantage déplacés que ceux de la Nupes pour barrer la route à un concurrent RN. De la part de la majorité sortante, cette absence de réciprocité ne signe pas seulement le cynisme d’une manœuvre à courte vue – qui aura finalement contribué à nuire à son propre résultat” (…)

Article de Rafael JORBA a El Periódico (21-06-22): Francia: menos presidente, más Parlamento  La abstención y la quiebra del ‘frente republicano’ han obrado el milagro electoral: un sistema mayoritario ha dibujado una Asamblea Nacional mucho más proporcional  … Los franceses dieron en las presidenciales de abril un segundo mandato a Macron para frenar a Le Pen, pero ahora le han negado la ‘mayoría sólida’ que reclamaba (…) “”Podría titular este artículo sobre la segunda vuelta de las elecciones legislativas francesas con una de las frases más repetidas la noche del domingo en los platós de televisión parisinos: Seísmo electoral en Francia. La realidad, sin embargo, es mucho más prosaica: los franceses dieron en las presidenciales de abril un segundo mandato a Emmanuel Macron para frenar a la candidata de la extrema derecha, Marine Le Pen, pero ahora han optado por negarle la mayoría sólida (289 diputados) que reclamó el martes de la semana pasada en Orly antes de viajar a Rumanía y Ucrania. Los electores, con otra abstención récord (53,8%), han optado por restar presidencialismo y sumar parlamentarismo.” (…)

Itàlia: crisi del Movimento 5 Stelle

Article d’Antonio POLITO a Corriere della Sera (22-06-22): M5s, il senso di una fine  Il partito di maggioranza relativa non c’è più: si è spaccato, scisso, ha perso il ministro degli Esteri che si è fatto un gruppo a sé, precipitando così nelle convulsioni finali di una crisi che durava da tempo e che era già diventata manifesta nelle urne  (…) “La vicenda francese ci conferma che movimenti e partiti radicali sanno indubbiamente meglio delle forze politiche moderate come conquistare fette di elettorato sempre più in preda al rancore, al distacco, a un sentimento di ingiustizia. Ma poi — e qui è il caso italiano a dimostrarcelo — non riescono a rappresentarli. A realizzare ciò che avevano promesso. E non per mancanza di volontà, o per una tendenza genetica al «tradimento» di chiunque vada al potere. Ma perché non possono. Neanche Mélenchon, se fosse davvero arrivato al governo, avrebbe potuto abbassare l’età della pensione a 60 anni in un paese dove si vive in media fino a 83. Neanche Di Maio, che al governo c’è stato davvero, poteva eliminare la povertà con il reddito di cittadinanza. Neanche Salvini poteva uscire dall’euro. Neanche Conte poteva, con una risoluzione parlamentare, sospendere unilateralmente l’aiuto militare all’Ucraina aggredita. O almeno: tutte queste cose non si possono fare restando in Europa, nel G7 e nella Nato, cioè restando l’Italia.
Qualcuno potrebbe dire: questa «impossibilità», l’esistenza di vincoli economici e geopolitici, è la nostra assicurazione contro i rischi dell’estremismo. Ma non credo che ci si possa fregare le mani soddisfatti. Perché la rabbia che non trova risposte nel processo elettorale è alla lunga un veleno che corrode dall’interno le democrazie rappresentative, determinando quote sempre crescenti di estraneità nell’opinione pubblica.
Non può bastare «sterilizzare» il nuovo radicalismo, sperando di metterlo in un limbo parlamentare dove non possa far danni. Altrimenti spunterà sempre un nuovo leader a raccoglierne la bandiera caduta. Le democrazie occidentali hanno piuttosto bisogno di prosciugare lo stagno in cui nuota. E questo è un compito che spetta alle forze non populiste. Non possono più limitarsi a una generica offerta di «buongoverno», contrapposta ai pasticci e ai guai che combinerebbero gli altri se lasciati liberi di fare. O magari allearsi con loro nella speranza di rabbonirli e di sommarne i voti, come in fin dei conti hanno finora fatto i moderati del centrosinistra e del centrodestra in Italia. Hanno invece il dovere di unirsi intorno a leadership capaci di riconoscere e rispondere alla rabbia degli elettori. Solo una politica democratica a sua volta radicale, nelle idee e nelle proposte, può sconfiggere l’ondata del radicalismo che Putin auspica, sollecita e provoca”.

ESPANYA

Les eleccions al Parlament d’Andalusia i les seves conseqüències

Crònica d’Enric JULIANA a La Vanguardia (20-06-22): El PP noqueja l’esquerra i obté la majoria absoluta a Andalusia.  El PSOE baixa encara més, l’altra esquerra s’escalabra i Vox comença a frenar … Andalusia vota a favor de l’estabilitat del poder més pròxim i castiga el president del Govern central … Ciutadans ja havia desaparegut abans de desaparèixer (…) “Andalusia és la regió meridional més important d’Europa, a molt poca distància geogràfica del nord de l’ Àfrica, amb equilibris socials que s’agafen amb pinces. La regió meridional més important d’Europa ha votat estabilitat. Ha votat a favor de la continuïtat del govern regional, i ha frenat el creixement de l’extrema dreta, autora d’una campanya electoral desastrosa. Macarena Olona no ha entès res d’ Andalusia. Vox creix molt poc (dos diputats) i pot entrar en una paràbola descendent a tot Espanya. La hipòtesi d’un govern PP- Vox a Espanya a mitjà termini perd força en aquests moments. Vox com a espantall de l’esquerra per frenar el PP també perd força.
En vista d’una enorme incertesa que té Europa com a escenari central –l’Europa protectora–, Andalusia ha votat a favor del poder pròxim i en contra del president del Govern central. La consigna “contra Sánchez” ha funcionat. El PSOE només ha aconseguit 30 escons, tres menys que fa quatre anys. Podria haver estat pitjor, però en termes històrics és una hecatombe.
El Partit Socialista perd per primera vegada a la província de Sevilla. En una ciutat tan emblemàtica per a l’esquerra com Dos Hermanas hi ha guanyat el Partit Popular. Avui es desgranaran les dades locals i sortiran més sorpreses. El PSOE evita, tot i això, el tràngol de veure’s superat per l’extrema dreta en ciutats rellevants d’ Andalusia. Andalusia no és una regió francesa que protesta contra el poder parisenc tot i saber que té l’esquena ben coberta. Andalusia és la regió meridional més important d’Europa, amb equilibris socials agafats amb pinces, molt propera a una de les línies divisòries més dramàtiques del món. Andalusia ha volgut reforçar l’estabilitat del poder pròxim i ha votat en contra d’un poder central assetjat per molts i poderosos adversaris, que interpreta com a fràgil. Andalusia rebutja en aquestes eleccions el marc de la fragilitat.
Desastrós resultat de l’ esquerra de l’esquerra , tancada a la gàbia de la divisió, les rancúnies personals i les diferències ideològiques exagerades per la lluita de facció. La teoria que tot és culpa dels mitjans de comunicació és rudimentària. Les baralles es paguen, com les va pagar el PCE a començaments dels anys vuitanta. El procés d’escolta de Yolanda Díaz potser arriba tard” (…)

Article de Kiko LLANERAS a El País (20-06-22): Un momento propicio para la derecha  Los datos clave del resultado electoral, para la comunidad autónoma y para España  … “1. El Partido Popular gobernará. Lo hará sin necesidad de Vox y con escaños de sobra. ¿De dónde vienen los votos de este PP tan crecido? Las encuestas nos dejaban pistas al respecto. Primero, los populares habrán fagocitado a Ciudadanos, que tenía 21 escaños y era la tercera fuerza. Y segundo, también le habrán quitado votos a Vox: el partido de extrema derecha sumó un 20% de los votos en las generales de 2019, pero ahora retrocede al 13,5%. Además, es probable que entre los votantes del PP haya bastantes socialistas. Según el último sondeo de 40dB., un 10% de los votantes del PSOE en 2019 decían que ahora votarían al PP. Quizá han sido más.  2. Hay un momento favorable a la derecha que trasciende a Andalucía.Es evidente en la comunidad autónoma, donde la derecha ha sumado un 60% de los votos —por un 39% de la izquierda—, bien por delante del 50% que lograron en 2018 y del 49% que obtuvieron allí en las generales de 2019. Además, el voto derechista se ha centrifugado hacia un extremo. Comparado con 2018, Ciudadanos baja del 18% al 3%, mientras que Vox sube del 11% al 13,5%. Sin embargo, la pista esencial consiste en mirar las elecciones recientes en otras comunidades. El giro a la derecha lleva observándose en España desde 2021. La derecha ya sorprendió en Madrid, donde ganó por 16 puntos, y volvió a hacerlo en Castilla y León, donde ganó por 19. Mientras tanto, ¿qué dicen los sondeos de unas hipotéticas generales? En 2019, empataron a 43% los bloques de derecha (PP, Vox, Cs) e izquierda (PSOE, Unidas Podemos, Más País), pero según las últimas encuestas, la derecha ganaría con cinco puntos de margen o más, 46% a 41%. 3. Más allá del PP, nadie tiene mucho que celebrar.Los socialistas andaluces caen muy abajo: en 2018 no pasaron del 28% en las autonómicas, y aunque en las generales de 2019 lograron un 34%, ahora bajan al 24%. Ciudadanos se desploma del 18% al 3%” (…)

Article de Lola GARCÍA a La Vanguardia (20-06-22): Guanya Feijóo, perd Ayuso?  Sánchez ha perdut el seu talismà, Dos Hermanas, que el va impulsar al lideratge (…) “La principal lectura de la majoria absoluta del PP a Andalusia és la capacitat de tracció del vot útil quan és creïble. És a dir, els populars recuperen l’electorat desencaminat de Vox (per descomptat, també el de Ciutadans) quan perceben que hi ha possibilitats reals que el PP governi. I per això no és necessari adoptar el llenguatge ni les maneres de la ultradreta, com va fer Isabel Díaz Ayuso, tot i que ella també ho aconseguís. Aquesta és la gran conclusió per a Alberto Núñez Feijóo, sobre la qual assentar la seva estratègia. No és que hagi guanyat el líder gallec a Andalusia, però sí que ha contribuït que el relat de Moreno Bonilla fos creïble, una cosa que hauria estat més difícil amb Pablo Casado al capdavant del PP.
Ha guanyat el vot poc ideològic, el polític que no molesta ni trenca la vaixella. Però, a més, Moreno Bonilla ha sabut trenar un discurs d’autoestima entre els andalusos. Per això als debats televisius, ell i Juan Marín, l’aspirant de Ciutadans que gairebé li va fer la campanya al cap, van comparar les seves dades econòmiques amb els de Catalunya. Autoestima. En això sí que s’assembla a Ayuso” (…)

Article de Carlos MÁRMOL a La Vanguardia (20-06-22): Andalucía instaura la ‘hegemonía Moreno’… (…) “Moreno podrá gobernar hasta 2026 sin problemas y sin de¬pender de los ultramontanos. Se convierte además en el barón regional más poderoso del PP, ensombreciendo incluso a Feijóo. Su victoria, equiparable a la etapa dorada del PSOE de Manuel Chaves, instaura una nueva hegemonía en la política meridional con indudable proyección estatal a corto y medio plazo. El presidente de la Junta, igual que un embudo, recoge votos de todos los sectores sociales. Su candidatura dobla escaños, sobrepasa con holgura la mayoría aritmética necesaria y crece en más de 813.000 votos. Lo nunca visto.
La teoría del dique de contención –ante Vox, pero también frente a una posible resurrección del PSOE– ha logrado su objetivo, al atraer a votantes de todo el espectro social: del PP, que dispara sus registros del 2018; de Cs, que desaparece de la cámara andaluza tras gestionar consejerías y ocupar la vicepresidencia de la Junta; de Vox, cuya fuerza queda truncada; y del PSOE, que no solo no ha movilizado a su electorado –la participación, a pesar del calor y del riesgo del domingo de playa fue superior al 2018– sino que cede¬ definitivamente su espacio político, y en cierto sentido una parte sustancial de su historia, a un PP autonomista, sin filo, nada agresivo y transformado en el nuevo partido institucional andaluz.
El ciclo conservador en el sur, basado en el mensaje del voto útil, va a ser estable y duradero. De largo aliento. Para los socialistas esto supone una tragedia en términos sentimentales: por un lado, deja sin defensas al presidente del Gobierno, que se ha implicado directamente en la elección y en la campaña de Juan Espadas, a diez meses para el duelo de las muni¬cipales y las autonómicas; por otro, desarbola al PSOE andaluz, cuyo retroceso confirma la pasokización de la marca socialista” (…)

Article de Carles CASTRO a La Vanguardia (21-06-22): Desmontando el mito andaluz   [8] Andalucía no siempre fue un territorio ideológico aplastantemente de izquierdas … El voto útil y el relevo generacional han llevado al PP a sustituir al PSOE como el partido central andaluz (…) “Lo que ocurrió el domingo consuma simplemente ese cambio de escenario. La izquierda radical se suicidó a través de una dispersión que restaba credibilidad a su discurso buenista y voluntarista. La ultraderecha se consolidó como el receptáculo natural de los sectores más apocalípticos y refractarios de la sociedad andaluza, y el PP hizo lo propio como el nuevo “partido central de Andalucía” desde un sutil andalucismo español. Los populares arrollaron a un PSOE lastrado en su identidad por los forzados pactos de Pedro Sánchez con el secesionismo en el Congreso. Sin olvidar el hambre de victoria del electorado conservador y el temor a Vox, expresados en una descarnada apuesta por el voto útil a costa de la liquidación de Cs.
La gestión real fue lo de menos. El relato era lo que pesaba y Moreno Bonilla se lo apropió desde la presidencia de la Junta. Eso le entregó la mayoría absoluta, pese a tener un competidor a su derecha, como también lo había tenido el PSOE a su izquierda. Claro que con una intención de voto directo que superaba el 32%, la mayoría absoluta no debió suponer una gran sorpresa”.

Article de Lucrecia HEVIA a elDiario.es (20-06-22): Claves para entender los resultados en Andalucía: el mal menor  El famoso relato que han construido los populares ha funcionado, tanto durante la legislatura como durante la campaña … ‘España nos roba’ ha funcionado. Y el PP más andalucista de todos los tiempos ha ondeado más banderas blanquiverdes que nunca (…) En estos tres años y medio han conseguido tres objetivos. 1.- Han logrado no “dar miedo” en una Andalucía tradicionalmente de izquierdas … 2.- Han eclipsado a Ciudadanos, su socio de Gobierno, cuyas carteras fueron las que más tuvieron que confrontar con la extrema derecha en el Parlamento andaluz …3.- Además, han mantenido al presidente Moreno lejos de las polémicas y, si me apuras, de los focos … Moreno (escondiendo las siglas de su partido) ha logrado presentarse como el mal menor para muchos votantes de izquierdas que han visto una verdadera amenaza de Vox dentro de las instituciones (…) Ahora se abren muchas preguntas: ¿Significa esto de verdad un cambio de ciclo? ¿El voto prestado volverá a sus fueros en las municipales y las nacionales? ¿Seguirá el PP trabajándose ese perfil “moderado” o aprovechará la mayoría absoluta para implementar sus políticas sin cortapisas? ¿En un tiempo en el que el bipartidismo pierde fuerza, será un peligro o una garantía la mayoría absoluta? ¿Habrá ahora diálogo o desaparecerá al no estar condicionado por nada?
¿Usarán los partidos los resultados andaluces para sus intereses nacionales? ¿De verdad son tan extrapolables los resultados de Andalucía a lo que sucede en el ámbito nacional? ¿Los malos resultados harán estallar las coaliciones de izquierdas o les darán motivos para consolidarse? ¿El PSOE está listo para hacer de oposición? ¿Los resultados van a mover la silla a Espadas o sus compañeros de partido le darán la oportunidad de construir su proyecto durante estos cuatro años? ¿De verdad Vox ha tocado techo o se ha quedado durmiente esperando la siguiente crisis?” (…)

Article de Carlos E.CUÉ a El País (20-06-22): ¿Cambio de ciclo tras Madrid y Andalucía?  El Gobierno trata de minimizar el impacto de la profunda derrota en política nacional, pero una diferencia tan abismal en Madrid y Andalucía, dos de las tres grandes, es muy difícil de remontar en un año (…) “El PSOE no puede de ninguna manera ganarle unas elecciones al PP si no remonta en Madrid y Andalucía de manera radical en el año y medio que queda para las generales. Y mucho menos si el nuevo PP de Alberto Núñez Feijóo y Juanma Moreno, los dos hombres clave en la destitución de Pablo Casado, empieza a frenar el ascenso de Vox y consigue controlar al que ha sido desde hace tres años el mayor quebradero de cabeza de los populares. El PSOE ya descontaba una derrota en Andalucía, pero no de estas dimensiones. Estaba absolutamente seguro de que los populares necesitarían a Vox y eso le provocaría problemas importantes a Feijóo. Ahora el PP tiene el viento de cola en el objetivo fundamental: volver a ser el primer partido en escaños, algo que perdió tras la moción de censura de 2018. La gran ventaja del PSOE y de Sánchez, casi la única, es el tiempo. Ahora sí, salvo enorme sorpresa, España tiene por delante casi un año sin elecciones. El Gobierno se prepara para digerir el golpe. El entorno de Sánchez insiste en descartar un nuevo cambio profundo en el Ejecutivo como el del año pasado. Pero La Moncloa, el PSOE y Unidas Podemos son conscientes de que tienen que recuperar la iniciativa como sea y cambiar una tendencia que los lleva hacia la derrota. La discusión interna en el Ejecutivo está precisamente ahora en cómo moverse para recuperar el pulso. Pero nadie cuestiona ya que algo muy profundo habrá que hacer para frenar esta sensación de cambio de ciclo que sin duda las próximas encuestas consolidarán” (…)

Article de Juan RODRÍGUEZ TERUEL a Agenda Pública (21-06-22): Lo que Andalucía no resuelve   [9] El verdadero cambio de ciclo al que parece verse abocada la política española en las próximas elecciones es una recuperación de la concentración del voto en los viejos partidos, en detrimento de los nuevos  (…) Con todo, es evidente que esta reconfiguración política de la comunidad más grande de España genera repercusiones importantes para la política estatal, y deja algunos interrogantes sin aclarar. En cuanto a las primeras, debemos evitar el error de hacer extrapolaciones automáticas, a pesar de las inevitables impresiones emocionales que dejarán estos comicios entre votantes y líderes políticos. De entrada, es un resultado bueno para Núñez Feijóo, pero, sobre todo, lo es para su compañero andaluz. No ha habido un efecto Feijóo en Andalucía, sino que más bien el gallego puede beneficiarse de un efecto Moreno Bonilla, con un discurso que reivindica la moderación y rechaza explícitamente el tono ofensivo y la aparente sintonía con la derecha radical, en claro contraste con el de Isabel Díaz Ayuso. Sin duda, es un discurso con el que se siente muy cómodo Núñez Feijóo, pero que es más fácil de practicar cuando se está al frente del Gobierno (sea en la Xunta o en San Telmo) que cuando se está en la oposición desde el Senado. No en balde, los buenísimos resultados de Moreno Bonilla (o incluso de Ayuso en mayo de 2021) han estado directamente relacionados con su acción como presidente. La reciente y estéril polémica surgida por la mención del presidente del PP a la nacionalidad catalana es una muestra de las dificultades para construir esos mismos discursos transversales, necesarios para llegar al Gobierno, cuando aún no se está en el Gobierno. El éxito de Moreno Bonilla también es un precedente más que evidencia la fragilidad de Vox, cuya fuerza ha venido siendo directamente proporcional al nivel de reputación del PP entre los votantes conservadores. No deja de ser paradójico que la presencia de Vox permita incluso calzar mejor al PP en su recuperación del centro, una vez desaparecido Ciudadanos: sin la necesidad de contentar a esos votantes más a la derecha, el PP lo tiene menos difícil para disputarle los socialdemócratas moderados al PSOE. Por eso, Andalucía también es la enésima prueba del poco recorrido que tiene el temor a Vox como reclamo electoral de la izquierda: la mejor manera de detener la extrema derecha siempre fue tener un PP fuerte. Pero Andalucía, como antes Madrid o Castilla y León, no le resuelve a Feijóo una de sus principales incógnitas: cómo ampliar apoyos parlamentarios si no logra mayoría absoluta propia o con Abascal. Feijóo sabe de primera mano que utilizar el discurso de la deslegitimación contra las fuerzas regionalistas y nacionalistas solo sirve para alinear a estas, por puro pragmatismo, con el PSOE, a fin de cerrar el paso a una derecha hostil con la pluralidad española. Sin embargo, esta no puede ser de ninguna manera el último argumento de la izquierda para preservar la mayoría parlamentaria. En realidad, con los resultados andaluces en la mano, y la injustificable división interna de la izquierda alternativa, ya es hora de extraer una conclusión: la irrupción de los indignados y de Podemos en la política española no ha contribuido finalmente a ampliar el espacio de la izquierda, sino más bien a tensionar sus fronteras por el centro y, con ello, a alienar a miles de votantes moderados respecto al PSOE. Quizá la elasticidad de las alianzas de Sánchez (y su reverso, el antisanchismo) también haya contribuido a ello. Pero si este ciclo electoral va a marcar la defunción de la nueva política emergida en 2015, lo va a hacer con consecuencias distintas para izquierda y derecha, como muestran también las elecciones andaluzas. Mientras que Ciudadanos parece haber servido principalmente como vagón de enganche para que una parte de progresistas moderados se hayan desconectado del PSOE (por no ser la “verdadera” izquierda, por sus alianzas con podemitas e independentistas, etcétera) y hayan acabado encuadrados silenciosamente en el marco del PP, Podemos (más que sus confluencias) puede estar generando un nuevo abstencionista de izquierdas, decepcionado por las promesas incumplidas y por ello también reticente al voto útil al PSOE que se ejercía en el pasado. Y esa desmovilización es la verdadera palanca de la alternancia gubernamental en España. Ahí se vislumbra el verdadero cambio de ciclo al que parece verse abocada la política española en las próximas elecciones según el patrón andaluz: una recuperación de la concentración del voto en los viejos partidos, en detrimento de los nuevos, aunque con ello quizá se estreche aún más el margen de alianzas para aquellos. Será ese un escenario en el que se formule, con toda crudeza, el interrogante que las elecciones andaluzas tampoco acaban de resolver: ¿debería el segundo partido apoyar al primero para evitar la influencia de aquellas fuerzas que el segundo partido considera ilegítimas? ¿O aceptar la legitimidad de esas alianzas? Los gobernantes acostumbrados a desenvolverse en entornos de mayorías absolutas difícilmente sepan despejar esa ecuación. Quizá sea el momento de clarificar la lista de vetos y exclusiones. O quizá debemos acabar aceptando que los márgenes ideológicos del sistema de partidos español simplemente se han ampliado. Aunque esa expansión también obligue a ciudadanos y representantes políticos a ajustar mejor su rango de prioridades y su nivel de responsabilidad ante sus decisiones”.

Article de Guillem MARTÍNEZ a CTXT (23-06-22): Andalucía. Un análisis bajo el volcán  Ha ganado un PP tranquilo, alejado del PP ‘Sturm und Drang’ de Madrid/el volcán. Un PP cuyo líder, cuando el volcán de la corrupción vuelva a estar a punto, podrá ser el sacerdote que sacrifique el subidón al PP de Madrid … El PP no posee un mapa de la época, ni una gran inteligencia colectiva. Cuando el PP se mete en problemas, sale de ellos por el Deep State, su hermano mayor … C’s, la única escisión no pactada en la derecha española, desaparece del Parlamento andaluz. Será divertido ver dónde acaban sus profesionales … La debacle supone el desperdicio de la energía del 15M, la pérdida de la oportunidad de deshacer el empate eterno en la política española. De ganar … Parece que de Francia viene una corriente de ánimo hacia la izquierda antigua, pura, cabreada y con facilidad para hablar a cámara. Lo que podría ser una buena noticia

Article de Steven FORTI a Aspenia on line (22-06-22): La vittoria dei popolari in Andalusia: la Spagna vira a destra?  (…) “Ciò non toglie che il governo progressista guidato da Pedro Sánchez viva un momento di difficoltà. Fin dall’inizio della legislatura, cominciata a gennaio del 2020, l’esecutivo governa in minoranza in un Parlamento molto frammentato. E gli appoggi parlamentari delle diverse formazioni regionaliste e nazionaliste, in primis quelle catalane e quelle basche, si sono fatti sempre più cari con il passare del tempo. Riassumendo, ogni votazione è diventata un terno al lotto e il governo rimane con il fiato sospeso fino all’ultimo.
Non aiutano ovviamente le divisioni tra i socialisti e i suoi soci di Unidas Podemos – non ultima quella sull’invio di armi all’Ucraina – e le diatribe interne nello spazio della sinistra alternativa che dopo l’uscita di scena di Pablo Iglesias – dimessosi un anno fa da vicepresidente e segretario del partito che con altri aveva fondato – fatica a trovare un centro di gravità attorno alla ministra del Lavoro, Yolanda Díaz. Il progetto politico di Díaz, Sumar, che vorrebbe riunificare tutta la sinistra radicale superando le divisioni createsi negli ultimi anni, stenta a prendere piede e non riesce, almeno per ora, a ricreare quel clima di speranza esistente nel 2014-2018. Il ciclo che si era aperto un decennio fa con il movimento degli Indignados, la nascita di Podemos e la conquista di molte città da parte di piattaforme municipaliste – in primis Barcellona con Ada Colau – sembra essersi esaurito.
In realtà, però, l’operato del governo è stato positivo, tenendo poi conto del difficile contesto internazionale segnato dalla pandemia e dalla guerra in Ucraina. Le misure sociali sono state numerose e importanti a partire dall’aumento del salario minimo – da 764 a 1000 euro –, la creazione del reddito minimo vitale – percepito da oltre mezzo milione di famiglie – o la riforma del lavoro, approvata con il consenso delle parti sociali, che nei primi sei mesi dopo l’entrata in vigore ha ridotto drasticamente la precarietà lavorativa: i contratti a tempo indeterminato sono passati dal 10 al 48%. Senza contare poi, oltre a un notevole progresso nell’ambito dei diritti civili, l’eccellente gestione in tempo di pandemia che grazie alla cassa integrazione ha salvato milioni di posti di lavoro o l’ottenimento da parte di Bruxelles della cosiddetta “eccezione iberica” che ha permesso di stabilire un tetto al prezzo del gas per ridurre di circa il 20% il prezzo dell’elettricità che pagano i cittadini.
Nonostante le ultime previsioni al ribasso del Banco de España, i dati macroeconomici parlano chiaro. L’occupazione ha raggiunto il suo record storico, mentre la disoccupazione, per quanto ancora alta, è scesa ad aprile al 13,3%, il dato più basso dal 2008. E la crescita del pil è stimata al 4,1% per il 2022, superiore a quella di tutti i grandi paesi europei. È vero che ancora non si è recuperato ciò che si perso nell’annus horribilis 2020 e che il debito pubblico si riduce molto lentamente dal picco del 120% causato dalla pandemia, ma comparativamente l’economia spagnola va bene e la stagione turistica alle porte – il turismo vale circa il 13% del pil del Paese – si prevede ai livelli del 2019.
Tuttavia, la percezione di molti cittadini è un’altra. Oltre alla preoccupazione per l’inflazione all’8%, che pesa notevolmente sul potere d’acquisto di molte famiglie, l’impressione generale è che il governo sia diviso, fragile, titubante e ostaggio degli indipendentisti catalani e baschi. In politica internazionale, seppur la voce spagnola si sia fatta sentire di più in Europa rispetto al passato con risultati positivi come il Recovery Fund di cui la Spagna è il secondo beneficiario dopo l’Italia, la crisi della primavera scorsa con il Marocco e quella attuale con l’Algeria – uno dei principali fornitori di gas di Madrid – hanno permesso a questa narrativa, diffusa incessantemente dai media conservatori, di penetrare nell’opinione pubblica. I framework, si sa, a volte sono più efficaci della realtà.
I prossimi mesi saranno dunque piuttosto complessi per il governo guidato da Pedro Sánchez. La prova del fuoco sarà il 2023, anno elettorale per eccellenza. A maggio vanno al voto tutti i comuni e 13 regioni su 17. A novembre, a meno di un anticipo elettorale, da non scartare vista la complessa aritmetica parlamentare e le difficili relazioni con gli indipendentisti catalani, ci saranno le politiche, proprio mentre alla Spagna toccherà la presidenza del semestre europeo.
Per evitare quello che ad alcuni sembra già inevitabile (il PP al governo, da solo o con Vox), Sánchez dovrà rinvigorire il suo partito, sperare che il progetto di Díaz non fallisca, ricucire gli strappi con i molteplici soci nelle Cortes e comunicare meglio i risultati ottenuti dal governo. Non sarà facile, ma vale la pena ricordare che la biografia politica del leader socialista si intitola Manual de resistencia. È proprio nei momenti più difficili che Sánchez dà il meglio di sé. Vedremo se anche questa volta sarà così”.

Article d’Antonio CASADO a El Confidencial (20-06-22): ¿Ha entrado el sanchismo en fase terminal?  Con el recuento de anoche, el estribillo “el PSOE es mucho PSOE” ha pasado a la historia de la política andaluza … La voluntad de agotar la legislatura es verdadera en Moncloa, donde el revolcón andaluz se verá como un incidencia del recorrido … Andalucía es un tercer peldaño del PP (después de Madrid y CyL) en su escalada de la Moncloa, tal y como calculó Pablo Casado … La política nacional se mueve en torno a un laberinto de variables ajenas a las sutilezas de finos analistas y consultores de guardia

Article de Lluís FOIX a La Vanguardia (22-06-22): Sánchez té un aire d’ànec coix  Els seus socis de coalició i d’investidura l’han allunyat de la centralitat, que a Andalusia ha ocupat el PP (…) “Pedro Sánchez podria passar amb nota en política exterior. Però en política no es viu de prestigis forans. Ni tampoc de cops d’efecte o de les ocurrències dels molts experts en comunicació que l’envolten i li fan els discursos. Només que bada una mica, algú es despenja amb retòriques moralitzants o amb campanyes a les xarxes que confonen tothom.
El Govern de coalició té un problema seriós en la pròpia coalició. En qüestions fonamentals com la seguretat, la guerra a Ucraïna, les relacions amb l’OTAN i amb la Unió Europea i el paper de la monarquia tenen discrepàncies que diversos ministres d’ Unides Podem s’encarreguen de divulgar als quatre vents.
Les divisions expressades públicament dins els governs solen ser castigades a les urnes. Aquella abraçada tan efusiva entre Pedro Sánchez i Pablo Iglesias en segellar el Govern de coalició presagiava un xoc de dues cultures polítiques molt diferents, la del centreesquerra i la de l’esquerra radical.
Però el PSOE tenia 120 escons i necessitava per a la investidura els 35 que li oferia Pablo Iglesias, més la resta de partits nacionalistes, independentistes i concertats, que no només el van investir sinó que van aprovar els pressupostos.
I a partir d’aquell moment van començar els problemes perquè el discurs i l’acció política de Pedro Sánchez estan condicionats per l’hetero¬geneïtat dels seus socis. En aquest sentit cada cop s’assembla més a un ànec coix perquè la seva capacitat de maniobra és més fràgil. Podem anirà a la seva i els independentistes no acceptaran cap altra sortida que no sigui la retòrica de la independència. Lògic.
Què diria el manual del resilient en una situació tan crítica? M’imagino que passaria per cessar els ministres de Podem i limitar les relacions amb els independentistes a l’administració ordinària de les qüestions públiques. I governar en minoria fins a convocar eleccions. Qui li posaria una moció de censura? Podria recuperar l’espai de la centralitat encara que potser és massa tard. A Andalusia l’ha ocupat el PP que lidera Núñez Feijóo”.

Les relacions amb Algèria i el Marroc

Article de Josep PIQUÉ a La Vanguardia (20-06-22): No és un joc de suma zero  Combinar pragmatisme i fermesa en les relacions amb Algèria i el Marroc és l’únic camí (…) “després de la rectificació sobtada de la posició secular d’ Espanya sobre el futur del Sàhara, Alger ha decidit no ampliar el gasoducte Medgaz, que connecta directament pel mar amb Almeria, i que els possibles increments de subministrament a Europa es passin a fer a través d’ Itàlia. Una cosa que afecta la nostra ambició de ser el hub gasístic (aprofitant la nostra gran capacitat de regasificació) de la UE en el futur i disminueix la urgència de revitalitzar les interconnexions amb França (i eventualment amb Itàlia).
Tot això fa difícilment comprensible la lògica de prendre la decisió de canviar l’ actitud sobre el Sàhara precisament ara. Sobretot atesa l’absència d’explicacions mínimament convincents en seu parlamentària i unes formes molt poc conformes amb la necessitat de tenir una política exterior coherent i fiable, cosa que només s’aconsegueix a través de consensos bàsics, articulats al Parlament, i no sotmesos a mercè de l’alternança política. El fet que l’opinió pública espanyola conegués la decisió a través d’un comunicat del rei del Marroc, publicant parcialment i sense previ avís una carta que li dirigeix el pre¬sident del Govern espanyol, és una mos- tra més de la profunda anomalia d’aquest episodi.
Avui continuem sense saber, més enllà del retorn de l’ambaixadora marroquina a Madrid (i de la retirada de l’algerià) i alguns moviments encara confusos en el règim duaner amb Ceuta i Melilla, què és el que s’ha acordat entre el Marroc i Espanya, més enllà d’al·lusions genèriques a la integritat territorial.
No ens enganyem. El Marroc no renunciarà mai a la reivindicació de Ceuta i Melilla o les pretensions sobre les aigües territorials davant les Canàries. Una cosa que fa impensable una relació definitivament “normalitzada” i estable. L’espanyolitat de les dues places de sobirania només correspon defensar-la a l’ Estat espanyol amb una adequada estratègia de dissuasió.
En definitiva, hem d’acostumar-nos i adaptar-nos a una relació complexa, encara que compatible amb esforçar-se en una cooperació concreta en tots els altres àmbits. Com s’ha fet fins ara. I saber que no és a les nostres mans la reconciliació entre el Marroc i Algèria, tret d’intentar ajudar-los a tots dos en aquesta direcció.
Com ha demostrat la decisió algeriana de tancar el gasoducte del Magrib, limitar el Medgaz a la seva capacitat actual o suspendre el tractat d’amistat, la naturalesa política dels dos règims polítics magribins anteposa els sentiments als interessos, i això es veurà amb els contactes en curs per renegociar els preus del gas, per bé que per contracte les quantitats s’hagin de respectar fins al 2035. També Alemanya pensava que l’increment de la interdependència gasística amb Rússia impediria qualsevol conflicte amb ella. Hem comprovat que, sobretot en règims autocràtics, hi ha raons que la raó no entén.
Combinar pragmatisme i fermesa és l’únic camí, i procurar que el joc sigui de suma positiva. No sigui cas que pensar que donarà zero provoqui un resultat negatiu: que acabem empitjorant la relació amb tots dos”.

CATALUNYA

Les relacions entre els governs d’Espanya i Catalunya

Article d’Enric COMPANY a El País (22-06-22): Malas noticias para Aragonés  El debilitamiento del PSOE añade otra dificultad para que Sánchez acepte entrar en la negociación del conflicto constitucional catalán  (…) “Cuando se obvia la cuestión de fondo, lo que queda en la negociación reclamada por Aragonès tiene un recorrido perfectamente delimitado: unos indultos por aquí, unas inversiones por allí, una mejora del clima político, buenas palabras y poca cosa más. En el otro plano, lo único positivo de las elecciones andaluzas para los de Aragonès es que la cacofonía del anticatalanismo ha perdido uno de sus altavoces, aunque también sea verdad que el patético hundimiento de Ciudadanos estaba ya más que descontado”.

Article de Joaquim COLL a Crónica Global (22-06-22): Gobierno y ERC, el momento de la ruptura  (…) “En realidad, en el PSOE ya están avisados, los republicanos les han advertido de que tras el fiasco andaluz su apoyó le costará más caro. Mientras tanto, en Cataluña, a ocho meses de las municipales, la campaña victimista con las infraestructuras es un buen filón para aglutinar el voto soberanista, y de paso acorralar a un PSC que en mayo próximo no va a tener el viento de cola del que se benefició en 2019 cuando Sánchez estaba en su mejor momento de popularidad. Si el líder socialista quiere cortar la concentración del moderado en Núñez Feijóo, tiene que dar señales de mayor autoridad, marcar una dirección sin concesiones a unos socios siempre insatisfechos, y poner fin a la relación tóxica con ERC”.

 Article de Josep MARTÍ BLANCH a La Vanguardia (23-06-22): El boca a boca recíproc Sánchez-Aragonès  Els dos governs necessiten guanyar temps per mantenir a la superfície els relats (…) ” El difícil és explicar i donar no un sentit, sinó el sentit a la reunió entre la consellera de la Presidència, Laura Vilagrà, i el ministre de la Presidència, Félix Bolaños. La trobada ha servit per anunciar que Pedro i Pere es veuran les cares abans de les vacances, prèvia nova trobada entre Vilagrà i Bolaños, per desembalar altre cop l’acord entre ERC i PSOE de fa dos anys que va permetre la investidura de Sánchez, insistint en la validesa de la negociació com a mètode per abordar el conflicte amb Catalunya i per reconèixer altra vegada que tot projecte polític que no desbordi la legalitat és legítim i s’ha de poder defensar. Tot això preparat amb la necessitat de recuperar una confiança feta malbé per Pegasus amb noves garanties que donin credibilitat a la negociació, permetent reprendre la normalitat en la relació entre els dos executius i –no menys important– també al Congrés, que és on es couran les faves del sanchisme d’aquí a final de legislatura.
Tot això ens porta al sentit únic de la reunió, que residia principalment en la necessitat dels dos governs i partits de guanyar temps alhora perquè cada un pugui mantenir a la superfície la seva estratègia narrativa i satisfer les seves necessitats polítiques més peremptòries. ERC no pot permetre’s tan aviat una esmena a la totalitat de la seva estratègia política –negociació tant sí com no–, i els socialistes no poden prescindir de manera indefinida dels suports republicans a l’hemicicle del Congrés. La reunió entre Vilagrà i Bolaños ha estat un boca a boca recíproc perquè les dues parts puguin recuperar un ritme de respiració més estable i normalitzat. Però el cert és que tots dos saben que els principals dels crèdits creuats entre les dues formacions per a aquesta legislatura ja estan completament abonats: uns investien i els altres indultaven. El buit que queda fins a les eleccions requereix escenificacions i també acords de nivell secundari. Ahir en vam viure un exemple i se’ns n’han promès dos més abans de marxar de vacances. Es necessiten. Per això, encara que no puguin tornar ni de cop ni del tot, tampoc no poden abandonar-se completament. Aquest és el sentit de la reunió d’ahir entre els xerpes dels presidents”.

L'”Operació Catalunya” de la “policia patriòtica de Jorge Fernández Díaz

Article de Jordi AMAT a El País (22-06-22): La ‘Operación Cataluña’ no existe  La tolerancia periodística también formó parte de esa estrategia para obtener pruebas en ocasiones falsas para empapelar a buena parte de la clase dirigente independentista (…) “La tolerancia periodística con esa deriva que pudre al Estado de Derecho también formó parte de una estrategia, en este caso soft e informal, que se puso en marcha en el momento álgido del procés. La cara era describir España como una democracia perfecta. La cruz fue el ocultamiento consciente de la acción de la cloaca. En esa operación colaboraron publicistas que sacrificaron su independencia de criterio y toda equidistancia a la hora de analizar los hechos. Fue una respuesta ideológica que, en nombre de la defensa de la democracia liberal, no cuestionó a los propios. Dicho con otras palabas, ante una presunta amenaza nacional, actuaron como intelectuales orgánicos. ¿Puede analizarse ya ese corpus de libros y artículos que, al silenciarla, tapó la corrupción del Estado? Mejor hacerlo porque, entre otros daños colaterales, decantaron la interpretación del conflicto hacia una dinámica de combate nacionalista a través de la cual quedó normalizada la brutalidad de Vox.
Pero niégalo aunque te torturen. Repite, como se decía desde el Ministerio del Interior, que la Operación Cataluña no existe. No nos creyeron. Era malo para el país”.

Article de Francesc-Marc ÁLVARO a La Vanguardia (23-06-22): Cavallers i servidors de l’Estat  Fins a quin punt la Moncloa va tenir coneixement de la conspiració que va orquestrar Fernández Díaz?  (…) “La insistència obsessiva del ministre de l’Interior a deixar clar que la seva participació en aquesta trama no es pot ni s’ha de conèixer indica una cosa substancial des del punt de vista polític: el que s’està planejant en un despatx ministerial forma part d’una guerra bruta, desborda el que fa¬rien uns funcionaris responsables i conscients dels límits de l’Estat de dret. Aquests servidors de l’Estat menyspreen una cosa òbvia, que és la primera lliçó per a tot aquell que es mogui amb placa i pisto¬la: certes accions al marge de la llei –emparades per un patriotisme tan obtús com ranci– no faran res més que deslegitimar l’autoritat dels qui les hagin ordenat. Així passa en tota democràcia homologada, i té costos (o n’hauria de tenir) (…) ls dubtes han desaparegut: l’anomenada operació Catalunya contra Pujol i diversos polítics sobiranistes va estar dirigida pel ministre de l’Interior, aleshores home de la màxima confiança del president del govern central, Mariano Rajoy. Dit això, la pregunta essencial d’aquest greu cas és la següent: fins a quin punt la Moncloa va tenir coneixement de la conspiració que va orquestrar Fernández Díaz contra partits i dirigents legals? Ho podem preguntar d’una altra manera: És imaginable que el ministre ordenés una guerra bruta d’aquest abast sense comptar amb el beneplàcit del seu superior polític? Si fes aquest tipus de preguntes a la Rússia de Putin, la meva vida estaria en perill. Tinc la sort enorme de ser ciutadà d’una democràcia plena. Espero que els poders públics, començant pel poder judicial, facin la seva tasca i estableixin el com i el qui d’una història inquietant per a qualsevol ciutadà de bé” (…)

PENSAMENT

Article d’Ignacio PEYRÓ a El País (17-06-22): El canon de la culpa España puede hacer las paces con su historia sin victimismos ni esencialismos, sin castigarse en bucle por el pasado ni por los prejuicios extranjeros; es lo que conseguimos en el 78, ser “un país más” (…) “entre la vivencia de España como excepción y la vivencia de España como problema hay concomitancias que van más allá de la mirada ajena y nos hablan de una tradición de credulidad hacia los tópicos entre los propios españoles. Para Víctor Pérez Díaz, ninguna otra sociedad se toma con igual carga dramática lo que de ella se dice desde fuera. Para Tom Burns, la capacidad abrasiva de tanta leyenda ha tenido consecuencias negativas para la autoestima de muchos españoles y, en definitiva, para la imagen del país.
Para probarlo quizá baste observar cómo hemos reaccionado ante esa mirada ajena. En primer lugar, con un punto de narcisismo resistencialista, que halla su mejor eslogan en el Spain is different: una excepcionalidad hispánica que subrayaría valores de idealismo por oposición al materialismo del polo anglosajón. Es la célebre “reserva espiritual de Occidente”. La otra actitud con que hemos vivido la excepción española es la que podríamos llamar el canon de la culpa, que denota un malestar con la propia Historia. Esta posición es la predominante, como puede colegirse tras el mero recuento, por poner un ejemplo, de los biopicsdedicados a Fernando el Católico —o a Cervantes, o a Clara Campoamor— frente a la producción audiovisual sobre nuestras riñas. También es la actitud de quien patrimonializa como españoles rasgos universales como la envidia o el cainismo. O la de quien tiene una visión unívocamente condenatoria de un pasado de proyección global, a despecho de que, como dice Isabel Santaolalla, cualquier noción imperial está totalmente ausente de nuestra imaginación colectiva. Este bucle interminable de la culpa, imposible de satisfacer ni de pagar, se materializa también en la vuelta del franquismo —que llegamos a creer más superado que los reyes godos— a la conversación nacional. En paralelo, el canon de la culpa —y este es uno de sus mayores defectos— desincentiva la difusión de rasgos positivos de nuestro país. Aquí no faltaría qué elegir: España es una potencia cultural, un campeón humanitario, un actor responsable en el mundo. Sin embargo, es notable comprobar que los españoles, por ejemplo, hemos sacado adelante legislaciones muy avanzadas sin haberlas capitalizado plenamente: aún se nos ve, de modo consistente, más tradicionalistas de lo que somos.
Con un punto de melancolía, podemos pensar en la majestuosa indiferencia con que —de Pérfida Albión a “nación de tenderos”— pueblos como el británico han asistido a los denuestos foráneos. Pactar con el propio pasado no debiera, en todo caso, ser una meta inalcanzable: incluso hemos conocido nuestras treguas. Hace apenas unos días, la Universidad de Oxford celebró su funeral por Sir John Elliott: en un sobresaliente elogio fúnebre, el catedrático de Bristol Fernando Cervantes vino a decir que, sin labores como la de Elliott, España hubiese tenido mucho más difícil su Transición. Es una mirada audaz, pero muy intuitiva si, lejos de labores de reconciliación ajenas a la labor del historiador, valoramos los efectos de su trabajo en la desmitificación y normalización del pasado: el alivio de todo yugo romántico. En verdad, si los hispanófilos del XIX terminaron por dar una visión orientalista de España, fue mérito de los hispanistas académicos del XX tratar a España en su complejidad y su claroscuro, sin duda, pero —en palabras de otro oxoniense inolvidable, Raymond Carr— sin fatalismos ni esencialismos: no como “una víctima del Sur”, sino como “un país más”. Es lo que nos creímos en el 78. Y quizá no nos venga mal seguir siendo crédulos también con esto”.

Article de Joan COSCUBIELA a El País (22-06-22): La indignación se consume, la transformación social debe organizarse    [10] El reto es combinar proyectos ilusionantes en positivo, liderazgos atractivos y espacios organizativos que potencien los vínculos de ciudadanía, la proximidad y los espacios comunes en una sociedad digitalizada (…)  “En las últimas décadas, hemos transitado de una sociedad de ciudadanos a una de clientes, en la que incluso el acceso a derechos básicos se delega en el mercado. Asistimos a una extendida confusión entre derechos, deseos y bienes de consumo, hasta el punto de considerar como derecho todo aquello que se puede adquirir en el mercado.
Mientras en la sociedad de ciudadanos hay personas con derechos que ejercen libremente en comunidad, en la sociedad de clientes solo hay individuos que se mueven por sus deseos ilimitados, expresados de manera autárquica e indiferente a los otros. La cultura del “individuo tirano”—expresión del filósofo Éric Sadin— erosiona todo espacio en común.
Esta mercantilización de la sociedad ha atrapado también a los partidos. Las “ofertas” políticas se ofrecen para ser consumidas. La ciudadanía “demandamos” políticas a la medida exacta de cada uno de nosotros.
Lo que se presentó como alternativa a los partidos tradicionales, una política organizada en las redes sociales, con sus promesas incumplidas de proximidad, horizontalidad y participación, fue una gran ingenuidad. Como lo fue creer que para transformar la sociedad basta con movilizar la indignación. Las tecnologías digitales facilitan la expresión pública de la rabia social y canalizan la ira por las injusticias sufridas, pero al tiempo promueven la atomización de las causas lo que dificulta su articulación política.
La indignación también se consume, en su doble acepción. Las personas se movilizan consumiendo indignación que se canaliza en diferentes direcciones, no necesariamente progresista. Además, la indignación se consume rápidamente, dejando un poso de desafección que no impacta a todos por igual. Afecta mucho más a los sectores sociales que más necesitan de la política, pero menos participan de ella
La historia nos enseña que la transformación social requiere de organización. También que las grandes disrupciones provocan la obsolescencia de las estructuras sociales conocidas y tardamos tiempo en construir de nuevas.
De momento sabemos algunas cosas. Los proyectos sin organización no tienen futuro. Los liderazgos fuertes tienen un gran tirón electoral, pero como los eucaliptus crecen muy rápido, y al marchar dejan el terreno yermo. Las iniciativas locales aportan proximidad, pero son de compleja vertebración. Y la nostalgia no construye futuro.
Estas son, además de otras más prosaicas, las dificultades que afronta el proyecto Sumar impulsado por Yolanda Díaz. Cuenta a su favor con la ilusión despertada entre muchos huérfanos de la política. Al haber situado los trabajos en el centro de la política ha demostrado su utilidad para la ciudadanía. Y eso, en momentos de tanto descreimiento, es mucho. Pero la ilusión, como la indignación, requiere ser organizada. La fórmula del partido matriosca, utilizada por esa galaxia política desde los ochenta, está agotada como se ha demostrado en las elecciones andaluzas. El reto es combinar proyectos ilusionantes en positivo, liderazgos atractivos y espacios organizativos que potencien los vínculos de ciudadanía, la proximidad y los espacios comunes en una sociedad digitalizada. Mucho más fácil de decir que de hacer”.

LLIBRES

 Ramón ANDRÉS. Filosofía y consuelo de la música. Acantilado. Barcelona, 2021. Entrevista a Ramón ANDRÉS a Letras Libres (20-06-22): “En el principio no fue el verbo, sino el sonido”   [11] En ‘Filosofía y consuelo de la música’, el ensayista pone en relación oído e intelecto para ofrecer un fascinante viaje a las fuentes del saber de Europa, a nuestra condición humana.

 Simon KUPER. Chums. How a tiny caste of Oxford tories took over the UK. Profile Books. London, 2022. Avançament editorial a Letras Libres nº 249 (juny 2022): Guerra de clases. Un grupo de un entorno social muy reducido, con una imagen nostálgica y muy particular del Reino Unido, y una ética de la irresponsabilidad donde ser gracioso era más importante que decir la verdad, fue determinante en el Brexit y la política británica

José Carlos LLOP. Mediterráneos. Poesía 2001-2021. Fundación José Manuel Lara. 2022. Ressenya de Jordi LLAVINA a a  Cultura/s  # 1039 de La Vanguardia (18-06-22): Caiguda i salvació

Pablo MALO OCEJO. Los peligros de la moralidad. Por qué la moral es una amenaza para las sociedades del siglo XXI. Deusto. Barcelona, 2021. Article de Laureano CASTRO/Miguel A.TORO/Miguel A.CASTRO a Revista de Libros (22-06-22): La moralidad como problema   [12] “Hace más de medio siglo, el filósofo José Luis López Aranguren se lamentaba de la desmoralización que invadía la sociedad española como resultado de la neutralización política de una ciudadanía, cómplice con el poder, que sólo aspira al aumento de los ingresos y del bienestar1. En conversación con Javier Muguerza2, Aranguren insistía: «En una época de crisis como la nuestra, los contenidos de la moral pueden tornarse cuestionables, pero lo que nada ni nadie nos puede arrebatar, si no queremos dejárnosla arrebatar, es la actitud moral».
Una afirmación de esta naturaleza, referida tanto al intelectual como al ciudadano de a pie, puede parecer intemporal y plenamente justificada. No son infrecuentes las llamadas a un rearme moral de la sociedad, ni resulta extraña la apelación a la justicia y el bien como motivación última de la acción política. ¿Qué otra cosa mejor podríamos pedir a la ciudadanía y a la clase política que mantener vivo su compromiso moral? ¿No es, acaso, este compromiso un bien en sí mismo?
Sin embargo, ciertos fenómenos políticos y sociales ocurridos estos últimos años como consecuencia del avance de los populismos, las guerras culturales, la caza de brujas, el terrorismo de motivación religiosa o los nacionalismos agresivos han devuelto protagonismo a un viejo problema filosófico: la compleja relación entre moralidad, legitimidad y legalidad, o dicho de otro modo, al papel que las creencias morales deben tener en el ámbito de la actividad política e institucional, especialmente en las sociedades democráticas. Y es que hay buenas razones para pensar que el desiderátum del viejo filósofo español puede llegar a constituir un grave problema para las sociedades democráticas y que lo más sensato sería alejar la moral de la vida política y la convivencia social. ¿Por qué?” (…)

 Llàtzer MOIX. Palabra de Pritzker. Anagrama. Barcelona, 2022. Article de Llàtzer MOIX a  Cultura/s  # 1039 de La Vanguardia (18-06-22): 23 Pritzker en 69 idees   Desde 1979, el premio Pritzker distingue a los arquitectos más creativos, también a los atentos a las urgencias climáticas o sociales. Llàtzer Moix entrevista a 23 de ellos en el libro ‘Palabra de Pritzker’, y sintetiza aquí su personalidad con retratos e ideas clave de cada uno de ellos

Marta REBÓN. El complejo de Caín. “l “ser o no ser” de Ucrania bajo la sombra de Rusia. Destino. Barcelona, 2022.  Un ensayo esclarecedor de Marta Rebón, que a partir de su interés por las letras eslavas aborda la compleja relación entre Rusia y Ucrania con claves que nos aporta su rica literatura —de Vasili Grossman a Nikolái Gógol, de Svetlana Aleksiévich a Antón Chéjov, de Mijaíl Bulgákov a Liudmila Ulítskaia—, para entender mejor la guerra que ha puesto en jaque la geopolítica mundial

Rüdiger SAFRANSKI. Ser único. Tusquets. Barcelona, 2022. Ressenya de Luis Fernando MORENO CLAROS a “Babelia” de El País (18-06-22): Singulares del pensamiento   Rüdiger Safranski fija su atención en un grupo excepcional de pensadores y demuestra su maestría en el conocimiento del existencialismo en oposición a la psicología de las masas Safranski rememora a Lutero, Montaigne, Rousseau, Diderot, Stendhal, Kierkegaard, Stirner, Thoreau, Simmel, Max Weber, Jaspers, Heidegger, Sartre y Ernst Jünger; añadiendo unas notas sobre dos mujeres: la polifacética Ricarda Huch —cuya obra es desconocida en España— y la pensadora alemana y judía Hannah Arendt.

Javier TAJADURA (dir.). La jefatura del Estado parlamentario en el siglo XXI. Athemaica Ediciones. 2022. Entrevista a Javier TAJADURA a El Confidencial (19-06-22): “Si la monarquía cayera, habría riesgo de ruptura territorial”… Sostiene que el Rey es inviolable y que, si se altera esta condición, siempre mediante reforma constitucional agravada, “sería un error” porque sin “inviolabilidad no hay monarquía” … “La fragilidad de Bélgica como nación otorga una mayor relevancia a la función integradora del denominado Rey de los belgas” … “Si un dirigente autoritario alcanzara la presidencia en Francia, la situación podría ser muy peligrosa para la democracia”

Jorge TAMAMES. La brecha y los cauces. El momento populista en España y Estados Unidos. Lengua de Trapo. Madrid, 202   En estas páginas, Jorge Tamames relee a Karl Polanyi, Ernesto Laclau y Chantal Mouffe para analizar la historia política reciente de España y Estados Unidos. Así rastrea la evolución de los partidos y movimientos de izquierda desde los primeros días del neoliberalismo en la década de 1970, pasando por la crisis financiera de 2008 y el ciclo de protestas posterior a 2011, hasta la actualidad. La brecha y los cauces ofrece una mezcla necesaria de ideas teóricas, históricas y prácticas para los interesados en el potencial radical del populismo de izquierdas.

 Joseba de la TORRE/Mar RUBIO-VARAS. Economía en Transición. Del tardofranquismo a la democracia. Marcial Pons. Madrid, 2022. Ressenya de Jordi AMAT a “Babelia” de El País (18-06-22): El precio de ser europeos  Un ensayo confirma que durante la Transición la liberalización económica solo llegó tras la reforma política, y desmonta el mito en torno a la tecnocracia franquista

Éric VUILLARD. Una sortie honorable. Actes Sud. Arles, 2022.       La guerre d’Indochine est l’une des plus longues guerres modernes. Pourtant, dans nos manuels scolaires, elle existe à peine. Avec un sens redoutable de la narration, “Une sortie honorable” raconte comment, par un prodigieux renversement de l’histoire, deux des premières puissances du monde ont perdu contre un tout petit peuple, les Vietnamiens, et nous plonge au coeur de l’enchevêtrement d’intérêts qui conduira à la débâcle.

 

 

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà. Els camps necessaris estan marcats amb *

Aquest lloc utilitza Akismet per reduir els comentaris brossa. Apreneu com es processen les dades dels comentaris.